Sra. Elsa un grato reencuentro
Quince años después, la mirada de ella lo detiene en seco. No es solo nostalgia lo que arde en el aire; es un hambre antigua que ninguno pudo saciar. Esta vez, no hay excusas ni distancias que los separen.
Sra. Elsa un grato reencuentro
Verano del 2021, andaba de paso por la Residencial San Felipe, visitando a mi madrina, tras una larga conversa, poniéndonos al día de muchas cosas, café de por medio y sanguches incluidos, hacía mucho tiempo que no la visitaba y valió la pena hacerlo. Ya que estaba por la zona aproveche para ir de compras a Metro, tenía la dispensa prácticamente vacía, culminadas mis compras me dirigí a mi auto, al llegar comencé a meter las cosas al maletero, entonces recordé que no había comprado cigarros y volverse a meter a Metro no es una buena opción, así que me di una caminata hacia una de las bodegas de la Residencial, al llegar compre cigarros, una coca cola y un chocolate, una voz femenina me llama; ¿Lunatacas? – voltee para ver quien era y grande fue mi sorpresa al ver a Elsa, hacia mucho tiempo que no la veía, sin exagerar más de 15 años.
¿Lunatacas, eres tú? ¿te acuerdas de mi? – pregunto, claro que sí Señora – conteste; se me acerco y me abrazo tiernamente, dejándome sin reacción, devolví el abrazo torpemente, ¿qué ha sido de tu vida? ¿cómo has estado? ¿qué andas haciendo por acá? ¿te casaste? ¿tienes hijos? ¿a qué te dedicas? – disparaba Elsa.
Respiré profundo y aun sorprendido por lo que tenia frente a mi, respondí casi por default:
Trabajo para una empresa como encargado de un área y bla, bla, bla.
Estoy bien.
He venido a visitar a mi madrina, hacia mucho tiempo que no lo hacia.
Sí me case, tengo 02 hijos, ahora estoy divorciado.
Elsa enfilo otra serie de preguntas, que honor a la verdad no les preste atención, solo veía que tenía frente a mi a una mujer de la que me enamore perdidamente y ahora sin buscarla, ella me había encontrado. Salí de mi estado de shock y caminamos tratando de darle un sentido a nuestra conversación, la invite a tomar un café, ella acepto y nos dirigimos hacia mi auto.
En un Starbucks cercano, conversamos largo y tendido de muchas cosas (que no vienen al caso), una conversa de casi 3 horas, sin darnos cuenta eran como las 10:30 pm, lamentablemente tuvimos que despedirnos no sin antes intercambiar números de celular para una conversación posterior.
Me quedé sorprendido de verla, no había perdido su estilo, siempre bien arreglada, obviamente con la madurez que los años te dan, pude percatarme que aun se conservaba muy bien; en esos momentos dejé todo así.
Le escribí por WhatsApp que me daba mucho gusto haberla visto después de tanto tiempo y sobretodo poder conversar, a su vez Elsa me indico que me diera una escapada para conversar cualquier día, obviamente le dije que si y que proponga una fecha.
Pasaron los días y recibo una llamada, era Elsa:
- Lunatacas, quedaste en llamarme y sigo esperando como novia plantada.
- Mmmmm, no para nada, discúlpame he estado bastante ocupado (informes)
- Ya esta bien, te disculpo si me invitas a almorzar, ¿puedes?
- Claro, ¿dime que día puedes?
- Cualquiera, es más estoy cerca de tu oficina.
- (Había olvidado que se lo había comentado) Ok, que te parece si nos encontramos en 20 minutos en El Embarcadero 41.
- Sí, esta bien.
Terminé con mi informe y salí al encuentro con Elsa, luego del saludo respectivo almorzamos y departimos buen rato, me preguntó si tenía que regresar a la oficina, la verdad que no tenía ganas de regresar y de dejarla menos; así que llame a Paola para que cancele una reunión que teníamos a las 16:00. Pasamos el resto de la tarde conversando de nuestras vidas y cosas por el estilo, me comento que hacia unos 8 años había tenido un accidente automovilístico bastante serio y que estaba viva de milagro; incluso me mostro parte de la cicatriz que tenia en el costado derecho.
