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Mario el corneador (cap.2)

Estefanía no pide permiso, da órdenes. Y Mario, acostumbrado a ser el instrumento de su deseo, sabe que esta noche el precio será más alto que nunca. Mientras su esposo observa desde la esquina, la verdadera fiesta apenas comienza.

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Mario el corneador (cap.2)

Recomendable leer los capítulos anteriores.

Mario estaba en una web de contactos tipo swinger y liberales, de ahí procedían la mayoría de gente que conocía y con la que follaba, siempre eran más parejas que chicas solas, también en el club de Paula había conocido a alguna gente y por supuesto a través de Paula.

Aquel día había recibido un mail de una pareja que había conocido a través de la web de contactos y con la que había estado solo una vez, él pensó que a ellos no les había ido bien y simplemente espero a que se pusiesen de nuevo en contacto con él si era lo que les apetecía, era una pareja joven, sin hijos, ella era muy guapa, espectacular y tenía un cuerpo perfecto y escultural, a Mario le había comentado su marido que ella era muy ardiente pero quizás por timidez o la novedad en el trio que realizaron él no la noto que estuviese a gusto o suelta y pensó que era algo que ellos deberían de resolver.

El mail era de él y quería verle para tomar un café y hablar con Mario, intuyo que ya habrían hablado y aclarado ellos sus cosas y quedaron en una céntrica cafetería ese mismo día por la tarde.

- Hola Mario, gracias por venir a charlar.

- Hola, me he quedado intrigado y escucharte me sacara de dudas, le dijo Mario.

- Antes de nada quiero decirte que el otro día cuando estuvimos contigo lo pasamos genial, ya comprobaste que no tenemos mucha experiencia, solo fantasías y deseos, pero pese a que andábamos muy cortados te portaste con nosotros muy bien y te lo agradecemos.

- Si que os sentí cortados pero no sabía si había algo mío que no os gustaba o era la típico de la timidez de la poca experiencia.

- Totalmente la novedad, es más, Sonia se quedó encantada contigo y lo paso genial cuando la follabas, le encanta como besas y me da a entender que contigo podría traspasar ciertos límites que tiene, a mí solo me deja correrme en su boca algunas veces cuando está muy excitada y follarla por el culo exactamente igual, solo algunas veces y solo cuando está muy excitada, estos días cuando teníamos sexo fantaseaba con que tú la follases el culo y te corrieses en su boca, eso ya es un gran avance en ella, que de verdad que es muy ardiente y siempre quiere más, ya sabes que solo hemos tenido tres experiencias y aunque alguno también tenía como tu buen rabo y estaba muy dotado, ninguno la aguantaba como tú, ni la follo como tú, de ahí que queramos repetir.

- Me agrada que me digas eso, pensaba que algo en mí no era de vuestro agrado, gracias.

- Tras tu visita hemos hablado y aunque Sonia es insaciable y le encanta eso de tener dos pollas para ella sola, creo que tiene muchas ganas de estar contigo a solas, además yo personalmente pienso que disfrutara más si yo no estoy porque se cortaría menos, ya te dije que ella es muy ardiente, créeme que lo es y mucho, pero la otra noche la note como se cortaba o se reprimía por estar yo presente, quizás piensa que me puedo poner celoso de que ella disfrute más contigo que conmigo o que ella desee más tu polla que la mía, le he repetido muchas veces que eso es una estupidez, pero ella es así.

- Eso es algo muy particular vuestro, ya os dije cuando nos conocimos que yo no entro en esas cosas y que en absoluto lo que quiero son malos rollos, me gusta el sexo, quiero disfrutar haciendo sexo, pero nada de historias o malos rollos, la pareja debe de ponerse de acuerdo en todo ella.

- Si, si, tranquilo, eso está claro y estamos de acuerdo en todo, quizás a ella le cuesta un poco dar este primer paso y en eso es en lo que quiero ayudar y para lo que era esta charla contigo, ella quiere que nos veamos otra vez, en cuanto tu puedas, mañana si puedes, cenamos algo en casa y después tomamos una copa, pasamos al dormitorio y cuando hayamos hecho el trio yo pondré una excusa y os dejare allí a solas, me iré al dormitorio de invitados a descansar y podréis follar como queráis, incluso podrás quedarte a dormir si os apetece.

- Por mi bien, dijo Mario.

- También cuando estemos charlando te diré lo de que ella quiere llamarte algún día y verte sin que este yo presente, para que veas que todo es acordado entre nosotros y no puedas pensar que te ve a mis espaldas, así ella se queda tranquila y podréis follar todo lo que queráis, que al final yo solo quiero que Sonia disfrute y tenga todo el sexo que quiera, además he de reconocer que esto de los cuernos me da mucho morbo y saber que otros hombres la desean también.

- Si, por mi perfecto.

- Pues entonces mañana nos vemos.

Se despidieron y Mario se fue a casa a trabajar, Héctor saco su teléfono y llamo a su mujer, cuando esta le respondió le dijo tan solo, mañana prepara cena para tres.

