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Historias del complejo turístico (26)

Deja todo atrás por amor: trabajo, familia y ciudad. Pero cuando la vida nueva comienza, un viaje inesperado a La Plata revela que las sorpresas aún no han terminado.

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La historia de Marina

Cuarta parte

¿Estaba nuestra relación en el momento indicado para irnos a vivir juntos?...

Mi cabeza comenzó a trabajar a mil por hora, tratando de imaginar lo que vendría.

-MARINA: ¿Y cuando tendrías que dar una respuesta? Yo me lo tendría que pensar bien, ¿qué haría yo en Mar del Plata?

-MAURO: Yo sé que no es una decisión fácil, no quisiera que te sientas presionada, a dejar la ciudad si no es lo que vos querés, además sé muy bien lo que significa tu familia para vos, y no sé si podrías estar lejos de ellos. Tengo que darles una respuesta antes de fin de mes.

-MARINA: Me emociono qué me pidieras irme con vos, pero necesitaría unos días para pensarlo bien.

-MAURO: Claro que sí, quizás para mí sea más fácil, porque sigo en el trabajo, y la relación con mi familia, no es tan profunda como la tuya, en tu caso sería dejar el trabajo, alejarte de tu familia, y sé que no sería una decisión fácil.

A partir de esa conversación, mi cabeza no paró de pensar en qué hacer, si el aceptara irse y yo me quedara aquí en La Plata, nuestra relación indefectiblemente, se iría deteriorando, aunque pudiéramos viajar yo para allá o él para acá, no sería lo mismo, y supongo que tarde o temprano, nuestra relación se terminaría.

No lo podía negar, sí decidiera irme con él sería un gran cambio en mi vida, dejar el trabajo, alejarme de mi familia, y sobre todo empezar a convivir con él.

Supongo que si me lo propuso, es porque está convencido de que vivamos juntos, y eso para mí, sería seguir hacia adelante en nuestra relación.

Esa noche hicimos el amor maravillosamente, quizás una de las mejores veces, y quizás eso también jugó a favor.

Al día siguiente al salir de entrenamiento, estaba desesperada por llegar a casa y contárselo a mis padres, quería escucharlos, saber qué pensaban.

Esperé hasta la hora en que volviera papá, para hablar con los dos.

Esa noche Rodrigo no cenaba con nosotros, salía con sus amigos y durante la cena decidí contarles.

-MARINA: Mamá, papá, tengo que contarles algo!

-LUIS: No me asustes hija!

-FERNANDA: ¿Estás embarazada?

-MARINA: No ma, no es eso! A Mauro, en su empresa, le ofrecieron un cargo, con un buen sueldo y un lugar para vivir en Mar del Plata, y me dijo de irme con él, y en verdad no sé qué hacer.

-LUIS: Hija, desde ya te digo que sí tu decisión tiene que ver con nosotros, te vamos a apoyar en lo que decidas.

-FERNANDA: Sí hija! Y si sentís que tu futuro es allí, y con Mauro, nosotros estaremos felices, aunque estés lejos, lo que más nos importa es tu felicidad, y si tu futuro es en Mar del Plata, nosotros estaremos felices por vos.

-LUIS: Por supuesto que te vamos a extrañar, con mami siempre decimos que si las cosas seguían bien con Mauro, era cuestión de tiempo que se fueran a vivir juntos, y si es acá o en otro lado, y es lo que te hace feliz, a nosotros también nos hará felices.

Cómo amo a mis papás, son increíbles, toda mi vida han pensado en mi felicidad y no paran de hacerlo.

-MARINA: Pero también tendría que dejar el trabajo!

-FERNANDA: Eso no es problema hija, sos muy capaz y estoy segura que conseguirás allí un trabajo, en Mar del Plata o donde vayas!

Nuevamente no pude evitar las lágrimas, me levanté y los abrace a los dos llorando. No pueden ser más lindos!

La balanza se empezaba a inclinar, la propuesta de Mauro de vivir juntos, el apoyo de mis padres y mis ganas de estar con él, iban haciendo que mi decisión, se inclinará por irnos juntos a Mar del Plata.

-FERNANDA: Hija, entiendo que es un cambio muy grande, pero de eso se trata la vida, de apostar, de jugarse por lo que uno siente y cree, puede salir bien o puede salir mal, si sale bien estaremos inmensamente felices por vos, y si sale mal estaremos aquí esperándote para abrazarte y decirte que no importa, que todo va a mejorar.

-LUIS: Lo único que nos importa es tu felicidad, no importa donde ni con quién, esas son decisiones tuyas!

-MARINA: Por eso es que los amo tanto! Y creo que si tomo la decisión, lo que más me va a costar, es estar lejos de ustedes!

-LUIS: La distancia en kilómetros no importa, de una manera o de otra siempre vamos a estar cerca tuyo, en cada decisión que tomes, te vamos a estar apoyando y aconsejando.

-FERNANDA: Es así hija, si vos sentís que este es el camino, no lo dudes, las oportunidades muchas veces se dan una sola vez en la vida, tenemos que tener el coraje de tomarlas! y nosotros vamos a estar con vos en lo que decidas!

Esa conversación con mis padres, fue inclinando aún más la balanza en mi decisión, pero también estaba el tema laboral, dejar los dos buenos trabajos que tenía, era una gran decisión también.

Al día siguiente, al llegar al instituto, le dije a Alberto que en algún momento necesitaba hablar con él, esa mañana había mucha gente y me dijo si podía ser al mediodía, en el momento del almuerzo, por supuesto le dije que sí.

