Las vecinas beatas 8
Con el amo fuera tres meses, las reglas cambian. Chochín toma el mando y descubre que su empleada Nuria tiene una sed insaciable que solo ella puede apagar. ¿Qué pasará cuando las sumisas se queden solas con el deseo?
Las vecinas beatas 8
Hay cambios importantes en las vidas de Lurdes, Concha y Chochín, y Julia se ve afectada de rebote. Pero no tengo más remedio que contentar a unas, para enfadar a otras. Ya las compensare.
Octava entrega de esta locura, en una parte de mi vida, que me pensaba más tranquila, pero que acabo volviendo a ser, el desfile de chicas por casa, sin dejarme trabajar y pidiendo mi atención.
“Quien mucho abarca, poco aprieta”
Esa noche fue una gozada con Julia y Chochín intentando someterse una a la otra, y yo disfrutando, viéndolas con mi polla cambiando de agujeros y mi boca de cuerpos.
Julia no tenía aun el aguante y la experiencia de Chochín, pero si tenía más fuerza, pero Chochín había aprendido que a veces encontraba la manera de escapar de mí, por mucha fuerza que tuviera, y lo aplicaba con Julia, que resoplaba y reía al ver su habilidad. Yo gozaba viéndolas darse caña, y claro, les hacía de arbitro para cuando una se pasaba, recibiendo unos buenos pollazos sin compasión.
Luego ya en el tercer asalto, más cansados, le dimos caña y cariño a Chochín, que se dejó hacer por nosotros encantada. Íbamos rotando y lo mismo comia polla, que coñito, para recibir lametones y mordiscos por todo su cuerpo cuando se corría.
Le proporcionemos dos orgasmos más, y nos indicó sin aliento, que ya no podía más. Julia me miro, sabiendo que ya era para ella sola, y me salto como una pantera, montándome y con chochín resoplando, alargando el brazo para rozarle los pezones que subían y bajaban mientras cabalgaba mi polla.
La pobre Lurdes se durmió con la mano en su coñito, después del segundo orgasmo, escuchándonos e imaginando que debíamos hacer.
Pronto jugaría, un nivel más alto.
-Madre mía cariño, que se acaba de instalar, ¿Qué te crees, que es fácil?.- me dijo Julia en voz baja, bocarriba en la cama, aun sin fuerzas. Chochín dormía como un bebe en mi otro lado, con una pierna encima y babeándome el pecho.
-No te preocupes, he hablado con Noemi, y ya nos tiene un piso muy cerca. Ella lleva años diciendome que la saque de ese barrio, pero yo me negaba porque es el primer piso comprado por mí, y mi piso de estudiante. Compréndelo.- le expliqué.
-Menos mal que tienes a Noemi que te saca las castañas siempre, porque te repito, que esta imposible encontrar algo decente.- me dijo, ya apoyando su cabeza en mi pecho y abrazándome.
-Pero si, también entiendo el cariño que le tienes al piso, que yo desconocía, por cierto.-me dijo pellizcándome un pezón.
-Joder, es qué no salió nunca el tema, y no soy muy dado a hablar de mí, ya lo sabes.- le explique recorriendo sus curvas suavemente.
-Si, eso lo sé, ¿pero no cenar, o comer juntos todo este tiempo? ¡Que es como tu ahijada! ¿Porque no venía?.-me dijo extrañada.
-Porque no ha parado en estos últimos años, se ponía una meta, y hasta que no lo conseguía no paraba. También ha tenido un par de parejas, y bueno, la visitaba bastante a menudo, hasta que empezó con el máster. -le explique resumiendo mucho, y omitiendo más.
-Bueno, ya está aquí, más cerca de ti, como ella y Noemi te pedían, y me encanta. Se hace querer la tía.- me dijo, mirandola los dos como dormía.
-Bueno mi amo, ¿quieres algo más, o dormimos?, son las 3.-me dijo acariciando mi pecho.
La mire, y ya sabía que sí, pero mejor dormir. Nos besemos y apague la luz de la mesita de noche.
La pobre Lurdes se adaptaba como podía al ritmo de la ciudad, y al de nuestras vidas. Chochín la metió en la gestoría a hacer, “no sabemos bien qué”, pero tenía trabajo sin saber ni usar un ordenador. Noemi consiguió el piso al doblar la esquina, y claro, ya tenía otra vez el piso lleno de coñitos y tetas danzando todo el día por casa.
Chochín se aplicaba, y acababa el máster con su nueva sumisa, que la mimaba y le hizo coger más peso, algo que me encanto, porque tenía más tetas y un culo espectacular. Julia vivía conmigo, y alguna noche se quedó cuando venía Noemi, son bastante parecidas, pero Julia no tiene el mundo recorrido, ni los estudios de Noemi, y enseguida se asombró cuando hablaba chino con Chochín, o me hacía alguna llave para tirarme al sofá.
