Xtories

El sexo no tiene edad. capítulo 1

A sus 63 años, él creía que la vida sexual había terminado, hasta que conoció a Carmen. Ella, una abuela de 65 años con una rutina monótona, nunca imaginó que un simple saludo diario desataría una pasión que creía perdida para siempre. Esta vez, no hay prisa ni vergüenza, solo el deseo de sentirse vivos otra vez.

fuego de Hefesto22K vistas8.7· 14 votos

UNA ABUELA CON MARCHA. Me prejubilé a los 57 años, ahora tengo 63, una edad ideal para saborear el sexo, sin grandes proezas y con una teoría que es más vale la calidad que la cantidad, ya jubilado mis paseos y la bicicleta me hacen estar en buena forma y las ganas de pasarlo bien eso no ha decrecido, como buen abuelo intento ayudar a mis hijos en la medida que puedo entre otras cosas. Vivimos en una urbanización en el monte, que si bien es muy saludable está lejos de todo, de tal modo que unas de mis tareas diarias es acercar a mi niña a su instituto y a la tarde recogerla, y ahí es donde comienza mi última relación. Se llama Carmen también abuela de 65 años, pelo blanco, 1,65 de estatura, pero con unas buenas tetas algo caídas y un buen culo… su nieto va al mismo centro que la mía.

Todos los días coincidimos sobre todo a la hora de la salida de los nietos que son buenos amigos y se quedan a jugar en rato en el parque que hay al lado del instituto, así comenzamos a conocernos, conversando de nuestro nietos y poco a poco de nuestras vidas, así supe que estaba casada, que su marido tenía más de 75 años, que apenas salía de casa, salvo para ir al médico con su marido, para llevar a su nieto al instituto e ir la compra eran su únicos ratos que tenía para ella. Ella vive en otra urbanización cercana.

Las conversaciones se fueron haciendo cada vez más personales, después de unos cuantos meses y ya cuando había más confianza, empezamos hablar de nuestras relaciones personales, de mi situación sentimental, divorciado desde hacía algunos años de mis relaciones, lo que me atraía de las mujeres maduras, y que curiosamente coincidíamos en muchos aspectos. Una de la cosas en las que incidía, era que me sentía muy a gusto estando con ella, Carmen se ruborizó y de su boca salió un suspiro, se quedó sorprendida pero una sonrisa iluminó su cara, no se lo esperaba y no sabía que decir… pero apretó mi mano y me dio un beso en la mejilla.

Carmen también se abrió a contarme sus vivencias, de joven había sido muy abierta sexualmente… tuvo varios novios hasta que conoció a su marido, tuvieron que casarse rápido pues ella se quedó preñada, y en esa época era casi obligatorio el matrimonio. Luego la rutina se apoderó de su vida sexual que se limitaba a unos poco encuentros que se fueron alargando en el tiempo y ya hacía tiempo que dormían en habitaciones separadas… del sexo ni se acordaba como era sentir una verga en su coño, y ya era mayor para pensar en ello o que alguien se fijara en ella para follar. Le hice saber lo que opinaba al respecto, lo hermosa que me parecía, que en el sexo no hay edad, es el deseo y las ganas y saber las limitaciones…, además en estos tiempos hay muchas ayudas externas que facilitan el gozar de buenas relaciones. Me confesó que estaba desfasada en este tema que alguna vez se le había pasado por la cabeza pero que enseguida lo había descartado, porque nunca había entablado una amistad sincera con ningún hombre, desde que se casó.

La invité a desayunar después de dejar a los nietos en el instituto y ponerla al día, al principio era reacia, hasta que por fin aceptó y fuimos aumentando la confianza ya comenzamos hablar de nuestros gustos de todo tipo incluidos los sexuales. Comenzó a venir más coqueta, con un maquillaje discreto pero con ropa más ajustada que acentuaba su figura, con escote que dejaba insinuar los que había debajo de su vestido… había más carne.

