Xtories

Un matrimonio normal (7)

La mañana comienza con el cuerpo empapado y la necesidad insaciable de seguir. Pero cuando la puerta se cierra, el deseo no desaparece: se traslada al teléfono, a las miradas furtivas y a la tentación de compartir lo prohibido con quien menos se espera.

Arkanian5K vistas9.5· 8 votos

Me acababa de correr, pero mi cuerpo me pedía más aún, necesitaba notar a Mario dentro de mi. Me levanté sin mirar a Cris y me quité los pantalones y la braguita, que estaban empapados y me acerqué a mi marido con la intención de quitarle el pantalón y subirme encima suyo para que me penetrase.

Él me estaba ayudando ya quitándose el pantalón, le di un morreo mientras me intentaba subir encima suyo pero me lo impedía mientras me agarraba de las caderas. Estaba claro que le apetecía que le hiciera sexo oral antes de permitir que me metiera su rabo, así que me dispuse a darle lo que quería.

Antes de eso me quité la poca ropa que llevaba, quedándome desnuda delante de él y de Cris (aunque que ella me viera ahora mismo me importaba poco, estaba concentrada en lo mío), me arrodillé entre sus piernas y empecé a chupársela succionando con fuerza, lo que le hizo saltar varios gemidos de placer. Acompañé mi succión mirándole a los ojos, que se que le pone cachondisimo que le mire mientras se la chupo, pero vi que tenía su atención dividida entre mi vista y lo que ocurría al otro lado del sofá. Giré la cabeza para mirar, y pude ver que Cris se había quitado toda la ropa de cintura para abajo, se había acomodado girada hacia nosotros y abierta de piernas, lo que nos daba un espectáculo perfecto de su depilado sexo mientras se lo tocaba.

Usaba las dos manos para acariciarse, una no dejaba de frotar su clítoris mientras la otra introducía dos o tres dedos. Me imaginé con la cabeza entre sus piernas y dándole sexo oral a ella, y ese pensamiento hizo que me empezase a masturbar otra vez, mientras chupaba el rabo de Mario e intentaba no perderme el espectáculo. Mario aprovechó que yo estaba mirando a Cris para disfrutar del espectáculo que nos estaba dando, mientras se quitaba la camiseta y le decía a ella:

- Eres la única con ropa en esta casa, creo que deberías quitarte algo - La voz salía entrecortada por gemidos, pues estaba haciendo todo lo que podía para que no pudiera hablar con calma.

Cris puso cara de fastidio por tener que dejar de masturbarse, pero hizo lo que Mario quería, dejando al aire su precioso par de gemelas. La verdad que la edad y el embarazo le habían pasado factura en los pechos, como a mí, pero aún así he de admitir que las dos tetas que se veían en ese momento serían las delicias de cualquier hombre, y de más de una mujer incluso.

Mario no aguantó más y se levantó con intención de follarme, me agarró de la cintura e hizo que me pusiera a cuatro patas en el sofá, con la cabeza entre las piernas abiertas de Cris, aunque a una buena distancia de su sexo. Estoy segura que no quería forzar más la situación para no arriesgarse a quedarse sin correrse por que me enfadase si me sentía muy presionada a hacer un trío. Alabé el autocontrol de mi marido en ese aspecto, aunque por otro lado, estoy segura que si hubiera intentado que me comiese el coño de Cris, lo habría hecho sin dudarlo (así de caliente estaba).

Ahora tenía un primer plano del cuerpo de Cris y sentí una punzada de envidia, me encantaría tener el cuerpo que ella tiene, y un calor sofocante recorría mi cuerpo mientras el rabo tieso de Mario me taladraba el coño sin delicadeza alguna. Con cada embestida me dejaba empujar y me acercaba un poco más a Cris, hasta que Mario ya no pudo aguantar más la situación y se corrió entre gemidos y gruñidos mientras yo me acariciaba como podía el clítoris. Ese fue el detonante para el orgasmo de Cris, con el que eyaculó y montones de chorros empaparon el sofá y mi cara. No me lo podía creer, tenía el coño chorreando el semen caliente de mi marido, mientras me penetraba con un rabo que no hacía mención de bajar de tamaño (así de caliente estaba el pobre) y la cara llena de los fluidos de mi mejor amiga.