Chochín desayunaba con Concha y se iba a trabajar pasando a recoger a Lurdes, que vivía sola, pero después del trabajo, siempre venía a casa a comer, pasar la tarde y cenar.
Una mañana, Lurdes la esperaba en la esquina, y hablaba “por tercera vez” con un portero del bloque de la esquina, que hacía chaflan. Tomo aire, y saco su cuchillo acercándose sonriente, le dio los buenos días y dos besos a Lurdes y le dijo:
-Ve tirando, que ahora te pillo cariño.
Y Lurdes extrañada y viendo un brillo en sus ojos que la asustó, asintió y empezó a caminar.
-¿Qué chica eh? Es un encanto. Siempre charlamos mientras te espera.- le explico nervioso el portero, sabiendo que se le veían las intenciones con la dulce pueblerina, y viendo como le miraba Chochín.
Le puso el pequeño cuchillo en su paquete y le dijo:
-Como le vuelvas a dirigir la palabra o saludarla, aunque sea desde dentro, vengo con mis primos, y te cosemos a puñaladas ¡Baboso!.- Y se guardó el cuchillo girándose, y dejándolo casi meandose de miedo.
La alcanzo, y le dijo cogiéndola del brazo:
-Debo hablar con tu ama, veo que no te ha quedado claro con qué tipo de hombres te puedes relacionar.- y la soltó, con ella asintiendo, y sin decir nada.
Julia avisaba siempre a Chochín, si iba a su casa, por si estaba jugando con su madre, pero a esa hora no estaba, y entro en su casa sin más, dando los buenos días. Concha había recibido los buenos días de Chochín en el sofá del salón, y se había quedado dormida desnuda, con la blusa abierta y las piernas también abiertas con algo metido en su coñito. Julia saco el móvil, hizo una foto, y se fue de casa aguantando la risa.
-Como ha cambiado el rosario de la mañana. - dijo al entrar en mi casa riendo.
Yo había ido a la oficina, y se decidió a limpiar y ordenar un poco en casa. Se quito la bata de seda y se puso una camiseta mía para no ensuciar la bata.
Termino y me pregunto si ya venía, o me esperaba en la cafetería para almorzar al sol en la terraza. Era una nueva rutina que le encantaba, veíamos pasar a la gente y charlábamos. Le conteste que en la terraza, y que me pidiera lo de siempre, que ya estaba en el parquin.
-¿Más trabajo?.- me pregunto besándole, y sentándome.
-Bueno, el piso de Noemi no sale gratis del todo. Tengo que irme tres meses fuera.- le dije resoplando y frotándome la cara.
-¿Pero porque te lo piden a ti?, ¿si ya no estas en ese cuerpo?.- me pregunto extrañada.
-Me lo pide ella, porque tiene que quedar bien con el otro gobierno, siempre seré de ese cuerpo, y siempre tendré mi escuadrón.- le explique.
-Vaya por dios, pues menuda solución nos ha salido, ¡3 meses nada menos!.-exclamó, sentándose para atrás algo nerviosa.
Le cogí la mano y le dije:
-Pasaran rápido, ya lo veras. Y asi estudias más concentrada. -le dije tranquilizándola.
-¿Y si “hablo” con Noemi?.-me pregunto deseándolo.
-No cariño, ya está la orden firmada, y no hay vuelta atrás. Pero estaréis solas cuando vuelvas a casa.- le dije guiñándole un ojo, y poniéndola un poco colorada.
-Bueno, pues a hincar codos, y esperar que no vuelvas muy cambiado.- me dijo mirándome a los ojos.
-Tranquila solo vamos a instruir, y pasar calor, comiendo fatal.- le dije tranquilizándola.
Pasemos media mañana en la terraza, que se estaba genial en esa época del año, y me puso al día de sus estudios y sus pequeños avances con Lurdes. Eso me calentó, y le pedí un video para el próximo avance.
Paseemos y compremos en el mercado para que estuviera bien alimentado antes de partir. Ahora se parecía a su madre cuando la veía comprar en las paradas, y elegir lo mejor. De tal palo tal pibón, pensé mirandola.
Yo lo desconocía, pero resulta que Chochín tenia a casi toda la plantilla de chicas, solo había dos chavales muy obedientes y nada atractivos para ella. Pero si tenía a un par que las tenía enamoradas, pero nunca había pasado nada entre ellas.
Chochín las tenía para mí, pero no me había dicho nada, pensaba invitarme a su despacho algún día y ver como las atrapaba en mis redes. Esa idea le ponía mucho, y siempre que hacia la entrevista de trabajo, aparte de que tuvieran buen curriculum, debían tener ese “Algo” que ella sabía que me ponía. Las había de varios tipos, razas, y a cuál más diferentes.
