Richard y la viuda y joven madre de su amigo
Sofía siempre había sido estricta y reservada, hasta que la presencia de Richard, el amigo de su hijo, comenzó a despertar en ella deseos que creía enterrados. Cuando la curiosidad se apodera de ella en una playa solitaria, la línea entre la decencia y el placer se desvanece, revelando una lujuria que no sabía que poseía.
Richard se quedó pensando si acceder o no a la petición de su mejor amigo Lucas, quien le había invitado a pasar unos días en un apartamento que su abuelo poseía, cerca de un pueblo costero de la provincia de Alicante. Richard conocía a Lucas desde los primeros cursos de secundaría, e iban al mismo colegio de un pueblo en las afueras de Ciudad Real. Eran de la misma edad, y ambos recién habían cumplido la mayoría de edad. Habían aprobado el bachillerato y la prueba de acceso a la Universidad con unas calificaciones sobresalientes.
Si bien se habían enrollado con algunas chicas del instituto, Richard jamás se había desvirgado, ya que las dos jóvenes con las que llegó a tener algunos contactos y besos, al ver sus genitales se asustó y no quiso hacerlo. Pese a todo, la realidad es que eran jóvenes que solo pensaban en sus estudios, y habían obtenido excelentes calificaciones para acceder la Facultad de Medicina.
Desde pequeños, tanto Lucas como Richard visitaban las casas de sus padres sin problema, e incluso de habían quedado a dormir en ellas en varias ocasiones. Solían realizar los trabajos en conjunto e igualmente se divertían como dos buenos e íntimos amigos.
Lucas era huérfano de padre, ya que el mismo había fallecido cuando apenas tenía doce años, y la madre Sofía se había quedado viuda, y desde entonces no se le conocía que hubiera salido con ningún hombre. Aquella era un mujer bastante recatada, sumamente estricta con su hijo y con su educación, algo parecido a los padres de Richard, y quizás por ese motivo había permitido la amistad con su hijo. Sofía era una mujer bastante bonita de cara, no más de 1.65 de altura, delgada, pechos no muy grandes pero que se denotaban firmes y un trasero de los que Richard consideraba de los mejores que había visto.
Lógicamente Richard comenzó a fijarse inevitablemente en la madre de su amigo tras alcanzar la edad de sus conocimientos sobre sexualidad, y en más de una ocasión se había masturbado pensando en aquella mujer. En los dos últimos años, había notado las miradas de la madre hacia el mismo, especialmente cuando se quitaba la camisa y quedaba con todo su torso desnudo. Le pareció observar algún rubor en su cara, pero no le prestó más importancia. Sin embargo, le parecía extraño que con la edad que poseía, aquella mujer, no más de cuarenta y tantos años, no se hubiera vuelto a casar.
Sofía había heredado de su marido una pensión bastante sustanciosa y una situación económica estable por herencia de su esposo, y pese a que evidentemente tenía sus apetencias sexuales, que mitigaba con algunas masturbaciones, jamás se había atrevido a salir con nadie. Guardaba como fresco el fallecimiento de su esposo, y se negaba a entablar otra relación.
Richard, había ido creciendo, alcanzando una altura bastante superior a la de Lucas, con unas medidas de casi 1.90 de altura, peso de unos 82 kilos, cabello castaño, pero con unos ojos azules bastante cautivadores. Al igual que Lucas, practicaba bastante deporte, pero era evidente que Richard, había sido dotado con una complexión muscular más fuerte, con brazos bastante fornidos que lo hacían parecer una joven sumamente apuesto. Lucas, apenas media el 1.70, y era más delgado, cabello rubio, herencia de su padre, y también era bastante bien parecido. Sin embargo, la diferencia de corpulencia física resaltaba a la vista.
Ambos eran heterosexuales y les gustaban las chicas. Lucas echaba bromas con el mismo sobre el tamaño de sus genitales, ya que le habían visto en varias ocasiones mientras se duchaban al hacer deporte. Lucas tenía unos genitales más bien normales, con un pene más bien delgado, mientras que Richard poseía unos genitales bastante dimensionados con un pene que en pleno rendimiento podía superar los 22 cm y bastante grueso, enmarcado con unas venas bastante pronunciadas que lo hacían aparentar mucho más grueso todavía. Lucas le decía que entendía que ninguna chica quisiera acostarse con él “que seguro que la reventaría con aquel pene”. Ambos se reían, pero, sin darle mayor importancia. No obstante, lo cierto es que Richard en lugar de sentirse un seductor, se sentía un poco acobardado a entablar cualquier relación por miedo a volver a ser rechazado por el tamaño de sus genitales.
