Lo que va a pasar, pasa 2
Sole ya sabe que algo pasa entre Ana y Miguel, pero no tiene pruebas. Mientras la amistad se resquebraja bajo el peso de la culpa, Ana descubre que el deseo de Miguel es más fuerte que las barreras morales. ¿Qué ocurre cuando la esposa, cansada de la distancia, decide soltarlo?
La aventura con Miguel quedó grabada en mi. Dicen que la sexualidad atrae mas que el amor. Confieso que no estaba enamorada de él, solo haía disfrutado de un sexo extraordinario con él, mientras su esposa estuvo fuera. Nuestras culturas de ganadero él, aunque algo culto, contrastaba con la mía de trabajos en despachos, de buen vestir y conservar mi feminidad siempre, cuidado de cabello, uñas, maquillaje discreto, pero maquillaje al fin y percha sexy con zapatos altos cada vez que tengo oportunidad. Pero a pesar de esas diferencias recordaba con alegría ese compartir sexual tan maravilloso que disfrutamos.
Distancié las vistas a la tienda de Sole y evitaba encontrarme con Manuel, me dediqué a trabajar y a ayudar mas all de mi contrato a los arquitectos en el abundanrte trabajo del despacho. Manuel me escribía a diario con mensajes lindos y yo le contestaba el saludo, pero tambbién insistía que quería estar conmigo de nuevo. Yo le decía que no quería por su condición de casado con mi amiga.
Pasadas tres emanas fu a la tienda de Sole, a una hora en la que sabía que no estaría Miguel. Habían otras clientes y me puse a mirar la ropa nueva que había llegado y escogí algunas cosas. Cuando se habían marchado las otras clientas, Sole me dijo que iba a cerrar y que me invitaba a un aperitivo en una terraza cercana. Acepté, con cierto remordimiento y hasta un poquito de temor, el temor típico de los infieles que engañan.
-Amiga, tanto tiempo sin verte. Qué te ha pasado?
- Que ando muy liada, ami, con el despacho y con mi hija que le ha dado por venir estos últimos fines de semana con el novio.
-Creí que algo te había pasado que casi no vienes como antes, que venías hasta para conversar.
- Bueno, ya estoy aquí, Sole.
Estuvimos conversando coss comunes de mujeres y al despoedirnos, dijo:
-Mañana Miguel se ira de viaje, así que te invito a comer en el Restaurante de Paco.
- Vale, amiga. Pero me vino a la mente que era el mismo restaurante donde había comenzado todo con Miguel. Me asusté un poco, pero no vi razones para no aceotar.
Al día siguiente me escribió Miguel a saludarme y a decirme que le resultaba raro que Sole me hubiese invitado al mismo restaurante, donde comimos ambos. Le dije que no había posibilidad de que supiera, a no ser que él se lo hubiese dicho y me dijo que no lo había dicho, que eso era su secreto.
Al mediodía llegué al restaurate en mi coche y Sole aún no había llegado. A los pocos minutos llegó a la mesa que yo había escogido. La noté algo extraña y seria, pero se sentó. De inmedito vino la camarera rumana y la saludo con cariño y efusividad. Un corrientazo me subió por la columna y no pude evitar perturbarme, al retirarse la camarera:
-Ana, dijo Sole, Ella me ha dicho que hace un mes, cuando no etaba en el pueblo, que Miguel y tú comieron juntos aquí.
- Es verdad, yo tenía una cita con una amiga que no pudo venir por problemas con su coche y Miguel también se quedó esperando a un comprador de ganado que no vino. Y decidimos compartir la comida para no comer solos aparte.
- ¿Y por qué, no me lo has dicho?
-Porque no lo considero relevante, ha sido una mera coincidencia.
-Pues, me he tenido que enterar por esa camarera que es cliente mia y no lo ha dicho como chisme, solo que habéis comido juntos y que se han ido tarde despues de varias cubatas.
- Pues, conversamos mucho de lo divino y lo humno, y desopues me ha dejado en casa por lo de haber tomado, no me fuera a pillar la Guardia civil. Pero mas nada.