En un Starbucks cercano cerramos la tarde con un café, me ofrecí en llevarla a su casa, conduje hasta la Residencial dejándola en las inmediaciones de su departamento, quedamos en vernos la semana entrante para tomar algo, nos despedimos con un abrazo y beso en la mejilla, me quedé con su aroma, sigue usando la Carolina Herrera clásica.
Pasaron más o menos 2 semanas, estaba en AQP, suena mi celular, ingrato, te pasas, sigo esperando tu llamada – Elsa me reclamaba un tanto molesta; luego de las disculpas respectivas, le explique que estaba en AQP por temas laborales, ¿es en serio? ¿estas en AQP? – replico Elsa, linda, es por trabajo, he estado bastante ocupado – respondí; ¿ya está bien, cuándo vuelves? mañana por la noche respondí. Si es así, entonces me confirmas la hora de tu vuelo y yo mismo te recojo del aeropuerto – contesto Elsa, me quede in mutis por unos segundos, el vuelo de las 19:30 – conteste, te espero entonces – respondió Elsa.
Esta insólita situación hizo mella en mi mente, no pude dormir, flashes de imágenes de lo más profundo de mi mente salieron a relucir, flashes de como recorría su cuerpo con mi lengua, de las sopeadas que le daba, hasta que me dolía la lengua, como le chuponeaba sus contorneados muslos, mis manos marcando sus enormes nalgas, verla cabalgándome hasta llegar, flashes de ver como se masturbaba compulsivamente para llegar otra vez, flashes sobre la cama, sobre el sofá, sobre la alfombra, sobre la mesa, flashes en su auto, en el asiento delantero, en el asiento posterior, sobre el capote, como dejábamos los vidrios empañados, ufffff, flashes de su léxico, quiero que me caches, méteme la pinga ya, no lo saques, ¡te gusta no!, dame tu leche en mi coño, ufffff,
Me tuve que ajusticiar ya que la erección que generaron estos “flashes” era poco común y termino causándole dolor si seguía empalmado. Luego de la ajusticiada manual que me propine, me vinieron los malos recuerdos, como nada dura para siempre un día simplemente me corto y se acabo todo, nunca más volvió a contestar el celular, pasaron los años perdiéndole el rastro.
Durante el día trate de no pensar en ella, sin embargo, sus constantes mensajes al WhatsApp y cortas llamadas para hablar de cualquier cosa me hacían imposible no hacerlo. Por suerte el día paso muy rápido y al termino de mis actividades me dirigí al hotel para cambiarme y enrumbar al aeropuerto.
El vuelo llego dentro del horario establecido, una vez fuera de la zona de desembarque del aeropuerto, comencé con la búsqueda de Elsa, en eso veo un monumento de mujer parada al costado de la escalera, Elsa estaba reluciente, muy guapa, enfundada en un jean azul que marcaba sus bien torneadas piernas, botas altas, que la hacen más alta de lo que es, una casaca de cuero negro, maquillada apenas, cuando me vio esbozo una gran sonrisa, sonrisa que no había perdido a pesar del tiempo, los saludos respectivos, me atreví a darle una vuelta de 360 grados, para poder escanearla a plenitud, ¡estas igual de loco Lunatacas! – reclamo Elsa, acto seguido la abrace y por esas cosas de la vida nos dimos un pico en los labios, bueno creo que sigo loco por ti – respondí, los fantasmas del pasado volvieron a rondarnos, ¿Lunatacas por qué haces eso? ¿Qué no ves dónde estamos? ¿No has cambiado nada? – comento Elsa sonrojada, no le di opción a seguir reclamando y la besé, para luego tomarla de la mano y caminar hacia el parqueo.
Antes de entrar a su auto, la tome por la cintura y pegue mi rostro al de ella, ahora voy a responder tus dudas – mirándola fijamente, nosotros tuvimos un pasado donde yo era el chiquillo y tú eras la señora mayor, ahora tengo 48 y tú 56, ya no somos el centro de atracción de los demás ni menos la comidilla del que dirán, estamos bastante grandecitos como para saber lo que nos conviene y lo que no. Elsa asintió con la cabeza, mi índice derecho levanto su rostro por la barbilla y la mire fijamente a los ojos, para besarla suavemente, ella respondió y nuestros labios de fusionaron en un interminable beso.