Ella las calentaba, les daba esperanzas y no pasaba de ahí, pero desde que jugaba con Julia, empezó a mirar a algunas, diferente. Y estas se habían dado cuenta, y la buscaban con cualquier pretexto. Pero debía contármelo, para tener mi aprobación, y después actuaria en consecuencia.
Después de tantos años, Chochín era libre de estar con, y cuando quisiera, pero ella se quedaba más tranquila pidiéndome consejo.
Salió de una reunión, con un par de fotos de su futura sumisa, contenta ya sabiendo que le daría el visto bueno. Desbloqueo el móvil que tenía en silencio, y vio el mensaje de Noemi:
-El amo sale tres meses, tranquila no es peligroso. Dale caña, y que no se meta en su caparazón, hasta la semana que viene que se vaya. Te quiero loca. -Y le mandaba una foto con un gran beso.
-¡Puta mierda! ¡Joder ostia! ¿¡Otra vez!?.- empezó a despotricar camino a su despacho.
Chochín ya se sabía la historia, nunca era peligroso, pero muchas veces volvía siendo otro y tardaba días en poder verme. Hasta que Noemi me volvía a “mi ser medio normal” de entonces. No se lo creía, y encima le desbarataba la celebración del Máster, pero se agarró a los reposabrazos con fuerza, cerro los ojos, y se tranquilizó recordando que es “mi guerrera”, y estaba en ese sillón por la fuerza que le doy.
Pero picaron a la puerta, y entro Nuria, una de las que más tiempo llevaban con ella. Tenían muy buen rollo, Nuria creía que Chochín era lesbiana, pero muy fiel a su pareja, y a ella eso le encantaba, pero no desaprovechaba una para tirarle la caña, o abrazarla y darle cariño.
-¡Hola “Diré”! ¿Qué tal la reunión? Tengo esto para firmar. – le dijo soltando un par de dosieres y sentándose enfrente, encima de la mesa.
Chochín levanto la cabeza, respiro hondo y le dijo:
-Hola Nuri, bien, ya sabes, recortes, o más por menos. Lo de siempre. -le dijo mirando las hojas.
-¡Uy! Tu no estas bien, ¿Qué te pasa? Te veo “rayada” y triste, tía.- le dijo levantándose, y acercándose más a ella en la mesa, apartándole el pelo.
-No, nada. Un amigo que se va fuera, y bueno. Me jode.- le “medio explicó”.
-Vaya, debe ser muy buen amigo. ¿Se va para siempre, o un tiempo?- le pregunto mirando sus pechitos sin sujetador por el hueco de la camisa, y mordiéndose un labio.
-No, tres meses, pero no debería irse, se suponía que ya no se iría más veces.- le contesto intentando leer, y sintiendo rabia otra vez.
Nuria no la vio muy charlatana, y noto el enfado en su voz.
-Oye si quieres, quedamos después y nos tomamos algo. Asi te distraes. -le dijo acariciando su fuerte espalda.
Chochín seguía con la escalada, y ya era cinturón marrón de kung-fu. Tenía que estar en forma para mí.
Levanto un poco la vista, y vio las medias de Nuria, sus muslos con las piernas cruzadas, y su falda de tubo. Le puso una mano en la rodilla, levanto la cabeza y le dijo:
-Dame un rato, y te dijo algo putita. Es cierto, me tengo que distraer.- y su mano ya apretaba un muslo en la parte interna.
Nuria se sorprendió por el descaro repentino, y el haber conseguido por fin que diera su brazo a torcer, pensó que el “amigo” era en realidad su chica, y querría desahogarse con ella. Y con el coñito empezando a mojarse, abrió lo que pudo las piernas y noto como le colaba la mano, apretando y acariciando, hasta casi su coñito.
-Claro, no hay problema, ya me dices. -le contesto dejándose hacer.
-Pero debes saber que sigo siendo tu jefa, y tendrás que obedecerme. ¿Lo entiendes putita?- le dijo amasando su muslo interior sin tocarle el coñito, pero haciendo que se le abriera y cerrara, con su mano apretándole bastante fuerte.
-¡Mmmh! creo que sé a qué te refieres “Diré”, ¿pero cuál será la palabra de seguridad? Porque estas muy fuerte.- le contesto ya cachonda, acariciándole la espalda y notando sus músculos.
-Ya hablaremos de eso, pero esto es una cosa, y el trabajo otra. Si me jodes, te vendo a mis primos de la mafia.- le dijo empujando dos dedos en su coñito, y metiéndole un poco el panty y las braguitas en el coñito empapado.
-¡Aaaaj! Si, claro “Diré” esto queda fuera del trabajo. -le contesto, algo asustada de su forma de hablar, ya que nunca habría imaginado esas palabras de ella.
Se miraban a los ojos, y Chochín le pajeaba mientras me escribía, giro el móvil y le hizo una foto. Aumento su velocidad, y le dijo:
-Ábrete la camisa, quiero ver esas tetas. – Y aflojo el ritmo con ella abriéndose la camisa y gozando.