No me hizo falta más, el segundo orgasmo llegó poco a poco, pero fue uno de los orgasmos más intensos que recuerdo. Mario bajó bastante el ritmo, para que no me molestaran sus penetraciones, para sacársela y empezar a masturbarse justo detrás de mi culo.El espectáculo de tenernos a las dos reventadas por la sesión fue suficiente como para que su cuerpo reaccionara por segunda vez y un montón de chorros de leche volasen por mi culo, espalda y cabeza. Justo antes de correrse se echó para delante, dándome un empentón y haciendo que mi cabeza terminase a unos pocos centímetros del sexo de Cris, desde dónde pude observar que algun chorretón había recibido ella en su abdmen y muslo.

Por un lado me dio un pequeño ataque de celos, no me hizo ninguna gracia que la leche de mi marido terminase en el cuerpo de mi amiga, pero ese pensamiento quedó eclipsado por otro que decía que el cuerpo desnudo de Cris era el mejor receptáculo para la leche de mi marido, después de mi. En ese momento supe que en un futuro dejaría que el semen de mi marido entrase dentro de Cris, y que antes o después dejaría que alguien que no fuera mi marido me llenase de semen a mi.

- Creo que esto compensa que ayer no estuviera con vosotros por la noche - La voz de Mario rompió la tensión del momento, Cris comenzó a reír y luego nos unimos nosotros también. No hacían falta excusas, disculpas ni explicaciones, todo había surgido en el momento y todo estaba bien.

- Voy al baño a limpiarme un poco - Comentó Cris con una sonrisa.

En cuanto la puerta del baño se cerró senté a Mario en el sofá y me subí encima suyo.

- ¿Aún tienes ganas de más? - Me dijo con una sonrisa.

- Puede - Acaricie su libro flácido, que no reaccionó - Pero me temo que después de esto, vas a tardar en recuperarte un poco -

- Siempre puedes hablar con Cris, puede que ella esté más preparada para ayudarte ahora - En ese momento, sin separar la mano de si miembro, me acerqué a su oreja y le susurré al oído, como si le quisiera contar un secreto.

- Si hubieras aguantado para darme un par de empentones más, sería yo la que estaría ayudando a Cris a terminar relajada del todo, mientras tú miras - Noté como su respiración se agitaba y su rabo empezaba a endurecerse, aunque no mucho.

- Sois insaciables, ¿Aún tenéis ganas de más? - La voz divertida de Cris sonaba a nuestra espalda.

- Estaba mirando si conseguía que se pusiera a tono otra vez, aunque me temo que ya ha sido mucho tute para una mañana - Dije sin moverme y sin dejar de mirar a Mario a los ojos.

- También hablábamos que a una mala t….. - Corté la frase a mitad con un beso con lengua, y noté una de sus manos como agarraba mi trasero.

- Bueno tortolitos, yo os dejo tranquilos que yo si que he tenido suficiente por esta mañana. Muchas gracias por todo, nos vemos a la salida de los peques del cole - Me dio un azote en el glúteo que quedaba libre de la mano de Mario, lo que hizo que me tensase, mis pezones se pusieran duros y soltase un gemido que el beso no permitió que Cris escuchasen - No hace falta que me acompañeis a la puerta.

- ¿Y ese gemido? - Dijo Mario con una sonrisa en cuanto se hubo cerrado la puerta de la casa.

- No será la primera vez que gimo cuando me das un azote -

- No, pero no me suena que estos se pongan así por uno solo de mis azotes - Dijo mientras sujetaba uno de mis duros pezones con los labios y tiraba un poco.

- Eso es porque Cris da azotes mucho mejor que tú - Mentí, la verdad que el contacto con la piel se Cris me había hecho tensarme, como si una corriente pasase por todo mi cuerpo - Ahora mismo vas a darte una ducha y a dormir, que tienes que recuperar fuerzas para esta noche, que sino no te dirás en el trabajo - Dicho esto le di un pico y me levanté del sofá, fui al baño a lavarme la cara.

- Buenas noches preciosa - Dijo mientras me daba un suave azote en el mismo sitio que me había dado Cris.

- Descansa pervertido - le dije sin mirar, pero con voz divertida - Hablamos luego cuando te despiertes.

En unos minutos estaba ya casi sola en casa, Cris se había ido a la suya, Mario estaba durmiendo, solo tenía que vestirme y volver a mis tareas cotidianas hasta que salieran los peques del cole.

Pero no tenía la cabeza centrada en ello, aún estaba caliente tras todo lo que había pasado. Si hubiera conseguido que el miembro de Mario se hubiera puesto duro otra vez me lo hubiera metido y me hubiera masturbado hasta relajarme, pero el pobre ya había tenido bastante trajín desde que llegó de trabajar.

Normalmente me hubiera masturbado y listo, pero aunque estaba caliente necesitaba algún estímulo extra si quería correrme, ya que yo también le había dado buen tute a mi cuerpo desde la noche anterior.

