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Historias del complejo turístico (22)

Luca lleva semanas conteniéndose, pero la tensión acumulada con Mercedes estalla en una habitación de hotel donde las palabras sobran y el cuerpo habla. Lo que comienza como una infidelidad emocional se transforma en la promesa de un futuro compartido, dejando atrás los fantasmas de un matrimonio roto.

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La historia de Luca

Quinta parte

Al salir de allí, nos fuimos para Palermo, entramos en un bar y nos pedimos una copa, no sé si por el alcohol o por lo bien que me sentía con ella, pero ya no me lo pude callar…

-LUCA: Merce, lo que me viene pasando con vos, ya no me lo puedo callar, por lejos, sos la mujer más maravillosa que he conocido, durante toda la semana, estoy deseando que lleguen los miércoles y los sábados para verte, sin buscarlo, sin pretenderlo, has entrado en mi vida, y ya no quiero que salgas, me fui dando cuenta, qué me enamoré de vos, de tu mirada, de tu sonrisa, de tu forma de ser, de tu preocupación por mí, y todo el tiempo quiero tenerte cerca, necesito tenerte cerca mío.

-MERCEDES: Luca, yo me enamoré de vos, cuando te empecé a conocer, sos tan distinto a todos los hombres con los que he estado, sos tan amable, tan considerado y respetuoso, y con tan buen corazón, que no lo pude evitar, desde hace tiempo que me hubiera gustado decírtelo, pero vos estabas saliendo de una situación complicada, y no quería complicártela aún más.

-LUCA: Es gracias a vos, qué he podido seguir con mi vida, has sido muy importante para mí en este tiempo, y me hace muy bien estar con vos.

-MERCEDES: Necesito ser sincera con vos, y no quiero que sientas ningún tipo de presión o apuro, o nada por el estilo, eso está lejos de mí, pero me gustaría intentarlo con vos, sé que aún es pronto, pero no te digo ahora, que todo sea a su tiempo, pero por lo que siento por vos, me nace decírtelo, pero no sé si vos te encontrás en el momento adecuado, pero sé que puedo esperarte el tiempo que haga falta.

Mirándola fijamente a los ojos y con todo lo que estoy sintiendo por ella, le dije:

-LUCA: Claro que me gustaría intentarlo! Y mucho! Necesito tenerte cerca, necesito tu sonrisa, tu mirada, esos ojos que no mienten, lo que siento por vos, me hace necesitarte a cada momento, mirarte y que me mires, escucharte y que me escuches, amarte y que me ames. Necesito que la vida me lo permita, qué me permita ser feliz a tu lado.

-MERCEDES: Me di cuenta, que nunca antes me había enamorado así de un hombre, nunca antes de un hombre tan lindo como vos, porque sos lindo por donde se te miré! Y sé que lo que la vida me permita vivir con vos será único!

Ya no me pude resistir, me acerqué a ella, y besé suavemente sus labios. Ella correspondió dulcemente a ese beso, tomando mi cabeza con sus manos.

-LUCA: Cada vez que nos encontrábamos el tiempo pasaba demasiado rápido, siempre quería que estuviéramos un rato más juntos, y tengo que confesarte, que cada sábado en la noche, deseaba que estuvieras conmigo, despertarme a tu lado el domingo.

-MERCEDES: Muchos sábados, cuando me llevabas a casa, estuve tentada de decirte que te quedarás, también tengo ganas de dormirme abrazada a vos y de despertarme a tu lado en la mañana.

-LUCA: Te propongo algo!

-MERCEDES: A lo que me propongas, te voy a decir que sí!

-LUCA: ¿Qué te parece si esta noche en vez de volver a La Plata, nos quedamos en un hotel aquí en Buenos Aires?

-MERCEDES: Claro que sí! Nada me haría más feliz!

Nos volvimos a besar, lentamente, pero fue un beso más prolongado, un hermoso beso.

Terminamos nuestras copas, y salimos abrazados a buscar el auto.

Antes de subir, nos volvimos a abrazar y a besar.

En pocas cuadras encontramos un hotel cuatro estrellas, tomamos una habitación, guardamos el auto en el estacionamiento y subimos a la habitación.

Ni bien entramos nos volvimos a besar, cada beso era más apasionado que el anterior, nuestras lenguas se encontraron, y jugaron un buen rato, la abracé pegando su cuerpo al mío, lo que tanto había deseado estaba ocurriendo.

Por supuesto no pude evitar la erección, y su pícara sonrisa me lo hizo saber, sin duda lo estaba notando.

Comenzó a desprender mi camisa botón por botón, con sus manos en mi pecho, me la fue sacando y luego se apoyó en mi pecho, como quien quiere escuchar los latidos del corazón, y seguramente pude comprobar lo acelerado que estaban.

