Xtories

Un matrimonio normal (8)

Mario no solo quiere verla, quiere que la vean. Con un técnico de calderas en la cocina y un desconocido al otro lado de la pantalla, la normalidad del matrimonio se quiebra cuando deciden que el visitante no se vaya sin dejar su marca.

Arkanian10K vistas9.1· 9 votos

La vida ha seguido su curso con normalidad, han pasado unas semanas desde que le dimos el espectáculo a Cris, pero no ha vuelto a surgir la ocasión de repetirlo. Bueno, ocasiones han surgido muchas, tantas como veces ha venido Cris a tomar café a casa después de dejar a los peques en el cole, pero ninguna de las dos hemos visto que haya hecho falta forzar la situación, cuando tengamos ganas de repetir la experiencia, ya saldrá por sí misma.

Sí que es cierto que algo de tensión sexual hay, ya hemos hablado del tema y estamos las dos de acuerdo en que cuando haya demasiada tensión ya subiremos a despertar a Mario, pero que tampoco es plan el estar todo los días despertándolo para tener sexo, normalmente esperamos a estar cada una a solas con su marido para quitarnos las ganas. Esto le ha venido bien al matrimonio de Cris y Jesús, pues han vuelto a recuperar una buena parte de la fogosidad que habían perdido, sin necesidad de meter a nadie de fuera de la pareja.

Mario me dice que no está tan contento, que preferiría que le despertásemos todos los días para tener sexo con Cris mirando. Pero sé que lo dice en broma, la cantidad de sexo ha aumentado, así como la calidad.

Hemos empezado a explorar un poco más el tema de exhibirme, aunque solo sea por Internet. Hemos encontrado unos cuantos grupos de Telegram donde parejas y solteros cuelgan videos y fotos, e incluso alguno donde se hacen videollamadas grupales y la gente se masturba mientras mira al resto. A Mario le pone bastante que me conecte a estos chats, pues le gusta meterse en las llamadas de mirón y ver cómo doy el espectáculo mientras otros se la menean conmigo o me dicen muchas guarradas.

Al terminar el espectáculo siempre tengo media docena de conversaciones abiertas en las que hay tíos que quieren que les haga un espectáculo más privado.

Por un lado me agrada un montón que yogurines a los que puedo sacar diez años con cuerpos de gimnasio y rabos duros me digan lo sexy que estoy, lo mucho que les pone mi cuerpo. Pero me aburre cuando no aceptan un no por respuesta, juegan un rol de corneador menospreciando a mi marido o me intentan abrir una videollamada sin haberles dado permiso. Para masturbarme o calentarme un poco antes de despertar a Mario me valen, pero al final me gusta más cuando contactan hombres más maduros. Te pueden decir burradas y ponerte cachonda como cualquier chavalín, pero siempre se les nota más educados y la conversación me resulta más agradable.

He hablado más veces con Soltero, sigue teniendo algo que me dispara la líbido, y hemos zorreado mucho juntos, me he masturbado varias veces delante de él por videollamada y Mario siempre intenta que le mande algo que le ponga cachondo cuando tenemos sexo; lo que un par de veces ha desembocado en tener sexo mientras nos ve a través del móvil. Todas las veces que me ha visto he evitado que me vea la cara o me he puesto una máscara para que no haya posibilidad de que me reconozca. Sé que puedo pecar de paranoica, pero creo que con estas cosas es mejor pasarse que quedarse corto.

Aunque aún pasa alguna vez por mi mente la idea de que pueda ser Aitor, la verdad es que no hay posibilidad de que sea así. Más de una vez que hemos hablado ha sido por la mañana, que es cuando Aitor tiene la casa llena de obreros trabajando y en los vídeos de Soltero no he escuchado ni un solo ruido de obra nunca.

Una de las conversaciones más calientes que he tenido con Soltero ha sido por culpa de Mario. Una mañana vino a casa un técnico de mantenimiento a revisar un problema de la caldera y Mario me convenció de que me pusiese un vestido sin bragas debajo. Obviamente Mario se subió al cuarto y yo me quedé en el salón mientras el técnico se dedicaba a mirar la caldera.

