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Deja que Sobe 4 - final cambiado por mi mujer

Ella se quitó las bragas en el chiringuito y te dejó sin aliento. Pero la noche apenas comienza cuando cruzan la puerta del club liberal y descubren que la otra pareja tiene exactamente los mismos deseos prohibidos. ¿Hasta dónde llegarán cuando el morbo se convierta en realidad?

Trueno737.8K vistas8.6· 7 votos

Nos vestimos para ir a la playa, ella como siempre, con un vestido ligero y su bikini por debajo y yo en bermudas y camiseta.

En la playa la noté extraña, estaba superconcentrada en el móvil, buscando algo.

Llegó la hora de comer y nos fuimos al chiringuito, se puso el vestido y metiendo las manos por debajo se sacó la braguita del bikini, diciendo que estaba húmeda. Yo me quedé parado esperando que como siempre cogiera otras del bolso y se las pusiera pero esta vez me guiñó un ojo y echó a andar diciendo:

-vamos ¿a qué esperas?

Yo llegué al chiringuito sin poder articular palabra, mi bulto era claramente visible y cuando ella se dió cuenta se rió y dijo:

- ¡Tápate que vas a hacer daño a alguien con eso así!

Comimos unas tapas y después de un par de jarras de sangría me dice:

-Ya encontré un sitio para ir esta noche, estuve investigando y hay un club liberal en el pueblo de al lado. Podemos coger un taxi después de cenar y acercarnos a tomar una copa. Siempre he tenido mucha curiosidad por ver un sitio de estos y hoy me parece que los dos estamos animadillos.

-Por mi encantado cariño, también tengo mucha curiosidad y más salido no puedo estar.

-Me estuve informando y no hay que hacer nada que no queramos, mucha gente va por el morbo de ver o ser vistos nada más y puede ser divertido. Si no volvemos al hotel y listo.

-Genial, pues estamos un rato más y nos vamos que te recuerdo que tenemos que ir de compras.

-jajajaa claro, tengo que llevar un vestido que esté a la altura de la ocasión.

Volvimos a la playa y ella se puso de nuevo la braguita del bikini antes de quitarse el vestido. Se lo quita y dándome la espalda me pide que le desabroche la parte de arriba que va a hacer topless.

Tenía otra vez la tienda de campaña marcada pero me daba exactamente igual, estaba disfrutando muchísimo.

Llegó la hora de marchar y se puso el vestido sin la parte de arriba y se sacó de nuevo las braguitas, otra vez me quedé parado esperándola y otra vez me volvió a sorprender, echó a andar y yo me apresuré a alcanzarla.

Una vez en la tienda fue muy rápida la compra, volvimos a coger el vestido de ayer y cuando lo tenía en la mano con intención de pagarlo le digo:

-¿no te lo vas a probar?

-claro- me contesta ella mientras se sonroja y se dirige al probador.

Fue mi oportunidad de hacerla sufrir un poco más y provocar que se probara el vestido completamente desnuda.

Me quedo fuera esperando y abre la cortina con el vestido puesto.

Está increíble, solo nosotros sabemos que está desnuda debajo de él. Es un minivestido con forma de campana, ajustado en el pecho, sin un escote exagerado pero con suficientes transparencias para hacerlo muy insinuante y lo mejor es que le llegaba justo debajo del culo, con cualquier movimiento se le vería todo.

-¿eso es que te gusta no? me pregunta señalando el bulto

Muertos de risa lo pagamos y nos fuimos al hotel. Me metí a duchar yo primero para dejarle el baño libre a ella que tarda mucho más. Cuando salgo de la ducha entra al baño y me dice:

-Escoge las braguitas que quieres que enseñe hoy y déjalas sobre la cama. Espérame abajo.

Excitadísimo empecé a rebuscar en la maleta y escogí unas blancas de encaje que eran casi transparentes por la parte de atrás y con encaje por delante. Pensé también en no dejarle ningunas pero sabía que no iba a ir sin ellas y perdía la oportunidad de elegirlas.

Cenamos en un restaurante a pie de playa y de camino se había levantado bastante brisa. Ella se agarraba la falda del vestido y yo deseaba que no lo hiciera.