Una vez en casa Mario recibió la llamada de Estefanía, ella era una mujer de 54 años, empresaria, mujer de negocios y que le gustaba ponerle los cuernos a su marido, así la conoció Mario, mediante un anuncio buscando corneador, ya hacia bastante tiempo de aquello, ella fue de las primeras amantes y de los primeros cuernos que Mario puso, encajaron muy bien los dos cuando se conocieron y se hicieron habituales, Estefanía que vivía para sus negocios tenía poco tiempo de buscar amantes y de follar por lo que solía llamar a Mario y quedaban en una u otra casa, follaban y seguían cada uno por su lado, además ella fue una de las persona que más ayudo a Mario a montar su propio negocio y trabajar para el mismo, no para nadie, le facilito bastantes trabajos muy exclusivos y el con ellos gano bastante dinero, ella ya le había ofrecido ese dinero pero a él le costaba eso de coger dinero.

Su marido, el cornudo, era más bien sumiso, no protestaba, asumía su condición y el estar casado con una mujer de éxito, le hacía de chofer, de ayudante en el trabajo de ella y obedecía sin rechistar lo que ella le indicaba que hiciera.

Para su edad ella estaba muy bien, era delgada, buen pecho, operado claro está, alta y muy elegante dada su condición, aunque luego en el sexo era una perra insaciable y así le gustaba que Mario la tratase, que se lo hiciese duro y sin contemplaciones, disfrutaba siendo follada, dando placer y no dirigiendo ella nada.

- Hola Mario, cariño, como estas? que hace mucho que no hablamos y por supuesto que no nos vemos.

- Hola preciosa, estoy bien y espero que tu también lo estes, sé que has estado mucho fuera de la ciudad e incluso fuera del país por negocios.

- Si, he estado fuera, pensaba que no sería tanto tiempo pero toda la operación se alargó más de lo que pensaba, ahora estoy en la ciudad y me apetecía mucho poder verte, si es posible esta noche ya que como supondrás después de tanto tiempo fuera tengo la mesa de pendientes que ya no cabe nada más.

- Ya deberías de empezar a tomarte la vida con más calma Estefanía. Por mi esta noche perfecto, estaré en casa.

- Genial, de camino a tu casa le diré al cornudo que pare en la licorería y compre un buen vino para los dos, tranquilo que el cornudo se quedara en el coche, no tengo ganas de mirones hoy.

- Muy bien, un buen vino siempre es bien recibido, por cierto, cuando estes en la puerta, quítate las bragas y pasas a casa con ellas en tu mano, después cuando entres ya me las entregaras a mí y si en este tiempo no has follado mucho por el culo, metete un plug y ven con el puesto, te follare el culo y no quiero queja alguna.

- Así lo hare Mario, como tú quieres, gracias y no es que no me hayan follado el culo en este tiempo, es que apenas he follado un par de veces solo, así que estoy que me subo por las paredes.

- Te espero a las 21 h. perrita.

Mario siguió con su trabajo y más o menos una hora antes se ducho y se puso un pantalón corto cómodo y una camiseta para esperar a su amiga.

Mas o menos a la hora indicada sonó el timbre, Mario abrió el portal y dejo la puerta de su casa entre abierta, después se sentó en un sillón en el salón y espero a que Estefanía subiese.

Ella antes de entrar se quitó la braga y con ella en una mano y la botella de vino en la otra entro en la casa de su amante.

Antes de llegar donde él estaba.

- Párate ahí cariño, le dijo Mario, deja en esa mesa tu bolso y el vino, dame la braga y desnúdate.

Ella sin decir nada obedeció y tras dejar las cosas en la mesa le entrego a él, que se había levantado y se había acercado hasta ella las bragas, después se desnudó completamente mientras el la observaba y disfrutaba del aroma intenso de su lencería, cuando ya estaba desnuda.

- Separa las piernas y pon las manos atrás, agarradas en tu espalda.

Ella obedeció y él se acercó a ella y con su lengua abrió la boca de ella en un beso lujurioso y lleno de deseo, ella gemía mientras recibía la lengua de él y también sus caricias en sus pechos.

Tras el beso el la siguió observando, ella suspiraba de deseo, él le acariciaba el pecho, jugaba con su pezones y bajo su mano hasta su culo, comprobó que llevaba el plug como él le había pedido y después su mano fue directa hasta su coño que estaba rezumando fluidos, le metió dos dedos y comenzó a jugar con ellos dentro de su sexo, ella gemía y el placer que le daba no podía soportarlo, de repente saco los dedos y se los metió en su boca, ella los chupo y lamio sus propios fluidos.

- Ahora ponte de rodillas y cómeme la polla, pónmela dura si lo que quieres es que te folle como a una puta y sigue con tus manos a la espalda.

Ella cayo de golpe al suelo deseosa de meterse su polla en la boca, como pudo le bajo el pantalón y cuando tenía su poderosa polla frente a ella la engullo enseguida con mucho deseo y excitación practicándole una mamada brutal, se le notaba las ganas de polla que ella tenía, la chupaba con verdadera adoración y lujuria, excitándose de tenerla en su boca y sentir como se endurecía y crecía dentro de ella.

El la aparto y le saco la polla de su boca, termino de desnudarse y se sentó en el sillón donde estaba antes, abrió sus piernas y con un gesto le indico que se acercase.

