Xtories

La urbanización del deseo (Capítulo 38)

Alex ha elegido a Mónica, pero la fiesta está llena de mujeres que lo desean y lo conocen demasiado bien. Mientras intenta ser fiel a su novia, se encuentra con tentaciones insistentes y secretos grabados que amenazan con desbordar la noche. ¿Podrá resistirse a todas, o la fiesta terminará como todas las demás?

Sylke and Friends6.8K vistas9.6· 32 votos

La Urbanización del deseo

Sylke & Álvaro

Capítulo 38

Tras una interminable espera, o al menos para mí lo fue, aparece Isa por las escaleras. Está radiante y preciosa. El vestido le queda perfecto, se ajusta a sus curvas como un guante, el pelo recogido en un elegante moño le favorece aún más y esa deslumbrante sonrisa que luce en su cara con su máxima expresión, se nota a la legua que Isa está feliz. Los movimientos de sus caderas al compás del sonido de sus tacones en los peldaños, resulta de lo más sensual. Noto como empiezo a notar una tensión en mi entrepierna con tan sólo verla bajar las escaleras.

- “¿Qué te parece? ¿cómo me ves?” - pregunta nerviosa.

- “Ufff, no sé si me gusta…..” - contesto.

- “¿No me ves bien?…..ya sabía yo que no me quedaba muy allá” - añade preocupada estirando la tela por sus caderas.

- “Ja, ja, ja, es broma mujer……estás perfecta y alucinantemente preciosa” - digo ensimismado mirando a ese pedazo de mujer.

Ella menea la cabeza y se pone frente a mí. Con esos tacones, está casi a mi altura. ¡Vaya bellezón! Entonces me da un golpe en el pecho con su mano y me dice.

- “Serás bobo……que susto me has dado….¿entonces me das el aprobado?”

- “Joder, Isa, más que eso, sobresaliente. Estas impresionante…..el vestido te queda perfecto, en serio, estás increíble”

- “Gracias compi, sé que lo dices de corazón... por cierto no sé cómo agradecerte todo esto. Es demasiado para mí, todo lo que has hecho por mí durante mi lesión, las amigas que me has presentado, tus atenciones, tus regalos…..estoy abrumada, confundida y me encuentro en una nube, con un montón de emociones aflorando…….”

- “Primero, claro que soy sincero contigo, siempre lo he sido y así será siempre, estás preciosa. Segundo, no me ha costado nada involucrarme en tu recuperación, estoy seguro de que tú habrías hecho lo mismo por mí. Te quiero Isa y me importas muchísimo, te mereces lo mejor y es lo mínimo que puedo hacer, no tiene importancia.” - añado.

- “Qué bonito…..vas a hacerme llorar”

- “Ni se te ocurra, no podemos permitirnos otro cuarto de hora de retoques….jjjjjj”

- “Alex, Eres una caja de sorpresas” - añade con un brillo especial en sus ojos.

- “Pues aun te queda otra para la fiesta”

- “¿Ah, sí?, ¿Otra sorpresa?, ¿Cuál?” - pregunta con curiosidad.

- “Si te lo digo no sería sorpresa”.

Ella suspira y me dice para que me pegue a ella:

- “Ven anda…”

Nos fundimos en el abrazo más amoroso que he recibido en la vida, sintiendo el cuerpazo de mi amiga pegado al mío, absorbiendo el embriagador aroma que desprende y sacando a relucir el inmenso cariño que nos tenemos. No me hubiera despegado nunca. Jamás me he sentido más amado que en ese momento, además de tremendamente excitado.

Tras deshacer el encantador momento, Isa coge las bolsas con los regalos mientras voy a por el teléfono. Vamos andando pero antes envío unos mensajes para corroborar que está todo listo. Cuando llegamos a casa de Bea tengo los nervios a flor de piel, no es solamente por el anuncio del noviazgo con su sobrina, sino también por lo sucedido en casa con Isa y esa especial conexión que hemos fraguado durante su convalecencia, por no hablar de lo que me encontraré en la fiesta, es decir, unas lobas hambrientas de sexo, alumnas milf, dependientas buenorras, vecina fogosa…. ¿Quién no tendría pánico a enfrentarse a todo ello a la vez? Yo, desde luego estoy temblando y no hace frío. Sin embargo he preparado algo especial, que me alejará de esas hembras cachondas, porque quiero tener un momento especial con Mónica, ella se merece que me dedique a ella en cuerpo y alma. Es su día y quiero que sea el nuestro.