Después fue mi turno, lentamente le desabroché el vestido, y deslizándolo por sus hombros, cayó al piso, por primera vez veía su cuerpo en la real dimensión, en verdad un hermoso cuerpo, nada voluptuoso, pero hermosamente proporcionado y excitantemente cubierto tan solo por un diminuto conjunto de ropa interior blanco.

Nos volvimos a besar, recorriendo su espalda con mis manos, acariciándola suavemente, le desprendí el corpiño, y deslizando los breteles, también cayó al piso, sus hermosas tetas, se apoyaron en mi pecho.

Nos volvimos a besar, y sus manos se ocuparon de desprender mi pantalón, qué con un suave movimiento hacia abajo, término graciosamente hecho un boyo en mis tobillos.

Me senté en la cama frente a ella, besé su panza y su ombligo, y lentamente, bajé su tanguita, la única prenda que me privaba de su desnudez, para ir encontrándome poco a poco con su conchita completamente depilada.

-MERCEDES: ¿Te gusta mi amor? No sabía cuándo podría mostrártela, es la primera vez que me depilo toda, y lo hice pensando en vos, espero te guste!

-LUCA: Me gusta mucho! Pero mucho más me gustás vos! Me gusta mucho tu cuerpo, pero mucho más me gusta tu corazón!

Ya completamente desnuda, abracé su cuerpo y toqué y besé cada centímetro de piel que tenía a mi alcance.

Al ponerme de pie, fue ella quien me sacó el bóxer para quedar frente a ella, completamente desnudo también.

Nos acostamos y nos volvimos a abrazar, piel con piel, mi boca y mi lengua fueron recorriendo su cuerpo desde su cuello hasta sus tetas, besé y lamí sus pezones, me los puse en la boca y los chupé con ansia, mientras sus manos se entremezclaban con mi cabello en sus caricias a mi cabeza.

Después de varios minutos recreándome con sus tetas, mi boca continuó su recorrido, la punta de mi lengua fue trazando una línea hasta llegar a su ombligo, lo rodeó varias veces, y siguió camino hacia su sexo.

Besé y lamí cada pliegue de su mojada conchita, deleitándome por primera vez, con su sabor de mujer.

Su jadeos eran cada vez más intensos, mi lengua en su clítoris, mis manos en sus tetas y mis dedos jugando con sus pezones, hicieron que Mercedes me diera su primer orgasmo, sus piernas se tensaron y cerrándose me atraparon entre ellas, como no queriendo dejarme ir.

Los pequeños temblores de su cuerpo y su respiración agitada, hicieron que me excitara aún más, que deseara locamente meterme en su interior.

Pero cuando los espasmos se calmaron, Mercedes me volvió a abrazar, nos volvimos a besar y esta vez fue ella, quien me recorrió con su boca, besó mi pecho, lo acarició suavemente con la punta de sus dedos, acarició mis hombros y mis brazos, mientras su boca descendía camino a encontrarse con mi predispuesta erección.

Y llegó, su boca rodeo mi glande con casi imperceptibles caricias, su lengua jugó recorriéndolo en círculos, hasta que mi pija fue perdiéndose poco a poco dentro de su boca, sintiendo el roce de su lengua y las caricias en mis testículos.

Quizás por el tiempo que hacía que no tenía relaciones, o la ansiedad por ser nuestra primera vez, pero estaba al borde de la eyaculación, y tuve que decírselo, no era cuestión de venirme de repente en su boca.

-LUCA: Si seguís así voy a acabar mi cielo, Ay Dios! Si seguís voy ah…….!

Ella no se la sacó en ningún momento de la boca, y yo ya no pude contenerme. Y acabé! Vaya si acabé! Y ella seguía allí, con mi pija aún en su boca, dándome la exquisita sensación de su lengua sobre mi glande.

Luego de un momento, mi pija se empezó a retraer y fui allí donde me privó de su boca.

Nos abrazamos y nos besamos, aún con el sabor de mi semen en su boca, pero no me importó, fue el beso más apasionado que habíamos tenido.

-MERCEDES: ¿Te gustó mi vida?

-LUCA: Me volvió loco! Vos me volvés loco! Tu cuerpo me vuelve loco! Y quiero recorrértelo por completo!

-MERCEDES: Si mi amor! Quiero ser toda para vos! Siempre para vos y solo para vos!

Nos seguimos besando y acariciando, hasta que un rato después mi pija volvió a estar dura.

Mercedes se acostó boca arriba en la cama, y abrió sus piernas en clara invitación a que me metiera entre ellas.

Y no me hice de rogar, mi cuerpo sobre el suyo, mis brazos apoyados en la cama para que no tuviera que soportar todo mi peso, sus manos recorrían mi espalda y mis nalgas con suaves caricias, y mi glande acarició su vulva completamente mojada, resbalando hasta encontrar su entrada.

