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Dominaciónmay 2025

Mi mujer me hace cornudo y me prostituye (1)

Lola no solo quiere a su marido; quiere poseerlo, humillarlo y compartirlo. Cuando decide materializar su fantasía más oscura, Luis descubre que ya no es solo su esposo, sino su propiedad. La pregunta no es si él aceptará, sino si podrá soportar verla gozar con otro mientras él es usado como un objeto más.

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Somos un matrimonio de 62 años ella y 64 yo. Mantenemos una relación D/s desde hace bastantes años en la que ella me domina haciendo de mí un perfecto sumiso a su servicio realizando no solo todas las tareas domésticas sino que mis gustos y mis deseos ya no existen, solo los suyos. A nivel sexual su placer es lo prioritario debiendo alcanzarlo ella siempre antes que yo y de la manera que ella desee en cada momento.

Siempre hemos fantaseado con entregarme a un hombre para que me penetre y le haga una mamada mientras ella simplemente me mira y se divierte. Se excita mucho hablándome con detalle de cómo sería el encuentro y como me trataría mientras él la penetra y la satisface delante de mí para después contemplar como me hace suyo.

Hace un año después de gozar juntos y estando echados en la cama y abrazados fumándonos un cigarrillo saco la conversación de nuestras fantasías.

Luis, te excitas mucho cuando te hablo de nuestra fantasía. Quisiera que me dijeras que sientes imaginando el encuentro. ¿Alguna vez has deseado que fuera realidad?

Pues, si te he de ser sincero cuando me hablas de cómo sería lo visualizo en mi mente y hace que me excite sobremanera.

¿Como te sentirías al verme entregada a otro hombre mientras yo solo te permitiría que miraras?

Que nos excitemos cuando me lo dices no supone que lo acepte realmente. ¿Por qué me lo preguntas?

Curiosidad. Quién sabe si algún día damos el paso. Y… si llega ese día debemos estar seguros, ¿no te parece?

Aquella conversación me hizo pensar mucho en ese hipotético encuentro y lo decidida que lo había expuesto. Era como si todo lo tuviera ya planificado. Pasaron los días y nuestra relación se mantuvo como hasta ahora. Yo realizando todas las tareas y estando a su servicio. Pasaron los días y esa conversación se quedó aparcada, no volviendo a hablarla más, hasta que un día que tuve que ponerme en el ordenador me di cuenta de una nueva aplicación que se había descargado. Yo no lo había hecho, así es que la abrí y pude ver que se trataba de una aplicación para encuentros con intercambios, tríos, etc. No quise decirle nada pero viendo el historial pude comprobar que había conversaciones de mi esposa con otros:

“- Hola, me llamo Lola, casada y con deseos de conocer a un hombre bisexual para encuentros.

Hola me llamo Alex, soy bi y tengo cincuenta años. ¿Qué buscas realmente?

Pues alguien como tú dispuesto a satisfacerme delante de mi marido.

Me gusta.

Te diré también que nosotros mantenemos una relación D/s, ¿sabes lo que significa?

Si, claro y supongo que tú eres la que lo domina a él.

En efecto. El hará y se dejará hacer todo lo que yo le dé permiso u ordene. En principio no deseo prácticas que conlleven dolor, solo humillarle y hacer de él un buen cornudo y un maricón ya que él es hetero, nunca ha estado con un hombre y me excita verle como me obedece para complacerme.

Pues dicho así me gusta tu propuesta.

Antes que nada me gustaría que quedáramos tú y yo a solas y ver si hay filling entre nosotros.

Por mí no hay problema, dime cuándo y dónde y quedamos.

¿Te parece bien mañana por la tarde, a eso de las seis?

Si, perfecto. ¿Dónde quedaremos?

Pues en la cafetería “La esquina”, ¿sabes donde es?

No, pero lo busco en el móvil, sin problema.

Bien yo llevaré una blusa verde, botas altas y un bolso a juego del mismo color?

Vale, pues entonces nos vemos mañana. Un beso Lola.

Otro para ti.”

De esta conversación deduje que no solo lo que me había dicho iba en serio sino que lo tenía todo preparado.

Luis, vamos al dormitorio, me apetece mucho tenerte.

Si Lola.