Al llegar, ya están las invitadas, es curioso, todo mujeres excepto yo... ni que decir tiene que todas han escogido sus mejores galas, a cual más guapa y espectacular. Mis alumnas han elegido elegantes vestidos de fiesta que favorecen sus cuerpazos, las dependientas, unos modelos acordes a su edad y físicos, es decir, vestidos de licra muy ceñidos, marcando curvas…….mi vecina está radiante con un elegante vestido floreado que resalta su bonito cuerpo y como guinda del pastel, su sobrina que aparte de ser la homenajeada y mi chica, es, para mí, la más guapa y sexy de todas ellas y eso que vivo en el barrio con las más impresionantes mujeres. Nuestra llegada causa furor y los gritos de ánimo y alabanza se incrementan al instante. Tras los saludos de rigor, nos vamos al jardín donde mi vecina ayudada por mi compañera, han montado un enclave espectacular en el cual vamos a cenar.

- “Gracias por todo, Alex” - me dice Bea, dándome un tierno beso en los labios y una bonita sonrisa.

Veo que todas las invitadas se van acercando, me dan dos besos, se pegan a mí, se rozan más de la cuenta y oigo “Alex, Alex Alex”, por todas partes... me siento abrumado y lógicamente excitado, parezco el dueño de un harem.

La cena es todo un éxito, todo está perfecto y muy rico. Luego llega la hora de las copas y cócteles, que tampoco defraudan, ya que, está todo muy bien organizado y no falta de nada. Mi compañera no deja de mirarme y aunque está hablando con otras invitadas, sus ojos no se apartan de mí. Creo que no hace falta que diga nada, pero lo que hemos estado a punto de hacer, nos ha dejado con tantas dudas...

Yo estoy súper nervioso, conozco a todas las invitadas, que no dejan de arrimarse, abrazarme o besarme con cualquier excusa y es que resulta difícil tener esos cuerpazos alrededor, pues los conozco bien, ya que he tenido sexo con todas ellas, bueno, exceptuando a mi compi, pero es inevitable no sentirse como un corderito a punto de ser sacrificado. También voy bailando con todas ellas que se pegan a mí como lapas, a cada cual más fuerte, logrando que entre todas me tengan excitado al máximo.

Antes de la llegada de la tarta, pido un momento de silencio para efectuar un brindis, dándole unos golpecitos con la cucharilla a mi copa de cava.

- “Queridas todas, quiero dedicar este brindis, primero a Mónica, en su cumpleaños” - digo en voz alta.

Veo que todas las invitadas aplauden y alguna grita un “felicidades”, al tiempo que Mónica me dedica una de sus deslumbrantes sonrisas, mirándome de forma tierna y llena de complicidad. Pienso en ello y creo que toda esta vorágine de emociones empezó con ella... Aún recuerdo ese día en el que la crema bronceadora fue nuestra aliada.

Antes de proclamar mi amor por Mónica y dejarlas un poco chafadas a todas ellas, quiero ser honesto y agradecer de corazón lo mucho que me han aportado. Levanto la copa, le guiño un ojo a mi chica y continúo:

- “Dedicar en primer lugar, uno muy especial a Bea, la anfitriona de esta fiesta, sin ella no hubiera sido posible y decir que esta mujer se merece lo mejor, por ser siempre única” - miro sus ojos y noto su emoción.

Esa mujer madura tan atractiva, es increíble, me ha hecho ver las estrellas... desde esa vez que me pilló en la ventana masturbándome en su honor, hasta haber estrenado su culito y hacer que se volviera loca de placer. Su mirada, tan parecida a la de su sobrina, siendo tan diferentes resulta chocante. Prosigo con mi brindis:

- “Además quiero dedicar a mis pacientes y alumnas favoritas Tamara y Silvia, que me tratan como a un rey y que están deslumbrantes, como siempre. Vosotras sois unas reinas en todos los sentidos”

Esas dos espectaculares amigas alzan la copa acompañadas de su blanca sonrisa, Silvia me lanza un beso y Tamara me guiña un ojo y no puedo evitar volver a recordar los momentos tan placenteros a su lado, siendo dos mujeres a las que conozco hace tiempo, pero casi hace nada, que me han hecho ver el paraíso... Les dedico otra sonrisa y continúo:

- “Naturalmente, no puedo olvidarme de mis dependientas favoritas, que me han ayudado tanto a elegir los regalos, pero que ellas ya son todo un regalo. Helena ha sido mucho más que mi dependienta, por no hablar de su inseparable Lía que nos ha hecho disfrutar a mi compañera y a mí. Sois tan sexys y espectaculares, que sois un sueño hecho realidad y es una suerte haber compartido esos momentos con vosotras.

