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Dominaciónjun 2023

Las vecinas beatas 7

La puerta se abre y el miedo se mezcla con el deseo. No es solo un castigo, es una lección de placer que Concha no olvidará jamás, mientras Lurdes observa desde la sombra y siente que algo en ella está a punto de despertar.

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Las vecinas beatas 7

Empieza un nuevo día en mi piso, con las chicas muy resacosas. Y Julia me recuerda que tengo que castigar a una sumisa, que fue muy mala, y muy puta.

Al día siguiente ya esperaba otro espectáculo, con las chicas despertando de su gran borrachera.

Y efectivamente, había dos baños, pero eran tres chicas. Y Julia no espero, y se vino a la cocina corriendo, y me dijo camino a la pica:

-Perdona cariño, hay cola- y vomito en la pica.

-Ya lo sabía yo- dije levantándome, y saliendo a la terraza a seguir con mi café y mi cigarro.

Les pedí zumos de tomate, y cuando llegaron, se los dejé en la cocina y me fui a la oficina. Ya se los daría, cuando volviera, y dejaran de vomitar.

Volví y ya se los bebían, esparcidas por el sofá con muy malas caras. Chochín ya conocía este remedio y no se encontraba tan mal, pero tampoco para tirar cohetes. Les di sus besos de buenos días, sabor a tomate, y Julia me dijo:

-Aprovecha y le das su castigo a “quien ya tú sabes”.

-¡¿A quién?! Yo quiero ayudarte- me dijo Chochín despejándose de golpe de su resaca.

-No, tu dame mimos y cuídame- le dijo Julia con voz de niña mimada.

Y chochín se sentó a su lado, recibida por los brazos y la sonrisa de Julia.

-Bueno, curro un rato y ya vere.- Le dije, sin acordarme ya, de Concha y su calentón en el restaurante.

-Lurdes no entendía nada, pero la pobre no hablo, por miedo a volver a vomitar.

Al rato de estar trabajando y viéndolas ir y venir del baño, se me subió a la pierna Chochín, mandada por Julia, y me empezó a besar el cuello y a jugar con sus deditos por mi cuerpo mientras trabajaba. Después de diez años, ya sabía qué hacer para ponerme cachondo hasta cuando no le hacía caso.

Y en media hora, ya me tenía la polla como un mástil, y su pequeña mano me pajeaba, colada por la pernera del pantalón.

-Que peligro tienes cariño- le dije al darme cuenta.

Le besé el cuello, se lo mordí y le dije al oído:

-Mi ninja violadora. -y se echó a reír picarona.

No sé cómo lo hacía, pero tenía el don de ponérmela dura sin darme cuenta. Igual aplicaba sus enseñanzas de carterista, de su vida anterior. Si estaba haciendo algo concentrado, cuando me daba cuenta, reía sabiendo lo que había hecho. Muchas mañanas me despertaba, con ella ya metiéndosela y riendo. Me volvía loco “mi ninja violadora”.

-Quiero ir mi amo- me dijo al oído mordiéndome la oreja.

-Si no sabes quién es- le dije ya sobando su culito.

-Me da igual, pero seguro que esta buena- me respondió.

-Diez años sin querer jugar con chicas, y ahora te quieres poner las botas- le dije sonriendo.

-No sé, me daba asco, pero con Julia se me ha quitado- me respondió apretando más mi polla.

-Vale, pero sabe que estoy con Julia, que no se te escape. Es muy importante.- le dije sacándole una sonrisa maléfica.

Me soltó la polla y salto al suelo contenta.

-Nos vamos a mirar una cosa -les dijo a las chicas, que no le hicieron ni caso con el resacón que tenían.

Concha tembló al oír el timbre, ya no corría como la última vez. Miro por la mirilla y se sintió aliviada al verme con Chochín. Abrió la puerta, y sonriendo nos saludó.

-Hola, ¿Qué tal? ¿Cómo estas Chochín? ¿y Julia? ¿no viene? -le pregunto.

-Hola morenazo, me dijo sonriente y nos dio dos besos a los dos.

-Venimos a verte un rato, Julia estudia, y no se la puede molestar- le explique, pasando y cerrando la puerta.

-Muy bien, se agradece la visita. Esta niña me tiene olvidada- nos explicó.

