Carmen me sorprende!
En un local lleno de gente, una prima hermana se acerca con una propuesta directa y caliente. Sin mediar palabras, la pasión se apodera de ambos en un hotel, donde la experiencia y el deseo se encuentran en un encuentro sin límites.
Carmen me sorprende!
Había pasado un par de meses que llevaba separado, aun con la congoja de lo vivido mis amigos más cercanos me invitaron a tomar unas cervezas en un conocido local barranquino, accedí de buena gana y nos encontramos, el local estaba lleno de gente bebiendo y riendo, disfrutando de la vida, entablamos conversación con unas chicas que estaban en una mesa contigua; mi sorpresa fue ver a Carmen (prima hermana de Patty) entre ellas. El grupo acepto la invitación y nos juntamos en un solo grupo.
Las cervezas iban y venían, el ambiente estaba en su momento y todos la pasábamos bien, Carmen se me acerca y me saluda afectuosamente, sentándose a mi costado y conversamos.
- Hola Lunatacas, ¿qué haces por acá?
Hola Carmen, pasando un rato con mis amigos.
- Qué bueno, ¿cómo va todo por casa?
Todo bien, dentro de los detalles de las últimas semanas.
- Me sirves por favor, ando con sed.
Las miradas de mis compañeros fueron directas a ella, sus morenas tetas resaltaban y pugnaban por ser liberadas, prácticamente me las puso en la cara, siendo notado este acto por todos, bebimos un par de cervezas, el resto de la noche bebimos con normalidad y conversamos de varios temas.
Al promediar las 01:00 horas Carmen me saca de la mesa para conversar y sin pelos en la lengua me lanza lo siguiente:
- Lunatacas, te parece si me llevas a otro lugar, ando caliente.
Interesante.
- ¿Puedes bajarme la calentura?
Sale, vamos a un hotel que está cercano.
Me dio un pico y sonriendo coquetamente, me beso suavemente, no dude un segundo más, sin despedirme salimos del local en dirección de un cercano hotel. Sin embargo, había algo que no encajaba, esta mujercita no estaba en tragos como para portarse así, ya en camino ubique una bodega compramos algo para tomar y un par de cajas de condones, procediendo nuestro camino.
Carmen tiene una figura envidiable, morocha, curvilínea, un par de tetas que atraen miradas, digamos que tiene un aire a Missandei de GOT, por lo que la hace una deseable mujer: ella es bastante liberal y abierta al tema de parejas, se acuesta con quien le da la gana y no le importa el qué dirán.
Ni bien entramos a la habitación nuestras ropas volaron por todos lados, separe a Carmen para apreciar su cuerpo solo cubierto por la ropa interior, nada fuera de lo común, sus curvas pronunciadas la hacen muy apetecibles, sus pechos morenos ufffff, la hale hacia mí para besarla, ella correspondió y nuestras lenguas de unieron.
Baje besando su cuello, solté el sujetador, liberando esas hermosas y bien formadas tetas, grandes y exquisitas a la vista, mis manos recorrieron ambas, sintiendo su suavidad y lo tersas que son, ufffff, pulsee su peso, y mis dedos frotaron sendos pezones, pequeños pero ya erectos, su aureola oscura les daba una tonalidad agradable, luego mis labios succionaron uno a uno, arrancándole pequeños gemidos, lamiendo y mordisqueando me deleite un buen rato con sus hermosas tetas, ufffff, mientras ella ya tenía sus manos metidas en mi entrepierna, amasando suavemente mi ariete.
Sin mediar palabra y volviéndola a besar la tumbe sobre la cama, bajando por su abdomen, mi lengua lo recorrió, recalando en su ombligo, pase de largo hacia sus muslos, contorneados y formados, los bese y lamí a mi gusto, ufffff, Carmen solo se dejaba llevar, sus gemidos eran suaves, mis dedos hicieron a un lado la tanga, para encontrarme con sus labios ya separados por la excitación del momento, ella recogió las piernas, para sacarse la prenda y tirarla en la cama, ufffff, el panorama mejoro enormemente, ante mi yacía Carmen desnuda, me incorporé para apreciar su curvilínea figura, ella mostraba orgullosa sus tetas casi perfectas y una sonrisa angelical, ¡te gusta lo que ves! – pregunto, claro que me gusta – respondí.
