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Los nuevos vecinos (3)

Sandra creía conocer su vida, pero las paredes del edificio tienen oídos y secretos que queman. Cuando la curiosidad se cruza con el deseo prohibido, la vecina decide que es hora de tomar el control.

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Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

Hola a todos,

Espero que estos relatos estén gustando, por eso estoy continuando la historia. Me cuesta bastante sacar tiempo para escribir así que agradezco opiniones y comentarios para saber en qué mejorar o continuar haciendo.

He pensado mucho en qué categoría incluir este relato. Las dos primeras partes las publiqué en Hetero General, pero a medida que la historia ha ido avanzando me he dado cuenta que ya no encaja en esta categoría, así que he decidido publicarlo en Hetero Infidelidad porque la historia parece que va a ir creciendo en esa línea.

Muchas gracias de antemano y espero que disfrutéis la lectura.

.......

Tras el “incidente del balcón” como a Sandra le gustaba llamarlo, los días fueron transcurriendo de forma rutinaria. Sandra y Álex iban a trabajar, compartían las tareas cotidianas, pasaban tiempo juntos, y sí, seguían follando con bastante frecuencia. A Sandra saber que su vecina los escuchaba cuando follaban la calentaba mucho por lo que no se cortaba un pelo gimiendo y gritando, lo que hacía que Álex también gimiera y la follara más fuerte.

Una tarde mientras Sandra se estaba preparando para ir a trabajar, empezó a escuchar unos golpes que no sabía muy bien de dónde venían. Empezó a agudizar el oído y a distinguir unos gemidos que venían del otro lado de la pared.

“Vaya donde las dan las toman” pensó Sandra cuando se percató de que los gemidos iban aumentando de intensidad.

“Aaah, sí, sigue, aaaaah” se oía la voz de su vecina algo amortiguada por la pared. La imagen de Fátima a cuatro patas siendo embestida sin piedad por una polla haciendo que sus tetazas se bambolearan al ritmo de la follada hizo que el coñito de Sandra empezara a humedecerse.

“Más vale que me meta en la ducha porque si no voy a acabar llegando tarde a trabajar” se dijo Sandra al tiempo que apartaba la imagen de su mente y se metía en el baño.

Cuando salió de la ducha el espectáculo ya había acabado, no se escuchaban gemidos ni ningún otro sonido al otro lado de la pared. Sandra terminó de vestirse con unos vaqueros y una blusa, el pelo recogido en una coleta y su mochila con los materiales para las clases.

Al salir por la puerta se encontró que desde la puerta de Fátima salía un hombre que le resultaba familiar “así que este es el causante del recital de antes” pensó Sandra.

El hombre le hizo un leve gesto con la cabeza sin mucho entusiasmo y rápidamente se dio la vuelta para despedirse de su vecina que estaba apoyada en el marco de la puerta a medio cerrar. El gesto del hombre hacia ella hizo que la mente de Sandra hiciera “click” e identificara al sujeto en cuestión.

“¡Pero si es el cerrajero!” exclamó para sí al tiempo que cruzaba una mirada con su vecina que le sonrió y guiñó un ojo mientras se despedía de su improvisado amante. “Espera, ¿¡Fátima lleva puesta mi camiseta!?” percatarse de ese detalle la dejó perpleja en mitad del descansillo, sin saber identificar los sentimientos que le provocaba pensar que su vecina había usado una camiseta suya para follar con el cerrajero que había conocido con esa misma camiseta puesta.

Mientras Sandra se recomponía Fátima y el cerrajero terminaron de despedirse y éste último pasó por su lado sin tan siquiera dedicarle una mirada para darle al botón del ascensor. Esto hizo reaccionar a Sandra que decidió bajar por las escaleras para no sentirse más incómoda todavía bajando con el tipo que se había follado a su vecina con SU camiseta puesta.

Una vez en su trabajo en la Academia, no tuvo tiempo de seguir pensando en su vecina. Al terminar sus clases le dijeron que un compañero tenía que faltar toda la semana siguiente y que si estaba interesada en sustituirla durante ese tiempo. Sin embargo eso significaba que iba a tener que ir a trabajar de lunes a viernes toda la tarde, ya que al compañero a sustituir hacía ese turno. Sandra dijo que tenía que pensárselo y le respondieron que no había problema pero que tenía que responder al día siguiente para que les diera tiempo a buscar a alguien si no. Cuando llegó al piso le comentó a Álex lo que le habían propuesto en la Academia.