Veo que ambas sonríen complacidas y orgullosas, chocando su copa entre ellas.

- “Por supuesto no me puedo olvidar de Isa, mi inseparable amiga y compañera de trabajo, de casa, esa mujer que es casi mi complemento perfecto, mi consejera, mi animadora, mi psicóloga... que me ha hecho ver cosas que ni yo mismo era capaz de ver, que me ha hecho disfrutar al máximo y a la que…” - añado con toda la verdad en mis palabras y siento que me tiembla la voz.

Hago una pausa, pues en el fondo pienso que es la única de esa reunión a la que no me he follado... igual es el destino y los astros tienen que estar en ese lugar, no debo forzar lo que ya ha sido maravilloso a su lado, mucho más allá de lo que una mujer, a la que no le gustan los hombres, me ha regalado, por no hablar de su entrega a llevar a lograr esos objetivos que nunca habría podido alcanzar. Y termino diciendo con cierto temblor en la voz.

- “... Mi gran amiga a la que adoro y a la que tanto debo y a la que tanto quiero.”

Veo los ojos de mi compañera brillar y sé que también se ha emocionado con mis palabras, pero creo que en el fondo ese feeling y esa unión tan fuerte, es mutua. Termino mirando a su escote y me dirijo a las demás:

- “Todas, todas, todas... os merecéis lo mejor, cada una de vosotras sois tan únicas, que no podría encontrar otra igual. Os aseguro que soy un hombre afortunado, con una tremenda suerte de haber compartido tanto con todas vosotras, pero hay una en especial, que es además de cumplidora de años... la persona que va a formar parte de mi vida”

Hago una pausa y veo que hay cierto revuelo, aunque algunas miradas parecen indicar que ya lo sospechaban, alguna incluso ya lo sabía, como Isa que parece orgullosa de haber sido parte indispensable en haberlo conseguido.

- “Mónica... eres mi sueño y por eso quiero compartir mi vida contigo” - añado.

Le hago una seña para que se acerque y delante de todas las invitadas, la cojo de la cintura y frente a todas ellas, nos fundimos en un apasionado beso.

A nuestro alrededor se oyen los vítores, los aplausos y algún silbido de celebración. Cuando separamos nuestras bocas, nos quedamos mirándonos a los ojos fijamente. Creo que Mónica no se esperaba mis palabras y mi forma de besarla delante de todas. Se nota claramente lo cortada que ha estado y aunque al principio sus labios me confirmaban que no estaba entregada al beso al cien por cien, acabó dejándose llevar a mi abrazo y a ese compromiso que hemos sellado con un beso único en el día de su cumpleaños.

Las felicitaciones no tardan en llegar, todas se acercan para darnos la enhorabuena por lo anunciado. Como ya estamos cargados con tanta copa y cóctel hay un poco de todo, Mónica me aprieta en su abrazo mientras recibimos desde las sinceras y emocionadas palabras de Bea, su tía que se siente dichosa por los dos, hasta alguna algo “menos sincera” como la de mis alumnas… pues se nota en su rictus que se han quedado algo desilusionadas, creo que en el fondo, celosas. Quiero imaginar que han visto en mí a un hombre libre, como ese semental que las puede follar a diario y al tiempo se dan cuenta de que eso ha llegado a su fin. Las dependientas se acercan y veo que tanto Helena como Lía, me miran a los ojos con ese brillo especial, soñando con volver a repetir momentos únicos con ellas, algo que también será duro para mí, dejar de hacer, pues casi sin conocernos tanto, hemos conseguido estar tan unidos los tres... también es evidente su sorpresa y creo que al igual que las alumnas, están pensando que se ha acabado volver a tenerme como su “follamigo”.

Mónica está como un flan, sonríe nerviosa y me besa continuamente, con ese brillo en su mirada, algo que me llena de felicidad. Me siento el hombre más dichoso y veo que además, ella se siente enamorada, lo mismo que yo.

Con su simpatía de siempre, ella intenta agradar a todas las invitadas pero se la ve un pelín incómoda, en el fondo ve las caras de decepción y eso hace que se sienta mal. Parece que la conozco de toda la vida y es que se nota que ella es una mujer que se entrega a los demás. Sabe que, frente a todas las demás, ella ha acabado llevándose al hombre con el que esas mujeres han pasado momentos tan intensos..., sin embargo, Mónica lo está digiriendo entre todas esas lobas hambrientas, que no se esperaban lo nuestro.