- Me tienes muy perra Mario, déjame que siga comiéndotela, tenía tantas ganas de sentirla en mi boca, mmmm no imaginas lo que he echado de menos estas sesiones de sexo contigo en este tiempo, nadie me folla como tú.

- Ven putita y cómeme la polla más, no te olvides de mis huevos, dame placer que me gusta como lo haces y el deseo que tienes.

Ella se acercó y de nuevo se metió toda la polla en su boca, después la lamio de arriba hacia abajo y allí bajaba hasta sus huevos y los lamia y se los metía en la boca, aquello le daba placer a ella y a él, lo hacia una y otra vez, bajando y subiendo su cabeza y boca, el mientras tanto le acariciaba sus tetas y le pellizcaba suavemente los pezones haciendo que ella gimiese a cada pellizco, paso una de sus manos por la espalda de ella y llego hasta su culo allí empujo más el plug que apenas podía entrar más en su culo y del placer que estaba recibiendo le dio unos azotes que ella disfruto.

- Follame ya cabron, le suplicaba Estefanía, follame por favor que me tienes corriéndome con tu polla en mi boca.

- Que eres cariño? le decía sonriendo él.

- Soy tu puta, tu perra, por favor follame ya, le rogaba ella.

El la cogió de la cabeza y la subió para darle un beso húmedo, profundo, en el que con su lengua llegaba hasta su garganta y a la vez le metía unos dedos en su coño haciendo que se retorciese y se corriese gimiendo, queriendo no dejar salir la lengua de Mario de su boca y no pudiendo evitar sus gemidos y su brutal corrida.

El la empujo un poco y le clavo su polla de un solo golpe y una sola embestida sentándola encima de él, ella se movía alocadamente, sin dejar de correrse y el empujaba como si le fuese la vida en ello, llenado por completo el coño con su polla.

Ella no dejaba de emanar fluidos, de correrse, él se levantó y sin sacarle la polla, la cogió en peso y así la puso encima de una mesa, allí y cogiéndola por las caderas empezó a darle unas fuertes embestidas que aún le proporcionaban a ella más placer, estaba fuera de sí y el no dejaba de empujar y empujar, aquello parecía no tener fin y cuando esos cuerpos ya estaban fundidos en uno solo, él le saco la polla del coño y en un rápido movimiento se la metió en la boca y allí se corrió empujando y llegando su leche hasta la garganta de ella que no pudo evitar dar unas arcadas y a la vez sentirse feliz y dichosa.

Él se separó de ella y se dejó caer en el sillón, ella aun no podía moverse, estaba tratando de recuperar su respiración, recuperar el sentido y serenar un poco su cuerpo.

Cuando por fin ella se incorporo fue hacia el sillón y le dio un cariñoso beso a él.

- Necesito beber algo, dijo ella, empezare el vino.

- Yo necesito beber y también picar algo, dijo Mario.

- Es buena idea, que te apetece? le pregunto ella, italiano, asiático,… dime lo que quieres y enviare al cornudo a traerlo.

- Un poco de pizza o algo de eso estará bien.

Ella cogió su móvil y marco, cuando le respondieron dio unas ordenes concretas de donde ir y que traer, además de ordenar también otra botella del mismo vino y tabaco.

- Ahora lo traen todo Mario, le dijo ella ofreciéndole una copa con vino.

- Ahora fumas?

- No, solo fumo algún cigarrillo muy de vez en cuando, cuando bebo o cuando follo o algo por el estilo, tu hacías lo mismo, no?

- Si, yo no fumo, solo lo hago esporádicamente.

- Genial, así no te molestara.

- No me molesta que se fume en mi presencia, de verdad.

- Si quieres cuando venga hago pasar al cornudo y además de agradecerte el que me folles bien lo ponemos a servirnos.

- Como quieras, yo no tengo problema en eso ya lo sabes, es cosa vuestra y de vuestros morbos.

- Bueno ya vere, dijo ella bebiendo aquel buen vino.

Tras tomar una copa se fueron a duchar y él le permitió que se quitara el plug, su culo ya debería de estar preparado para follarlo como él quería, tras secarse ambos volvieron al salón.

- Lo que sí que tengo para ti es una sorpresa Mario.

- Si?, de que se trata?, le dijo el.

- Tengo un acuerdo de trabajo en exclusiva contigo de toda la informática del grupo de empresas saudí con el que he estado estos días atrás cerrando operaciones, el dueño de todo se ha encaprichado conmigo y somos casi como novios, a él sí que le gusta follarme delante de mi marido y el tema informático lo ha dejado en mis manos, es un contrato muy importante y de mucho dinero.

- Cariño ya sabes que yo no tengo, ni quiero infraestructura, y que por suerte trabajo tengo más del que quisiera, todos los días tengo que renunciar a muchas ofertas.

- Lo sé y por eso pensé en ti, tu cobraras por poner la idea y tener el control, que otros hagan todo lo que se deba hacer, es decir, subcontrata todo, pero tu serás quien diga si o no a todo y por ello te quedara una bonita y suculenta suma de dinero.

