Xtories

Mi compañero de piso.

La puerta entreabierta reveló más de lo que ella esperaba. Mientras su compañero de piso marcaba territorio con su novia, ella no pudo evitar sentir el cosquilleo del deseo. Ahora, con la casa vacía y la excusa del miedo a las películas de terror, la línea entre la amistad y la traición se desdibuja.

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Hola a todos, en esta ocasión os voy a contar cómo tuve sexo con un compañero de piso que tuve hace más o menos tres años.

Para los que no habéis leído mis relatos anteriores, me describo: soy rubia/castaña de estatura normal,1'66, dicen que guapa, tengo ojos verdes azulados, piel blanquita. Mi cuerpo es delgado, atlético, hacia bastante deporte, ahora algo menos, pero si estoy en forma. Mis pechos son bastante pequeños, pero tampoco tengo ningún complejo con eso, mi cintura es estrecha y mi trasero es redondo, pequeño, pero con una forma bonita que llama la atención de las miradas de los hombres. De personalidad soy bastante tímida, aunque igual no lo parece en mis relatos, así es. Me considero muy morbosa, he tenido pocas relaciones, pero mucho sexo esporádico, sobretodo con hombres más mayores. Me encanta sentirme deseada por los hombres, me gusta vestir femenina y sexy. Como aficiones tengo la lectura y el deporte. Actualmente tengo 23 años, estudio y trabajo y tengo poco tiempo libre, que intento aprovechar al máximo.

La historia que os voy a contar fue cuando tenía 20 años. Me cambiaba bastante de casa, en habitaciones de alquiler, según donde tenía el trabajo en ese momento, el dinero que tenía o lo que me gustaba el lugar.

En esta ocasión, quedaba poco para que me fuera de allí, había dado los días para que me devolvieran la fianza, y tenía otro sitio apalabrado, la casa no estaba mal situada, pero la habitación tenía una ventana muy pequeña a la altura del techo y no tenía nada más que un armario pequeño, así que tenía mis cosas en maletas en el suelo, una mesa para el ordenador y mis maquillajes y una cama pequeña, mal iluminada. Tenía dos compañeros de piso, muy diferentes a mi, una chica de mi edad, de las que se dicen otakus, regordita, bajita con pelo rojo y vestía muy extravagante. En cuanto a mi compañero, el cual si lee este relato espero que no se ofenda y lo guarde como un buen recuerdo, como así hice yo. Él era, con cariño, el típico friki, alto, grandote, con unos kilitos de más, pelo moreno rizado corto, perilla y gafas. Tenía cinco años más que yo. Estudiaba informática en la uni y cuando no estaba estudiando, estaba o con la novia, que parecía su perro guardián o jugando a videojuegos con amigos.

El siempre me cayó super bien, conmigo fue amable desde el primer día, siempre que pedía comidita a domicilio la compartía conmigo, me dejaba sus claves de Netflix, no era un guarro en la cocina y el baño....

Yo muchas veces noté que me miraba, incluso alguna vez de alguna manera más lasciva cuando vestía sexy o me iba de fiesta. Pero tenía un problema, su novia.

Ella, amiga íntima de mi compañera de piso, le tenía siempre un poco amargado, se metía con el mucho, y le trataba como a un niño pequeño. Ella era bastante guapa, un poco pasada de kilos, siempre tiñendo su pelo de colores llamativos, con mucho pecho y ancha de caderas. Su forma de vestir era bastante diferente a la mía, siempre con ropas anchas, muy masculina.

Conmigo no se llevó nunca bien, siempre que venía a casa, hacia bromas de mal gusto sobre mi, sobre mi forma de vestir, mi pelo e incluso mi alimentación. Todos callaban cuando ella hablaba, como si siempre tenía la razón de todo, cosa que me hizo irme a mi habitación cada vez que venía por no aguantarla. No me dejaba hablar mucho con David, que así llamaré al chico, y incluso decía a mi compañera que no se acercara a mi. Yo pasaba de la situación, iba a lo mío.

Una noche, cuando llegue a casa del trabajo estaban los dos en el sofá, mi compañera se había ido con sus padres a pasar el fin de semana.

David me ofreció pizza, que les había sobrado a ellos y yo cogí una porción y me senté en el sofá, dejando a David en el centro de las dos. mientras estaba comiendo ella empezó a comerlo a besos mientras el intentaba hablar conmigo, preguntando sobre mi día. Yo al ver la situación, terminé mi porción y levantándome me excuse diciendo que estaba muy cansada y que me iba a la cama

- si mejor, así tenemos un rato en pareja tranquilos, fue su cortante respuesta.

David y yo nos quedamos mirando sin que nos viera, arqueando las cejas.

