Xtories

Arrodillada,mamando verga y penetrada

Silvia se arrodilla ante su esposo con una petición imposible: ser cogida por extraños. Él acepta, pero solo si ella se convierte en la puta que ellos desean. La noche siguiente, su cuerpo será compartido, usado y devuelto empapado en el semen de otros.

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Arrodillada, mamando verga y siendo penetrada.

Silvia estaba más deseable que nunca. Caminaba por la casa con toda normalidad, sin pudor, sin ninguna preocupación, no llevaba ropa interior, sobre su cuerpo solo había una sola prenda, un vestido color azul cielo, tan transparente que daba lo mismo estar desnuda.

Zapatillas negras con un tacón alto de plataforma. Sus vellos púbicos se veían con claridad, al igual que sus pezones erguidos por la excitación; se aproximo con paso seguro hasta estar a mi lado, pude aspirar su perfume y el olor a jabón aun fresco en su cuerpo, su cabello aun estaba húmedo…

Bajo su mirada y fingiendo una actitud tímida, se apresuro a decir.

¡Quiero suplicarte me dejes ir a coger con un amigo!

La forma de decirlo, con esa actitud sumisa, dispuesta a pagar cualquier precio por ir a coger con algún amante, me hizo despejarme de cualquier resistencia, ella sabe cómo convencerme sin duda alguna.

Antes de que yo pudiera decir palabra alguna, se sentó a mi lado, me miro suplicante y volvió a acosarme con suplicas.

¡Te lo ruego! Ya no aguanto este calor que me consume, mi rajita palpita de deseo, estoy mojada… necesito que mamen mi rajita, que me traten como a una buena putita… sentir una buena verga en mi boca.

En pocos minutos mi excitación se disparo considerablemente. Mi verga estaba erecta, luchando por salir del pantalón, no podía negarme a dejarla salir y verla regresar con su cuerpo oliendo a sexo, satisfecha por haber sido cogida de forma magistral…

¡Claro que puedes ir a coger con quien tu desees! Solo… tienes que prometerme que lo disfrutaras mucho, a tu regreso, quiero ver tu ano dilatado, tu rajita hinchada y tus vellos púbicos embadurnados de semen, ¡por supuesto…tendrás que darme cada detalle, tal y como a mí me gusta! ¿Lo harás? ¿Serás una buena puta?

Si… ¡seré una buena puta…lo prometo!

¿Saldrás con alguien que ya te haya cogido anteriormente?

No. ¿Sabes? Hace un par de semanas, he tenido pláticas con un hombre que me parece interesante, solo que es más joven de lo que yo me imaginaba, pero quiero verlo si no te molesta.

Se llama Eduardo, tiene 40 años y me dijo que tiene una verga gruesa y larga, pero lo que más me llamo la atención… es el hecho que desea que en una segunda cita… lo hagamos con otros amigos suyos… es decir…. Varios hombres me cogerán al mismo tiempo, ¡quiero hacerlo!

¿Por ese motivo estas vestida de esa forma?

Si. ¡Hace días estoy muy excitada! Eduardo me tiene muy caliente, si me dejas ir… ¡hare todo lo que tú me ordenes! Me comportare como una verdadera puta… si quieres que me coja a alguien en especial lo hare… ¡quizá a tus amigos! Puedes traerlos a casa y aquí me los cogeré dente tuyo. O si lo prefieres… ¡puedes llevarme a algún lugar donde cogeré con quien sea, es decir venderé mi cuerpo si lo deseas!

¿Cuándo será esa cita?

Mañana mismo. ¡Quiero hacerlo ya! Si me lo autorizas… ¡llamare a Eduardo y le diré que puedo verlo!

Tengo que ir a la oficina. Así que… puedes hacerlo, llámale y dale la sorpresa, dile que deseas que te coja, dile que estas muy caliente… humíllate y suplícale, dame ese gusto Silvia.