“Bueno si es solo una semana y te lo van a pagar… Yo creo que deberías hacerlo, así también ganas puntos con tu jefa”. La conversación con su novio terminó de decidir a Sandra que rápidamente mandó un whatsapp a su jefa para que contara con ella.

Durante la semana de la sustitución Sandra tenía la sensación de que prácticamente no veía a Álex. Acostumbrada a estar en casa la mayoría de los días cuando su novio llegaba, ahora las tornas habían cambiado. Sandra llegaba más tarde de las 10 a casa donde Álex la esperaba con la cena preparada que tomaban mientras veían alguna serie e intentaban acostarse antes de las 12 porque él se levantaba temprano para trabajar al día siguiente. Cuando Sandra se levantaba normalmente su novio se había ido ya.

El jueves una de las chichas a las que le daba clase en el último grupo de la tarde llegó con una camiseta igual que la que le había dejado a Fátima. Los días que llevaba sin follar con Álex, el recuerdo del “incidente del balcón”, la follada al cerrajero con su camiseta y que su vecina todavía la tuviera (pudiendo repetir la experiencia con el cerrajero) hizo que Sandra empezara a ponerse cachonda y desear llegar a casa cuanto antes para que Álex la follara.

………………

Álex estaba cachondo. Después de haberse acostumbrado a follar casi a diario con Sandra, esta semana de sequía se le estaba haciendo larga. Para colmo de males, el primer día que llegó a casa solo, lo recibieron a través de las paredes de su piso los gemidos de su vecina que parecía estar disfrutando de una tremenda follada.

“Aaaaah, sí joder, sigue, uuuuff dame fuerte” se oía a su vecina a través de la pared del salón. A Álex empezó a ponérsele la polla dura y poniendo el oído empezó a masturbarse mientras escuchaba a su vecina gemir.

“Dame más, cabrón, aaaaaaah, dioooos, ¡clávame la polla, síiii!” Álex iba incrementando el ritmo de la paja al tiempo que oía como la follada de su vecina también se aceleraba, pensaba en cómo sería ver sus tetas rebotando empalándose en su polla, mientras se jalaba de la polla sin parar sentado en el sofá y ya sin camiseta.

“Aaaaaaah, sí jodeeeeeer, mmpffff, me voy a correr, me corro, me corroooooaaaaaaaaaaaaaaah” dos sacudidas más a su polla mientras que oía el orgasmo de su vecina hicieron que Álex empezara a eyacular. “Aaaaasaaaah toma zorra” gimió Álex mientras sentía su corrida caer sobre su pecho aunque él imaginaba que caía sobre las tetas de su vecina.

El resto de días no había vuelto a escuchar a su vecina follar, pero había cogido la costumbre de encender el ordenador y hacerse una buena paja mientras miraba porno en internet, siempre controlando terminar antes de que Sandra llegara.

El jueves, una vez más Álex estaba cachondo, así que encendió su ordenador y empezó a navegar en una página porno, buscando un vídeo que le llamara la atención para hacerse una buena paja. Empezó a ver un vídeo de una morena con unos ojos azules preciosos que se comía una polla negra enorme. Se tragaba la polla una y otra vez hasta la garganta, provocándole arcadas sin dejar de mirar directamente a la cámara. Álex que tenía la polla como una piedra, se pajeaba al ritmo de la mamada que estaba dando la chica del vídeo cuando empezó a escuchar un ruido, que le hizo bajar el volumen al vídeo.

“Ah, ah, ah, sí dame fuerte, mmm” los gemidos de su vecina empezaron a escucharse en la habitación. Álex que ya tenía la polla fuera siguió masturbándose lentamente la polla mientras se le ocurrió una idea. En el buscador de la página porno escribió: “milf, blond, big tits”. Encontró un vídeo de una tetona rubia que le recordaba a su vecina, y le quitó el audio al vídeo.

“mmmm, sí joder, ¡fóllame!” escuchaba Álex mientras veía cómo el vídeo la tetona que se parecía a su vecina estaba haciendo una cubana. Sus tetas rodeaban una polla y subían y bajaban. Cuando el capullo sobresalía por sus tetas la tetona sacaba la lengua e intentaba lamerlo. Álex se masturbaba al ritmo de la cubana que estaba viendo en la pantalla.