Cuando les contó a sus padre la invitación de Lucas, estos la acogieron bastante bien, indicándole que se lo merecía dado las buenes calificaciones obtenidas. Por ello, aceptó la invitación y marcharon en el vehículo de la madre de Lucas hasta Alicante donde radicaba el apartamento de los abuelos. Al llegar comprobaron que era un pueblo costero, bastante tranquilo, con una zona de playa reducida, pero le habían indicado que tenía varias calas pequeñas muy cerca de allí. El apartamento poseía dos habitaciones, la de matrimonio y una individual, el salón, cocina y un baño bastante amplio.
La madre dijo que ella dormiría en la cama individual para que ellos lo hicieran en la de matrimonio, pero Richard le dijo que él se quedaría en el sofá-cama que estaba el estar, si no les importaba. Tampoco pretendía importunar, y al final quedaron de esa manera.
El primer día fue de ir un poco a la playa y conocer la ciudad, mientras Sofía se quedó haciendo la comida en el apartamento. Al día siguiente, Richard se dirigió a Sofía y le comento: ¿Sofía, porque no nos acompaña a la playa?, nosotros le ayudaremos en la tareas del apartamento.
-¿Ay no se?. Mejor vayan vdes.
-venga mama. Anda vamos con nosotros un rato. También lo necesitas.
La mujer enrojeció, pero luego sin decir nada la vieron salir con una ropa playera, unas gafas de sol y una pamela. Los jóvenes se alegraron y fueron a la playa. Ella quiso que fuera en un lugar no muy concurrido. Nada más sentarse en la arena, la mujer se echó con la ropa que llevaba puesta sobre la toalla, pero sin quitarse nada de su indumentaria. Richard y Lucas, pronto se desprendieron de su pantalón y camiseta, y quedaron con sus bañadores tipo slip y al momento fueron a meterse en el agua.
Al rato, Richard regresó quedándose Lucas en el agua. Sofía al ver llegar al joven sintió un cierto escalofrío. Observó el tremendo cuerpo de aquel joven, pleno vigor y músculos, con aquel torso totalmente desnudo, y calzando únicamente un slip, donde se veía claramente un buen bulto que suponía serían sus genitales. Aquella se sentó a su lado sobre la toalla y le pregunto:
-¿No se va a bañar?. Le sugiero que lo haga. El agua esta espléndida.
La mujer le sonrió, y tras unos momentos de duda, se retiró su traje, apareciendo ante el joven con un bañador de color rojo que destacaba sobre su piel totalmente blanca. Era evidente que aquella mujer apenas tomaba el sol, y siempre vestía de forma bastante conservadora. Ella observó la mirada de sorpresa de joven amigo de su hijo hacia su cuerpo, y enrojeció. No obstante, le gustaba ser contemplada con admiración, y viniendo de un joven tan apuesto y guapo con aquel muchacho, mucho más.
Pronto se comenzó a expandir una buena loción de gel protector, y tras unos momentos tomando el sol, ella le dice: ¿me acompañas? Veo que mi hijo ya ha hecho amigos por aquí.
-por supuesto Sofia. Le comentó el joven incorporándose rápidamente, mientras se dirigieron pronto al agua.
Tras unos minutos dentro del agua, el joven constató el precioso cuerpo de la madre de su amigo, y en ciertos momentos se fijó en aquel trasero redondo, con nalgas bien diseñadas, pero algo separadas, arqueando lo suficiente para concederle una anatomía que era difícil de encontrar. El joven se dio cuenta que aquella mujer, la madre de su mejor amigo, era una verdadera hembra. Notó como su pene sin poder evitarlo se fue poniendo duro. Temió que la mujer percibiera su erección, e intento que ella no se fijara.
A Sofía pronto le agradó el agua, y comenzó a nadar mar adentro, siendo imitada por el joven. Estuvieron hablando durante un rato, hasta que pronto llegó su hijo, y luego los tres volvieron a la arena. Mientras regresaban, Richard observó aquel perfecto cuerpo caminando pausadamente delante del mismo, e intentó pensar en otra cosa para que no se le notara su excitación.
Lucas, mientras caminaba a su lado le comentó: ¿no lo entiendo? ¿Cómo has conseguido que mi madre se quitar la ropa y se metiera en el agua? ¡llevo años sin verla bañarse en la playa!
-¿Tanto?. Pues la he visto nadando bastante bien. Se ve que está bastante blanquita, pero seguro que con unos días de sol se pondrá morena.
-Ja ja. No la conoces. ¡Seguro que mañana quiere quedarse en el apartamento! Ya veremos.