Le di un beso apasionado, y me despedí. Hacía mucho tiempo que no sentía una excitación como esa tarde, la forma de suplicarme me hizo llegar a lo máximo, la forma de estar vestida en casa, me gusto mucho ahora debía dejarla ir y disfrutar de su sexualidad, aunque no estaba muy de acuerdo que cogiera con hombres jóvenes, no me opondría, ya era momento que disfrutara con quien ella deseara.

La reunión en la oficina se prolongo hasta las 6 de la tarde, estaba ansioso de llegar a casa y saber si había concretado la cita para el día siguiente.

Había mucho tráfico en las calles. Cerré los ojos y recargue mi cabeza en la ventanilla del autobús, no pude evitar el imaginar a mi esposa, desnuda ante ese grupo de hombres, haciendo lo que ella me había dicho.

¿Podría coger con más de dos? Esa era mi pregunta, me resultaba morboso imaginarla. Por fin después de casi una hora de trayecto llegue a casa, abrí la puerta y me apresure a cerrar, una nueva sorpresa me aguardaba…

Silvia estaba totalmente desnuda, solo llevaba puestas unas zapatillas negras, con tacón alto de aguja delgada, pero no solo eso… ¡su rajita estaba depilada! ¡No había un solo vello púbico en su lugar!

¿Y eso? ¡Te ves hermosa Silvia! ¡Me has dejado muy sorprendido! ¿Lo lograste? ¿Lo veras mañana?

En silencio me tomo de la mano y me llevo a sentarnos en la sala, separo las piernas y su rajita depilada quedo expuesta, tomo mi mano y la llevo a la rajita…

Si… ¡lo veré mañana mismo! Le rogué así como me lo pediste.

¿De verdad lo hiciste? ¡Vamos cuéntame todo!

Lo llame y le dije que necesitaba verlo… me dijo que mañana no podría, que tendría que ser en otra ocasión, entonces, me acorde de lo que me pediste y fui directa.

¡Por favor Eduardo! ¡Necesito que me cojas! Lo deseo tanto, estoy muy excitada, ¡quiero mamar tu verga! ¡Quiero…ser tu puta! ¡Hare cualquier cosa que me pidas…!

Muy bien putita… en ese caso, que sea mañana, pero tomándote la palabra… ¡quiero que depiles tu concha! Ahora mismo y cuando lo hagas… tomate una foto y envíamela. Si cumples, nos vemos mañana a las dos de la tarde en el parque Juárez.

Cuando colgó el teléfono. Fui al baño, depile mi rajita y me tome las fotos, se las envié y quedo satisfecho, después, decidí esperarte así sin ropa y solo con mis zapatillas puestas. ¿Te gusta cómo me veo?

Si. Por supuesto Silvia, te ves muy sexy.

Fue una noche de lo más morbosa, Silvia me dio de cenar sin ponerse ropa, así permaneció desnuda, ella quería que cogiéramos, pero decidí que debía esperar hasta el día siguiente, mi mayor deseo era que Eduardo apagara ese deseo de ser cogida.

Estaba agotado, me dormí de inmediato, por la mañana, desperté y Silvia ya había preparado el desayuno, ahora estaba vestida con un hermoso vestidito color naranja, de corte circular, sin escotes pronunciados, ni tampoco muy corto, le llegaba unos centímetros debajo de sus rodillas, llevaba unas medias negras y zapatillas negras, sin embargo…

En un momento sorpresa, se levanto la parte baja del vestido, dejando al descubierto lo que llevaba debajo, las medias estaban sujetas por un liguero blanco, y llevaba una tanga negra de esas que se atan a los costados, se adivinaba lo delgado de la tela de la tanga, no cubría absolutamente nada, se podían ver sus labios vaginales.

Dejo caer el vestido y con palabras morbosas me dijo…

¡Así iré a la cita! ¡Quiero que Eduardo quede satisfecho! ¡Quiero disfrutar cuando me despoje de cada prenda! Y tal y como se lo dije por teléfono, hare cualquier cosa que él me pida… me comportare como una buena puta y al volver a casa, ¡tu comprobaras que cumpliré sin dudarlo!