“mmmm, uffff, sí diooos, reviéntame, diooooos” La tía del vídeo estaba ahora a cuatro patas con el culo hacia arriba y sus tetones sobre el sofá. Estaba siendo embestida por detrás mientras le tiraban del pelo y le daban cachetadas en el culo. Sus tetas se bamboleaban con cada una de las embestidas que hacían que abriera la boca en un gemido que al no tener audio, se confundía con el que salían de la boca de su vecina.

“ooooh dios me voy a correr, sigue, sigueaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah” en el vídeo la tetona estaba de rodillas pajeando al tío del vídeo con la boca abierta, esperando su corrida sobre su cara y sus tetas. Álex estaba que no podía más, esa imagen junto con los gemidos de su vecina a corriéndose… no sabía cómo había podido aguantar sin correrse, estaba a punto de hacerlo al mismo tiempo que el tío del vídeo, menuda corrida iba a echar… Justo en ese momento escuchó un ruido que venía de la puerta de la calle…

“Holaaaa cariñooo” Al escuchar la voz de Sandra que venía del salón, Álex tuvo el tiempo justo para minimizar el vídeo en el ordenador, guardarse la polla en los calzoncillos y subirse los pantalones antes de que su novia entrara en la habitación.

“¿Qué tal la tarde cariño?” preguntó Sandra mientras se acercaba.

“Pues nada aquí estaba mirando algunas cosillas en el ordenador” atinó a contestar Álex que notaba como el corazón le palpitaba en el pecho por el susto de que su novia no lo había pillado por los pelos haciéndose una paja escuchando follar a su vecina.

“Anda qué aplicado mi novio. Te voy a tener que dar una recompensa por ser tan trabajador” dijo Sandra en tono insinuante al tiempo que le empezaba a besar el cuello a su novio. “Tengo ganas de comértela” le susurró al oído al tiempo que le mordisqueaba la oreja.

Sandra giró la silla de ordenador donde estaba su novio, poniéndolo frente a ella. Acto seguido se puso de rodillas y empezó a desabrochar el pantalón de su novio y sacarle la polla.

“Mmmmm, parece que se alegra de verme” comentó Sandra al ver que la polla de Álex estaba ya dura. Empezó a pajearla, y sonrió al oír cómo Álex gemía. “¡Qué ganas de probarla!” exclamó mientras comenzaba a lamer el capullo de su novio, al tiempo que le miraba a los ojos, viendo en ellos reflejada la súplica.

Sandra no necesitó más, se metió la polla de su novio hasta la garganta, produciéndole una pequeña arcada y acto seguido comenzó a succionar la polla de su novio con ganas, al tiempo que lo pajeaba y le masajeaba los huevos. Por los sonidos que escuchaba procedentes de su novio lo estaba haciendo bastante bien, lo que hizo que se envalentonara y aumentara el ritmo. Sandra se estaba poniendo a mil, ya venía cachonda y tener la polla de su novio en la boca estaba incrementando su calentura. Notar cómo su coño estaba chorreando y sus pezones se ponían durísimos, hizo que incrementara más el ritmo de la mamada, estaba cómo en trance enfocada a la sensación de notar la polla de Álex salir y entrar de su boca cuando de repente…

“Aaaaaaaah, ooooooh, joooooodeeer” Álex no pudo aguantar más. La paja que había empezado por la tarde, el vídeo porno, los gemidos de su vecina y la mamada que le estaba dando su novia, hicieron que en menos de dos minutos empezara a correrse en la boca de su novia.

La descarga de Álex pilló totalmente de improviso a Sandra. El primer chorro impactó directamente en su garganta, por lo que empezó a toser y se sacó la polla de la boca, lo que hizo que el segundo chorro impactara en su ojo y la barbilla, mientras continuaba tosiendo.

“Lo siento mucho cariño, iba muy a tope” intentaba disculparse Álex.

“No pasa nada” atinó a responder Sandra entre toses “es solo que me ha pillado muy por sorpresa” tosiendo todavía Sandra atinó a indicarle a Álex que iba directa a la ducha para limpiarse. Cuando se vió en el espejo reflejada con la cara llena de semen se sintió muy sucia y muy puta. De pie frente al lavabo con su reflejo devolviéndole la mirada con el único ojo que podía mantener abierto, pensando en cómo su novio la había usado para correrse, sin pensar en ningún momento en ella, dejándola con su corrida en la cara y teniendo que ser ella la que buscara ahora su propio placer, Sandra empezó a masturbarse frenéticamente hasta que jadeando se corrió apoyada en el lavabo.