A eso de la una del mediodía, fuimos al bar que está en esa misma cuadra, y le conté mientras comíamos.

-MARINA: Alberto, necesitaba hablar un tema con vos.

-ALBERTO: Ya me lo imagino Marina!

-MARINA: A Mauro, mi novio, en su empresa le ofrecieron hacerse cargo de toda la parte contable, en la filial de Mar del Plata, con un buen sueldo y con un departamento para vivir sin pagar alquiler, y me dijo de irnos juntos.

-ALBERTO: Mari, yo siempre tuve en claro que vos en algún momento te irías, sé perfectamente qué estás calificada para un trabajo mucho mejor, sos muy buena en lo tuyo y tu futuro no tiene techo, incluso lo hablamos con el presidente del club, la última vez que nos vimos, él también piensa qué tenés un prometedor futuro en algún club importante del país.

-MARINA: Es que me cuesta tomar la decisión, en verdad me gustan mucho los dos trabajos, con vos he aprendido mucho, y también en el club, y el grupo que se ha formado es bárbaro y me siento muy cómoda.

-ALBERTO: Por experiencia te lo digo, de viejo nomás, hay momentos en la vida, qué tenemos que tomar decisiones, pensalo así, si la oportunidad en vez de ser para tu novio, hubiera sido para vos, por ejemplo, irte a un club grande de Buenos Aires, yo mismo te diría que no lo pensaras, incluso te apoyaría en lo que hiciera falta.

-MARINA: De tomar la decisión de irme con él, no tendría trabajo en Mar del Plata, y en verdad no quiero dejar de trabajar.

-ALBERTO: Eso dejamelo a mí, tengo mucha gente conocida en Mar del Plata, hace años trabajé allí en dos clubes y me quedaron muchos contactos, dame un par de días qué algo va a salir. Y desde ya te digo que estés donde estés, trabajo vas a conseguir. Si sentís que lo que tenés que hacer, es seguir a tu novio, hacelo!, por experiencia también te lo digo, las relaciones a distancia, tarde o temprano se terminan.

-MARINA: Muchas gracias Alberto! Sos un gran tipo!

-ALBERTO: Vos también sos una gran mujer y tenés un futuro impresionante por delante! Y desde ya te lo digo, que si tomas la decisión de irte, contás conmigo para lo que sea, y por supuesto, si en algún momento regresás a la ciudad, acá siempre habrá un lugar para vos.

La balanza se seguía inclinando, y ya empezaba a imaginar un futuro con Mauro en Mar del Plata.

Esa misma tarde, al llegar al club, le dije al director técnico del equipo, que necesitaba hablar con él y con el presidente del club, supongo que ya sé imaginaba el motivo.

Antes del entrenamiento, me llamó y me dijo que fuéramos para hablar con el presidente.

Reunidos los tres, les conté que dejaba el equipo y el club, pero les aclaré, que me costaba mucho tomar la decisión, me había sentido muy cómoda allí, muy considerada y por sobre todo, muy respetada.

Ambos me dijeron que tenían en claro que más temprano que tarde, este momento llegaría, me dijeron que si en algún momento regresaba, las puertas del club, siempre estarían abiertas para mí, al menos mientras ellos estuvieran.

Les agradecí de corazón el haber estado allí, y les aseguré que este había sido un hermoso trabajo, que había aprendido mucho y que también lo había disfrutado.

La decisión ya estaba tomada, el último en enterarse, sería Mauro, y lo sabría esa misma noche.

Aunque no era el día que me quedaba en su casa, de todas maneras iría luego del entrenamiento, no me aguantaba esperar un día o decírselo por teléfono.

Antes de salir del club le mandé un mensaje a Mauro, diciéndole que estaba yendo para su casa.

Al llegar, lo abracé y le dije:

-MAURO: Hola amor! Que sorpresa!

-MARINA: Hola Mauri, es que no me aguantaba hasta mañana! Ya lo hablé con mi familia, en el instituto y en el club, nos vamos para Mar del Plata!

Su cara de alegría me conmovió, me volvió a abrazar y me besó.

-MAURO: Qué bueno amor! A comenzar juntos en Mar del Plata entonces!

No pude evitar las lágrimas, era un cambio muy grande, pero estaba apostando a nuestra relación.

Esa noche me quedé a dormir con él, y por supuesto hicimos el amor y muy lindo.

Al día siguiente Mauro comunicaría en su empresa, la decisión de aceptar el puesto en Mar del Plata.

A partir de ese día, porque no decirlo, estaba muy entusiasmada y veía entusiasmado a Mauro, eso era lo más importante para mí.

El viernes de esa semana, Mauro me dijo que nos mudaríamos el último jueves de marzo.

El fin de semana anterior a mudarnos, sería el último partido del equipo en que yo estaría presente, y nos tocaba jugar de local.

La mudanza la haríamos en un camión de la empresa de Mauro, qué llevaría todos los muebles y todas nuestras cosas.

Esos días previos en verdad fueron muy movilizantes para mí, tanto en casa como en los dos trabajos.

El último jueves de trabajo en el instituto, me invitaron a cenar para despedirme, fuimos todos a cenar a una parrilla, y por supuesto terminé llorando.

El sábado, antes de empezar el partido, el presidente del club dijo unas palabras muy lindas ante todo el plantel, y al terminar el partido, por suerte con un triunfo, el plantel completo, se formó en dos filas, dejando un pasillo entre medio, por el que pasé caminando ante los aplausos de todos.

