Un matrimonio normal (6)
Mario no solo escuchó, sino que decidió participar. Con su cuñada mirando y sin ropa interior bajo la ropa, la línea entre lo prohibido y lo permitido se desdibuja en el sofá de su sala de estar.
Me desperté sobresaltada porque alguien tocaba mi cuerpo, entre el sopor de estar recién levantada notaba un cierto placer que no sabía de dónde venía.
El sueño me hacía imposible abrir los ojos, así que me abstuve de intentarlo y me centré en las sensaciones placenteras que sentía, para descubrir de dónde venían.
Notaba el agarre de unas manos en mis muslos, que mantenían las piernas abiertas.
Notaba cierto cosquilleo en la cara interior de los muslos, probablemente producidos por el pelo de una barba.
Notaba una respiración excitada y caliente en la entrada de mi vagina.
Pero sobre todo notaba una lengua que se movía por mi clítoris para darme placer.
No había duda de que Mario había cumplido su promesa, y me despertaba comiéndome el coño con ansia. Estaba segura que tendría el miembro ya duro y deseando penetrarme, pero hacía el esfuerzo de comerme para despertar el deseo en mi.
Le indiqué entre gemidos que se tumbase en la cama para subirme yo encima, hubiera querido entretenerme un rato para devolverle la buena sesión se sexo oral, pero sabía que no es lo que él deseaba.
De un golpe me empalé con su miembro, que estaba más grande y duro que de costumbre, lo que le pasa cuando está muy excitado. Tenía intención de moverme para darle placer, pero él tenía otros planes, nada más penetrarme me agarró del culo, me hizo apoyar mi pecho contra el suyo y empezó un mete saca rápido que me hizo gemir mientras me mordía el labio.
- Parece que alguien se lo ha pasado muy bien por la noche - Me susurró entre gemidos de placer.
- Más de lo que crees - Le dije con voz juguetona.
- ¿Ah, si? - Note el tono de curiosidad en su voz - ¿Estuviste haciendo algo más después de dejar que escuchara como te corrías? -
- El chaval, Soltero, me mandó un vídeo de cómo se corría - Contesté entre los gemidos que me producían las penetraciones de Mario, y el placer de notar sus dedos agarrando con fuerza mis glúteos.
- No lo he visto, ¿un vídeo interesante? -
- Mucho - Mario me miró con cara de curiosidad y excitación esperando que le contase más - A pesar de que nos habíamos masturbado en la videollamada salió una cantidad increíble de semen cuando se corrió, creo que nunca he visto tanta cantidad -
- Déjame adivinar - Las penetraciones bajaron un poco de intensidad mientras me hablaba - ¿Te pusiste cachonda otra vez y te volviste a masturbar? -
- No exactamente - Me daba una vergüenza increíble sincerarme con lo que había pasado, pero no podía esconderme está información a mi marido - Empecé a tocarme sin intención de masturbarme y Cris me mandó un par de mensajes preguntando que hacía a esas horas despierta -
- ¿Cris? - Me miró con cara de duda, bajó más el ritmo de las penetraciones, así que tomé la delantera y empecé a cabalgarlo yo a él.
- Si, le expliqué que me había estado exhibiendo, y le mandé el vídeo que me había mandado Soltero -
- ¿Cómo reaccionó ella? - Notaba muy duro su miembro dentro de mí, no sé qué estaba imaginando qué pasó ayer, pero le estaba poniendo muy cachondo. Aproveche para contraer las paredes de mi vagina y así sentir mucho mejor su herramienta, algo que le encanta.
- Me preguntó si me había estado masturbando con el vídeo -
- Ajá - Apenas abrió la boca al contestar, entre la curiosidad por la historia y la presión de mi sexo rodeando al suyo no estaba para hablar mucho - ¿Tu le dijiste que si? -
- Eso es, luego me preguntó si me estaba masturbando mientras hablaba con ella - La cara de Mario cambió, volvió a agarrar mis glúteos y empezó a follarme intensamente.
- ¿Y te estabas masturbando mientras hablabais? -
- Puede - Le conteste con una sonrisa, una de sus manos soltó mi culo para volver al momento en un azote, que hizo que mi cuerpo se tensara y saliera un gemido de mi boca.
- ¿Te estabas masturbando mientras hablabas con Cris? - Me dio otro azote.
- Si - conteste con un gemido - Me puso cachonda contarle lo del vídeo y empecé a masturbarme mientras hablábamos -
- Sigue contando - Yo le sonreí de forma pícara sin decir nada, él se lo tomó como la insinuación que era - ¿Te tengo que dar más azotes para que me cuentes? -
- Puede - Otro azote hizo que me estremeciera - No me atreví a contestar a su pregunta, aunque me moría de ganas por decirle que si -
- ¿Entonces? ¿Qué ocurrió? - Se le notaba nervioso, el ritmo de sus embestidas no era regular, estaba solo concentrado a medias en el sexo, la historia lo tenía intrigado.
