Un matrimonio normal (9)
La apuesta era clara: si perdía, tendría que acostarse con dos hombres. Pero al leer las palabras de Soltero, su cuerpo respondió antes que su mente, y ahora Mario espera su respuesta mientras la penetra con firmeza.
Nos quedamos desnudos en el salón mirándonos a los ojos durante varios minutos, sudados, sucios, relajados y sin saber muy bien que hacer o qué decir.
Mario dio el primer paso, se acercó a mí, me sujetó de las caderas y me dio un suave beso en los labios.
- Venga, vete a la ducha, yo llamo al cole para avisar que los peques se quedan a comer allí- Hasta que no lo comento no me había dado cuenta de lo tarde que era, pasé a su lado y me dio un azote, que respondí con una sonrisa - ¿Ves? Con mis azotes no gimes -
- Pues tendrás que pedirle a Cris que te explique cómo darlos entonces - Le dije mientras subía la escalera.
- Te tomo la palabra - Dijo mientras tecleaba en el móvil el teléfono del cole.
Aproveché para darme una larga y caliente ducha, tenía mucho semen y sudor que quitarme, pero quería aprovechar la ducha para relajarme, pues luego me esperaba una larga conversación con Mario para ver cómo seguíamos con todo esto.
No sé el tiempo que estuve debajo del agua, hasta que escuché que Mario abría la puerta.
- Vas a gastar todo el agua del pueblo - Dijo mientras me acercaba una toalla y me ayudaba a cubrirme con ella al salir de la ducha - Te he dejado algo de ropa cómoda en la cama, me toca ducharme a mi.
Tardé un rato en secarme y arreglarme el pelo, para cuando salía del baño Mario ya acababa su rapidísima ducha. Me acerqué al cuarto y no encontré nada de ropa en la cama.
- ¿Dónde has dicho que habías dejado la ropa? - El me sonrió mientras salía del baño con una toalla rodeando su cintura, lo que me pareció una imagen más que sugerente - En la cama no hay nada de ropa para ponerme -
- ¿Y no te parece que así vas a estar la mar de cómoda? -
- Tonto - Le sonreí mientras me tumbaba desnuda en la cama - Pero si, tienes razón, es una buena elección de ropa.
Nos tumbamos juntos y desnudos en la cama, y nos pusimos a hablar de lo que había pasado estas últimas semanas, que queríamos hacer y que no a partir de ahora, y que límites no estábamos dispuestos a pasar.
La conversación fue mucho más relajada de lo que pensaba, por parte de Mario los límites eran bastante laxos, no le importaba dejarme a mi aire siempre y cuando estuviera enterado de que iba a hacer y con quién. Estuvimos hablando de lo que casi ocurre en la oficina de Jesús, y me dijo que en caso de una situación así me daba vía libre, siempre y cuando fuera la excepción y no la norma.
Por mi parte prefería estar delante si tenía sexo con otra persona, aunque él me dijo que por ahora solo se planteaba hacer cosas en las que yo estuviera delante.
Hablamos de Cris, de Jesús, de Soltero… ambos estábamos abiertos a ver qué iba surgiendo en cada caso, y terminamos la conversación porque el pobre ya se estaba quedando dormido mientras hablábamos.
- Tendremos que hablar que pasa con tu compañero de curro, por si quieres tirarle los trastos o no - Me dijo mientras cerraba los ojos.
No me había planteado realmente hacer algo con Aitor hasta ese momento, la idea era más que atractiva, pero el miedo a un rechazo, al qué dirán en el curro…
- Por eso no te preocupes, que prefiero no liarme con compañeros de trabajo - Me contestó con un gruñido, no estaba seguro si me había escuchado.
Me quedé en la cama mirando el móvil y justo me acordé de Soltero, con todo lo que había ocurrido me había olvidado de él. Me metí en el grupo y vi que Mario no sé había olvidado, mientras estaba en la ducha habían estado hablando y le había contado, con bastante lujo de detalles lo que había ocurrido.
Obviamente Soltero había contestado con montón de obscenidades, con fotos de su rabo tieso, con vídeos meneándosela y con un vídeo de cómo se corría, que llegó después de una foto que le había mandado Mario, que hizo que me subieran los colores.