Me dirigí a mi habitación a por mis cosas de aseo y me fui al baño. Me desmaquillé, me lavé los dientes y salí hacia mi habitación para ponerme el pijama.

Desde la puerta de la habitación pude ver cómo David estaba sentado, ella encima agarrando su cuello, y mirandome fijamente, se restregó en el mientras ponia una cara de placer sobreactuado.

Yo me metí en mi habitación y cerré la puerta, mientras sonreía pensaba en que si ella estaba marcando territorio conmigo o sería para decirme lo afortunada que era de tener a David.

Pensando, era la primera vez que mi compañera, su amiga, no estaba en casa, y ella tenía intenciones de quedarse a dormir como otras veces.

No le di más vueltas, encendí mi lámpara y me puse a leer un ratito.

Pasaron unos diez minutos, oí como se levantan del sofá, hacen algo en la cocina y se dirigen a su habitación hablando algo que no entendí que era.

Al pasar por mi puerta, que estaba casi a la misma altura que la de David, ella gritó para que yo la oyera.

- vamos cariño, que te voy a hacer disfrutar!! Dijo la voz femenina.

Yo dibujé otra sonrisa en mi cara, no entendía muy bien la necesidad de eso, pero me hacía gracia, incluso me dio un poco de vergüenza ajena pensándolo bien.

Las voces de apagaron y yo seguí con mi lectura, concentrada, olvidando por completo lo que había dicho.

Pasaron unos minutos, cerré mi libro y lo coloqué en la mesita y me levanté dispuesta a ir a por un vaso de agua a la cocina. Fue entonces cuando al acercarme a la puerta escuché gemidos femeninos, no muy sexys, pero gemidos al fin y al cabo. Abrí mi puerta intentando no hacer ruido, mirando por la rejilla mientras abría.

Allí me llevé la sorpresa. La puerta de David estaba abierta por completo, y sobre la cama, mi compañero quitando los pantalones de su novia para seguidamente acariciarla mientras se bajaba su pantalón.

Cerré la puerta casi por completo dejando un rejilla para mirar y apagué la luz. Es de esas situaciones que no quieres saber nada, pero que una fuerza mental te obliga a hacerlo.

Estaba casi segura que no me podían ver, eso sí, no podía ir a por mí vaso de agua, porque realmente me daba mucha vergüenza abrir la puerta como si nada.

Podía ver como ella levantaba sus piernas grandes desnudas, la parte de arriba no se la había quitado. David se terminó de quitar el pantalón y se bajó el calzoncillo, de espaldas a mi y de un salto, se colocó entre sus piernas y aunque yo no lo llegaba a ver, comenzó a penetrarla con bastante ritmo.

Yo cerré mi puerta y de puntillas llegue hasta mi cama, me senté en silencio y empezé a escuchar los aburridos gemidos de ella, muy iguales, diciendo frases cortas como,: si! Dame! Oh!!. Pero muy seca en mi opinión.

Me levanté y acerqué mi oreja a la puerta para escuchar mejor, pude escuchar a David un par de veces emitir gemidos de placer, eso sí que me gustó,hizo que mi mano bajará por dentro de mi pijama y empezará a tocarme lentamente mientras seguía escuchando.

No estaba agusto con la situación, incluso me sentía un poco celosa, sin saber porqué. Volví a entreabrir la puerta para poder mirar, seguían en la misma posición, ella con las piernas levantadas, David agarrandolas con sus manos a la altura de las rodillas mientras su culo se movía de arriba a abajo clavándosela a su novia. Mi dedo índice bajó un poco más hacia mi entrada y empecé a masturbarme. Pasó poco tiempo cuándo ella aumento su respiración y lanzando un ohhh! Adiviné su orgasmo. David salió de ella y se puso de rodillas a su lado, en ese momento pude ver su polla, no estaba nada mal, no muy gorda pero si larga. Ella comenzó a masturbarlo sin quitarle el condón, rápidamente, lo que hizo que empezara a correrse enseguida.

Yo cerré la puerta y me tumbé en mi cama y frotando rápidamente mi clítoris, con la cabeza hundida en la almohada también me corrí.

Me quedé tumbada un rato sin hacer ruido, me limpié con una toallita húmeda. Oía risas y susurros, mi cabeza empezó a preguntarse cosas.

Por que habrían dejado la puerta abierta??

Querían que los viese??

Querian algo más???

Me rondaban varias preguntas, y también pensamientos, como:

Vaya polla que tenía mi compañero...

Que gemidos más feos de ella...

Que polvo más simple que han echado..

Se corrió en el condón con una paja??...

Bueno, pensando todo eso me tapé con la sábana y me quedé dormida.

Me desperté al día siguiente prontito. Decidí irme un poco a correr, ya que no entraba a trabajar hasta más tarde.