- Desde luego en los negocios eres lo más.

Diciéndole eso él sirvió un par de copas más y brindaron disfrutando de aquel vino.

Ella estaba disfrutando y acariciaba el culo y los huevos de Mario, no pudiendo contenerse bajo su cabeza y se puso a besarle el culo, él se puso de manera de dejárselo más cómodo y ella abriéndole un poco el culo se puso a comérselo lamiéndole el ojete y metiendo su lengua en él, esa caricia a él le gustaba mucho y la disfrutaba, ella seguía dándole con su lengua al ano de Mario y tratando de meter más y más la lengua en él, lo estaba consiguiendo, su esfínter se había relajado y la punta de la lengua ya entraba, con sus manos no dejaba de acariciar los huevos de Mario y por cercanía se dio cuenta de que la polla ya la tenía totalmente dura, aquellos lametones en su culo habían dado su fruto.

Mario se levantó del sofá y ella siguió sentada, se puso frente a ella y agarrándole su cabeza le metió la polla en la boca, apretó su cabeza y ella la trago toda, pese a que le costaba y a las primeras arcadas logro metérsela entera, el la metía y sacaba, ella aguantaba pese a las arcadas, él iba regulando que pudiese tenerla dentro hasta su garganta y que la sensación de asfixia no fuera fuerte, así la tuvo un buen rato hasta que sonó el móvil de ella, era su marido que había llegado con todos los encargos, ella le dijo que subiese que lo pasase todo a la cocina que le dejaría la puerta abierta y que no molestase pues su corneador estaba follandole la boca.

Al rato notaron que el marido entro en casa de Mario, fue hacia la cocina, allí dejo todo y salió quedándose en la puerta mirando como su corneador le estaba follando con dureza la boca a su Diosa, Mario ya le metía la polla con más fuerza en la boca mientras la cabeza se la tenía agarrada, los movimientos de mete y saca, de follarle la boca ya eran más rápidos, con más ritmo, el marido de Estefanía estaba quieto, sin dejar de mirar y excitándose que le permitieran ver aquella escena.

Con un gesto ella le indico que se acercase, él lo hizo poniéndose de rodillas a la altura de ella que seguía comiéndose aquella polla y soportando las arcadas que le daban cada vez que Mario le follaba la boca, ella le indico a su marido que abriese la boca y en una de esas embestidas y tras una arcada le dejo caer todas las babas en la boca.

- Toma cornudo, disfrútalas, son los preseminales de tu corneador.

El no dijo nada, solo saboreo aquellas babas y las trago.

- Agradece a su corneador que me folle y me el placer que tú no puedes ni sabes darme.

El bajo su cabeza y dijo.

- Gracias Señor Corneador, Don Mario, por follarse a mi esposa y darle el placer que yo no puedo darle.

- No hay de que cornudo, tu tráela cada vez que ella te lo indique.

- Recoge toda mi ropa cornudo y el plug, ponlo todo en la silla bien recogido y puedes mirar, aunque no puedes tocarte.

Él se fue y recogió toda la ropa y el plug, después se fue hacia una de las esquinas y allí se sentó a observar y mirar muy excitado.

Cuando ella ya se había corrido un par de veces mientras él le follaba la boca, le indico que se pusiese a cuatro patas y que iba a follarla el culo, ella se puso en posición y se abrió su trasero todo lo que pudo, dejando su culo accesible a Mario, él puso la cabeza de polla pegada al culo de ella y de un solo empujón le metió una parte de su polla, ella se retorció, mezcla de dolor y placer, aquella polla era muy gorda y su culo bastante estrecho, pero el la presiono para que no se moviese y de otro empujón se la metió casi entera y ya con la última embestida sus huevos tocaban con los glúteos del culo de ella. Allí la acomodo, sin apenas moverse, ella gemía de tener aquel pedazo de polla en su culo y también trataba de acomodar su culo a lo que le esperaba que eran las fuertes embestidas de él, lo deseaba todo, nadie la follaba el culo como Mario, bueno a nadie le era accesible ese culo, solo a Mario.

El la agarro fuerte por las caderas y empezó a empujar y penetrarla con decisión, aquel culo enseguida cedió y a partir de ahí todo fue placer para ella y por supuesto para el que no dejaba de embestirla a un ritmo frenético, enseguida llegaron los suspiros de ella que notificaban que estaba corriéndose una vez más y ya no dejo de hacerlo, era una y otra vez mientras Mario no bajaba el ritmo, él lo estaba disfrutando así y así siguió hasta que acabo con las fuerzas de ella que apenas se podía aguantar a cuatro hasta que el salió de su culo y cogiéndola por la cabeza otra vez le metió la polla en su boca y ahí se corrió de manera abundante para ser su segunda corrida, ella lo trago todo lamiendo aquella polla que le daba tanto placer y dejándola perfectamente limpia, quedaron allí rendidos, una pegada al otro y se dieron un tierno beso mientras recuperaban el aliento y la respiración.

- Tráenos las copas de vino cornudo, vamos sírvenos como debes, le indico ella.