En un momento dado, cuando Mónica se está probando la ropa que le hemos regalado, Tamara y Silvia se acercan a mí, una a cada brazo me pegan sus tetas a los costados y se muestran muy melosas.

- “Alex, ¿Cuándo nos vas a dar la próxima clase?” - me pregunta Silvia moviendo su cuerpo y rozándome con sus pechos.

- “Perdonad, pero creo que me debo a Mónica...”

- “¿No me digas que no vas volver a querer una mamada a dúo por parte de las dos?” - añade Tamara copiando los movimientos de su amiga.

No dejo de pensar en eso, en esas clases, en la maravilla que es sentir esas bocas comiéndome, una me lame el miembro, mientras la otra me succiona los huevos... como luego follarme a ambas y sentir esas tetas golpeándome en la cara. Entonces disimulo, con una tremenda erección y les digo que tengo que tengo que traer cosas para la fiesta.

En realidad me meto en la casa para no sentir esa tentación tan fuerte y no meterme en el cuarto con ellas dos y follármelas... Al entrar en el baño, me encuentro a Helena comiéndole la boca a su amiga Lía, mientras ambas tienen sus pechos al aire y se los están sobando con ganas.

- “¡Uy, hola Alex!” - dice sorprendida Lía.

- “Ahí está nuestro hombretón, tenemos para darte más de esto” - añade Helena mordiendo el pezón de su amiga y apretando sus pechos que son todo un reclamo.

- “Creo que no voy a poder” - digo colocando mi polla, pues parece querer reventar el pantalón.

- “¿En serio? ¿Ya no te acuerdas de nuestros coñitos estrechos?” - comenta Lía juguetona y lamiendo las tetas de su amiga.

Salgo de allí cerrando la puerta, totalmente aturdido y justo me choco con el cuerpo de Isa que sale de la cocina tras dejar vasos en la fregadera.

- “¡Ups!” - me dice pegando sus pechos a mi torso.

Nos quedamos ahí, pegados y yo instintivamente me aferro a su estrecha cintura.

- “Uf, Isa” - digo sintiendo mi tensión rozando su pubis.

- “Bueno, ahora que tienes novia, lo nuestro no va a poder ser...” - dice ella dándome un suave piquito en los labios.

- “Ufff”

- “En fin, ahora que estaba preparada para sentir esto dentro” - añade.

En ese momento Isa aprieta mi tensa polla y creo que me hace temblar al sentir sus dedos dibujando toda mi largura y rozando juguetona el glande.

- “¡Isa....!” - suspiro.

- “Mmmm, qué pena, con la cachonda que me dejaste antes...”

Estoy a punto de comerle la boca a mi compañera, cuando de pronto oigo a Mónica acercarse con el vestido nuevo, que le queda muy ajustado, resaltando su pecho que parece querer salirse. Se nos queda mirando, pero lejos de enfadarse nos sonríe.

Isa se va, con una excusa y me quedo con mi chica, queriendo decirle con mi mirada que va a ser muy duro resistirse ante tanta loba en celo.

Mi chica me pregunta:

- “¿Cómo me queda, amorcito?”

- “Increíble, estás arrebatadora” - contesto.

- “Mmmm... mi semental... las tienes locas a todas” - añade dándome un beso tierno en los labios.

Estoy aturdido, pues ella no parece enfadarse por eso y entonces, me pide ayuda para traer las botellas de licor en la cocina y allí volvemos a abrazarnos y entregarnos a un nuevo beso apasionado, mientras yo dibujo la forma de sus perfectas posaderas.

- “¿Alex, puedo decirte algo?” - me pregunta.

- “Claro, preciosa”

- “Te quiero...”

Ambos sonreímos.

- “Sé que es un poco loco, que apenas estamos empezando con esto, pero es lo que siento...” - intenta aclarar.

- “Mónica, yo me siento igual... ¡Te quiero!” - añado.

Volvemos a besarnos con esa intensidad de nuestras bocas y nuestras mutuas caricias.

- “¿Sabes una cosa?, me siento mal por todas las invitadas, incluyendo a mi tía” - me dice.

- “¿Por qué?”