Tras descansar durante un buen rato sobre la arena, volvieron a entrar en el agua y tras secarse ella le dijo que se marcharía al apartamento. Richard le dijo que le acompañaría para que no volviera sola ya que Lucas no paraba de hablar con unas chicas, con las que había trabado amistad y que parecía conocer de otras ocasiones.
-No es necesario Richard. ¿Tampoco me voy a perder? - le comentó ella sonriendo.
-No se preocupe. Ya veo que Lucas ha encontrado compañía. Mejor le acompaño.
En el fondo la mujer se sintió agradecida, y luego al llegar al apartamento ella entró a ducharse primero, y luego tras hacerlo, lo hizo él. Luego la mujer necesitó ir de compras al supermercado y a la panadería. Él se aprontó a acompañarla. Pasaron el día sin más contratiempo, yendo ellos a la playa en la tarde, y quedándose ella en el apartamento.
Esa noche Sofía se vio obligada a tener que acudir al baño a medianoche, por lo que intentó no hacer mucho ruido para no despertar a Richard que dormía en el sofá-cama del salón estar. Al acercarse observó que el muchacho estaba durmiendo boca arriba totalmente desnudo y únicamente con un slip. Por el resplandor de la luz que entraba por la ventaba pudo detectar que el joven debía tener una excitación matutina, ya que se veía un bulto enorme que casi rompía el slip. Se agitó un poco y entró al baño. Tras orinar, al salir, volvió a mirar aquel tremendo bulto, regresando a la habitación. Al recordar aquella escena y el bello cuerpo del joven, sin poder evitarlo se comenzó a masturbar. No sabía que le pasaba, pero ver el tremendo bulto del joven, y el fornido cuerpo del mismo, estimuló sus dormidos sentidos sexuales y se vio tocándose con el dedo hasta alcanzar el orgasmo. ¡era algo que antes hacia con más frecuencia pero que últimamente había olvidado!
Al día siguiente ella decidió acompañarlos también a la playa. Y volvió a ocurrir como el día anterior, sorprendiendo al hijo, el cual estaba anonadado con el cambio de actitud de su madre. El mismo se lo agradeció al joven amigo.
En la noche fueron a una fiesta en la playa, tomaron y bebieron bastante, hasta el punto de que ella se notaba algo mareada y Lucas casi ebrio. Richard era el que más aguantaba y les ayudo a regresar. A medianoche, la mujer se vio nuevamente necesitaba acudir al baño, y, pese al dolor de cabeza por la bebida ingerida, pudo contemplar al joven que, volvía a dormir totalmente desnudo salvo su slip. Sin embargo, su sorpresa fue mayúscula, cuando detectó que el slip del joven era algo más holgado, y se le había salido una parte de su pene, el cual fue objeto de su concienzuda mirada. Su excitación fue instantánea al comprobar las dimensiones y especialmente el grosor de aquel falo, por lo que temiendo que despertara, entró rápidamente al baño.
La mujer no llegó a saber que el joven se había despertado y había visto fugazmente entrar a la mujer en el baño. Al comprobar que tenía parte de su pene fuera, se quedó preocupado de que la madre de su amigo pudiera haberlo visto. No obstante, aquello lo excito, y sin pensarlo dos veces, aunque pudiera ser una temeridad, se colocó de tal manera que quedara a la vista una buena parte de su pene, ahora con cierta erección, y una parte de sus grandes testículos. Luego se hizo el dormido, pero entreabriendo los ojos amparado por la oscuridad. En ese momento llegó a detectar como la madre de su amigo salía del baño, y volvió a fijarse en sus atributos. Fue así como detectó la excitación de aquella mujer, quien se llevó la mano a la boca tremendamente sorprendida.
Sofía regresó a su habitación sumamente trastornada. Ella había descartado estar con ningún hombre tras el fallecimiento de su esposo, pero contemplar aquella escena, al amigo de su hijo con aquel tremendo falo entre sus piernas, notó que había mojado su braga. ¡Joder que me está pasando!, exclamo en voz baja.
Al día siguiente, ella acudió a una tienda de ropa y adquirió un bikinis de dos piezas, ya que había visto que solo las mujeres bastante mayores llevaban bañador. Es más, adquirió una especie de pareo y una prenda más liguera para su parte alta, dejando deslumbrados a ambos jóvenes. Pero la sorpresa fue mayúscula cuando aquella se retiró el pareo y la parte superior, quedando con un bikinis color azulado, pudiendo constatar el joven el tremendo cuerpo de la madre de su amigo. Observó que sus pechos no eran muy grandes, pero se denotaban firmes, y al fijarse en la entrepierna, contempló como se marcaban claramente los labios vaginales en la prenda. Eso lo termino de empalmar.
