Fui infiel por culpa de tu vicio
Llevaba años diciendo que no, pero su cuerpo respondía a cada roce. Cuando el miedo a su marido se mezcla con el deseo prohibido de ser deseada por otro, la línea entre la obligación y el placer se desdibuja. Esta vez, ella decide no detenerse.
FUI INFIEL POR CULPA DE TU VICIO
Soy Irene, tengo 29 años, fui educada en una familia tradicional católica, con verdaderos valores morales, cuando tenía novio, siempre le fui fiel, aunque fuera pretendida por otros, incluso más guapos, pero nunca caí en la tentación; perdí mi virginidad a los 18 años y fue porque siempre me dijeron que el sexo era solo para los adultos, por esa época tuve mi primer novio formal, ya había tenido otros, pero esos no cuentan porque eran de manita sudado o de piquitos, nada de lengua, ni nada sexual; con mi primer novio nos metíamos mano, pero no dejaba que me penetrara, le mamé la verga algunas veces, él también me chupaba mi pussy, mi cosita, mi pusita, mi panochita, sentía tan rico que más de alguna vez estuve tentada a pedirle que me cogiera, pero sabía que eso iba a decepcionar a mi familia, así que me aguanté hasta cumplir los 18, un día ates de mi cumpleaños les dije a mis papas que me iba a quedar a dormir donde una amiga, pero realmente me fui con mi novio a un hotel, por más que él quería metérmela, yo veía el reloj, ansiosa, a las 12 en punto de la noche, le pedí que me cogiera, me dolió, pero no mucho como les había pasado a algunas de mis amigas, tampoco me gustó tanto como decían mis compañeras que era tan rico coger, luego comprobé que mi novio no era un buen amante, porque luego comprobaría que tenía la verga chiquita y no me hizo acabar.
Luego pasé dos años sin sexo, no me llamaba la atención, lo que sí hacía con frecuencia era masturbarme, pero entregarme de nuevo a otro hombre no tenía ganas, eso de volver a pasar por la vergüenza de que te miren desnuda, de no saber cómo te va a tratar ese hombre, si le va a gustar como se la chupo o si le guste mi cuerpo o no, aunque eso no creo que me pase, he oído hablar a los amigos de mi hermana sobre mi cuerpo y dicen que estoy re buena, que se mueren por cogerme, que se pajean mucho pensando en que me chupan las tetas, realmente no es que sea tetona, pero tengo lo mío, lo que sí los vuelve locos a todos es mi culo, es herencia, mi hermana, mi mamá y yo somos culonas, pero como soy más alta que ellas y cuando camino con tacones, hasta las mujeres me voltean a ver las nalgas, ya no digamos los hombres que me desnudan con la mirada, soy bonita y dicen que mis pecas me dan un aire muy sexy, en resumen, cuando me veo al espejo desnuda, me gusta mucho mi reflejo.
A los 20 tuve mi segundo novio, desde que empezamos él me quería meter mano, pero yo era una chica decente, así que estuve a punto de cortarlo si me seguía insistiendo, él se aguantó y yo también, porque cada vez que me besaba, sentía su verga parada restregarse contra mi cuerpo, pero llegó el momento en que ya no aguantaba las ganas de ser cogida, así que ese fin de semana sería suya, lo malo es que no sabía cómo insinuarle que quería que me cogiera, así que hice lo que cualquier mujer hace cuando quiere ser cogida, le restregué las nalgas en la verga, pero le dije que solo quería sentir rico, que no fuera a pensar otra cosa, por eso los hombres dicen que no nos entienden, porque una hace cosas diciendo que no, pero en realidad por dentro decimos que sí… el hombre estaba tan caliente que me abrazó fuertemente, dejándome casi inmóvil y digo casi, porque el culo si lo movía sintiendo su verga en medio de mis nalgas, me llevó a un motel y yo le decía que no, pero mi panochita decía que sí.
Cuando entramos a la habitación, tenía mucha ganas y curiosidad por verle la verga, solo había visto una en mi vida y no fue la gran cosa, y por lo que había sentido esta verga era mucho más grande, así que mientras me desnudaba y yo le decía que no, le agarraba la verga por encima del pantalón y fue muy rica sorpresa darme cuenta que la tenía bien gruesa, pero fue más rico cuando se desnudó y me hincó, yo sabía lo que tenía que hacer y no es que fuera experta, pero esos años que pasé sin novio, aprendí mucho viendo videos pornográficos y leyendo relatos, así que solo saqué mi lengüita y le lamí la cabecita, seguramente le gustó porque su verga dio saltitos, así que no me aguanté más y me la tragué completita, la sentí hasta el fondo de mi boquita, tuve que abrirla mucho porque su verga era muy gruesa, no sé si era muy larga, pero me sacó lagrimitas, pero lo estaba disfrutando mucho, en eso me pidió que le chupara los huevos, eso lo había visto y leído, pero nunca lo había hecho, sentí raro lamerle las pelotas llenas de pelos, pero a él le gustó mucho porque me agarró fuete del pelo.