-Bueno, déjela vivir su vida, ya vendrá a verla cuando pueda- le soltó Chochín sentándose en mi pierna y abrazándome.

Concha le iba a soltar una fresca, ¿Cómo se atrevía “una china canija” a hablarle asi?, Pensó. Pero cuando la vio subirse a mi pierna y abrazarme, lo entendió todo. Se acaloro, y solo podía dejarnos hacer.

-¿Queréis tomar algo? -nos preguntó resignada.

-Yo un café- le dije.

-Yo agua, gracias.- pidió Chochín.

Se fue a la cocina y me dijo Chochín:

-Joder esta buena, es como Julia pero con más de todo- y reímos los dos.

-Julia es la versión mejorada- le dije, y seguimos riendo.

Volvía de la cocina, y al vernos tan contentos nos preguntó:

-¿De qué reis?

-Le decía a Pender que estas muy buena, eres como tu hija, pero con más de todo- le soltó Chochín mirandola descarada las tetas.

Concha se sintió alagada, y le ponía nerviosa como la miraba al hablarle con tanto descaro. Me sirvió el café y se volvía a sentar, cuando le dije:

-Concha cariño, ya sabes cómo me gusta que te vistas cuando te vengo a ver.

Me miro sonriendo, miro a Chochín y se levantó yendo a su cuarto.

-Ya verás que cuerpazo -le dije a Chochín, oyéndome Concha, y sonriendo.

Entro en la habitación y se empezó a desnudar refunfuñando. Le fastidiaba el descaro de Chochín, la hubiera abofeteado y echado de su casa a patadas. Y esa forma de hablarle y de mirarle, ¿Quién se creía? ¿y que pintaba conmigo? Se dejo la blusa solo abotonada con tres botones, se estrujo los pezones con rabia, y cuando asomaron pidiendo guerra y empujando la tela, sonrió satisfecha, y volvió con nosotros.

-¡Joder Concha! Estas cañón tía -le dijo Chochín al verla llegar.

-Esta mujer, no se entera de lo buena que esta, y se queda en el sofá todo el día, porque solo sabe zorrear a indeseables- le explique a Chochín con mis manos bajo su camiseta, sobándole los pechitos con cariño.

Llego frente a nosotros, y se quedó parada. Se fijo en mis manos bajo la camiseta de Chochín, y le paso exactamente como a su hija. Nos imaginó follando, y se empezó a poner cachonda.

-¿Qué me dices? ¿Pero no es tuya? Porque busca indeseables, si sabe que quieres que busque hombres decentes- me pregunto sobando mi polla sobre el pantalón.

-No sé, me dio un gran disgusto, y por eso estamos aquí.- le explique a Chochín.

-¡Plash! ¡Plash! – sonaron las bofetadas en la cara de Concha que le soltó Chochín.

Concha se llevó las manos a la cara, y me miro asustada.

-¡¿Cómo te atreves a disgustar a nuestro amo, perra?! -le grito Chochín.

-Espera cariño, que Concha estará desconcertada, y primero hay que explicarle quién eres.- le dije tranquilizándola.

Concha no entendía nada, pero asintió con la cabeza, rápida.

-Ábrete la camisa puta, que te lo voy a explicar mientras Chochín se relaja con tus preciosas tetas.- le ordene.

Se abrió la blusa y se acercó a Chochín que no quería despegarse de mis manos jugando con sus pezones. Se las cogió, las apretó y jugo con sus pezones grandes y duros.

-Veras Concha, mi Chochín lleva conmigo más de diez años, ya sabes que es directora en una gestoría, y no es la dueña porque no quiere. Quiere acabar su master y buscar un mejor puesto y sueldo- le explicaba a Concha, que me escuchaba respirando algo agitada.

Chochín le comia los pezones con brusquedad y se los mordía y sorbia bastante fuerte. Y concha me escuchaba gozando, viendo como bajaba una mano, y buscaba el coñito de Chochín.

Y seguí explicándole:

-Ella es mía, y siempre ha hecho lo que ha querido con otros hombres, pero chicos decentes, con estudios, buenos sueldos, educados y respetuosos con ella. Me hablaba de ellos y si no me parecía bien, se lo decía, y le explicaba por qué. Y siempre me ha dado la razón.

