Xtories

Benditos probadores del bull and pear

El probador está entreabierto y ella sabe que la estás viendo. Mientras su novio espera fuera, ella se desnuda lentamente, desafiando tu mirada. ¿Te atreves a quedarte y ver hasta dónde llega su juego?

Alberto11K vistas

El otro día quedé con Marcos para ir al centro comercial. Era el cumpleaños de Luis y teníamos que comprarle un regalo.

Anduvimos durante un buen rato por las tiendas hasta que entramos en el Bull and Kear. La ropa era la misma de siempre; sudaderas con letras grandes, pantalones rotos, abrigos, etc.

Marcos sugirió que nos separásemos y así acabaríamos antes. Yo me fui a la zona de las camisetas, recordé haber visto una de los Ramones la última vez que vine.

Después de un buen rato buscándola le pregunté a la dependienta, me dijo que sí que las tenían pero que las habían cambiado de sitio. Fui hasta donde me dije y las miré durante un rato. Había camiseta de los Ramones, de Iron Maiden y hasta de Tupac; debo reconocer que estaban muy chulas.

Estuve mirando todas las camisetas durante un buen rato, incluso quise cogerme una camiseta para mí. Alcé la mirada y busqué los probadores, estaban justo a mi derecha por lo que no estaban lejos.

En ese momento me fije en que uno de los probadores estaba medio abierto y había una chica cambiándose de ropa. Quise disimular, pero no pude. La chica estaba bajándose los pantalones, en ese preciso instante ella miró al espejo y se dio cuenta de que la estaba mirando. Rápidamente aparté la mirada y volví a fijarme en las camisetas.

Pasados unos minutos cogí la talla M de la camiseta de los Ramones y me marché. Sin embargo, había una pequeña vocecilla en mi interior que me decía que mirase de nuevo.

Me resistí durante un buen rato pero finalmente caí en la tentación. Miré y ahí estaba la chica, levantándose la camiseta y llevándose las manos al sostén. Esta vez me di cuenta de que la cortina estaba un poco más abierta. Ella seguía mirándome a lo lejos desde el espejo, me acerqué poco a poco hasta los probadores.

La chica no hizo nada al respecto salvo quitarse el sostén y enseñarme sus pechos. En ese momento apareció su novio, quien entró sin previo aviso al probador y le entregó una especie de blusa.

-Aquí la tienes cariño, llegué a escuchar. Acompañado de un gracias de parte de ella.

A la chica pareció sentarle mal que su novio nos interrumpiera, pero la sonrisa que esbozó acto seguido parece que le dio más morbo que otra cosa.

El novio se sentó en los sillones que había junto a los probadores y yo me mantuve frente a unas perchas de mediana estatura que había enfrente. De esta manera él no me vería y su novia y yo podríamos seguir jugando.

La chica se probó la blusa que le había traído su novio, cuando la tela tocó su cuerpo, el filo de sus pezones se dejó ver, estaba completamente excitada. La chica pasó sus manos con gran violencia sobre sus pechos y luego se los llevó a su boca.

Algo en mi entrepierna comenzó a crecer poco a poco. Tuve que acercarme más al perchero para que la ropa tapase de cintura para abajo. La chica que entendió lo que me pasaba comenzó a reírse de forma maliciosa, parecía estar dispuesta a llegar más lejos.

Con un rápido movimiento de manos la chica se quitó la blusa y su torso volvió a estar desnudo. Sin embargo, esta vez también se quitó los pantalones hasta quedar completamente desnuda. Su cuerpo era una auténtica maravilla, por un segundo pensé en meterme en ese probador y hacer una locura, me daban igual las consecuencia. Unos segundos después rectifiqué y pensé que lo mejor sería quedarme donde estaba.

La chica se sentó sobre el taburete que había dentro y se abrió de piernas. Desde donde estaba podía ver su coño, era precioso y sobre todo…apetecible. De verdad que me moría de ganas por penetrarla hasta que los dos muriéramos en el acto, pero nuevamente…no podía.

Mi polla se había salido completamente de mi pantalón, me pedía a gritos que la rodeara con mi mano y la masturbase y eso hice. Deslicé mi mano entre la ropa que la ocultaba y cuando la agarré, comencé a masturbarla. De vez en cuando miraba hacia los lados procurando que nadie me descubriera, pero llegué a un punto en el que todo me daba igual.

La chica lamió sus dedos y los metió sin pensárselo un segundo en su coño. Si cerraba los ojos, era capaz de escuchar aquella melodía, incluso de imaginarme la olor de ese manjar. Estaba a punto de correrme cuando miré hacia uno de los lados y vi a Marcos.

Estaba en la otra sección de ropa en la misma postura que yo y mirando hacia el mismo sitio. Él me miró también y ambos supimos que estábamos haciendo. Acto seguido nos reímos, volvimos a mirar a la chica y nos corrimos mojando todas y cada una de las prendas que sostenían aquellas perchas.

Cuando terminamos, cogí de nuevo la camiseta de los Ramones y nos marchamos a pagarla a la caja. Justo delante nuestra, en la cola, estaba la chica y su novio. Mientras el chico pagaba lo que su novia le había dado, ella nos dio sin que nadie más lo viera un papel con su número de teléfono. Junto al número ponía: ¿Cuándo lo repetimos?

Después de leerlo, Marcos y yo supimos que el regalo para Luis sería la camiseta de los Ramones e invitar a esa chica a la fiesta…y así lo hicimos.

Hola, soy Alberto y escribo relatos eróticos. Acabo de publicar mi primer libro titulado: ¿Follas cómo quieres o como dicen?

Está disponible en Amazon kindle y en la web de Amazon.

Link de enlace a Amazon: https://amzn.eu/d/bspmKrV

Sinopsis

Un vibrador en el antiguo Egipto, follar sin tocarse, el pecado mortal a través del sexo.

Este libro pretende derribar los estigmas que existen con las relaciones sexuales demostrando que, a lo largo de toda la historia, el deseo por otra u otras personas no eran tan diferentes como ahora.

Los tabúes de los que hablo hacen que mucha gente no disfrute del verdadero placer de ser uno mismo en la cama, mesa o donde se tercie…

A través de diferentes relatos y los personajes más emblemáticos de la humanidad, descubriremos que ha sido el propio hombre quien se ha privado del más puro placer.