- Pues, creo que si hubo algo mas
-Que no, que no, que no, Sole
- No tengo pruebas de nada, pero desde ese día, Miguel no ha tenido sexo conmigo y lo noto distante. Y además, esta mañana lo he pollado dandote los buenos días por Wathsapp.
- Que no tenga sexo contigo, nada tiene que ver conmigo. Y desde ese día, que le he dado mi número, frecuentemente me da los buenos días.
- Perdona mi sinceridad, pero mi intuición femenina me dice que algo habéis tenido y que sois amantes.
- Pues, bien equivocada está tu intuición. Desde ese día no veo a Miguel y a los hombres ajenos los respeto y los aparto.
- Te repito que no tengo prueba alguna, pero hay cabos sueltos que me indican que a Miguel ya no le atraigo y eso sucede cuando un hombre tiene su atención en otra y creo que esa otra eres tú.
. Pues, si soy yo, ahora me entero, pro no lo creo. Solo nos saludamos algunos días por el móvil y en mensaje, nunca he habklado con él.
- Ana, disculpa mis dudas. No puedo acusarte de nada, porque no tengo pruebas. Y quiero creer lo que me dices. Disculpa que haya sido tan directa, pero así soy yo.
- No vas a encontrar pruebas porque no soy amante de Miguel
- Muy bien, te creo y vamos a pedir la comida
Comimos con poca conversación y en el postre me dijo:
- Ana, somos ya mujeres maduras y de pensamiento avanzado. Si Miguel sigue distante de mi, le voy a pedir la separación. Se que el no poderle dar los hijos que tanto desea, es algo que podría alejarnos. Si eso pasa, es libre para ti, que eres una buena mujer y puedes darle hijos
- No quisiera que se separaran amiga. Tu sabrás como reconquistarlo si está alejado.
-Haré el intento. Pero te agradezco que no comentes nuestra conversción, que yo no voy a hacerlo
- De acuerdo, Sole.
Ella pagó la cuenta y nos fuims. Mi cabeza era un torbellino. La verguenza de engañar me invadía. Me sentía muy culpable del sufrimiento de mi amiga. Esa noche casi no pude dormir pensando siempre lo mismo. No tenía con quien compartir y por momentos quería conversarlo con Miguel, pero rechazaba de inmediato la idea.
Pasron dos semanas y fui como dos veces a la tienda y sentía a Sole, amable pero distante y nada de hablar de nada de lo ya hablado en el restaurante. A Miguel, solo le contestaba muy escuta sus saludos de buenos días y buenas noches e insistía de que hablasemos y que añoraba estar conmigo de nuevo.
- Miguel, tu estás casado y no quisiera problemas con Sole. Lo que pasó, pasó y ya es pasado
-Pero, yo quiero que sea presente y futuro. Te amo Ana.
- Recuerda que no eres libre.
- De eso quiero hablarte el martes que Sole irá dos días donde su madre
- Que no Miguel. No tenemos nada que hablar.
- Ana, pienso a diario y en cada momento en ti. Serás inolvidable. Hablemos, mi amor, quiero que me escuches.
-Que no, Miguel
Esa noche de invierno, frente a la lumbre, rememoré toda la situación, desde haber estado con Miguel, hasta la conversación con Sole. Cuando pense en Miguel, mi cuerpo me traicionó. No pude evitar rememorar esos momentos de sexo intenso y mi vagina respondió mojándose, me toqué y tuve un inmenso orgasmo. Mas tranquila, pensé en ese deseo tan grande de estar con Miguel y de sentir, también su deseo de estar conmigo. Y me dije que no era justo que dos seres que se desean con tanta fueza se inhiban, y en ese momento decidí que me reuniría con Miguel el martes.
Ese martes, me llama Miguel.
- Quiero verte, mi amor.
. Yo también, con un nudo en la garganta
- Legaré a las 9, me esperas para que abras la puerta de sótano con el mando y no quede mi cche afuera?
