Xtories

La Destartalá 5

La sangre no miente, pero la casa guarda secretos que duelen más que cualquier herida. Cuando el luminol ilumina la oscuridad, la verdad se vuelve azul y aterradora.

Akuaries10K vistas9.6· 55 votos
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...

Unos días más tarde, estaba Álex en su mesa, había reemprendido sus estudios de casos antiguos. El compañero que aquel día le tocaba estar en el mostrador de la entrada, que también atendía las llamadas, sacó la cabeza por la habitación donde estaba la mesa de Álex, junto a la de Soria y otros compañeros.

-Álex, preguntan por ti, le estoy haciendo esperar en el despacho de denuncias.

-Podías habérmelo dicho por el teléfono, hombre.

-Así me paseo un poco, es muy aburrido estar todo el día ahí sin moverme.

-Vale, vale.

Salía Álex apretándole el hombro al agente, cuando llegaron a la entrada miró quien había en el despacho.

-La señora Catwoman ¡No me jodas, hombre!

-Me ha preguntado expresamente por ti, me ha dado pena la abuelita.

-Vale, vale, está bien.

Álex entró en el despacho, la señora se levantó y le dio un par de besos.

-Hola Álex, quería hablar contigo.

-Muy bien señora ¿Qué gato se ha escapado hoy?

-¿Gato? No, no, nada de gatos.

Se acercó a Álex, para hablarle con más confidencialidad.

-Me he enterado que ha pasado algo en ‘La Destartalá’

-¡Catw…! ¡Señora! ¿Para eso ha venido?

-¿Qué pasó?

-Nada, lo de siempre, que algunos críos debieron entrar y rompieron algo.

-¿Rompieron cosas?- Le preguntaba interesada la abuelita.

-No, bueno, algún mueble viejo de dentro de la casa, nada importante.

-Así, no ha ocurrido nada especial.

-Nada especial señora, bueno, algo sí, encontramos un pañuelo con sangre, nada, una tontería ¿Cómo están sus gatos?

-Muy bien, sí, muy bien, gracias guapo. Sabes, esa casa siempre ha sido tan misteriosa.

Álex pensaba mientras la señora se levantaba de la silla para irse.

-Señora ¿Conoció usted a los que vivían allí?

-Yo no, mi abuela sí, como tenía una mercería, alguna cosa les había llevado ella misma a la casa, pero de eso hace muchos años.

-Vale, vale, muchas gracias, que pase un buen día.

-Tú también Álex, eres un buen chico, otra cosa, ahora que me acuerdo ¿Cómo está la chica aquella tan guapa? ¿Cómo se llama?...

-Mónica, señora, se llama Mónica.

-Eso, Mónica.

-Está muy bien.

-Es que no la he visto.

-Hoy le toca patrullar.

-¿Pero vosotros…?

-Somos amigos señora, amigos.

-Sí, sí, claro, ahora todos los jóvenes sois amigos, en fin, dale recuerdos por favor.

-Si señora, se los daré de su parte.

La señora se fue, él salió del despacho.

-Álex.- Le llamaba el compañero que estaba atendiendo el teléfono de nuevo.

-Dime.

-Ha llamado la forense, tiene mucho interés en que pases por el depósito de cadáveres a verla.

Álex sacó la cabeza por la oficina donde estaban sentados los compañeros.

-Soria, vámonos, tenemos trabajo.- Levantó la voz Álex, Soria se levantó agarrando su chaqueta.

-¿Dónde vamos?- Le preguntaba a Álex sorprendido.

-A ver a la forense.

-¿A Lita?

-Sí, a Lita, la única forense ¿No?

-Sí, claro, la forense.

-Hay días que parece que estás tonto, tío.

Se presentaron los dos en la oficina, depósito de cadáveres, de la forense, policía científica. Soria le dio dos besos, ella le miró a los ojos, Álex pensó que su compañero tenía mucha confianza con Lita, ella para disimular, más que nada, le dio dos besos a Álex.