En la foto aparecía yo tumbada en la mesa, follada por Mario y con la polla del técnico a poco centímetros de mi cara (que Mario había emborronado para que no se viera). No me había dado cuenta de que había tomado esa foto, así que cogí su móvil y me quedé a cuadros. No solo me había tomado varias foto con el chaval pegado a mi cara, ¡hasta me había grabado en vídeo el momento de la corrida en la boca!
No me lo podía creer, ¿Tan concentrada estaba que no me había dado cuenta de que me estaba grabando? Eso explicaba su forma de follarme, yo estaba convencida de que lo hacía para retrasar el momento de correrse, pero lo hacía para poder documentarlo con fotos y vídeos.
No salía de mi asombro, ¿Cuando había pillado el móvil? ¿Cómo pude no darme cuenta de lo que hacía? En ese momento me di cuenta de que había pasado. Había ignorado a Mario durante casi todo el polvo, me había concentrado tanto en el otro chaval que me había olvidado de mí marido. Me sentí mal, me daba la impresión de que lo había usado como a un consolador de los que tengo para jugar.
Tan mal me sentí por lo que había pasado que ni me molesté en abrir el par de vídeos que justo me mandaba Soltero en ese momento aprovechando que estaba conectada.
Estuve dándole vueltas al tema durante todo el día, no pude hablar con Mario porque se pasó todo el día en la cama para recuperar horas de sueño y se despertó con el tiempo justo para ir a trabajar. Me iba a ir a dormir cuando justo me saltó un mensaje de Soltero en el móvil.
- ¿No te han gustado los vídeos? - Estuve a punto de no responder, pero me arrepentí en el último momento.
- Perdona, he estado un poco descentrada hoy y no he podido verlos - Contesté.
- Cuéntame ¿Qué te preocupa?, ¿Remordimientos por lo de esta mañana? -
- ¿El qué? - Que cabrón, siempre acertaba. - Algo así, si -
- ¿No lo has hablado con tu marido? -
- Ha sido imposible, con lo tarde que se ha acostado se ha pasado todo el día en la cama, y cuando me he empezado a comer la cabeza ha sido cuando ya estaba dormido -
- Normal, lo de comerte la cabeza ocurren
en frío, en caliente no se te pasa por la cabeza - Creo que era la primera conversación que tenía con Soltero en la que no hablábamos para ponernos cachondos - ¿Te podría ayudar yo hablando del tema?
- Te diría que es una cosa muy personal para hablar con un desconocido - Sonreí al pensarlo - Pero de cosas más personales hemos hablado ya -
- Correcto - Añadió un icono de guiño - Además, lo de ser un desconocido lo arreglamos fácil, me das tu dirección, me planto en tu casa y así dejo de serlo -
- Claro, y después de hablar querrás meterte debajo de mis sábanas -
- Ya sabes que con meterme entre tus piernas me conformo - Mandó otro guiño - Pero vamos, que si te sirve, cuéntame a ver qué te ocurre.
Le conté lo que me traía de cabeza desde la mañana, como no me había prestado atención a mi marido en ningún momento durante el sexo, y los remordimientos que tenía por ello.
- Bueno, no hay duda que es algo que tienes que hablar con él - Contestó después de pensarlo durante largo rato - Tal cual me cuentas cómo ha actuado después del sexo no tiene pinta que se haya enfadado por ello. Apostaría algo que incluso lo disfrutado el tema de poder grabarte y hacerte fotos durante el sexo.
- Ya, pero eso no quita que yo… - Dejé la frase a medias.
- Ya, pero eso no quita lo que hiciste, probablemente movida por la excitación y la novedad - Eso mismo me había estado repitiendo durante todo el día - Con tal de que en próximas ocasiones no ocurra, no pasará nada… aunque sigo diciendo que deberías hablarlo con el.
¿Tendría razón soltero? ¿Sería un caso puntual? ¿En las siguientes no ocuriríaj? ¿Querría que hubiera próximas veces? Mi cabeza daba vueltas, no sabía lo que hacer.
- Se que es difícil - Continuó escribiendo Soltero - Pero… ¿No tendrás alguna amiga con la que puedas hablar de lo que ha pasado? Alguna con la que puedas desahogarte y que sea discreta -
- Si, una hay - Automáticamente pensé en Cris, en contarle lo que había pasado y, para mi sorpresa, me empecé a excitar - Tengo una amiga al que le podría contar esto sin duda.