- Hola preciosa - Era un mensaje de Mario - ¿Qué tal si subes un poco esa falda y me mandas una foto? -

- ¿Estás loco? - Contesté. Notaba la cara caliente, seguro que me había puesto colorada - Si justo le da por salir de la cocina podría verme mientras me hago la foto -

- Esa es la gracia- Me contestó con un guiño - El morbo de que te puedan descubrir… además se la puedes mandar a tu amigo Soltero, que seguro le pone la situación -

- Idiota - El muy borde sabía cómo hacer para picarme, la posibilidad de jugar con Soltero, aunque fuera solo mandarle la foto para ponerlo cachondo me atraía un montón.

Me acomodé en el sofá, separé mis piernas y preparé el móvil para hacerme la foto. Estaba nerviosa, aunque escuchaba al técnico trastear con la caldera me daba miedo que justo saliera y me viera abierta de piernas haciéndome una foto. Me armé de valor, escuché una última vez ruido en la cocina, subí mi falda, apunté a mi sexo con el móvil y… ¡se me resbaló de la mano!

Estaba tan nerviosa porque me pudieran pillar que se me cayó al suelo. El ruido que hizo al caer me sobresaltó, me pareció como si se hubiera caído un mueble o la televisión, casi esperaba que en un momento apareciese el técnico a ver si me había pasado algo, cosa que no ocurrió, porque todo ese inmenso ruido estaba en mi cabeza. Y suerte que no ocurrió, porque me habría visto acomodada en el sofá, abierta de piernas y con la falda levantada mirando al móvil con cara de susto.

Tras unos pocos segundos me recuperé y volví a colocarme para hacerme la foto, esta vez conseguí hacerla sin incidentes y se la mandé a Mario, que me mandó a su vez una foto de su miembro firme y me dijo que le mandase a Soltero la foto. No hacía falta que me lo dijera, ya me había metido en Telegram y le estaba mandando la foto a él también. Al poco de llegar el mensaje vi que aparecía conectado en la aplicación, lo que hizo que me subieran los colores otra vez.

- Buenos días Bombón, muchas gracias por la foto. ¿No llevas nada debajo del vestido? -

- Me faltan solo las bragas, que si no llevo sujetador se nota mucho - Conteste.

- Pero estás en casa, ¿No? ¿Qué más da que se note? -

- No estoy sola en casa - Me estaba excitando solo de pensar que le iba a decir - Tengo a un técnico de calderas en la cocina trabajando.

- ¿Estás abierta de piernas en el sofá enseñando ese precioso coñito mientras tienes a un desconocido en casa? -

- Si - Me di cuenta que no había cambiado la postura y que mi sexo seguía a la vista. Me arregle la ropa para taparlo lo antes posible.

- Mira como me has puesto - Me mandó una foto de su rabo, ya bien firme - ¿Y tu marido? -

- Está arriba despierto, él me ha dicho que me haga la foto y te la mande -

- Hazle una buena mamada de mi parte, que buena manera de empezar el día - Añadió un emoticono de guiño a la frase - Aprovechando que estás animada, mándame una foto donde vea lo cachonda que estás.

- Siempre pidiendo - Contesté con un guiño

- Cuando quedemos en persona serás tú la que pidas -

- ¿Y qué pediré? - Metí mi mano entre mis piernas y pude comprobar que estaba ya muy excitada. Me hice una foto donde se veían mis dedos con un hilillo de flujo entre ellos, se la mandé a Mario.

- Empezarás por pedirme que te deje chupar este rabo - Otra imagen de su miembro duro, la verdad es que me encantaría metermelo en la boca - Y luego me pedirás que te folle.

- Muy seguro te veo -

- Tan seguro como que no te follaré sin antes haberme comido ese coñito húmedo - El muy mamón sabía que decir para calentarme.

- Me mola mucho la foto - Llegó un mensaje de Mario - ¿No se la mandas a tu amigo? -

- Ahora se la mando, estaba entretenida con lo que me decía - Le mandé la foto a Soltero.