- Que me llamó al móvil - A Mario se le pusieron los ojos como platos.
- ¿Y qué hiciste entonces? ¿Te masturbaste mientras ella escuchaba? - Su cara de sorpresa junto con la de excitación al indicarse la situación casi era hasta cómica, si no hubiera estado tan cachonda por recordar lo de la noche anterior hasta puede que me hubiera reído.
- No - Dejé pasar unos segundos para picarle la curiosidad, quería disfrutar el momento - Deje que me escucharán masturbarme mientras les escuchaba follar a ellos -
En ese momento empecé a notar como un montón de chorros de semen caliente llenaban mi vagina, le había puesto tan cachondo la situación que no aguanto más y se corrió dentro mía. Una vez recuperado del orgasmo, sin moverme demasiado para intentar que no saliese dentro mío, le expliqué con calma y sin omitir detalles todo lo pasado la noche anterior. Él solo escuchaba, asentía alguna vez o hacía aparecer alguna media sonrisa en su cara, según la situación, no me cortó en ningún momento, y para cuándo hube acabado de explicar todo, su miembro volvía a estar firme dentro de mi.
Los dos teníamos ganas de sexo, pero mi cuerpo no se había recuperado aún de la noche anterior y Mario venía de pasar toda la noche trabajando, así que tuvimos un ratito de sexo relajado, con muchas caricias y besos, super romántico. En un momento caí rendida y me dormí, aunque no estoy muy segura de cuando, lo único que sabía es que para cuando me sonó el despertador me pareció que había pasado solo un minuto desde que me había dormido, de lo cansada que estaba.
Preparé a los peques y los llevé al cole, donde me encontré con Cris y algunas madres más. Todas me preguntaron si me encontraba bien porque tenía mala cara, yo respondí que me había acostado tarde viendo una serie y que estaba cansada. Cris miraba divertida la conversación mientras intentaba evitar dentro de lo posible el tema de mi falta de sueño con el resto de madres. Al final varias decidieron que lo mejor que podíamos hacer era ir a la cafetería que hay enfrente del colegio y tomarnos un café y un buen trozo de tarta para que recuperara fuerzas para pasar el día.
Quería librarme del desayuno e ir con Cris a casa, me moría por hablar del tema con ella, así que intenté inventar alguna excusa, pero mi cerebro estaba embotado por la falta de sueño. Miré a Cris a ver si a ella se le ocurría algo, pero no solo no invento una excusa, sino que fue la primera que se apuntó al desayuno mientras me guiñaba un ojo. La muy cabrona sabía que me moría por hablar con ella, y había aprovechado el tema del desayuno para hacerme esperar.
Pensé que le daba palo hablar del tema e intentaba evitarlo, pero cuando íbamos a la cafetería se me acercó, me cogió del brazo (como muchas veces hacía) y separándolos un poco del grupo me dijo con una sonrisa.
- Viendo una serie ¿Eh? - Me dijo bajito para que nadie pudiera escucharnos - Menudas series ves tú por las noches -
- Cabrona - Le dije también en bajito - Y encima te apuntas a desayunar sabiendo que quiero hablar de lo que pasó ayer -
- Yo también quiero, pero siendo que te acostaste muy tarde, y juraría que alguien te ha despertado pronto - Me sonrió mientras decía eso - Creo que mejor desayunamos con el resto, te tomas un par de cafés, y cuando estés más espabilada nos vamos a tu casa y hablamos lo que haga falta.
Me quedé pensativa unos momentos, razón no le faltaba, estaba espesa y adormilada por la noche intensa que había tenido, un café no me vendría nada mal, y dos o tres tampoco.
El desayuno estaba siendo entretenido, hacia mucho que no me apuntaba a uno de estos y fue un buen cambio a la rutina diaria aunque fueran las típicas conversaciones de madres del cole de siempre. En un momento que conversaba con una madre a mi lado sobre las extraescolares de los peques noté que el tono de la conversación del resto cambiaba, habían bajado el volumen hablando sobre un obrero que había en la barra pidiendo. Alguna aprovecho a soltar burradas como que no le importaría que la llevase a la obra en la que estuviera y que la empotrase sobre unos sacos de cemento.
Me giré de forma disimulada a ver al obrero, y la verdad que llamaba la atención, la ropa que llevaba le ajustaba lo suficiente al cuerpo como para marcar un cuerpo musculado, el pantalón le hacía un trasero digno de agarrar y las manos grandes y fuertes…
¡Esas manos las conocía!