Entramos y la cena fue muy divertida, estábamos felices con la travesura que íbamos a cometer. Antes del postre me pide un pitillo y saco dos para acompañarla a fumar pero me dice:

-no no, tú te quedas sin fumar que estás castigado. Solo miras.

Se levanta y sale del restaurante y enciende el pitillo de espaldas a la cristalera donde estaba yo sentado observándola. Para encender el pitillo necesita las dos manos para tapar el viento y ese mismo viento que apaga el mechero hace que la falda se levante y quedan a la vista sus preciosas braguitas.

Entró colorada pero no de verguenza, estaba excitada.

-¿te gustó el espectáculo cerdito?

-me encantó, eres increíble. Nos fundimos en un beso y llamamos a un taxi.

Llegamos a la puerta del local, después de abonar las entradas nos recibió una chica encantadora y muy elegante a la que dijimos que era la primera vez en un sitio como este y ella se ofreció a hacernos un tour para enseñarnos las instalaciones y aclararnos cualquier duda.

Justo en ese momento entra otra pareja que le comenta exactamente lo mismo.

Ella nos pregunta si nos importa que haga el tour y la explicación a los 4.

Educadamene respondimos casi a la vez que no había problema. La otra pareja tenía acento de Euskadi y eran más o menos de nuestra edad. Nos presentamos, eran Jon y Maite.

Ella era bajita, morena, delgada, con una sonrisa muy dulce y lo que más me llamó la atención era su ropa. Llevaba un vestido ibicenco, juraría que lo había visto en la tienda esa misma tarde. Era más largo que el de mi mujer, como a medio muslo pero el escote era espectacular, llegaba casi a la cintura, tanto por delante como por detrás.

Él físicamente era un tío algo más bajo que yo, pelo canoso, fuerte y en general era una pareja atractiva y por lo que vimos enseguida muy simpáticos.

Nuestra anfitriona comenzó a enseñarnos el local en el que nos explicó que había 3 zonas. Empezamos por la zona de baile que era un salón con una pista central, que ya estaba bastante animada, rodeada por sofás con mesitas. La luz era ténue y el ambiente muy cálido y acogedor. Nos explicó que en los sofás de al izquierda se ponían normalmente la gente que quería intimidad y nadie se acercaba a intentar intimar. La siguiente zona que nos enseñó es la zona de jacuzzis, la única norma que había era el nudismo y para acceder a ella había que pasar por un vestuario, mixto por supuesto y era obligatorio ducharse.

La última zona a la que no accedimos era la zona oscura, en ella no había reglas, salvo las generales de todo el local en las que nos insistió bastante, sobre todo en la de no insistir y la de apartar una mano con educación era suficiente para evitar confusiones.

Mi mujer dijo que en principio íbamos a tomar una copa en la zona de sofás tranquilamente, la otra chica dijo que ellos pensaban lo mismo. Solo quedaba un sofá libre así que lo compartimos, tenía forma de semicírculo y había espacio para 6 personas cómodamente así que nos sentamos mi mujer y yo en un extremo y ellos en el otro, con la mesita, en la que enseguida se pusieron 4 copas, en el medio.

Empezamos a charlar, sobre todo ellas y enseguida nos sentimos cómodos. Teníamos hijos de la misma edad y nuestra vida era muy similar, incluso el motivo de estar allí,sin haber estado nunca en un sitio como aquel, ni tener intención de hacer nada, era común en ambos matrimonios.

Las copas iban bajando y el ambiente del local se iba caldeando, desde nuestra mesa se veía perfectamente la pista de baile y aunque no estaba pasando nada escandaloso si que flotaba un erotismo tremendo en el ambiente.

Nuestra conversacion tambien se fue calentando y bromeábamos sobre el master que tenemos los que convivimos con niños pequeños en tener sexo en silencio. Maite le preguntó a mi mujer por el vestido, le sonaba de verlo en la tienda donde compró el suyo, de hecho le encantó pero lo descartó por ser demasiado corto, no se atrevía a ponerlo pese a que su marido insistió.