Cuando salió de la ducha se dio cuenta que la rápida corrida del baño lejos de haberla calmado, la había puesto más cachonda aún. Álex ya había hecho la cena en ese rato que había estado en el baño, así que se aguantó las ganas hasta después de cenar. Intentó insinuarse a Álex pero su novio pareció no captar las indirectas. Cuando terminó el capítulo de la serie que estaban viendo dijo que estaba cansado que se iba a dormir y Sandra se quedó con las ganas de correrse con la polla de su novio.

…………...

Cuando Sandra se levantó al día siguiente Álex ya se había ido a trabajar, así que se preparó el desayuno y se dedicó a limpiar y ordenar un poco la casa. Al llegar donde estaba el ordenador de Álex, se acordó de lo que pasó la noche anterior, de la corrida en su cara, de cómo se corrió en el lavabo… “Joder, otra vez estoy cachonda”. Al mover el ratón del ordenador para darle a la mesa, Sandra se dio cuenta que su novio lo había dejado encendido desde ayer. Fue a apagarlo cuando vio que había una ventana de internet minimizada, cuando la abrió para cerrarla descubrió el motivo por el que su novio se había corrido tan rápido la tarde anterior.

“Qué cabrón, estaba mirando porno” pensó Sandra mientras se sonreía. Se fijó en el vídeo que había estado viendo su novio, donde una madurita rubia tetona era la protagonista. El aspecto de la actriz recordaba un poco a su vecina. Eso hizo que Sandra sin entender muy bien por qué, empezara a ponerse cachonda.

“Uff todavía tiene que durarme el calentón de ayer” pensó mientras una mano empezaba a acariciarse los pezones y el coñito por encima del pantalón, viendo como la tetona del vídeo se empalaba una y otra vez sobre una polla, haciendo bambolear sus enormes tetas. Decidió sentarse en la silla y abierta de piernas con el pantalón del pijama por los tobillos empezó a masturbarse mientras veía el vídeo porno que su novio había estado viendo la tarde anterior. Saber que su novio había estado masturbándose pensando en su vecina (Sandra no estaba segura al 100% de esto pero le gustaba imaginarlo) y que eso había hecho que se corriera rápido y que ella se quedara frustrada, la ponía más aún. Pensando esto, y viendo cómo la actriz del vídeo movía su culo a cuatro patas para clavarse la polla de su compañero, es verdad que se parecía a Fátima, Sandra estaba a punto de llegar al orgasmo, sentía cómo le empezaba a crecer….

DIIIIIIN DOOOOOOOONG

“Joder quién cojones es ahora” el timbre la desconcentró lo justo para que no le llegara es orgasmo que tenía a punto. Intento continuar ignorando el timbre cuando…

DIIIIIIN DOOOOOOOOOONG

“Mierda, joder” eliminada ya con esa segunda llamada toda posibilidad de recuperar su orgasmo decidió levantarse a ver quién cojones había decidido ser tan oportuno. Abrió la puerta bruscamente y allí estaba.

“Hola vecina, ¿te molesto? Vengo a devolverte tu camiseta” dijo Fátima al tiempo que le mostraba la camiseta.

“Ho-o-ola” atinó a responder Sandra que se quedó cortada ruborizándose como pillada en una falta.

“¿Te pillo en mal momento? ¿Estabas… ocupada?” preguntó Fátima mirando de arriba abajo a Sandra que se percató que tenía la camiseta de tirantas con la que estaba vestida totalmente fuera de sitio dejando sus tetas casi a la vista, lo que hizo que se ruborizara aún más.

“N-no, estaba eeeh, limpiando” contestó Sandra mientras se recomponía un poco el vestuario.

“Ah bueno, venía a devolverte la camiseta. Muchas gracias no sabes lo bien que me ha venido” comentó Fátima con una media sonrisa como si su frase tuviera un doble sentido. “Te tengo que pedir otro favor, este mucho más trivial no te preocupes. ¿Tendrías por casualidad un poco de pimentón dulce?”