Por supuesto, tampoco pude evitar las lágrimas.

Después de eso, en los vestuarios me saludaron todas las chicas, abrazos, besos y más lágrimas, y cuando salimos, en el salón delante de los vestuarios, nos encontramos con una mesa servida con comida y bebida para despedirme.

En realidad fue un día muy emocionante para mí, me sorprendió tamaño despedida y el cariño recibido.

Al día siguiente, quería contárselo a Facundo, y quedamos en encontrarnos al salir del trabajo, de mi última semana de trabajo en el instituto.

Esperé a Facundo en el café donde habíamos quedado y cuando llegó lo saludé con un abrazo.

-FACUNDO: Hola Mari, ¿cómo estás?

-MARIANA: Hola Facu!

-FACUNDO: Algo debés tener para contarme, para este encuentro tan repentino!

-MARINA: Así es! Es algo importante! La semana qué viene me voy a vivir a Mar del Plata.

-FACUNDO:¿A Mar del Plata? ¿Así? ¿De repente? ¿Conseguiste un trabajo allá?

La cara a Facundo le cambió, se puso como serio o triste o algo así.

-MARINA: A Mauro le ofrecieron un buen cargo la filial de Mar del Plata de su empresa, y un departamento para vivir, me pidió que fuera con él, así que nos vamos para allá.

-FACUNDO: Guauu! Qué cambio!

-MARINA: Totalmente! Lisa y llanamente, un cambio de vida!

-FACUNDO: Total! De ciudad, de trabajo y a vivir con Mauro!

-MARINA: Así es! un giro de timón!

-FACUNDO: Y estás feliz con el cambio!

-MARINA: Estoy apostando Facu! Mauro me pidió que me fuera con él, y me estoy jugando, creo que lo que más voy a sentir, va a ser estar lejos de mi familia, pero mis viejos, me recontra bancaron, me dijeron que mi futuro depende solo de mí, y a eso le estoy apostando!

-FACUNDO: De corazón te lo digo, espero que seas feliz en esta nueva vida! Pero tenés que saber que te voy a extrañar!

-MARINA: Yo también te voy a extrañar! Quiero que sepas, que aunque esté lejos, siempre voy a querer saber de vos y de tu vida, al igual que mi familia, vos también sos una persona importante en mi vida, y a pesar de la distancia, me gustaría que sigas en ella.

-FACUNDO: Eso dalo por hecho, no te vas a deshacer de mi tan fácilmente!

-MARINA: No me quiero deshacer de vos tarado!

-FACUNDO: Ya lo sé! Era en broma!

-MARINA: ¿Me vas a ir a visitar alguna vez?

-FACUNDO: Sí puedo, por supuesto, y cuando vengas a visitar a tus viejos, avísame así podemos vernos!

-MARINA: Claro que sí!

-FACUNDO: En serio te lo digo! Te deseo lo mejor del mundo, te lo merecés! Sos una mina bárbara y te merecés lo mejor!

-MARINA: Vos también sos un gran tipo y te voy a extrañar ¿Cómo están las cosas con Ceci?

-FACUNDO: Si te soy sincero, no veo mucho futuro en lo nuestro! Nos seguimos llevando bien, pero nos falta chispa, a veces siento qué los dos estamos esperando que el otro diga qué no da para más, y que todo se termine.

-MARINA: Me duele mucho que estén así!

-FACUNDO: Ya veremos!

Hablamos un rato más y después nos despedimos, no sabía si podría verlo nuevamente antes de irnos, se venían unos días muy complicados, y sentía que no me iba a alcanzar el tiempo para todo lo que tenía que hacer.

Nos mudaríamos el último jueves de marzo, para poder arreglar todo durante el fin de semana en el departamento nuevo.

Esa última semana, ya no fui a trabajar al instituto, quería estar en casa el mayor tiempo posible, ya sabía lo que iba a extrañar a mi familia, y necesitaba estar el último tiempo con ellos.

Papá ya casi estaba terminando el local, ya había puesto las puertas y las ventanas, los artefactos del baño, y los pisos, solo le faltaba limpiar y pintar, y luego empezar a pensar los mostradores, las estanterías y el depósito, y por supuesto, empezar a comprar la mercadería.

Le dije que no importara el día, vendría para la inauguración, no me la perdería por nada del mundo.

El día miércoles antes de mudarnos, Mauro cenaba con sus compañeros porque lo querían despedir, y yo cené en casa con mi familia, y para mí sorpresa, papá lo invitó a cenar a Facundo con nosotros.

Papá hizo un asado y la cena estuvo estupenda.

Por supuesto no pude evitar las lágrimas, en ese momento no sabía cuándo volvería a comer con ellos, ni con Facundo.

Para el día de la mudanza, yo ya había llevado todas mis cosas a casa de Mauro, sobre todo mi ropa, la bici y mis cosas personales.

Cargamos todo en el camión, y a las diez de la mañana de ese jueves, poníamos rumbo a nuestra nueva vida.

Llegamos a Mar del Plata, minutos antes de las cuatro de la tarde, el departamento estaba en un edificio muy lindo en la zona de La Perla, a tres cuadras de la empresa de Mauro.

Empezamos a acomodar todas las cosas, instalamos la heladera y armamos la cama, de a poco iríamos acomodando el resto.

Salimos a hacer algunas compras por el barrio, y decidimos salir a cenar esa noche, nos acostamos temprano, al día siguiente Mauro se tenía que presentar en la empresa, y la mudanza nos había dejado reventados.