-¿qué les pasa? ¿Acaso no les gusta mi bikinis? - exclamó ella viendo la cara de embobamiento de los jóvenes.
-claro que si mama. Pero hacia tanto tiempo que no te veía así. Joder mama, sigues estando bastante bien. ¿verdad Richard que le queda de maravilla?
-Por supuesto Lucas. Le favorece muchísimo.Le contestó aquel despertando de su adormecimiento ante la visión de aquella hembra.
Estuvieron nadando, y ella no perdía detalle de las miradas del joven hacia la misma. Era consciente que aquel joven se estaba empalmando al contemplar su cuerpo. Ella se dijo para si misma: ¡seguro que se la habrá cascado pensando en mi’. ¡Joder que fuerte! Pero ese pensamiento la tenía excitada. Por otro lado, los ojos seductores del amigo de su hijo la tenían embobada.
Esa noche Lucas llegó y les manifestó que al día siguiente había sido invitado por los amigos a marchar en un barco mar adentro, y que seguramente estaría todo el día. Se intentó disculpar con Richard y éste le dijo que no había problema, que el acompañaría a su madre.
Al día siguiente Lucas marchó casi de madrugada. Sofía se dio cuenta que iba a estar a solas con el amigo de su hijo casi todo el día, y eso la excitó. Ella preparó el desayuno mientras el joven entró en el bañó con la intención de ducharse, como lo hacía diariamente. Pese a que el baño tenía llave, ninguno había colocado la misma, sino el pasador, aunque a veces con la simple brisa quedaba entreabierta.
Richard entró en baño, se afeitó, para luego entrar en la ducha. Con la brisa y corrientes de aire del apartamento, la puerta del baño de abrió y se quedó entreabierta. La mujer al comprobar este extremo, morbosamente se acercó y comprobó que, a través del espejo existente cerca de la puerta, se reflejaba claramente la imagen del joven bajo la ducha, ya que la mampara era casi trasparente. Observó con mayor claridad los atributos del joven, dándose cuenta de que el pene del joven comenzó a endurecerse, viendo como el joven lo tomaba en sus manos y comenzaba una especie de masturbación, excitándose al comprobar como aquel tremendo falo comenzó a crecer y a ponerse erecto, notando como se encorvaba hacia arriba. La mujer estaba segura de que se iba a correr, pero el joven se detuvo, viendo aquella como aquel se quedaba quieto. Se dio cuenta que quizás de había percatado de que la puerta estaba entreabierta, por lo que ella se retiró nerviosamente.
Richard estaba pensando en correrse bajo la ducha, ya que llevaba unos días sin masturbarse, al no poder hacerlo en el salón-estar, pero al detectar la puerta entreabierta, fugazmente detectó la sombra de una persona y supo que no podía ser otra que la madre de su amigo. Terminó de secarse y con un simple pantalón y una camiseta fue a la cocina.
Observó a la mujer que se encontraba con una bata de levantar preparando el desayuno, y le saludo diciendo: -buenos días. ¿Cómo se ha levantado hoy? Le preguntó para romper el hielo.
La mujer casi se le caer el vaso de leche al escuchar tras de ella la voz del joven. Oh… no te había visto. Pues bien…Lucas de ha marchado bastante temprano.
Se sentaron a la mesa, hablaron de todo un poco, y ella le dijo: ¿Oye Richard, no has encontrado ninguna amiga aquí en la playa? He visto que estas todo el tiempo a mi lado.
El joven la miró a los ojos y le contesto: No se preocupe. Lucas ya conocía esto de otros años. Yo estoy muy bien a su lado. ¿Salvo que le moleste?
-Molestarme. ¡claro que no! ¿Por qué iba a molestarme? Al contrario, le contesto, algo agitada para luego añadir quizás sola no me hubiera atrevido acudir a la playa y menos bañarme en la playa.
El joven le pregunto: ¿Qué desea hacer hoy?
-¿tú que quieres hacer?- le respondió ella.
-Lo que Vd desee. Me acomodaré a lo que Vd. decida.
Ella le dijo: pues, la verdad es que, me agradaría salir por ahí, con el coche, recorrer la costa de Alicante, comer fuera, y poder bañarnos en cualquier playa solitaria que pudiéramos encontrar. ¡No sé “hacer algo diferente!
El joven se le iluminó la cara y le contesto: me parece una idea excelente.
-Bueno pues a que esperamos. – le dijo ella sonriendo.