Mi cabeza se hundió entre sus piernas para oler su sexo, sus labios semi abiertos, delgados y oscuros, coronados por un monte de Venus bien cuidado en forma de triangulo recortado, el resto limpio no había vello alguno, aspire profundo, mis labios se unieron a sus labios mayores, en un intenso beso, mi lengua profano su interior, rápidamente mi gusto se llenó con su esencia interior, mis lengüetazos ocasionaron que ella atrape mis cabellos con sus manos y me empuje más hacia su interior, ufffff, sus gemidos comenzaron a ser notorios. Seguir recorriendo sus labios en la búsqueda del tesoro escondido por ellos, al encontrarlo reaccionó endureciéndose, su botón a manera de frijol se irguió haciendo que su dueña se estremezca, ufffff, le dedique mucho tiempo intercalando con su vulva y su perineo, al separarme relucía con brillo propio de lo ensalivado que estaba, no perdí más tiempo me puse el preservativo, hice que Carmen recoja sus piernas y de un solo envión la clave hasta el fondo, ella solo se quejó por un momento para después atrapar mi cabeza, buscar mis labios y besarme; balbuceo algunas palabras que no entendí, me apoye en mis brazos y comencé a embestirla con fuerza, sin dejarle tiempo a que se acomode y que se acostumbre; el interior de su coño era cálido, ufffff, la lubricación existente hacia casi imperceptible el roce, pero ver como blanqueaba los ojos y se mordía los labios mostraba que estaba sintiendo cada embestida que le daba, sus piernas me atraparon y las acomodaba en búsqueda de la posición precisa para sentir mejor mi ariete.
Carmen mostro los dotes innatos que tiene en las artes cacheriles y lo bien entrenada que tiene su vulva, atrapando mi ariete de tal manera que quisiera exprimirlo o ahorcarlo, ufffff, sí que sabia moverse esta niña, siempre le tuve ganas y me era difícil entrar con ella por estar con su prima hermana, ahora la tenía a mi merced y no desaprovecharía la oportunidad de estrujarle el coño.
Levante sus piernas para poner detrás mis brazos y empujar con fuerza, de inmediato sentí el ajuste de su vulva en esa posición, las embestidas fueron constantes y fuertes, ella seguía besándome y por momentos me ofrecía sus tetas, las que atendía sin perder el tiempo, unos minutos en esa posición y ella comenzó a temblar y gemir con más intensidad, pidiendo que no me detenga y que mantenga el ritmo, un par de puntadas más y arqueo el cuerpo, soltando un vigoroso ohhhhhh, ajustando más la vulva, clavándome las uñas en los brazos y mirándome fijamente, al momento de alcanzar el orgasmo cerro los ojos y aflojó todo el cuerpo, respiraba agitada y estaba sudorosa.
No le di tiempo a recuperarse, me hundí entre sus piernas y mi lengua invadió su vulva para poder probar su néctar, deliciosa esencia, ella no lo esperaba con sus manos quiso evitar mi accionar pero en el camino se detuvo al sentir mi lengua en su interior y como recogía sus jugos vaginales, una vez que deje limpia esa zona levante más sus piernas dejando al aire y mostrando su arrugado, oscuro y pequeño agujero anal, me esforcé en llegar con mi lengua a su ufano agujero, al sentirme me hizo saber que no lo atienda mucho ya que seguía virgen por ahí. Cosa que me parecía poco creíble, pero por su aspecto no mostraba uso alguno, esto me encendió más ya que la voltee para dedicarle un buen tiempo en besos negros y oler, succionar esa zona, también mordisquee sus nalgas, duras y suaves a la vez, firmes y redondeadas, agradables al tacto.
La gire para dirigir mi ariete a su vulva y de golpe se la clave hasta el fondo, Carmen se quejó, pero nuevamente cayo presa por la situación y levanto la cola en señal de sumisión y goce, en esta posición su vulva ajustaba más y el contornear de sus caderas hacia más agradable la penetración, ufffff, ambos la estábamos pasando bien, esta niña ajusta lo necesario y preciso, acompasa el ritmo rápido y no lo pierde, la acomode mejor dejándola de perrito para poder apreciar su formada pera de amplias carnes, coronado por su ufano agujero, que dejaría de ser virginal. Entusiasmado por la visión, palmotee a mi antojo sus nalgas, ambas mostraban las huellas de mis manos luego de azotarlas, a cada palmazo ella contraía su coño y obvio yo disfrutaba de esto, el frenesí de la posición hacía que por momentos mordisquee su espalda o tiraba de sus cabellos para halarla a mí y hacer que sienta más profunda la penetración.
