El Castigo de una Infiel Capítulo 3: El Contrato.
Firmó el papel con la mano temblorosa, sabiendo que cada cláusula era un clavo en su dignidad. Ahora, la casa es un museo de su culpa y Mauricio la mira como si fuera un mueble más. ¿Podrá sobrevivir al castigo de ser la esposa que ya no existe?
El Castigo de una Infiel
Capítulo 3: El Contrato.
Mónica quiso aceptar de inmediato, y cuando fue a la mañana siguiente con los papeles firmados Mauricio la detuvo, le dijo que lo pensara bien, pero Mónica insistía que si era lo necesario para recuperarlo estaba más que dispuesta a hacerlo.
Esa misma tarde fueron con Gabriel un notario, quien explico a más detalle las consecuencias de aceptar y hacer valer el contrato en el que ella saldría perdiendo.
Mauricio nuevamente volvió a darle la oportunidad de echarse atrás, pero ella estaba más que firme a someterse a todo lo que ese contrato lleva.
Una vez firmado los papeles, estos fueron guardados en un lugar en el que Mónica no pudiera tener acceso y luego, volvieron a casa.
Cuando entraron, caminaron y se quedaron en la sala, sin decir ni una sola palabra, Mónica noto de inmediato que su bolso seguía exactamente donde lo había dejado, ella se acercó saco su celular y se lo dio a Mauricio, ella iba a pegarse a ese contrato como una biblia.
-La contraseña es mi fecha de cumpleaños al revés-, Le dijo Mónica.
Mauricio tomo el celular y entro a su despacho cerrando la puerta con llave.
1 mes después del contrato.
Aun no dormían juntos, Mauricio no lo permitió, así que Mónica dormía en un pequeño cuarto de invitados, se levantaba temprano para ser un ama de casa, empezaba cocinando el desayuno para Mauricio, tenía su ropa lista para ese día, y después de que él, se iba, le tocaba a ella irse a su trabajo.
Mauricio la puso a trabajar de cajera en una de las tiendas de maquillaje, ahí se dedicaba a lidiar con la constante vergüenza y burlas de todas las mujeres que iban a la tienda.
Ya que Mauricio si cumplió la promesa de la confesión por escrito, tomando todos los mensajes que tuvo con su amante, los cuales imprimió y obligo a Mónica a dárselos a todos sus amigos y conocidos, además de que ella tuvo que publicar un video admitiendo la historia de su infidelidad, que tuvo que publicar en todas sus redes sociales.
Cosa que le provoco no solo burlas y críticas, sino también el perder muchas amistades, amigas que le decían que ya no podían seguir saliendo o hablando, que no querían sufrir por su reputación, le dolía, pero sabía que era el precio a pagar.
Mónica se preguntaba que abra pasado con Julián, o más bien que le abra hecho a Mauricio, ya que los mensajes que tenía en su chat antes de borrarlos y bloquearlo, empezaban con “Hermosa te gustaría que nos viéramos” “Podríamos ir de viaje a esa playa que tanto te gusta” “Voy a hacerte aquello que te gusta” “Espero ver ese lindo culo botar de nuevo” (Lo que generó una oleada de culpa y arrepentimiento) a convertirse en “Mónica por favor responde” “Por favor, por favor, por favor responde” “Monica lo siento, dile a tu esposo que entendí, por favor ya basta” “Me voy de la ciudad no me vuelvas a buscar” cosa que le provoco un apretón en el estómago.
No tardo en enterarse más que nada por su amiga Clara, esposa dueña del gimnasio al que iba, y que, a pesar de los hechos, decidió seguir su amistad con ella, le conto en unos de sus encuentros para almorzar, que Mauricio una tarde llego al gimnasio cuando Julián estaba en sus clases, Julián al principio se mostró confiado y tranquilo, pensando que si Mauricio se, le iba a los golpes, él tendría ventaja.
Lo que paso y como se imaginaran es que el esposo de Clara, Edwin le debía un favor a Mauricio, y fue a cobrárselo, esa tarde Julián fue despedido, y aunque se le pago una indemnización, Edwin dijo que, si lo ponía de referencia, diría la razón por la cual fue despedido.
Ella no sabe mucho, pero lo que su esposo le comento es que Mauricio, le comento lo sucedido a otros amigos, que bueno tienen ciertos contactos, que fueron a hacer una “visita nocturna” a Julián.