- “No sé... creo que se merecen tener una parte de ti, no quiero ser egoísta y ser la que me lleve el premio gordo”

- “Eres merecedora de cualquier premio... pero si hay un afortunado de tenerte, soy yo”

- “Gracias, amorcito, pero me gustaría que pudieras regalarles algo más en esta fiesta, no soy celosa, quiero que ellas tengan parte del premio...

- “No cariño, hoy me quiero dedicar a ti... eres la protagonista del día... la protagonista de mi vida.”

- “Pero...”

- “Tranquila, ellas tienen su premio también” - le digo mientras me mira extrañada.

Bajo las botellas de lo alto del armario, se las entrego y ella me mira expectante:

- “Déjalo de mi cuenta que quiero quedarme a solas contigo y devorarte entera.”

Mónica sale al jardín extrañada y yo cojo mi teléfono para confirmar que la sorpresa haga acto de presencia y me confirman que en media hora van a flipar todas.

Justo cuando cuelgo la llamada, Bea entra en la casa y me abraza pegando su cuerpo al mío… no paro de recibir emociones y tensión sexual cada vez más al límite. Vuelve a darme un tierno beso mirándome a los ojos y yo acaricio su cadera.

- “¿Sabes Alex?. Soy muy feliz que hayas anunciado lo de mi sobrina, teniendo a tantas mujeres dispuestas a tu alrededor, yo incluida”.

- “Lo sé…” - sonrío - “Pero, no te sienta molesta pero tu sobrina es increíble”

- “Por supuesto que lo es… te la mereces y ella te merece a ti.”

- “Creo que la gran culpable de ello eres tú…” - le digo.

- “¿De verdad?”

- “Sí, todo empezó por casualidad, pero si he conseguido el amor de tu sobrina, es en gran parte gracias a tu ayuda.”

- “Mmmm… aún recuerdo cómo comenzó todo en aquella tienda” - dice pegándose más y acariciando mi culo, apretándolo con lascivia - “Te confieso que fue el mejor momento de mi vida”

Mi mente viaja a ese momento y entonces recuerdo lo que vivimos en el probador, la cosa más loca y salvaje que jamás había hecho con una mujer.

- “Para mí fue muy especial, Bea… pero además… bueno, tengo que confesarte algo.

- “¿Ah sí?”

- Espero que puedas perdonarme, Bea” - digo apurado.

- “¿Qué?, ¿Qué me deseches por mi sobrina?”

- “No, preciosa, a tí nunca te desecharía, eres increíble y una mujer a la que adoro, pero no, no es eso” - afirmo serio

- ¿Qué ocurre?” - me mira expectante.

- “Lo que vivimos en el probador fue mágico… único… pero…”

- “Vamos, Alex, cuéntame” - me apremia.

- “Lo grabé todo… bueno, lo grabó Helena”

- “¿Qué?” - dice con los ojos como platos.

Saco mi smartphone del bolsillo y abro el famoso video que grabó la dependienta mientras yo me desfogaba con Bea en ese pequeño probador. Los ojos de mi vecina miran alucinados como me la chupaba con sus ojos vendados, como follábamos creyéndonos escondidos y éramos grabados por aquel teléfono de la dependienta desde su lugar estratégico. Sus ojos brillan y están más abiertos que nunca, incrédula de lo que tiene delante.

- “¿Podrás perdonarme, Bea?” - le digo cuando ella sigue viéndonos follar como locos.

- “¿Perdonarte? Es la cosa más maravillosa que he visto nunca.” - añade - “Ya me estás mandando una copia que me has puesto bien cachonda y la quiero recordar para hacerme unos deditos con ella… ¡qué pasada!”

Me quedo alucinado, pues lejos de enfadarse, parece orgullosa y feliz de que le entregue una copia en la que ella es la protagonista principal junto a mí. En ese momento suena el timbre y Bea frunce su ceño ya que no esperaba a nadie.

- “La tarta…” - le digo.

- “¡Es verdad, la tarta!” - dice sonriéndome y mordiéndose ligeramente el labio.

Bea me da un beso intenso, mientras mis manos se van sin demora a su redondito culo.

- “Mmmm, Alex, estás en todo. Mi sobrina es muy afortunada” - me dice.

- “El afortunado soy yo”

- “La pena es que no voy a poder regalarte el culito otra vez… aunque al menos tendré ese video para recordarte cada vez que esté caliente” - añade poniendo una especie de pucheros en su cara.

Yo aprieto sus glúteos recordando las palabras de su sobrina, pero le animo a que abra la puerta, pues han vuelto a llamar.

Continuará...

Sylke & Álvaro