El Castigo de una Infiel Capítulo 4: Tiempo.
Dieciocho años de matrimonio se desmoronan en una noche de lágrimas y platos sucios. Él ha vuelto, pero esta vez no trae castigo, sino un contrato que cambia las reglas del juego. ¿Es perdón o una nueva trampa?
Capítulo 4: Tiempo.
Mauricio.
1 años después.
Mónica se encontraba lavando los platos, dejando caer unas lágrimas de sus ojos, hoy era su Decimoctavo aniversario, y había estado esperando a Mauricio, pero aún no había llegado.
Su vida se había convertido en ir a trabajar a la tienda, y mantener limpia la casa.
Esperaba que las cosas cambiaran, que su dedicación y devoción demostraran su arrepentimiento, pero no fue así, Mauricio, fue frio y distante, y al menos una vez al mes va a tener fue a tener sexo con alguna cualquiera.
Lo sabía y le dolía, ya que siempre que limpiaba su oficina, encontraba notas y recibos de buenos hoteles, paquetes de condones abiertos que nunca uso con ella, esperaba que Mauricio arremetiera contra ella, pero nunca lo hizo, a pesar de que ella intento iniciar la intimidad, Mauricio siempre la rechazaba de manera tajante.
Lloro un poco más, intentando pensar que hacer con la vida que había echado a la basura, cuando escucho la puerta abrirse de nuevo, rápidamente se limpió las lágrimas y fue a recibir a su esposo como había hecho los últimos años.
Esta vez Mauricio se quedó de pie delante de ella, habían pasado ya casi 1 año desde que su esposa lo engaño, aun podía recordar cuando sus sospechas empezaron, y fue cuando empezó a ir mas al gimnasio.
Luego empezaron sus conversaciones y mensajes secretos que los hacia cuando él no estaba presenta, pero que en más de una ocasión había escuchado sin querer, era muy descuidada por no decir lo menos, “Espero verte pronto” “Si en el hotel”, eran frases que se le habían quedado,
Aun teniendo confianza en su esposa, y esperando que ella respetara sus votos, no decidió explorar esas ideas, pero un día, uno de los bancos con los que tenía tarjeta le pidió actualizar su correo electrónico, esto le mandaría cualquier compra realizada con ella, y un dia le llegaron las notificaciones de compras de ropa de hombre, lociones, zapatos y un celular que nunca llegaron a sus manos.
Luego llegaron gastos de hoteles a los cuales nunca había ido y las palabras de su esposa volvieron a su mente; “Espero verte pronto” “Si en el hotel”.
Con dolor en su corazón contrato a un investigador privado, que le aseguro que cualquier cosa que hiciera su esposa él lo sabría.
Y no tardó en llegar con la carpeta que confirmo los peores miedos de Mauricio.
Ese día sintió como le apretaban el corazón, ver a su esposa, con otro fue lo más horrible, ese día repaso todo su noviazgo y matrimonio, en que fallo, tal vez no estaba el tiempo suficiente con ella, trabajaba de mas, la había abandonado… No supo en que había fallado para que ella buscara un amante.
Y cuando ella le mando un mensaje diciéndole, “Voy a salir con unas amigas”, la excusa que había usado el último mes con él, algo se rompió dentro de él.
Después del día del enfrentamiento o “Día D”, su mundo se desmorono.
La vida perfecta que había construido junto a una mujer, que según él era la indicada se desmorono, todo lo que creía se desmorono, su… “esposa” ahora suplicaba perdón, era obvio que tenía miedo de perder su estilo de vida.
Después de irse a España y dejar en claro que no la quería a ella ni cerca de él y de su casa se fue.
El trabajo fue bueno, y le ayudo a mantener su mente ocupada, del desastre que era su vida, pero después de un largo día de juntas, charlas y negociaciones, uno de los tantos empresarios, se le acerco ofreciéndole ir a divertirse, y rápidamente, como había hecho antes, respondió; -No gracias, estoy felizmente casado-.
A lo que el empresario le respondió, -Lo siento, pero no llevas anillo por eso te invite-.
Mauricio miro su mano sin anillo, -Es algo complicado-, le respondió.
-¿Mauricio verdad?-, Le pregunto el empresario extendiendo su mano.
-Sí, usted es… ¿El señor Antonio?-, Respondió y pregunto Mauricio estrechando su mano.
Así que en vez de ir a “divertirse”, fueron a un bar, en donde hablaron, Mauricio no lo admitiría ante nadie, pero la relación con sus padres era tensa… por no decir inexistente.
Sus padres siempre lo señalaron y mencionaron sus defectos, que debía ser más y sin importar cuanto diera eso no sería suficiente, sus críticas y control solo terminaron cuando se casó y amenazó con cortarlos, si seguían con su acoso.
Mientras bebían y comían, fue el señor Antonio quien hablo de su fracaso de matrimonio, solo que en este caso él fue el infiel, cuando se vio golpeado no solo económicamente, si no también socialmente hizo todo lo posible por volver con su esposa, regalos, promesas, terapia, joder le prometió hacer lo que quisiera, con tal de no seguir con el divorcio.
Así que, en respuesta, ella le dio una lista de reglas que si firmaba y aceptaba frente un notario le daría una oportunidad de salvar este matrimonio.
Solo hizo falta una mirada a lista de reglas y supo que no valía la pena, que sufría menos su bolsillo y reputación con el divorcio que cumpliendo las reglas.
Cuando firmo los papeles de divorcio, aceptando las perdidas, su esposa le dijo algo que le cayó como una bomba;
-No iba a obligarte a cumplir estas reglas, son simplemente absurdas-, Antes de dejar la sala se volteo y lo miro, -Simplemente quería saber si de verdad buscabas mi perdón o solo proteger tu billetera-.
Fue ahí cuando se di cuenta que él no quería de vuelta a su esposa, Antonio le dijo que siempre recordaría a su esposa con cariño, y se lamentaría por no haberla valorado, el perdón se puede conseguir, pero cuesta y como dijo mi esposa la última vez que la vi, “perdonar no significa olvidar”.
Fue entonces que Mauricio hizo lo mismo que la esposa y le dio el contrato.
Y después de tanto tiempo supo que ella de verdad quería su perdón
-Feliz aniversario-, Le dijo Mauricio abrazándola, Monica simplemente empezó a llorar, no entendía que pasaba o porque estaba haciendo esto justo ahora, pero solo pudo devolverle el abrazo.
...
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