- ¿Y con la tranquilidad de que no lo cuente por ahí? - Me dijo él - No sea que luego se enteren la mitad de las madres del cole -
- La verdad es que tenemos una relación bastante estrecha, estoy cien por cien segura de que no diría nada -
- Ah, ¿si? ¿Cómo de estrecha? - Me dijo de forma juguetona con un guiño al terminar la frase.
- El otro día - No sabía porqué se lo decía, quizá la excitación, quizá por querer juguetear y dejar de pensar en lo de la mañana - El otro día me estuvo follando mi marido a cuatro patas en el sofá, mientras yo tenía la cabeza entre sus piernas, a un palmo de su coño y podía ver cómo se masturbaba - La respuesta de soltero tardó un poco en llegar, me esperaba algún comentario soez o de sorpresa, pero su respuesta fue una foto de su rabo bien tieso, apuntando al techo mientras él parecía estar tumbado en la cama. Volvió a mi cabeza la idea de que sería una maravilla subirse encima de ese rabo y follárselo. Me empecé a masturbar.
- Si que es una relación estrecha si - Contestó al final - Si solo lo has escrito para ponerme a tono, ya puedes ver qué lo has conseguido -
- Ya lo veo ya - Le puse un guiño junto a mi respuesta - Pero no lo he dicho por ponerte a tono, a ella le gusta mirar, nos pilló un día en caliente y, bueno… -
- Le disteis espectáculo, ¿No? - Terminó la frase que había dejado a medio escribir, porque no sabía cómo decirlo sin que sonara muy soez.
Le expliqué la relación que tengo con Cris, el que nos espiaran follando, cuando me contó que son voyeurs, el polvo que echamos con ella delante, la encerrona en el despacho con su marido. Soltero contestaba poco a mis mensajes, apenas monosílabos, sin hacerme muchas preguntas, dejándome desahogarme. Como todo lo conté por escrito tardé un montón, cuando terminé me dolían los dedos de escribir, aunque mi libido no había bajado.
Estaba segura que con todo lo que le contaba estaría excitadisimo, y no paraba de mirar la foto que me había mandado, imaginándome cómo se estaría masturbando mientras le contaba todo.
- Y eso es todo - Dije en cuanto terminé de contar toda la historia con Cris.
- Te parecerá poca cosa - Tienes que presentarme a tu amiga Cris un día, que no tendré problema en darle a ella y su marido todo el espectáculo que quieran -
No se porqué, pero me sentí un poco celosa de ese comentario. No soy tonta y sé que no era la única mujer con la que Soltero tenía contacto por Telegram y en la vida real, ya me lo había comentado alguna vez, pero compartirlo con Cris me ponía celosa.
Justo en ese momento me di cuenta de mi estupidez: "Compartirlo con Cris". Como si fuera de mi propiedad. Apelé a la parte adulta de mi cabeza y le dije:
- Hablo con ella mañana y si quieren te doy su contacto - Me costó un poco escribir esto, pero no podía ponerme controladora y posesiva con un tío que solo conocía de internet y del que apenas había visto poco más que su rabo.
- Te lo agradecería. No te preocupes que aunque hable con ellos me seguirás teniendo aquí cuando necesites un tío que te ayude a masturbarte - Otra vez había descubierto mis pensamientos - Que ya sabes que ahora mismo no hay mujer que me la ponga más dura que tú -
- Demuéstramelo - Dije secamente, me había molestado ser un libro abierto para él otra vez, quería que me quitase el mosqueo con la visión de su rabo.
- Ummm… tengo un pequeño problemilla con eso - Me mandó una foto de su pene, pero al contrario de lo que pensaba, estaba completamente relajado.
- Parece que no te la pongo tan dura como dices - Contesté medio en broma, medio en serio.
- Si que me pones mucho, no te fíes de cómo está ahora mismo, que hace nada no me podrías tener más excitado - Lo malo del texto es que no podía estar segura si se había mosqueado con mi comentario.
- Ya, ya… eso se lo dirás a todas - Le añadí una carita guiñando un ojo - Apostaría que te has estado aburriendo todo el rato que te he estado contando mi vida y por eso está ahora así -
- ¿Y qué te apostarías? -
- Vamos a ver.. Si gano yo ¿me pagas una cena para dos? -
- ¿Te refieres a que te lleve a cenar por ahí? - Esa frase me excitó sobre manera, darle una excusa para quedar y conocernos. Mi cuerpo empezó a pedirme un poco de atención, así que saqué mi vibrador, lo puse en marcha y lo dejé apoyado contra mi clítoris mientras lo sujetaba con mis piernas cerradas, no llegaría así al orgasmo, pero era realmente placentero.