Tras cerrar la casa. Caminamos por la calle de la colonia, algunos vecinos nos miraban con morbo, sin hacer caso a las miradas, nos alejamos y pronto subimos a un transporte, una hora más tarde llegamos al lugar de la cita, estábamos a un par de calles, yo me aparte discretamente de su lado, y la seguí a prudente distancia, admire su forma segura de caminar, en ese momento solo yo sabía lo que había bajo de ese vestido y claro está, solo yo sabía que ella caminaba para encontrarse con el hombre con quien cogería hasta quedar satisfecha.

Discretamente la vi subir a la camioneta. Eduardo se veía más joven de la edad que Silvia me dijo, no pude evitar sentir celos, pero ya estaba arriba, di la vuelta y me aleje, mientras ellos hacían lo propio.

Camine un par de horas por las calles de la ciudad. Volví a casa cuando ya comenzaba a obscurecer, afortunadamente no había vecinos fuera de sus casas, me apresure a entrar y me acomode en la sala, encendí el televisor y deje que el tiempo pasara.

Eran las 10 de la noche. Comencé a ponerme nervioso, miraba con ansiedad por la ventana cuando escuchaba pasar a algún auto. Ahora el reloj avanzaba lentamente, era como si el tiempo se hubiese detenido, ya pasaba un poco de la media noche cuando escuche un auto detenerse y me apresure a mirar por la ventana, sentí que mis latidos se aceleraban, ahí estaban, era la camioneta de Eduardo. Todavía demoro varios minutos en bajar. Me di cuenta que caminaba con dificultad, se apoyaba en la pared tratando de controlar sus movimientos, después de unos minutos abrió la puerta, entro y encendió la luz…

Justo en el momento que Eduardo se alejo. Silvia camino hacia mi lado, hasta ese momento me di cuenta que no llevaba las medias, tambaleante, se aproximo y me dio un beso…

Pude aspirar ese olor caracterismo a sexo. Olía a cigarro, a loción de otro hombre, a licor… a semen.

Con normalidad. Bajo el cierre de su vestido y se despojo de él. Lo dejo caer al piso, sus pezones estaban erguidos, hinchados, la tela de su tanga estaba mojada, empapada. Se la despojo y pude ver un hilo de semen escurriendo fuera de su raja, los labios vaginales estaban inflamados, su delicado clítoris enrojecido y palpitando.

En silencio se acomodo en el sillón individual, subió sus piernas sobre los costados y quedo tan expuesta que de inmediato salió el semen de su raja formando un pequeño charco sobre del sillón, cerró los ojos y sin perder el tiempo comenzó a darme los detalles de lo sucedido.

Apenas subí a su camioneta. Me dijo que quería ver mi sexo depilado. Mire a todos lados y me apresure a levantar el vestido, estiro su mano y acaricio mi rajita, ya estaba mojada, introdujo un dedo, lo saco empapado con mis jugos y lo llevo a su boca.

Trate de acomodarme el vestido, pero no me dejo hacerlo.

Así… ¡quiero que te quedes así!

Sin dejar de mirar al frente, fue acariciando mi rajita cada vez que podía hacerlo.

¡Si que estas caliente! ¿Sabes? Es la primera vez que una mujer me suplica que me la coja. Anoche llame a unos amigos… así que iremos a casa de uno de ellos, ahí te cogeremos todos, serás una puta tal y como lo dijiste por teléfono.

Continuamos el trayecto en silencio. Llegamos a una casa en las afueras de la ciudad, un hombre un poco más joven que Eduardo nos abrió, en la sala… había 4 hombres más, en total eran seis y solo yo los atendería a todos.

¡Quítate el vestido Silvia!