Al día siguiente, desayunamos juntos y Mauro se fue a su empresa, yo me quedé en el departamento ordenando todas las cosas de la cocina, limpiando bien todo y acomodando nuestra ropa en el placard.

No podía creer cómo en tan poco tiempo había cambiado tan radicalmente mi vida, pero había seguido mis sentimientos, y había apostado a una vida con Mauro.

Esa misma mañana, decidí hablarle a Eva, le mandaría un mensaje preguntándole si podía llamarla, ya que no sabía si estaba en horario de trabajo, cuando me dijo que sí, la llamé.

-EVA: Hola nena! Qué alegría escucharte!

-MARINA: Hola Evi! ¿Estás trabajando?

-EVA: No corazón! Hoy entro a las cuatro de la tarde! ¿Cómo andás?

-MARINA: Te voy a sorprender!

-EVA: Sorprendeme!

-MARINA: Estoy en Mar del Plata!

-EVA: Qué bueno boluda! ¿Y hasta cuando te quedás?

-MARINA: Boluda! Me vine a vivir Mar del Plata!

-EVA: ¿Qué? ¿Te viniste a vivir a Mar del Plata? ¿Qué pasó? ¿Conseguiste laburo acá?

-MARINA: A Mauro le ofrecieron un buen puesto en la filial de acá de su empresa y nos vinimos para acá!

-MARINA: ¿Te viniste con Mauro? ¿Eso quiere decir que ya están conviviendo?

-MARINA: Se puede decir que sí, desde ayer!

-EVA: Ay boluda! Me tenés que contar todo! ¿Cuándo nos vemos?

-MARINA: Por dónde estás viviendo?

-EVA: Trabajo en el centro pero estoy viviendo en Santa Clara del Mar, voy para allá a trabajar! ¿Vos por dónde estás?

-MARINA: En un departamento por La Perla.

-EVA: Pasame la dirección, comemos juntas y después me voy a trabajar!

Le pasé la dirección y a eso de las doce del mediodía, me tocó el timbre.

-MARINA: Pasá Evi!

Subió y le abrí. Nos dimos flor de abrazo, le mostré el departamento y nos sentamos a conversar tomando unos mates.

-EVA: Vamos a algún lado a comer! Yo te invito!

-MARINA: Mauro se fue al trabajo y no tiene llave, todavía no hicimos una copia y no sé a qué hora viene!

-EVA: Bueno! No te pongas a cocinar, vamos a comprar algo y comemos acá!

Bajamos las dos, yo no conocía el barrio, caminamos hasta la avenida Libertad y encontramos una casa de comidas, compramos algo y volvimos para casa.

Mientras almorzábamos, le fui contando cómo había sido todo, lo que me había costado tomar la decisión y que por el momento no tenía trabajo.

Eva me dijo que ese mismo día hablaría en el sanatorio para ver si había alguna posibilidad de trabajar allí como enfermera.

Pasadas las tres y media, se fue para su trabajo, y quedamos en vernos y hablarnos seguido, y si tenía alguna novedad del sanatorio, me avisaría.

A las cuatro y media, volvió Mauro, mientras tomábamos unos mates, me contó cómo le fue en su primer día, y me contó que dos chicos y una chica que trabajaban con él en La Plata, también se habían venido para Mar del Plata.

Después salimos a hacer unas compras más, algunas cosas que nos faltaban para la casa, hicimos copia de la llave, y compramos para preparar comida.

Esa noche le cociné una carne al horno con papas y después de cenar nos fuimos para la cama, aún no teníamos ni servicio de internet, ni la televisión por cable, por mí, ni falta que hacía, si él quería yo le hacía la película. Esa noche, necesitaba hacer el amor con él, empezar nuestra vida juntos y que mejor manera que decírselo también con el cuerpo.

Nos desnudamos y nos metimos a la cama, nos abrazamos, nos besamos y nos empezamos a acariciar, cuando noté su erección contra mi cuerpo, ya quería sentirlo dentro.

Bajé besando su pecho hasta llegar a su pija, que sin perder tiempo me la metí en la boca, y comencé una mamada, quería volverlo loco y que supiera todo lo que podríamos hacer de aquí en adelante estando todo el tiempo juntos.

Pero no quería que acabara aún, quería que esa noche fuera la primera de muchas noches de pasión.

Me acosté boca arriba en la cama y fue él quien se dedicó a darme placer con su boca, lamiendo mi empapada vulva y mi clítoris, haciéndome llegar casi al orgasmo.

Le pedí que me penetrara, ya quería sentirla en mi interior y llegar junto con él al orgasmo.

Las embestidas empezaron lentamente, pero fue incrementando la velocidad y la intensidad, y sabía que estaba camino de acabar.

Cuando su cuerpo se tensó, sentí su eyaculación que me sorprendió que llegara tan rápido y mi orgasmo no llegó junto con el suyo, le tuve que pedir que siguiera embistiéndome un poco más para poder alcanzarlo.

Después de eso, me abracé a él y nos quedamos dormidos.

A partir de ahí comenzó nuestra intimidad conviviendo juntos.

El fin de semana, terminamos de acomodar todas nuestras cosas y salimos a comprar algunas cosas más que nos hacían falta.

También salimos a recorrer el barrio para familiarizarnos con los negocios y lugares para salir a cenar.

El domingo, hablé con mamá y papá, estaban por almorzar y en verdad ya los extrañaba.

Papá me contó que ese día había empezado a pintar el local, y que en la semana, empezaba a armar las estanterías y el mostrador.