Le seguía explicando, mientras Chochín gozaba con mis dedos en su botoncito, y mi otra mano en su pechito. Comia las tetas de julia con más ganas, metía la lengua en su canalillo y mordía por doquier.

Concha ya gemía, y no se atrevía a cogerle la cabeza para guiarla, sabía que se podía llevar otro bofetón.

-Y tú, sin polla desde hace años, y con un contrato conmigo, decides follarte al peor elemento del restaurante.

-¡Plash! ¡Plash! ¡Plash! ¡Plash! – sonaron los bofetones de Chochín en las tetas de Concha.

-¡Mal! ¡Muy mal puta! – le grito Chochín volviendo a comerse sus tetas.

Concha soltó unos grititos, pero cuando paso el dolor, volvió a gemir más suavemente. Igual se había corrido, pensé.

Le tire del pantalón a Chochín, y se bajó de mi pierna sin soltar a Concha, quitándose el pantalón y las braguitas. Me quité yo los míos, la atraje a mi polla, y se sentó encima.

Ahora parecía que Chochín tenía polla, le sobresalía media por delante, me la apretó contra su chochito y se empezó a frotar despacio.

-Entonces ¡Mmmh! como vas cariño ¡Mmmmh! He pensado que por un tiempo te voy a traspasar a mi Chochín ¡Mmmmh! Y su coñito ardiente ¡Buuuf!. Te hare el nuevo contrato y tú decides ¡Mmmmh! Joder que calentito cariño ¡Mmmh! – le explicaba cómo podía a Concha, que con las tetas muy rojas se movía sin poder evitarlo al notar sus dientes y su lengua por donde menos se esperaba.

-Y claro, ¡Mmmh! no te puedo traspasar ¡Aaaaj! (Cariño afloja que me despisto) ¡Aaaaajj! si Chochín no vive cerca, ¡mmmmh! y como Julia ya no para por aquí, he pensado que le puedes alquilar una habitación. ¡Mmmh! (cariño,que no sé por dónde iba) ¡Aaaah! Venderé el piso de estudiantes, y ya hare lo que sea necesario por su inquilina.- conseguí acabar de decir porque Chochín salto y se dio la vuelta besándome y diciendome:

-¡Capullo,ya era hora! ¡Aiiins que te como todo! – y eso hizo, se la llevo a la boca y me la empezó a chupar golosa.

Concha abrió los ojos y me dijo:

-Pero es que yo no he estado con mujer, no sé si me gustaría que me “llevara” una, ¿Cuánto tiempo seria? No le cobrare por supuesto, si es como tu familia. – me dijo mirando como me la chupaba Chochín.

-Espera a que pasen un par de horas y me dices- le dije acercándola, y llevándome sus dos tetas a la boca yo ahora.

Ahora si se atrevió a cogerme una mano y llevarla a su chochito empapado. Pero cuando recibió tres dedos entrando sin piedad y follandola muy rápido, ya no le pareció tan buena idea.

-¡Aaaaj! ¡Mmmmh! ¡Aaaaaj! ¡Me duele! ¡Aaajj! ¡Más despacio por dios! ¡Aaaajj! – y se los saque, la separe, aparte a Chochín y le hice darse la vuelta, diciéndole:

-Cabálgame por donde quieras cariño.- Le dije a Chochín.

-No mi amo, pídeme tu. ¡Menuda sorpresa! ¡Te vere cada día! – me dijo contenta besándome y pajéandome.

Concha estaba en xoc, le ardían las tetas y le dolía un poco el coñito, pero cuando vio el culito redondo y precioso de Chochín, se quedó mirando como mis manos se lo sobaban, y nos besábamos con pasión. Se volvió a calentar, pero se calentaría más.

-Bueno, por el culito tragón, que asi Concha prueba tu conejito, y descubre el delicioso sabor que tienes.

Chochín me sonrío, me dio un sonoro beso, y se dio la vuelta esperando que se la pusiera en su entrada. La noto, empujo, se metió el capullo, y después de soltar un gemido le dijo a Concha:

-Ven aquí puta, ponte de rodillas, chupa y lame por donde te lleve.

