Voyeur, el placer de espiar 12
La cena termina cuando el jefe decide que es hora de demostrar quién manda. Tu tío se arrodilla, tu tía se abre, y tú solo puedes mirar mientras aprendes lo que significa ser un buen macho.
La cena era ligera, un vaso de caldo y unos fiambres, nos sentamos a la mesa mi tía junto a Andrés, mi tío se había puesto un delantal y fue el encargado de servir antes de sentarse junto a mi. A su paso el jefe le dio una cachetada y este le sonrió, igualmente hizo mi tía, al pasar por mi lado me miró y me dijo: "a que espera dale, si quieres ver esto tendrás que participar en algunas cosas" no tuve más remedio que hacerlo, permanecía quieto junto a mi hasta que lo hice, los tres rieron. Andrés no dejaba de tocar la pierna a mi tía, la sobaba mientras comía, su polla en estado flácido debía de medir unos 17 cm. La de mi tío era tan retráctil, tan pequeña, que quedaba escondida tras un prepucio arrugado, insignificante. La mía estaba en su plenitud y debía medir ya los 19 centímetros ya que seguía con la erección que me estaba provocando ya hasta dolor.
Terminamos de cenar mientras mi tío recogía la mesa y lavaba los platos y mi tía se sentó encima de Andrés, y este empezó a meterle mano y a besarla, metía su lengua entera en la boca de mi tía y sus lenguas bailaban, ella acariciaba y masturbaba su polla, me ofrecí a ayudar a mi tío, y mi tía me frenó en seco, "quieres ser un cornudo como tú tío o un buen macho como el jefe" sin dudar la respuesta era muy clara desde el principio, "quiero ser un buen macho" "Pues entonces quédate junto a Andrés siempre y aprende", así fue.
No pegaban ni con loctite, Mary era la perfección del cuerpo femenino, guapa, bien proporcionada, puro morbo, Andrés era calvo, gordo, para nada un adonis, todo lo contrario, era el antimorbo en estado puro, pero si en algo destacaba era lo que tenía entre sus piernas, una polla descomunal y unos testículos grandes, ya había visto cosas similares en películas pornos, generalmente en hombres negros, pero en mi vida había visto nada parecido.
Mi tío terminó y se arrodilló delante del jefe, y empezó a lamerle los huevos, mi tía le dió un par de ostias con la polla y se la arrimo a la boca el sacaba la lengua y lamía su glande gordo, incluso lo introdujo en su boca para darle una mamada. Nunca lo hubiera imaginado, la situación para mí era truculenta, pero escuchar a mi tía llamarlo "cornudo, cómele la polla al macho de tu mujer" tenía un extra de morbo. Mi tío lamía y chupaba mientras el jefe mordía y lamía los pezones de Mary. Mi polla estaba en disposición de soltar mi primera lechada.
Un rato más tarde fuimos a su dormitorio, junto a la cama el jefe levantó un pie y mi tío se arrodilló por detrás para lamer sus huevos mientras mi tía mamaba la polla del jefe, en principio con sus dos manos, introduciendo el resto en su boca, después quitaba una mano hasta que tragaba todo el resto, por la gordura de la polla mi tía hacía un sobre esfuerzo en su mandíbula para tragar tanta cantidad de carne, poco a poco se acostumbraba a respirar por su nariz, hasta soltar la última mano, la imagen era muy morbosa, mi tía tragó la totalidad de ese pollón, y ahí empezaba el espectáculo, sacaba y metía la totalidad en su boca, el jefe la cogía por la cola para follarle literalmente la boca, de vez en cuando paraba cuando tenía la totalidad en su garganta después la sacaba, acompañaba a la polla gran cantidad de saliva y mucosidades, golpeaba su cara con la polla y Mary buscaba con su boca ansiosa esa barra de carne.
