Xtories

Con el novio de Carla

El ascensor se detiene, pero la noche apenas comienza. Entre el riesgo de ser descubiertos y la prohibición de tocar a la novia de él, ella decide que esta vez no hay reglas. Solo hay deseo, alcohol y la satisfacción de verlo perder el control.

Teresita26K vistas9.0· 10 votos

Acababa de llegar de fiesta. Estaba borrachita y juguetona pero ya había tenido acción durante toda esta semana asique me dirigí directa a mi habitación.

Me fui hacía el ascensor y ahí estaba esperándolo el novio de Carla. Una chica de la residencia con la que había hablado alguna vez. Sabía que era su novio porque los había visto juntos pero nunca habíamos hablado. Era un tío delgadito, no tan de gimnasio como me gustan pero aparentaba estar fibradito.

- Hola

Le respondí por educación pero mi yo borracha le hizo dar mas conversación de la que debería, nos quedamos hablando por lo menos 20 minutos mientras la puerta del ascensor seguía delante nuestra.

- ¿No quieres seguir este tema en otro sitio?

Chico listo, ya me había fijado en que sus ojos escapaban de vez en cuando a mis tetas y me apetecía seguir jugando con un novio. Accedí y subimos a su habitación hasta estar en su puerta y ahí, para la mayor de mis sorpresas, reculó.

- Oye, en realidad no deberíamos. Vamos borrachos y no quiero que pase nada. Además, tú también tienes novio.

Era cierto, estaba manteniendo todo en secreto y nadie sabía nada y creo que su forma de echarse para atrás encendió aun más mis ganas de jugar.

- Pasa antes de que nos vea nadie.

Entramos desapareciendo del pasillo y escondiendonos en su habitación.

- Carla se va enterar si pasa algo.

- No tiene porque pasar nada. - Me estaba poniendo un poco guarra, me estaba gustando coger el control con los tíos y con este lo tenía. El alcohol me hacía apetecer dominarlo.

Me senté en la cama, llevaba un vestido de tubo azul con escote. Él se sentó al lado mio y seguimos hablando. Sabía que esta vez era yo la que lo ponía nervioso. Notaba que quería tocarme y acercarse más y no sabía como hacerlo.

Mientras hablabamos, me giré para mirarlo fijamente y no pudo aguantarse. Me tiró y nos liamos. Me besaba de forma muy suave, cuando lo que necesitaba era un animal. Parecía estar tímido y sus dedos apenas se acercaban a mi piel. Me tocaba la pierna sin acercarse al ras de mi vestido lo que hacía que aun tuviera mis piernas cerradas. Su lengua se movía despacio por mi boca.

Estaba demasiado borracha para un tío que no me quisiera empotrar asique decidí jugar yo.

Le cogí su mano y con firmeza me la puse en mis tetas. Lo metí por dentro de mi escote para que su mano tocara directamente mi piel y me las pudiera agarrar.

- Teresa, nos van a pillar y a mi me van a matar. Y tú tienes novio.

Me estaba poniendo nerviosa, no quería recordar nada. Quería disfrutar. Decidí hacerlo callar.

Me caí al suelo, poniéndome de rodillas delante de él y bajando mi vestido para dejar mis tetas al aire. Le recorrí los pantalones de arriba abajo y empecé a quitarle el cinturón. No decía nada al respecto. Le bajé todo y delante de mi apareció su polla. Para mi sorpresa, ya erecta y dura. No es que fuese descomunal, una polla como la media, pero ya tenía su base erecta y la punta grande.

Lo miré, ahora era él, el inmovil, con la boca abierta.

Me lo metí, y lo empecé a mamar. Primero la punta, mientras la sacaba con mi mano y poco a poco fui metiéndomelo más. Cerré los ojos y empecé a darle vueltas con mi lengua alrededor de su glande mientras mi mano le masturbaba. Se la lamí de arriba abajo y cuando terminé. Tenía la puntita blanca. Se la limpie con mis dedos y le enseñé lo que se estaba mojando y después me lo volví a meter dentro de mi boca.

Le quería volver loco, follarmelo mejor que su novia y dominar cada una de sus sensaciones.

- No te preocupes, Carla no se va enterar de nada.

Me levante, me quité el tanga delante suya y lo empujé para que se quedara tumbado al borde de la cama. Tenía la polla apuntando al techo. Me di la vuelta y me subí el vestido para que me viera el culito y empecé a bajar hasta coger su polla. Me la restregué un poco y me la coloqué. Entró todo entero de golpe, no tuve que lubricarme porque ya me bien lubricada. Me apoye con las manos en sus piernas y empecé a saltar, botaba mi culo sobre su polla mientras tenía los ojos cerrados y lo único que escuchaba era el “plash plash plash plash” de mis caderas coincidiendo con la entrada de todo su rabo.

Noté como sus manos se pusieron en mi culo y empezaron a ayudarme a cabalgar. Me encantaba notar como se deslizaba dentro de mi, controlar hasta donde salía y volver a metermela, ser yo la que estaba bombeando su polla y cargandola de leche.

Se me aceleraba le respiración, tenía los ojoscerrados y solo me concentraba en mi placer, en notar su calor dentro y como me golpeaba cuando ya estaba en mi metido.

- Cuando me corra, podrás seguir follándome.

Empecé a botar más fuerte, el ruido se hacía más intenso y mi boca comenzaba a emitir gemidos. Mis piernas temblaban hasta que noté como mi coño empezó a palpitar con él dentro.

Tardé unos segundos en volver en mi misma y levantarme. Lo miré y estaba atónito y erecto.

- ¿Me quieres follar?

No dudó a esa pregunta. Se quitó la camiseta y acabamos desnudos en su cama. Estaba con mi vestido de tubo hecho un estropicio, alrededor de mi cintura, con las piernas abiertas y él en medio, entrando y saliendo. Lo agarraba de la espalda y le arañaba para que me diera más fuerte.

- Más, más, más, dame más. Dame más polla joder.

Noté que estaba nervioso. Lo había puesto más nervioso y me apetecía ponerlo aun más. Lo agarré del cuello y me puse a la altura de su oreja.

- ¿Quieres entrar en otro sitio?

Pegó un brinco y pareció no entender mi oferta. Pero me abrí delante suya aun más y pase mis dedos desde mi coño hasta más abajo. Me lubriqué y le cogí la polla con la mano mostrándole la dirección.

Se acercó y empezó a empujarla. Noté como se dilataba mi culito, hasta que entró su puntita.

- Fóllame con tu puntita.

Empezó a darme poco a poco, su punta empezaba a dilatar mi culito mientras mi mano acariciaba mi clítoris. Notaba que poco a poco su polla podía abrirme más.

Volví a cerrar los ojos y centrarme en mi, su polla se quedaba justo en la entrada y no se atrevía o no quería metermela más mientras me daba autoplacer. Empecé a disfrutar de la experiencia.

Le pedí que me la metiera más a dentro y obedeció. Lo tenía dandome justo lo que yo quería hasta que me volví a correr. Él lo notó y cuando dejé de palpitar solo tenía su polla dentro sin moverse. Le miré abierta y cachonda.

- ¿No me quieres llenar?