Le había dejado casi todos mis ahorros a papá para la ferretería y tenía que conseguir un trabajo lo antes posible, ya que el préstamo que había pedido en el banco, lo tenía que pagar yo, no quería que del sueldo de Mauro saliera el dinero para las cuotas, eso había sido una decisión mía y yo me tenía que hacer cargo de cumplir con los pagos.

Mauro iba a la empresa de lunes a viernes desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde, aunque algunos días, llegaba un poco más tarde.

Y los fines de semana, los aprovechábamos para ir conociendo la ciudad, él había estado un par de veces de vacaciones, pero yo era la primera vez que iba.

La ciudad es hermosa, y me sorprendió su tamaño y la cantidad de gente que se mueve, a pesar de no ser temporada alta de verano, no quiero imaginar lo que debe ser en los meses de enero y febrero.

A los quince días de estar en Mar del Plata, una mañana, me llamó Alberto, me preguntó cómo iba todo y me dijo que el viernes de esa semana estaría Mar del Plata, en realidad vendría el jueves, pero quería que nos encontremos el viernes por la mañana.

Le dije que no tenía problema y me dijo de encontrarnos en un café en avenida Colón y Buenos Aires, a las diez de la mañana.

Cómo no estaba muy canchera aún en la ciudad, puse el GPS del teléfono y con la bici llegué unos minutos antes.

Me senté en una mesa a esperarlo, y me pedí una botella de agua, el trayecto había sido de solo diez minutos, pero había llegado acalorada.

Diez minutos después lo vi entrar y me paré para saludarlo con un abrazo.

-ALBERTO: Hola Marina, ¿cómo estás?

-MARINA: Hola Alberto! Muy bien! Qué alegría verte!

-ALBERTO: Vinimos con mi esposa unos días, pero aprovecho para verte y hablar con vos, ¿cómo va esa nueva vida?

-MARINA: Todo bien por suerte! Tratando de adaptarme! Y por supuesto tratando de encontrar algún trabajo!

-ALBERTO: Además de saber cómo andabas, ese también es otro de los motivos por lo que quería verte! Esta tarde me voy a reunir con directivos de un club de aquí, que tiene su equipo de vóley de primera división en el torneo nacional, y si te entusiasma la idea, puede que consigas trabajo allí!

-MARINA: Si Alberto! Por supuesto que me interesa!

-ALBERTO: Necesitaba consultártelo porque es el equipo masculino, quizás estás acostumbrada a trabajar con chicas y no te pinte hacerlo con hombres.

-MARINA: Que sean hombres para mí no sería problema, puedo adaptar mi trabajo para hacerlo con hombres!

-ALBERTO: De eso no me caben dudas! Y también podrías ser muy buena en eso! Por si decidías aceptar, te traje un montón de data para el trabajo con hombres, estoy seguro que te va a servir. ¿Qué decís? ¿Te animás?

-MARINA: Por supuesto!

-ALBERTO: Estaba seguro que dirías que sí, por eso arreglé una reunión para esta tarde a las seis de la tarde en el club, con el vicepresidente del club, el director técnico y el preparador físico ¿podés a esa hora?

-MARINA: Sí, claro! Decime donde tengo que ir!

-ALBERTO: Yo estoy en el auto, si te parece te puedo pasar a buscar, ¿por dónde estás viviendo?

-MARINA: Estamos viviendo en la calle en 11 de septiembre, entre España y Jujuy.

-ALBERTO: ¿Eso es por La Perla?

-MARINA: Así es!

-ALBERTO: El club está cerca de tu casa, deben ser unas treinta cuadras! Algo más te cuento, el preparador físico ya te conoce, no personalmente, por supuesto, pero sabe de tu paso por el club de La Plata. Creo que si vos estás de acuerdo, el trabajo casi seguro es tuyo!

-MARINA: ¿Cómo voy a hacer para agradecerte todo lo que has hecho y hacés por mí?

-ALBERTO: Tan solo haciéndolo bien!

Nos despedimos hasta la tarde, estaba totalmente entusiasmada y desesperada por contárselo a Mauro.

Volví para casa, ilusionadísima, era una gran oportunidad, el club era uno de los más importantes de la ciudad.

Cuando llegó Mauro, lo abracé y mientras tomábamos unos mates le conté.

-MARINA: Amor! Hoy me encontré con Alberto en el centro a tomar un café, ¿Y a que no sabés qué?

-MAURO: ¿Alberto tu ex patrón del instituto de La Plata?

-MARINA: Sí, ese mismo! Vino a Mar del Plata con la esposa unos días, y me consiguió una entrevista en un club grande de acá, para el equipo de vóley de primera división, que está jugando el torneo nacional.

-MAURO: Que bueno amor!

-MARINA: La única diferencia que es el equipo masculino del club, pero Alberto me trajo un montón de material y rutinas para que me ponga a tiro.

-MAURO: ¿El equipo de hombres? ¿Vos entre tantos tipos?

-MARINA: Si amor! Pero… ¿Qué tiene eso? Es lo mismo que hacía en La Plata pero en un equipo de hombres!

-MAURO: Si, ya sé! Pero son todos tipos!

-MARINA: ¿Y cuál es el problema?

Ya me estaba cabreando, en vez de alegrarse por semejante oportunidad, me hacía problema porque el equipo era de hombres.

-MAURO; Es que vas a tener a todos los tipos atrás tuyo todo el tiempo!

-MARINA: ¿Creés que porque soy mujer no puedo trabajar entre hombres? ¿Qué no me sé hacer respetar? ¿Eso me estás diciendo?