En ese momento me acordé, me tumbé en el sofá y desbloqueé el móvil, con intención de ver el vídeo que me había mandado Soltero, que eso seguro que me ayudaba a relajarme del todo. Empecé a acariciarme antes incluso de poner el vídeo, y nuevamente me quedé embobada mirando cómo salía el semen de ese monumental miembro. En ese momento me llegó un mensaje de él, que se había conectado.

- Hola preciosa, ¿Te pillo ocupada? -

- Hola - Era difícil contestar con una sola mano mientras me acariciaba -

- No me has dicho aún si te gustó el vídeo que te mandé -

- La verdad es que lo estaba volviendo a ver ahora - Me centré en la conversación dejando mi sexo tranquilo durante unos minutos, me apetecía zorrear con el chaval un rato.

- Entiendo que lo has visto unas cuantas veces entonces -

- Un montón - Me puse colorada mientras contestaba - Me pone mucho ver la cantidad de leche que te sale al masturbarte -

- Pues si dejases que te la metiera seguro que te pondría mucho más notarla dentro de ti, o en tus preciosas tetas -

- ¿En estas? - Aproveché que estaba desnuda para hacerme una foto de mis pechos y mandársela con la respuesta.

- En esas… Buff, me encantan esos pezones tuyos. ¿La foto es de ahora mismo? -

- Si - Me acaricié mis pezones duros justo después de responderle, con lo que me saque un gemido suave a mi misma.

- ¿Estás desnuda? -

- Si - Contesté mientras notaba como me humedecía más y más -

- Eso quiero verlo - Mandé una foto de mi cuerpo desnudo y, en contra de lo que esperaba, la respuesta de él se hizo de rogar - Tienes un cuerpo para estar follándote a todas horas.

- Has tardado en responder ¿Muy ocupado hablando con otra chica? -

- Me estaba poniendo cómodo - El comentario vino acompañado de una foto, estaba tumbado en una cama, y en primer plano se podía ver su rabo bien tieso. No me importa admitir que me moría de ganas de subirme encima de esa barra de carne y empalarme con ella - ¿Me quieres solo para ti? -

- Umm… ¿es algún tipo de proposición? - No sabía a dónde llegaría esta conversación, pero me apetecía jugar un poco.

- Bueno, si me dices dónde vives nos tendrás a mi rabo y a mi en exclusiva en un ratito - Acompañó el comentario con corto vídeo de cómo se meneaba el rabo, estaba empapadisima, necesitaba empezar a tocarme, pero quería seguir con el juego.

- No invito a desconocidos a mi casa, y este coñito es solo para mi marido - Le mandé una foto de mi sexo, abriendo bien los labios.

- Que brillante se ve ese coñito, me gusta verte tan húmeda, seguro que si te la clavo entraría como un cuchillo caliente en mantequilla -

- La verdad es que si, aunque la tengas así de grande no tendrías ningún problema en clavármela -

- Cuando te folle, ¿Preferirás que te la clave yo o subirte encima mío y empalarte tú sola? -

- Me quedo con la segunda opción, que seguro que sino te pondrás muy burro y me harás daño al metérmela -

- ¿Querrás que me corra en tus tetas? -

- Si - Empecé a acariciarme, me acababa de venir a la mente el montón de leche que había soltado ayer, y me puso muy a tono pensar todo ese semen en mis tetas.

- Déjame escucharte -

- ¿Como? -

- Te estás masturbando y quiero oírlo -

- Muy seguro te veo -

- ¿Acaso me equivoco? - En ese momento puse el móvil a grabar audio y lo acerco a mi sexo, para que pudiera escuchar como me masturbaba, y tras unos segundos lo acerqué a mi cara y empecé a hablar entre gemidos.

- No te equivocas, me ha puesto muy cachonda tu rabo, y me estoy masturbando -

- Muy bien, hoy también vas a tener premio - Supuse que se refería a mandarme otro video corriéndose, pero no podía estar más equivocada. De repente me sonó el tono del móvil, Soltero me estaba haciendo una videollamada y yo me estaba poniendo nerviosa como una adolescente con su novio antes de contestar.

En cuanto conectamos y se vió la imagen de la cámara pude ver lo mismo que la noche anterior, Soltero se estaba masturbando para mí disfrute mientras, seguramente, no perdía ojo de mis tetas, que era lo que le estaba dejando ver. Tras apenas un minuto aproveche mi ropa tirada contra el suelo para dejar la cámara del móvil apuntando hacia mi, con mucho cuidado de que no se me viera la cara, mientras mis dos manos bajaban a mí sexo y me ayudaban a darme placer.