Me puse una camiseta deportiva de cuello alto azul y unas mallas negras y tras tomarme un café de cápsula, salí hacia el parque.

Volví a la hora más o menos, entre en casa, ellos ya se habían despertado y estaban en la cocina. Saludé y me decidí a tomar un café. Ella comenzó a decir frases como, vaya noche!

Que agusto se queda una!!.

Yo me hice la sorda y me fui a la ducha mientras ella me miraba de arriba a abajo.

Me duché, maquille, y me vestí con la ropa del trabajo, al llegar a la puerta ella me dijo.

- espera que voy contigo. - dijo ordenando

- no, si me voy al bus para ir a trabajar. - respondí

- bueno, te acompaño hasta la parada. - sentenció

Se despidió de David con un beso en la boca y salió detrás mío de la casa. Una vez las dos en el ascensor me dijo:

- tu te vas el viernes de la casa no? - preguntó

- no, el lunes, que viene un compañero con un coche para ayudarme a llevar las cosas.- respondí

- ah, yo pensé que tú último dia era el viernes. Dijo segura de sí misma.

- bueno, en realidad tengo hasta el martes, pero ya he quedado con los de la otra casa que puedo ir cuándo quiera, no hay problema. Respondí.

- pues si quieres el viernes te puedo ayudar yo a llevar las cosas con mi coche. Dijo amablemente, no tengo nada que hacer y el finde nos vamos todas a una casa rural. Siguió diciendo.

- te lo agradezco, pero ya he pedido el lunes libre y he quedado con el chico que me va a ayudar. Pero gracias de todas formas. Terminé diciendo sonriendo.

Al llegar al portal ella se fue para un lado y yo hacía la parada de autobús.

No entendía muy bien esa amabilidad repentina pero no le di muchas vueltas.

Poco a poco pasó la semana, yo entre mis estudios y mi trabajo no tenía mucho tiempo y pasaba en casa lo mínimo para dormir y ducharme. Llegó el sábado por la mañana, me levanté, me duché y me vestí dispuesta a irme al trabajo. Tomando un café en la cocina, se levantó David y vino a dónde estaba.

- buenos días guapa, dijo con voz de dormido

- hola guapo, respondí sonriendo

- que te vas a trabajar? - preguntó

- que remedio, ya te queda poco para tener que aguantarme, dije con cara de pena.

- uyyy que ganas de que te vayas ya, dijo sonriendo mientras se acercaba a mi y me tiraba de la coleta.

- me vas a echar de menos, ya lo verás.,dije mientras fregaba mi taza de café.

En ese momento sonó mi teléfono, era mi jefa, me sorprendí y haciendo un gesto de silencio a David, contesté rápidamente.

Si? Dije con voz alegre

Buenos días, perdona que te llame ahora, me dijiste que tenías mudanza el lunes no? Dijo mi jefa rápidamente.

Si, por? Te hace falta que trabaje? Pregunté voluntariosamente.

No, no, esque había pensado si no te importa que libres el fin de semana, así te devuelvo días que te debía y haces la mudanza más tranquila.

Te doy los tres días y trabajarías el martes, que te parece? - preguntó dubitativa.

Pues bien, así hago todo menos atropellado, muchas gracias. Dije con voz tranquila.

Gracias a ti, y perdona por decirlo tan de repente,que igual ya estabas viniendo. Concluyó mi jefa.

No pasa nada, muchas gracias, adiós. Terminé de decir mientras se despedía.

La verdad esque mi mudanza eran tres maletas y dos cajas, no tenía nada más, pero me apetecía descansar un poco. Dejé el teléfono en la mesa y le expliqué a David lo que me había dicho.

- como se entere mi novia que estás libre este finde la da algo, dijo cortante.

- y eso? Pregunté rápidamente

- no se, como nos quedamos solos en casa,creo que tiene miedo a que me violes o algo así, dijo riéndose enérgicamente.

- vaya tela, dije también entre risas.

- bueno, y que vas a hacer hoy, dije deseando que me planteara algún plan.

- he quedado con los amigos para comer y nos iremos al centro. Tu que vas a hacer? Preguntó.

- pues no sé, de relax supongo. Dije dubitativa.

La mañana fue pasando mientras colocaba bien mi ropa en las maletas y cerraba las cajas con libros y demás cosas. Mientras me hacía la comida, David se despidió y salió de la casa.

Me quede sola comiendo y viendo la tele, me dispuse a hacer una sesión de belleza. Me quité la ropa, me di un baño con sales, me depile, me hice las uñas y me planche el pelo. Me puse un pijama de verano que era un pantalón muy cortito, azul claro, con una camiseta de tirantes a juego,y, como estaba en casa, sin sujetador y un tanguita debajo del pantaloncito. Estuve un buen rato hablando con un amigo por teléfono,vi un rato la tele de nuevo y me puse a cotillear por redes sociales hasta que anocheció.