“S-sí, t-tengo que tener en la cocina” una vez más el desparpajo de su vecina la intimidaba y le hacía sentir estúpida, sensación que no aliviaba el hecho de que hacía unos minutos se estaba masturbando pensando en cómo su novio le dedicaba una paja.

Sandra se giró para dirigirse a la cocina cuando desde la habitación donde estaba el ordenador le llegaron unos gemidos. “¡Mierda! ¡Me he dejado el vídeo encendido!” muy agobiada y acalorada se dirigió hacia donde estaba el ordenador sin darse cuenta que desde la puerta su vecina la miraba todavía con el brazo extendido para devolverle la camiseta, muy extrañada.

Sandra llegó al ordenador justo para ver como la actriz del vídeo hacía una cubana perfecta. Sus tetas subían y bajaban sobre una enorme polla, cuando el capullo sobresalía por encima lo lamía un poco y volvía a mover sus tetas arriba y abajo rodeando la polla. Sandra se quedó pasmada unos segundos hasta que una voz la sacó de su ensimismamiento.

“Cómo les encanta cuando les hago eso” Sandra se volvió con los ojos como platos para ver como su vecina la había seguido hasta allí. “Desde el primer día me di cuenta cómo me mirabas las tetas. ¿Te gustan eh?” dijo Fátima mientras se acercaba hasta Sandra y agarrando con las dos manos la camiseta del “incidente del balcón” la pasaba por su espalda y la atraía hacia sí.

Sandra estaba como bloqueada, no sabía que decir no que hacer. Fátima empezó a besar su cuello y a acariciar sus pechos. “Tus tetitas no están mal aunque seguro que tu novio prefiere unas más grandes como los míos”. Ese comentario combinado con los besos y las caricias en sus pechos hizo a Sandra lanzar un gemido. Fátima aprovechó entonces para darle la vuelta y apoyar sus tetas contra la espalda de su joven vecina al tiempo que con una mano seguía acariciando sus tetas y sus pezones, y la otra bajaba hasta su coñito que empezó a responder rápidamente después del calentón acumulado desde la noche anterior.

“Te gusta ver tetas superiores a las tuyas follando ¿eh? “¿Piensas que es tu novio el que se folla esas tetas mientras te masturbas, zorrita?” esas palabras no hacían más que encender aún más a Sandra que no podía hacer otra cosa que gemir sin parar, notando como Fátima frotaba su clítoris, acariciaba su coño y pellizcaba sus pezones. “Mira lo que son capaces de hacer unas buenas tetas con una polla” dijo Fátima haciendo que Sandra mirara el vídeo donde la actriz había conseguido solo moviendo sus tetas que una enorme corrida descargara entre ellas, salpicándole toda la cara y manchando todo su canalillo. “Seguro que a tu novio le encantaría correrse con unas tetas como esas…” esas palabras unidas a notar los pechos y pezones de su vecina apretados contra su espalda, los dedos haciendo maravillas en su coño y sobre todo la imagen de su novio corriéndose entre las tetas de su vecina, hicieron que Sandra no pudiera más.

“Diooooooos, me corrooooooooooooooo” gritó Sandra que quedó desmadejada en los brazos de Fátima que la aguantó mientras convulsionaba en un enorme orgasmo que dejó todo el suelo regado de su corrida.

“No te preocupes que ahora me lo vas a compensar perrita” le dijo Fátima cuando Sandra se fue recuperando, al tiempo que la dejaba delicadamente en el suelo de rodillas. “Ahora vas a comerme el coño” dijo su vecina, levantando su vestido al tiempo que empujaba la cara de Sandra contra su entrepierna.

Fátima empezó a restregar su coño contra la cara de Sandra a la que no le quedó más remedio que abrir la boca para intentar respirar, lo que hizo que empezara a saborear los jugos de su vecina. Oír los gemidos de su vecina hizo que Sandra, todavía algo ida por el intenso orgasmo que acababa de tener comenzara a mover la lengua en el coño de su vecina.

“Mmmmm, así perrita, muy bien, cómeme el coñito. Hoy lo vas a saborear solo pero pronto lo harás mezclado con la corrida de tu novio” y así, escuchando esta frase de su vecina, el cerebro de Sandra le ordenó hacer dos cosas: lamer con más énfasis, y lo más extraño de todo llevar una mano a su propio coño para volver a masturbarse con furia pensando en que era Álex el que estaba haciendo gemir a su vecina.

¿CONTINUARÁ?

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