De la conversación llegamos a la conclusión que Jon y yo compartíamos fetiche, a los dos nos encantaba que nuestra pareja se exhibiera y vistiera muy sexy. De hecho Maite comentó entre risas que si por Jon fuera iría todo el día en pelotas, mi mujer sentenció con resignación que éramos un par de enfermos.

Yo llevaba tiempo intentando ver que llevaba Maite debajo del vestido pero no pude, se mantenía perfectamente sentada, con las piernas cruzadas y creo que me pilló más de una vez con mi mirada clavada en el borde de su falda. Al mismo tiempo me di cuenta de la miradas de Jon hacia los muslos de mi mujer, que debido a lo poco que tapaba su vestido, estaba seguro que ya había podido verle las braguitas.

Eso me calentó bastante y como mantenía mi mano izq enlazada a la de mi mujer en su regazo, disimuladamente empujé la tela de la falda un poco hacia arriba, mi mujer me apretó la mano pero no hizo nada para bajarla, ahora si estaba seguro que la estaba viendo, todos éramos conscientes de ello y el ambiente se caldeó un poco más.

Las chicas propusieron bailar un rato para bajar las copas, la música era lenta y propiciaba bailar abrazados e intimar un poco. En cuanto abracé a mi mujer mi mano fue directa a su culo, por encima de la falda al principio y en unos segundos al no oponer resistencia, le estaba sobando por debajo de la falda que se levantó e inevitablemente mostraba sus braguitas blancas de encaje. Nuestros amigos no se quedaron atrás y vi las manos de Jon debajo de la falda de Maite pero sin mostrar más de lo prudente.

-Jon te está comiendo con la vista, se ve que le gustan tus braguitas- le susurré a mi mujer

-ya lo noté, y tú encantado de que me las vea no?- me contestó mientras me sobaba la polla por encima del pantalón

-claro que si, ya sabes que me encanta. Te adoro.

-pues que vea lo que quiera. - Nos fundimos en un beso muy apasionado y sin ningún tipo de disimulo levanté el vestido hasta la cintura. Ahí estaba en bragas en medio de la pista mientras nos besábamos cada vez más excitados.

Volvimos a los sofás y mientras los chicos fuimos a por otra ronda a la barra, ellas se fueron al baño.

Lo que pasó allí me lo contó ella después:

Entramos las dos al baño y Maite me dice

-Nuestros chicos se lo están pasando bomba, vaya cara de salidos llevan.

-A mi también me está gustando la experiencia, estoy cachondisima, me levantó el vestido y no hice nada por bajarlo, nunca me había ocurrido algo así.

-Yo me dejé meter mano ahí delante de todo el mundo como si fuera la cosa más normal. - me dijo Maite mientras se levantaba el vestido hasta la cintura y se agachaba para hacer pis.

No llevaba nada debajo!! pude ver su coñito arreglado, solo con una línea de vello de 2 cm más o menos, vi como se abría y meaba mientras nos mirábamos. Notó mi cara de sorpresa al ver que iba sin bragas y me dijo:

-Caprichitos de Jon que me hizo venir de viaje sin meter ninguna braga en la maleta.

-jajajaj estamos casadas con dos enfermos, si por el mio fuera me las quemaría todas…de hecho me estoy sintiendo mal por llevarlas, sabes que, le voy a dar una alegría-

Metiendo mis manos por debajo de la falda las deslicé piernas abajo, las recogí y haciendo una bola las tiré a la papelera

-jajaja estás más loca que yo! Tu vestido es mucho más corto, por eso no lo compré esta tarde porque lo tenía que poner sin nada y no me atreví. Pero pensándolo bien ahora me sobrarían.

Cuando acabó de limpiarse hice yo pis, igual que ella, sin ocultarme y me pareció muy excitante verla observando mi coño depiladito mientras vaciaba mi vejiga.

-los vas a volver locos ahí fuera con ese coñito lampiño

-El tuyo está precioso también, muy elegante y ¿a eso venimos no? a volverlos locos. Mi marido está que explota, no le he dejado correrse esta mañana y me parece que entre tu y yo se lo va a hacer encima jajajja

-El mío se va a quedar bizco, lleva toda la noche sin quitar ojo de tus braguitas…al tuyo no le dejé ver que me parecía muy fuerte que me viera sin nada.