-Venir, tengo resultados, como Álex me dijo que el comisario estaba reacio a pedir análisis y cosas para no gastar del presupuesto, os he hecho venir aquí.

Lita se acercó a su mesa y levantó una carpeta, se la entregó a Álex. Este la abrió.

-En un hospital cercano, han tenido una coincidencia de ADN al 98 por ciento –Seguía explicándoles la forense.- es de una chica…

-¡Hostia puta! Remedios Expósito, es la Reme.- Se sorprendía Álex.

-¿La conoces?- Preguntaba Lita.

-Sí, es amiga de Mónica.

-¿Quién es Mónica?- Volvía a preguntar la forense.

-Su…-Estaba a punto de contestar Soria.

-Una buena amiga.- Se adelantó Álex.

-Como pone en el informe- Continuaba con su explicación Lita.- fue al hospital por una enfermedad venérea, sinceramente, creo que esa chica ejercía la prostitución.

-No puede ser, no le hace falta dinero, está becada con todos los gastos pagados por la universidad.- Se extrañaba Álex.

-No sé, ahí tienes el informe completo.- Le decía Lita.

Álex se sentaba pensando, de todas las posibilidades que se le habían ocurrido, que fuera la sangre de alguien conocido no entró en sus pensamientos.

-Tenemos que volver allí, examinarlo mejor.- Decía Álex.

-¿Quieres decir?- Preguntaba Soria, demostrando las pocas ganas que tenía de volver a la casa.

-Eso mismo había pensado yo, he preparado el maletín de policía científica para ir con vosotros.- Les decía la forense quitándose la bata.

Soria la miraba sin perderse detalle, se sorprendió al comprobar que debajo de la bata llevaba ropa de calle, hasta ese momento siempre llevaba solo la bata, por eso le facilitaba tanto follársela cuando le daba la gana.

Subieron los tres en el coche, Álex, antes de arrancar, llamó a Mónica por el móvil.

-¿Qué haces?

-Que voy a hacer hombre, dar vueltas con el coche patrulla, es lo que toca hoy.

-Escucha, nos vemos en la entrada de ‘La Destartalá’, mejor tú que García, la última vez lo pasó muy mal y no quiero darle la mañana.

-Vale, estamos cerca, te esperamos en la verja.

Cuando llegaron, les esperaban fuera del coche patrulla Mónica y su compañero.

-Buenos días compañeros.- Les decía Alex.- ella es Lita, la forense y única policía científica que tenemos.

Lita se saludó con el compañero de Mónica, a ella le dio dos besos.

Alex agarró a Mónica del brazo, la apartó para hablar con ella.

-Nos ha llamada esta mañana Lita, tenía resultados de la sangre del pañuelo, bueno… el caso es que envió los resultados de ADN a varios hospitales, en uno de ellos coincidió con una chica, una chica que fue a visitarse por una enfermedad venérea, le hicieron una analítica y por eso la han podido comparar, la chica era… Reme.

-¿Reme? Nuestra Reme.

-Sí, tú amiga Reme.

-Y tuya también.

-Sí, claro, nuestra amiga Reme. Como ya sabemos de quien es, he preferido que seas tú la que estés aquí, la agente García el otro día lo pasó muy mal, no quería que volviera aquí y más sabiendo que la sangre es de una persona conocida.

-Claro, ella también la conoce, se la presenté a todos en el bar.

-Por eso. Vamos a entrar y a ver si encontramos alguna pista más.

Las cinco personas, miraban la cinta de la policía que había colocado la agente García en su momento, parecía que nadie la había tocado. Álex sacó una pequeña navaja del bolsillo, desplegó la hoja y cortó la cinta con facilidad, se notaba que la navaja estaba afilada.

-Este hombre, es que lleva de todo encima, parece una navaja suiza, que tío.- Se cachondeaba Soria.

El compañero de patrulla de Mónica se quedó en la verja, se lo pidió Alex. Los cuatro restantes caminaban por el jardín, o lo que antaño debía ser un bonito jardín antes de llegar a la puerta principal.