- No cuela, que si quedamos el premio sería para ti. Si yo gano me mandas dinero por PayPal para que pueda quedar con mi marido para ir a un buen hotel a cenar y a pasar la noche allí- Le mandé un guiño al terminar la frase, sabía que no aceptaría la apuesta.
- Si gano yo - Continuó él tranquilamente - Quedaré con tu marido en un hotel para que te cenemos allí y pasar los tres juntos la noche -
No pude contestar a eso, la sola idea de quedar los tres en un hotel y pasar la noche los tres juntos fue más de lo que pude soportar, tuve que dejar el móvil a un lado, poner mi vibrador a la máxima velocidad que daba para buscar un orgasmo que me relajase.
Mientras me daba el placer que mi cuerpo estaba pidiendo vi por el rabillo del ojo que Soltero me mandaba otro par de mensajes, ya que no había bloqueado la pantalla. No me pude resistir a la curiosidad y miré a ver qué había escrito.
- ¿Tanto te ha asustado la apuesta? - Como no respondía mandó otro mensaje - Una pena, seguro que tú marido se habría alegrado un montón con esa cena en un hotel - No tenía claro a cuál de las dos cenas se refería, la frase era un poco ambigua y yo no estaba en situación de ponerme a pensar en otra cosa que no fuera darme placer.
- Un placer como siempre, preciosa. Cuando quieras hablamos otra vez, no te preocupes que no te volveré a asustar con más apuestas -
Ese comentario me tocó la fibra, normalmente le habrìa contestado con un comentario mordaz y me lo habría tomado como la broma que sabía que era, pero ese no era un momento normal, estaba a punto de llegar al orgasmo y me estaba picando para que dejase mi vibrador y le escribiera, así que hice algo que hasta ahora no había hecho nunca, apreté el botón de grabar audio y le mandé un mensaje de voz.
Era la primera vez que Soltero me iba a escuchar hablar y estaba nerviosa como una colegiala que le va a dar el primer beso a su primer novio. En los vídeo y videollamadas ninguno de los dos hablábamos y lo único que me había escuchado había sido gemir, no hablar.
- De acuerdo - Dije entre gemidos - Si gano yo me pagarás para que me vaya a cenar con mi marido y que luego me folle. Si ganas tu - Me costaba terminar la frase, se me hacía difícil hablar de lo cerca que estaba mi orgasmo - Quedaremos con mi marido para que me folleis los dos -
No soltaba el botón de grabar, no por mandarle un audio para que pudiera escuchar mis gemidos durante más rato, sino porque si lo soltaba y enviaba el audio iba a dar un paso que me daba pánico, a la vez que excitación.
Al final solté el botón, mandé el mensaje y de la excitación del momento mi cuerpo reaccionó, y terminé de correrme con un orgasmo brutal, tuve que morderme el labio para no despertar a los niños y a los vecinos de medio edificio de paso.
Tardé un buen rato en recuperarme, me lavé un poco y volví a la cama. Miraba el móvil como si fuera una serpiente venenosa, me daba miedo la respuesta de soltero. Pero no podía irme a dormir sin saber cómo había quedado la cosa.
- Bueno, cuando te hayas recuperado del orgasmo te demuestro lo mucho que me pones y que he estado más que atento a lo que decías -
- Ya estoy - Era estúpido negar que me había corrido, ahora solo quedaba esperar que me mandase alguna puya o que me diera largas antes de intentar demostrarme lo que le excitaba - ¿Cómo piensas convencerme?
- Ahora verás - Me mandó un vídeo - Te advierto que es un poco largo, ponte cómoda para verlo.
Una vez lo descargué pude ver que si, era largo de narices, así que me puse lo más cómoda que pude y lo puse en marcha.
Soltero tenía su móvil en una mano y su miembro en la otra, estaba grabando desde otro móvil que tiene con un soporte que sujeta al cabecero. Lo sé porque alguna vez se ha grabado masturbándose con alguno de los vídeos que le mando, y le gusta que pueda ver lo que aparece en la pantalla de su móvil.
Aunque no se veía a la perfección, si que pude descubrir que lo que estaba mirando en el móvil mientras se acariciaba era lo que yo le contaba. Se había puesto a grabar cuando ya llevaba un rato escribiendo, cuando le comentaba la escena de tener sexo en en salón mientras Cris y Jesús nos escuchaban sin que lo supiéramos.