-pues no se tú pero yo estoy deseando que me vean ahí fuera

-joder estoy empapada solo de pensarlo.

Ya teníamos las copas en la mesa y las vimos venir del baño muertas de risa, se sentaron igual que antes, la conversación siguió muy animada, comentando la cantidad de gente que había, la variedad de edades y físicos y el buen rollo que flotaba en el ambiente.

Le puse de nuevo la mano en el regazo con la intención de subir la falda pero me paró.

se acercó a mi oído y me dijo

-te dije que veníamos y las reglas las ponía yo. No voy a volver a enseñar las bragas a nadie esta noche.

Me sentó como un jarro de agua fría, estaba super animada, la notaba excitada y de repente este cambio no me cuadraba. Empecé a pensar que algo habría pasado en el baño con Maite, a lo mejor le molestaba ver a su marido tan pendiente de mi mujer.

Ella vio mi cara de preocupación y sonriendo dijo en alto

-¿Bailamos un ratito chicos?

Todos nos levantamos y una vez más nos pusimos a bailar, ella se pegó a mi, yo mantenía mis manos en su espalda tratando de no forzar nada, me había quedado bastante cortado. Cuando giramos pude ver como Jon tenía las manos debajo de la falda de Maite y la acariciaba. Poco a poco fue levantando la falda y vi su culo desnudo, creo que hasta paré de bailar, que morbazo.

-¿Te gustan las bragas de Maite?

no supe qué contestar, la miré a los ojos sin entender nada

-son iguales que las mías me susurró mientras mordía mi oreja dejandome claro que estaba muy excitada

Mi polla saltó como un resorte y mis manos acariciaron su culo desnudo. nuestras bocas se buscaron para devorarse y de nuevo levanté su vestido. Su culo estaba a la vista, ella restregaba su coño contra mi bulto, noté que estaba desatada y necesitaba correrse.

Vimos que nuestros amigos volvían a la mesa, nos compusimos un poco y fuimos con ellos.

-eres una cabrona, que mal rato me has hecho pasar

-pero ha merecido la pena no?

-y tanto que si!! -le dije mientras nos sentábamos

Mi bulto era perfectamente visible y el de Jon también, mi mujer apoyó su mano en él y Maite la imitó con su marido.

-que casualidad que hayamos comprado los vestidos en la misma tienda el mismo día y por encima llevemos braguitas iguales. Os habéis fijado, ¿no chicos?- dijo Maite

-si igualitas, son mi modelo favorito.- contestó Jon

-y el mío!! afirmé yo entre risas

-Lo mejor es el precio, son baratísimas y muy fresquitas jajaja dijo mi mujer que no dejaba de sobarme la polla.

Nos empezamos a besar y cogió mi mano izquierda y la llevó a su regazo, sabía lo que quería y lo caliente que estaba. Fui subiendo la mano y su falda, descruzó las piernas, mi mano notó su vagina encharcada y ardiendo. El clítoris estaba durísimo, nunca la había notado así. Me desabrochó el pantalón y mi polla salió como un resorte, tuve que hacer fuerza para no correrme cuando sentí su mano en ella y fui consciente que nuestros amigos estaban presenciando todo. Podían ver perfectamente el coñito de mi mujer acariciado por mi, con la falda en la cintura y como me acariciaba la polla que latía en mi mano.

Dejamos de besarnos, pero no de acariciarnos, queríamos ser conscientes de la situación que estábamos protagonizando. Al alzar la vista me encontré con Maite con la falda subida y la mano de Jon acariciando su coño y metiendo un dedo suavemente, muy despacio. Estaba empapada también, Jon la masturbaba mientras nos observaban. Tenía un pecho fuera del escote y ella misma se acariciaba un pezón. Jon se sacó la polla y Maite sin dejar de mirarnos agachó la cabeza y se la metió en la boca.