Acto seguido salimos del aeropuerto sin rumbo acordado, con un silencio algo incomodo por parte de los dos, hasta que: Lunatacas, tengo algo que confesarte, termine contigo porque me enamore de ti y tenía miedo de que en algún momento me dejes por una chica más joven que yo, después de lo nuestro estuve sola bastante tiempo, a veces caminaba por la Residencial para ver si te encontraba, incluso me acercaba a los grupos que bebían en las escaleras y nunca te encontré, jamás me atreví a regresar a la casa de tu madrina y por un tiempo sentí remordimiento, ahora la vida a juntado nuestros caminos otra vez; sus ojos se humedecieron, lo que me acababa de decir me dejo atónito.
Le pedí que entremos a la zona de Plaza San Miguel, bajamos del auto para ubicar un lugar donde poder comer algo y tomar un par de tragos, ingresamos a un restobar, hicimos el pedido respectivo, Elsa continuo con su discurso, Lunatacas, quiero pedirte disculpas por lo que hice, no fue maduro de mi parte hacerlo, pero me deje llevar por decisiones erráticas y al final no la pase bien, a veces pasaba días tirada en mi cama sin hacer nada, aun conservo el polo que me diste cuando manche mi blusa con chicha morada; incluso me comento que cada vez que se masturbaba lo hacía pensando en mí,– plop, plop y replop, no tenía palabras para dar crédito a lo que estaba escuchando; mi madre me recrimino durante años el hecho de que no haya seguido contigo, hasta que le dije que eras menor que yo, hija la felicidad no tiene edad ni fecha en el calendario, era lo que me decía siempre; sí él es para ti y tú para él nada ni nadie los separará nunca.
Elsa continúo contándome sus vivencias y experiencias durante más de una hora, para terminar, hablando de su accidente y como se libro de una consecuencia mayor. Escuche atento, miraba sus ojos color caramelo resaltados por el delineador negro, por momentos se emocionaba hasta casi dejar correr lagrimas, pero se contuvo, esta “confesión” fue aliviando su tensión, empezando a inclinarse hacia un lado, decidí retirar su bebida, la tome por las manos, Elsa lo importante es que estas bien y gozas buena salud – Lunatacas eso es lo que siempre me gusto de ti, sabes hacerme sentir bien – contesto Elsa. Procedí a pagar la cuenta y retirarnos del local.
¿Lunatacas si gustas vamos a mi casa? Recién he cambiado de cama y aun no la estreno – consulto Elsa, esbozando una pícara sonrisa, claro, vamos a estrenar tu cama – respondí, nuestras miradas se cruzaban como la de dos chiquillos enamorados.
Ingresamos a su edificio, recordé el detalle de la puerta y la llave, antes de tomar el ascensor la jale para subir por las escaleras, en algún descanso nos detuvimos para besarnos, nuestras lenguas se fundieron, ufffff, se me vinieron a la mente los “flashes de esa “primera vez”, mis manos amasaban ese enorme trasero, una de ellas se coló entre su blusa para soltarle el sostén, abrí su blusa para poder deleitarme con sus tetas y sus pequeños y ya erectos pezones, ufffff, los succionaba y lamia, mientras ella me acariciaba el cabello, estaba en lo mejor cuando unas risas que provenían de algún lado nos volvió a la realidad, ella instintivamente cruzo los brazos, la hale hacia mí y continuamos subiendo por las escaleras, ella vive en el piso 8, una vez que entramos a su departamento, soltamos la carcajada.
Ya en su sala me ofreció vino para beber, ambos nos acomodamos en su sofá, acto seguido me acerque a ella y nos besamos por largo rato, nuestras manos recorrían nuestros cuerpos, poco a poco nuestras prendas fueron volando por toda la sala, hasta quedarnos solo en ropa interior, con un ademán me indico que su dormitorio estaba en el 2do nivel (tiene un dúplex, detalle que olvide), continuamos en la mutua exploración de nuestros cuerpos, ambos ya bastante excitados.