Luego me acostó boca abajo, me mordió muy rico las nalgas y luego sentí algo extraordinario que jamás había sentido, fue delicioso sentir como me abrió el culo y me metió la lengua, yo paraba las nalgas, quería que me metiera toda la boca, él se dio cuenta y me introdujo primero uno, luego dos y por fin tres dedos en mi culo, que rica sensación, yo gemía como nunca lo había hecho, pero fue más rico cuando me puso de lado sin sacarme los dedos del culo y empezó a chuparme mi pussy, mi panocha, mi cuca, mi pusa, mi coño… ah, era tan rico sentirme estimulada por mis zonas más erógenas que yo aproveché para chuparme mi pezón derecho, en eso mi hombre no aguantó más y me puso en cuatro y sin previo aviso me zampó la verga hasta el fondo, yo estaba tan lubricada que no sentí ningún dolor, todo lo contrario, yo movía el culo y me abría las nalgas para que me entrara toda su verga, me jaló del pelo y yo tuve que arquear toda mi espalda y sentí que la vida se me iba en un orgasmo delicioso, mi cuerpo temblaba de tanto placer, yo caí desfallecida en la cama y sucedió lo inesperado, se vino en mi boca, eso nunca lo había sentido, pero fue muy rico sentir su semen calientito en mi lengua, en mi cara y en mis tetas, ahí creo que me hice adicta a tragar lechita, me quedé con el deseo de probar que se sentiría sentir su verga dentro de mi culito, pero algún día lo probaría…
Como todo lo bueno termina, mi novio ganó una beca para ir a estudiar a Alemania y ahí se acabó nuestro romance, lo malo es que yo quedé con sentimientos encontrados, por un lado, mi novio me cogía tan rico que quedé con necesidad de que alguien me diera verga, pero por otro, mis convicciones me dictaban que no podía, ni debía andar de hombre en hombre, así que volví a mis largas horas masturbándome… sucedió algo que me cambiaría la vida para siempre: fue en el casamiento de mi hermana mayor cuando conocí a Carlos José, el mejor amigo del esposo de mi hermana, con ese nombre tan bonito y todos le dicen Chepe… ese día bailamos, cenamos juntos y lo más bonito, me hizo reír toda la velada, por ese entonces yo tenía 25 y Chepe 29, se los voy a describir: es alto, mide un metro ochenta y tres, es blanco, ojos café claros, fornido, sin ser súper musculoso, muy velludo, con el pelo corto, ligeramente ondulado, todo un papacito, es el prototipo del macho alfa, pero sin ser machista, a mi familia les cayó re bien y a mí me fascinó, esa noche me quiso besar, yo quería que lo hiciera, pero le dije que no, no fuera a pensar que yo era una fácil.
Todo hubiera sucedido muy rápido, si no fuera por las convicciones que me enseñaron desde chiquita: “Cuidado con los hombres”, “Date a respetar”, “No permitas más que besos hasta que te cases” podría enumerar las mil cosas que las mamás le dicen a una, pero ya todas saben a qué me refiero, pero solo yo hacía caso, porque mis amigas perdieron su virginidad siendo muy jovencitas y antes de cumplir la mayoría de edad ya se las habían cogido varios hombres, pero algo me decía que si yo realmente quería ser la esposa de este papacito, no debería darle nada, como decía mi mamá, hasta que nos casáramos, y así fue, nos hicimos novios al mes de casarse mi hermana, el noviazgo duró un año y solo le permití meterme mano, aunque él me lo pidió infinidad de veces, nunca le mamé la verga, a mí se me hacía agua la boca, algunas veces se la agarraba encima del pantalón, pero eso fue lo más atrevido que le hice, en cambio él metía su mano dentro de mi calzón y yo dejaba que me metiera sus dedos en mi cuquita babeante, me moría de ganas porque me cogiera, pero siempre le decía que no y funcionó porque una noche que estábamos muy, pero re muy calientes, me pidió que me casara con él, de eso hace tres años y aquí podría haber empezado mi relato, pero quise contarles mis inicios, para que entiendan como llegué a ser tan diferente como antes era y por qué.