-MAURO: No te estoy diciendo eso!

-MARINA: ¿Entonces que me estás diciendo Mauro? ¿Qué todos van a querer cogerme? Vos trabajás con mujeres y no por eso yo pienso que todas están detrás tuyo o te quieren coger! Esperaba otra reacción tuya!

-MAURO: Esperá! No te pongas así!

-MARINA: ¡Y cómo querés que me ponga? Es la oportunidad de trabajo más importante que he tenido en mi vida, y en vez de alegrarte por mí, lo primero que me decís es que voy a estar entre un montón de tipos!

-MAURO: No te lo tomes así!

-MARINA: Es lo que das a entender! Seguramente me van a mirar el culo, ¿y cuál es? Tus amigos también me lo han mirado y nunca has dicho nada! Y como kinesióloga, ¿creés que nuca tuve que atender a hombres?

-MAURO Perdón amor! No quiero que te pongas así! Perdoname! No sé, se me vino a la cabeza verte entre tantos hombre y me dio celos! Perdoname!

-MARINA: No me gustan esas actitudes Mauro! Puse mi vida de cabeza para venirme con vos! Lo menos que esperaba era que te pusieras un poquito en mi lugar, que te alegraras por mí!

-MAURO: Perdón amor! Soy un boludo! Pero te juro que me re alegro por vos!

Terminamos de tomar mate, pero callados, me enojó que me dijera eso, ¿qué importa si es con hombres? Es solo trabajo.

Un rato después, Alberto me mandó un mensaje, diciéndome que a las seis menos cuarto de la tarde, me pasaba a buscar. Me di un baño, me cambié y decidí esperarlo en la puerta.

Mauro me pidió perdón una docena de veces más, y me acompañó hasta abajo, para esperar a Alberto.

Puntual paró Alberto su auto en la puerta de casa, se bajó para saludar a Mauro, y este le agradeció lo que estaba haciendo por mí, y Alberto le dijo que después de la reunión él mismo me traería a casa.

Por el camino le conté a Alberto, el entredicho que habíamos tenido con Mauro, y también que estaba un poco nerviosa, quería el trabajo pero no estaba segura si lo haría bien.

Por supuesto Alberto me dijo que lo haría más que bien, y que por cualquier duda o consulta, lo tenía a él.

Llegamos al club minutos antes de las seis de la tarde, un lugar enorme.

Entramos con el auto, estacionó y fuimos al despacho del vicepresidente del club.

Se saludaron con un abrazo, y me lo presentó como Marcelo Uriarte, hablamos un momento mientras llegaban el director técnico y el preparador físico.

Cuándo ambos entraron en ropa deportiva, supuse que eran ellos.

Marcelo me los presentó, Andrés Ibarra el técnico, y Mauricio Navarro el preparador físico.

Estuvimos hablando cerca de media hora los tres, y me contaron que tenían un kinesiólogo a prueba, El kinesiólogo del plantel quería dejar el puesto por su edad y por algunos problemas de salud que estaba teniendo.

Me dijeron que si aceptaba, estaría dos meses a prueba, a partir de la semana siguiente, en que el kinesiólogo suplente, terminaba su período de prueba.

Les dije que sí, qué aceptaba y qué haría mi mayor esfuerzo, por estar a la altura del equipo.

Conformes todos por la amena reunión, nos despedimos hasta la semana siguiente.

Al salir nos quedamos conversando con el preparador físico, y fue el quién me dijo que ya conocía mi trabajo en el equipo de La Plata, una sobrina de su esposa estaba en el equipo, y cuando me dijo quien era, por supuesto yo la conocía y tenía una excelente relación con ella.

Que tuvieran referencias mías, era entrar con el pie derecho, y por suerte tenía una semana, para tratar de aprender todo lo que me hiciera falta.

Cuando subimos al auto Alberto me dijo:

-ALBERTO: Ya te lo digo, el trabajo es tuyo!

-MARINA: Espero hacerlo bien!

-ALBERTO: Conociéndote, estoy seguro que lo vas a hacer más que bien, y desde ya te digo qué tarde o temprano vas a terminar en la selección nacional! Cómo que me llamo Alberto Morales!

-MARINA: Y todo eso gracias a vos!

-ALBERTO: No Mari! Eso es merito tuyo!

Llegamos a casa, y antes de bajar le pregunté hasta cuando se quedaban con su esposa en Mar del Plata, me dijo que se iba el domingo a la tarde, y le dije que me gustaría invitarlo a cenar con su esposa y con Mauro.

Aceptó encantado y quedamos en cenar el sábado en la noche.

Cuando entré a casa con una sonrisa, Mauro me abrazó y me felicitó!

Le dije que cenaríamos con Alberto y su esposa el sábado, y me dijo que le parecía muy bien.

Ese día Mauro me comentó que a partir del lunes, la empresa le daría un auto para que pueda moverse, así que a partir del lunes tendríamos auto.

Antes de cenar llamé a casa para contarles a papá y a mamá del trabajo, los dos se pusieron muy felices, y me desearon la mejor de las suertes.

Papá me contó que ya tenía terminado el local, que estaba con los trámites de la habilitación, que estaba armando los mostradores y estanterías y queya había empezado a comprar mercadería para la ferretería.

Le dije que me avisara cuando haría la inauguración, quería estar con ellos en ese momento.

El sábado en la noche nos encontramos con Alberto y su esposa en un restaurante del centro.