-necesito correrme pero a ti no se te ocurra- me susurró mi mujer mientras se agachaba para lamerme el glande suavemente, empecé a follarmela con un dedo, y enseguida con dos, aumentando el ritmo hasta que noté sus contracciones en la vagina y soltando mi polla se corrió.

Maite en un arrebato se sentó a horcajadas encima de Jon y aunque por detrás el vestido lo tapaba estaba claro que se la había metido de un golpe.

Mi mujer hizo lo mismo pero se subió al revés, apoyando su espalda en mi pecho, no se si lo hizo para poder seguir viendo a nuestros amigos o para dejar que la vieran a ella. Yo mantenía su vestido levantado, me ponía loco mostrarla, follar delante de todo el mundo. Cualquiera en la pista o en la barra nos podía ver y de hecho lo hacían, no había ningún motivo para disimular.Incluso había una pareja en los taburetes de la barra que mientras nos miraban se masturbaban mutuamente.

El morbo era increíble, Maite se giró y le copió la postura a mi mujer, no hizo falta que Jon le levantara el vestido, ella misma lo subió hasta la cintura mientras Jon descubría sus pechos y los acariciaba con ambas manos haciendo que se retorciera de placer y gritando se corrió. Jon le siguió y vimos como su semen escurría del coño de Maite. Mi mujer no pudo más y se corrió de nuevo mordiéndome el cuello.

Me encontraba hasta mareado de aguantar las ganas de correrme pero el placer que me proporcionaba el obedecer a mi mujer era superior al esfuerzo de aguantar..

Mientras se recomponían me fui a por otra ronda a la barra y cuando volví Jon estaba comiéndole la boca a mi mujer mientras movía una mano debajo de la falda. Maite me estiró la mano invitándome a sentarme a su lado.

Le besé la mano y me senté al lado de mi mujer que separando la boca de la de Jon me dijo

-te echaba de menos

-pues ya estoy aquí

Levanté la falda y pude ver la mano de Jon acariciándola, me estaba volviendo loco de placer, ellos lo notaron y Jon introdujo dos dedos en el coñito chorreante de mi mujer.

Me lancé a besarla, nos comíamos la boca mientras la estaban follando con dos dedos.

Le pedí que le cogiera la polla a Jon, sabía que lo estaba deseando y estirando la mano se la agarró y comenzó a acariciarla suavemente.

Jon aumentó un poco el ritmo con sus dedos y ella estalló en un orgasmo mientras nos mirábamos a los ojos.

No hizo falta hablar con la mirada nos lo dijimos todo.

Estiré la mano para alcanzar un condón y se lo di a mi mujer. Ella me lo devolvió y me dijo:

-Quiero que se lo pongas tú.

No era una pregunta ni una sugerencia, era lo que deseaba, y ni me lo pensé, me agaché, abrí el condón y torpemente se lo puse a Jon.

Nunca había tocado una polla, pero aquella no era una simple polla, aquella era la que se iba a follar a mi mujer allí mismo, a mi lado.

Al otro lado de mi mujer se sentó Maite, que se masturbaba despacio con la cara desencajada de excitación al igual que yo.

Mi mujer me agarró la polla y con la otra mano se apretaba un pecho y abría las piernas invitando a Jon a penetrarla.

Cuando la sintió dentro me comió la boca con una pasión terrible, notaba que no tardaría en correrse.

Jon continuaba con sus embestidas y Maite aferró su boca en un pecho de mi mujer que abriendo los ojos me dice:

-cariño correte en mis tetas que ya no puedo más.

Y así lo hice, me corrí dando un grito encima de sus tetas y como daño colateral en la cara de Maite.

Jon dando sus últimas embestidas se vacío dentro de mi mujer y Maite convulsionó en otro orgasmo mientras no dejaba de comerle el pezón a mi mujer que estaba maravillosamente aliñado con mi leche.

Al llegar al hotel nos acostamos desnudos y abrazados. Estuvimos mucho rato hablando y recordando lo bien que lo habíamos pasado. Nos hicimos una última paja juntos y esta vez no fantaseamos con ninguna historia para excitarnos, la realidad superaba a la ficción. Después de ese último orgasmo si que nos quedamos dormidos o en coma hasta el día siguiente.