La señora 4
Angela nunca imaginó que su aniversario sería tan intenso. Con la piscina a sus pies y el champán en la mano, la noche promete ser larga, húmeda y llena de sorpresas que desafían los límites de su rutina.
Conviene leer los anteriores capítulos, para que todo tenga mas sentido. Aunque también se puede leer como como relato suelto.
La verdad que éramos felices. Nos llevábamos bien, y ahora casi 1 año después de habernos enrollado, el deseo, y el fornicio no bajaba de intensidad.
Angela, se había vuelto una autentica devora hombres. De no saber apenas chupar una polla, había pasado a engullir y tragarse mi rabo hasta la campanilla, degustando y saboreando mi semen, como si de un elixir de juventud se tratara. Y así con todo. Follabamos como bestias, y las limpiezas de coño diarias, no faltaban en nuestra rutina.
Así se iba acercaba nuestro primer aniversario en el momento mas dulce de nuestras relaciones, y tenía una sorpresa preparada. Había reservado una habitación en un hotel de moda, que tenía una piscina, un jacuzzi, y hasta sauna dentro de la habitación. Las instalaciones estaban pensadas para dar rienda sueltas a las más sucias y oscuras perversiones.
Yo por tema laborales llevaba una semana fuera y regresaba el mismo día de la reserva. Sin quererlo, me sirvió para no tocarme en esos 7 días, y llegar lleno de vida, ya que según esperaba el día iba a ser muy largo.
La instalaciones te dejaba usarlas desde las 14 horas, hasta las 10 de la mañana del día siguiente. Asi que según me dejo el tren en Atocha, llegué a casa, y le di la sorpresa.
-Hola!!!!
-Cariño, que semana más larga
-Felicidades!!!!
-Porque ¿¿¿??
-Hoy hacemos un año, desde aquella ruta de montaña,
-Ay, que cabeza. Un año juntos ya…como pasa el tiempo y que rápido se ha pasado. Eso es porque lo estamos disfrutando.
-Te tengo una sorpresa. Cámbiate que nos vamos.
No le dije a donde íbamos, ni que íbamos a hacer a pesar de sus suplicas. Cogimos el coche, y salimos. Yo había preparado una mochila, con unas botellas de vino, unas de champan, y una botellita de ron, y refresco para pasar el día. Cosas y dulces para picar.
Para comer y cenar, te servían las cosas por una puertecita, así que allí a parte de lo que llevaba no nos iba a faltar de nada.
Por fin llegamos. Ella no sabia donde íbamos ya que nunca había oído hablar de un sitio así. Nos dieron el numero de habitación, que era una puerta de garaje donde se dejaba el coche, y luego por una escalerita ya subías a la habitación.
Sacamos las bolsas de la compra que había echo, y subimos. La verdad que era una pasada.
Según entrabas, había un saloncito con una mesita, y un baño, con un plato de ducha enorme. Luego había estaba la cama, que era King size de esas, de 2 por 2, y en el techo un espejo. Una tele enorme enfrente, con todo tipo de canales, hasta los x eran de libre consumo.
Luego había una puerta de la que pasabas a la piscina, jacuzzi y sauna.
El techo de la habitación se podía abrir, para que entrara el sol, y había unas tumbonas grandes, para poder tomarlo.
Angela estaba con la boca, abierta. Alucinaba con que todo eso fuera nuestro.
Me cogió entre sus brazos, me dio un beso cariñoso y me dio las gracias.
Yo no lo pensé, me quedé en pelotas, cogí carrerilla y de cabeza a la piscina…Me cubría hasta el pecho, y estaba calentita.
Angela, imito mis pasos. La vi llegar, con sus curvas, se acerco al borde, y se tiro de bomba.
Se acerco a mí, y nos empezamos a enrollar, despacio, disfrutando de nosotros. Ella se cogió de mi cuello, me paso las piernas por la espalda, y así nos fuimos enrollando.
Yo la pase los brazos por espalda, y eche las manos al culo. Era una pasada la sensación de ingravidez que nos proporcionaba el agua. Podía levantarla con todo su peso, sin el más mínimo esfuerzo. Yo perdí la noción del tiempo la verdad. La iba llevando en volandas, por la piscina mientras nos íbamos comiendo la boca. Cada vez, me estaba poniendo más cachondo sentir su carnes caídas, tan pegadas a mí.
