Atrapo a mi vecino espiándome 2
Él creía que era un secreto invisible, pero ella lo vio. Ahora, en la intimidad de su departamento, la mirada del vecino se convierte en la orden que él debe obedecer.
Pasaron un par de semanas desde que mi vecino y yo nos habíamos visto masturbar y ya casi lo había olvidado, hasta que fui a visitar a mi mamá y lo encontré afuera de su casa, estaba con otros dos muchachos, pero cuando me vio se puso tenso. Yo sólo sonreí y lo saludé mandándole un beso, fue muy divertido escuchar cómo los otros chicos le hacían bromas.
Era sábado y yo no tenía ningún plan, fuera de llegar al departamento y ver alguna serie, así que cuando me despedí de mi madre y me dirigía al coche vi a los tres sentados sobre él sin ninguna preocupación.
A: Si me disculpan, ya me voy chicos - Rápido se movieron los tres, pero antes de metermeal carro uno de ellos, muy tímido, me preguntó
J: ¿Sabes dónde podemos comprar alcohol por aquí?
Lo vi y me dio mucha ternura. Entendí a lo que se refería, aquí está prohibida la venta de bebidas después de cierta hora, a menos que vayas a algún bar. Por lo regular hay qué buscar lugares que no les importe mucho la ley. Medité un momento y recordé que yo tenía bastante cerveza de una fiesta que hubo, así que los invité a que vinieran conmigo.
R: ¿en serio podemos ir a tu departamento? - mi vecino Ramón tenía ojos de que no se lo creía.
A: Claro que sí, sólo necesito saber los nombres de ustedes - dije mirando a los dos desconocidos.
J: soy José, encantado - era muy penoso, pero se veía que trataba de aparentar calma.
S: yo soy Sergio, mucho gusto - él parecía más despreocupado, incluso se la pasó revisando su teléfono todo el camino, mientras que José y Ramón querían hacer plática.
Rezando porque los tres fueran mayores de edad los subí al departamento y metí las cervezas en el refri, les pedí que me fueran contando a qué se dedicaban y por qué no estaban con alguna muchacha.
R: José y yo estamos estudiando, acabamos de entrar a la carrera. Sergio se tomó un año sabático para trabajar con su papá. Como es el único que tiene dinero no nos podemos dar el lujo de salir mucho a fiestas, así que pensábamos pasar la noche en casa.
A: Qué inteligentes muchachos - dije con alivio al pensar que, si ocurría algo, no me metería en problemas por estar con unos menores - y tú Sergio ¿por qué tan serio?
J: lo acaba de dejar su novia, por eso queríamos vernos para que se animara.
A: Pues animémonos entonces.
Saque las cervezas y el juego de UNO que siempre utilizo con mis amigos, auqnue sus caras al ver unas cartas delato que no esperaban algo así. Ya tomando las risas y los enojos no faltaron, nos la estábamos pasando muy bien y yo estaba ya un poco mareada, pues sólo había partido unos quesos y salchica como botana.
A: Creo que es hora de dormir, chicos. Si quieren pueden quedarse aquí en la sala, dejen les traigo unas cobijas.
J: Yo tengo qué irme, mis papás me esperan en casa.
S: Lo mismo yo, si hay una próxima vez avisaré con tiempo para que mi mamá no se preocupe.
Me ruboricé un poco, pues no recordaba eso en mi juventud. Se veían muy buenos chicos. Eso estaba pensando mientras recogía todo, ellos me ayudaron a tirar basura y demás. En un momento José y yo nos quedamos en la cocina mientras yo terminaba de lavar los trastes.
J: Gracias por invitarnos - dijo tomándome de la cintura - no creí que alguien tan guapa sería igualmente divertida.
Sus palabras me alagaron, así que le tomé de la cabeza y nos besamos quizá un par de minutos, hasta que oi ruidos en la puerta.
R: Sergio ya salió del baño, ya nos vamos.
Obviamente me ofrecí a llevarlos, los otros dos vivían cerca así que no hubo problema, me quedé sola con Ramón en el carro, venía muy serio. Pensé que si debía llevarlo al último me podía quedar en casa de mi madre hasta la mañana que me sintiera mejor.
A: ¿Tú también debes perdir permiso?
R Teníamos pensado estar en casa de Sergio, ya había avisado que ahí me quedaba para no regresarme tan noche yo solo.
A: ¿Quiéres hacerme compañía?
R: Sí, pero tú y José...
A: ¿José y yo qué? Fue sólo un beso ¿te molestó que lo hiciera?
R: No, en realidad me gustó. Esperaba que hicieran algo más, pero hice ruido por accidente y pues tuve qué improvisar.
Tremendo voyerista había encontrado. En el camino de regreso estaba pensando todo lo que podía aprovechar, pero por lo pronto en que esa noche sería todo mío.
Al entrar en el departamento nos sentamos y me serví agua para tratar de tranquilizar mi nivel de alcohol y bajar un poco la calentura que ya sentía, quería jugar con él todo lo posible. Así que lo senté junto a mí y comencé a interrogarlo.
A: ¿te gusta ver a los demás en la intimidad?
R: Sí, me gusta
A: ¿te gustó masturbarte mientras me veías?
R: Me gustó mucho, lo repetiría mil veces.
A: ¿qué te gustó más de ese día?
Se movió inquieto, esquivando mi mirada
A: ¿te gustó verme, sacarte la verga en medio de la calle o usar mis bragas?