La penetración fue lenta, besándola, mirándola a los ojos, amándola. Nuestro cuerpos se juntaron nuestras pieles se rozaron, llegué a sus profundidades a medida que las embestidas se hacían más intensas y más rítmicas.

Sentía sus manos apretar mi espalda en cada embestida, su respiración al compás de sus jadeos, y el calor de su entrepierna, dándome el placer tan esperado.

No sé cuánto tiempo pasó, tampoco importaba, pero en el momento que sus jadeos eran más exaltados, que su cuerpo se tensaba, que sus caderas acompañaban cada choque de nuestros cuerpos, lo vi venir, lo sentí, los inequívocos temblores de un tremendo orgasmo, que no hizo más que desatar también el mío, inundándola de mi semen.

Agitados los dos, transpirados los dos, exhaustos los dos, satisfechos los dos, abrazados y besándonos, diciéndonos una y mil veces lo que nos amamos y lo deseado que había sido este encuentro.

Después de ese acto de amor, nos quedamos dormidos.

Y me desperté, y miré hacia su lado de la cama y allí estaba, nada más quería en ese momento.

Tuve que ir al baño, y al tratar de levantarme, Mercedes se despertó, y nos miramos y nos besamos, y nos amamos dándonos los buenos días.

Antes de dejar el hotel, nos volvimos a amar, volvimos a recorrer nuestros cuerpos con nuestras manos, con nuestras bocas, con nuestras lenguas, sus dos orgasmos me volvieron loco, no podía amar más a esa mujer.

Volvimos para La Plata, más enamorados que nunca, la dejé en su casa, y fui a buscar a Mateo a casa de mis padres.

Mi madre me insistió, y me quedé a almorzar con ellos.

Ya en la sobremesa, mientras Mateo miraba televisión sentado en el sillón, les conté a mis padres, que estaba comenzando una relación con una mujer, les conté quien era y como la había conocido, mi madre, con cara de desconfianza por ser una ex amiga de Laura, me preguntó si estaba seguro de que no fuera como sus amigas.

La tranquilicé contándole que era totalmente distinta, que tiene una hija, y que ya no era amiga de Laura y de las otras dos.

También les dije que cuando los chicos lo supieran, la llevaría para que la conozcan a ella y a su hija Milagros.

A partir de allí, los encuentros con Mercedes empezaron a ser más frecuentes, seguíamos con nuestro ritual de los miércoles, los fines de semana que Milagros estaba con su papá, Mateo se quedaba en casa de mis padres, y pasábamos la noche juntos con Mercedes, en su casa o en la mía.

Casi dos meses después, era un jueves por la noche y Laura llegó a casa trayendo a Mateo, cuándo luego de entrar Mateo, Laura me entregó su mochila, a diferencia de otras veces que solo me saludaba y se iba, se quedó un momento.

-LAURA: Luca necesitaba decirte algo.

-LUCA: Sí claro, decime!

-LAURA: No sé si querrás, o tengas tiempo, pero en algún momento me gustaría que hablemos, aunque sea un momento.

-LUCA: Sí por supuesto, no tengo problema en que hablemos, ¿querés pasar?

-LAURA: Preferiría que lo hagamos cuando no esté Mateo, solo vos y yo, pero si podés, si no, no hay problema.

-LUCA: Si te parece, nos podemos ver mañana después del mediodía.

-LAURA: Perfecto, decime dónde y ahí estaré.

-LUCA: ¿Te parece a las dos de la tarde en el café de calle nueve y cincuenta? ¿Te queda bien por esa zona?

-LAURA: Sí claro, a esa hora estaré ahí!

Nos saludamos y se fue.

Después de acostar a Mateo, hablé por teléfono con Mercedes, y le conté la conversación que había tenido con Laura.

-MERCEDES: Quizás se haya dado cuenta, que necesita pedirte perdón por todo lo que te hizo cuando estaban juntos.

-LUCA: Solo espero que no tengo intenciones de que la perdone para intentar volver conmigo. No querría pasar por esa situación, y además creo que ya será tiempo de que se entere de lo nuestro, y que sea por mí, que sepa que estoy enamorado de vos.

-MERCEDES: No tengo problema en que lo sepa, y si crees que aún no es tiempo, si así lo consideras, no se lo cuentes, por mí no es necesario.

-LUCA: Pero pienso que quizás los chicos tengan que saberlo, y cuando lo sepa Mateo, seguramente el día que esté con ella se lo contará, y si se tiene que enterar, prefiero ser yo quien se lo cuente.

-MERCEDES: Sí mi amor, como vos lo decidas estará bien para mí! No tenemos nada que ocultarle a nadie.

-LUCA: Así es mi vida! Los dos tenemos nuestro pasado, pero no hemos engañado a nadie, los dos estamos divorciados.