Elsa vestía un conjunto de encaje negro que contrastaba con blanca piel, nos levantamos del sofá y sin dejar de besarnos fuimos en búsqueda de su habitación, una vez ubicada la cargue en vilo y la lleve hacia la cama, nuestras lenguas se entrelazaban y sus labios gruesos imperaban sobre los míos, bese sus orejas y lóbulos (esto la vuelve loca) ahhhhhh, ahhhhhh, ahhhhhh – gemía, sus ávidas manos habían bajado mi bóxer y atrapado mi ariete, haciéndome una suave paja, ufffff, continué mi incursión esta vez besándole el cuello, me separe un poco para observarla, tenia los ojos cerrados y estaba entregada, solté el broche del sostén y lo tire por algún lado, chupe, succioné, lamí, mordí su seno izquierdo, ahhhhhh, ahhhhhh, ahhhhhh – gemía Elsa, juguetee un rato con sus pequeños y duros pezones, ufffff, sus manos tenían mi cabeza presionada suavemente para que no deje de trabajarle los senos, hice lo mismo con el otro, largo rato alterne la visita en su pecho y cuello, por momentos nos besábamos, para luego bajar por su vientre dejándolo ensalivado, juguetee con su ombligo, llegando al inicio de su interior de encaje negro, lo baje suavemente, encontrando un triangulo de vello púbico, muy bien cuidado, acerque el rostro para olerlo, los flashes del pasado invadieron mi mente, mis sentidos se activaron, olí profundamente para zambullirme en su sexo, bese sus labios mayores, mi lengua saboreo su néctar, ufffff, y me perdí en su clítoris, besándolo, lamiéndolo, mordisqueando, succionando, ufffff, Elsa tenia sus manos en mi cabeza presionando para que no deje de hacerlo, ahhhhhh, ahhhhhh, ahhhhhh – gimoteaba Elsa, mis manos atraparon sus contorneados muslos para que también sean atendidos, le deje incontables chupetones, como en los viejos tiempos, volví a atacar su sexo, ahhhhhh, hummmmm, dale chiquillo, ahhhhhh, hummmmm, soy tuya, ahhhhhh, hummmmm, soy tu mujer, ahhhhhh, hummmmm; tan solo escuchar me entusiasmo más de la cuenta, Elsa apretaba más mi cabeza, ufffff, pase mucho tiempo degustando su sexo, me dolía la lengua aun así no me detuve, un par de lengüetazos más y soltó un prolongado ahhhhhh, ahhhhhh, si, si, siiiiiiiiiii, arqueo su espalda, recogió las piernas y doblo sus pies, clavo las uñas en las sabanas, ahhhhhh, ahhhhhh – Elsa había alcanzado el primer orgasmo de la noche.
Separe sus piernas, aun con su cuerpo arqueado, le clave mi ariete de golpe, ahhhhhh, ¡noooo! ahhhhhh, ¡pendejo esta sensible!, ahhhhhh – reclamo Elsa, no había marcha atrás, recogí sus piernas por mis codos, ufffff, ella me abrazo sumisa y rendida, entraba y salía con fuerza, su vulva me recibía sin oposición alguna, su interior hervía, ahhhhhh, ahhhhhh, ¡sigue chiquillo!, ahhhhhh, ahhhhhh, ¡sigue chiquillo!, ahhhhhh, ahhhhhh, métemela no tengas miedo, ahhhhhh, ahhhhhh, ¡dale! – balbuceaba Elsa, la habitación retumbaba con el sonido de nuestras pelvis golpeándose. Unas embestidas más y nuevamente arqueo la espalda, ahhhhhh, ahhhhhh, si, si, siiiiiiiiiii, clavándome las uñas en los brazos, alcanzo su segundo orgasmo, la deje descansar, atine solo a acariciarle las piernas, me acerque para besarla y nuestras lenguas se entrelazaron nuevamente.
Un par de minutos más y me coloque encima de ella, Elsa abrió sus piernas para permitir mi ingreso, penetrándola suavemente, ufffff, sin dejar de moverme, continué con un suave bombeo, incrementándolo poco a poco, besándole los lóbulos de sus orejas, para bajar por su cuello y terminar chupando sus senos, succionando y mordiendo, ufffff, sus senos estabas túrgidos y sus pezones duros y apuntando al techo, ahhhhhh, ahhhhhh, ¡sigue chiquillo!, ahhhhhh, ahhhhhh, métemela, ahhhhhh, ahhhhhh, ¡sigue!, ahhhhhh, ahhhhhh, métemela, ahhhhhh, ahhhhhh – gimoteaba Elsa.