Un poco nerviosa, me despoje del vestido y lo deje a un lado sobre del sofá, me ofrecieron una copa y todos brindamos, pusieron música y fui bailando con cada uno, todos acariciaban mi cintura, me besaban y me decían cosas morbosas. Poco a poco mi excitación aumento considerablemente, ya había bebido unas 3 copas, me sentía relajada y fui siendo más accesible con todos.

Perdí la noción del tiempo. Solo recuerdo que llego el momento cuando Eduardo me despojo de la tanga, me ayudo a subir a la mesa del comedor y me hizo sentarme en la orilla, mis pies sobre de la mesa, separados, dejando al descubierto mi sexo.

Uno de sus amigos se aproximo, se arrodillo en medio de mis piernas y comenzó a mamar mi mojada rajita… ¡su lengua pasaba lentamente por mis labios vaginales! De inmediato mi cuerpo temblaba de placer, no pude evitar que mis gemidos se escucharan por la casa, ese hombre sabe de verdad como dar placer con la boca.

Me tenía al borde del éxtasis. Mis jugos salían y el… se apresuraba a succionarlos.

No me di cuenta del momento que todos se desnudaron, rodearon la mesa y sus vergas estaban a mi alcance, erguidas, por fin dejo de mamar mi raja, ahora me ayudaron a bajar, me arrodille frente de Eduardo y metí su rica verga en mi boca, de repente una mano acariciaba mi raja, mientras alguien más acariciaba mis tetas, sentía manos por todo mi cuerpo, fue una agradable experiencia, minutos después… me recostaron en la alfombra, alguien se acomodo entre mis piernas y volvieron a mamar mi sexo, mientras una verga se ponía frente de mi cara, abrí la boca y la deje entrar hasta el fondo.

Tenía una verga en cada mano, una en mi boca y otra mas estaba por penetrarme, ahí estaba yo… ¡comportándome como una verdadera puta! Mi cuerpo temblaba sin parar, mi rajita estaba demasiado caliente, la sentía palpitar y apenas era la primera cogida de la noche.

Después de eyacular, saco su verga escurriendo semen, ahora dos me tomaron de las piernas, como si estuviera sentada, me pusieron delante de otro de los hombres, de inmediato se aproximo y mamo mi rajita, sin importarle que tuviera semen de su amigo, cuando quedo satisfecho, me masturbo metió sus dedos y con movimientos rápidos me hizo tener un orgasmo, un torrente de líquidos salió disparado.

El segundo que me cogió… me tomo en sus brazos y me penetro, yo me aferre a su cuello con fuerza, sus manos me tenían tomada de mis nalgas, me sentía segura, en esa posición… ¡me penetro hasta el tope! Sentía su verga entrar y salir lentamente, me ayudaba a levantarme y antes que saliera… me dejaba caer y me penetraba hasta el tope.

Su semen corrió dentro de mí. Como lava hirviendo, alguien se puso tras de mí y me entrego a él, de la misma forma, pero ahora de espaldas a él… me tomo de las piernas con fuerza y sentí como una gran verga grande y gruesa entraba inundando mi rajita.

Sentí dolor cuando me penetro hasta el fondo, pero la excitación se encargo de aliviar mi dolor, por fin su semen me inundo, podía sentir como mi rajita palpitaba, con mucho cuidado… me recostaron sobre del sofá, me dejaron descansar por unos minutos mientras bebían una copa, poco a poco el temblor fue desapareciendo de mi cuerpo, hasta ese momento mire a un hombre quien me miraba insistentemente, sentado en una silla del comedor, su verga estaba erecta, aun más larga que la anterior, pero lo más llamativo era esa forma curva, y la punta en forma de hongo, un hongo grande, pensé que no podría aguantarla.

Pero deseaba hacer el intento. Reanudaron el acto, ahora… uno se recostó sobre la alfombra, me sentaron encima, como si lo fuera a cabalgar, me hizo recostarme sobre su espalda y comenzó a bombearme de forma deliciosa, al tiempo que acariciaba mi clítoris con sus dedos.