Ella se colocó esta vez una falda vaquera, que le llegaba por arriba de sus rodillas (algo extraño en ella), y una blusa, donde el joven detectó que llevaba algunos botones sueltos, y que dejaban observar la parte alta de su bikinis. Evidentemente si hubiera estado su hijo seguramente no se hubiera vestido de esa forma. Pero se sentía excitada con la presencia del joven amigo de su hijo. Era consciente que aquel joven aún podía ser un adolescente que apenas había adquirido la mayoría de edad, pero conociendo la herramienta que calzaba, el corpulento y fornido cuerpo que poseía pese a su corta edad, y aquellos ojos seductores, se atrevió a exhibirse un poco ante el mismo. Solo pensaba en poner algo nervioso al joven para luego poder auto masturbarse.
Tomaron el coche y comenzaron a recorrer algunos pueblos de la costa, tomaron un café, y luego decidieron almorzar en un pueblo pesquero. La mujer noto que se sentía bastante bien con aquel joven, comprobando en varias ocasiones, el joven dejaba caer su vista hacia sus muslos durante el trayecto en coche. Pero a ella, eso no le incomodaba. Es más, le agradaba, colocándose algunas veces de forma tal que, para que el joven tuviera una mejor visión de sus pantorrillas y hasta de la braga de su bikinis.
Tras almorzar, viendo que el calor era bastante acuciante, ella le manifiesto:
-¿te apetece un baño?
- me parece una gran idea. Con este bochorno, creo que es la mejor solución. Pero ¿habrá que buscar una playa cercana? No veo por aquí ninguna.
Recorrieron un trecho y al rato divisaron un letrero en la carretera que ponía playa, aunque el camino parecía bastante dificultoso. La mujer sin pensarlo dos veces se metió por el mismo, y tras recorrer una buena distancia por un camino algo polvoriento llegaron a un lugar donde ya no se podía continuar, y la ruta hasta la playa había que hacerlo a pie. Ella iba a decidir regresar cuando el joven se acerca a una especie de acantilado y divisa un camino de bajada que llegaba hasta una pequeña cala de arena completamente blanca y donde comprobaron que únicamente había algunos bañistas. Se miraron y ella dijo: que mas da. Solo es un trecho caminando, pero la playa parece de película.
Recorrieron el camino llegando a una especie de cala bastante reducida, con algunos tramos de rocas que se metían casi en la playa, pero dejando varios espacios con arena bastante blanca para poder bañarse, y con un agua bastante totalmente trasparente y azul.
-vaya este lugar parece paradisiaco. Creo que hay poca gente, por lo dificultoso de llegar. Comentó el joven.
Al momento se desprendieron de sus ropas, quedando ella con el bikinis que había comprado y el con un bañador tipo slip. Tras ella extenderse un poco de crema para no quemarse dada su piel tan blanca, entraron en agua. Observaron que no tenían cerca a nadie, aunque a los lejos de veían unas parejas. A Richard le pareció que hacían nudismo, pero no le dijo nada.
Mientras estaban tendidos tomando sol en la arena, pasó una mujer de unos cuarenta años paseando con dos jóvenes, constatando que lo hacían totalmente desnudos. Sofía se puso algo alterada, nerviosa, pero sin quitar ojo a los mismos, observando los penes que colgaban de aquellos jóvenes. La mujer tenía todo su coño bien depilado salvo sus triangulo del monte de venus, aunque sus pechos no eran muy bonitos, en la opinión de Richard.
Ella le comenta: -¡vaya parece que esto es una playa nudista!.
-eso parece. Pero tampoco pasa nada. Nosotros a lo nuestro. Le contestó el joven.
Observaron que los jóvenes se perdieron por entre unas rocas que existían a escasos metros de allí. Les extraño que no regresaran. Sofía, al rato le comenta: que te parece si caminamos un poco por esta playa, me gustaría conocerla más.
El joven se animó y se pusieron a pasear por la orilla. Cuando pasaban cerca de unas rocas que igualmente se adentraban en el mar, escucharon unos gemidos. Pensando que podía estar alguien en apuros se acercaron, pero haciéndolo con cierta cautela, constatando ambos que, en un pequeño descampado entre las rocas, se hallaban las tres personas que habían visto paseando. Pero la sorpresa fue contemplar que estaban haciendo el amor.
Sofía se alteró al contemplar la escena, y pese a que en un principio quiso marcharse, su curiosidad fue mayor, y decidió agacharse cerca de una roca observando a los mismos. No era lo prudente, pero la mujer se encontraba bastante excitada. El joven se quedó nervioso colocándose muy cerca de ella.
En ese momento, uno de los jóvenes se encontraba tendido sobre la arena boca arriba, mientras la mujer estaba sobre el mismo con toda la pieza del joven clavada en su coño. Pero lo más excitante era contemplar como al propio tiempo, el otro joven la acercaba con su pene bastante largo a la mujer para que aquella le realizara una felación. El pene de este joven era delgado, pero algo largo.