Ambos la estábamos pasando muy bien, cambiamos de posición, ella se recostó sobre la cama y sola coloco sus piernas sobre mis hombros, una de sus manos busco mi ariete para llevarla a sobar sus labios y clítoris, le acomode unas almohadas bajo la cadera y saz hasta el fondo, ufffff, ahora si sentía como ajustaba ese hermoso coño, su calentura iba en incremento, desde esta posición dominante veía y apreciaba como abría los ojos al máximo cuando nuestras caderas chocaban, el recorrer de mi ariete en su interior, pasarían un par de minutos y ella comenzó a sacudirse, entre gemidos y bramidos alcanzaba su segundo orgasmo, al relajarse la arquee un poco más y baje sus pies para apoyarlos por completo sobre mi pecho, embestía con más fuerza y rudeza, agarre sus tetas para apretujarlas, ufffff, mis dedos atraparon como pudieron sus pezones e hicieron lo suyo, ahora Carmen me miraba desafiante y balbuceaba palabras que no entendía y la verdad no le prestaba atención, deslizo su mano derecha para que sus dedos froten su vulva y manoseaba el clítoris con llamativa rapidez, esta acción colaboró en su inminente nueva llegada, sacudiéndose y esta vez con un gemido más alto, ohhhhhh, alcanzaría dos orgasmos más, baje sus piernas, juntándolas y dejando sus rodillas pegadas a mi pecho, el ajuste fue más, ocasionando lo que era eminente, sentí el recorrido de la descarga eléctrica descendiendo por mi espina dorsal para terminar con una serie de descargas en el interior del coño de Carmen, ufffff, resoplando y empapado en sudor caí sobre ella, alcanzamos el orgasmo casi en simultaneo.
Carmen me devolvió el servicio, ya que ni bien caí sobre ella, me hizo tumbar sobre la cama, para retirarme el condón y llevarse mi ariete a la boca, lo engullo con lascivia, sin dejar de mirarme succionaba, lengüeteaba, sus manos amasaban mis testículos, y recorrían el largo de mi ariete, su lengua prodigiosa no dejó en ningún momento la cabeza de mi ariete, ufffff, me llevo al clímax total, en un comienzo me causo dolor, luego fue placer absoluto, ufffff, la lengua de Carmen es fabulosa, lamia, chupeteaba y mordía mi ariete, lo dejo limpio y lustroso, estuve nublado varios minutos para luego notar como volvía a empalmarme y estar listo para el combate. Carmen al notarlo, empezó una breve conversación que terminaría en su total entrega.
- Hummmmm Lunatacas ya estas listo otra vez.
Claro linda, esa lengua tuya me ha puesto como cañón.
- Me has hecho llegar 5 veces y tú solo te has venido una.
No te preocupes por mí, primero llegas tú y ya vemos mi caso después.
- Estás loco, debes de llegar sino cual es la gracia.
La gracia está en hacerte llegar más veces.
- Bueno, la estoy pasando bien así que no me opongo a lo que dices.
A propósito, veo que tu culito aun esta sin estrenar.
- Jajaja, sí, pero tú ya has hecho méritos para entregártelo.
Uy, que es lo que tengo que hacer para merecer ese honor.
- ¿Honor?
Claro, para mí sería un honor romperte el culo.
- No, aun no es tiempo, mi culito está reservado para mi noche de bodas.
Ok, no hay problema, la halé para besarla.