-El otro día nevó, está claro que por aquí no ha pisado nadie, en esta casa no ha entrado nadie desde que estuvisteis aquí.- Comentaba Mónica.

-Buena observación Mónica.- Le decía Lita.

Caminaban las dos delante, Soria y Álex detrás.

-Madre mía, que dos monumentos, chaval.- Le decía Soria a Álex, mirándoles el culo a las chicas.

-Haz el favor de centrarte en lo que toca Soria.

-Que sí hombre, que sí, tranquilo, que soso eres a veces ¡Eh!

Entraron en la casa, un salón muy grande, con unas escaleras en un lado, la mesa estrellada contra la pared y la puerta secreta que habían encontrado abierta.

-Yo acompañaré a Lita al sótano, le indicaré donde encontramos el pañuelo y si tiene alguna duda se la aclaro.- Decía con prisas Soria para estar con Lita.

-De acuerdo, Mónica y yo subiremos a las otras plantas.

Lita y Soria bajaron al sótano, Mónica y Álex subían las escaleras.

-¡Escucha! ¿Pasa algo con esos dos?- Le preguntaba Mónica.

-Pues, no lo sé al cien por cien, pero juraría que Soria se la está follando.

-¡No jodas! Pobre Susan.

-Susan lo conoce perfectamente, sabe que su marido es un golfo.

Llegaron al replano de la primera planta.

-Tú, mira por allí, yo lo haré por este lado, cualquier cosa extraña que veas, por tonta que te parezca me avisas.- Le pedía Álex a Mónica.

-De acuerdo.

-Cuando acabemos de mirar las habitaciones nos encontramos aquí de nuevo.

Cada uno salió para un lado, fueron revisando habitación por habitación y se volvieron a encontrar en el mismo sitio.

-¿Has visto algo?- Le preguntaba Álex.

-Mucha mierda, nada más.

-Algunos chavales se lo pasaban bien por aquí. Subamos a la siguiente planta.

La segunda planta, la fueron mirando los dos juntos, por las ventanas entraba el sol a aquellas horas y no les hacía falta encender las linternas.

-¡Coño! ¿Qué hace aquí la cocina?- Se extrañaba Mónica.

-En las casas señoriales de aquellos tiempos, la cocina estaba en la última planta de la casa, igual que las habitaciones del servicio, por ahí tiene que haber unas escaleras que solo utilizaban los criados para no molestar a los señores. Álex abrió una puerta bastante disimulada en la pared, una escalera de caracol bajaba a las plantas inferiores.

-Aquí está, lo sabía.- Confirmaba Álex.

-Esto, esto parece un montacargas.

Decía Mónica, había abierto una especie de armario y se encontró con un hueco que llegaba hasta la planta baja. Revisaron varias habitaciones, bastante pequeñas, estaba claro que allí dormía el servicio.

-Parece que ya está todo.- Decía Mónica.

Álex caminaba por un pasillo, alumbraba con la linterna el techo.

-Mira esto, estaba pensando que era raro, por la forma que se ve de la casa en el exterior, que no tuviera una buhardilla, ahí en el techo ¿No parece que se pueda abrir?

Mónica miraba donde le alumbraba Álex.

-Si estiramos de ese agujero, igual se abre algo.- Opinaba Mónica, mientras miraba a su alrededor.- Que tonta que soy, no estoy buscando unas escaleras, que coño voy a encontrar por aquí.

-Ven.

Le decía Álex, había juntado las manos para que Mónica pudiera colocar un pie y levantarla. Ella puso el pie, se sujetó en el hombro de Álex y con la ayuda de él subió. A Álex le quedó el coño justo delante de la cara, lo miraba fijamente, Mónica desde arriba veía a Álex.

-¿Puedes dejar de mirarme el chichi y levantarme un poco más? No llego.- Le decía riendo Mónica.

Álex hizo más fuerza levantando a Mónica, ella metió dos dedos en una abertura que había en el techo, estiró un par de veces.

-Esto no cede, debe estar atascado por los años.

-Estira más fuerte, seguro que se abre.