Mientras una mano acariciaba mi clítoris, tres dedos de la otra entraban y salían de mi vagina, mientras Soltero se masturbaba a un ritmo que dejaba claro que la llamada no iba a ser muy larga. Estaba excitadisima esperando ver la corrida de semejante semental, así que mi orgasmo llegó antes que el suyo.

Me corrí en apenas un par de minutos, intentando aguantar los gritos de placer para no despertar a Mario, aunque sin conseguirlo del todo. El espectáculo debió ser del gusto de Soltero, porque apenas me hube recuperado pude disfrutar del espectáculo de cómo su tremenda corrida salía de salpicando su abdomen, pecho y móvil. Tras eso cortamos la llamada y cada uno fue a limpiarse un poco, aunque antes de irme le dejé un mensaje en la conversación.

- Lo que hubiera dado porque todo ese semen hubiera terminado en mis tetas, me pone mucho ver como te corres - Para cuando llegué al móvil tenía respuesta, aunque era la última de la conversación de hoy, porque ya no aparecía activo en la aplicación.

- En cuanto me invites a tu casa te lleno de semen todas las partes del cuerpo que me pidas - Los pezones se me pusieron duros solo de leer el mensaje. Este cabrón sabía cómo ponerme a tono.

Iba a tumbarme para descansar un poco, cuando me sonó el tono del móvil, era Cris.

- Hola, ¿Te pillo muy liada? -

- No tranquila, dime -

- Verás, necesito un favorcito… - Notaba duda en su voz.

- ¿Qué favor? - Pregunté con curiosidad.

- Esto… ¿Podrías pillar uno de tus leggings y venir con él al despacho de Jesús? -

- ¿Te refieres a que me pase por el despacho vestida con unos leggings? - Mi mente calenturienta suponía que habría algo sexual en la petición, pero no conseguía imaginar qué exactamente.

- No, que pilles uno de tus leggings y me lo traigas a la oficina, que se me han… roto los míos y no puedo salir a la calle así - El tono de duda al decir roto me picó la curiosidad.

- No te preocupes, no creo que mis leggins te quedes muy allá, pero algo llevaré para que te pongas -

- ¡Muchas gracias! -

Enseguida me vestí y subí al cuarto a buscar algo de ropa, intentando no despertar a Mario, aunque sin suerte.

- Un elefante ciego y borracho en una cacharrería sería más silencioso - Me dijo con voz pastosa por el sueño.

- Perdona, tenía que pillar algo de ropa para Cris, que se le ha roto y no tiene nada para salir a la calle, sigue durmiendo - Le di un cariñoso beso antes de coger varias cosas de ropa distintas que pudiera ponerse Cris.

Me dirigí al despacho lo más rápido que pude con la ropa, ya que no quedaba mucho para tener que ir a buscar a los peques al cole. En cuanto llegué me recibió Jesús con dos besos y me hizo pasar a un despacho. Dentro estaba Cris sentada, no llevaba pantalón ni braguitas, y se acercó a darme un abrazo.

- Mi salvadora - Despidió a Jesús para que nos quedasemos solas, y le pasé la bolsa con ropa.

- Dudo que mis leggins te queden bien, así que te he traído unas cuantas cosas más - Había traído un chándal, un vestido, un par de pantalones de distintas tallas y alguna cosa más, que Cris extendió por la mesa.

- Vamos a ver qué tal me queda este - Dijo mientras señalaba el vestido y empezaba a quitarse la poca ropa que le quedaba.

- Puedo entender que se te hayan roto los leggings, antes o después tenía que pasar, es lo malo de que lleves ropa cuatro tallas más pequeñas para marcar culo - Dije con burla.

- Cabrona - Me interrumpió mientras se ponía el vestido.

- Pero mi duda es ¿Que ha pasado con las braguitas? -

- También se han roto - Cris se puso colorada y tardó un poco en contestar.

- Y se han roto ¿Cómo? - A estás alturas tenía muy claro cómo se habían roto, pero quería disfrutar de pinchar a mi amiga.

- Como se van a romper - Con un suspiro se acercó al móvil y me lo pasó mientras decía - He venido a contarle a Jesús lo que ha pasado con vosotros, y la cosa se nos ha ido un poco de las manos - La foto dejaba claro a qué se refería, aparecía Cris tumbada boca arriba en una mesa de despacho, abierta de piernas con los pantalones y las bragas rotos y sin terminar de quitar.

- Alguien se lo ha pasado bien hoy - Dije sin quitar la vista de la pantalla, pues algo atraía mi atención.