Lo que explicaría el último mensaje.
5 meses después del contrato.
Las cosas no mejoraron en nada, Mauricio era frio y distante, aunque hace poco volvieron a dormir en la misma cama, se sentía peor, que antes, Mauricio o se dormía antes que ella o se metía mucho después que ella, el solo le daba un seco y frio “buenas noches”, al igual que despertar.
Y aunque esperaba que Mauricio fuera una maquina implacable de sexo, no fue así, era reacio a tocarla, frio y físicamente distante de ella.
Pensó que solo necesitaba tiempo, que en cuanto estuviera un poco menos dolido, el volvería a ser aquel hombre vigoroso y gran amante que no había sabido valorar.
No fue hasta una tarde de domingo que mientras lavaba los pantalones de Mauricio que encontró que traía unos paquetitos de condones abiertos, sin el preservativo, Mónica se los quedo viendo por un momento y salió del cuarto de lavandería completamente molesta, para reclamarle a Mauricio cuando recordó el contrato.
Rápidamente volvió corriendo al cuarto de lavandería, y se puso a llorar.
9 meses después del contrato.
Era domingo y Mónica ya había limpiado la casa, ella se encontraba recostada en el sofá, no tenía nada más que hacer, que imaginarse a donde habría ido Mauricio esa mañana, antes salían a ver una película, a comer, o simplemente estar recostados en la cama todo el día y ordenar comida.
Pero ahora, se preguntaba con quien había salido, si fue con sus amigos, o tal vez con alguna… mujer, suspiro con pesar, le dolía la idea de que Mauricio estuviera, acariciando otra mujer, lo imaginaba besándola, el cómo sus manos fuertes recorrían el cuerpo de aquella, desgraciada que sonreía y gemía antes sus toques, pronto el recordar el toque de su esposo, encendió la calentura reprimida de esos meses.
Extrañaba sus caricias el cómo sus hábiles dedos jugaban con sus clítoris, el cómo sabia donde tocar, plantando besos en su cuello, mientras descendía hasta hundir su cara entre sus piernas… pero su fantasía se vio interrumpida cuando escucho la llegada del carro de Mauricio.
El simplemente entro, la saludo y rápidamente entro en su despacho.
Mónica se preguntó en ese momento que había visto en Julián, si su esposo era tan buen hombre, suspiro con frustración y se levantó para ir a preparar la cena.
12 meses después del contrato.
Cerca de las vísperas de navidad, Mónica ahora solo podía ver las decoraciones con envidia y melancolía, Mauricio no le había dicho que las pusiera y tampoco parecía que quisiera ponerlos.
Igual la navidad es para las familias.
Ese día ella fue a trabajar y con el permiso de Mauricio pasaría a ver a su familia que la invitaron a comer ese día y así lo hizo.
Fue con sus padres que estaban todavía cocinando, y con gusto los ayudo, las cosas entre ellos eran mejores, mientras cocinaban, su hermana Ana llego y comenzó a ayudar, entre Ana y Mónica las cosas seguían un poco tensas, pero Mónica entendía el por qué Ana todavía estaba molesta con ella.
Pero hacia el intento de solucionar su relación.
Estuvo con ellos comiendo, hablando y riendo, pero cuando comenzaron a llegar más amigos de la familia, Mónica rápidamente se excusó y se fue de la pequeña reunión.
No quería sentir las miradas o que le hicieran comentarios de mal gusto.
Fue en silencio y mientras conducía, lo hizo lento observando las decoraciones que sus vecinos y vecinas habían colocado, las miro con una sonrisa antes de suspirar con tristeza e ir a su casa.
Fue recibida por una casa a oscuras, que no hace mucho, estaría adornada con luces y un gran y hermoso árbol, entro y busco a Mauricio que ya hacia profundamente dormido, se bañó, cambio de ropa y entro a la cama junto a él.
Esta era su vida ahora.
…
Una vez mas aqui estoy con otro capitulo, por ahora espero que esten disfrutando la historia, se que no hay mucho contenido erotico, espero que no sea un problema para ustedes, por ahora seria todo, gracias por leer y comentar
Capitulo 2: https://www.todorelatos.com/relato/200493/
Capitulo 1: https://www.todorelatos.com/relato/200452/
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