Voyeur, el placer de espiar 22
Andrés calculó cada segundo, cada deseo, cada límite. Ahora, el traje de novia está listo y el hotel espera. No hay marcha atrás: esta noche, el sobrino debe demostrar que es digno heredero de un placer que no conoce límites.
Lo vivido aquella noche marcaría también mi vida, me había entregado por completo al placer más mundano, a la depravación, mi novia entendió que esa noche no era el momento de arrastrarme a la habitación, tenía que asimilar lo que había pasado, tanto libertinaje, pesaba en mi. Me dejé llevar por la lujuria, por la perversión de Andrés el cual había calculado que Pepe no cumpliría, lo obligó a abstenerse de tener cualquier tipo de sexo durante una semana, para llegar al momento más morboso y que se corriera en poco tiempo, dejando a Mary con unas ganas enorme, con una calentura inusual, y esta buscaría en la habitación quién pudiera calmar sus ansias y pedirme sexo, sin ningún rubor.
Andrés vio en mí su digno heredero sexual, y a partir de ese día me consideró un igual, con sus mismos derechos. Para Mary, parecía ser una fantasía cumplida, ella no dudó ni un solo segundo en aceptar que el jefe me otorgara los mismos derechos sobre ellos. Había caído un muro más garande que el de Berlín, no había marcha atrás, mandé al carajo todo atisbo de moralidad que pudiera tener, ya nada podía cambiar, lo había hecho, y no solo eso, disfrute haciéndolo, nuestra depravación había sido consumada, a partir de ese día mi tía se convirtió en Mary.
Mi novia también había aceptado que follara a Mary y que acabara marcando los a los tres en esa bañera, no sé cómo había llegado hasta allí, pero cada día, estaba más enamorado de ella, a falta de dos semanas para la boda, acordamos que el último sábado haríamos la última locura de solteros, por separados, ella sabía lo que había planeado el jefe, así que ya eligió esa noche para su último capricho, habló con mi hermana para pasar la noche entera con ella a solas, sin mirones, lo que pasó aquella noche no lo sé, según Encarna "fue una locura", yo la pasaría con mi tío, Andrés y Mary.
El jefe habló con mi mujer, Mary y Pepe, el quería hacer oficial que yo tuviera el rol que me habían asignado, nuevo macho de Mary y macho superior de mi tio. Con lo que el sábado volvió a vestir a Pepe y a Mary con sus trajes de boda, aunque la barriguita le impedía abrocharlo bien. El ofició la liturgia, vestido con el traje de cura, similar a la que yo leí, cambiando los nombres.
Solamente Mary y yo, estábamos ajenos a lo que sucedería después, tras el beso a la novia, Andrés sacó del bolsillo un talón con un bono de un hotel de 4 estrella gran lujo de Sevilla, me lo entregó, dándome un abrazo, "pásalo bien, y demuéstrame que eres un digno heredero". También me abrazó mi novia y tras besarme me dijo que ya estaba todo hablado que no me preocupara, "yo ya tengo mi plan está noche, ya me contarás cuando llegues a casa, follate bien a esa zorra y le quitas todas las tonterías" no se si le quitaría las tonterías, pero Mary estuvo toda la semana sin follar con el jefe, con lo que sería una bomba de relojería esa noche. Mary debía llevar su traje de novia en la maleta, el cual inspeccionaría el jefe al día siguiente para comprobar si la noche fue calentita.
Llegamos al hotel y nos duchamos primero fui yo mientras Mary sacaba el traje de novia, me quedé en el aseo mientras Mary se duchaba, lo hizo delicadamente, pasimoniosamente, sabiendo que yo disfrutaría viendo cómo pasaba sus manos por cada centímetro de su cuerpo, a sus treinta y tantos años tenía un cuerpo increíble, maduro, unos pechos tamaño medio, una barriguita sexy debido a su embarazo, una curvatura en la espalda que resaltaba su culito, pelo moreno corto que dejaba al descubierto su bonito cuello, del que el mismísimo Drácula hubiera disfrutado mordiendo, sus piernas bien torneadas y su coñito moreno totalmente rasurado, de cuyo mantenimiento se encargaba el cornudo de mi tio.