-Levanta el sujetador joder, no sé cuánto relleno puede llevar eso.- le dijo aumentando el ritmo bastante rápido.
Nuria aguantaba los gemidos, y se levantó el sujetador liberando dos buenas tetas, las miro y le gustaron, pero también se estaba calentando, y se acercó, metiéndose un pezón en la boca y chupándolo con fuerza.
-¡Mmmmh! que boca más caliente “Diré”- le dijo Nuria gozando.
Lo chupo, lo dejo bien estirado, y se cambió al otro, que ya la esperaba medio empinado, mientras veía, que casi estaba a punto de correrse la inexperta Nuria, siendo pajeada sin piedad, y con la boca ardiente de Chochín.
-¡Buuuf! Madre mía “Diré” ¡Mmmmh! joder, joder ¡Mmmmh! te quema la boca ¡Mmmmh!.-le dijo viendo que se corría.
Chochín se lo soltó, se separó sin dejar de pajearla, y le apunto con el móvil, esperando que se corriera para mandarme la foto.
-¡Mmmmh! ¡Aaaaah! ¡Mmmmh! sigue, sigue ¡Mmmmh! ¡Ooojj! ¡Ooojj! ¡aaaah! ¡Mmmmh! Joder que mano “Diré” ¡Aaaaaah!.- se corrío mirando a cámara, y acariciando la nuca de Chochín agradecida.
Me envió las fotos, y se acercó a comerle las tetas, mientras aminoraba el ritmo, y la dejaba correrse agusto. Nuria se corría en silencio, y acariciaba la cabeza de Chochín en sus tetas lamiendo y mordiéndole los pezones. Estuvo asi un rato, se las dejo, las tapo con el sujetador y le dijo:
-A trabajar putita, luego te digo algo.
Nuria se arregló la ropa sonriéndole, y le dio un beso en la mejilla antes de irse.
Julia y yo mirábamos las fotos, en mi sillón de trabajo, con Julia encima, y alucinábamos.
-As creado a un monstruo. -le dije a Julia, que se echó a reír sabiendo que era verdad.
Chochín había estado con un par de hombres que me parecieron decentes, pero no cuajo la cosa. Y ahora, después de conocer “la otra acera”, resulta que en su propio trabajo tenía una sumisa, y me pedía mi aprobación.
-¡jajaja! Bueno, no haberla tenido un mes sin esto. -me dijo agarrando mi polla.
-¡jaja! No, no. Yo no le puedo dar esto, y estas curvas.- Le dije agarrando su pecho y acariciando su espalda hasta su culo.
Y me beso dándome la razón, y diciendome:
-Cariño, yo tampoco me hubiera imaginado comiéndome un coñito, o una tetas. La vida es asi, y me alegro de que tenga su propia sumisa, porque conmigo no puede.- me dijo orgullosa, riendo los dos.
Me hablaba, sin darse cuenta de que no me había soltado la polla, pero cuando noto mi mano colarse por su bata, buscado su pecho libre, la noto en la mano creciendo, y salto riendo y diciendome:
-Lo siento cariño, el cocido ¡jajaja! -Y la deje escapar. Por ahora.
Chochín sonrió al ver la foto de mi paquete medio empalmada, aprobando su nueva captura. Y escribió a Nuria, dándole la dirección de Concha, y diciéndole que viniera sin sujetador.
Nuria estaba en las nubes, sentada en su mesa con su coñito empapado, y recordando lo que acababa de pasar. Varios años tirándole la caña, y un buen día le hace una buena paja y le come las tetas. Estaba colorada y volvía a estar cachonda, oyó el móvil, y casi se le cae al suelo al cogerlo con ansias, leyó el mensaje, y casi salta y grita de alegría.
Concha recibía un mensaje cada día, que ponía:
-Ya llego perra.
Ella se iba a su habitación, y se quedaba en braguitas y camisa casi abierta sin sujetador. Sus comienzos con Chochín fueros algo duros, la detestaba, pero me a mí me adoraba, y por mí, pasó por el aro con la “Chinita insolente”. Y la primera noche, después de correrse dos veces, ya le parecía la mejor idea tenerla en casa, y no estar en el sofá todo el día, deseando que yo apareciera, ahora tenía sexo todos los días, y jugaban con muchos juguetes caseros.
Y Nuria, al ver a Concha de esa guisa, abrirle la puerta sonriente, casi vuelve a saltar otra vez de contenta. Se le abrieron los ojos, se le mojo el coñito, le dejo abrazarla y darle dos besos pegándole sus grandes y duros pechos a los suyos. Y entro alucinando de lo buena que esta la señora.
-¡Hola “Diré”! menuda sorpresa.- atino a decir al conocer a Concha, y viendo a Chochín en braguitas y camiseta a media barriga, mirando su Tablet.