Aproveché que giró la cabeza un segundo para confirmar mi suposición, y al verle la cara reconocí a Aitor. Con la ropa de trabajo, gorra y de espaldas no lo había reconocido, vale que tampoco me había dedicado a mirarle la cara, pero eso poco importa.
- Seguro que si estuviera trabajando en mi comunidad le pediría que pasase por mi casa a hacerme una ñapa - Dijo la madre más dada a decir burradas.
- Seguro que si se te acercase a menos de dos metros no podrías ni articular palabra - Respondí - Lo único que serías capaz es de estar parada con la boca abierta babeando - Varias de las compañeras de mesa rieron por mi comentario.
- ¿Y tu? No serías capaz ni de pedirle la hora - Me dijo la madre un poco enfadada por mi comentario.
- ¿Quieres apostar? - Contrsté mientras guiñaba a Cris un ojo con disimulo, ella me miró con cara de duda.
- ¿Qué quieres decir? - Me contestó la madre.
- Que si voy hasta ese chaval, hablo un rato con él y consigo que me diga al menos como se llama, ¿qué ganaría? -
- Si consigues su teléfono también te pago el café de aquí a final de curso - Me dijo de forma socarrona, pensando que no me atrevería. En condiciones normales no se equivocaría, no me acercaría a alguien así por una apuesta nunca, pero hoy tenía las de ganar.
Me levanté, me arreglé un poco la ropa y me acerqué a la barra. Desde la mesa pudieron ver cómo me acercaba al hombre, le saludaba con dos besos y hablábamos unos pocos minutos, para terminar apuntando algo en mi móvil antes de que él se fuera con el pedido de cafés y bollería que había pedido y despidiéndonos con dos besos otra vez.
Me senté otra vez en la mesa con el resto de madres, que me miraban sin decir nada. Poniendo la mejor cara de niña buena que pude enseñe la pantalla de mi móvil a la madre que me había retado, donde se veía el teléfono de Aitor, mientras le decía.
- Te toca pagar mi café - La sonreí con malicia mientras ella me miraba con cara de sorpresa y Cris con cara de duda.
- Si lo hubiera hecho cualquier otra no me habría sorprendido, pero eres la última que espera que hiciera algo así - Me contestó.
-Si no soy capaz de saludar a un compañero de trabajo cuando nos cruzamos en un bar, malo sería - Dije mientras me reía, risas a las que se unieron el resto de mujeres de la mesa, menos la que había perdido la apuesta (que me acusaba de haber hecho trampas).
Tras eso les comenté por encima que era un compañero de trabajo, que se acababa de trasladar, que estaba haciendo reformas en su casa, y que había ido a pillar café para los obreros que tenía trabajando en casa, para tenerlos contentos y que no le liaran ninguna (palabras de Aitor, no mías). Obviamente fui objeto de una cuantas burlas y comentarios picantes, que ignoré sin molestarme por ellos.
Tras el desayuno volví a casa con Cris y nos dispusimos a hablar de lo que había pasado por la noche. Me pidió que le preparase un café mientras iba al baño, por lo que me metí en la cocina para ponerme con la cafetera.
- Hola preciosa - Me llegó un mensaje de Mario.
- ¿Qué haces despierto a estas horas? - Era prontísimo para que se despertase. Me mandó una foto de su miembro bien firme.
- Ando un poco alterado con lo que me has contado por la mañana - Añadió una carita guiñándome un ojo.
- Pues no te voy a poder ayudar con eso - La verdad que no me hubiera importado subir a ayudarle un poquito con esa erección.
- ¿Y eso? -
- Está aquí Cris, que hemos venido a hablar de lo de ayer -
- Bueno, siempre podéis subir las dos y que mire mientras me ayudas, que seguro que no dirá que no -
- Idiota, vete ya a dormir - Me puse colorada solo de pensarlo, y no me hacía falta meter la mano dentro de mi pantalón para saber que mi sexo se había humedecido también.
- ¿Viendo el rabo de tu amigo? - Pegué un bote al escuchar la pregunta de Cris y casi tiro el móvil del susto, no me había enterado que había salido del baño.
- No… - Intenté contestar, sin saber muy bien qué decir - Aún no me ha mandado nada nuevo - Se me ocurrió decir en el último momento.
- ¿Quién está viendo rabos? - Tanto Cris cómo yo dimos un bote al escuchar la voz de Mario que venía del salón.
- Yo… esto… no… quería decir - Cris balbuceaba sin saber que decirle a Mario, pensando que me había metido en un aprieto con sus comentarios.