Acomodamos unas almohadas bajo su cintura, dejando levantadas sus caderas, y hacer más profunda la penetración, con su mano dirigió mi ariete a su vulva para metérsela, no sin antes recorrerla en toda su extensión, ufffff, suavemente la fui penetrando, ahhhhhh, mi niño, ahhhhhh, ¡sigue!, ahhhhhh, ¡métemelo!, ahhhhhh, ¡hazme sentir! Ahhhhhh, el vaivén fue incrementando, su cuerpo resistía los embates, mientras Elsa cerraba los ojos y se mordía el labio inferior, sus manos ahora pellizcaban sus pezones, poniéndolos más duros de lo que ya estaban. Instantes después me acerque para besarla, ¡Lunatacas siempre me has gustado! ahhhhhh, ¡así, sigue!, ahhhhhh, ¡sigue así!, ahhhhhh, ¡métemelo!, ahhhhhh, ¡métemelo todo!, ahhhhhh – el éxtasis era total, ufffff, con pequeñas variantes, levantaba sus piernas, me rodeaba con ellas por las caderas, con sus manos empujaba mis nalgas, ufffff, grato momento.
La sensación de sentir su piel, sentir el calor de su vulva, mis arremetidas, los besos cargados de pasión, sus palabras, sus gemidos, colmaron mi éxtasis, la sensación de la descarga eléctrica recorriendo mi espina dorsal estaba en incremento y obviamente mi descarga era inminente, Señora si sigo así me va a hacer venir – le comenté; sigue, sigue así, ahhhhhh, dale, ahhhhhh, métela, ahhhhhh, ¡métemela toda!, ahhhhhh, dame tu leche, ahhhhhh, ¡quiero sentir tu leche en mi coño! Al instante arremetí con frenesí y unos instantes después, la descarga eléctrica recorriéndome la espina dorsal, ufffff, con varios espasmos, ufffff, Elsa arqueo la espalda, ahhhhhh, ¡sí!, ahhhhhh, si, si, siiiiiiiiiii, clavó sus uñas en mi pecho, ufffff, alcanzamos el clímax mutuamente.
Me desplome con la vista nublada y muy agitado, sentía los latidos de ambos, estábamos extasiados, sudorosos, el ambiente estaba cargado de olor a sexo, nos besamos y descansamos un rato para recuperar el aliento. Al cabo de unos minutos nos levantamos para ir a la ducha, nos enjabonamos mutuamente, donde metí mis dedos a todos sus huecos, me llamo mucho la atención mi rápida erección, la pegue contra vidrio y la penetre desde atrás, con su pecho pegado al vidrio, la vista era inmejorable, ufffff, la altura de Elsa ayuda a esto y no tienes que doblarte para hacerlo. El entusiasmo nos ganó y se volteo para treparse a horcadas sobre mi, sufrí un poco pero puede mantenerla colgada con la espalda pegada al vidrio, ufffff, viendo que la posición me resultaba incomoda Elsa pidió que la baje, sin sacarse mi ariete nos quedamos pegados besándonos apasionadamente, ufffff, hábilmente consiguió que la penetre largo rato, para luego liberarse y mostrarme el enorme trasero blanco que se maneja y que era mi perdición en el pasado, forma una pera de agua lista para ser comida, dirigió mi ariete a su vulva y se la clave, ufffff; ahhhhhh, así, ahhhhhh, ¡sigue!, ahhhhhh, ¡métemelo!, ahhhhhh, ¡Lunatacas siento toda tu pinga en mi coño! – exclamaba Elsa, ante esa vista espectacular estaba empalmado al máximo, ufffff, que rico se siente.
En la mejor parte de la penetración, se acabo el agua caliente y el chorro de agua fría nos saco zumbando de la ducha, ambos reímos a carcajadas, nos secamos y salimos envueltos en batas de baño hacia la cama, tomamos agua y nos recostamos.
Lunatacas aun no has perdido ese morbo tuyo, sigues con esa buena disposición de buscar como y dónde hacerlo – comento Elsa, tenerte después de tanto tiempo es suficiente estimulo – conteste. Elsa se puso de pie dejando caer su bata mostrando su contorneada figura (que aún no perdía con los años) deleitándome con su cuerpo y una mirada cómplice, luego abrió la mía, comenzó a pajearme, me miraba lascivamente. Luego de besarme procedió a engullirse mi ariete, que tal mamada que me dio, ufffff, lamia desde la base, lengüeteaba la cabeza y la mordía suavemente, sus manos recorrían la extensión de mi ariete, ufffff, me lanzaba cada lujuriosa mirada para volver a engullirlo, ufffff, besaba el tronco, bajaba y succionaba mis testículos, se comía mi ariete entero sin remordimiento, ufffff, se acomodo para una garganta profunda, ufffff, una y otra vez lo hizo, mi cabeza volaba a mi mil y mi otra cabeza estaba latiendo igual, me encontraba a un paso de la gloria. No se como describir con palabras ese momento, ufffff, a este paso mi venida era inminente.