Ya sobre la cama me puso el collar al cuello y comenzó a pellizcar con fuerza mis pezones a la vez que abría sus piernas dejando a la vista su coño que rezumaba bastante flujo.

Ya sabes lo que me gusta mi perro. ¡Vamos!

Me coloqué entre sus piernas y comencé a deslizar mi lengua por sus labios recogiendo el flujo que lo impregnaba. Tenía un sabor dulzón con una pizca de salado debido al sudor que se mezclaba con él. Sus manos se posaron sobre sus labios dejando resaltar su clítoris que ya estaba bastante inflamado.

Luis, ¿te imaginas que te estuvieran follando ahora mientras me lames el coño?

Siiiii,

Como me gustaría ver cómo te penetran haciendo de ti un auténtico maricón para mí.

Yo seguí chupando y lamiendo su coño a la vez que con mis dedos frotaba su clítoris. Sus gemidos eran cada vez más intensos hasta que sus piernas se cerraron aprisionando mi cabeza entre ellas.

Siiii, muy bien. Me has hecho gozar mucho. Échate a mi lado.

Me eché a su lado y nos abrazamos y besamos hasta que sentí sus uñas atrapar mis pezones y clavarlas en ellos. Mi erección fue automática, sabía lo que deseaba, que la penetrara.

Vete al suelo y te arrodillas.

Pero Lola, mira como me has puesto.

Ya lo sé pero ahora quiero que te masturbes para mí.

Ella echada sobre la cama de costado se encendió un cigarrillo y me mandó masturbarme.

Me gusta verte ahí. Será donde estés cuando un hombre me esté acariciando y haciendo que goce.

Yo mientras me masturbaba me acordaba de la conversación que hanía visto en el ordenador. Mi polla estaba a punto de echar chorros de leche. Vi como le daba una fuerte calada al cigarrillo y echándome el humo a la cara me ordenó correrme.

Ahora, córrete ahora mismo. Échalo al suelo para luego limpiarlo con tu boca.

Me corri echando varios chorros de leche sobre el suelo. Me quedé mirándola.

Ya sabes lo que tienes que hacer, mi perro obediente.

Agaché la cabeza colocando mi boca sobre la leche del suelo. Era la primera vez que iba a probar su sabor. Tarde un poco pues no me atrevía a hacerlo hasta que un pie suyo se posó sobre mi cabeza haciendo que toda mi cara se llenara de mi leche.

Tómatelo todo, quiero que te acostumbres a saborearla. ¡Vamos!

Ahora abrí mi boca y con ayuda de mi lengua fui recogiéndola y llenando mi boca de ella.

Muy bien,¿te gusta como sabe?

No le contesté ya que no sabía si realmente me gustaba su sabor. Cuando terminé la miré y se estaba masturbando.

No te imaginas lo que me he excitado viéndote ahí en el suelo tomando toda tu corrida. Ya, siiiii, yaaaa

Su cuerpo se retorcía y temblaba de placer. Me mandó levantarme y limpiarla.

Límpiame que mira como estoy.

Ahora si flujo ya no era tan trasparente sino blanquecino y con un sabor más fuerte.

Vamos al salón y hablamos. Veo que te has excitado bastante. ¿Te ha gustado imaginar que otro me follaba delante de ti y que luego te follaba a ti?

Si, cariño.

Creo que cuando lo hagamos realidad lo vamos a disfrutar mucho más.

En ese momento no cesaba de leer en mi mente la conversación que había mantenido con ese tal Alex.

Esta tarde tengo que salir que he quedado con mi amiga Adela a tomar un café.

Bien sin problemas.

Realmente sabía que no había quedado con su amiga sino con ese Alex. Al acercarse la hora le preparé su ropa para vestirse.

No, me pondré la blusa verde, las botas altas y el bolso a juego.

La situación estaba clara ya. Se vistió según le dijo a Alex con el fin de que la reconociera. Al marcharse nos dimos un beso de despedida. Pasaron varias horas hasta que volvió a casa. Venía muy contenta y habladora. Deduje que ese tal Alex le había gustado y habían quedado para el encuentro.

¿Como lo habéis pasado Adela y tu?, hacía tiempo que no os veíais.