Uno se aproximo y me hizo abrir mi boca, su verga entro y comencé a mamar, nuevamente mis manos quedaron ocupadas una verga en cada mano, sentí su leche inundar mi garganta, me apresure a tragar, no quería desperdiciar nada, fueron cambiando de lugar, a todos toco su turno, pero el ultimo en cogerme….

¡Por fin lo vi acomodarse en medio de mis piernas! Su verga estaba hinchada, sus venas enrojecidas, parecía que explotarían en cualquier momento. Todos se apartaron de inmediato, su verga comenzó a entrar en mi rajita estaba tan mojada que no le fue difícil entrar, se escucho un ruido morboso cuando su cabeza logro entrar, lentamente entraba, podía sentir como mi rajita se dilataba, adaptándose a su tamaño, ya me tenia bien ensartada, comenzó a bombear lentamente, casi la sacaba por completo, pero antes de hacerlo, volvía a empujar con fuerza y me penetraba, mi cuerpo estaba bañado en sudor, nos acoplamos a la perfección, de repente… sentí la necesidad de hacer contracciones con mi rajita, apreté con fuerza y el gimió de placer, al notar que le gustaba, lo hice varias veces.

Sin sacar su formidable verga de mi rajita. Se dio la vuelta tomándome con sus fuertes manos, ahora quede sentada sobre él, se recostó y yo… ¡comencé a moverme! Me movía en círculo, trataba de levantarme haciendo justo lo que él había hecho antes, me dejaba caer penetrándome hasta el tronco, sus manos apretaban con fuerza mis tetas, apretaban mis pezones y yo correspondía apretando mi raja dándole placer con mis contracciones.

Terminamos al mismo tiempo. Ambos cuerpos se estremecían, espasmos de placer; su verga salió un poco flácida, embadurnada de líquidos vaginales y su propio semen, sin importarme, me arrodille y metí su rica verga en raja… ¡la chupe hasta dejarla limpia! Me dejaron ahí recostada sobre la alfombra, ellos comenzaron a vestirse y bebieron otras copas. Cuando me recupere, me vestí y me uní al grupo, bebí varias copas y llego el momento de volver a casa, estaba satisfecha, no necesitaba más verga, Eduardo me dijo que me llevaría a casa.

Mi tanga estaba empapada, aun seguía saliendo semen de mi raja, Eduardo se dirigió a una calle obscura, no recuerdo el lugar, ahí… me despojo de la tanga, remango mi vestido y volvió a cogerme, mientras me penetraba, me dijo algo morboso y no pude negarme a decirle que si…

Iván es mi amigo, quien te cogió al último. Quedo satisfecho y me pidió que te dijera que quiere cogerte por el ano, solos, en algún motel, ¡quiere que seas su puta particular! Si aceptas… tendrás que someterte por completo a él.

¡Por supuesto que ese hombre me había gustado! Su verga fue lo mejor de la noche sin duda, sin dudarlo, acepte y le prometí someterme a Iván…

Le dio gusto escuchar mi respuesta, cuando estaba por eyacular, me dijo al oído en un susurro… ¡mis amigos y yo te convertiremos en una puta de verdad!

Silvia termino de darme los detalles, mi verga estaba adolorida por la erección que había alcanzado, me apresure a penetrarla, mi verga resbalo con facilidad y la comencé a bombear, mientras lo hacía, ella me pregunto….

¿Te gusta que tu mujercita sea una puta? ¿Que me cojan tan rico como esta noche? Mi rajita esta empapada con el semen de esos hombres, y si me dejas convertirme en la puta que ellos quieren, siempre tendrás el mismo premio, mi raja, mi boca, mi ano… toda…. ¡bien cogida para tu placer!

No pude prolongar más el acto. Eyacule y mi semen se mezclo con el de los hombres que cogieron a mi esposa esa noche.