Esposa obediente
Ella sabe que le gusta ser obediente. Y él, que le gusta mandarla. Esta vez, la prueba de fuego no es solo el placer, sino hasta dónde puede llegar su entrega.
ESPOSA OBEDIENTE
- ¡ Quieta!
Lleva buscando batalla desde que ha subido al departamento. Está como un perra en celo a medio desnudar, solo con la parte baja del bikini que se mete en la raja del culo y deja al aire los cachetes de las nalgas.
Me mira buscona. Respira hondo para hacer oscilar sus tetas, sabe que me gustan sus senos cuando vibran con los pezones duros y erguidos. Sus manos delinean su cuerpo pasando por las caderas.
- Cariño..¿ Quieres ver como me hago una pajita?
Se mete los dedos bajo el bikini, se muerde los labios mientras se masturba, Los pezones se le han puesto totalmente erectos, son grandes, como la falange de mi meñique. Empieza a gemir, sé que va a venirse y lo hace entre gemidos. De pie, con un temblor de entrega en el cuerpo.
Se baja el bikini, y tira del hilo de las bolas chinas. Se acerca sumisa buscándome.
- Mi amor... ¿ Quieres chuparlas?
Me gusta saborear sus flujos de hembra y más tras un orgasmo. Son dos pelotas de acero totalmente mojadas, las paladeo una tras otra.
- Estar toda la tarde en la pileta con las bolas me saca. Lo sabes y me pides que lo haga para que sea mas puta.
Me baja el pantalón y el calzoncillo. Al hacerlo la polla queda libre, dura, en alto.
La agarro del cuello y la giro para que pueda apoyarse en la mesa del comedor. Sabe lo que debe de hacer. Apoya su pecho y queda con el culo en pompa. Le doy un azote con la mano derecha. Con la izquierda preparo mi verga para clavársela. Me pone mas burro su AAAYYY de entrega al recibir la nalgada. No me entretengo, apoyo mi cipote en su chumino y empujo. La voy metiendo despacio, sintiendo como su vagina empapada acoge mi pija. La clavo hasta el fondo. La agarro por las caderas y empiezo a bombear.
Me gusta oír como gime de placer cuando la follo bien follada. Al principio está quieta recibiendo mis empujes, luego mueve su culo para que el golpe de mi arma en su coño sea más fuerte.
- ¡ ASÍ...ASÍ...ahhhh... aaaah!- ronronea como gata en celo.
- Me vuelvo a venir AAAAAAAHHH- chilla.
Y yo acelero hasta soltar toda mi leche en su vagina ansiosa. Nos quedamos parados, respirando hondo después del polvo.
- Ha estado muy rico- dice mimosa.
- Sí, sabes que me vuelves loco...nena.
- ¿De verdad soy tu nena?
- Sí - me divierte verla tan entregada cuando la cojo bien cogida.- Eres mi nenita, mi putita.
- Me gusta ser tu putita
- Recuerda que eres mi puta, y que me gusta que lo seas. Y que calientes a otros si te lo digo.
- Te `pone burro que lo que escribo excite a mis lectores y más cuando algunas mujeres lo comparten conmigo como lunamer y susy.
- Sí, y a ese mandón que con el que has escrito más de un relato que te usa como lo que eres: una putita.
- Y me hago pajas recordando lo que nos hemos contado. Y luego te monto como una loca para que me claves tu polla hasta romperme. Te gusta que yo sea así.
Me vuelvo a calentar, me excita verla hacerse pajas, saber que es tan perra.
-¡ De rodillas y hazme una mamada!
Se arrodilla y me agarra la polla, me la menea pegándose con ella en la cara mientras con la lengua le da lamidas. Cuando está dura como una piedra, se la mete en la boca. Sé que no puedo forzarla a que se le meta entera. Puede vomitar, alguna vez le ha pasado, es sucio aunque morboso. Pero sabe mamar, jugar con mi cipote, lamerlo y chuparlo como si fuera un helado, con la mano agarrar la base de la pija y menear la despacio. Con la otra mano se masturba, cambia de mano, sus flujos de gata en celo actúan de lubricante de la paja que me hace al tiempo que la chupa. Debe estar a punto de venirse porque acelera el ritmo para que acabe con ella.
- ¡ASÍ...PUTA...ASÍ!- le grito mientras le suelto la leche en la boca.
Está temblando del orgasmo. Se ha tragado todo el semen. Me mira desde abajo entregada. Se levanta y me besa. Me deja que saboree mi hombría.
- ¡Mariel..ahora a ducharnos y después ponte a escribir tus fantasías.
- ¿ Sabes que voy a ser muy perra?...¿ de verdad no te importa?
- Nena, me encantas que seas una puta viciosa...con mi permiso.
A quien me dedicó un comentario remarcando el encanto de ser la puta de mi hombre.
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