-Oh dios que aberración. -exclamó Sofía viendo aquella escena. Era manifiesto que nunca había presenciado algo semejante. Pero, se encontraba tan excitada que permaneció impasible viendo la escena. Richard se colocó a su lado sin pronunciar palabra.
Al poco tiempo de la mujer estar mamando la polla del joven, este le retiro el falo de la boca de la mujer y se colocó detrás de ella. Paso sus dedos por el ano de la misma, mientras se masturbaba con la polla en la mano para ponerla a punto. Sofía exclamo como preguntando: ¿No creo que se la vaya a meter por ahí?
Richard cuya erección no dejaba lugar a dudas, y de lo cual se había percatado Sofía, sin decirle nada, se limitó a contestarle: ¡va a ser que sí!. ¿Creo que le van a hacer una doble penetración?.
En ese momento el joven se agacha, y comienza a introducirle su pene por al ano a la mujer. Aquella gimió quejándose un poco, hasta que el chico de un golpe de riñones logró clavarle la totalidad de su falo en el trasero de la mujer. Ahora aquella cuarentona tenía dos pollas, una en su coño y otra en su ano. Los jóvenes comenzaron a meter y sacar sus penes realizando pequeñas penetraciones al compás, que hicieron gemir a la mujer, quien no paraba de gemir y pidiéndoles que se la metieran más adentro.
-Oh joder. Pero… ¡eso tiene que dolerle! Oh la van a reventar- exclamó Sofía quien su excitación estaba fuera de toda cordura. Había perdido su pudor, y se notaba bastante excitada.
Richard le contesto: -observe a cara de la mujer. Creo que está disfrutando.
La mujer, entonces, instintivamente observa el enorme bulto en el slip del joven, y sin poder contenerse exclama ¡Oh, Richard!… ¿cómo te has puesto?
Luego vuelve a mirar a la mujer viendo como gemía mientras era clavada por sus dos agujeros. Su excitación aumentó a límites insospechados. En un acto de locura, sabiendo que estaban solos en aquella playa, y que nadie lo iba a saber, alarga su mano y toca el pene del amigo de su hijo, palpando su erección sobre el slip. ¿oh joder como la tienes…? ¡pero chico...!
Richard no contestó dejándose hacer. La mujer, tras palpar durante unos momentos aquel tremendo bulto, sin pérdida de tiempo, en un acto de arrebato, le bajó el slip, extrayendo el tremendo falo del joven, el cual ya blandía una buena erección. ¡Oh, Dios mío…!. ¡es enorme…! oh joder que grande…exclamó al verificar ahora en vivo el tremendo pene del joven. Al observar aquel falo tremendamente grueso y bastante dimensionado, su morbosidad, le llevó a pasar su mano por todo el mismo, admirada, comprobando las palpitaciones y dureza de aquel pedazo de carne, llegando hasta la cabeza, para luego ir bajando hasta la misma base.
Richard observó como la mujer, manipulada su pene, llevando a cabo una cierta masturbación, al tiempo que realizaba alguna que otra mirada a los jóvenes que continuaban follando, para volver a concentrarse en el falo. Algunas amigas le habían tocado su falo, pero luego al verlo tan enorme se habían asustado. Pensó que iba a ocurrir lo mismo.
Sin embargo, se dio cuenta que la madre de su amigo, lejos de asustarse se encontraba bastante excitada, comprobando como le mira a la cara, dándose cuenta el joven de la lujuria que había en aquella mirada. Era la mirada de “una autentica loba en celo”.
Y así era. Sofía estaba admirada ante el tremendo cipote del joven amigo de su hijo, el cual se encorvaba hacia arriba, pero con una longitud que jamás había visto. Recordaba el pene de su difunto esposo, pero no tenía nada que ver, y además percibía la extrema dureza del mismo, y se sorprendía del grosor. Por su cabeza paso la idea de comprobar cómo se sentía un pene de aquellas características dentro de su vagina. Luego se retraía, pensando que aquel joven podía ser su hijo. ¡Era una locura!
El joven por su parte no se atrevía a tocar a la mujer, no quería sobrepasarse, y romper aquel extraordinario momento, por lo que dejó hacer a la misma. Mientras aquella manipulaba la tranca, constató como la madre de su amigo comenzó a pasarse una mano por la braguita de su bikinis. Observó como aquella miró hacia atrás comprobando que no había nadie más. Observa a los jóvenes clavando a la mujer, para luego hacer algo que dejó sorprendido al joven. Lo obligó a sentarse sobre una roca lisa allí existente, quedando el mismo sentado y con su tremendo falo mirando hacia el cielo.