La cena estuvo bárbara, a Susana, la esposa de Alberto, la conocía de haberla visto varias veces en el instituto, pero conversando con ella, me pareció una mujer muy agradable, y fue ella la que comentó en un momento, el aprecio que me tenía Alberto.

Mauro y Alberto también conversaron muy amablemente y le dijo que me cuidara, qué una mujer como yo, no se encuentra fácilmente.

Ese comentario me hizo ruborizar, y los tres se rieron.

Después de la cena, nos despedimos de Alberto y Susana, y volvimos al departamento.

Esa noche volvimos a hacer el amor, se me había pasado el enojo con Mauro, mi futuro laboral estaba por arrancar nuevamente, y eso me ponía más contenta.

Como casi todas las veces, no fue una sesión muy larga, rara vez, teníamos con Mauro, encuentros sexuales muy prolongados, aunque de todas maneras lo disfruté.

El lunes a media mañana, lo llamé a Facundo para contarle del trabajo.

-FACUNDO: Hola Mari, qué alegría escucharte!

-MARINA: Hola Facu! ¿Cómo estás?

-FACUNDO: Todo bien Mari! ¿Cómo va esa nueva vida de casada?

-MARINA: Re bien! Pero no estoy casada!

-FACUNDO: Bueno, es lo mismo, un papel de diferencia!

-MARINA: Llamaba para contarte algo! Conseguí trabajo!

-FACUNDO: Qué bueno? Cuánto me alegro! ¿Qué trabajo Mari?

-MARINA: Cómo kinesióloga de el equipo de vóley masculino de primera división de un club grande que está en el torneo nacional!

-FACUNDO: Buenísimo Mari! Yo sabía que ibas a conseguir trabajo enseguida! Me alegro por vos! Como quisiera estar ahí para darte un abrazo!

-MARINA: Y yo para que me lo des! No sabes lo que te extraño!

-FACUNDO: Que buena noticia! Imagino que estarás súper contenta!

-MARINA: Estoy feliz, pero no te voy a mentir, estoy nerviosa, estaba acostumbrada a trabajar con chicas, arranco la semana que viene, y ya me estoy preparando a full, Alberto me trajo mucho material para que tenga.

-FACUNDO: Tranquila que todo va a estar bien! Vos podés conseguir lo que te propongas! Y conociéndote, sé qué vas a ser la mejor!

-MARINA: Hablé con la gente del club, y mira lo que son las cosas, el preparador físico tiene una sobrina de la esposa, que juega en el equipo de La Plata donde yo estaba, el tipo ya me conocía, y sabía de mi trabajo en La Plata.

-FACUNDO: Desde ya te digo, si seguís así, hasta la selección nacional no paras!

-MARINA: Boludo, Alberto me dijo lo mismo!

-FACUNDO: Es así corazón! Creetelo! Vos sos muy capaz y muy buena en lo tuyo! Me pone re contento que tengas esta oportunidad! ¿Y Mauro qué dijo?

-MARINA: No me hagas acordar, cuando llegué a casa y le conté, me hizo problemas porque era un equipo de hombres!

-FACUNDO: Qué boludo!... Perdón, me salió!

-MARINA: Yo pensé lo mismo, y en ese momento tuvimos una discusión, me enojé con él por el planteó boludo que me estaba haciendo, como si no tuviera que atender hombres trabajando en un consultorio!

-FACUNDO: Bueno, el asunto es que lo conseguiste, y lo vas a hacer muy bien! Te re felicito y estoy feliz por vos! Eso sí, cuando seas famosa, acordate de los simples mortales!

-MARINA: Sí lo decís por vos, quédate tranquilo, qué de vos no me olvido nunca!

-FACUNDO: De corazón te deseo lo mejor Mari! Sé que te va a ir muy bien!

Hablamos un momento más, y le dije que se guardara el abrazo para cuando vaya a visitar a mis papás.

El lunes por la tarde cuando Mauro volvió del trabajo, lo hizo en el auto de la empresa, me tocó timbre para que bajara a verlo, y me dijo que a partir de ese día, disponíamos del auto para movernos, el único gasto que tendría, era el combustible, y me dijo también, que se lo podía quedar los fines de semana.

Pero como todo lo bueno, tenía su lado no tan bueno, con ese auto, le dijeron que tendría que hacer viajes cada cierto tiempo a la filial de La Plata.

Esa noche también llamé a Eva para contarle del trabajo, y también se puso re feliz por mí.

El sábado a la tarde, salimos con Mauro en el auto, a pasear por la ciudad, en verdad Mar del Plata es una ciudad hermosa, estuvimos en muchos lugares muy lindos, y me sorprendí por lo grande que es la ciudad, se nos hizo la hora de cenar, y comimos en un restaurante del puerto.

Después volvimos para casa, y nos hicimos el amor como casi todos los sábados, como al día siguiente no teníamos que levantarnos temprano, desde hacía un tiempo, cuándo arrancábamos, lo masturbaba o se la chupaba hasta hacerlo acabar, y después de jugar un rato, cuando volvía a tener una erección, lo disfrutaba por un poco más de tiempo.

Toda esa semana, me la pasé estudiando, el lunes siguiente me tenía que presentar en el club a las cinco de la tarde, a esa hora comenzaba el entrenamiento, y antes de arrancar, me presentarían a todo el plantel.

El lunes por la mañana cuando me desperté ya estaba nerviosa, esa tarde empezaba mi nuevo trabajo.

Ese día Mauro llegó los minutos antes de que me vaya para el club, para despedirme y desearme suerte.

Desde casa hasta el club eran más o menos diez minutos en la bicicleta.