- Me encantan las fotos que me mandas - Me contestó - Seguro que a tu marido también le encantarán cuando las vea.

- La ha visto ya, está aún despierto -

- ¿Y por qué no abrimos una conversación los tres juntos? Seguro que te va a encantar ponernos a tono a los dos a la vez - La verdad es que la idea me gustó mucho, y a Mario más aún cuando se la propuse. Abrí un grupo en el que estábamos los tres, y en cuanto cruzaron un par de frases a modo de saludo, Mario me pidió otra foto de mi sexo.

- ¿Y no te apetecería más, Mario, que nos haga un vídeo dónde se acaricie un poco? - Respondió Soltero antes de que pudiera preparar la cámara para hacerme la foto.

- Tienes razón, eso sería mucho más interesante - Contestó mi marido.

- Venga Bombón, haznos un vídeo de cómo te tocas - Estaba tan cachonda que no me paré mucho a pensarlo. Subí mi falda, separé mis piernas y me empecé a acariciar suavemente mientras grababa con el móvil. Fueron solo unos segundos pero me encantó hacerlo, hasta que me acordé que tenía al técnico en la cocina y podría haberme visto. Por suerte no había pasado nada, mandé el vídeo al grupo.

- Dios, me encanta ver cómo te acaricias ese coñito, qué pena no estar ahí para ayudarte - Me dijo Soltero enseguida.

En ese momento me llegó la respuesta de Mario por el chat en el que estamos los dos.

- Sube un segundito - Me escribía.

Supuse que quería hablar de lo que estábamos haciendo, para poner algún límite antes de que hiciéramos alguna burrada, nada más lejos de la realidad.

En cuanto llegué al cuarto me giró para ponerme cara a la pared y me empujó la espalda para que me agachase, en ese momento ya descubrí su intención. Me agache apoyando mis manos en la pared, después de lavantarme la falda, dejando una buena vista de mi culo, esperando que me la metiese de un momento a otro. Tardó más de lo que esperaba, pero me la clavó de golpe hasta el fondo, y empezó a follarne con fuerza, con la intención de gimiera y me escuchase el de la caldera. Me costó mucho, tuve que morderme el labio en varias ocasiones para que no se me escuchase, pero lo conseguí.

Tras unos minutos de sexo casi violento me la sacó, me giró y me dio un besito cariñoso, diciendo que bajara otra vez al salón. Yo estaba salida completamente, solo quería que se fuera el técnico de la caldera para terminar lo que acabábamos de empezar. En cuanto volví al sofá descubrí porque Mario había tardado en follarme, me había hecho una foto y la había mandado al grupo.

- ¿Y ese espectáculo? - Preguntó Soltero - ¿Ya se ha ido el de la caldera? -

- Aún no, pero estoy deseando que lo haga de una vez, no te puedes imaginar lo caliente que me ha puesto - Respondí mientras juntaba mis muslos para frotarme un poco.

- ¿Qué ha hecho para ponerte tan caliente? - Otra pregunta de Soltero.

- Esto - Respondió Mario al mandar un video que había grabado de lo que acabábamos de hacer.

- Joder, que pena no estar ahí. A ver cuando me invitas a tu casa Bombón, que a mí no me importa que folléis delante mío -

- ¿Te gustaría vernos follar? - Preguntó Mario, yo no sabía a dónde quería llegar con esa conversación, pero no quería interrumpirla, tenía curiosidad.

- Preferiría unirme a vosotros, que tu mujer me lleva poniendo cachondo desde hace días, pero puedo conformarme con mirar, siempre y cuando me dejéis masturbarme y embadurnarle de leche esas preciosas tetas -

Yo estaba flipando, Mario estaba tanteando el terreno para dar espectáculo (o hacer un trío) con un desconocido, separé mis muslos y empecé a acariciarme otra vez, lo que casi me mete en una situación incómoda, porque justo en ese momento salió el técnico de la caldera. Pegué un respingo y saqué la mano de debajo de la falta sin estar segura qué había visto.

- Creo que ya he pillado la avería ¿podría subir y probar que el agua llegue bien a los grifos de arriba? - Creí entrever una sonrisa y mi mente calenturienta empezó a imaginarse que algo había visto, aunque no podía estar segura.