Estaba sentada en el sofá cuando sonó la puerta.

- Hellooooo feaaaa dijo David sonriendo

- hola feo, respondí a su saludo guasón.

- se que mi novia me descuartizaría, pero te apetece noche de pelis y pizza??? Dijo con una sonrisa de oreja a oreja.

- me apetece mucho, pero invito yo. Dije tajante.

- bueno, si insistes, dijo abriendo los brazos y sonriendo. Voy a pegarme una ducha. Terminó diciendo.

- vale voy pidiendo la cena, sentencie.

David se dirigió al baño a ducharse, yo con el móvil pedí una pizza dos porciones de tarta y unas cervezas.

David salió de la ducha y llego a la sala, vestía un pantalón corto azul y una camiseta roja, al igual que yo, descalzo, me repasó con la mirada mis piernas si decir nada y nos pusimos a elegir película entre risas, de buen rollo.

Elegimos una comedia, la cena llegó puntual y nos reímos mucho con la película.

Al terminar, nos miramos sonrientes diciendo frases que habían salido.

- buen plan este tuyo de pizza y pelis. Dije mirándolo y sonriendo

- has invitado tu, contesto devolviendo la sonrisa.

Hablamos un rato de nuestra opinión de la película y discutimos sobre cuál película veríamos a continuación. Yo quería una romántica y el una de miedo. Él no quería un pastelón y yo con las de miedo pasaba mucho miedo. No nos poníamos de acuerdo. Y en ese momento sonó su teléfono.

David se puso serio y me hizo un gesto para que guardara silencio, adiviné que era su novia

- dime cariño, dijo con voz tierna, si en mi habitación, jugando al ordenador, continuó diciendo.

David me señaló con el dedo, si ha llegado, hace rato, pero estaba con esto y no la he visto, dijo mientras me guiñaba un ojo, estará dormida ya me imagino, terminó diciendo.

Yo me reía de la situación mientras David ponía caras de burla, le contó lo que habían hecho ellas y lo que David había hecho durante el día y diciendo lo mucho que se querían terminaron la conversación.

- yo no sé porqué le caigo tan mal a tu novia. Dije en cuanto colgó

- porque sois muy diferentes y también que estás muy buena, dijo mirando mis muslos y sonriendo.

- la verdad es que no entiendo que haces con ella, porque tú eres mucho mejor. Dije indignada.

- lo sé! Dijo orgulloso y riendo a carcajadas.

- entonces la peli de miedo? Dijo poniendo ojitos.

- que después no voy a poder dormir, que ya me conozco, dije replicante.

- pues duermes conmigo, dijo mientras me miraba con cara interesante y sonreía.

- te lo digo en serio, que me da mucho miedo esas pelis, soy muy asustadiza. Comenté

- va que no sera para tanto, dijo mientras seleccionaba la película con el mando

La película empezó, la verdad esque mi cabeza no paraba de girar después de ver ese tipo de películas y pasaba miedo real. También pensaba en lo que me había dicho de dormir con el, que diciendolo en broma, me lo había dejado como una opción, que a la vez me hacía pensar en otras cosas que podria hacer con el.

La película siguió, y yo por instinto me acercaba a él en el sofá. Él en un brinco, me pasó la mano por encima del hombro, yo me quedé un poco petrificada, sin mirarlo, pero dejandolo hacer.

Al ver que él no se movía, me decidí a dejar caer mi cabeza en su hombro, y ahí me relajé mientras su gran mano acariciaba mi antebrazo.

Los dos estábamos algo nerviosos, yo no hacía mucho caso a la película, y en mi cabeza recordaba como se follaba a su novia la semana anterior y empecé a tener un poco de cosquilleo entre mis piernas. No tenía claro si haríamos algo o no, pero tal y como estábamos en el sofá, parecíamos más una imagen de novios que de compañeros de piso. El apretó un poco el brazo como para llevarme hacia el y en cada susto que daba la película yo me acurrucaba en el, hasta que la película terminó y los quedamos en la misma posición.

-Te has acojonado ehh, dijo con voz bajita.

-Yo pensé que tenías miedo tu, dije en el mismo tono.

- yo no tengo miedo a nada rubia, dijo en plan chulo.

- bueno no sé yo, terminé diciendo.

El quitó su brazo de mi lentamente y yo me separé de el y me recosté en el sofá, la verdad esque la película no me había dado tanto miedo como creía, igual porque estaba pensando en otras cosas. Él se estiró y me miró a los ojos.