Así que la llevé contra el borde de la piscina, y sin más miramientos, le metí la polla hasta el fondo. Ella gimió, y me metió la lengua en la boca con gula.
Ella seguía con las manos pasadas por el cuello, y yo a ella de la cintura. Empezó el vaivén en el que la iba levantando, al estar abrazados, y volvía a bajar. Y así sin prisa, estábamos echando un polvo suave sin prisa, sintiendo y disfrutando de nuestros cuerpos.
Yo iba llevándola por la piscina penetrándola. A veces la llevaba contra el borde, y daba mas duro. Cambiaba de ritmo, y seguíamos dejándonos llevar por el agua. Teniéndola así cogida, encima de mí, Angela tubo el primer orgasmo del día. Se estremeció apretándome con las piernas, y abrazándose fuerte a mi cuerpo. La verdad que fue una experiencia única, y una forma en la que nunca la habían follado. Nadie en sus 52 años, había podido levantar sus casi 100 kilos y poder estar metiéndosela.
Poco a poco se separó. Se acerco a mi oído y con voz picara, me dijo que si podía hacer algo por mí.
-Cielo el día el largo, y mi semen es limitado. Es nuestro aniversario, dedícate a disfrutar, que ya llegara mi turno.
-No no, si me he corrido como una niña, pero me da cosa dejarte con esta erección.
Salimos de la pisci, y había unos albornoces, que nos pusimos, para secarnos.
Nos quedamos con ellos, y nos fuimos a las tumbonas. Ella estaba increíble, cuando se puso a fumar el cigarro de la tranquilidad. Tenia coloretes, en los mofletes, del calor del agua, y de la follada. Se le veía la pierna, y así tumbada se venía sus carnes maduras, y flácidas marcarse en el albornoz.
Desde que salimos del agua, no había perdido dureza, y con las vistas seguía con la polla como un palo. Decidí, buscar relax, y abrí una de las botellas de champan que había traído. Allí había copas y servi para los dos.
Angela estaba radiante de felicidad, le había encantado la sorpresa. Cuando termino de fumar, me acerque a ella, y le abrí el albornoz.
Ella se dejaba hacer mirándome fijamente. Cogí la botella de champan y le pedí que abriera la boca. Derrame un poco sobre ella, y le chupe la boca. Mitad tragaba, mitad se le salió y yo limpiaba.
Lo hicimos 2 o tres veces, y el líquido ya se había caído algo a las tetas. Fui bajando y le limpié delicadamente toda la zona que había champaña.
Después bebi un poco de la botella, y sin dejar que se enfriara, me acerque a sus labios y deje caer el liquido en su boca. Ella trago sin reparo. Sin reparo ni está ni las 5 o 6 veces que la di de beber de mi boca. Cada vez Angy estaba mas suelta y mas perra, y a mi todas estas guarrerias me ponían a 100 por hora.
Luego cogí de nuevo la botella y se le derramé un chorro fuera de la boca a propósito, para que se mojara. Directamente fui lamiendo y bebiendo de su cuerpo. Visto que le gusto, le eche un chorro en las tetas, para luego levantárselas y lamerlas enteras. Y con lo grandes que eran había para un rato. Luego le eche otro chorro en la barriga, que pase a lamer de nuevo con gula.
Seguimos con lo mismo un traguito daba yo, y se lo derramaba en la boca. Nos fundíamos en besos, y nos lo tragábamos a medias. Hasta que le di el control y la botella. Ella seguía tumbada en la hamaca, y yo me puse entre sus piernas. Le pedí que me diera de beber, con la boca puesta en el pubis. Ella lo derramo por su canalillo y cayo varios chorros hasta mi boca que con gusto relamí.
Empecé a bajar un poco y metí su clítoris entre los labios. Le pedí que siguiera echando mientras iba comiendo todo el toto. Ya lo tenía mojadito, y según iba cayendo champan la mezcla de flujo y alcohol, estaba deliciosa. Así seguimos hasta que acabo corriéndose en mi boca, entre sonoros quejidos.
Yo fui subiendo, limpiando los restos de campan que le quedaba por la barriga, ombligo, entre las lorzas, y el canalillo. Mi rabo, estaba a punto de explotar, había llegado mi turno.