Luego, se incorpora, se va colocando a ambos lados de las piernas del joven, aún con su braga puesta, vuelve a tomar el falo del joven en su mano, le da varios movimientos, hasta descapullarlo, comprobando el tremendo cabezón del mismo. Luego, separa su braga del bañador hacia un lado, dejando al aire su vagina por primera vez, la cual fue observada por el joven. Richard de dio cuenta que la mujer no se depilaba mucho su vagina, la cual estaba rodeada de bastante vello, pero constató claramente la abertura de la raja entre ellos. No se lo podía creer, la madre de su amigo parecía que quería clavarse su verga.
Al momento, aquella acercó el pene de Richard, pasando todo el glande por los labios vaginales, embadurnando aquel con sus jugos, para luego irse colocando encima de aquella enorme tranca. Tras unos momentos de titubeo, comenzó a bajar, viendo como su vagina se iba tragando una buena parte de aquel pedazo de carne. Oh que enorme… oh joder como me abres… oh Richard me vas a reventar… No debería…pero
El joven en ningún momento se atrevió a contestarle. Ahora sentía como su verga se iba introduciendo poco a poco en el caliente coño de la madre de su amigo. Notaba como su falo iba abriendo las paredes de la vagina de aquella mujer. Las fricciones de la paredes vaginales contra su pene, era algo tan excitante que pensó que se iba a correr antes de tiempo.
Cuando Sofía contemplo que tenía más de la mitad de la tranca dentro de su vagina, miró al joven amigo de su hijo, observó aquella cara y miranda tan seductora y sin poder evitarlo lo comenzó a besar en la boca. Richard al momento aceptó aquellos labios entreabriendo la suya y comenzando a morrearse, metiendo aquella su lengua dentro de la del mismo.
El joven no se creía lo que le estaba sucediendo. Se dijo: esta mujer está sumamente caliente. Mientras se besaban, la mujer presa de la más ardiente locura, se un solo golpe se sentó completamente sobre las piernas del mismo, endiñándose totalmente su falo, gimiendo y separándose de la boca del joven para gemir, ioh joder ooo me revientas ooo! Miró hacia abajo y comprobó que ahora estaba totalmente ensartada por el tremendo pene de aquel joven.
Pronto, comenzó a realizar movimientos de subida y bajada sobre aquel falo, comenzando a cabalgar la polla del muchacho, volviendo a besarlo. Ella misma, le tomó las manos al joven y las colocó en sus nalgas desnudas, las cuales el joven pronto manoseo, para luego comenzar a realizar movimientos de atraer hacia él el cuerpo de la mujer, a medida que descendía, con la finalidad de encajarle más profundamente su tremenda polla.
La excitación de la mujer era tal, que al momento comenzó a cabalgarlo frenéticamente, mientras alcazaba el primer orgasmo de la tarde, revolviéndose con la polla del joven dentro, haciendo movimientos circulares, estrujando aquella, como si la quisiera triturar entre sus paredes vaginales, hasta terminar convulsionándose abiertamente. Oh sii oooo
Tras acabar, se quedó abrazado al cuerpo del joven, descansando unos momentos, aún con toda la polla del muchacho dentro de su conejo. Notaba el pecho desnudo del joven, sus grandes brazos, viendo que el joven la atraía hacia él. Pese a la diferencia de edad, se dio cuenta que dada la tremenda corpulencia del joven parecía como si ella fuera una jovencita encima de aquel tremendo semental. Era la primera vez en varios años que volvía a tener un orgasmo con la polla de un hombre dentro.
Tras descansar unos momentos, ella comenzó de nuevo a besarlo en la boca, de forma sumamente romántica, hasta comenzar de nuevo a realizar los movimientos de subida y bajada cabalgando el pene del joven. Ella rompiendo el hielo, le dijo al oído: ¡Oh, Richard me estas abriendo totalmente! Pero sigue…. Oh, chico me encanta tu polla…anda ayúdame a correrme otra vez. ¡Oh si así sigue así… oh como me abres toda… sigue...!
El joven ahora la impulsaba con sus manos hacia arriba tomándolas por sus nalgas, al tiempo que tiraba de ella hacia abajo al tiempo de descender, para clavarle lo más profundamente su polla dentro del coño de la mujer. Estuvieron así durante varios minutos, besándose, acariciándose, hasta que la mujer vio que nuevamente alcanzaba su segundo orgasmo. Comenzó a presionar las paredes de su vagina tratando de nuevo de estrujar la polla del joven, lo que la llevó a tener un orgasmo tan potente que casi terminó explotando, desvanecida, para terminar, apoyándose nuevamente sobre el pecho del joven. Reprimió sus gritos al saber que podía ser escuchada por las personas que estaban follando a escasos metros de allí. Cuando acabó miro al joven, y le dijo: Oh Richard sé que ha sido una locura. Pero no he podido contenerme. ¡Chico tienes un pene que vas a volver loca a las mujeres!