- de verdad no te ha dado miedo, preguntó entre sollozos, bostezando

- pues si, ya te dije que siempre me da miedito. Contesté mintiendo con cara de buena.

- ahora no podrás dormir, dijo David.

- pues no lo sé, espero que sí, pero normalmente no puedo, dije mirando al suelo.

- pues la oferta de dormir en mi cama está ahí, dijo un poco vergonzoso, hoy si, mañana ya vuelven las chicas y no, dijo mientras reía airadamente.

- clarooo, exclamé, le miré y sonreí pícaramente.

- eh, que no te lo digo por nada, dijo sonriendo, que no te voy a comer, que te has creído, continuó

- ya ya, respondí vergonzosa.

- Que te lo digo en serio, si lo vas a pasar mal, no tengas problema. Dijo comprensivamente.

- vale, contesté yo poniéndome de pié.

Él se levantó también con cara de satisfacción, yo sabía que podría pasar algo, aunque tenía la duda.

Me fui a lavar los dientes, estaba nerviosa y el también, con una sonrisa tímida. Terminé y me dirigí a su habitación. Su cama no era muy grande, aunque un poco más que la mía, el estaba en un lado, en el borde de la cama, tumbado, dejándome más espacio del que necesitaba. Me hizo un gesto con la mano mientras miraba su móvil para que me tumbara. Yo dejé el móvil en la mesita y me tumbé mientras el dejaba su teléfono.

- si quieres nos hacemos un selfie y se lo enviamos a mi novia, dijo sonriendo.

- la tenemos aquí en medía hora, contesté entre carcajadas.

- apago la luz? O vas tener mucho miedo?Me pregunto.

- como quieras, dije mientras me ponía de costado dándolo la espalda.

David apago la luz de la mesita y se recostó. Yo no sabía si el tomaría alguna iniciativa, quizás no lo haría por respeto a su novia y yo me había hecho mis historias como me pasa a veces.

Pasó un rato y encendió la luz y acercándose a mi:

- oye, sabes que mi novia no se puede enterar de esto, enserio. Dijo preocupado.

- ni te preocupes por eso, de verdad, y te agradezco que me dejes estar aquí. Contesté seriamente.

- quieres taparte o algo? Me preguntó amablemente.

- no, estoy bien así. Respondí.

- enga, pues a dormír, sentenció mientras apagó la luz.

Al volverse a colocar en la cama note que se había puesto más cerca de mi, notaba su rodilla cerca de mi muslo, y su respiración bastante cerca, pude adivinar que estaba en la misma posición que yo, como una cucharita pero sin tocarnos.

Yo estaba inmóvil, hasta respiraba suavecito, esperaba con ansias que se acercara más a mi, sabía que si eso pasaba yo me iba a animar también. Por otro lado pensaba que era mi compañero de piso y que nunca habíamos tenido nada, ni tonteos ni nada a parte de alguna broma.

Pasaron más minutos, no sabía si se estaba quedando dormido o ya lo estaba. Empecé a recordar sus gemidos de la otra noche mientras lo hacía con su novia.

Mi mano instintivamente y muy despacito se deslizó hasta mi entrepierna y se posó encima apretando suavecito. Recordé lo mal que se portaba conmigo su novia, lo bien que lo hacía el, también su polla mientras lo pajeaba su novia, sus gemidos al correrse y que me iba de ese piso en dos días,y dije, ahora o nunca.

Quité la mano con la que me estaba presionando y apoyándola en la cama me impulsé hacia atrás, hasta que la parte baja de mi espalda tocó con su barriga, el inmediatamente se juntó más y pasó su brazo por encima mío, sin abrazame y juntó su cabeza a mi nuca, notaba más su respiración, nos quedamos unos instantes así, yo por experiencias pasadas ya sabía que si yo quería, el era mío, y aunque no había nada planeado ni lo había pensado antes, quería hacerlo con el.

Su mano se movió y se posó encima de la mía, un poco temblorosa y yo por mi parte flexioné mis piernas echando mi culo hacia el, me pegué a su paquete y me quedé inmóvil.

Pasaron unos instantes cuando empecé a notar que su polla se ponía más dura y me presionaba la nalga. Él se vez en cuando soltaba un suspiro, al que yo respondía inmediatamente, comenzó a acariciarme la mano. Yo ya me notaba mojada y me mordía el labio pensando en las ganas que tenía de que me penetrara. Lentamente empecé a mover mi culo contra el, muy despacito, casi acariciando su bulto, su respiración cambió de ritmo y se pegó a mi nuca dándome un beso en la parte trasera del cuello. En ese momento apreté mis caderas hacia el, sintiendo mucho más su polla dura como una piedra. El levantó su mano de la mia y me agarró de la cadera haciendo fuerza contra el. Empezamos una especie de baile restregandonos el uno en el otro. Movi mi mano y la metí por debajo de la goma del pantalón y el tanga y empezé a tocarme, estaba bastante mojada, solté un par de gemidos más fuertes, eso hizo que David reaccionara y me empezará a comer el cuello.