Cuando llegué al club, el técnico y el preparador físico, me estaban esperando, los chicos del equipo fueron llegando poco a poco y antes de comenzar el entrenamiento, me dieron la bienvenida y me presentaron a todos los jugadores.

El más petiso de todos, era más alto que yo, eran todos realmente altos.

Me recibieron en buena forma y junto con el preparador físico hicieron la rutina precompetitiva.

Después del entrenamiento, hicimos los trabajos regenerativos, y nos despedimos hasta el miércoles.

Los entrenamientos eran los lunes, los miércoles y los viernes, siempre por la tarde y los partidos eran los días domingos.

Cuando me mostraron el fixture del campeonato, me di cuenta los viajes que tendría que hacer con el equipo, a Córdoba, a San Juan, a Buenos Aires, a Santa Fe, varias localidades del interior de la provincia, y también a La Plata.

El primer día, había sido bastante tranquilo, los nervios se me fueron al rato de haber llegado y haberme puesto a trabajar.

El fin de semana, sería mi primer partido y el equipo jugaría de local.

De a poco me fui acostumbrando y conociendo a todos los chicos.

Ese primer partido, el equipo ganó, triunfo ajustado, pero triunfo al fin.

El fin de semana siguiente, nos tocaba jugar de visitante en la ciudad de Bolivar, nos iríamos el domingo bien temprano y volveríamos en la madrugada del lunes.

Y la semana siguiente, el domingo, feriado del primero de mayo día del trabajador, no habría fecha del torneo y cuando hablé con papá, me dijo que si podía ir el sábado treinta de abril para el cumpleaños de mamá, podrían hacer la inauguración ese sábado.

Me contó que casi todo estaba listo, y cuando le pregunté qué nombre le iba a poner a la ferretería, me dijo que era sorpresa, que lo vería cuando estuviera en casa, pero que ya tenía el cartel, solo faltaba colgarlo.

Ya quería que llegara ese fin de semana, estaba desesperada por estar con mi familia, y ver como había quedado el negocio.

En casa le comenté a Mauro del fin de semana del primero de mayo, del cumpleaños de mamá y de la inauguración de la ferretería.

Me dijo que podíamos irnos en el auto, el viernes en la noche después del entrenamiento, y volver el domingo por la tarde. Me pareció una buenísima idea y quedamos así.

El lunes de esa semana, lo hablé con el entrenador, el domingo no había fecha por el torneo, pero el sábado el equipo jugaría un partido amistoso con otro club de la ciudad.

Le pregunté si habría problema en que viajara a La Plata al cumpleaños de mi madre y a la inauguración del negocio de mi padre, y me dijo que no había problema, el partido era solo de práctica.

Con todo arreglado, volví a casa a contarle a Mauro y a preparar el viaje.

Nos podríamos quedar esas dos noches en casa y dormir en la que era mi habitación, Mauro me dijo que no había ningún problema, que para él estaba perfecto.

El jueves cuando llegó de la empresa, venía con cara de preocupado.

-MARINA: Hola amor!

-MAURO: Hola Mari!

-MARINA: ¿Qué pasó? ¿Qué es esa carita?

-MAURO: Surgió un problema!

-MARINA: ¿Qué pasó mi amor?

-MAURO: El viernes a la tarde vienen los dueños de empresa por una licitación y el sábado al mediodía tenemos reunión con empresarios para firmar un contrato, por la tarde quieren visitar las obras y por la noche una cena con gente de la municipalidad y con dos contratistas.

-MARINA: Uy amor! ¿Y ahora?

-MAURO: Me jodió que justo fuera este fin de semana! Justo que habíamos planeado irnos para La Plata!

-MARINA: No te pongas mal amor! Vamos otro fin de semana!

-MAURO: Este fin de semana era importante para vos, quien sabe cuando tendrás otro fin de semana sin partido! Estaba pensando que te fueras vos sola en colectivo.

-MARINA: Me gustaría ir con vos!

-MAURO: Ya lo sé corazón! Pero es el cumpleaños de tu vieja! Aprovechá!

Aunque me hubiera gustado ir con él, tenía razón, no sabía cuando tendría otro fin de semana libre, y quería estar para el cumpleaños de mamá y la inauguración de la ferretería.

Mientras tomábamos unos mates, terminamos comprando por internet el pasaje en colectivo para el viernes a las diez y cuarto de la noche, y el pasaje de vuelta era a las cuatro y media de la tarde desde La Plata.

Llamé por teléfono a casa para avisarle a mamá que iría sola y que llegaría como a las cuatro de la mañana, me dijo que a esa hora, papá o Rodrigo me irían a buscar a la terminal.

Aunque me apenaba ir sola, quería estar en casa con mamá y papá, hacía poco que estaba aquí, pero los extrañaba enormemente.

Ese viernes, Mauro salió de casa vestido con traje para recibir a los dueños de la empresa y para la reunión que tendrían.

Esa tarde preparé el bolso y esperé a que volviera Mauro, cenamos temprano juntos y me llevó a la terminal en el auto.

Nos despedimos antes de subir al colectivo, mandó saludos para mamá por su cumpleaños y mucha suerte a papá en la ferretería, estaríamos en contacto por teléfono.

En el colectivo me dormí ni bien tomó la ruta dos, y me desperté cuando bordeaba la plaza Italia de La Plata, ya quería abrazar a papá al llegar.

Cuando el colectivo entró en la terminal, me sorprendí al verlo en el andén de arribo, ¿que hacía aquí? ¿me estaría esperando a mí?

Continuará…

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