Ese algo era el rabo de Jesús, aparecía en un extremo de la foto. No parecía ser especialmente largo, quizá un poco más ancho que la media, pero aún así atraía mi atención. Supongo que sería el morbo de ver su rabo, unido a todo lo que había pasado hoy, me estaba poniendo cachonda otra vez.

- Venga, que me vas a gastar el móvil - Dijo Cris mientras me lo quitaba de la mano - Como si no me hubieras visto desnuda hoy.

- Si, he visto todo lo que tenía que ver de ti hoy - Le dije sacando la lengua.

- Ya me he dado cuenta que no me quitabas los ojos de encima, cualquiera diría que querías hacer algo más aparte de mirar - Me dijo guiñando un ojo.

- Puede - Contesté.

En ese momento Jesús llamó a la puerta, Cris abrió y nos juntamos los tres en el despacho. La tensión era patente, casi tanto como la erección de Jesús, que no trataba de ocultar.

- Creo que Cris te ha contado lo que ha pasado - En ese momento volví en mí y me di cuenta que no había sido nada disimulada mientras le miraba el paquete.

- Ya me ha dicho, si. También me ha contado que te ha contado lo que ha pasado en casa - Dije mirándole a los ojos - Entiendo que no te ha molestado que le diéramos espectáculo en directo - Le guiñe un ojo.

- No, me ha parecido bien, le he dicho a Cris muchas veces que se busque alguna pareja que le den espectáculo o para divertirse con ellos, me parece bien que haya sido con vosotros la primera vez -

- Por como ha quedado la ropa de Cris, diría que te ha parecido algo más que bien - Dije mientras volvía a mirar el bulto de su pantalón con poco disimulo.

- No nos vamos a engañar, me ha gustado bastante lo que me ha contado - Mientras hablaba se colocó el bulto del pantalón, supongo que debía estar algo incómodo así. Me imaginé ayudándole a colocarlo yo, para poder comprobar si la foto le hacía justicia y no se porqué me dio por morderme el labio, que por la cara que puso Jesús debió suponer que era algún tipo de coqueteo por mi parte.

- Me ha gustado la foto que le has hecho ¿Os parecería bien si se la mando a Mario? -

- Tarde - Dijo Cris - Ya se la he mandado yo, no va a ser el único de los cuatro que no disfrute de las vistas -

- ¿Sabes lo que has hecho? Estas loca - Contesté

- Tu querías mandarle la foto, no veo donde está el problema - Dijo Cris.

- Piensa lo que pasaría si despertases a Jesús desnuda y enseñándole una foto mía así de sugerente, él se pondría cachondo y tendríais una buena sesión de sexo mañanero - Me giré hacia Jesús - ¿Es correcto? -

- Correctísimo - Pude ver en sus ojos que estaba bastante más que cachondo, se estaba resistiendo para no intentar nada. Y eso me puso más cachonda si cabe.

- Si yo te mandase una foto como esa y la vieras nada más levantarte, ¿Qué pasaría? -

- Que más le valdría a Cris ir desnuda por casa, o le rompería la ropa al intentar quitársela para follarmela -

- ¿Tanto te pondría verla desnuda? - Cris se puso destras de su marido mientras sujetaba su cintura, en ese momento me di cuenta que todo lo de la foto de Mario había sido un juego para llegar a este punto. Por los ojos como platos que puso Jesús pude ver que el estaba tan sorprendido como yo.

- Muchísimo, más de lo que estoy ahora -

- Y a ti - Dijo mientras me miraba y acariciaba la erección de su marido por encima del pantalón - ¿Te gustaría ver a mi marido desnudo? -

- Yo… - Estuve a punto de responder, pero en ese momento sonó la alarma del móvil - ¡Tengo que ir a buscar a los peques! - Exclamé mientras iba a recoger la bolsa de ropa.

Salí de allí seguida de Cris, que se había despedido de Jesús y me acompañaba al cole. Yo no decía nada, sin estaba un poco turbada con lo que acababa de pasar.

- Salvada por la campana - Dijo Cris en tono de broma, al que no respondí - Me he pasado un poco con el juego, ¿Verdad? - Dijo con voz triste - ¿Tanto te he molestado? -

- No - Negué con la cabeza - Te has pasado con la encerrona, pero no me ha molestado. Creo que sí no hubiera sonado la alarma hubiéramos terminado haciendo alguna locura - Dije aún un poco descolocada - Creo que será mejor dejarlo para otro día, que ya llevamos demasiadas locuras hoy, por mucho que me hayan gustado -

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