Elsa siempre fue muy calculadora en el sexo y me conocía a la perfección, dejo mi miembro libre para voltearse y ofrecerme su vulva en un 69, nos degustamos mutuamente largo tiempo, ufffff, goce completo y casi total, ufffff, en el candor de la sopeada había olvidado atender su arrugado ano, algo entreabierto por su uso moderado, metí uno de mis dedos, Elsa ni reculo, no dijo nada, al contrario incremento el ritmo de la mamada, ufffff, la acomode para apreciar su vulva, continuamos un rato, detuve mi accionar para pedirle que se ponga de perrito, esa enorme y perfecta pera estaba a mí merced, su contorneado cuerpo. Le di varios palmazos hasta dejarle las nalgas marcadas por mis manos, en un rápido recorrido pude apreciar su marrón y arrugado ano, hundí mi rostro entre sus nalgas, ufffff, mi lengua empezó a profanar su cavidad anal, ahhhhhh, ahhhhhh, ¡sigue chiquillo!, ahhhhhh, ahhhhhh, ¡sigue chiquillo!, ahhhhhh, ahhhhhh, ¡sigue!, ahhhhhh, ahhhhhh, ¡que rico se siente!, ahhhhhh, ahhhhhh – gimoteaba Elsa, una serie de besos negros y una buena lubricada con saliva, dejándole el asterisco lustroso, ella se estimulaba el clítoris de manera violenta, ufffff, el panorama era propicio por lo que la penetré violentamente y el vaivén de nuestras caderas fue incrementando, ufffff. Elsa exclama: ¡Ay, ay sigue!, ahhhhhh, ahhhhhh, ¡sigue amor!, ahhhhhh, ahhhhhh, ¡dale, métela toda no tengas miedo!, ahhhhhh, ahhhhhh, ¡dale!, ahhhhhh, ahhhhhh, ¡quiero que me tengas así toda la noche! ahhhhhh, ahhhhhh, ay, ay, ahhhhhh, ahhhhhh, ¡llena con tu leche esté coño que arde de deseos por ti!
Ella dominaba la posición por momentos arqueaba la espalda, su mano nuevamente comenzó a frotar su clítoris con violencia, ufffff, con las variantes propia del perrito, disfrutamos largo rato, por momentos sacaba mi ariete y golpeaba la cabeza en la entrada de su ano, para volver a penetrarla, los palmazos iban y venían, la agarre por los cabellos para jalarla hacia mí, ufffff, ahhhhhh, ¡sigue así!, ahhhhhh, ¡sigue amor!, ahhhhhh, ¡cáchame!, ahhhhhh, ¡cáchame!, ahhhhhh, ¡lléname el coño con tu leche!, ahhhhhh – gemía Elsa, simplemente le seguía dando con fuerza, mi dedo pulgar hurgaba su asterisco y lo mojaba con saliva para que resbale suavemente, en un momento dado, Lunatacas ¿lo vas a meter o no? – reclamo Elsa, sorprendido por lo dicho, deje de penetrarla para hundir mi rostro en su asterisco y deleitarme con su sabor, con su olor, lo besaba, lo lamía, mordisqueaba sus nalgas, las palmoteaba, mientras ella colocaba unas almohadas debajo de su abdomen, me acerque a su rostro, ella entendió mi intención, dejando mi ariete lustroso y ensalivado, ufffff, se entretuvo un rato con una digna mamada, dejándolo listo para la penetración, ensalive su entrada, ufffff, un dedo para probar, luego dos, su asterisco ya estaba listo para recibir al profanador, enfile la cabeza de mi ariete presione y entro, ahhhhhh, ¡métemelo!, ahhhhhh, ¡hazme sentir!, ahhhhhh, continue hasta tener la mitad dentro de su esfínter, ahhhhhh, ¡métemelo todo!, ahhhhhh, ¡hazme sentir!, ahhhhhh, y hasta el fondo, ufffff, esa sensación de calor extremo, en todo mi miembro, la forma como su esfínter se iba abriendo al paso del profano visitante Elsa gemía tenuemente, respiré profundo y comencé con las embestidas, ahhhhhh, ¡sí, así!, ahhhhhh, ¡hazme sentir! ahhhhhh, ufffff, que agradable sentir como profanaba su esfínter, al mismo tiempo palmoteaba sus enormes y blancas nalgas, el panorama es inenarrable, es un espectáculo, largo rato estuve en un mete y saca por momentos lento, por momentos rápido, se lo sacaba por completo para volverlo a meter, esto la ponía loca, Lunatacas ¡no lo saques, por favor! – Elsa reclamada airadamente mientras clavaba las uñas en las sábanas, con los ojos cerrados, pegaba sus caderas contra las mías, contorneándolas, ufffff, ¡Ay, ay sigue!, ahhhhhh, ¡sigue mi niño!, ahhhhhh, ¡sigue amor!, ahhhhhh – gimoteaba sin dejar que se le escapara nada, pegando las caderas hasta el final, pareciera que se quería meter hasta las bolas en el afán de sentir mayor penetración.