Acto seguido hice que se monte sobre mí, ella misma dirigió mi ariete para frotar su vulva, la tome por la cintura e hice que se la clave de golpe, ufffff, penetrando otra vez ese caliente coño, lubricado y ansioso de mi ariete, ella subía y bajaba, acomodo sus manos sobre mi pecho no sin antes llevar las mías para que amase sus tetas, con hábiles movimientos comenzó a cabalgarme suave y lento para incrementar sus embestidas, los sentones no se hicieron esperar, ufffff, sí que gozaba como estampaba sus nalgas contra mi ser, magullándome los testículos, el movimiento propio de sus caderas era sutil y calculando para no salirse, volviendo a clavársela de golpe, mientras le amasaba las tetas y pellizcaba sus pezones, por momentos me besaba y la atrapaba por la cintura para con movimientos bruscos de cadera penetrarla lo más que podía.
Continuamos con nuestra sesión amorosa, la coloque en 20 uñas, o de perrito para disfrutar de la visión de su carnosa pera, esta vez ella me sorprendió pidiéndome que no me mueva, siendo ella la que lo haría, ufffff, que tal mujer, mostro sus mejores dotes en esta pose, no aguante y luego de unos minutos la tome por las caderas y no pare hasta volverle a llenar el coño con mi esencia; ambos alcanzamos el clímax del orgasmo juntos, rendidos y sudorosos.
Carmen hizo lo mismo que en mi primera llegada, recupero el aliento y me volteo para tragarse mi ariete y dedicarle largos minutos de atención, ufffff, que bestia esta mujer, su lengua prodigiosa no se detuvo hasta dejarme listo para el 3er round, esta vez ella llevo la batuta y me jalo hacia un puf que lo acerco al con espejo, dándome la espalda abrió sus piernas, me acomode para colocar mi ariete en la entrada de su vulva y empezamos con la penetración, la halaba por el cabello y azotaba sus nalgas, ufffff, ver su reflejo en el espejo era un aliciente más, ver como blanqueaba sus ojos, las expresiones mostradas por cada embate, un buen rato sobre el puf, luego la cargue en vilo para llevarla a la cama, ella me besaba y nuestras lenguas se entrelazaban, hizo que me acomode de misionero y la penetre, sin dejar de besarnos comenzó con el movimiento de caderas, que acompase con mis embates, ufffff, en esta posición logramos alcanzar el ultimo orgasmo de la noche.
Nos quedamos dormidos, la luz solar entraba por la ventana, me levante para ir a orinar, Carmen aun dormía, me metí a la cama me acerque y bese su espalda, ella se volteó regalándome una enorme sonrisa para luego besarme y meter su mano en mi entre pierna, hummmmm, Lunatacas veo que alguien más se ha despertado, se metió entre las sábanas para darme una mamada de campeonato, me propuso un 69, accedí de inmediato, degustar sus labios recién lavados, ver como se abrían antes mis lengüetazos, atrapar con mis labios su clítoris, ufffff, quedamos listos en un santiamén. Nos alienamos y la penetre de misionero, nuestros labios y lenguas se unieron en largos besos, ella me rodeo con sus piernas, atendí sus tetas, recogí una de sus piernas en búsqueda de su punto de ebullición, consiguiendo que alcance su orgasmo unos minutos después; me salí de entre sus piernas, ella de manera conciente me dio la espalda, ya de perrito la penetre suavemente, variamos de cucharita y terminamos alcanzando el clímax en una cabalgada descomunal de ella.
Nos bañamos y nos dispusimos a salir, fuimos a desayunar por las inmediaciones, degustamos de un merecido café, conversamos de nuestra vivencia y al final, Carmen cerro el tema con:
- ¡Lunatacas, mi prima resulto más pendeja que yo!
Ahhhhhh, no hablemos de ella.
- Disculpa si te incomoda.
No para nada, solo que no hay necesidad de hablar de ella.
Dejo su café sobre la mesa y jalo su silla para acercarse más a mí, con su rostro pegado al mío, cerro los ojos y me beso, Lunatacas me ha gustado estar contigo y la he pasado muy bien, espero que se repita varias veces, es más creo que te tendrás el honor de romperme el culito…
Casi derramo el café sobre mí, al escuchar estas palabras, ella se levantó con una sonrisa pícara en el rostro, tomándome de la mano y exclamando ¡el domingo recién empieza!
El resto del día la pasamos juntos, ya por la tarde la lleve a mi departamento donde tuvimos un par de sesiones más, nos encontramos varias veces más y después de mucho sudor me entrego su virginal culo, pero eso es motivo para otra historia.
Saludos a todos.
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