Muy bien poniéndonos al día de todo.Por cierto mañana hemos quedado en vernos, sobre la misma hora. Ha de contarme muchas más cosas.

Pues yo también saldré que me ha llamado Carlos para echar un rato de charla.

Al día siguiente ya no se puso la misma ropa. Se calzó las mismas botas altas con un pantalón ajustado de cuero y una blusa de seda negra. Iba muy guapa y provocativa.

Bueno, ¿nos vamos?

Sí claro, yo iré en el coche, si quieres te acerco.

No, no hace falta iré andando aquí cerca donde hemos quedado.

Desde el coche pude ver como llegaba ese tal Alex y la recogía en su coche. Les seguí a distancia comprobando que se alojarían en un hotel a las afueras. Estuve esperando unas dos o tres horas hasta que salieron cogidos de la mano y besándose. Yo entonces me fui para casa para verla llegar.

Hola cariño, ¿qué tal la tarde con Adela?

Ufffff, ha sido una tarde fantástica. ¿Y tú con Carlos?

Pues hablando de nuestras cosas muy bien.

No llegaba a entender el porqué de las mentiras si siempre habíamos hablado sin ningún problema. ¿Se trataba de una infidelidad sin más?

Cariño, necesito algo de ti.

Dime lo que quieres.

Llevo una mano a mi entrepierna apretando con fuerza, lo que hizo que me empalmara rápidamente.

Así me gusta. Desnúdate ya.

Mientras me desnudaba cogió un látigo que teníamos y me mandó echarme en la cama. Así echado me puso un antifaz y me dejó ahí.

Quiero que me digas lo que vas sintiendo.

Uno tras otro el látigo iba marcando mi cuerpo. Al cabo de un rato se sentó frente a mí sobre la cama, me cogió la cara y la levantó.

Abre bien la boca.

Con la boca abierta dirigió un strapon hasta introducirlo en mi ella.

Quiero que imagines que es una polla de verdad y qué te mandó hacerle una buena mamada.

Comencé a chupar su polla metiéndola y sacándola de mi boca y excitándome mucho.

¿Te gustaría que fuera de verdad?, ¿harías con ella lo que te he mandado?

Sin dejar de chuparla asentí con mi cabeza. Ahora no podía pensar en otra cosa que no fuera ella y sus órdenes.

Lo haces muy bien. Estás hecho un auténtico mariconazo, mira como se te ha puesto la polla. Creo que pronto lo harás.

Ella me apartó y me dejó sin correrme. Estaba tan excitado que le supliqué que me permitiera alcanzar mi orgasmo.

Aún no, quiero ver tu reacción a esto nuevo que vamos a hacer. ¡Ponte a cuatro patas y levanta tu culo!

Así, sentí como algo muy frío untaba todo mi ano con sus dedos introduciendo la crema en mi interior.

¿Te encuentras bien pedazo de maricon? Por lo que veo estás muy bien, ja, ja, ja.

Una de sus manos atrapó mis huevos retorciéndolos mientras seguía frotando mi culo. Ahora retorció más mis huevos a la vez que el strapon que había chupado se pegaba a mi orificio anal e intentaba penetrar en él.

Relájate, vas a disfrutar mucho, te lo aseguro.

Tras varios intentos el strapon se fue abriendo paso hasta entrar por completo en mi.

Muy bien mariconazo. Ahora si te voy a permitir que te masturbes para mí. Ella siguió penetrando con fuerza mi culo mientras yo me masturbaba. No hizo falta mucho tiempo. Fue subir y bajar mi mano por mi polla y varios chorros de leche salieron rápidamente caí sobre la cama extenuado. Ella sacó el strapon de mi culo.

Me gusta como te has portado. Te voy a premiar, toma y chupa mis dedos.

Al chuparlos me di cuenta que estaban untados de mi propia corrida, aún caliente.

¿Te gusta? Has de acostumbrarte a su sabor. Pronto todo esto lo haremos realidad muy pronto. Por eso he querido hoy privarte de visión para que así lo sientas más.

Pero Lola siempre lo hemos hablado como fantasía. ¿Estás realmente decidida a llevarlo a cabo?

Si, cariño. Estoy convencida de que nos encantará.