Hablamos un poco más de una hora, y antes de dormirme, estuve pensando en el encuentro del día siguiente con Laura.

En verdad no me inquietaba demasiado, seguramente querrá explicar todo lo que pasó, o quizás pedirme perdón, ya no tengo rencor para con ella, mirándolo desde otro lado, tuvo que pasar todo aquello, para que hoy me sienta feliz en mi presente con Mercedes.

Ese viernes me retiré del trabajo un rato antes, llegué unos minutos antes de las dos de la tarde al café donde nos encontraríamos.

Casi diez minutos después la vi llegar, vestía la ropa que utilizaba habitualmente para su trabajo.

Al verme se acercó a la mesa, quise ser amable con ella, me puse de pie para saludarla con un beso, cosa que no habíamos hecho, desde antes de aquel fin de semana en que nuestro matrimonio se había terminado.

-LAURA: Hola Luca!

-LUCA: Hola Laura, ¿cómo estás?

-LAURA: Algo nerviosa, debo reconocerte.

-LUCA: Tranquila, solo vamos a conversar!

-LAURA: Desde hace tiempo qué siento qué te debía esta conversación, pero me faltaba coraje, no sabía si querrías hablar conmigo después de lo que pasó.

-LUCA: Laura, nunca voy a tener problemas en hablar con vos, sos la madre de Mateo y lo serás por toda la vida.

-LAURA: Primero quería preguntarte, si será posible pasar algún fin de semana completo con Mateo.

-LUCA: Claro que sí! Cuando quieras! A Mateo le va a encantar!

-LAURA: Después te quería contar, qué tengo más trabajo en la empresa, me agregaron otra cartera de clientes y es por eso qué a fin de mes, voy a dejar el departamento.

-LUCA: Desde ya te digo que no tengo apuro en que lo dejes, podés vivir ahí el tiempo que necesites!

-LAURA: Te lo agradezco, pero ya he señado otro departamento, que me queda cerca de la empresa, y del jardín de Mateo.

-LUCA: Está muy bien, y por supuesto que podés contar con cualquier cosa del departamento que te haga falta, lo que necesites, lo podés llevar, sin problema!

-LAURA: Te agradezco, quizás al principio me lleve la cama de Mateo, creo que nada más, ya me iré arreglando.

-LUCA: Perfecto!

-LAURA: Y por último, y quizás lo más difícil para mí, tengo que decirte qué durante este tiempo sola, he pensado en lo que pasó y tenés toda la razón, tenés razón en todo lo que pensaste de mí, y de lo que fue nuestro matrimonio. Sé perfectamente que hice todo mal con vos, y que no te merecías todo aquello, no tengo cara para pedirte perdón, sé que no lo merezco, te traicioné, te lastimé de la peor manera! Fui una egoísta, que destrozó a un buen hombre, porque siempre fuiste un buen hombre conmigo, y no te merecías eso, pero tarde me di cuenta, este tiempo sola, me ha hecho pensar mucho. He empezado a hacer terapia, y eso me está ayudado mucho, me hizo ver que ningún hombre me ha querido cómo me has querido vos, y no me alcanzará lo que me quede por vivir, para arrepentirme todo lo que te hice.

Sus lágrimas empezaron a caer, y por momentos no podía sostener su mirada en la mía, quería dejarla hablar, que dijera todo cuánto tenía por decir.

-LAURA: Creo que cualquier otro hombre en tu lugar, no hubiera hecho ni la mitad de lo que vos has hecho por mí, a pesar de mi traición, no me dejaste en la calle, y eso me avergüenza aún más, si algún día se presenta la ocasión, no sé cómo voy a hacer para decirle a Mateo, la clase de esposa que fui con vos, y la madre que fui para él. Sé que ya nunca me darás la oportunidad de remendar nuestra relación, pero estoy intentando ser una buena madre para Mateo.

-LUCA: Me parece muy bien que quieras serlo, Mateo también necesita a su madre, y quiero que sepas que con él, nunca hable mal de vos, ni lo haré jamás! Si nuestro hijo alguna vez se llega a enterar los motivos de nuestra separación, no será por mí.

-LAURA: Te lo agradezco! Cómo esposa sé que hice todo mal, pero como madre, estoy intentando hacerlo bien!

-LUCA: No sé cómo es tu vida en este momento, ni tampoco creo correcto que me lo cuentes, solo te pido, qué cuando Mateo esté con vos, seas solo su madre! Espero que me entiendas lo que quiero decir.

-LAURA: Entiendo! Sé que quizás no te importe, pero estoy tratando de encauzar mi vida, he dejado de tener relación con Ana y con Mariela, entendí que sí quiero cambiar mi vida, seguir viéndolas no sería un buen comienzo. Ya no salgo más con ellas los viernes por la noche, en realidad, ya no salgo por las noches. Necesito enfocarme en el trabajo y en Mateo, en ser la mejor madre que pueda para él.