En unos segundos pude ver cómo salía un montonazo de leche, como cada vez que se corre conmigo. Esperaba que cortase la grabación, pero no sé movió de la cama, seguía leyendo lo que le contaba, y al rato, cuando le empecé a contar la parte de la historia de estar hablando con Cris sobre voyeurismo mientras Mario me mandaba mensajes picantes y fotopollas vi como su miembro volvía a ponerse firme a lo que siguió una masturbación cuando contaba cómo me había follado Mario al irse Cris de casa. Ahí no llegó al orgasmo así que bajó el ritmo de las caricias mientras seguía leyendo, hasta llegar a la escena de sexo con Cris mirando y masturbándose. Cuando le contaba la parte en la que estaba con la cabeza entre los muslos de Cris, a poca distancia de su sexo volvió a correrse. Obviamente salió mucha menos cantidad, lógico siendo que se había corrido hace apenas unos minutos.
Siguió leyendo y su polla se volvió a animar una tercera vez, aunque esta vez solo se puso medio firme y no pudo correrse, para después quedarse muerta del todo al terminar la conversación.
Para cuando terminé de ver el vídeo ya tenía claro quién había ganado la apuesta, lo cerré y me preparé para dar mi veredicto, pero me sorprendió ver un único mensaje de Soltero a modo de despedida.
- Lo siento preciosa, pero ya es muy tarde y mañana me toca madrugar, ya me dirás quién ha ganado la apuesta cuando termines de ver el vídeo -
Me enfadé sobre manera, el muy mamón sabía quién había ganado la apuesta, y tan seguro estaba que no había esperado a que yo le contestará, se había ido a dormir ya.
Pensé no contestarle y retomar el tema el próximo día que habláramos pero sabía que era una actuación infantil, un intento de retrasar mi respuesta.
Apechugué con lo lo que había hecho y dejé escrita una última frase antes de acostarme.
- Tu ganas, haremos un trio -
En honor a la verdad no me fui a dormir nada más mandar el mensaje, aún estuve más de media hora dándole vueltas a cómo le plantearía a Mario el tema, por si acaso Soltero se empeñaba en cobrar su apuesta.
No me apetecía la idea de que Mario viera la conversación y se enterase de que me jugaba mi cuerpo en apuestas con desconocidos sin hablar con él antes del tema, así que borré la parte de la conversación que hablaba de ello, aunque no el video.
Me sentí mal por borrar la conversación por estar escondiéndole algo a mi marido, pero prefería hablar de ello con él directamente, para evitar discusiones por lo que pudiera leer.
- ¿Me despiertas cuando llegues a casa? - Le mandé este mensaje a mi marido, sabía de sobra que pedirle eso le haría venir animado a casa, y le quería animado para que le entrara mejor la idea de la apuesta. Entonces ya si me fui a dormir, un poco más tranquila.
Me despertó la sensación de que alguien separaba mis piernas y metía su cabeza entre ellas. El sueño me tenía embotada, así que me dejé llevar hasta que me espabilase un poco.
Mi cuerpo no tardó en reaccionar a las atenciones de mi marido, mis pezones duros empezaron a rozar contra las sábanas, notey mi sexo húmedo y empecé a soltar ligeros gemidos.
Le hice tumbarse boca arriba en la cama y me subí encima suyo, moviéndome de forma sensual para frotar mi sexo con el suyo, aunque sin dejar que me penetrase.
- Veo que estás bastante animada, ¿Con tantas ganas te dejó el vídeo de tu amigo ayer? - Me preguntó mientras sus manos me agarraban el trasero con fuerza, como si me quisiera dejar la marca de los dedos.
- La verdad es que no me quedé con ganas, es que tengo que compensarte porque ayer fui mala - Dije con la voz más sensual que pude.
- ¿Cómo de mala? - Noté como se endurecía un poco más su miembro, la voz había hecho su efecto.
- Mucho, hoy tendrás que darme unos cuantos azotes para castigarme - Dije en un susurro en su oído.
- De acuerdo - El tapó nuestros cuerpos con la ropa de cama y me dió un azote con fuerza, no era la mejor postura para darlos, pero con las sábanas por encima nos aseguramos no despertar a los niños con nuestros juegos - Ahora cuéntame qué hiciste para ser tan mala -
- El vídeo que me mandó Soltero - Dije mientras me metía su miembro despacio - Yo estaba segura de que había pasado de mi mientras le contaba mi historia con Cris, así que le intenté picar con que ya no le excitaba - La verdad es que me estaba costando decirlo menos de lo que pensaba.