S: Todo, pero más tus bragas, me exitaba que alguien me viera usándolas
A: Espérame aquí.
No podía creer que estuviera escuchando eso. Alguna vez había fantaseado con dominar a alguien, pero ese niño lo pedía a gritos. Tomando mi papel, me desvestí y escogí una bata de esas con cinturón, de las que se usan para después de bañar. Tomé también unas bragas de la ropa sucia y un vestido que dejé de usar hace un par de años, regresé y se los puse en la mesa, sentándome frente a él con mis piernas cruzadas.
A: Cámbiate - me salió una voz de mando que ni yo misma reconocía. Pareció titubear un momento, pero se levantó y comenzó a quitarse su playera, el pantalón y por un momento pensó mucho antes de quitarse su boxer. Se puso primero la braguita, era azul celeste con los bordes blancos, después el vestido color salmón que le llegaba un poco arriba de las rodillas y se le veía algo justo en los hombros.
A: ¿te estás exitando? Acércate aquí y dame la espalda - en cuanto lo hizo solté una nalgada que tronó muy fuerte, pero él no se quejó - ahora mírame. Acaríciate por encima de la ropa. Eso es, quiero ver cómo se te hace grande, que la cabeza de tu pense salga de su encierro por si sola. Así hazlo, ahora mastúrbate suavemente.
Me quité el cinto dejando a su vista todo mi cuerpo.
A: Tienes permiso de acariciar mis piernas. No subas el ritmo, sigue masturbándote despacio. Así, qué rico. Ahora tóca mis pechos uno a uno, cúbrelos con tu mano, siente mis pezones duros. Buen chico. Quítate las bragas, ya no las necesitas. Acerca esa rica verga a mi cara.
R: Voy a acabar
Rápidamente tomé el vaso con agua y se lo aventé, viendo cómo su miembro se enfriaba.
A: No tienes permiso de correrte todavía. Quítate el vestido que ya está muy mojado y ponte de rodillas como mi perrito. Bien. Ahora acércate, lame mis piernas, justo así. Pon tus manos en mis caderas y besa el interior de mis muslos. Sube usando tu lengua. Por Dios, qué rico. Besa mi vagina, hazlo lento. Ese lugar que acabas de pasar es mi clítoris, saca la lengua lo más que puedas y ponla ahí, así. Muévela muy despacio, qué rico se siente. Tu dedo, méteme despacio tu pulgar. Siiii
Tuve un delicioso orgasmo y usé mis manos para apartar su cara de mis piernas. Estuve descansando quizá tres minutos, él no se movió.
A: Levántate. Tienes una erección muy problemática ahí, acércate para que te masturbe, ¿cuántas chicas te la han chupado?
R: Ninguna
Me metí lo más lento que pude ese pene a la boca, que sintiera todo mi interior. Quería que en su memoria quedara impregnado el sentir de mis cachetes, la suavidad de mi lengua y que la imagen de mis labios engulléndolo lo atormentara siempre. Comencé a mamársela, cinco, seis veces quizá, fue suficiente para que me pidiera perdon mientras dejaba salir todo su espeso semen, que porsupuesto me bebí encantada, era mi recompensa. Terminé de limpiarlo y lo empujé.
A: Ven, duérmete en mi cama, hecho bolita a mis pies como el perrito que eres.
Así lo hizo, sólo le puse una cobija pues me dio pena verlo desnudo con frío. A la mañana siguiente me levanté y él hizo lo mismo. Le dije que fuera al baño y se vistiera, lo llevaría a su casa. Puse el vestido y la braga en una bolsa del mandado.
A: Lávalas y escóndelas, ya te diré cuándo las uses otra vez.
Relatos similares
- Sexo con maduras
Playa nudista: Encuentro con mi jefe y su esposa
Saúl siempre fue inalcanzable, pero esa tarde en la playa nudista, su esposa Penélope rompió todas las reglas.
Comparte:Bdsm suaveVoyeurismo ocultoDominacion femenina
- Dominación
Terapia de aversión
Carolina siempre tuvo el control, pero esta vez la excusa de las clases particulares es solo el pretexto para desmontar la autoestima de su primo.
Comparte:Dominacion femeninaBdsm suaveVoyeurismo oculto
- Voyerismo
Vida universitaria 1
Eva creía que solo buscaba un piso, pero Alfredo tenía otros planes. En cuanto cruzan la puerta, la libertad se convierte en una jaula de miradas y…
Comparte:Voyeurismo ocultoDominacion femeninaHeterosexual general
- Hetero: General
Soy un sucubo 2
Descubrir que eres un demonio no es tan malo como temías, hasta que te das cuenta de que cada noche podrías matar al hombre que deseas.
Comparte:Bdsm suaveDominacion femeninaVoyeurismo oculto
- Intercambios
Dos semanas teniendo sexo desenfrenadamente Parte
La casa está vacía, el tiempo corre a su favor y la tentación llama a la puerta. No es solo una visita comercial; es la excusa perfecta para dejar…
Comparte:Heterosexual generalDominacion femeninaVoyeurismo oculto
- Dominación
Humillante pero excitante relación
Jorge siempre tuvo miedo de que su cuerpo no fuera suficiente para ella. Pero cuando Amanda lo desnuda frente a la piscina, no encuentra lástima,…
Comparte:Dominacion femeninaBdsm suaveHeterosexual general