Concha veía mi gran polla con el capullo dentro del culo de la pequeña Chochín y soltó un suspiro agachándose, y cerrando sus ojos delante del coñito ardiendo de Chochín.

-¡Mmmmh! ¡Aaaah! Poco a poco cariño, que te harás daño ¡Mmmmh! -le decía mientras bajaba y cogía de los pelos a Concha.

-¡Aaaaj! Mi amo ¡Aaaj! ¡Buuff! ¡me gusta que me llenes! ¡Aaaajj! ¡Chupa fuerte puta! ¡Aaaajj! ¡Asi, asi! ¡Aaaajj! – Y con más de media polla, me empezó a cabalgar agarrada a la cabeza de la pobre Concha que se dejaba hacer.

Le bajo la cabeza y le dijo:

-¡Chupa los huevos de tu amo! ¡Aaaaj! ¡Aaj! ¡Aaj! ¡Aah! ¡mmmmh! ¡Aaaaah! ¡Ahora vuelve a mi coñito! ¡Aaaah! ¡Asi, lo haces bien puta, sigue! ¡Aaaah! ¡mmmmh!

Botaba en mi polla y gozábamos, mientras Concha mirando las tetitas de Chochín botar, y su cara de placer, se empezó a meter dos dedos en su coño y a darse placer.

-¡Aaaaj! ¡mmmmh! Mi culito tragón ¡Aaaaah! ¡Sigue que ya casi estoy! ¡Aaaajj! ¡Joder que estrechito esta siempre! ¡mmmmh! ¡Ostia puta! ¡Aaaaaaj! -le decía a Chochín a punto de correrme.

-¡Aaaah! ¡Aaaah! ¡Chúpale los huevos a tu amo, que me va a llenar el culito, puta! ¡Aaaajj! ¡Mmmmh! Córrete mi amo, lléname!¡Aaaaajj! ¡Mmmmh! ¡Asi, lléname hasta el fondo! ¡Mmmmh!- decía Chochín a punto de correrse también.

Concha nos oía, se metía los dedos con furia y chupaba el coñito de Chochín, que notaba cada vez más caliente y supo que se correría.

-¡Ya viene mi niña! ¡Aaaajj! ¡Mmmmh! ¡ooojj! ¡que gustazo cariño! ¡Aaaajj! ¡Asi, toda dentro! ¡mmmmh! ¡Buuff! – le decía vaciándome en su precioso culo redondo.

Chochín aminoro la follada, se paró con casi toda la polla dentro, que le soltaba lefa ardiendo, y no pudo aguantar correrse, quieta y llevando la cabeza de concha arriba y abajo lentamente.

-¡Aaaah! ¡mmmmh! me encanta como me quema por dentro mi amo ¡Aaaaah! ¡mmmmh! ¡Más suabe puta! ¡Aaaah! ¡Mmmmh! -se corría Chochín gozando y gimiendo.

Concha también se corrió, pero no se quiso delatar, gemía en el coñito de Chochín, notando sus flujos salir y lamiéndolos con ansias. Le parecieron deliciosos, como le había dicho.

Chochín la aparto, y se sacó mi polla poco a poco, hasta que salto soltando alguna gota. Se dio la vuelta sonriéndome, y yo sabía lo que quería.

La levante de los sobacos, y se sentó encima, abrazándome con sus piernas y tirándose atrás esperando mi boca en sus tetitas.

-¡Límpiasela puta, no te quedes mirando! -le ordeno a Concha.

Esta vez el sabor no era tan bueno, pero se resignó y chupo mi polla sacando alguna gota de semen todavía. Chochín gemía y reía con mi boca lamiendo, y chupando sus tetitas.

Estuvimos un rato asi, y Concha lamia y limpiaba el culito de Chochín, que le felicito por su iniciativa agarrándola y llevando otra vez su cabeza por donde quería, mientras gozaba también con mi boca.

-No te calientes que tengo hambre- le dije a Chochín mordiéndole un pezón.

-¡Au! ¡Mmmmh! es qué esta perra está aprendiendo ¡Mmmmh! como come la puta ¡Aaaaah! ¡Ya está puta! – y se apartó obediente.