-¡Hola Nuri! ¿A que sí? Es mi perrita, pero solo por un tiempo. Está pagando un castigo. -le explico dejando la Tablet y levantándose a darle un buen beso en los labios.
Nuria noto como le bajaba la cremallera de su falda y le besaba con su boca ardiente.
-Tía, tienes fiebre o algo, estas muy caliente. -le dijo cogiéndole de la cintura y dejando caer su falda, que recogió Concha y la doblo, dejándola en una silla.
-No, que va, ya me lo hice mirar, y es algo normal. -le dijo abriendo sus botones con Nuria acariciando su torso.
-Son preciosas.- le dijo Chochín sobándolas con cariño.
Nuria, ya bastante cachonda, le levanto la camiseta y se las empezó a sobar contenta de tenerlas ya en sus manos, notando como le crecían los pequeños pezones negros y le dijo:
-Las tuyas las miro cada vez que puedo, y me encantan también. Y se sonrieron cómplices.
Concha se calentaba por momentos, y apretaba el mango redondo de madera, de una cuchara que tenía metido en el coñito, desde que llego Chochín a casa, le comió el coño un rato, y se la dejo dentro.
Nuria le iba a comer una tetita, pero Chochín la aparto y le dijo:
-Siéntate, ¿qué quieres tomar?.- y se volvió al sofá, indicándole donde sentarse.
-Joder “Diré” a ti, te quiero tomar a ti, de pies a cabeza.- le soltó cachonda, sentándose muy pegada a ella.
-Ya me he dado cuenta de que andas falta de sexo, ¿Cuándo tuviste la última pareja?.- le pregunto, parando la mano de Nuria que le subia por el muslo.
-¡Buuf! Meses, y no hicimos gran cosa. -dijo apenada, deseando echarse encima de Chochín.
-Perrita ven, quítale el calentón a Nuri, que sino no puede pensar.- le dijo a Concha.
La empujo atrás en el sofá, le abrió las piernas. Y vieron acercarse a Concha sonriendo picara, sabiendo que fliparía con la comida de coño que le iba a hacer.
-Joder que guay, ¿Y vive contigo?.- le pregunto Nuria admirando a Concha y viendo cómo se ponía de rodillas con un cojín y le empezaba a besar los muslos, con sus pechos como campanas rozando sus piernas, yendo en busca de su coñito.
-No, yo vivo con ella. Pero cuando se acabe su castigo iré con mi amo, siempre que no esté su pareja, y espero tenerte a ti, ya bien enseñada, a mano en el trabajo.- le dijo Chochín acariciándole el cuello.
Nuria abrió los ojos al notar la lengua de Concha violarle muy hábilmente, mientras le chupaba con fuerza. Muy sorprendida de que Chochín fuera a la vez sumisa de un hombre, y ama de una mujer.
-¡Mmmmh! ¡Madre mía Concha! ¡Mmmmh! esto me supera ¡Mmmmh! despacio, más despacio ¡Mmmmh! ¿eres bisexual? -le consiguió preguntar.
Y Chochín asintió sonriendo, lamiendo su cuello, con un pecho en la mano.
Nuria gozaba de la increíble comida de coño, y miraba a Chochín agradecida, intentando asimilar lo que estaba descubriendo de ella, y su vida privada. Se corrió dando saltos con sus caderas, y Concha no le dejaba de chupar el coñito, hasta que se lo pidió Nuria ya casi meandose de placer.
-¡Aaaah! ¡por favor! ¡Mmmmh! ¡Qué profesional, ostia tú! ¡Mmmmh! gracias, gracias, Concha.- le dijo sonriéndole como pudo, apartándola, y tomando aliento.
-Es una “crak”, 10 años llevaba sin follar cuando la conoció el amo.- le dijo Chochín jugando con sus pezones.
-¡10 años! Ahora lo entiendo. -dijo riendo las tres.
-Bueno, ahora si quiero un cubata o lo que tengas. -le dijo a concha, ya con confianza.
-Que sean 3 perrita. -le dijo sobándole el culo a Concha al pasar, que le sonrió asintiendo.
-Madre mía “Diré” estoy flipando, déjame que lo asimile. Esto es de película porno, pero de las buenas, con su buen guion y todo.- le dijo riendo las dos.
Chochín le cerro un poco la camisa y le dijo:
-Claro mujer, tomate tu tiempo. Pero recuerda que si me jodes, lo lamentaras. No quiero cagadas en el trabajo, ni que bajes tu buen ritmo.- le dijo, ahora jugando con sus pezones sobre la camisa.
-Claro “Diré” te entiendo, y no te preocupes que seré profesional. -Le contesto, viendo como le moldeaba la camisa a sus pezones otra vez duros.