Tras aquello fuimos a la habitación y después de un beso ella se arrodilló, mostrando su sumisión, cogió mi polla y empezó a mamarmela, lamiendo desde los huevos hasta el glande, metiéndosela entera hasta la garganta, mirándome a los ojos, eyaculé en su boca, lo cual disfrutó y saboreó, vertiendo gran cantidad de semen en su traje de bodas. Tras aquello, Mary, se tumbó en la cama, dispuesta a que yo la hiciera disfrutar, empecé lamiendo sus pechos, algo más grande que los de mi novia, el cual disfrute de su sabor y textura, de su pezón moreno, mordiendolo, mamandole, baje hasta su coñito con mi lengua lo saboreé todo, incluso penetré su vagina con mi lengua, recogiendo gran cantidad de flujos, metí un par de dedos dentro de su vagina, como era mi costumbre para sacarlo manchado de tan rico manjar y lo introduje en mi boca.
Volví a meter los dedos en el coño de Mary mientras se comía, sus piernas temblaron, me aparté para que no me mojara al correrse y lo hizo sobre el traje. Después de su primer orgasmo, Mary estaba deseando sentir mi polla dentro de ella, se tumbó en la cama, e hice el misionero con ella, mientras la besaba y saborqba su lengua y sus labios, tras un buen rato empezó a temblarles las piernas y su cuerpo empezó a convulsionar, otra vez se estaba meando de placer, tenía el temor de que manchara la cama y puse rápidamente su traje para recoger todo ese líquido.
Nuestras ganas de disfrutarnos no bajaban, por más que cambiáramos de posturas, por más que mi penetraciones fueran muy duras y profundas, caso violentas, estaba dispuesto a quebrarme el rabo así que le pedí que se pusiera de pié, la besaba mientras la follaba allí de pie con sus manos apoyadas en la pared y su espalda arqueada para facilitarme la labor. Sus gemidos eran gritos de placer, no se si la habitación contigua escucharían algo, pero nunca había escuchado a una mujer chillar de placer, ni con el jefe, la embestía con todas mis ganas, con todas mis fuerzas, sus piernas temblaban de nuevo y la sujeté para que no se cayera dejándola en la cama sobre el traje, de nuevo su cuerpo temblaba, acabé corriéndome sobre su espalda y sobre sus pechos.
Estuve cerca de tres horas follándola incansable, buscando la mejor postura para que mi polla venosa llegara a lo más profundo de su cuerpo, hasta que ya no pude más y eyaculé dentro de su coño moreno, que ya estaba bastante rojo, y perjudicado.
Acabó derrotada, dormida encima de su traje de boda, su cuerpo parecía inerte, su piel brillaba por el sudor y sus fluidos, su respiración era armoniosa, su ardor uterino se había sido calmado, conseguí doblegarla y saciarla a base de pollazos, como no lo había hecho nunca el jefe y su pollón. Mary la encantadora dómina de mis pajas juveniles, se había convertido en una zorra sumisa, con un ardor uterino fuera de lo común. Una depravada como yo y eso me encantaba.
Mary estaba preciosa, era una delicia. Me acosté satisfecho y no tardé en coger el sueño. Mi reloj biológico me despertó a las 7:30 horas y tras un par de vueltas remolonas en la cama me levanté y me fui al aseo para darme una ducha antes de irnos de aquella habitación, estaba casi acabando cuando Mary entró en el aseo, con sus ojos aún pegados, "joder vaya paliza tengo en el cuerpo, me duele todo" me dijo.
La invité a bañarse, para ver si con la ducha mejoraba sus síntomas, le di un beso de buenos días y tras darle un masaje salimos del baño y nos dispusimos a desayunar, ella un biberón de leche calentita y yo unos flujos vaginales que me supieron a gloria, los cuales disfrute hasta la saciedad en un perfecto 69.
Llegamos a su casa sobre las 12:30 h. Estaban los tres esperándonos, tras besar a mi movia saludé al resto. El jefe no tuvo espera y reclamó el vestido, el cual conservaba gran parte de la humedad de lo sucedido aquella noche y algún resto más fresco de la mañana, su cara dibujó una sonrisa "felicidades sobrino, has superado todas mis expectativas, de los tres días que dispongo te cederé uno, para que puedas disfrutar follandote a Mary" me dijo el jefe. Tras un rato de charlas donde llegamos a algunos acuerdos sobre ese tema, los cinco nos fuimos a almorzar a una venta, pasando una tarde buenísima, divertida, amena.
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