Me casé muy enamorada, todos nos decían que hacíamos una linda pareja, Chepe guapo y yo bonita y muy femenina… nos fuimos de luna de miel a Cancún, fue hasta ahí donde tuvimos sexo por primera vez, pero no fue en la primera noche, primero porque salimos de la fiesta matrimonial ya tarde para tomar el avión y luego a la hora de la cena, Chepe bebió más de la cuenta y los dos caímos rendidos, al despertarnos quiso cogerme, yo también quería, pero no sé por qué, quería que fuera en la noche, por algo le dicen la noche de bodas, así que salimos a pasear, fue un día hermoso y ya por la noche nos fuimos a la habitación, Chepe quería que nos bañáramos juntos, pero yo le dije que teníamos la vida para hacer eso, que me permitiera el misterio de verme desnuda hasta que fuéramos a hacer el amor, él se bañó y luego fui yo, me puse un conjunto de hilo y brasier rosa, que me había regalado mi hermana, realmente me quedaba muy sexy, casi no se me veía el hilo hundido en medio de mis nalgas.
Cuando salí, Chepe estaba viendo televisión, en bóxer y con un whisky en la mano, al verme se puso de pie con la boca abierta y fue por mí, me cargó y me depositó en la cama con mucha ternura, me llenó de piropos, me dijo que era el hombre más afortunado del mundo, que aún no creía que una belleza como yo se hubiera fijado en un hombre como él, yo pensé que con lo papacito que estaba, seguramente habría tenido muchas mujeres antes que yo, pero no se lo dije, me desnudó en medio de besos y caricias, pero yo también quería verlo desnudo, le quité el bóxer y era toda una ricura verlo todo peludo y con la verga bien parada, le dije que ahora sí le iba a cumplir lo que tantas veces me había pedido, lo acosté, él apoyó la cabeza sobre la cabecera para ver cómo le mamaba la verga por primera vez, me hinqué en medio de sus piernas, sabiendo que atrás de mí había un espejo, así me podía ver todo el culo mientras se la mamaba, al agarrar esa verga, no pude evitar compararla con la de mi segundo novio, cuando se la agarraba no podía juntar mis dedos de los gruesa que la tenía, en cambio la de mi esposo ere mucho más delgada y más o menos del mismo largo que la de mi ex novio… me pregunto si ellos también la comparan a una, que si tiene mejor culo, que si la otra mamaba mejor, que ésta tiene mejores tetas… ¿qué pensaran?
Eran tantas mis ganas, por tanto tiempo de abstinencia voluntaria, que le di la mejor mamada que mi esposito jamás sintiera y lo sé porque me lo dijo después, mientras yo baja y subía mi cabeza mamando verga, lo veía ocasionalmente a los ojos y lo sorprendía, unas veces viéndome el culo a través del espejo, otras viéndome mamar y la que más me gustaba era verlo con los ojos cerrados agarrándome del pelo, luego le chupé los huevos, si con mi exnovio, comí pelos, con mi osito, casi me ahogo, pero me gusta mucho dar placer, Chepe no paraba de decirme lo rico que sentía y a mi se me mojaba mi pussy, mi cosita mi pusita, al oírlo hablándome tan rico, luego me acostó boca arriba, me puso piernas al hombro y me metió la verga, yo tenía tantas ganas que al sentirla entrar y salir un par de veces, me vine delicioso, es como cuando tienes mucha hambre, no importa lo que comas, siempre te va a saber rico, pero no es por el sabor de la comida, es tu hambre la que te deja satisfecha, eso me pasó a mí, no era que Chepe cogiera bien, es que tenía muchas ganas y tampoco es que cogiera como mi primer ex novio, ese si cogía mal, lo que pasaba con Chepe es que se venía muy rápido, afortunadamente yo tenía tantas ganas que esa noche me dejó satisfecha.
Chepe no es que fuera millonario, pero me daba una vida más allá de lo que necesitaba, teníamos una casa grande con un jardín hermoso, pero yo no quería ser la esposa típica que se queda en la casa, mi padre tenía una empresa de computación y ahí aprendí no solo lo básico que sabe la mayoría, sino también aprendí a programar e instalar otras aplicaciones, así fue que conseguí un trabajo en una empresa similar a la de mi padre, no quise trabajar con él porque fue al único al que no le cayó bien Chepe, nunca me lo dijo, pero era obvio… Mi esposito es Abogado y le iba muy bien, así que todo apuntaba a que íbamos a llevar una vida llena de éxitos y felicidad y así fue al principio, pero cuando ya entrábamos en la rutina, es decir, cuando yo orinaba enfrente de él y Chepe andaba desnudo por la casa, un día le pregunté que por qué nunca me hacía sexo oral y me dijo que no le gustaba, que esa parte no olía bien, me sorprendí, pero no le dije nada, entonces concluí que por eso jamás me había pedido sexo anal, así que mi curiosidad de saber que se sentía sentir una verga trabada en mi culo se fue por la cañería.