Ya los encuentros ya no solo eran por la mañana, también por la tarde y procurábamos que fueran lo más largos posible, cualquier excusa era buena para estar juntos. El día de su cumpleaños en su casa su marido ni se había acordado y sus hijos por su trabajo apenas habían pasado de las felicitaciones protocolarias. Por la mañana no hablamos mucho, pues me dijo que tenía asuntos que atender que lo celebraríamos por la tarde. Vino deslumbrante, había ido a la peluquería y lucía un vestido vaporoso y con una sonrisa cautivadora, había dejado a su nieto en casa para poder celebrarlo conmigo, nada más verla, me dieron unas ganas locas de besarla y comérmela entera… se lo dije con toda intención era lo que el cuerpo me pedía, le regale unas rosas rojas y un Satisfyer, se extrañó de la cajita, le expliqué que era un succionador de clítoris que tenía fama de ser muy apreciado por las mujeres, se puso un poco nerviosa, pero le encantaron las rosas en cuanto al aparatito…

- Nunca he utilizado ningún aparato, pero me gustaría que me enseñaras cómo funciona… soy muy torpe con la tecnología y a ti se te da de maravilla.

Me dio un beso en la boca y nos abrazamos, por fin pude notar que tenía unas tetas más dura de lo que me había imaginado… me clavó los pezones. Esa tarde estuvimos planeando como podría ser nuestro encuentro, nos fuimos a un pub tranquilo y entre unos tragos nos dimos nuestro primer beso con lengua, puede acariciar sus tetas por encima del vestido y notar como se endurecían sus pezones enormes, sus manos rozando por encima del pantalón mi polla ya despierta y mis manos pudieron comprobar su coño húmedo.

- ¡Dios mío, tienes una polla demoledora!

Me dijo completamente excitada. Los dos estábamos encendidos, pero no era cuestión de montar un numerito en un sito aunque apartado estaba el pub, así que nos fuimos calientes cada uno a su casa, nada más llegar a la mía me faltó tiempo para hacerme una paja descomunal, cuando ya estuve más relajado llamé a Carmen, necesitaba saber cómo se encontraba… me contó que ya había estrenado el aparato y que era una maravilla, que se había corrido pero que le había sabido a poco que necesitaba sentirse de nuevo mujer completa, lo de hacerse pajas teniéndome a mí no era la mejor idea.

Si te gusta este relato, tienes cientos como este esperando a que los leas en mi web, referenciada en mi perfil. Entra y difrutata, pero no te olvides de dejar un comentario, me encanta saber vuestra impresión.

Al día siguiente cuando nos encontramos en la puerta del instituto me dice…

- De hoy no pasa, ya le he dicho a mi marido que tengo comida con las amigas que no me espere que llegaré tarde a casa, tenemos todo el día para nosotros… espero que vayas bien cargado.

Casi me caigo de la impresión, era cuestión de improvisar sobre la marcha, pero las ganas que tenía de follar me abrieron la imaginación, primero nos fuimos a desayunar, una vez alejados del instituto comenzamos a comportarnos como unos adolescente cogidos de la mano rozándonos con disimulo y nos fuimos para mi casa, nada más entrar nuestras lenguas se encontraron y nos besamos como dos posesos. Las manos de ambos no paraban de acariciar todos nuestros cuerpos hasta que llegamos al sofá de salón, en un momento de respiro comenzamos a serenar nuestros instintos, los besos fueron más suaves y entre gemidos y suspiros fuimos desnudándonos, lentamente puede contemplar las maravillosas tetas de Carmen y su pezones color café majestuosos duros como piedras y sedientos de una buena amamantada, mientras saborea sus pezones, noté como sus manos despertaban más si cabe a mi polla.

- Hace mucho que no me como una polla… y la tuya es fastuosa… la quiero probar que la veo muy hermosa, la mejor que he visto en mi vida.

- Toda tuya, yo también hace mucho tiempo que no me como ningún chocho y el tuyo está muy apetitoso… en verdad está muy rica al completo.

El 69 estuvo magistral, una raja pelada con tan solo unos pelitos canosos y unos labios vaginales bien marcados y semi escondido un clítoris de buen tamaño que los que se pueden saborear… el glande era descomunal a los pocos segundos de empezar a lamerlo. Los resoplidos se hicieron más intensos. Aproveché la posición que tenía para ir combinando las lamidas en su rajita con su culo, sentía como se estremecía y gemía de placer, mientras Carmen masajeaba mis huevos y se metía mi polla hasta casi la campanilla sin llegar a tragársela entera. Así hasta que los fluidos de su coño comenzaron a brotar, sin dejar de chupar mi cipote, sus convulsiones eran estentóreas… se estaba corriendo de manera brutal…, no dejé de comerle el coño y me fui bebiendo todo su néctar. Continuamos, ella buscaba otro orgasmo y yo el primero. Unos diez minutos más tarde de comerme el capullo, el tronco y los huevos como una profesional, le di a beber toda mi leche. Nos quedamos tendidos mientras pellizcaba sus pezones y nos besábamos con suavidad. Después de relajarnos nos fuimos para la ducha, para ella era la primera vez que estaba en la ducha con un hombre, aprovechamos para acariciarnos y besarnos por todos los lados de nuestros cuerpos. Al salir le dejé una camiseta ancha, que aun la hacía más sexi, le cubría justo su culo y su vulva carnosa con una raja profunda impresionante y unos labios internos que sobresalían como pétalos de rosa, los muslos y piernas bien torneadas, y los pezones bien marcados, enormes chupetes sobre unas areolas como rosetones de catedral.