Llego Concha con una bandeja de plata y los tres cubalibres. Se los ofreció y se quedó de pie, esperando la orden de Chochín.
-Deja la bandeja y acércate perrita, que veo que ya goteas. ¿Qué bien te lo pasas eh guarra?
Concha se giró, dejo la bandeja y se acercó a Chochín sabiendo lo que tenía que hacer. Abrió un poco las piernas, aparto su camisa y Nuria vio brillar la cuchara en su coñito. Se la saco poco a poco, saliendo gotas de su flujo, con Concha gozando. Salió, se dio la vuelta y se agacho apoyándose en la mesa.
-Mira que culo, dice mi amo que pide polla a cada paso, pero yo se lo mantengo en forma asi.- y le empujo el mango redondo de la cuchara en su culo, metiéndolo hasta que quedo la cuchara fuera.
-Mira, toca. 56 años, y mira que duro. -le dijo chochín sobándoselo.
Nuria se puso como una moto cuando le vio la cuchara, y más aún, cuando la cambio de agujero. Alargo su brazo y le empezó a sobar igual de fuerte que hacía Chochín.
-Madre mía, ya firmo por tenerlo asi a su edad. -dijo Nuria con los ojos brillantes de deseo.
Concha gozaba con el magreo, y Chochín le empezó a dar golpecitos en la cuchara, que le hacían dar saltitos y soltar pequeños gemidos.
-¿Se lo quieres follar? Le puedes dar caña, esto no es nada comparada al pollón del amo.- le ofreció a Nuria.
-No sé, me da reparo. – le dijo sin dejar de apreciar la dureza de su gran culo.
-Bien dicho putita, ¿a ti te va más que te follen verdad?.- le pregunto Chochín, empezando a follar a Concha con la cuchara.
-¿As probado polla, o eres lesbiana de siempre? -le pregunto.
-Bueno, un par de chicos de adolescente, pero nunca me gustaron. Siempre he sabido que soy lesbiana. -le contesto viendo a Concha gozar con sus tetas bamboleándose y gimiendo en silencio.
-Yo no podría estar sin polla, no hace mucho que descubrí que me iban también las tías, pero una buena follada, no la cambio por un juguete de estos.- le contesto aumentando la follada a Concha, que empezó a gemir más fuerte.
-Te entiendo, pero es qué no me atraen, ya sabes. -le dijo sin dejar de mirar a concha como gozaba.
-Ven puta, chúpame las tetas y pajéame. Pero no me metas los dedos, que tengo que despedir a mi amo, y lo voy a dejar bien seco.- le dijo Chochín a Nuria, girándose y abriendo las piernas.
Nuria ahora entendio lo del amigo que se iba, y se lanzó deseosa a las tetitas de chochín, acariciando sus muslos, subiendo lentamente mientras comia golosa.
Chochín follaba a Concha, que gemía sin pudor agarrada a la mesa, y guiaba la cabeza de Nuria, cambiándola de pecho y besándose.
Concha no aguanto más y se empezó a correr, Chochín sonreía al verla y le fue sacando la cuchara del culo. Nuria frotaba el coñito empapado de Chochín, y le lamia ya el cuello y se besaban cachondas.
-Dile que me folle el coño, pero con cuidado. -le dijo Nuria muy cachonda por la visión de Chochín gozando.
-Toma Concha, con cuidado. Y ponle las tetas en la espalda, que le va a encantar.- le ordeno.
Concha empezó con cuidado y mucho mimo, pero sabía que era otra sumisa, y podría jugar con Nuria, con lo cachonda que iba. Y eso hizo, al rato ya le follaba el coñito rozándole los pezones en la espalda, y le aumento la follada, con Chochín mirandola, y dándose cuenta de lo que hacía.
-¡Mmmmh! ¡Aaaj! Si, es diferente ¡Aaaj! ¡mmmmh! ya no lo recordaba, la verdad ¡Mmmmh. -confeso al notar como entraba y salía la cuchara, más dos dedos de Concha. La pobre ni se dio cuenta cuando los fue añadiendo, y disimulaba su placer.
-Claro mujer, si una buena follada no se puede comparar, cómeme el coño mientras te corres perrita. -le dijo bajando su cabeza a su coñito, estirándose en el sofá.
Nuria chupo, lamio y hasta se atrevió a morder el coñito de Chochín, mientras se extrañaba de lo gordo que notaba el mango de la cuchara. Y se dio cuenta que entraba más que eso, cuando se empezó a correr, y Concha le movía los dedos dentro sin piedad. Gemía con Chochín guiando su cabeza, y concha no paraba. Quería levantar la cabeza y decirle que parara, que ya se había corrido, pero Chochín le dijo:
-¡Mmmmh! no joder, no pares puta ¡Aaaaah! ¡asi, asi, sigue! ¡mmmmh! si ¡Mmmmh! ya casi estoy. -le obligaba Chochín ya casi apunto, viendo a Concha darle caña sin piedad al coñito de Nuria, que movía el culo intentando escapar, pero no podía.