Chochín bajo y me inspecciono la polla haciéndome reír, se giró y le dijo a Concha:

-Muy bien, para ser el primer día está bien.- y se acercó abrochándole dos botones de la blusa.

-Tapate que nos calentamos y mi amo quiere comer- le dijo.

-Puedo haceros algo, si queréis- se ofreció.

-No Concha, tengo que estudiar y el amo tiene trabajo. Pero gracias, cariño- le dijo sonriéndole y acariciando su cara.

-Bueno Concha te hago el nuevo contrato y me dices. Si no, pues tan amigos. Ya sabes que soy buen vecino.- le dije dándole un buen beso en la boca, y achuchando su culo.

-Si, descuida que te diré algo en cuanto lo lea- y me beso otra vez ella.

Se giro a Chochín, y también se besaron en la boca.

-El amo te dirá mi decisión- le dijo a Chochín.

-¡Buuf! Vámonos, que me poneis burro otra vez- y salimos de su casa riendo.

Antes de entrar en casa, Chochín me giro y salto sobre mí, besándome y diciendome:

-¿De verdad voy a vivir frente a tu puerta? Creía que tendría que esperar una eternidad.

-Bueno, creo que si no está Noemi, dormirás más conmigo que ay.

-Ya tocaba tenerte cerca, después de tantos años. Ahora tengo que vender el piso y buscar otro antes de dejarlo. Y eso es una pesadilla- le explique mordiendo su pequeña nariz.

-Yo te ayudo, bueno un rato. Pero me queda poco del master- me dijo peinándome con la mano.

-Salta que te pongo en la pared, me estas quitando el hambre- le dije bajándola hasta mi polla otra vez morcillona.

Y salto riendo.

Las chicas en casa estaban algo mejor, Julia más bien, la pobre Ludes comia una sopa, aun con un tono de piel raro.

-¿Qué tal? -me pregunto Julia expectante, después de besar a Chochín, abrazándome para besarme, y saber del castigo de su madre.

-Pues suabe, es que con Chochín me despisto, y ya te puedes imaginar cuando se calentó.

Reímos los dos y Julia le dijo a Chochín:

-Tía que te he dejado para que ayudes y disfrutes, no para que lo despistes y la castigue “suabe”.

Y volvimos a reír.

-Está muy buena tía, y encima de Pender con esas tetas tan grandes y duras en mi boca, también me he despistado yo- soltó Chochín riendo otra vez todos.

Lurdes nos oía, y no entendía de que carajos hablábamos, pero se imaginó a Chochín encima de mí, unas tetas grandes y duras. Y se quedó más confusa.

-Lurdes ¿Cómo estás? Menuda fiesta ¿eh? – le pregunte preocupado.

-¡Cielo santo! Ya no bebo más. Que mala me puse, por dios bendito- me dijo, y todos reímos.

-Cuando comas, te tomas un culito de anís, y ya verás como se te pasa -le dijo Chochín poniendo una mano en su hombro.

-No, no. Ya no bebo más. Ya se me pasara. -le dijo.

-Hazle caso, que esta chica tiene mucho mundo- le dije riendo todos.

Comimos muy bien, julia había hecho un buen estofado, y Chochín y yo, nos pusimos las botas.

-Esto está casi tan bueno como la cocinera- dije pasando el pan por el plato.

-Doy fe -añadió Chochín.

-Zalameros, si queréis más, aún queda- nos dijo Julia.

Chochín me miro, y asintiéndole, se llevó nuestro platos para repetir.

Después del café, nos quedemos en el sofá con chochín entre mis piernas, dormidos como dos bebes con la barriga llena.

Lurdes, ya mejor, tenía más dudas sobre su sexualidad, y saliendo a la terraza, donde leía Julia en el sofá de mimbre, se le sentó al lado, pero no decía nada. Miro las vistas un rato, y al final Julia le dijo:

-¿Que te pasa? ¿Estas nerviosa o te pica el culo?- le pregunto sacando su vena de pueblo.

-Es que tengo preguntas de sexo -le confeso.

Julia noto sus pezones ponerse algo duros, y dejo el libro cogiendo su mano.

-Claro cariño, cuéntame. Ya verás como no es nada- le dijo calentándose.