Con sonrisa de oreja a oreja y agarraditos nos fuimos al salón a tomar unas copas de cava, conversando sobre lo que habíamos gozado… Nos hicimos el almuerzo para recobrar las fuerzas. Después de una buena comida regada con un buen vino y unos cafés con espirituosos llegó una sobremesa muy jugosa y nos fuimos a la cama a echarnos una siesta que resultó muy corta, pues nada más acostarnos se quitó la camiseta y desnuda me abrazó, posando sus grandes masas mamarias sobre mi pecho.

El miembro comenzó poco a poco a enderezarse, la Viagra estaba siendo rentable, y más con la ayuda de sus manos que suavemente lo pajeaban. Así que comencé a besar su cuello, los lóbulos de sus orejas y su respiración empezó a ser más agitada y los gemidos comenzaron a surgir, de su cuello pasé a sus pechos y de ahí a mordisquear sus pezones, poco a poco nos íbamos calentando, y más cuando mis dedos se los introduje por su raja, cuando me dijo que parara, se levantó y fue a buscar su bolso de dónde sacó el Satisfyer. Volvió a la cama y me lo dio para que le trabajara su clítoris, enseguida comenzó hacer efecto y sus movimientos pélvicos se hicieron más rápidos y noté que estaba a punto de correrse… cuando sustituí el aparato vibratorio por mi polla ardiente, con dolorosa dureza por los deseos de penetrar ese chocho tan goloso, el resoplido que se oyó cuando notó mi polla dentro de su vagina retumbó en toda la habitación.

- Sí, así te quiero… bien dentro de mí ¡Dale fuerte a esa tranca…! ¡Empuja y métemela toda hasta que no quede nada fuera…HASTA LOS MISMOS HUEVOS!

Con la lubricación que tenía no tuve problemas de penetrarla hasta que mis huevos chocaron con sus nalgas, y para facilitar más la embestida le puse las piernas abiertas con mis manos… era un espectáculo era grandioso verla totalmente sumisa a mis embates, viendo ese coño hermoso como se tragaba todo mi falo endurecido como el de un adolescente salido. La clavaba con ligereza, mientras sobaba sus tetas y estiraba de sus pezones. Después de un rato en esa postura, se giró y se puso encima, y se fue introduciendo el mástil poco a poco hasta que se lo enterró todo, comenzó a cabalgar mientras yo jugaba con sus tetazas…, los movimientos se fueron haciendo cada vez más rápidos y sus gemidos también hasta que no pudo más y se desplomó inundando mi verga con sus fluidos… se había corrido con mi polla dentro, y hacía muchos años que ninguna hembra lo conseguía hacer. Realmente Carmen no era tan mayor sexualmente hablando.

- ¡Joder! ¡Cuánto tiempo hacia que no me corría así, ni me acordaba lo bien que se siente una con una polla en el útero!

Me decía mientras me morreaba con pasión.

Sin sacarla continúe bombeando un rato más, ella arqueaba su cuerpo y yo me la follaba desde abajo haciéndole sentir los golpes de mis huevos en su coño, le di con presteza hasta que me corrí dentro de ella con más cantidad de leche que con la mamada. Su chocho se convirtió en un cóctel de fluidos. Extrajo el cipote y un reguero de semen con flujo se precipitó fuera. Con mis dedos lo recogí y se los di a probar… le gusto tanto, que ella misma fue rebañando mis dedos y buscó más en su raja. Le di mi polla y la limpio con esmero y casi desesperación por degustarla… hacía mucho que no probaba una y se notaba. Yo hice lo mismo pos su coño.

Después de semejante manjar nos quedamos tumbados en la cama, agotados pero llenos uno del otro y planeando otro día para repetir un nuevo encuentro.

CONTINÚA...