Soy consciente de que en cualquier momento me iba a venir, por lo que me salí, Lunatacas ¿por qué lo sacas? ¿qué pasa? ¿acaso no te gusta?– reclamo, échate boca arriba – conteste, obediente lo hizo, recogiendo un poco las piernas, me acomode entre ellas, jale una almohada para ponerla bajo su espalda, Elsa entendió lo que sucedería y se acomodó, dirigí mi ariete a su asterisco, ella escupió sobre su palma y recorrió mi ariete, como queriendo lubricarlo, suavemente la fui penetrando, ufffff, estaba en la gloria, instintivamente me rodeo con sus piernas para “no dejarme escapar”, ahora la tenía enculada en misionero, podía besarla y acariciar sus tetas y pezones, ufffff, incremente el ritmo de la penetración, ahhhhhh, ahhhhhh, ¡sigue chiquillo!, ahhhhhh, ahhhhhh, ¡sigue chiquillo!, ahhhhhh, ahhhhhh, ¡sigue!, ahhhhhh, ahhhhhh, ¡que rico se siente!, ahhhhhh, ahhhhhh – exclamaba Elsa.
(Cabe resaltar que esta pose es una de mis fantasías sexuales más recurrente y a alguna de mis eventuales parejas no les agrada ya que indican que la sodomizada es más difícil, y que las hace gozar como ellas quieren)
Podía levantarme para apreciar la expresión de dolor y goce de Elsa, contemplaba como ondeaba el abdomen, como tenía los pezones duros, como blanqueaba los ojos por momentos, ufffff, recalco estaba en la gloria, es más el sólo ver como nuestros vellos púbicos se rozaban contribuía al morbo, más aún ver como su mano estimulaba de forma frenética su clítoris, ya que le daba la libertad para hacerlo; mientras seguía embistiendo una y otra vez; y así fue que no aguante más, nuevamente las descargas bajaban por espina dorsal para terminar inundando el interior de su esfínter con toda mi esencia, ahora estaba siendo transportado a la gloria, segundos después Elsa arqueo la espalda, ahhhhhh, ¡sí!, ahhhhhh, si, si, siiiiiiiiiii, ahhhhhh, ¡sí, llena mi culito con tu leche!, ahhhhhh, ¡cáchame por mi culito, ahhhhhh, Elsa alcanzaba otro orgasmo, largo y prolongado.
Caí sobre ella, ambos sudados y con respiración agitada, sentíamos nuestros latidos, me hice hacia un costado, nos miramos para luego besarnos y ambos nos reímos, Elsa me alcanzo una botella de agua para tomar, la sentí muy agradable, justa y necesaria luego de la jornada vivida, es más le pregunte si podía fumar lo cual aceptó con la condición de que le invite un par de pitadas, rara vez fumo después de un polvo, esta era la excepción, excepción que se volvería costumbre con Elsa; conversamos cosas que no vienen al caso y descansamos largo rato, ella jugaba con sus dedos sobre mi pecho, para luego bajar hacia mi ariete.
Elsa comenzó a parafrasear lo siguiente:
- Lunatacas, aún recuerdo esas encerronas que nos metíamos, no entendía como podías durar tanto, no te cansabas, eras un morboso, siempre quería más.
