Cita a ciegas II
La cena era solo la excusa; el verdadero menú estaba escrito en su mirada. Con solo treinta minutos de espera, la tensión se rompió bajo el agua caliente, prometiendo una noche donde el placer no tendría prisa, pero sí límites que cruzar.
- ¿Te quedas a cenar? - Cogiendo entre sus manos mi copa de vino, de la cual yo me había olvidado por completo y ofreciéndomela.
- Si claro, ¿Cual es el menú?
Se acerco a mi, casi nos rozabamos, y con sus ojos verdes me miró intensamente, deslizó su mano por mi pelo y puso un mechón detrás de mi oreja derecha mientras se pegaba más a mi y en un leve susurro muy cerca de mi oido dijo:
- Me da igual elige tú, pide lo que quieras. Pero que sepas que mi postre vas a ser tú. - PLAS!- Un sonoro azote en mi nalga derecha me hizo pegarme por completo a él...
- ¿Desde cuándo se come el postre antes de la cena? - Le dije mirándolo fijamente a los ojos.
- Gatita, solo acabamos de empezar, y me ofreció su teléfono para elegir que pedir.
Se dió media vuelta y se encaminó a su habitación, sabía por nuestras conversaciones que teníamos más o menos los mismos gustos culinarios, asi que... que demonios, busqué mi sitio favorito de sushi, y marqué uno de los menús para 2 que tenían en la carta.
(...) Pedido realizado. Entrega entre 30 y 40 minutos.
Bloqueé el teléfono, acabé mi copa de vino y me encaminé hacia donde estaba mi acompañante, escuchando el agua de la ducha correr llegué a su habitación y antes de llegar a la cama había una puerta a mano derecha, me asomé y allí estaba, con su 1.80m, su torso moldeado a diario en el gimnasio, cayendo el agua por él...
Una corriente eléctrica recorrió todo mi cuerpo hasta llegar a mi todavía hinchado clitoris, él se dió cuenta de mi presencia, se giró hacia mi y me invito a pasar. Obviamente accedí de muy buen gusto. Nada más entrar en el espacioso plato de ducha me paso una mano por mi cintura y me pegó a él. El agua empezó a mojar mi pelo, mis hombros, mis tetas... mientras él me miraba de una forma intensa y no perdía detalle de mis gestos.
Mis manos subieron por su pecho, clavícula hasta su cuello, y me pegué a él. Nos fundimos en un beso húmedo, intenso, apasionado... mi lengua se perdía en su boca, y a su vez la suya se perdía en la mía... cuando se fue deshaciendo el beso atrapé su labio inferior entre mis dientes, succionandolo un poquito y mirándolo directamente a sus ojos.
- ¿Cuánto tiempo tenemos gatita? Me susurró con su boca pegada a mi cuello.
- 30 minutos, he pedido al...
Y no pude terminar la frase, en un rápido movimiento estaba atrapada entre la pared de azulejos, y su cuerpo. Su mano llegaba justo hasta mi clitoris, mis pezones se estaban endureciendo por el frío de los azulejos y él pegado a mi de un solo empujón metió los 18 centimetros dentro de mi coño.
Un gemido largo y profundo salió de mi interior, me temblaron las piernas, menos mal que estaba agarrada por él, mis manos pegadas a los azulejos, el agua cayendo por nuestros cuerpos, los cuales ahora mismo eran uno.
- Uff, estas tan apretadita y caliente... - Mi reacción a esas palabras fue mover mi cadera hacia atrás pegándome más a él, y gemir... lo notó y empezó un vaivén lento, pero con ritmo un ritmo que me volvía loca...
- Quiero que pierdas la cuenta de los orgasmos que vas a tener esta noche... - Un gemido de placer salió de lo más hondo de mi, sus dedos atraparon mi clitoris y mi orgasmo comenzaba... como el principio de una montaña rusa... ya no había vuelta atrás.
No sé cuantos orgasmos logró regalarme en 25 minutos de ducha, pero fueron a cada cual más intenso... notaba como su polla entraba dentro de mi una y otra vez en un frenético vaivén, su boca se apoderó del lóbulo de mi oreja derecha y entre mordisco y mordisco me susurraba en el oído lo mucho que le gustaba estar dentro de mi...
Paró en seco, su mano se dirigió a mi clitoris y empezó a estimularlo en círculos, pegados completamente... empecé a correrme, tenía su polla totalmente dentro de mi, la sacó un poco y me embistió con todas sus fuerzas arrancando de lo más profundo de mi ser un orgasmo tan fuerte, que me corrí a chorros y mis piernas me fallaron... me dejo resbalar hasta el plato de la ducha... me di la vuelta y me aferré a ese mástil duro como el hierro que tenía delante de mi cara.