Lo malo del matrimonio es cuando ya la desnudés del otro no te sorprende ni te dan deseos, pero aun es peor, cuando coger se vuelve rutina, lo malo es que Chepe se viene muy rápido y yo me tengo que masturbar, eso hace que ya no me den deseos de que me coja, me dejo porque soy su esposa, pero no lo hago con ganas, solo dejo que se venga y cuando se duerme me masturbo; pero esa no era la vida que yo imaginaba, además de lo que todos nos creen como la pareja feliz, en la intimidad yo me imaginaba una vida sexual llena de orgasmos y locuras, como mi segundo novio que me hacía que se la chupara cuando iba manejando o me cogía en un parque de noche y demás cosas ricas que aun recuerdo de él, pero no, con Chepe la vida era programada, me cogía lunes, miércoles y viernes porque los fines de semana íbamos a visitar a sus papás, pocas veces a los míos y regularmente regresaba borracho, al principio no me molestaba, pero luego también regresaba borracho los viernes, casi me violaba porque sentirlo encima de mí apestando a whisky era insoportable, un martes regresó igualmente bebido y se justificó que había celebrado con su socio un caso que habían ganado y se tomaros los tragos, pero eso comenzó a ser rutina, todos los días bebía y me cogía apestoso, yo odiaba esos momentos.
Un día, en mi trabajo, nos iban a dar un curso, pero para eso cada uno de los trabajadores debía ir a la bodega y sacar las nuevas laptops que habían llegado, tuve que ir hasta el fondo porque ya casi todos se habían llevado la suya, cuando estaba por salir. Oí a dos de mis compañeros: ¿Ya viste que rica vino la Irene? Si, hombre, como se le ve de rico el culo con ese pantalón. Y esa boquita, yo la hincaba, aunque fuera a la fuerza para que me mamara la verga. A mí lo que me mantiene caliente son sus nalgas, ha de ser muy rico cogérsela por ese culo. A de ser re puta, la muy cabrona, así son todas las mosquitas muertas. En eso oí otra voz: ¿Qué? ¿Están hablando de la putita de la Irene? Esta re buena la pendeja. Su marido no se la ha de coger bien porque siempre anda encabronada. Debiéramos cogérnosla entre los tres, ya se imaginan, tú acostado boca abajo metiéndosela por toda la panocha, yo chingándole el culo y el güero dándole a mamar su verga. También sería rico hincarla y bañarla de leche. Por alguna extraña razón se me mojó mi pusita imaginándome siendo abusada por esos tres cabrones… empecé a caminar para que ellos oyeran mis tacones y se dieran cuenta que los había oído… Caballeros, Dije saludándolos… ¿Será verdad que siempre ando encabronada?
Un día le dije a Chepe que quería hablar con él, le hice saber lo mal que me hacía sentir cuando me cogía apestando a alcohol, me prometió que cuando bebiera no me iba a tocar y así pasaron casi tres meses sin que me cogiera, yo andaba ganosa, pero prefería masturbarme a que me tocara, pero una noche que llegó cayéndose de borracho, me forzó en la cama, yo le di una bofetada y él me cruzó la cara, me rompió mi ropa interior y me violó. Al día siguiente le reclamé y me dijo que no se acordaba de nada, le dije que me había pegado y que me había violado, se disculpó, pero sé que me dijo la verdad, no se acordaba de nada; por protección, le dije que la próxima vez que llegara tan borracho, me iba a dormir al cuarto de huéspedes, él estuvo de acuerdo y así pasaron varios días, yo durmiendo en el cuarto de huéspedes y el señor en nuestra cama King, eso no era lo que yo imaginaba que fuera nuestro matrimonio, menos aun lo que estaba por vivir: una noche tocó la puerta del cuarto de huéspedes, quería coger y como yo me negué a abrirle la puerta la echó abajo a patadas, yo muerta de miedo empecé a gritar me dio una paliza y me volvió a violar, ya se imaginaran lo horrible que fue sentir su uno ochenta y tres encima de mi uno sesenta, esa bestia fornida dominando mi delicado cuerpo, fueron tantos moretes que ni pude ir a trabajar por una semana, lo amenacé con divorciarme, entonces pasaba épocas en que se portaba muy bien y al poco tiempo volvía ser el animal de siempre, lo que hice, con su consentimiento, fue asegurar mi cuarto de tal manera, que ni a patadas se pidiera abrir la puerta, Chepe tomo conciencia de que estaba echando a perder su vida y se metió a Alcohólicos Anónimos.