Su marido fue rápido a por la otra botella, la abrió y relleno las dos copas, llevándolas a donde estaban ellos que ya se habían recostado en el sofá y con los pies encima de una mesita trataban de relajarse un poco.

Les sirvió educadamente y cuando ella fue a coger su ropa, le indico con su dedo una mancha en su pantalón.

- Eso que es?, le pregunto a su marido.

- Lo siento, no he podido evitarlo, le respondió el.

- Te dije expresamente que no te tocaras, le dijo ella bastante enojada.

- No me he tocado, ha sido la excitación, lo lamento, dijo el bajando la cabeza.

- Cuando lleguemos a casa hablaremos de esto y pagaras las consecuencias, me haces quedar mal cuando estamos de invitados, no podre sacarte a ningún sitio cornudo estúpido, ve y mira bien el suelo por si has dejado alguna mancha en el suelo de tu corneador.

- Está bien así, dijo Mario, no es necesario.

- Déjame Mario, esto es cosa mía, el principio de autoridad él debe acatarlo siempre, le guste más o menos y cuando no cumple o desobedece él sabe que eso tiene consecuencias.

Él fue hasta el rincón donde estaba y estuvo mirando, no veía nada, lo examino bien, pero no veía nada de manchas.

- No seas necio, arrodíllate y míralo de cerca, le dijo ella en un tono más fuerte.

Él se puso como ella le había indicado, se humillo y se puso de rodillas a examinar el suelo.

- No veo nada Estefanía, no debe haberse manchado.

- De todas formas, saca tu lengua y limpia el suelo donde estabas con ella para quedarnos tranquilos y estar seguros.

- Si Estefanía.

El saco su lengua y se puso a pasarla por el suelo donde antes había estado, cuando ya la había pasado por todo se pudo incorporar.

Su mujer le indico que les sirviera algo de picar de lo que había traído, él fue hasta la cocina y allí preparo un plato y se lo llevo hasta donde ellos estaban, les sirvió más vino y dejo el plato para que comieran algo.

- Ahora cuando nos vayamos cornudo y dejes a tu corneador algo de regalo por haberme follado, recuerda que quizás deba llamar a una empresa de limpieza y limpiar todo esto por un cerdo que se ha pajeado, así que espero que seas generoso.

Mario iba a protestar pero ella le puso la mano en la boca y no le dejo hablar.

- Si Estefanía, tienes razón, lo seré.

Él se fue hacia su rincón y ellos siguieron comiendo y bebiendo.

- Creo que la semana próxima o la otra viene mi cuñada a la ciudad, la hermana del cornudo, ya te he hablado de ella en alguna ocasión, para mi es como mi mejor amiga, alguien muy especial.

- Si me has comentado las juergas que os habéis corrido siempre juntas.

- Así es, ella sabe cómo vivimos su hermano y yo, es más a ella le encanta cuando viene humillarlo y tenerlo a su servicio, pero bueno, lo que te quería decir es que me gustaría presentártela, yo le he hablado en más de una ocasión de ti y de tus virtudes amatorias y me encantaría que la conocieses, a ella le gustaría mucho conocerte y si los dos os gustáis pues a follar, te parece bien?

- Ya sabes Estefanía que no me gusta intimar con todo el mundo.

- Lo sé, pero también intuyo que ella te gustara, es muy morbosa, está muy bien y es separada, así que lo tiene todo.

- Bueno, por conocernos y tomar un café no pasa nada, podemos conocernos, pero ya sabes como soy.

- Si lo sé y tranquilo que no te presionare, cuando venga ya te llamare y organizamos una comida o cena o algo, ya te dire.

- Muy bien.

Siguieron charlando y bebiendo y cuando ya se habían recuperado, ella se dio una ducha, se vistió y antes de que su cornudo le abriese la puerta le dijo si ya había dejado el regalo a su corneador, él le respondió que sí, que lo había dejado en la cocina, ella le dijo si había sido generoso y él le dijo que si, que lo había sido, tras esa breve charla le indico de abrirle la puerta y en el beso de despedida con Mario le dijo que lo había pasado como siempre genial y que le llamaría para verse de nuevo, salió y se marcharon.

Él se fue directo a la ducha, cuando salió recogió las copas y platos y en la cocina vio un dinero que el cornudo le dejaba agradeciendo que se follase a su mujer, Estefanía era muy morbosa y le encantaba humillar a su marido así, la verdad había dejado bastante dinero se notaba que era muy obediente a los deseos de su mujer y Ama.

Antes de irse a descansar se puso ante el ordenador y vio una serie de correos que tenía, algunos eran de parejas interesadas en conocerle, otro de la propia Estefanía con el contrato del que le había hablado había otro muy curioso de una chica que lo había conocido en el club y que se le ofrecía para limpiarle su casa, gratuitamente y con la sola condición de que cuando quisiera follarla lo hiciese, le contaba que lo había visto más de una vez en el club con alguna pareja y le encantaría ser sumisa suya y estar a su servicio, que lo había hablado con su marido y que estaba de acuerdo en que ella tuviera Amo y fuera una porno chacha, todo aquello le hizo mucha gracia a Mario pero no descartaba el conocerla, los trabajos de limpieza, lavadora, plancha y en general todo lo de la casa ya le empezaban a cansar y apenas le dejaban tiempo, además su economía aunque holgada tampoco era como para meterle muchas más gastos, le gustaba vivir bien, así que le respondió al mail diciéndole que se lo estaba planteando el ofrecimiento y que quería conocerla y saber de sus virtudes laborales y sexuales.