-Veras, es que he estado tocándome, y bueno, es una delicia. Me altero y ya no quiero parar. Y me meti un poco dos dedos hay dentro, pero no sé cómo, acabaron hasta el fondo. Y estuve sangrando asustada, casi te llamo a gritos. Pero cuando me duche y me seque, ya había parado. ¿es grave? ¿tenemos que ir al médico? Si tenemos que ir, me muero Julia.

Julia se iba a reír, pero ella estaría en su situación no hace mucho, y se sereno, diciéndole:

-No mujer, eso era el himen, lo que dicen que se rompe al perder la virginidad. Pero se puede romper haciendo deporte, o como a ti, jugando. Pero tenemos que ir al médico y hacerte una revisión, eso sí. Es una doctora muy simpática y te dará más consejos- le explico a su amiga.

-¿Y que me dirá, el hombre que conozca el día de mañana, si no soy virgen?

-Bueno, si es mujer, no me da tanto reparo- añadió.

-Lurdes, no hay mujeres vírgenes con 30 años, y no creo ni que te lo pregunte- le dijo riendo.

-Ya, claro, aquí van más rápido, y no importa si has estado con otros antes- le dijo su amiga haciéndose la entendida.

-Pero, verdaderamente sigues virgen, no te han echado un buen polvo, asi que lo sigues siendo- le aclaro Julia riendo las dos.

-¡Oye cuéntame! ¿Cómo es un buen polvo? Tu con Pender ya lo habéis hecho ¿no?- le pregunto curiosa.

-Mejor lo ves, le dijo Julia sacando su móvil.

-¿Cómo? ¿lo grabasteis? -le dijo asombrada.

-Cuando lo veas, entenderás, porque a veces lo grabamos.- le dijo, sonriendo picara, dándole al play y abrazándola para que se acercara.

Empezó con Julia sentada en el sofá, chupándomela con ganas y yo agarrada a su cabeza.

-¡Madre de dios, parece la de un burro! -exclamo Lurdes.

Me la soltó, y me lance a comerle su coñito, y ella me guiaba la cabeza a su gusto esta vez. Miraba al móvil que grababa, y ponía cara de vicio y placer. (Siempre me los manda a trozos y recuerdo el polvo) Veía mi cabeza en sus manos, y las mías sobando sus pechos con cariño, jugando con sus pezones y quitando sus pelos de la cara. Se oía gemir a Julia y decirme que no parara.

Julia recordó, que seguí asi un buen rato, y que me la volvió a chupar después de correrse, y le dio al cursor hasta la mitad. Y apareció gimiendo, esta vez más fuerte, a cuatro patas y mi polla entrando por su culo. La tenía agarrada de las tetas y ella me cogía las manos gozando y gimiendo.

-¡Ay dios! ¿te entra toda? ¡cielo santo Julia, como te desbocas con este hombre! -le dijo Lurdes con su coño humedeciéndose y sus pezones de punta.

-No lo sabes bien, mira, mira cómo me deja- le respondió orgullosa, avanzando casi hasta el final.

Hay,ya estaba con la cabeza en el sofá, gimiendo débilmente, y el culo en pompa conmigo ya a punto de correrme.

-¡Madre mía, casi te mata julia! -le dijo asustada.

-¡Jajaja! No, para nada, me moría de placer -le contesto cachonda, recordando el momento.

-No sé yo, ¿y no se puede empezar más poco a poco?- le pregunto asustada.

-Claro cariño, tu sigue con los dedos, y compraremos algún juguete para mayores- le dijo Julia picarona.

-Si, algo para hacerme a “eso”- le dijo señalando la pantalla.

Si julia le hubiera contado, que a “eso” se hizo ella, en una noche y una mañana, sale corriendo y se vuelve al convento. Aunque le hubiera explicado que gozo más de lo que sufrió. Pero sufrió. Y ella quería ir poco a poco con su amiga, y “ayudarla”.

Chochín creía que estábamos solos, y me cabalgaba con su coñito mientras me despertaba. (Lo había vuelto a hacer) gemía follándome, agarrada a mis rodillas.

-¡Mmmmh! mi ninja violadora ¡Mmmmh! mi coñito de oriente ¡Aaaaah! ¡Buuuf! -le decía acariciando su espalda de arriba abajo, y sus costados.