Pero habrá que buscar a esa persona.

Tú por eso no te preocupes, ya me encargo yo.

La conversación terminó ahí sin antes yo decirle que no lo tenía muy claro, que debíamos esperar y madurarlo más. Ella ni me escuchó. Pasaron varios días sin volver a tratar el tema. Un día al volver yo a casa la oí hablar por teléfono y presté atención.

“- Pues a ver si encontramos un hueco que nos venga bien a todos y quedamos. Nos vendría bien quedar un fin de semana, estaríamos más relajados.

- Pues por mi encantado. Por cierto, me comentaste que tu marido es hetero.

- Por eso no tienes que preocuparte. Ya te dije el tipo de relación que mantenemos y él sabe que me debe obediencia y mirar solo por mi placer ya que el suyo no me importa.

- Muy bien, entonces espero que lo pasemos muy bien. Nunca he estado con alguien que mantenga vuestra relación. No me imagino a un hombre tan sumiso como me dices. Tienes mucha suerte.

- Si, solo te diré que no soy una mujer al uso, sino que me gusta avanzar y probarlo todo.

- Entonces a qué hora paso por allí.

- Te parece bien sobre las seis de la tarde.

- Si. Estaré allí a esa hora. Un beso.”

Cuando terminó de hablar hice como si acababa de llegar.

Hola cariño. ¿Qué tal?

Muy bien, tenemos que hablar, ven aquí.

Mi sorpresa fue que me mandó arrodillar y me colocó el collar y la correa.

- ¿No querías hablar?

Si y lo vamos a hacer, pero quién te va a hablar no es tu esposa sino tu Ama. Y a quien voy a hablarle no es a Luis sino a mi sumiso obediente que se debe a mi.

Aquello me desconcertó. Yo la miraba sin hablar, con la cabeza agachada y a sus pies.

Eres mi sumiso y siempre te debes a mi. Por ello te exijo obediencia y acatamiento a lo que te voy a decir y, por supuesto, no quiero ninguna objeción. Eres mío y siempre has de satisfacer mis deseos y mis gustos aunque no sean de tu agrado. Eso, ¿lo tienes bien claro?

Lo único que me atreví a decir fue, “si mi Ama”.

Bien, he contactado con un hombre bisexual y he concertado un encuentro aquí en casa con él el próximo sábado a las seis de la tarde. El va a satisfacerme por completo en tu presencia y después bajo mis indicaciones se encargará de atenderte a ti.

…………. Si mi Ama te complaceré en tus deseos y gozaré de ver como disfrutas.

No esperaba menos de ti, mi perro fiel. Abre la boca, te lo has merecido.

Varios escupitajos llenaron mi boca. Los saboreé como el mejor manjar. Después se encendió un cigarrillo y me hizo tumbarme para poner sus pies sobre mi.

- El sábado voy a convertirte no solo en un buen cornudo sino que vas a sentir lo que es ser un auténtico mariconazo para mí. Estoy ansiosa de que llegue ese día. Cada día me gusta más el saber que poseo un sumiso en propiedad.

La ceniza caía sobre mi cuerpo para que con sus pies la esparciera por todo él. Yo no cesaba de pensar en cómo sería el encuentro y sobre todo qué pasaría con nuestra relación después. Las uñas de sus pies atraparon mis pezones clavándose en ellos y provocando una erección de mi polla.

Vaya, veo que te estás poniendo muy caliente. Ja, ja, ja. Esto no voy a desaprovecharlo.

Se levantó y sentándose sobre mí se introdujo mi polla gorda y erecta en su coño. Se movía de forma muy rápida. Se notaba que también estaba muy excitada. Sus uñas se apoderaron de mis pezones y los retorcieron como si fueran las bridas de un caballo. Nunca el dolor había sido tan intenso.

Me gusta imaginar el verte ante mí obedeciéndome a sabiendas que no te atraen los hombres y que lo vas a hacer solo por mi. ¡Muévete!, más estoy muy caliente. Quiero correrme, sigue perro dándole placer a tu Ama.

Muy pronto estallo en gemidos estruendosos quedando exhausta y echada sobre la cama. Yo no había conseguido mi orgasmo pero eso no le importo. Se encendió un cigarrillo y me miró.L