Subimos los dos, deje al técnico en el baño y me fui al cuarto con Mario.

- Dios, que ganas de que nos quedemos solos - Dije mientras me sentaba en el borde de la cama y agarraba su miembro tieso.

- A ver si es cierto que tienes tantas ganas - Dijo mientras metía la mano entre mis muslos, lo que me obligó a morderme el labio para no gemir.

- Para, que me va a escuchar - Dije todo lo bajo que pude, para que no me pudiera escuchar el técnico, el ruido del agua de la ducha taparía mis gemidos, pero no quería arriesgarme.

- Pues metete algo en la boca, así no te escuchará - Dijo mientras miraba su miembro.

- Tu lo que quieres es que te la chupe, ¿No? - Le sonreí - Y de paso aprovecharás para hacerme una foto o un video -

- Y lo que te ha gustado - No le contesté, me di la vuelta, me arrodillé en la cama y me metí su rabo en la boca, dejándole un primer plano de mi culo por si quería hacer fotos - Menuda forma de cambiar de tema - Dijo entre gemidos.

Enseguida empezó a trastear con mi falda para dejar mi trasero al aire, y escuché como hacía alguna foto con el móvil. Tras esto, noté un par de dedos que entraban sin complicaciones dentro de mi sexo y se movían buscando, con bastante acierto, mi punto G.

Me costó una barbaridad centrarme en la mamada y no empezar a gemir o gritar, pero me resistí el tiempo suficiente como para que el técnico terminase con las pruebas en el baño, momento en el que me moví para sacar los dedos de Mario para luego terminar la mamada con un beso cariñoso como el que me había dado él después de follarme.

Me recompuse y bajé detrás del técnico, que tras recoger el material y cobrarme el trabajo se despidió sin dejar de mirarme de forma extraña.

Nada más cerrar la puerta de casa me dirigí hacia la escalera para subir al cuarto, pero Mario había sido más rápido y ya estaba en el salón. Sin delicadeza ninguna me tiró en el sofá boca arriba, se subió encima mío y empezó a follarme.

Por fin podía sentir su rabo dentro mientras me masturbaba. Sumado a poder gritar y gemir a mi gusto hizo que tuviera mi primer orgasmo en apenas unos segundos. Mientras me recuperaba ví que trasteaba algo en el móvil, que había dejado antes justo al lado de mi cabeza.

Y hablando de móviles, de repente sonó el tono de llamada del mío. Aunque no tenía intención de hacerle caso, Mario lo cogió sin sacar su miembro de dentro mío y me lo acercó diciendo que contestase, que podía ser algo importante. Estuve a punto de coger el móvil para tirarlo al suelo, pero justo él descolgó y me lo acercó, mientras empezaba a follarme otra vez.

- ¿Diga? - Conteste mientras aguantaba los gemidos.

- Disculpe, soy el técnico de la caldera, me parece que me he dejado el medidor de gases en su casa, ¿Podría pasar a buscarlo ahora? -

- Ahora me pilla un poco mal, tengo que prepararme para recoger a los peques del cole, y voy justa de tiempo - Mentí. Mario se había puesto de rodillas en el sofá, y mientras entraba y salía despacio me masturba haciendo que mi cuerpo se tensase.

- Será solo un segundo, entrar, coger el medidor y salir. Sino no puedo ir a hacer la siguiente reparación - Me costaba concentrarme en lo que decía.

- De acuerdo, si es así entre - Mario se quitó de encima mío, y antes de que pudiera levantarme ya estaba sonando el timbre del portal. Abrí el portal y me acerqué a la puerta de casa para abrir al técnico, a lo que Mario llamó mi atención desde la puerta del salón.

- Deja la puerta entre abierta y vente para acá - Me dijo con una sonrisa. No tenía ni idea que se le había pasado por la cabeza, pero estaba segura que me iba a morir de vergüenza con ella.