Estaba cachondísima, paré el movimiento de caderas y giré mi cuello buscando su boca a tientas, lo encontré y nos besamos muy apasionadamente, moviendo nuestras lenguas y salivandonos la cara. El paro un momento de besarme, yo aproveché para sacar mi mano y apoyándola en la cama, me di la vuelta y me coloqué encima de él, sentada en su polla.

Pude notar su dureza entre mis piernas, el, hábilmente, tiro de mi camiseta para quitármela y sin conseguir sacarla de mi brazo posó sus manos calientes en mis pechos y empezó suavemente a masajearlos. Yo por mi parte, me terminé de quitar la parte de arriba y agarré su polla por encima del pantalón, me impresionaba la dureza que tenía, la quería dentro de mi.

- joder que rica estás. Susurró entre gemidos mientras suavemente pellizcaba mis pezones

- tienes gomas? Pregunté ansiosa.

- si aquí en el cajón respondió mientras se movía.

Encendió la lampara y abrió el cajón sin quitarme de encima, rebuscó unos instantes y sacó una caja de preservativos, la posó encima de la cama y me miró fijamente mientras su mano volvía a mi pecho.

En ese momento sentí un poco de vergüenza, el nunca me había visto así, ni si quiera lo habíamos imaginado que esto podría pasar. Pero estábamos disfrutando muchísimo.

Con un gesto tiré de su camiseta hacia arriba, el se incorporó y se la terminó de quitar, tenía poco pelo en el pecho, y no estaba tan pasado de kilos como me imaginaba. Me besó de nuevo y sus manos agarraron fuerte mi culo llevándome hacia el. Nos comimos las bocas un rato mientras con fuerza me restregaba contra el amasando mi trasero.

Paramos y me tumbé en la cama quitando mi pantalón, el me ayudó con el tanga. Bajo su cabeza y me dio unos besos tímidos desde mi ombligo hasta el inicio de mi rajita,la sensación me hizo despegar mi trasero de la cama. Se incorporó y se quitó el pantalón rápidamente y al quitar su calzoncillo saltó esa polla descapullada apuntandome a la cara.

Mi mano no llegaba hacia ella, le acaricié los huevos suavemente mientras él se ponía el condón. Abrí mis piernas ligeramente y el apoyando su mano en la cama llevo su boca a mi teta derecha, subiendo lentamente por mi cuello a mis labios, se colocó encima de mi.

Estiré mi mano, y ahora si, agarré su polla dirigiéndola hacía mi entrada. El empujó su punta dentro de mi, abracé su cuello con fuerza.

Su mano se movió hasta agarrarme la nalga, la cual cubría en su totalidad y de dos golpes fuertes me penetró hasta el fondo sacándome un grito entre el dolor y el placer.

Paro un momento al oír mis gritos y empezó a follarme suavemente, sin meterla entera, soltando esos gemidos que tanto me ponían.

Quitó la mano de mi nalga y me agarró las piernas a la altura de las rodillas subiéndolas.

Me lo estaba haciendo igual que se lo hacía a su novia la semana anterior, eso me confundió un poco, en ese momento no sabía si a él le gustaba así o lo hacía porque no sabía de otra manera. Me la clavó hasta el fondo y se quedó quieto echando su cabeza hacia arriba, disfrutando del momento para después aumentar su ritmo. Notaba como entraba y salía de mi, lo dura que estaba, pero quería hacerlo de otra manera.

Apoye mis manos en la cama y el salió de mi, me di la vuelta, apoyando mi cabeza en la almohada y encorvé mi espalda. El soltaba expresiones de placer mientras me daba palmadas en el culo. Con un gesto de contoneo le llamé para que empezara. El acercó su polla y dándome unos golpes en la entrada de mi chichi me penetró hasta el fondo de nuevo y empezamos un ritmo, acompañando el movimiento uno de otro. Yo ya gemía sin disimular, casi gritaba de placer y el hacia lo propio.

No aguanté mucho más, me corrí gritando mientras el subía su velocidad para hacer lo mismo, gritando los dos, temblando.

Se quedó unos instantes dentro de mi y salio lentamente sacándome un último gemido.

Me tumbé boca arriba en la cama con la reparación fuerte, el se quitó el preservativo y agarrándome un pecho, se tumbo a mi lado, besándome la cara.

- porque no hemos hecho antes? Dijo sonriendo.

No acerté a decir nada, simplemente sonreí.