- No te preocupes Cris, que ya conozco las historias nocturnas de mi preciosa esposa - Dijo Mario sonriendo mientras se acercaba a mí para darme un beso, momento que aprovechó para apretarme con fuerza el culo - ¿Nos sentamos en el sofá mientras te tomas el café? -
- Si, claro - Contestó ella mientras nos acompañaba al salón, Mario se sentó en un lateral del sillón y yo me senté entre los dos. En cuanto se sentó le pregunto con duda - ¿Realmente sabes todo lo que hace tu mujer por las noches? -
- ¿Te refieres si conozco las conversaciones calientes que tiene con desconocidos? - Mientras decía esto puso su mano en mi muslo y empezó a acariciarlo - ¿O si se lo que estuvisteis haciendo por la noche mientras yo trabajaba? - La sonrisa de Mario era de amabilidad y diversión a la vez, no había nada que indicase que le molestaba la situación, lo que hizo que Cris se relajara. Yo fui la que no fue capaz de relajarse, pues las caricias de Mario en mi muslo se acercaban peligrosamente a mi pubis.
- Yo, verás, fue una locura, lo sé… pero estábamos animados, surgió la posibilidad… - Cris no estaba cómoda, pensaba hablar conmigo del tema, no tener que darle explicaciones a Mario, no sabía qué decir.
- Cris - Dijo Mario con voz conciliadora mientras subía un poquito más su mano - Ayer estabais los tres calientes, os surgió la posibilidad de tener sexo mientras Ana se masturbaba y os pusisteis cachondos escuchándoos los unos a los otros, no me molesta. Es más, eso me ha ayudado a tener una interesante sesión de sexo mientras está exhibicionista de aquí me contaba todo está mañana - Agarró mi muslo para hacer que separase un poco la pierna, lo que le dejaría vía libre a acariciarme por encima de la ropa si le apetecía, separé mi muslo de forma disimulada, sin estar segura que pretendía, me daba corte que siguiera adelante, pero a la vez deseaba que se animase a meterme mano delante de Cris.
- La verdad - decía Cris más calmada - no estaba segura de cómo te lo tomarías, siendo que eran unos conocidos los que escuchaban a tu mujer masturbarse -
- Bueno, el otro día nos escuchasteis tener sexo mientras lo teníais vosotros, no hay mucha diferencia - Mientras decía esto, puso la mano sobre mi sexo con suavidad, lo que no evitó que diera un respingo, que llamó la atención de Cris, que hasta ese momento no parecía haberse dado cuenta de que hacía Mario con la mano.
- Ya. Pero no estabas tú delante… -
- Me gusta que está chica de aquí se exhiba - Su mano empezó a moverse acariciando mi sexo, yo no sabía dónde meterme, aunque lo leggings que llevaba y las braguitas hacían que Mario no me acariciase directamente eran lo suficientemente finos como para hacer que me estremeciera y que me tuviera que aguantar los gemidos - No me importa que sea delante de vosotros o de unos desconocidos, con tal de enterarme de todo loque hace, y que no pase de zorrear por el móvil sin estar yo presente.
- Entonces, ¿Te gustaría que hiciera algo más estando tú presente? - Los ojos de Cris estaban fijos en el paquete de Mario, que según pude ver, estaba a punto de reventar el pantalón corto que llevaba.
- No me importaría, si nos lo tomamos con calma y no hacemos algo que afecte a nuestro matrimonio - No se que cable se me cruzó en ese momento, metí la mano por la pernera del pantalón corto, que como era amplio no me dio problema alguno al hacerlo, sabía perfectamente a donde estaba mirando Cris, pero no me aguantaba las ganas de ver lo cachondo que estaba Mario, y pude comprobarlo sin problemas porque no llevaba ropa interior debajo.
El se estremeció en cuanto agarre su miembro, y empezó a acariciarme más rápido, lo que hizo que soltase un gemido y cerrase lo ojos. Diría que me daba igual que estuviera mirando Cris, pero mentiría. El morbo de que estuviera a nuestro lado me estaba volviendo loca, empecé a masturbar a Mario por debajo del pantalón, para mejorar el espectáculo.
No me sorprendió escuchar un gemido de Cris, me esperaba que hiciera ella algo también, lo que no me esperaba que al abrir los ojos la viera con los pantalones en los tobillos y masturbándose mientras me miraba a mi.
No puedo explicar lo cachonda que me puse y lo sensible que se puso mi sexo, las caricias sobre la ropa las notaba como si fueran directamente sobre mi piel. Mi cuerpo reaccionó y noté como llegaba mi primer orgasmo. Intenté decirle a Mario que parase, que no me quería correr (me daba vergüenza hacerlo delante de Cris), pero lo único que salió de mis labios fue un grito de placer mientras mi cuerpo se tensaba y empapaba la ropa que llevaba puesta.
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- Relato #191659— title-regex: contiguous parts (5 -> 6)
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