Yo me había corrido, cuando el jefe sacó su polla de la garganta y retirándose empezó a escupir semen en la boca y cara de mi tía, salpicando a Pepe también, una diez descargas, mi tía lo recibía encantada y después lo escupía en la boca de mi tío el cual tragaba todo. Al terminar Pepe cogió la polla de Andrés y limpio los restos que habían quedado.
Había sido un claro ejemplo de la sumisión a la que tenía sometido a mis tíos, Mary se tiro en la cama y el jefe se metió en su entrepierna para lamer su coñito, me pidió que me acercara para ver cómo lo hacía, su lengua era rápida, y pasaba de la penetración vaginal al clítoris para hacerlo de manera que me pareció magistral. Pepe lamía la polla al jefe mientras se masturbaba, su pollita apenas cubría su mano y de vez en cuando asomaba el glande por su puño.
Mi tía estaba ya lo suficientemente lubricada para lo que le esperaba. Andrés se tumbó boca arriba y ella se subió a horcajadas sobre el, Pepe sujetaba la polla del jefe apuntando la en la entrada del coñito moreno de mi tía, que se metía cerca de la mitad y empezaba a follarlo. Me dieron libertad de movimiento y alternaba ver cómo se clavaba la polla y su preciosa cara presa del placer, abría la boca y gemia, más buen bramaba, poco a poco la introdujo entera, ya dentro empezaba a moverse como una posesa, delante, atras, su gemidos se intensificaban y Andrés empezaba a mover sus caderas hacia arriba buscando la máxima penetración.
Pronto llegaría el orgasmo de mi tía, sus piernas empezaron a temblar, y su respiración y bramidos a entrecortarse, hasta que finalmente sacaba la polla de su coño, sus caderas y todo su cuerpo empezó a temblar, a convulsionar de placer, de su vulva empezó a salir gran cantidad de líquidos, parecía como si se estuviera meando, se estaba corriendo, de una manera brutal, Pepe que lo sabía se había situado frente a ella para recibir esa cantidad de líquidos en su boca y en su cara, recibiéndolo como un regalo divino.
Andrés la folló en varias postura, de lado, piernas hacia arriba, y a 4 patas con unas embestidas brutales, que pareciese querer partir en dos a mi tía, que disfrutaba con la cara desencajada de orgasmos brutales, húmedos, uno tras otros, no los conté pero calculo que sería 6 o 7 veces las que su cuerpo convulsionó de placer, mi tío se encargaba cada vez que el pollón salía de su coñito devolverlo a su sitio diligentemente. El se había corrido tres veces, yo otras tres con mi último orgasmo seco. El jefe acabo dentro de su coño con ella boca arriba, mientras mi tío sujetaba las piernas a su mujer.
Mi tío se apresuró a limpiar con su lengua los restos que quedaban en el pollón del jefe, mientras mi tía hacía un ejercicio de contención para que el semen no rebosara aún de su vagina. Una vez limpio se lanzo a la entrepierna de Mary para limpiar la descarga que el jefe había dejado dentro de ella. Andrés se situó junto a mí, yo no le había dicho nada pero el parecía que estos días leyó mis pensamientos, "¿ahora entiendes el porqué? Tu tía necesitaba un buen macho como yo, que sacara de ella la hembra que ahora es" realmente aquel hombre era un buen macho, muy superior al pelele de mi tío que se afanaba por limpiar todo el grumo que salía del coñito maltrecho y castigado de mi tía. En ningún momento me sentí intimidado por Andrés, yo también era un buen macho y quería aprender del Jefe.
Esa noche fue espectacular, no vi ninguna dómina como en mis pensamientos pajilleros, pero vi a una gran mujer sometida al placer y a su marido vejado, sumiso, ninguneado, mamporrero, etc. etc.. Cornudo, poco hombre, picha corta, marica, comepollas, fueron los insultos más light que recibió por parte de ambos. Mi tío fue a la ducha, para lavar al jefe con sus propias manos tras lo cual fue meado por este antes de que se duchara.
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