Xtories

Verano, deporte y testosterona. Parte 1ª.

Catalina siempre supo que tenía fuerza, pero no imaginaba que su cuerpo despertaría tanto deseo. Entre el sudor del gimnasio y la privacidad de la casa de sus suegros, la línea entre el juego y la pasión se difumina, revelando fantasías que ella misma no esperaba descubrir.

Javierchivaerotico6K vistas

Catalina conoció a Roberto casi con 20 años en una fiesta que organizaron unos amigos en el Sur de Gran Canaria, los dos practicaban deporte, Roberto jugaba al baloncesto federado y Catalina practicaba el balonmano aficionado además del footing.

Conforme pasaron los meses y habiendo cumplido ya veinte primaveras, la relación se afianzó y ya paseaban juntos alardeando cada uno del otro de la belleza y coquetería de su pareja. Muchas veces Elena esperaba en las gradas a que Roberto terminara de entrenar para por lo menos, verse un ratito con cierta frecuencia a la semana.

En cierta ocasión el padre de Roberto, que era contratista de obras, llevo una cantidad de material para acometer una reforma en su casa, debido a que sus trabajadores habían terminado toda la jornada laboral, se vio con aquella cantidad de material que tenía que subir a la segunda planta, casualmente Catalina fue a la casa de Roberto y vio que su futuro suegro necesitaba ayuda. Carmen, su suegra, vestía la misma talla de ropa que Catalina, y ésta en un alarde de valentía, pide ropa a su suegra y comienza a ayudar a su suegro, Roberto, Carmen y éste, su suegro, estaban atónitos, perplejos ante tal iniciativa. Roberto cogió su coche, fue a entrenar y los dejó allí y pensó: “Tengo una novia que vale mucho” Seguro que dentro de una hora no puede ni moverse.

Cual fue la sorpresa de Roberto a la vuelta que, todo el material estaba colocado en su lugar correspondiente e incluso ya habían empezado a sacar algunas piezas del baño.

En broma Santiago le dice a su hijo: “Voy a contratar a tu novia como peón de albañil” La realidad es que Catalina era una chica muy fuerte, con espaldas anchas y buenos hombros como todo jugador o jugadora de balonmano.

Llegado el verano, Catalina va a la playa un día con su novio, durante el día paseaba mucha gente por la orilla, varios chicas, hasta tres musculadas llamaron la atención de Catalina, es más sintió un cosquilleo en todo su cuerpo, notó que sus pezones se alzaban, al tiempo notó que el paquete de su novio se levantó. Como es evidente Catalina lo notó y le preguntó al paso de una de ellas:

-Qué ¿ Está buena la chica? ¿ Te gustaría verme así de musculada?

-Y Roberto le contestó: “Pues mira, me la ha puesto dura”

Su novia se puso algo celosa, pero bueno, no mucho, más bien se hizo la cabreada y le preguntó:

- Catalina: No, te la pongo dura yo también.

-Roberto: No te enfades mi amor, eso es una reacción normal, ojos para amarte, quererte y hacer el amor sólo contigo. Seguro que ninguna me lo hace como Tú.

Catalina sonrió, lo besó y se calmó pero en su memoria quedaron aquellos cuerpos musculados. Al final del día de playa y al recoger todas sus pertenencias, le dijo Cata a su novio:

-Catalina: Voy a buscar un gimnasio de CrossFit y me voy a matricular.

-Roberto: Perfecto, como se te van a poner los hombros, madre mía, ya pides bastante sexo, luego veré si estaré a la altura.

La verdad es que Roberto no sabía si hablaba en serio o lo hacía por ponerlo más cachondo todavía.

Se subieron al coche y cada vez que paraban en un semáforo se metían mano o se besaban, estaban los dos muy calentitos. Roberto no sabía que dirección tomar, estaba pensando en sexo y no sabía dónde ir, Catalina estaba muy cachonda y comenzaba a apretar sus aductores, su almeja comenzaba a estar húmeda. En una de estas le dice a Cata: “Vamos a casa de mis padres, espero que no estén?