En cuanto pasé la puerta me dio la vuelta, quedando de frente a la puerta de casa y él se puso al lado mío, estaría fuera de la vista del técnico cuando entrase en casa. Justo antes de que se abriese la puerta sujetó mi mano y la llevó a su miembro, que agarré de forma automática, tras lo cual empezó a moverme la mano para que le masturbase. Estaba a punto de soltarle la mano y decirle alguna borderia cuando el técnico llamó a la puerta de casa, Mario agarraba mi mano para que no soltase su miembro y me sonrió.

- Pasa - Dije mitad enfada, mitad divertida por la situación.

- Solo será un momento, ahora mismo recojo la máquina -

- De acuerdo - Dije mientras empezaba a masturbar más rápido a Mario. Como tenía parte del cuerpo al otro lado del marco no se notaba el movimiento, pero me estaba muriendo de vergüenza de todas formas.

- Aquí está - Dijo el técnico saliendo de la cocina, lo que hizo que parase el movimiento de mi mano, aunque Mario empezó a mover las caderas para seguir masturbándose él, lo que hizo que se me subieran un poco los colores.

- Ha sido rápido - Contesté fijándome en el trasto, que era bastante grande como para no pasar desapercibido, se me hacía raro que se le hubiera olvidado.

- Ya te lo había dicho, que era cosa de un minuto - Dijo sonriendo - Por cierto, el teléfono desde el que he llamado es mi teléfono personal, si alguna vez necesitas algo o tienes algún problema con la caldera mándame un WhatsApp, que ya me encargo de abrir parte con la empresa y vengo a echar un ojo -

- Te lo agradezco, de verdad - No se me pasó la insinuación en la frase "si necesitas algo" y a Mario tampoco. Nos miramos un segundo y no hizo falta nada más, los dos sabíamos lo que queríamos.

- Pues la verdad es que si necesitamos algo - Dijo Mario mientras se ponía detrás mío y me agarraba de las caderas - ¿Te apetecería quedarte a mirar un poco? - En ese momento metió las manos por debajo de mi falda, con una me acarió los muslos y con la otra me empezó a masturbar.

Yo me dejé llevar y empecé a gemir con sus caricias, mientras me echaba para atrás para notar su rabo tieso contra mi cuerpo y miraba a los ojos al técnico, que no era capaz de articular palabra de la sorpresa que le acabábamos de dar. Solo habían pasado unos segundos cuando su cuerpo empezó a reaccionar y una erección se marcó en su pantalón. Dejo los trastos en el suelo y se acercó con intención de agarrarme las tetas, cosa que no pasó desapercibida por Mario.

- Solo mirar, es el único aviso - Dijo Mario con voz sería - Si lo tengo que repetir tendrás que irte de esta casa y te quedarás sin espectáculo - De acuerdo, de acuerdo - Dijo mientras levantaba las manos - ¿Podré masturbarme al menos? -

- ¿Quieres que se masturbe mientras nos mira? - Me preguntó Mario

- Si - Contesté entre gemidos.

- ¿Querrás que se corra para ti? -

- Si - La idea de tener el semen de otro hombre en mi cuerpo me estaba volviendo loca. Mario dejo de masturbarme y me llevó a la mesa del salón, me tumbó boca arriba, separó mis piernas apoyándolas en su pecho y me penetró con fuerza, haciéndome gritar de placer.

- Ven - Le dijo al técnico - Ya que mi mujer quiere ver cómo te masturbas, ponte ahí, que lo vea en primer plano -

El chaval se puso donde decía Mario, en el lateral de la mesa justo enfrente de mi cara, se bajó los pantalones y empezó a masturbarse. Mario empezó a follarme tomándoselo con calma, supongo que para evitar correrse pronto, aún así estaba tan excitada que gemía y gritaba como si me estuviera empotrando con violencia.

Me imaginaba las vistas del chaval, mi boca abierta por la follada a poco más de un palmo de su rabo, como una insinuación para que lo metiese y le diera una manada. Creo que eso era lo que más me estaba poniendo de toda la situación.