-LUCA: Tengo que decirte qué me alegra escuchar eso, por el camino el que ibas, tarde o temprano, hubieras tenido otros problemas más serios, pero no soy quien para darte consejos, y menos en este momento.

-LAURA: Es verdad, creo que había entrado en una vorágine de descontrol, de creer que todo era tan fácil, y tan placentero, pero qué equivocada estaba, incluso cuando pienso en ese fin de semana, no entiendo cómo me dejé llevar de esa manera, y pienso en qué hubiera pasado, si ese desconocido con el que yo acepté ese encuentro, hubiera sido una mala persona, se podría haber aprovechado de mí, podría haber pasado cualquier cosa, cómo pude ser tan boluda! No me voy a justificar en las chicas, pero el descontrol de ellas, poco a poco me fue arrastrando, hasta que me metí, yo sola me metí, y fui la peor mujer con vos.

-LUCA: Es bueno que puedas verlo, aunque con todo lo que pasó, entenderás que no había otro final posible.

-LAURA: Ya lo sé, como una estúpida, arruine lo mejor que tuve en mi vida. Ahora me toca lamentarlo, y aunque creas que es una locura, que pienses que no es cierto, tengo que decírtelo, aún te sigo queriendo.

-LUCA: Comprenderás que las cosas, ya nunca podrán volver a lo que fueron, de hecho aprovecho esta conversación, para decírtelo en persona, pues no quisiera que te enteres por otro lado, desde hace un tiempo, tenemos una relación con Mercedes, tan solo surgió, en aquel momento de confusión, nos encontramos por casualidad, y a partir de ahí nos fuimos conociendo, y terminamos enamorándonos.

Pude ver como de sus ojos volvían a caer un par de lágrimas.

-LAURA: ¿Mi amiga Mercedes? Bueno, ¿la que fue mi amiga Mercedes?.

-LUCA: Así es! Aunque aún no se lo hemos dicho a nadie, ni siquiera a los chicos, pero en algún momento lo sabrán, y Mateo seguramente te lo iba a contar, por eso es que preferí hacerlo yo mismo.

-LAURA: En algún momento, también me gustaría pedirle perdón a ella, aunque no sé si querrá verme o hablar conmigo, estuvo muy mal lo que hicimos con Julio, aunque él ya le había sido infiel varias veces.

-LUCA: Tenés razón, aunque Julio ya le había sido infiel, lo que hicieron estuvo muy mal, y esa fue la gota que rebalsó el vaso, y por eso se divorciaron.

-LAURA: Yo no sabía que se habían separado, me enteré de su separación, aquel fin de semana. También hablé con Ana y Mariela, y me dijeron que estaban de acuerdo en hacerlo también con vos, no tienen límites, por eso es que he dejado de salir con ellas, aunque de momento seguimos en contacto.

-LUCA: Quiero que sepas que no voy a tener problemas nunca, en hablar con vos, en ponernos de acuerdo pero solo en lo que respecta a Mateo, y quiero que quede en claro, qué entre nosotros, no habrá nada más que ser padre y madre de nuestro hijo.

-LAURA: Voy a lamentar toda mi vida lo que pasó, no creo que pueda encontrar nunca a un hombre como vos.

-LUCA: Nunca se saben las vueltas de la vida. Espero que en algún momento lo encuentres y sepas cuidarlo!

Conversamos un momento más, y nos despedimos con un beso.

De allí, fui a buscar a Mateo a casa de mis padres, y fuimos los dos a casa de Mercedes.

Mientras los chicos jugaban, le conté a Mercedes la conversación con Laura, sin omitir detalles, le dije que le quería pedir perdón también a ella, pero Mercedes me dijo quizás que en algún momento se verían, pero que no era su intención por ahora.

-LUCA: Merce, ¿crees que sea buen momento para decírselo a los chicos?

-MERCEDES: Si mi amor, que te parece si se quedan a cenar y se lo decimos?

-LUCA: Buenísimo! Dale! Y si me dejás, yo les cocino, les hago un pastel de papas, que a los chicos les encanta!

-MERCEDES: ¿Vos vas a cocinar?

-LUCA: Claro que sí, soy un experto cocinero, ya te lo demostraré! Esta noche te vas a chupar los dedos!

Salí a comprar lo necesario, y volví para preparar la cena en la que nuestros hijos se enterarían de nuestra relación.

Estaba con las manos en la comida mientras Mercedes, cebaba mate, en un momento, vinieron Milagros y Mateo a la cocina, como yo tenía las manos sucias, Mercedes me sostenía el mate mientras lo tomaba, al vernos, la que habló fue Milagros.