- De acuerdo y ¿qué pasó después? -
- Que se me fue la cosa de las manos - El siguió agarrando mi trasero, pero había reducido la fuerza, se notaba que estaba concentrado en lo que le iba a contar, yo aproveché paraoverme encima suyo mientras le contaba - Le dije que ya no le excitaba, y que me apostaba algo a que no había leído lo que le había contado.
- ¿Y qué te contestó? -
- Que podía demostrarme que me equivocaba, y qué me apostaba - Aproveché para contraer mi vagina, y que fuera más placentero aún para Mario, aunque sabía que estaba más atento a lo que le contaba, no decía que no a mis movimientos - Le comenté que si no conseguía convencerme nos pagaría que tú y yo nos fuéramos de cena romántica y hotel para pasar la noche follando -
- ¿Aceptó? ¿Qué quería si ganaba él? - El agarre de Mario había pasado a ser caricias por mi espalda, que me hacían estremecer. Entre esas caricias y mis movimientos empecé a soltar gemidos suaves que me dificultaban contarle todo.
- Le pareció bien, pero que si ganaba hablaría contigo para ir un hotel donde me follaríais entre los dos - Ya lo había dicho, solo me faltaba ver su reacción.
- ¿Sin cena romántica antes? - Se notaba que no se lo creía, suerte que antes de borrar la conversación había hecho pantallazos de la parte de la apuesta, por si acaso. Acerqué mi mano al móvil y le enseñé las imágenes.
Se pasó largo rato leyendo el texto, noté como su excitación bajaba, así que me quedé quieta unos segundos y luego me bajé para tumbarme a su lado en la cama. Nada más tumbarme se giró para mirarme, no estaba segura si veía enfado en su gesto.
- ¿Por qué te has bajado? - La entonación era amable, sin rastro de enfado en ella. Se sentó en la cama y siguió mirándome, esperando mi respuesta.
- Yo… he pensado que te había molestado lo de la apuesta y que ya no querías… -
- No pienses tanto. Anda, súbete aquí - Hizo un gesto para que me subiera sobre sus piernas - Y ahora hablamos con calma sobre esto.
- De acuerdo - Hice lo que me pedía, me subí encima suyo, rodeándolo con mis piernas a la altura de su abdomen y con los brazos alrededor del cuello, él aprovechó para agarrarme del trasero, levantándome lo suficiente como para colocar su miembro en la entrada de mi vagina, dejándome caer entonces, para penetrarme de golpe.
- Vale, ahora que estamos más cómodos - Note como una de sus manos empezaba a acariciar mi ano, con gestos suaves, para empezar a dilatarlo - Ayer te calentaste sobre manera y perdiste una apuesta, con el resultado de que tenemos que quedar con uno de tus amigos de Telegram para hacer un trio con él, ¿correcto? - Se echó algo de saliva en el dedo con el que jugaba con mi ano, y empezó a penetrarme con él suavemente, no pude evitar empezar a gemir.
- Si - Dije con los ojos cerrados mientras disfrutaba del roce de nuestros cuerpos y la doble penetración que me estaba haciendo.
- Ahora la pregunta importante - Abrí los ojos y le miré, pero él se tomó con calma preguntar, antes volvió a ensalivarse y penetrar mi ano, aunque esta vez con dos dedos - ¿Tu quieres que él cobre esa apuesta? -
- Puede - Contesté mientras gemía por el placer que sus dedos en mi culo.
- No - Me miró serio - Ahora no valen medias tintas, ¿Quieres o no quieres quedar con Soltero en un hotel y que hagamos un trio? -
- Yo… - Tenía la boca seca, notaba la cara colorada, me moría de vergüenza. Sabía perfectamente la respuesta a esa pregunta, pero me costaba horrores decirlo en voz alta.
- Quiero una respuesta ya - Acompañó su orden con un fuerte azote con la mano que no tenía dentro de mi culo, me hizo pegar un bote y que mi cuerpo se tensase, por lo que noré más intensamente la doble penetración que me hacía. Necesitaba masturbarme, por lo que metí una mano entre nuestros cuerpos y me empecé a acariciar con intensidad, mi cuerpo no estaba para tratarlo con suavidad ahora.