Llegaron a casa de los padres de Roberto, y comprobaron que no había nadie, sus padres siempre salían juntos. Comenzaron a morrearse con desesperación, Cata desvistió totalmente a Roberto, cuando le quitó el bañador saltó aquella verga totalmente empalmada. Ésta la mamaba con suavidad, de adelante hacia atrás, suaves lengüetazos, recorría toda la superficie, veces a gran velocidad, veces muy despacio, lo hacía con precaución para no provocar una rápida eyaculación. Cuando se cansó, pasó a dar pequeños lengüetazos en sus bolas, la erección de Roberto era brutal.

Le tocó el turno a Santiago, apartó su bikini y comenzó a comerle la almeja, Cata estaba mojada, le pidió que se la clavase allí mismo en la escalera, así comenzó una carrera loca, el bombeo de Santiago marcaba un ritmo muy rápido, la mezcla de los gemidos de ambos, el choque de las carnes y el chapoteo de ambos, marcaban una extraña pero muy excitante melodía. Me corro gritaba Cata! Me la pones dura, contestaba Roberto! Éste se la sacó, conocedor de que a Cata le gustaba la leche, se corrió dentro de su boca, Cata se la tragó toda, lo poco que salía por la comisura de sus labios, lo tomó en un dedo y se lo metió en la boca.

Cata tomó el mando y comenzó a mamarla con mucha agresividad, estaba poseída por tanto placer, al tiempo que estaba abstraída, del mundo, el disfrute que sentía era intensísimo. Cata se le monta encima, de espaldas a Roberto y de frente a un cristal que estaba en la entrada pero que era posible verse reflejada en el espejo. Cata comienza a cabalgar sobre la gran polla de Roberto, marcó un ritmo grandísimo, altísimo, parecía que aquel pura sangre aguantaba tales embestidas con normalidad. Gemían como animales los dos, Cata comienza a gemir con más intensidad y le pide a Roberto que continúe, éste comenzó a sacarla y meterla con violencia, pocos segundos después Cata entraba en auténtico delirio, un placer poco común, quizá porque imaginaba alguna fantasía con las chicas de la playa. Aguantó quieta después de correrse Cata y se miró al espejo, estaba totalmente desfigurada ante tanto placer. Se bajó y comenzó a meneársela hasta que consiguió que regara su cara con el poco semen que le quedaba. Con el rabo todavía algo duro, le pregunta:

-Catalina: ¿Qué campeón, seguimos o paramos?

-Roberto: Vámonos al baño y continuamos, antes que nos pillen.

Con la ropa en la mano, caminan rápido hacia el baño, y comienzan, a enjabonarse uno al otro, comenzó a gemir Cata, Roberto le metió dos dedos y ésta comenzó a convulsionar como una posesa, unos cuántos gemidos y volvió a correrse. Cata se da la vuelta se la menea unas pocas veces y consigue que Roberto se corra.

Terminan ambos con la ducha y al salir Cata se tropieza a Carmen de frente, Ésta ve a Cata en ropa interior y a su hijo en pelotas.

-Catalina: Lo siento Carmen, disculpa.

-Carmen: No te preocupes mi niña, ya eres de la familia. Ésta que le gustaba la coña, va y le dice en un tono jocoso: “Ya veo que mi hijo está bien dotado.

-Catalina: No me puedo quejar de comer carne.

Las dos sonrieron y así quedó todo.

El lunes Catalina comenzó a entrenar en el gimnasio de Crossfit, su entrenadora llevaba muchos años en este deporte y en otros como la halterofilia. Las primeras semanas fueron duras, hasta que poco a poco se adaptó, las rutinas de entrenos eran cada vez más exigentes debido a sus progresos, ya Cata comenzaba a relacionarse con todos los clientes, había una chica que le llamaba sumamente la atención, con ésta pronto comenzó a hacer migas.

Su amiga Esther, su compañera de entreno, ya conocía a su novio Roberto, ya que este algunas veces venía a buscarla al gimnasio, otras Esther la alcanzaba a su casa y como última opción cogía un taxi. Esther y Catan cada vez se relacionaban más, hablaban mucho de sexo, de todo menos de lesbianismo.

CONTINUARÁ.