-MILAGROS: Mamá, ¿Luca es tu novio?

Su carita de ilusión, no tenía desperdicio, Mercedes me miró, dejó el mate y alzando primero a Milagros y luego a Mateo, los sentó sobre la mesada de la cocina.

Creo que había llegado el momento.

-MERCEDES: ¿A vos te gustaría que mamá tenga un novio?

-MILAGROS: Si mami, pero me gustaría que sea Luca!

-LUCA: ¿Y a vos hijo? ¿Te gustaría que papá tuviera una novia?

-MATEO: Sí papi! Pero quiero que tu novia sea Mercedes!

-MILAGROS: Así con Mateo, seríamos hermanos!

-MATEO: Sii! Hermanos!

-LUCA: Se pueden querer como hermanos, aunque no lo sean!

-MILAGROS: Nosotros ya nos queremos!

-MERCEDES: Hoy Luca y Mateo se quedaban a cenar, porque les queríamos contar que desde hace un tiempo somos novios.

-MILAGROS: Siiiii! ¿Y se dan besos de novios?

-MERCEDES: Claro que sí mi amor, como somos novios y nos queremos mucho, nos damos besos de novios.

La carita de los dos, nos confirmó que estaban contentos con nuestra relación. Volvieron a jugar y nos quedamos sorprendidos con Mercedes en la cocina.

Los chicos entienden todo, se dan cuenta de todo, o quizás nosotros no hayamos sido lo suficientemente disimulados.

Después de que los chicos lo supieron, quería que mis padres también lo supieran y conocieran a las chicas.

Hablé con mis padres contándole que ya se lo habíamos dicho a los chicos, y mi padre me dijo que nos invitaba el domingo a comer un asado. Por supuesto acepté y cuando se lo conté a Mercedes, me dijo que estaba encantado de conocerlos.

Mercedes preparó un postre y llevamos algo para picar y las bebidas.

Cuando llegamos, mis padres nos recibieron muy bien, saludaron muy amablemente a Mercedes y a Milagros y nos pusimos a preparar la picada, no tardó mucho mi madre, en decirle a Mercedes que le ayudara con algo en la cocina, los chicos fueron a jugar a patio, y yo fui a la parrilla a conversar con mi padre.

El asado estuvo tremendo, a los chicos les encantó, en verdad la pasamos muy bien, y sobre todo, lo más importante para mí, Mercedes se sintió bien recibida por mis padres.

En un momento que quedamos mi madre y yo solos en la cocina, me dijo:

-MARIA: Me gusta Mercedes hijo! Me cayó muy bien! Y se ve que es muy buena madre, sobretodo me gustó como trata a Mateo.

-LUCA: Me enamoré perdidamente de ella! Y estamos pensando en vivir todos juntos.

-MARIA: Me parece muy bien hijo! Estoy segura que van a ser felices, me gusta cómo te mira! Y a tu padre también le cayó muy bien!

-LUCA: Gracias ma!

A partir de allí, empezamos a pensar en la idea de vivir todos juntos, y fue así que empezamos a buscar una casa un poco más grande con un dormitorio para cada uno de los chicos, uno para nosotros y en lo posible con un pequeño parque.

Vimos varias opciones, pero al final la encontramos, casi dos meses después, hicimos una permuta con mi casa, pedí un préstamo en mi banco para pagar la diferencia y los gastos de escrituración, y nos quedaron la casa de Mercedes y mi departamento como un ingreso extra alquilándolas, y con ese dinero saldaríamos las cuotas de préstamo.

Nos mudamos a la casa nueva, a principios del mes de diciembre, ya para las fiestas de fin de año, estábamos totalmente instalados.

Cuando le comenté que nos mudaríamos con Mercedes y Milagros, por su cara pude entender que mucha gracia no le hizo, aunque eso me tenía sin cuidado, era mi vida y eran mis decisiones.

La relación de Laura y Mateo, parecía ir por buen camino, una o dos veces por semana, lo iba a buscar al jardín de infantes, pasaba la tarde con ella y volvía después de cenar.

También pasaban juntos algún fin de semana, no eran regulares, cuando me lo pedía, yo accedía sin problema, y al volver de casa de su madre, Mateo siempre me decía que lo había pasado muy bien con ella.

Desde que nos mudamos a la casa nueva, Laura nunca preguntó por Mercedes, y por supuesto, Mercedes, cuando sabía que Laura traía a Mateo, ni aparecía.

Lo que si me llamó la atención, es que nunca estaba con Mateo los viernes en la noche, cuando se quedaba con ella los fines de semana, lo venía a buscar los sábados al mediodía, lo que me hacía suponer, era que los viernes, tenía otros planes donde Mateo no podía estar incluido.