Ella quería que le cogiera los pechitos, yo lo sabía, y la acariciaba llegando a ellos y desviando mis manos. Se volvía loca y reía protestando.

-¡Aaaaj! ¡Aaaajj! ¡Aaaaj! Mira mi amo ¡Aaaajj! Ya casi ¡Aaaaah! ¡Mmmmh! ¡mmmmh! – me decía con casi toda la polla dentro.

-¡Aaaajj! Para loca ¡Mmmmh! te vas a hacer daño cariño ¡Aaaajj! ¡Mmmmmh! -le dije agarrando su culo y no dejándola bajar más.

Julia y Lurdes entraban al salón charlando, y suerte que primero entro Julia, vio a Chochín botando en mi polla y se dio la vuelta diciéndole:

-Ven, mira -y le hizo esconderse, y asomarse.

Justo le tapó la boca cuando iba a exclamar algo asombrada.

-Calla y mira cómo es echar un buen polvo- le dijo pegando sus pechos a su espalda.

-Si ya estaba casi ¡Aaaaah! ¡Mmmmh! Mi amo, ¡mi hombre! ¡Aaaaah! ¡Aaaaah!- decía Chochín, dejando de bajar, y follándose bastante polla.

-No puedes cariño ¡Mmmmh! te lo dijo la doctora ¡Aaaah! ¡Aaaaj! Por el culo si ¡Mmmmh! pero por aquí no ¡Aaaaah! ¡Mmmmmh! – le recordaba a Chochín su ultimo desgarro, y los días que paso en cama dolorida.

Julia acariciaba la espalda de Lurdes, que miraba mi polla entrando en la pequeña Chochín. Bajo la mano, le empezó a acariciar el culo y le dijo muy cachonda:

-Vamos a jugar, ya verás.

Y Lurdes noto como le subia la falda y le metía la mano sobando su culo.

-Bueno, pero que no nos vean- le dijo también cachonda.

Julia hubiera jugado con los cachetes de su culo, y la hubiera calentado más, pero viendo la cara de Chochín, ya sabía que estaba a punto. Y busco el coñito de Lurdes, le aparto la braguita y le empezó a meter dos dedos poco a poco.

-¡Mmmmh! que suabes ¡Aaaaah! ¡Mmmmh! -le dijo agradecida.

-Tu a mi- le dijo Julia llevando la mano de Lurdes a su coñito y enseñando como frotarle.

Y empezaron a gozar mirándonos.

-¡Aaaah! ¡Aaaah! ¡Mmmmh! ya viene mi amo ¡Aaaaj! ¡Aaaah! ¡Mmmmh! ¡me corro joder! ¡Aj! ¡Aj! ¡Aj! ¡Aj! ¡Si, Follame tu, córrete también! ¡Aj! ¡Aj! ¡Aj! ¡Siiii! ¡me corro! ¡sigue, sigue, lléname el coñito! ¡Aaaaj! ¡Ah! ¡ah! ¡ah! ¡Mmmmh! Asi, dentro ¡Ah! ¡ah! ¡Mmmmmh! ¡aaaaah! La noto ¡Siiii! ¡mmmmh! que gustazo mi amo ¡aaaaah! -me decía Chochín ya sin fuerzas en los brazos, dejándose follar a mi gusto, aguantando su peso, cogido a su culito, mientras nos corríamos juntos.

Julia se había llevado a Lurdes, a base de follarle con dos dedos, hasta fuera de nuestra vista, y Lurdes gozaba e intentaba hacerle lo mismo a su amiga. Pero Julia estaba algo enfadada. Ya era la segunda vez que nos veía corrernos a la vez. Y con ella, no solía pasar.

Y pensando es eso, follandola sin piedad, Lurdes cayo de rodillas aun follandola a ella,muy agradecida. La miro sonriente y le saco la mano de su coño diciéndole:

-Ya está cariño, ves que placer. Lo has hecho muy bien, ya jugaremos más, y aprendes los ritmos.

La hizo levantar, y se sentaron en el sofá de mimbre un rato.

-Me ha gustado mucho, se nota que sabes -le dijo Lurdes aun resoplando.