Mónica pegó un tirón, con mala leche, medio techo se desprendió, hizo un ruido tremendo y cayó mierda para parar un tren, ella se desequilibró cayendo, Álex las sujetó con fuerza, quedando los dos, como en las películas, uno delante del otro, mirándose a los ojos, él la sujetaba con las manos por la espalda y ella las tenía en los hombros de Álex.

-¿Estás bien?- Le susurró Álex.

-Muy bien ¿Y tú?- Contestaba con una sonrisilla Mónica, al verse abrazada con él.

-Por suerte no nos ha caído eso encima.

Miraban los dos el trozo de techo que había caído, cayó un extremo, apoyándose en el suelo unos escalones de madera que ayudaban a subir, tal como pensaban allí había una buhardilla. Álex empezó a subir, con cuidado, la madera era muy vieja, al llegar arriba miró dentro, agarró la linterna y la encendió, volvió a mirar.

-Cuando entre, tendrías que subir y alumbrar también, esto está muy oscuro.

Álex desapareció por la abertura, Mónica subió los escalones, se puso de pie y encendió la linterna, vio a Álex alumbrando un mueble.

-¡Hostia puta! Aquí hay más mierda que en el palo de un gallinero.- Se quejaba Mónica.

-¿Qué haces aquí?- Le preguntaba Álex.

-¿Qué quieres que haga? ¿No me has pedido que te alumbre? A ver si te aclaras hijo.

-Sí, que me alumbraras desde el hueco, no sé si este suelo nos aguantará a los dos.

-Pues nada, no nos juntamos mucho por si acaso.- Le aclaraba Mónica.

Álex se adentraba más, vio una vieja estantería.

-Alúmbrame aquí, por favor Mónica.

Había unos marcos con fotos, fotos muy antiguas, Álex, les pasó la mano por encima para quitarles el polvo, sacó el móvil y les fue haciendo una foto a cada marco.

-¿Qué haces?- Le preguntaba Mónica.

-Hago unas fotos con el móvil a unos marcos con fotografías.

-Esto tendría que verlo Lita.- Le decía Mónica.

-Sí, desde luego que sí, cuando acabe de la bodega. Lo que está claro con la cantidad de mierda que hay, es que aquí no ha entrado nadie desde vete a saber cuándo.

-Estoy convencida que desde que la abandonaron.

-Bueno, vamos a ver si la forense ha descubierto algo, aquí no hay nada más que ver.

Bajaron las dos plantas, justo cuando ponían un pie en la planta baja, subía del sótano Soria corriendo, con la mano en la boca, salió al exterior, se apoyó con la mano en la pared y vomitó. Subió del sótano Lita, con la cara pagaba, algo muy fuerte había pasado, en la mano llevaba un foco.

-¿Estáis bien, Lita?- Se preocupaba Mónica.

La forense los miró.

-Venir, tenéis que ver esto.- Les dijo muy seria.

Volvió a meterse en las escaleras que bajaban a la bodega, Álex y Mónica la siguieron, a media escalera Lita se paró, desde allí podían ver una panorámica de toda la sala, a Álex le extrañó que estuviera a oscuras, sabía de la última vez que estuvo allí, que había luz.

-¿Sabéis que es el luminol?- Les preguntó Lita.

-Es un liquido que utilizáis la policía científica para descubrir si hay sangre.- Contestaba Mónica, Álex moviendo la cabeza lo aprobaba.

-Sí, es un reactivo a la sangre, mirar esto.

Lita encendió el foco que llevaba en la mano, alumbró la mesa y los bancos de madera, aquello parecía un árbol de navidad, se iluminó de color azul todo, absolutamente todo. Álex y Mónica abrieron los ojos como platos, entonces entendieron porque vomitó Soria, allí debió de pasar algo muy fuerte, tanta sangre. Álex bajó las escaleras y encendió la luz.

-Lita, tienes que procesar toda la sala minuciosamente, aquí ocurrió algo.

-Álex, creo que ya sabes que ocurrió aquí.- Le decía muy seria la forense.

Mónica se puso las manos en la boca asustada.

Continúa en