Un viernes de mediados de diciembre, era la fiesta de fin de año del trabajo, como todos los años, nos reuníamos en algún salón de fiestas, o en algún club todos los empleados y directivos para despedir el año con un asado o alguna otra comida.

Esa noche, Mercedes se quedó en casa con los chicos.

La fiesta estuvo muy bien, como siempre con muy buena comida, algún espectáculo musical, luego un poco de música para bailar y mucha bebida, a la hora del baile se habilitaba una barra de tragos con canilla libre. Pero como solía ser habitual, cerca de la una de la mañana ya se empezaban a retirar los compañeros, sobre todo las personas mayores y con hijos pequeños y la fiesta empezaba a terminarse.

Esta vez, unos compañeros me insistieron para irnos a tomar una copa a algún bar, como para extender un poco más la noche y seguir conversando.

En total fuimos seis compañeros en dos autos, y por esas casualidades de la vida, terminamos en aquel bar, donde aquella noche de hace tanto tiempo, había seguido a Laura y la había visto con el pelotudo de Darío.

Grande fue mi sorpresa, cuándo al entrar y entre tanta gente, en una de las mesas la vi a Laura con Ana y con Mariela.

Por supuesto no me acerqué a saludarla, aunque me había dicho que ya no salía con ellas, y que ya no salía los viernes por la noche, allí estaba. Entonces entendí por qué ningún viernes se quedaba Mateo en su casa.

¿Qué razón había tenido para mentirme? Si de todas formas ella tenía la libertad de hacerlo, y no tenía que darme explicaciones.

Se me dio por pensar que me habría dicho todo eso, esperando que yo la viera de otra forma, que la perdonara quizás intentando volver conmigo, pero, ¿para qué? ¿Para seguir haciendo esa misma vida? No gracias!.

Y mayor aún fue mi sorpresa, cuando un rato después, lo vi entrar al boludo de Darío, venía con otro tipo y los vi acercarse a ellas.

Se saludaron entre todos, tomaron unas copas conversando y riéndose, y un rato después, la vi salir a Laura, con los dos tipos.

Tan solo por curiosidad, salí tras ella para ver lo que hacía, les dije a los compañeros que salía un momento a fumar un cigarrillo, y en la vereda a unos veinte o treinta metros, la pude ver, caminaba entre los dos, uno la tomaba por los hombros y el otro por la cintura, al llegar a un auto estacionado, se besó con Darío apasionadamente en la boca, después del beso, el tipo dio vuelta al auto para subir por el lado del conductor, y Laura besó, que digo besó, le comió la boca al otro hombre, sin lugar a duda se iba a coger con los dos.

Pude darme cuenta que nada en ella había cambiado, que todo lo que me había dicho en aquel café, no eran más que otras tantas de sus mentiras.

Pero su vida es su vida, puede hacer con ella lo que quiera, y agradecí haberme dado cuenta a tiempo y haber encontrado una buena mujer, y vivir feliz junto a ella y a nuestros hijos.

Pensé en ese momento que tendría que estar más atento a lo que hace cuando Mateo está con ella.

Volví a entrar al bar, terminé mi copa y me fui para casa, me atraía más la idea de estar en nuestra cama con Mercedes, que quedarme bebiendo con los compañeros.

Volviendo para casa, iba pensando algo y se me ocurrió que si Mercedes estaba aún despierta, le iba a proponer, irnos unos días los cuatro de vacaciones, y por qué no, al complejo de Gabriel y Mora, qué cuando estuve allí, me pareció muy lindo, pero aquella vez no pude disfrutarlo.

Aún estaba despierta, le conté lo que había sido la fiesta y lo que había visto de Laura en el bar, su cara fue de “que boluda no aprende más! Y después le conté la idea de irnos los cuatro unos días y le encantó.

Al otro día mientras desayunábamos, antes de que se despertaran los chicos, hicimos la reserva para el complejo “Mi destino”, nos iríamos doce días en el mes de enero.

En verdad la pasamos muy bien los cuatro, a los chicos les encantó el lugar, tan cerca de la playa y con tanto parque para jugar, y a nosotros nos encantaba sentarnos a tomar mate, y verlos divertirse en la pileta.

Podría decir que en esas vacaciones, nos consolidamos como familia, en verdad Mercedes trataba a Mateo como si fuera su propio hijo.

Una noche, después de que los chicos se habían dormido, hicimos el amor, en voz baja, por supuesto, pero con todo el amor que nos tenemos, y antes de dormirnos, abrazados y besándonos, le pregunté a Mercedes.

-LUCA: Amor mío, ¿te gustaría que agrandemos la familia?

-MERCEDES: Nada me haría más feliz qué un hijo nuestro!