-¡Ya, ya viene! Más fuerte, chupa más fuerte perra ¡Mmmh! ¡Aaaaaj! Asi, asi traga ¡Mmmmh!- se corría Chochín, viendo como había dejado de mover su culo, recibiendo los dedos y la cuchara ahora casi corriéndose Nuria también.
Nuria descubrió otro mundo de colores con la follada que le pego concha, y se corría chupando el tan deseado coñito de Chochín. Vio que la apartaba, y subió besando su cuerpo con concha aun follandola y ella gozando con su coño ardiéndole muy contento.
Chochín le hizo una seña, y Concha la soltó poco a poco, dejándola caer de lado. Le indico que se acercara, y le dijo a Nuria:
-Toma, una para cada una -y le llevo la cabeza a un pecho de Concha, que las recibió a las dos acariciando sus cabezas y gozando de sus bocas ardientes.
Al rato la follaban las dos, los dos agujeros, sin ningún miramiento, y Concha gemía y daba saltos con las dos manos empujando sus dedos con fuerza, y sus bocas en los pechos.
Se corrió, y se dejó maltratar, hasta que Chochín la soltó y se separó sonriéndole picara.
-Ya está perrita, déjala que tiene amo, y no la podemos dañar. -le dijo a Nuria que seguía vengándose de Concha.
Y la soltó, lamiendo su pezón mordido y dejándose caer al sofá.
-Joder “Diré” que follada me ha pegado, casi me desmayo al segundo orgasmo. -le explico Nuria.
-Eso es porque se ha dado cuenta de que te hacía falta, tu misma lo has dicho.- le contesto acariciando su muslo.
-Si, eso sí, he disfrutado de lo lindo, ¡Buuff! Pero me ha dejado el coño ardiendo. -le confeso riendo las tres.
Julia movía el cocido concentrada, mientras le follaba el coñito desde atrás, y le sobaba las tetas.
-¡Mmmmh! que malo eres ¡Mmmmh! si se quema te jodes ¡Aaaaah! ¡Mmmmh!.-me decía Julia apoyada al mármol, y removiendo el cocido.
-A sido culpa ¡mmmmh! de Chochín ¡Aaaaah! ¡Mmmmh!- le respondí gozando de la follada lenta que le pegaba, de sus pezones, estirándolos y jugando con ellos.
-¡Aaaah! Dame caña mi amo ¡Mmmmh! ya ajustare cuentas con ella ¡Mmmmh! Follame ya mi amo ¡Mmmmh! -me pidió Julia con su coñito empapado y notando mi polla hasta las pelotas en su interior.
Y eso hice, a mi Julia no le podía negar cuando me pedía caña, ella tenía más cuerpo para aguantar mi polla hasta las pelotas. Aumente la follada, agarrando más fuerte sus pechos, y ella soltó el cucharon, apago el fuego y se agarró a mis manos besándome y lamiendo mi cara.
Al fin logro Julia que nos corriéramos a la vez, resoplábamos y nos besábamos aminorando el ritmo. Y julia sonreía victoriosa y me miraba contenta.
-¿Ya estas contenta? Vaya cosas se os meten en la cabeza a las mujeres.- le dije mordiéndole el cuello.
-Ahora te lo diré, y no es una tontería, me parece lo ideal.- me dijo sacándosela y bajando la mano a mi capullo, pajeándolo y notando el semen en sus dedos.
Levanto la vista, me miro y se chupo los dedos aguantando una risita contenta.
-Pon la mesa, que ahora corres peligro tu. -me dijo tirándome el rollo de servilletas, mientras me reía de su capricho.
Nuria le pidió ser follada con la cuchara, y eso le hicieron Concha, y Chochín al mando. Pero después del segundo cubata, cuando le comia el coñito a Concha, y la follaba ella con los dedos, no espero que Chochín, que le comia el coñito a ella, le empezara a comer el culo también.
Nunca se lo habían hecho, y Chochín le metía dos dedos, jugaba con su clítoris, y le metía la lengua en su ano, poniéndole los pelos de punta, y sacándole buenos gemidos de sorpresa y placer, un nuevo placer.
-¡Mmmmh! joder que gustito ¡Mmmmh!.- le dijo notando la lengua entrar cada vez un poco más.
-Pues ya verás cuando te lo folle putita.- le dijo empujando un dedo, y follándole el coñito.
-¡Mmmh! que fijación con follar ¡Aaaajj! Joder ¡mmmmh! bueno, si es asi ¡Aaaaj! ¡Mmmmh! -le decía sorprendida por el dedo que le entraba y salía, para entrar un poco más.
-Calla, disfruta y chupa, que se tiene que correr tres veces, y te falta una.- le dijo Chochín.