Las cosas mejoraron inmensamente, pero las palizas que me dio y las violaciones, no se las podía perdonar, me dejaba coger porque era mi obligación, pero en el fondo lo odiaba a pesar de las mil cosas que Chepe hacía para reconquistarme, no me divorciaba por no darle gusto a mi padre y porque en nuestra familia nadie lo había hecho y no quería ser la primera, pero algo tenía que hacer… y ocurrió como suelen suceder estas cosas, en mi trabajo, éramos muchos hombres y solo yo de mujer, aunque en la sala donde trabajaba solo habíamos dos, Lalo y yo, él era mucho mayor, tenía 40 años, era casado y muy simpático, desde que entré a trabajar fue muy atento conmigo, muy respetuoso, pero uno de los tantos días de las palizas, se dio cuenta que tenía unos moretones en los brazos, después de mucho insistir le tuve que contar la verdad y luego le conté que ya no lo hacía gracias a Alcohólicos Anónimos y me preguntó si ya lo había perdonado, fui sincera le dije que no y así una cosa llevó a la otra hasta que caímos en como era mi vida íntima con mi esposo, otra vez fui honesta, le dije que me dejaba hacer, pero que no lo disfrutaba.
Lalo me confesó que yo le gustaba, pero que nunca me dijo nada, primero porque cuando conoció a mi esposo, me dijo: Él parece artista de cine y yo su guardaespaldas, eso me hizo reír y segundo porque una mujer tan bella como yo jamás se fijaría en él, le aclaré que yo siempre he sido fiel, hasta cuando tuve mis dos novios y que sería incapaz de serle infiel a mi marido, lógicamente con tanta intimidad, Lalo me empezó a verme diferente y yo a él, aunque no se lo hacía saber, pero no sé si de manera inconsciente, empecé a vestirme más coqueta, todos en la empresa me miraban con lujuria, eso a mí me encantaba, aunque me quejaba con Lalo de sus miradas vulgares, él me decía que los entendiera, que él también me miraba así, solo que lo hacía cuando yo no me daba cuenta, yo me hacía la enojada, pero mi cosita, mi pusita, se sentía contentita y muy mojadita; Lalo aprovechaba cualquier pretexto para acercarse mucho a mí, viendo mi pantalla, a mi me gustaba que lo hiciera aunque siempre le decía que guardara su distancia.
Una mañana, mientras me estaba bañando, entró Chepe con la verga parada y me cogió poniéndome con las tetas contra los azulejos, tenía mucho tiempo sin cogerme, sentí muy rico, pero para variar, se vino antes que yo, salimos presurosos a vestirnos y luego cada quien a su trabajo, es decir, llegué caliente porque ya no me dio tiempo de masturbarme, sobre mi escritorio había una rosa, cuando Memo entró le di las gracias y lo abracé dándole un beso en la mejilla, él apretó su cuerpo al mío y pude sentir su verga en mi pusita porque éramos de la misma estatura, nos quedamos un instante sin movernos, solo sentía como le cabeceaba la verga, como no le dije nada, el muy atrevido me besó, yo por instinto o por caliente abrí la boca y acepté su lengua hurgándome la mía, lo abracé del cuello y él me agarró de las nalgas, sabía que estaba mal, pero era tan rico, por fin un rayo de lucidez llegó a mi mente, lo aparté y le dije que eso no podía ser, que yo era casada y que nunca me perdonaría serle infiel a mi esposo.
Al día siguiente otra rosa, se lo agradecí y Lalo me dijo que faltaba el besito de agradecimiento, yo le dije que ni loca, que ayer él se había aprovechado de mí y así pasó toda la semana con una rosa roja cada día sobre mi escritorio, Lalo aprovechaba cualquier situación para robarme besos, me nalgueaba cuando nadie nos veía, yo protestaba, pero muerta de risa, era mi manera de ocultar mi deseo y calentura, Lalo era más bien feo, pero mi hambre de verga era tanta que lo miraba lindo, un día me invitó a tomar café, luego me fue a dejar a mi casa y me besó, eso era adrenalina pura, yo enfrente de mi casa, siendo besada por otro hombre que no era mi marido y para colmo de males sentí como llevó mi mano a su verga deliciosa, estuve a punto de mamársela, pero salí corriendo hacia mi casa. A la semana siguiente otra rosa con una nota que decía: “Te espero en la bodega…”
CONTINUARÁ.
Gracias a la insistencia de mi amiga Megan, escribí este relato.
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