Chochín y yo jugábamos a mordiscos y pellizcos. Y sus pequeños dedos dolían un horror. Pero yo le mordía donde quería aguantando el dolor, ya que no podía conmigo, se retorcía también de dolor riendo, y volvíamos a la carga.

-¿Que hacéis niños? Nos habéis despertado -dijo Julia entrado al salón con Lurdes sonriente detrás.

-¡Anda! Pensábamos que no estabais -dijo chochín buscando su ropa.

-Tranquila cariño, estamos en familia- le dijo Julia.

Y estirando la camiseta, se volvió a sentar.

-Pero ponte las braguitas, que sino no puedo pensar- le dije pellizcando su culito.

Y las buco riendo todos.

Me guarde la polla, me levante bajando mi camiseta, y poniéndome bien el pantalón. Lurdes no perdía detalle de mi cuerpo y mi polla aun morcillona. Ya se empalmaba otra vez con el juego, y nos hubieran pillado, esta vez más desatados, pensé soltando una risita.

-Qué bonito, ver la amistad que tenéis, da gusto ver lo bien que os lleváis- nos dijo Lurdes inocentemente.

Pero era lo que le faltaba oír a Julia, que ya le dolió ver, lo bien compenetrados que estamos en la cama, como para oírla decir eso.

Le vi, como la miro con odio, y dije:

-Que va, si la aguanto porque tiene primos de la mafia, que no la aguantan tampoco, y me obligan.- y rieron todas.

Sali a la terraza con una cerveza, y me fume un cigarro. Enseguida salió Chochín y me dijo:

-¿Ya le has contado a Julia? Porque me mira raro, y no quiero malos rollos.

-No sé, yo también la he notado rara. No es por eso, aun no se lo he contado, porque no me has dejado aun a solas con ella- le dije abrazándola y acercándola a mí.

-Joder, ha sido un mes din vernos. Que lo entienda. Y aun quiero más, que mañana vuelvo a la cueva a seguir, a ver si lo termino ya.- me dijo con toda la razón.

-Tranquila mi guerrera, que si no lo entiende, yo “se lo explico”. Y aún queda noche- le dije apretando su culito con cariño.

-Que se apunte, que me pone muy cachonda.

-Tranquila que aparecerá.- le dije besándola.

Julia recapacitaba viéndonos en la terraza. Me había puesto donde nos viera. Eran más de diez años, y eso no lo podía ignorar. Recordó como estando borrachas, ella me pidió un hijo, y como rápida salto Chochín, también reclamándolo. No teníamos el mismo trato, una y otra, y eso ella lo veía ahora, con más frialdad.

Siempre seriamos suyas, pero de diferente manera. Eran diferentes, de diferentes mundos, y no tenía que sentir celos. Sabía lo que sentía por ella, y se le había olvidado por “estar sincronizados en la cama”. ¡Pues claro, después de diez años!, pensó Julia. Y sonrió, sintiéndose tonta, posesiva, y sobre todo celosa.

-Chicos, perdonad. Es la segunda vez que os veo correros a la vez, y he sentido celos. Perdonadme, soy tonta y no he pensado que es normal después de tanto tiempo juntos. -nos dijo Julia abrazándonos.

Nos miremos, y dijimos a la vez:

-Yo los finjo- y reímos todos.

-Madre mía dais miedo ¡jajaja! Que sincronía- dijo Julia riendo con ganas.

Me giré, le cogí de la cintura y le dije:

-Me tienes que ayudar, porque aquí la señorita lleva un mes sin buen sexo. ¿Te quedas a dormir, por favor? Tengo miedo- y volvimos a reír.

-Si, quédate y me dejas a estas gemelas -le dijo Chochín agarrando sus dos pechos y metiendo su boca en medio.- volvimos a reír.

-Y te tengo que comentar unos cambios de ultima hora, pero eso mañana.- le dije besándole detrás de la oreja.

-¿Mas cambios?.- me pregunto intrigada.

-Si, pero en parte son por mi culpa, pero mañana te explica. Vamos dentro que se me congela el culo.- dijo Chochín.

Esa noche iba a ser movidita, porque Lurdes se quedaría a dormir, y la pobre nos oiría desde su cama, pensé al darme cuenta, viendo como nos miraba desde el sofá y me sonreía.

Continuará.

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