Voyeur, el placer de espiar 15
Paco y Encarna planean darle a Elisa una última locura antes de su boda, pero la pasión desbordada de esa noche traerá consecuencias imprevistas. Entre gemidos y orgasmos compartidos, el destino decide por ellos, transformando una aventura en un compromiso de por vida.
Con mi novia había hablado de darle a Elisa una última locura inolvidable, nosotros teníamos muchísimos días por delante y solo una noche para gozar de ella. "Ahora Paco te va a follar, disfrútalo porque nadie te va a follar como el" le dijo Encarna al oído, "bueno ya me he corrido dos veces, pero estoy muy cachonda a ver si es capaz de sacarme algún orgasmo más" respondió ella. Había dejado el listón muy alto, debía follarla como nadie, tenía buen rabo, un buen maestro en el jefe, y una buena hembra como Encarna para practicar lo aprendido y más, ella sabía perfectamente lo que le esperaba a Elisa.
Decidí que por unos minutos debería hacerle un misionero con el fin de que su vagina se acostumbrara al tamaño de mi polla, poco a poco fui encajando los centímetros que nunca rellenó su novio, sus gemidos empezaban a sentirse en la habitación, bombeaba en principio con cuidado para después levantarle una pierna y girarla levemente situándose de rodillas entre sus piernas, comencé a bombearla esta vez duro, ella con su mano quería impedir la penetración profunda, pero yo seguía bombeando, me ponía a tope ver su cara desencajada, mi novia solo acariciaba sus pechos, "sigue, sigue, así, dios, dios, me voy a correr, me corro" sus palabras me animaron a acelerar mís embestidas, y en poco sus manos agarraban las sabanas y se retorcía de placer, se estaba corriendo, hablando en Arameo, con su respiración entrecortada me pedía que parara. Ya era mía, la folle en todas las posturas en las que me permitía una penetración profunda, ella también tuvo la oportunidad de cabalgarme mientras Encarna estaba a horcajadas sobre mi boca, ella se besaban y miraban sus caras, si el jefe me enseñó muchas cosas pero fue mi novia la que me enseñó a comer de manera magistral un coñito, y conseguí hacerla correr con mi lengua. Poco después Elisa volvía a correrse. Su coñito estaba encharcado y sus flujos eran blancos espumosos, al verlo encarna se lanzó a limpiarlos con su lengua, me saque el condón y me masturbé con sus tetazas, así quería hacerlo desde un principio, era una pasada esas tetas juntas y mi polla saliendo entre ellas triunfante, seguro que la de su futuro marido se perdería entre ellas, le dije a Elisa que esa corrida era para ella y que donde la quería ella sacó la lengua y la señaló con el dedo índice, abrió sus bonitos y carnosos labios y pase mi glande por ellos, sentí como sacaba su lengua y lo saboreaba, descargue todo lo que pude en su boca, tragó bastante y dejó lo que había salpicado en su cara y algo de su boca para compartirlo con Encarna.
Descansamos un rato, ella no se lo creía, iba ya por su quinto orgasmo. Aún seguía encendida, lo que estaba viviendo la tenía con su libido por las nubes. Tras tomarnos un cubata seguimos esta vez me tumbé y ellas se encargaron con sus lenguas de devolver la vida a mi polla, volví a follarle el coñito de Elisa, sometiéndola al placer mientras Encarna la lamía y besaba, la folle de pié, levantada a pulso, y por último a 4 patas con mi novia haciendo un 69 con ella, duro, la folle muy duro, acabamos a las 5 de la mañana, rotos de placer, especialmente Elisa a la que su última locura le había dejado el coño muy maltratado.
Esa fue la última locura de Elisa antes de casarse, se iría a vivir a Granada, después de aquello vino su primera locura después de casada, segunda, tercera etc. Etc. Cada vez que venía por Sevilla sola a visitar a su familia, nos llamaba, para divertirse sexualmente con nosotros, también de vez en cuando íbamos a Granada, no solo de turismo. Fuimos su locura y pasión. Aquella noche dormimos juntos los tres. Nos despertó Encarna vomitando, tras calmarla y que dejara de vomitar decidimos bajar a desayunar cerca del apartamento.
Hablé con el dueño del apartamento y le alquilé ese día también, había leído sobre el tema, algunos de mis amigos de estudios vivieron situaciones similares, fatigas matutinas de sus parejas, me había corrido dentro de ella hacía algo más de tres semanas y no había visto la regla aún, aquel condón roto nos podía estar jugando una mala pasada. Aúnque las fatigas suelen aparecer un mes después del embarazo, no me fiaba ni un pelo. Tras despedirnos de Elisa buscamos una farmacia, compramos un test de embarazo y volvimos al apartamento. Impregnamos la tíra reactiva con su pis, y en un rato teníamos los resultados. Positivo, nuestras caras eran de auténtico terror, esto no estaba en nuestros planes, baje por otro test. Misma operación, mismo resultado.
Encarna estaba embarazada, nos queríamos en un futuro casar, y el futuro nos sorprendió con un presente. Me arrodille delante de ella sin anillo pero con una única intención "Cásate conmigo, no se si seré el mejor marido del mundo, pero se que te amo con todas mis fuerzas" ella se arrodilló delante mía "lo estoy deseando desde que te conocí, sí quiero casarme contigo" ambos nos abrazamos llorando, no era lo que habíamos soñado pero si lo que queríamos. Teníamos el apartamento para nosotros todo el domingo, pudimos hablarlo todo como personas adultas, ella tenía trabajo yo también, calculamos todos los gastos, y decimos alquilar un piso pequeño para empezar.
Decidimos que debíamos comunicar la noticia y nuestras intenciones a nuestras familias después de unas nuevas pruebas, esta vez de laboratorio. Esas pruebas arrojaron el mismo resultado, la suerte estaba echada. En ambas casas la noticia no sentó nada bien y tras algunas reprimendas dijimos que el embarazo seguiría su curso y que tan pronto como pudiéramos nos casaríamos y formaríamos nuestra familia.
Había un tema que nunca dije a Encarna, debía hablarlo con ella, no podía tener secretos con la que sería mi mujer y madre de mis hijos. Le conté desde el principio lo que estaba viviendo con mis tíos. Ella me prometió no contarlo y me dijo que le gustaría ver alguna de esas sesiones ya que mi tía la atraía sexualmente como mujer.
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