Comencé a lamerlo desde los huevos hasta la punta del glande, quería memorizar cada centímetro de su polla con mi lengua...
Empecé a meterla poco a poco en mi boca, y él comenzó a mover las caderas... apoyó su mano izquierda en la pared, y con la derecha me pegó por completo a la pared... no había escapatoria... empezó a follarme la boca, primero lento y profundo para ir acelerando el ritmo... empezó a convulsionar, sacó su polla de mi boca para dejar solamente el capullo entre mis labios y mi lengua... y se corrió.. tres disparos llenaron mi boca, jugué con la lengua... y mirándonos a los ojos tragué, justo en ese momento sonó el timbre...
Como pudo se enrolló una toalla alrededor de la cintura y salió hacia la puerta, la cena había llegado...
Me recompuse como pude cogí una toalla me envolví en ella y salí de la habitación, ya estaba en el salón, disponiendo todo en una mesita auxiliar que tenía enfrente del sofá
-¿Agua o vino?
- Agua por favor. - Siéntate ahora mismo te la traigo. Y se encaminó a la cocina.
Me senté en el sofá con unas gotas todavía escurriendo por mi clavícula y perdiéndose dentro de la toalla... Coloqué en la mesa todo lo que habíamos pedido.
Llegó se sento a mi lado y empezamos a cenar.
Fue una cena muy agradable, reimos, charlamos, puso una película en la tele gigante que tenía en el salón, y entre broma y broma el sushi se fue acabando...y volvimos a quedarnos desnudos...
Serían las 23:00h de la noche, cuando se levantó agarró mi mano y nos dirijimos a su habitación...
las toallas quedaron en el sofá, por lo tanto estábamos desnudos, de nuevo...
Me tumbó en la cama, y se tumbó a mi lado, empezamos a besarnos, alargó su mano y de la mesita de noche sacó un vibrador de color rosa, no muy grueso y de unos 15 cm de longitud... Lo encendió al nivel 2 de 10 y comenzó a pasarlo por mis pezones... mientras me besaba, un beso húmedo, intenso... uno de esos besos que hace que te pongas cachonda solamente con eso, con un beso...
Su brazo rodeó mi cuello y me acercó más a él.... con sus piernas atrapó mi pierna izquierda e instintivamente... abrí mis piernas al máximo, era suya, por esa noche era suya y él lo sabía... Fue bajando el vibrador hasta que se encontró con mi clítoris... ufff arqueé mi espalda y él me sujetó más fuerte, subió dos niveles la intensidad y empezó a pasarlo por entre mis labios vaginales, los cuáles estaban mojados ya, y con cada movimiento del vibrador, más se mojaban... Notaba como su polla iba creciendo y adquiriendo dureza pegada a mi pierna, y también notaba como con cada pasada de arriba a abajo del vibrador, se introducía un poquito más dentro de mi.
Llegó el momento, lo metió casi entero dentro de mi coño y lo subió al nivel 8... Creí explotar, un largo gemido salió de mi interior, el vibrador llegaba y estimulaba de una forma continua e intensa mi punto G, dios... me estaba llevando al cielo; Pero antes de llegar, cuando notó mis convulsiones y que mi orgasmo estaba cerca, sacó de golpe el vibrador y se apartó de mi... me dejó en su cama, ansiosa, con ganas de correrme, mojada, cachonda... Me miró y supe que llevarme a ese punto de excitación era lo que él había estado buscando desde hace rato....
Se levantó dejó el vibrador en la mesilla, me agarró de los tobillos y me llevó al borde de la cama, como una muñeca, sin apenas esfuerzo...
Abrió mis piernas, las puso en sus hombros, y de un solo empujón tenía sus 18 centimetros de nuevo en mi coño, y al haberme privado del anterior orgasmo, me corrí... me corrí empapándolo todo, un squirt enorme salió de dentro de mi, a la vez que mis manos se clavaban en sus brazos y él mordiéndose el labio me miró y me dijo:
- Dios, puta obsesión... Y empezó a follarme como un puto animal en celo... perdí las fuerzas, estaba en un orgasmo continuo, me había estimulado hasta llegar al límite de la locura... Y él lo notaba, notaba mis convulsiones, como lo estaba empapando y no tardó mucho en dejarse ir... Se corrió, en un orgasmo largo y brutal... bajó mis piernas de sus hombros y sin salirse de mi interior, se tumbó encima de mi... su boca quedaba a la altura de la mía, y empezamos a besarnos... esta vez no era pasional, era nosé... distinto...
Notaba como una mezcla de mis flujos y de su semen caía por entre mis muslos, mis manos jugaban haciendo circulos en su espalda, recobrando poco a poco el aliento...
- ¿Te quedas a dormir?
(Continuará...)
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