Luego había otra correo que se salía de los normales y era de una mujer a la que Paula le había dado la dirección de correo y le había dicho que la usara a ella como referencia, era entonces conocida o amiga de Paula y era una mujer de unos sesenta años, viuda desde hacía años, en muy buena condición y forma, de nivel y alta sociedad, en su mail hablaba de que a ciertas edades ya las mujeres parecen invisibles y apenas pueden sentir el deseo carnal de otras personas por ellas, eso le estaba afectando emocionalmente y la tenía con muy bajo animo cuando ella había sido una mujer muy dinámica, muy activa, muy ardiente y con muchos deseos de vivir y gozar. Seguía contando en su escrito que Paula le había hablado de Mario y a ella le había podido la curiosidad, además del lógico interés por un hombre con esas dotes sexuales, que pensaba que ni siquiera leería el correo pero se había animado a escribir en un momento de excitación al pensar en lo que le habían contado de las sesiones con Mario.

A él todo el mail le lleno de curiosidad y también de alguna manera le excito, era algo diferente a lo que vivía en su día a día y si era amiga de Paula seguro que al menos merecía la pena el conocerla y charlar con ella, así que le respondió diciéndole que como podían verse a tomar un café y conocerse, que hasta que no se vieran cara a cara nada se podía adelantar de lo que podía o no suceder.

Apago el ordenador y se fue a descansar.

El día siguiente fue un día tranquilo de trabajo en casa y de apenas atender al teléfono o correos, debía terminar unos trabajos y esa noche tenía cita con Sonia y Héctor, por lo que tras acabar su jornada laboral fue a una licorería a comprar una buena botella de vino para llevar a sus anfitriones de la noche y se fue a casa a preparase para la cita.

Mas o menos a la hora indicada toco el timbre de la puerta de la casa de Héctor y Sonia, era un dúplex en una buena zona de la ciudad, era un barrio tranquilo.

- Hola Mario, pasa, un placer recibirte en casa de nuevo, le dijo Héctor dándole la mano y saludando a su invitado.

Mario correspondió al saludo y le dio la botella de vino.

- No tenías que haberte molestado, pero la disfrutaremos esta noche, le dijo el anfitrión sobre la botella.

Cariño, ha llegado nuestro invitado Mario, dijo el desde la entrada llamando a su mujer.

Por el pasillo apareció Sonia, estaba radiante y se había arreglado para la ocasión, era una chica espectacular, muy guapa, muy buen cuerpo, buenas tetas, cintura estrecha y buen culo, piernas largas y alta, una preciosidad de mujer, que se había puesto un top azul con escote que no dejaba apenas nada a la imaginación y una minifalda también azul vaquera con unos zapatos de tacón alto así mismo azules, estaba genial.

Se le notaba que le tenía ganas a Mario y además también se le notaba que le costaba, que era tímida, en el propio pasillo antes de llegar a la altura de Mario para saludarlo bajo su mirada un par de veces y una sonrisa tonta le salía sin poder aguantarla, cuando llego a Mario trato de darle un par de besos normales de saludo, el la agarro y se fue directo a su boca, ella no le rechazo y abrió su boca para recibir la lengua de Mario y disfrutar de ese beso inicial, él le acariciaba el culo y ella ya algo más suelta le paso sus brazos por los hombros tras su cabeza y le atraía hacia ella, aquel beso no parecía tener fin y solo Héctor fue capaz de reaccionar.

- Como veras Mario, Sonia se ha puesto muy guerrera y está muy guerrera, dijo su marido tocándole el culo a su mujer.

Mario saco su lengua de la boca de ella y sin soltar su mano le respondió a Héctor.

- Me gustan guerreras, siempre me han atraído mucho las guerreras, dijo sonriendo.

Me alegra mucho verte Sonia, estas guapísima y espero que lo pasemos genial.

Ella apenas pudo articular palabra solo se dejó llevar de la mano en el pasillo por Mario y cuando llegaron al salón el la cogió por la cintura y ella respondió también cogiéndole a él.

Héctor dándose cuenta de la situación y tratando de aprovecharla dijo.

- Poneros vosotros cómodos que voy a abrir este vino que ha traído nuestro invitado y sacar algo de picar.

- Te ayudare, dijo Sonia.

- No cariño, tranquila, atiende a nuestro invitado, yo me encargo.

Ella y Mario se sentaron en uno de los sofás, bien juntos.

- Estas espectacular Sonia, le dijo el poniendo su mano sobre el muslo de ella.

- De verdad te lo parece?, no sabía que ponerme y los nervios a veces me gastan malas pasadas así que al final no sabía si iba bien o no.

- Si tú vas cómoda, si estas cómoda y vas como te apetece, vas muy bien, no me gusta que te pongas nerviosa conmigo.

- Es que quería gustarte, que te sintieras atraído.