-Ama, mejor por detrás, lo tengo muy irritado.- le pidió Concha con el coño ya echando chispas.
-Habértelo pensado cuando te querías follar al peor elemento del restaurante ¡perra! -le dijo follando ya a buen ritmo el culo de Nuria y mordiéndole los cachetes.
- ¡Aah! ¡Aah! ¡Aah! ¡Aah! Esto es diferente ¡Mmmmh! ¡Aaaaaj! ¡Aaaaaj! ¡Aah! ¡Aah! ¡Aah! -le dijo Nuria al notarse solo follada por el culo, y notar como entraba algún dedo más.
Empino el culo, soltando alguna risita por los mordiscos de Chochín, y se dejó hacer, gozando más que sufriendo.
Chochín se los sacaba, escupía, y le metía la saliva con dos dedos hasta el fondo, empezando a follarla con más ímpetu.
-¡Mmmmh! joder que rico ¡Mmmmh! asi, dame más caña ¡Aaaajj! ¡Aaaaj! ¡Aah! ¡Aah! ¡Aah! ¡Aah! ¡Oooooh! Me corro “Diré” ¡Oooooh! ¡Buuuf! ¡Aah! ¡Aah! ¡Aah! ¡Mmmmh! ¡Mmmmh! – se corría Núria follada solo por el culo, notando un calambre que le recorría el cuerpo.
Chochín aminoro, le lamio los cachetes del culo y le saco los dedos dejándola caer de lado al sofá.
-Madre mía, no sé si me he corrido tantas veces seguidas en mi vida, menuda tarde llevamos “Diré”- le dijo abrazándola y apoyando su cabeza en su hombro.
-Pues estas muy buena para estar tan falta de sexo. -le dijo sobándole el culo y un pecho.
Concha bajaba de las nubes tumbada en el sofá, con las piernas abiertas, y una sonrisa de felicidad.
-Perra límpianos que nos tenemos que ir. -le ordeno Chochín abriéndose de piernas, y Nuria la vio venir e hizo lo mismo sonriendo.
Concha empezó por su ama, se lo lamio y dejo bien seco, y se fue a por el de Nuria que dio un saltito al notar que más bien le empezaba a comer el coño otra vez.
-¡Mmmmh! joder que bien limpias Concha. -le dijo acariciando su espalda.
-Si quieres te dejo con ella, yo me tengo que ir. -le dijo Chochín.
-¡Mmmh! vale si, gracias “Diré”. -le dijo haciéndole subir y besando sus pechos.
-Aprovéchala, porque no le quedara mucho de castigo, le dijo antes de irse, viendo cómo se enrollaban abrazadas en el sofá.
-¡Hola!.- dijo Chochín al entrar en casa y vernos en el sofá viendo una película, medio dormidos.
Nos besó, y se acurruco a mi lado, dándome pequeños besos en el cuello y diciendome:
-Ya me ha dicho Noemi, joder que putada. -y siguio con sus besitos.
-¡Santo dios Chochín!, ya me lo has tenido que recordar.- le dijo Julia bajando de su nube.
-Perdón. -dijo Chochín acurrucándose en mi costado.
-Bueno, aún queda casi una semana, no penséis en eso. ¿cenamos fuera?- les dije intentando levantarme.
-SI, venga que nos dé, el aire.- dijo Julia levantándose también.
-¡Y luego fiesta aquí! -grito chochín de pie en el sofá.
-Vale, pero con control, nada de pasaros de rosca y discutir. -le dije abriendo los brazos para que me saltara encima.
Me atrapo con sus brazos y sus piernas besándome, y me dijo:
-Que va, si ya hemos hecho las paces, ¿no te acuerdas?.- me dijo bajado a frotarse con mi polla.
-¡Mmmh! no sé, me lo tendréis que recordar a la noche. -le dije frotándole yo también.
-¡Buuuf! Como me poneis, ven Chochín, suéltalo y me elijes vestido.- dijo Julia tirando de ella.
Se vistieron “De guerra”, a cuál más atractiva y sexy. Reían al ver mi cara cuando llegaron al salón y me hicieron un pequeño pase de modelos.
-¡Madre mía!, asi se me quita el hambre. ¡Buuff! ¡Vaya par de jamelgas!- les dije asombrado.
-Hemos combinado estilos de las dos.-Dijo Julia con un vestido con un gran escote y una larga raja en el costado.
-Vamos a un sitio caro, que asi no tendrás problemas con los babosos. -Me dijo Chochín sabiamente. Con una camisa con encajes, típica de Julia, el escote justo para adivinar sus pechitos libres, y una minifalda con medias a medio muslo.
-Pues me vuelvo a cambiar, no puedo ir asi, con dos bellezas tan elegantes.- les dije yendo a mi habitación a ponerme traje “Sin corbata”, que es una prenda absurda.
Continuará.
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