Fin

Epílogo

Aquella noche de noviembre, sabiendo lo que había ocurrido, luego de que Luca dejara el complejo, con Mora nos quedamos preocupados por Laura, sí bien Luca nos había dicho que todo había sido tranquilo, que solo había sido una conversación de adultos, no sabíamos cuál podría ser la reacción de Laura al sentirse descubierta, y el tener que enfrentar el final de su matrimonio.

-GABRIEL: ¿Crees que tendríamos que ir a ver si está bien?

-MORA: Creo que sí, pero dejá que voy yo!

Me pareció bien, y Mora fue hasta la unidad donde estaba Laura, golpeó la puerta, pero no hubo respuesta.

Golpeó una segunda vez, y la llamó por su nombre. Vi que un momento después la puerta se abrió y Mora entró.

Estuvo en esa unidad, algo más de media hora, y luego al volver, me contó la conversación que tuvieron.

-MORA: Perdón Laura, no es mi intención molestarte, pero estamos al tanto de lo que pasó, y quería preguntarte cómo estabas.

-LAURA: Pasa por favor!

Mora me dijo que aún estaba con un conjunto muy sexy de lencería y con unas medias de red y tacos altos, pero con signos de estar llorando.

-MORA: ¿Cómo te sentís Laura?

-LAURA: En realidad no sé cómo me siento, no me esperaba esto, se va a divorciar de mí, y me pidió la tenencia de nuestro hijo.

-LUCA: Quizás tengas que entenderlo, no debe ser fácil enterarse de lo que se enteró, pensá como te hubieras sentido voz en su lugar, quizás hubieras actuado de igual forma. Aunque no lo creas, yo también estuve en tu lugar, en otras circunstancias, pero también le fui infiel a Gabriel, y también me costó el divorcio. Sufrí mucho, estuve mucho tiempo muy mal, pero la vida me dio otra oportunidad.

-LAURA: Pero él no me va a dar otra oportunidad, no tengo excusas, le fui infiel muchas veces, y le mentí muchas más, me dejé llevar por está lujuria, sin medir las consecuencias, como una pelotuda, pensaba que nunca se iba a enterar.

-MORA: Esas cosas, tarde o temprano salen a la luz, y no todo el mundo las puede perdonar, ¿podrías vos perdonarle algo así a él?

-LAURA: Seguramente que no!

-MORA: Quizás sea una pregunta incómoda, o quizás no sea el momento de hacerla, pero, ¿estás enamorada de él?

-LAURA: Yo siento que sí, pero creo que después de lo que le hice, nunca más va a querer saber nada de mí.

-MORA: Si realmente lo amas, tendrás que hacer lo que haga falta, para poder recuperarlo, si es eso lo que desea tu corazón, a veces el tiempo, hace que las cosas se vean de otro modo, pero puede que todo lo que hagas, no sirva para volver con él, es una decisión que debes tomar en tu vida.

-LAURA: En verdad, hoy no te podría decir qué es lo que quiero para mi vida, no estoy segura de nada.

-MORA: Si aceptás un consejo, te diría que hagas terapia, quizás eso te ayude a encontrarte, a entender lo que querés para tu vida, independientemente de que vuelvas con Luca o no, o tal vez, para tu próxima relación. Espero que todo vaya bien para vos, y cualquier cosa que necesites, podés tocar el timbre del comedor, aquí estamos.

-LAURA: Gracias Mora!

El domingo por la mañana, después del desayuno, Laura dejó el complejo.

Había pasado más de un año de aquel fin de semana, cuando al revisar el sitio web, me volví a encontrar una reserva a nombre de Luca Crivelli, rápidamente vino a mi memoria lo que había ocurrido con él y con su ¿ex esposa Laura? La reserva era para cuatro personas, pareja con dos niños.

Lo primero que se me ocurrió pensar, era que quizás Laura había recapacitado sobre su vida, que había cambiado y que Luca había podido perdonarla, y que juntos habían tenido otro hijo.

Pero también sabiendo como se había sentido Luca con todo lo que había pasado, existía la posibilidad de que No hubiera vuelto con Laura y estuviera en una relación con otra mujer.

El misterio se reveló cuando a mediados de enero lo vi entrar, a su lado en el auto no venía Laura, entonces entendí que su relación había terminado definitivamente.

Me presentó a su futura esposa Mercedes y a sus hijos Milagros y Mateo.

Los días que pasaron en el complejo, me di cuenta del amor que se tenían, bastaba con mirarlos un poco para darse cuenta de lo que se amaban y la hermosa familia que habían formado.

Pudimos hablar con Luca en un par de oportunidades esos días, y me contó cómo había seguido su vida luego de ese fin de semana.

El día que Luca y su familia dejaron el complejo, al despedirnos, tanto Mercedes como él nos dijeron que volverían pronto, pero que seguramente, la próxima reserva sería para cinco personas.

De Laura, nunca supe más nada.

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