- Y acaso no lo has conseguido?, acaso mi beso de saludo no te ha dicho nada?

A tus pezones sí que les ha dicho y me encanta eso de excitar a tus pezones.

Ambos sonrieron y ella también puso su mano sobre el muslo de él.

- El beso me ha encantado y yo me he excitado más que mis pezones, seguro que mis pezones se acuerdan de la última vez que estuvieron contigo y por eso se han puesto así, dijo ella sonriendo.

El de nuevo acerco su boca a la de ella y en esta ocasión fue ella quien se abalanzo sobre él y comenzó a besarlo con pasión metiéndole la lengua en su boca y tratando de llegar hasta su garganta, el metió una de sus manos bajo la pequeña falda vaquera y comprobó que llevaba un minúsculo tanga de hilo que estaba totalmente húmedo, se le notaba su excitación, su coño enseguida reacciono al sentir los dedos de Mario y ella abrió un poco más sus piernas para facilitar el que le metiese mano, con la otra mano él se dedicó a sobar sus tetas y coger sus pezones para darle suaves pellizcos a los que ella reaccionaba enseguida, así estaban cuando Héctor llego con el vino y unos platos.

- Lo siento Héctor, el deseo ha hecho que empecemos sin ti, dijo Mario.

- Tranquilo, me gusta que ese deseo os lleve al máximo de excitación, de eso se trata, de disfrutar y de placer.

Sonia no decía nada pero su cara lo decía todo, efectivamente era muy ardiente y tan solo con esa breve pero intensa introducción estaba ya muy excitada y no bajaba el brazo que tenía pasado por encima de Mario, sus pezones ya estaban muy marcados en el top y la falda apenas tapaba el tanga.

Héctor sirvió unas copas y todos brindaron bebiendo aquel excelente vino que la pareja alabo a Mario.

- Bueno, pues espero que en esta ocasión, dijo Héctor, los nervios no nos hagan una mala pasada y podamos disfrutar todos del sexo que tanto deseamos y nos gusta, Mario nosotros, los dos, queremos que estes a gusto y que no te sientas mal en ningún momento, además queremos decirte que todo lo que Sonia hace o haga es consensuado y en esta experiencia estamos los dos para disfrutar y no para tener malos rollos, te lo digo porque quizás en alguna ocasión a Sonia le apetezca llamarte y quedar contigo a solas, ya que yo por mi trabajo no estoy disponible todo lo que quisiera y debo viajar bastante.

- Eso como ya os dije cuando os conocí son temas de pareja que como pareja debéis hablar y acordar, yo soy el primero que no quiere malos rollos, que solo pretendo disfrutar y que no vengo a ocasionar problemas, dijo Mario.

Sonia no hablo nada solo miraba a Mario y no dejaba de acariciar con una de sus manos su muslo y con la otra su pecho, aprovechando para tranquilamente ir abriéndole botones de la camisa mientras él se dejaba hacer con bastante excitación, ella bebió otro trago de vino y tras dejar la copa acerco su boca a la de Mario y de nuevo se dieron otro beso cargado de lujuria que excito hasta a Héctor que se acercó a su mujer por detrás y le acariciaba el culo como animándola a seguir comiéndose al invitado, ella ya le había abierto casi toda la camisa a Mario y con sus uñas acariciaba los pezones de él.

El ambiente de estaba calentando mucho, ella cuando salió de la boca de Mario, se dio media vuelta y se puso a besarse con su marido, fue en ese momento cuando la mano que tenía sobre el muslo de Mario se puso sobre su paquete que con un bulto más que evidente daba señas de la brutal erección que estaba provocando en su invitado, ella agarro aquel bulto y no dejaba de acariciarlo.

Dejo de besar a su marido y le dijo que se desnudara, mientras él lo hacía volvió sobre Mario y le beso sus pezones sin dejar de acariciar su polla por encima del pantalón y subió enseguida hasta su boca, los ojos de ella eran todo excitación y deseo, Mario le metió la mano bajo su falda y comenzó a masajear su clítoris, ella ya gemía, gozaba de esos suaves pellizcos que su amante le daba en su clítoris, Héctor ya desnudo y con su polla totalmente erecta y dura le besaba el cuello a su mujer y le acariciaba los pechos, bajándole el top y dejándola con el sugerente y provocativo sujetador que llevaba, Mario aprovecho y le cogió un pezón, pellizcándolo y estirándolo un poco lo que provoco en ella que saliese de la boca de el y que con un suspiro de placer profundo le mirase pidiendo más y más, él se acercó a la oreja y le dijo que me ofreciese un pecho para chuparlo, ella no dudo y subió su cuerpo hasta poner uno de sus preciosos y hermosos pechos en la boca de su amante, el rápidamente lo chupo y comenzó a lamerlo dándole a ella mucho placer, en un movimiento reflejo ella le cogió la cabeza y se la apretó contra su pecho como queriendo que no se separase de allí, acerco su boca a la oreja y le dijo que la tenia muy caliente y que casi se estaba corriendo ya, que siguiese., justo en ese momento Mario dejo de pellizcar su clítoris y metió de golpe dos de sus dedos en el coño de Sonia que estaba rebosante de fluidos, ella comenzó a gemir mas fuerte y a correrse sin poder remediarlo, cogió entonces la polla de Héctor y se la metió en la boca comenzando a realizarle una mamada fruto de toda la excitación que ella estaba sintiendo mientras se corría y Mario no dejaba de meterle los dedos y moverlos en su coño, su marido estaba encantado y en un momento determinado ella se saco de la boca su polla y agarrándole con fuerza los huevos le dijo.