- Si - Contesté mientras notaba un tercer dedo en mi culo y como se ponía más duro el rabo que tenía dentro de mi. Me sorprendió lo cerca que estaba de correrme.
- Si, ¿Qué? - Otro azote fuerte acompañó la pregunta, volví a tensarme entera - No voy a dejar que te corras hasta que no me respondas - Cogió el brazo de la mano con la que me masturbaba y tiró suavemente para indicarme su intención de obligarme a quitarlo para que no pudiera seguir masturbándome.
- Si, quiero un trío - El me soltó el brazo y volví a masturbarme con fuerza - Quiero que me folleis entre los dos - El orgasmo llegaba mientras me imaginaba penetrada a la vez por Soltero y Mario - Quiero que me llenéis de… - No fui capaz de terminar la frase, el orgasmo me dejó sin respiración, había sido intenso.
Tenía el cuerpo completamente rejaldo, Mario me rodeaba con sus brazos y yo apoyaba todo mi peso en su pecho mientras recuperaba fuerzas. Poco a poco volví en mí y miré a Mario con duda.
- ¿No estás enfadado? - Me sonrió en cuanto hice la pregunta.
- No, ayer te dejaste llevar por un calentón, pero el resultado será hacer algo que los dos queremos, si tu amigo quiere cobrar realmente la apuesta. No voy a enfadarme por eso - Me dio un tierno beso, se tumbó en la cama y me ayudó a tumbarme otra vez encima suyo, pude notar su miembro bien tieso contra mi cuerpo.
- ¿No tienes ganas de terminar? - Le pregunté con voz un poco pícara mientras me frotaba contra él.
- Si, me encantaría terminar, pero me apetece probar algo distinto hoy - Me dijo mientras pellizcaba mis pezones - Quiero aprovechar que estás dilata para meterla por detrás en esta postura -
- ¿Te refieres a hacerlo mientras estoy encima tuyo? - Nunca habíamos probado, aunque me encanta el sexo anal no innovamos mucho con ello para no arriesgarme a que me duela.
- Correcto - Dijo mientras echaba mano al bote de lubricante - ¿Te parece bien? -
- ¿Ese va a ser mi castigo por ser mala? - Le dije con una sonrisa mientras le ayudaba con el bote de lubricante para que lo aplicase por mi ano. Una vez bien lubricado metí con cuidado su miembro en mi, que entró más fácil de lo que pensaba, resultando en una sensación muy agradable mientras me penetraba a mi misma con calma.
- No, eso va a ser para darme el gusto - Cuando su miembro ya había entrado entero me agarró con fuerza del trasero y empezó a moverse - El castigo vendrá más adelante.
- ¿Tienes algo en mente? - Notar el roce de su cuerpo, especialmente su pene en esa postura, me estaba encantando.
-Tengo varias cosas en mente - Empezó a mover sus caderas más rápido - Tendrás varios castigos a mi gusto, cuando yo quiera y no te podrás negar - Cerró los ojos y se centró en la penetración, en ese momento apreté mi culo para que notase más placer aunque la sensación se empezó a hacer muy intensa para mí pobre ano - ¿Estás de acuerdo? - Preguntó entre jadeos.
- ¿Cuántos castigos serán? - Pregunté, pues no queriá confirmar aún que estaba de acuerdo.
- Soltero se corrió ayer tres veces contigo, pues tres castigos - Se movía bastante rápido dentro mío, notaba como estaba a punto de llegar, así que apreté mi ano todo lo que pude y me acerqué a su oído.
- Tres castigos - Dije con voz sensual - Haré lo que tú quieras, cuando tú quieras y no me podré negar.
El resultado fue el esperado, varios chorros de semen caliente entraron en mi culo y Mario me soltó relajado y cansado por la sesión de sexo.
Tras asearnos y dejar a Mario durmiendo hice memoria de cómo había cambiado mi vida en apenas unos meses, había pasado de ser un ama de casa normal con unas aficiones sexuales bastante anodinas a acabar de apostarme un trio con un desconocido con el que me masturbo por videollamadas y había aceptado pasar por tres "castigos" con mi marido a los que no podría negarme, pidiera lo que pidiera.
La idea me hizo sonreír, estaba cambiando mi vida sexual drásticamente y me gustaban mucho los cambios.
Continúa en
- Relato #193956— title-regex: contiguous parts (8 -> 9)
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