- No importaba si no se te paraba, querías estar metiéndome los dedos a mi conchita y casi dejarme sin pendejos por estar jalándolos.
- Una cosa más, ¿qué es lo que sentías por mí?
Mi respuesta fue sencilla – antes de ti no había tenido una mujer como tú, encantadora, hermosa, comprensiva, inteligente y sobre todo con ganas de vivir y gozar, y lo que más resalta en todo esto es que estaba perdidamente enamorado de ti, y bueno el resto de la historia ya lo conoces.
Dicho esto, me beso apasionadamente, fue un beso distinto a los otros, fue como de redención por lo ocurrido años atrás.
Lunatacas, ¿entonces no has perdido el morbo? ¿puedes seguir? – pregunto, inténtalo, recuerda que ya no tengo 20 años – respondí. Acto seguido se prendió como bebe a la mamadera. Elsa consiguió su objetivo y mi ariete estaba listo para dar batalla otra vez, me beso, la tumbe sobre su espalda y levante sus interminables piernas, poniéndolas sobre mis hombros, momento en que aprecio como un hilo de semen corría por su asterisco; ufffff, eso me puso animal, apunte a su arrugado y marrón asterisco; de un solo empellón se la mande hasta el fondo, lo que le produjo un gemido largo y prolongado, ahhhhhh, despacio, ahhhhhh, no seas tosco, ahhhhhh, usando sus manos para detener mis embestidas, lo cual fue inútil, otra vez la tenía enculada y a mi merced, disfrute de todas las variaciones posibles en la posición, Elsa estimulaba su clítoris y los senos con sus manos, ufffff, que vista.
En pleno goce y disfrute, baje la mirada para encontrarme con sus labios vaginales los cuales pedían a gritos ser atendidos, así que saque mi ariete de su esfínter; me zambullí en su vulva para una larga y prolongada sopeada, ufffff, que rica estaba, ese sabor y olor mi cerebro por años ahora lo disfrutaba otra vez, me acomode entre piernas para violentar su vulva, sus paredes vaginales recibían mi ariete, estuve en un mete y saca por largo rato, ufffff, sus gemidos eran suaves y cortos, que rico, sigue muévete – gemía Elsa, arqueaba la espalda y su respiración se entrecortaba, ¡sí!, ahhhhhh, si, si, siiiiiiiiiii, ¡sí!, ahhhhhh, si, si, siiiiiiiiiii, había conseguido el clímax de otro orgasmo.
Sonriendo lascivamente y mordiéndose el labio inferior, hizo que me eche para sentarse encima mío, ubicó mi ariete en la entrada de su concha y se dejó caer de golpe, siiiiiii, ufffff, que rica pinga tienes chiquillo – susurró, la cogí por las caderas acompasando su sube y baja, evitando que llegue a golpearme con sus enormes y blancas nalgas, cosa que fue imposible. Vamos muévete chiquillo, ahhhhhh, muévete, ahhhhhh, que rica pinga tienes, ahhhhhh, dale, muévete, ahhhhhh, ¡Muévete!, ahhhhhh, Hazme sentir mujer, ahhhhhh, ¡hazme sentir tu mujer!, entendí la invitación y continue con el bombeo, ufffff, no duramos mucho tiempo y ambos terminamos en un violento orgasmo, Elsa cayó sobre mi pecho, trato de besarme, pero le fue difícil por las contracciones de su vulva, la voltee para estar de misionero y con unas pocas bombeadas más nos dejamos de mover, unos segundos para recuperar la respiración y me heche a su costado, ambos nos quedamos dormidos.
Por la mañana tuvimos nuestro respectivo mañanero, y ese fin de semana me quede con ella, lo hicimos varias veces en todos los lugares de su departamento, ya domingo por la tarde noche conversamos sobre el futuro, acordamos algo simple y sencillo, nos veríamos una vez al mes para tener sexo, sin remordimientos, sin tapujos, ya sea en su departamento o en el mío, cosa que se ha cumplido a cabalidad, a veces hemos exagerado, ya que nos hemos encontrado más veces que la pactada, igual seguimos siendo muy buenos amigos con derechos y nos llevamos de maravilla.
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En la cena de los amigos, la mirada de Rafa se detiene un segundo de más en el brazo de Paula.
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- Hetero: General
Isabelita (1)
Durante diez años guardó silencio, pero el reencuentro en la playa rompió todas las barreras.
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