- Ni se te ocurra correrte en mi boca, has oído? le dijo en todo bastante fuerte.

El solo asintió y ella siguió con la mamada, estaba disfrutando y no dejaba de correrse, Mario acelero el ritmo de sus dedos en el coño de ella y con la otra mano le pellizcaba el pezón del pecho que tenía al descubierto, ella ya no pudo aguantar más y exploto en otro brutal orgasmo sacándose la polla de Héctor de su boca y pajeandola mientras el permanecía en pie, Mario saco los dedos de su coño y termino de quitarle el sujetador dejando sus dos pechos al aire, ella le miraba y trataba de adivinar su siguiente deseo, pero mientras tanto miro a su marido y con un solo gesto le indico que le comiese el coño, el se arrodillo entre las piernas de ella y comenzó a lamerme y chuparle su coño tragando todos los fluidos de sus corridas.

- Trágalo todo cariño, no dejes nada, le dijo ella mientras gozaba de la lengua de Héctor.

Mario le metió en la boca los dos dedos que había sacado de su coño, ella los lamio con excitación, el jugo con ellos en la boca de ella haciéndole sacar su lengua.

- Quieres comerme la polla?

Quieres que te de polla?

- Si, la quiero, quiero comértela entera.

- Pues pídelo, dime que la quieres.

- Quiero tu polla Mario, la polla de un hombre, una verdadera polla, dijo ella muy excitada.

Héctor la oírla dejo de comerle el coño y levanto un poco la cabeza para mirarla, ella reacciono rápido y le dio un pequeño bofetón diciéndole que siguiera y que no parase, el hizo lo que ella le había dicho.

Sonia le abrió el pantalón a Mario y se lo bajo como pudo, después la bajo el slip y la enorme polla de Mario, en todo su esplendor salió toda dura y recta, ella se relamía al verla y no tardo en agarrarla y comprobar su dureza, le dio un beso a Mario y después bajo su cabeza hasta su polla y se la trago comenzando a realizarle una mamada muy deseada por ambos, le lamia el glande y después se la engullía entera para sacarla y lamerla entera, la besaba y no dejaba de acariciarle los huevos y el tronco de la polla, a la vez su marido estaba logrando que ella se corriese de nuevo, Héctor no tenia una polla grande, era normal y su sexo también era normal, insuficiente para Sonia que deseaba que el le diese mas placer y aguantase más, pero no lo había logrado, pero con el tiempo él se había especializado en comerle el coño y el culo, haciéndolo realmente bien y proporcionándole a Sonia parte de los placeres que ella deseaba y necesitaba.

Cuando Sonia se había corrido de nuevo le indico a su marido que tragase la corrida y una vez limpia le dijo que se la metiera y la follara mientras ella le comía la polla a Mario y disfrutaba de ella, Héctor se puso como loco y poniendo a la altura del coño de ella de un solo empujón se la metió y en apenas unos minutos acelero el ritmo y se corrió, estaba muy caliente y no pudo aguantar mucho, ella visiblemente enojada dejo de comerle la polla a su amante y sin soltarla miro fijamente a Héctor.

- Era esto lo que me habías prometido?, crees que es suficiente para mí?, le voy a poner solución inmediata a que solo pienses en ti, en este instante me tiene muy decepcionada y disgustada tu comportamiento Héctor, no voy a tener mas remedio que aplicarme en enseñarte lo importante que debe ser mi placer para ti, voy a tenerte en castidad un tiempo y quizás eso te haga reflexionar y aprender.

- Ya lo hablaremos Sonia, ahora no por favor, lo siento, no he podido aguantar.

Sonia soltó su mano y le dio un bofetón.

- Cállate, baja tu boca y limpia bien todo lo que has ensuciado.

El sin decir nada bajo su cabeza y metiéndola entre las piernas de ella comenzó a lamerle el coño limpiándola de su propia corrida y tragándose toda su leche.

Mario asistía a esa escena sin saber como comprenderla muy bien, pero aquello era morboso y el en realidad lo estaba pasando muy bien, aquella Sonia de la primera cita no tenia nada que ver con esta que ahora estaba teniendo sexo con él.

- Perdona Mario, cielo, pero he de poner orden en casa, ya me entiendes, le dijo ella.

- Bueno, en realidad no entiendo bien, pero son vuestras cosas y no entro.

- Luego te contare tranquilamente.

Diciendo esto ella de nuevo bajo su cabeza y se trago la polla de Mario siguiendo con la mamada que le estaba haciendo y que tanto placer le daba a ambos, mientras Héctor seguía comiéndole el coño y limpiando toda su corrida.

… continuara, se agradecen comentarios y críticas, gracias.