Pase una pierna a cada lado de la hamaca, me acerque a su boca, y se la fui metiendo de forma suave y sexi. Ella estaba quieta, y dejándose hacer. Yo iba culeando despacio penetrándola la boca. Sin prisa, pero cada vez un poco mas profundo. Babas empezaban a ir cayendo por la comisura de sus labios. Apareció la primera arcada al tocar el fondo de la boca. La verdad que Angela, después de este año había conseguido aguante, y se le podía follar esa boca madura de la forma mas dura posible, que ya lo aguantaba. Pero de primeras, había arcada.
Cuando ya se hizo a tenerla dentro empecé a bombear mas rápido, y mas profundo. Hasta que en pocas metidas me corría en su boca.
No pudo retenerlo todo, porque de no haberme masturbado en 1 semana, mas todo estos juego me hizo soltar una descarga grande, y espesa, que no pudo tragar completa. Yo recogí lo restos con delicadeza, y se los enseñé. Ella comenzó a chupar despacito mi mano y dedos, y los dejo relucientes sin grumo alguno.
Decidimos comer algo, para recuperar fuerzas. Después de la comida, la observe mirando una carta que estaba al lado de la de las comidas y bebidas. Pero distinta. Era una carta, de consoladores, arneses y ropa interior picante.
Ella sonreía divertida viendo toda la gama, que podíamos encargar. Había de todos los tamaños gustos y colores.
-Madre mía, pero la gente usa estas cosas??
-Hombre es un aliciente, para poner un poco de picante en las relaciones
-Pero fíjate en estos monstruos, alguno creo que no me entran.
-Te llama la atención alguno, ¿?? Elige algo y lo pedimos.
Y así fue. Decidimos por unanimidad unos negro, de unos 10 cm, pero ancho. Y a petición mía un plug anal. Aunque de primeras fue reticente al final acepto. De vez en cuando, cuando estaba especialmente perra, le gustaba que la metiera un dedo en el culo, mientras le comia el coño, pero hasta el día de hoy no se lo había follado. Y estaba loco por hacerlo, quizá con este aparato, pudiéramos avanzar en estos temas.
A los 5 minutos de haberlos pedidos, ya teníamos los chismes en la cancela. Los cogió y los abrió. Le sorprendió lo real que parecía el consolador negro, pero al plug anal, no le dio mucha importancia. Decimos usar un sofá tántrico que había en la habitación. Era una especie de sillón, que hacía que si se subía a 4 patas acabara con el coño totalmente abierto y el culo también.
La ayuda a colocarse, y comenzamos.
Lo primero que hice fue, meter la cabeza entre sus cachetes, tan duros y gordos, para empezar a comerla el ano con total lujuria. Al rato vi, que de su rajita empezaban a aparecer las primeras gotas, de excitación. Era el momento Agarré el consolador negro, y empecé a restregárselo por toda la zona vaginal, humedeciéndolo, preparándolo. Poco a poco fue enfocada la cabeza a la entrada del coño. En un momento ya tenia medio dentro de la vagina.
Pero mis intenciones eran otras. Mientras la iba penetrando despacio con ese bicho de látex, volví a meterle la lengua en el ano. Poco a poco, lengua arriba y lengua abajo…
Cuando vi, que estaba lo suficientemente húmedo empecé a hurgar con el otro consolidar. Fui dilatando aquel ano estriado, despacio, pero sin pausa. No quería que sintiera el más mínimo dolor, y quería que dilatara lo suficiente, para juegos que vendrían luego. Seguí despacio, y ya estaba casi todo dentro, hasta que en un momento entro y se quedó con él.
Yo me separé un poco y la visión era increíble. Era una pasada ver su culazo, con ese plug brillante dentro de él. Asi que no demore más, ya que ella se estaba derritiendo del gusto. Cogí el consolador negro, y empecé a follarle el coño con él. Con fuerza y rabia, quería conseguir su tercer orgasmo del día, y quería que fuera intenso.
Ella se removía hasta que de repente, empezó a estremecerse, y de un momento a otro se corrió.
Aquello pareció como cuando abres una botella de champan y el tapón sale disparado.
Pero en vez de eso, el que salto y casi me da en la cara fue el plug anal. Tanta fuerza había hecho apretando el esfínter al correrse, que lo había expulsado fuera al correrse…
Yo me descojone de la risa, y ella también…mientras se sacaba aquel trozo de plástico negro empapado del coño.
CONTINUARA.
Continúa en
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