- dios mío ha sido un polvazo, continúo diciendo, a ti te ha gustado?

No entendía muy bien la pregunta, me hacía gracia, aún así lo mire tiernamente.

-Claro que me ha gustado, dije mientras sonreía

Estaba un poco avergonzada, estába desnuda, con mi compañero de piso en la cama, el cual había puesto los cuernos a su novia, sobandome las tetas.

- te quedas a dormir conmigo no? Preguntó sin mirarme.

- si, pero voy a lavarme un segundo. Dije mientras me incorporaba

Me levanté y me dirigí al baño.

- que buena estás, afirmó antes de que yo abandonará la habitación.

En el baño me lavé en el bidé, me lavé las manos y la cara y me hice una coleta. Me dirigí de nuevo a la habitación. El estába en la cocina. Cojí el tanga y me lo puse y la camiseta de tirantes y me tumbé en la cama. Él llegó, se puso el calzoncillo y se tumbó abrazando mi vientre.

- me das un beso, me preguntó mirándome a los ojos.

Yo no contesté, abrí mi boca y la llevé a la suya.

Estaba un poco rara en ese momento, el lo notó y me hizo ponerme de lado y se pegó a mi, tal y como habíamos estado un rato antes y apagando la luz.

Yo me quedé un rato pensativa, el se durmió. Notaba su aliento cerca de mi. Pasó un buen rato y yo también me quedé dormida.

La luz de la ventana me despertó, ya era de día me giré pudiendo ver a David boca arriba en el otro extremo de la cama. Lo recorrí con la mirada recordando lo que había pasado la noche anterior. Pensaba más claramente. Recordaba como me lo había hecho, la dureza de su polla y me vino a la cabeza la comparación de el polvo con su novia y el que habíamos tenido. Pasaron los minutos, el seguía dormido y mi cabeza no paraba de dar vueltas a todo.

Me fijé en su paquete, se marcaba su bulto a la perfección. Pensé que se levantaba contento, pero seguía dormido. Estaría soñando conmigo?, Ese pensamiento empezó a calentarme. Giro su cabeza sin abrir los ojos. La cara me dió ternura. En ese día tenía que dejar todas mis cosas listas para irme al día siguiente y pensé que quería darle el polvo de su vida, por el, por la idiota de su novia y sobretodo porque me apetecía.

Mis pensamientos giraban al sexo que había podido tener el, con su novia pareció sexo rutinario y yo sabía que conmigo, anoche, había superado sus expectativas. Pero aún así queria darlo más.

Me pegué a el poniendo mi mano suavemente sobre su pecho desnudo, el no recccionó. Me daba mucho pudor, pero fui bajando mi mano acariciando su barriga hasta llegar a sus calzoncillos, allí posé mi mano, encima de su polla, que aunque blanda se notaba larga. El seguía sin reaccionar, me imaginé que estaba profundamente dormido. Pasé un par de minutos acariciando suavemente esperando su reacción, y, al ver que no llegaba, levanté mi mano y la llevé con facilidad dentro de su calzoncillo, agarrando entre mi mano su polla calentita. Ahí sí que reaccionó moviendo su cabeza lentamente y entreabriendo sus ojos mirándome. Yo le sonreí tímidamente y apoye mi cabeza en su hombro sin mírarlo mientras seguía con mi trabajo manual.

No tardó en crecer, los dos estábamos en silencio. Le acariciaba muy lentamente mientras el correspondía con un sensible movimiento de pelvis.

Una mano suya fue hasta mi culo y lo agarró suavemente, con la otra, me hizo girar la cara hacia el dándome un beso en los labios.

- eres increíble, dijo tiernamente mientras se separaba de mi boca

Yo no dije nada, volví a mi posición, mirando lo que hacía con la mano.

- ojalá me despertara así más días. Continuó diciendo.

- te quedaste con ganas anoche?? Me preguntó.

- y tu? repliqué sin mírarlo.

- yo siempre tendría ganas de ti. Finalizó

Esa frase provocó en mi un escalofrío. Tampoco quería que se enamorara ni nada de eso pero había hecho sentirme bien.

- tienes a tu novia, dije sin pensar, arrepintiendome al momento.

- no os pareceis en nada, dijo instantáneamente.

- y después de lo de anoche menos, continuó.

Gire mi cabeza mirándolo, sonriendo.

-Tanto te gustó? Pregunté con mirada pícara.

- fue la hostia, de verdad, insuperable respondió echando su cabeza hacia atrás.

- insuperable, seguro que no. añadí mirándolo y mordiendo mi labio

- se puede superar?? Preguntó enérgico volviendo la mirada a los ojos

Yo asentí con la cabeza con una sonrisa vergonzosa, mi mano empezó a pajearlo lentamente, sacando sus primeros suspiros.