Luego, se salió del mismo. Ya de pie, observó su raja, totalmente enrojecida por las fricciones del sable del joven. Observó aquel falo aún erecto y reluciente de sus propios jugos, y le pregunto: ¿quieres correrte verdad?
Ella entonces tomó aquella polla en su mano y comenzó a hacerle una masturbación, que se transformó en frenética, viendo como el joven lanzada su espeso semen sobre ella pringando todos su pechos (aún con el sostén) y gran parte de su cuerpo. Se quedó maravillada al contemplar la gran cantidad de semen vertido por el joven exclamando: joder nene. Pareces un surtidor… si te corres dentro eres capaz de embarazarme.
En ese momento observaron cómo los otros jóvenes comenzaban a correrse abiertamente sobre la mujer, lanzado sus chorros de semen sobre la misma de forma casi descarada. Era evidente que aquellos pronto acabarían y regresarían.
Sofía, se colocó bien su braga, haciendo lo propio el joven. Luego le tomó la mano y le dijo: anda vámonos de aquí antes de que estos se den cuenta.
Mientras regresaban caminando por la playa hasta donde estaban las toallas, ella se abrazó al cuerpo del joven, al tiempo que le decía: -mejor vamos al agua. Me has pringado toda.
Una vez se hubieron limpiado adecuadamente, regresaron a donde estaban las toallas. Una vez allí, ella le dice: -¡ Richard, esto no debe saberlo nadie!. ¡Y menos mi hijo!. No sé cómo he podido hacerlo, pero.. ver aquellos jóvenes… y, tanto tiempo si sexo que no me pude contener.
-Tranquila Sofía. Nadie lo sabrá. Te lo prometo. Le contestó el mismo. Luego la miro a la cara, y allí sobre la arena, la besó de nuevo ardientemente de forma romántica revolcándose sobre las toallas como si fueran dos enamorados, diciéndole el joven: ¡nunca pensé que hacerle el amor sería tan delicioso!. ¡Es Vd, una mujer maravillosa!.
Le mujer se quedó agradecida, y le pregunta: ¿de veras lo crees? ¡habrás hecho el amor con muchas jovencitas!. Hacerlo con una mujer mayor como yo, que pudo ser tu madre…¿de veras te ha gustado?
El joven la mira a la cara y le comenta: solo he estado con algunas amigas. Hemos tenido algunos toqueteos, pero.. “jamás había hecho el amor hasta hoy”.
Sofía se quedó alucinada. El amigo de su hijo le estaba reconociendo que se había desvirgado con ella. Eso la excito nuevamente, diciéndole: ¿De veras…? ¿entonces he sido la primera? ¿te has desvirgado conmigo?
El joven afirmó con la cabeza, mientras la volvía a besar, morreándose sobre la arena. Ella al ver como volvía a crecer la mandarria del joven, sonriendo le dice: Para.. para chico. ¿No pretenderás volver hacerlo nuevamente? ¡que nos pueden ver!
El joven se retiró sonriendo. Luego se vistieron y regresaron al coche. Al llegar al apartamento era algo tarde, por lo que ella le dijo: -¡aquí debemos comportarnos como siempre!. No quiero ni por un momento que mi hijo puede saber nada de esto.
Luego regreso Lucas, y continuaron como siempre. Esa noche no quisieron salir, ya que el hijo de Sofía manifestó estar bastante cansado, por lo que comieron en el apartamento y luego se acostaron.
Esa noche la mujer durmió plácidamente, pensando en lo ocurrido. Jamás había pensado que pudiera llegar a follar con el amigo de su hijo. Pero reconocía que había sido algo alucinante y se daba cuenta que le iba a ser difícil olvidarse de la polla del joven. Por otro lado, haber desvirgado al amigo de su hijo era algo que le daba un componente morboso aun mayor. Además, reconocía que aquel joven, pese a su corta edad, tenía un pene tan enorme y vigoroso que le iba hacer difícil olvidarse del mismo. Solo pensarlo noto que le volvía a mojar la braga. Pero luego se dijo que aquello debía terminar. Además, continuaba siendo fértil y podía quedar embarazada del joven.
Durante los dos días siguiente no volvió a ocurrir nada más, ya que Lucas siempre estaba con ellos.
PUEDE QUE CONTINUE?
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