- Vale
Cuando llegó, su mirada profunda y llena de amor, quitó toda resistencia y acepté un beso profundo y apasionado que alborotó todas mis hormonas. Fuimos directo a mi dormitorio dinde nos desnudamos y pude sentir su piel junto a la mía inundándo todos mis sentidos de deseo inmenso. Suavemente me tumbó en la cama y poniemdose sobre mi, con mis piernas muy abiertas, me penetró con suavidad, hasta quedar toda de llena de su enorme polla. Comenmzamos a movernos y comenzaron mis orgasmos y después él se corrió dentro de mi. Pletóricos de ternura nos abrazamos y besamos y quedamos abrazados, yo con mi cabeza en su pecho.
- Ana, quiero que seas mi mujer. Te amo con locura. Te pienso todo el día
- Sabes que no puedo ser, porque estás casado.
- Sole, me ha pedido el divorcio y he aceptado.
- Que no quiero ser la culpable de eso, Miguel
- No eres culpable. Ella se ha dado cuenta que no le amo y ha decidido vender su tiendsa y hacerse cargo de la tienda de su madre en la ciudad.
- Se irá el mes que viene, definitivamente y ya ella ha hablado con el abogado para que inicie los trámites del divorcio.
- Me quedo asombrada de como todo se ha precipitado
- Dios está con nuestro amor y nos está facilitando todo, mi amada Ana. Quiero que nos casemos y seas la madre de mis hijos
En ese momento, caí en cuenta, que Miguel se había corrido dentro de mi y quye estaba en el período fertil y me sausté.
Miguel, dándose cuenta de susto me pregunta que me pasa y le digo:
- Que es posible que me hayas preñado. De tan desadaptada al sexo olvide que estoy en período fértil.
Me tomo la cara entre sus manos y me dió el beso mas tierno que he recibido y me dijo:
- Eso será maravilloso, mi amor, pasando a un beso apasionado que me volvió a encender y el me volvió a penetrar y a follarme con pasión. Me puso en cuatro y no se cuantos orgasmos tuve
- Cuando te vayas a correr que sea conmigo debajo de ti, Miguel
- Si mi amor, si no te preñe en el primero, ahora si será, te amo y quiero que salgas preñada,
- Si, mi amor. Tambbien lo deseo, quiero ser tu mujer para siempre
Yo gritando en un profundo orgasmo sentí como esa leche me inundaba mis entrañas y no dudé que estaba preñada.
Quedamos exaustos pero felices. Pensdaba que era como una locura lo que estaba haciendo, pero mi corazón me decía que estaba en lo correcto, que Miguel era el compañero que quería.
Nos fuimos a duchar juntos con agua muy caliente por el frio. Y allí en la sala de ducha, me puso las manos en la pared y me volvió a follar desde atrás y me volvió inundar de su semilla.
Dormomos juntos y por la mañana le preparé desayuno temprano y se marchó, no acepté que me follara de nuevo porque me ardía el chichi de lo mucho que me había dado por allí. Pero ya por la tarde al llegar, la irritación se había ido y follamos como locos.
Desde ese día, me convertí en su amante y en horas de poca sospecha venia a casa sin que nadie se enterara, seguia sola en el edificio porque mis vecinos solo venían en verano. Sole, al mes se marchó a Talavera a casa de su madre y ya pudimos vernos con mas libertad. En ese momento ya tenía la seguridad de estar embarazada, mis cadera y mis tetas habían crecido y la prueba dió positiva. Miguel se mudó a mi casa, donde tomó el rol de mi marido amado, que me trataba como a una reina
Nuestra sexualidad siguió siendo extraordinaria y preñada me follaba, tanto que el día que me dieron los dolores de parto, acababa de tener relaciones y me daba verguenza que la doctora fuese a notar el semen en el tacto.
Nació un bello niño parecido a Miiguel, a quien pusimos Fernándo y al año y medio, nació la niña a quien pusimos Cristina. Ya pasados 6 años estamos casados y somos inmensamente felices. Miguel quiere el tercer hijo, pero le he frenado, aunque nuetra sexualidad sigue siendo tan buena como antes
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