Levantando su pelvis se quitó el calzoncillo con una mano mientras con la otra jugaba con la goma de mi tanga.

Junto a el, ya con su polla al aire, otra vez super dura, me puse de rodillas y me incliné hacia su entrepierna. Dando unos besitos en su punta, me metí seguidamente el capullo en mi boca, salivandolo por completo. Él se retorcía en la cama y amasaba mi trasero con el brazo estirado por debajo mía. Empecé la mamada intentando meterlo entero en mi boquita, cosa imposible, siguiendo por darle lametazos constantemente, desde los huevos, hasta el capullo, para otra vez meterla hasta la mitad dentro de mi boca.

El gemía como si se corriera cada vez que pasaba mi lengua, soltando expresiones como:

Joder, que gusto, que bien lo haces, que culo tienes...

Empezé a mover rápidamente mi lengua en su puntita mientras que con la mano lo pajeaba, le encantaba, estaba inmerso en el placer, pero no quería que se corriera.

Paré, y pasando por encima de él, llegué hasta la caja de condones que estaba en la mesita. Mientras él se incorporaba y me besaba las nalgas ansiosamente.

Volví a la misma postura y le puse el condón mientras el me bajaba el tanga hasta mitad de los muslos, me notaba muy mojada, cosa que el aprovechó para meterme un dedo y comenzó a follarme con el.

Ahora era yo quien gemía, se podía oír el ruido de sus dedos, mis jugos, le lamía la polla por encima del condón. Me metió un segundo dedo en mi estrecho agujero y siguió con su movimiento. Yo me incorporé haciendo que los sacara, quería su polla dentro, la deseaba, y deseaba darle todo el placer posible.

Me di la vuelta, pase una pierna por encima de él y ayudándome con la mano me la metí lentamente pero hasta el fondo, haciéndome gritar del gusto. Posé mi cabeza entre su cuello y su pecho y empecé a follarlo a un ritmo constante, el me acariciaba la espalda, me arañaba, me daba palmadas en los cachetes, estaba disfrutando al igual que yo.

En un momento baje con el entero dentro de mi y me quedé quieta, estaba a punto.

- cambiamos de postura?, Me dijo torpemente mientras suspiraba.

Asentí con la cabeza, el se quiso levantar pero se lo prohibí poniendo mis manos en su pecho y me levanté y el salió de mi, y, con giro hábil me puse al revés, con mis rodillas a cada uno de sus costados, dándole la espalda. Él se la levantó y yo me senté en ella e inmediatamente comezé a cabalgarlo lentamente haciendo fuerza con mis manos en sus piernas.

El soltaba gemidos desproporcionados, yo por mi parte sabía que esa es la postura que más gusta a los hombres con quién.he estado. Masajeaba mi culo juntando y separando mis cachetes mientras yo subía el ritmo, me estaba corriendo, no aguantaba más. Me senté en el apretando fuerte contra su pelvis y abriendo mi boca a tope, después de un silencio, grite de placer.

El respeto mi orgasmo durante unos instantes, moviéndose muy lentamente, temblando. Volví al ritmo para que el llegara, pero me dolía un poco, así que salí, me di la vuelta le quité el condón y seguí con la mamada que había dejado antes. Él se animó moviéndose lentamente, intentando follar mi boca, posó su mano en mi cabeza y me dijo que estaba a punto. La saqué de mi boca y la salivé con lo lengua rodeando su capullo, el bajo su mano y empezó a pajearse, anunciando que se corría. Yo con mi lengua seguía lamiendo hasta que noté los chorros calientes en mi cara, mi pelo y parte de ello dentro de mi boca. Lo succione mientras se de retorcía de placer.

Me levanté rápidamente sonriendo, mirándolo pícaramente y me dirigí al baño para lavarme y escupír lo que me había regalado. Mirándome al espejo vi como me goteaba su semen de mi sien.

El llegó al baño y restregandose en mí, me propuso que nos ducharamos juntos, a lo que yo accedí. Nos enrollamos con besos en la ducha, pero tenía que acabar. Y acabó.

Todo esto lo guardo como un buen recuerdo, el no era mi tipo, no el tipo de los hombres en los que me fijo, y aunque el físico casi siempre me ha dado mucho igual, fueron dos polvazos con alguien que no me esperaba para nada.

Me fui de aquella casa, por supuesto su novia no se enteró de nada. Me lo volví a encontrar una mañana en el metro, me dijo que lo había dejado con ella y que si quería quedáramos, pero educadamente y con tacto lo rechazé. Como os he contado no es mi tipo, solamente un gran recuerdo.

Espero que os haya gustado, un besito enorme para todos.