No podía quitar la vista de ese rabo, que sin ser especialmente grande me tenía hipnotizada, lo que hizo que tardase un poco en darme cuenta que cada vez estaba más cerca de mi cara. Miré a Mario de reojo y vi que se había dado cuenta, pero no decía nada, me dejaba la decisión de pararle los pies al chaval cuando quisiera. Eché la cabeza para atrás y él detuvo su avance, pillando la indirecta.

La situación me excitaba más que con Cris, pues siempre he tenido la fantasía de hacer un trío con dos hombres, empecé a masturbarme. Compensaba con un movimiento rápido en mi clítoris la tranquilidad con la que Mario me penetraba.

- ¿Te quieres correr en mi cara? - Dije entre gemidos, fuera de mi.

- Si - Dijo sin dejar de meneársela.

- ¿Te excita ver cómo me folla mi marido? -

- Mucho - El chaval no estaba para hablar mucho.

- ¿Te gustaría follarme tu? - Está vez mire de reojo a Mario, quería ver su reacción, él sonreía divertido y excitado con la escena.

- ¿Quieres llenar mi coño de leche? -

- Si joder, me encantaría - Se notaba que estaba a punto de terminar.

- ¿Te vas a correr para mí? - Tenía unas ganas enormes de agarrar ese rabo y masturbarle yo, levanté en un par de ocasiones la mano, pero me arrepentí al instante.

- Si, me voy a correr para ti, zorra - Me excitó mucho lo de zorra.

- ¿Me vas a dar tu leche? - Me salió una voz sugerente y sexy que nunca había escuchado de mis labios.

- Aquí… aquí la tienes zorra - En ese momento no se qué ocurrió, algo me llevó a mover la cabeza de golpe, acercarme todo lo posible a ese rabo y metermelo en la boca.

La corrida del chaval no se hizo esperar, chorros de caliente esperma entraron en mi boca, mientras los movimientos de Mario subieron de intensidad. Intentaba no atragantarme con el montón de semen mientras aguantaba los gemidos que me estaba produciendo mi marido. Mi mano se movía frenética en mi clítoris mientras apretaba la vagina para estrujar el rabo de Mario lo que provocó que él también se corriera. Apretando mis muslos me la clavó hasta el fondo y se quedó quieto un segundo y empecé a notar como otro montón de semen entraba en mi cuerpo, lo que provocó que yo también me corriera entre fuertes espasmos, que hicieron que saliera la polla del técnico de mi boca, con todo el semen que había entrado con ella, que embadurnó mi cara y pelo.

Mario se separó de mí y me ayudó a levantarme mientras me miraba con una mezcla de cariño y lujuria. En ese instante me di cuenta de la línea que había cruzado al chupar el rabo del otro, pero no parecía estar molesto.

- Bueno, supongo que entenderás que es un buen momento para poner esos pantalones en su lugar y seguir tu día de trabajo, ¿No? - La voz de Mario era amable, pero el chaval pensaba que se habría enfadado por cómo había acabado todo, pues empezaba a disculparse cuando cuando Mario lo cortó- Tranquilo, no has hecho nada que ella no haya querido, pero es la primera vez que alguien se corre en la boca de mi mujer mientras me la estoy follando, así que me gustaría tener un rato de intimidad con ella, supongo que lo entenderás.

- Lo entiendo, lo entiendo - Empezó a vestirse - Si alguna vez queréis repetir…

- No te preocupes, tenemos tu número - Le cortó otra vez a mitad de frase - Lo único que te voy a pedir es que no nos llames, cuando tengamos ganas de repetir ya te llamaremos nosotros.

- Me parece bien - No tenía cara de que le pareciera tan bien, pero tenía que ajustarse a nuestras condiciones si algún día quería repetir.

Nada más cerrarse la puerta nos quedamos solos en el centro del salón.

Mario desnudo, sudado con ojeras por no haber dormido aún.

Yo medio vestida, despeinada, reventada por los nervios y el orgasmo, con la cara, pelo, muslos y vestido llenos de semen.

Nos pusimos frente a frente y nos miramos, habíamos cruzado la línea y acabábamos de hacer un trío, da igual que solo me hubiera metido ese rabo en la boca menos de un minuto, los dos sabíamos que acabábamos de dar un paso de gigante en nuestra relación.

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