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Historias del complejo turístico (21)

Luca no esperaba encontrarla allí, pero la verdad no perdona. Ahora, mientras su mundo se desmorona, descubre que la única persona que realmente lo entiende está a solo una copa de distancia.

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La historia de Luca

Cuarta parte

A las nueve en punto escuché que la puerta del departamento se abría.

-LAURA: Ya estoy acá!

Tardó un momento, supongo que sacándose el abrigo, y viéndose en el espejo del estar, que todo estuviera bien.

Impostando un poco la voz, para que no me reconociera antes de verme, y con tono algo imperativo, le dije:

-LUCA: Vení! Estoy en el dormitorio!

Escuché el sonido de sus tacos recorrer el pequeño pasillo con piso de madera, acercándose, el momento había llegado, la habitación, solo estaba iluminada por la lámpara de la mesa de noche al otro lado de la cama, yo estaba sentado en el pequeño sillón en uno de los costados de la ventana.

Para que mentir, tenía el corazón acelerado, me sentía sudar, como quien escucha su nombre al momento de ser llamado para el examen, aunque en esta ocasión, no era yo quien tenía que dar las respuestas.

La vi pararse en la puerta de la habitación, en ese breve instante, al verla no podía negarlo, estaba para comérsela entre dos panes, sus tetas apenas cubiertas por el diminuto corpiño blanco que a duras penas lograba contenerlas, y que por la transparencia del delicado encaje, se dejaban ver sus oscuros pezones.

Su diminuta tanguita blanca, que de no estar completamente depilada, su vello púbico quedaría expuesto.

Su pelo recogido, sus labios pintados de rojo, sus ojos perfectamente delineados en color negro, y su perfume, que se apreciaba desde donde yo estaba.

Las medias blancas de red, con elástico de encaje a medio muslo, y los zapatos con el taco más alto que jamás le había visto, completaban su atuendo de mujer fatal, de hembra lista para la acción, de la puta más elegante que se pudiera imaginar, de la mujer hermosa, de la mujer de la que me había enamorado, de mi esposa, la madre de mi hijo, pero que en este momento, estaba tan distante de mí, que no podía reconocerla, que no podía verla como hasta hace un tiempo.

Su cara de gata en celo preparada para el disfrute del cuerpo, en una décima segundo, al verme allí, se transformó en una mezcla de sorpresa, de espanto, de pavor, como quien ve a un fantasma en mitad de la noche.

Fue tan inesperado para ella el verme allí, tan opuesto a lo que pensaba encontrar, que sus ojos no terminaban de abrirse por el asombro.

La miré fijamente a los ojos, y no pude hallarme en ellos como tantas veces desde que nos habíamos conocido, ya no veía en su mirada a esa mujer de la que me había enamorado.

Parada a unos pasos de mí, tenía a la mujer más deseable, a la que cualquier hombre querría tener aunque sea un momento entre sus brazos, pero yo no podía verla, el dolor por su traición era una daga que me atravesaba el cuerpo, de no haberme enamorado de ella, estoy seguro que no me hubiera sentido así.

Tan inesperado fue para ella, que de su boca, lo único que salió, fue una única palabra apenas audible, como sabiendo lo que pasaría a partir de ese momento, como un condenado que va camino a su final en la horca.

-LAURA: Luca...

Busqué por todos los medios, mantener la calma, en esa circunstancia yo no era el culpable, era el juez, el que daría el veredicto, el que condenaría al criminal que había asesinado lo que sentía, clavando un puñal en el medio de mi pecho.

Intentando tener el dominio de la situación, tomé aire y comencé a hablar.

-LUCA: Lamento estropearte el fin de semana que tenías planeado! ¿Pintaba bien verdad? Cuando me enteré de tus infidelidades, en verdad no me sorprendí, aunque el cornudo no se entera de nada, ya eran demasiados los indicios, las mentiras, estabas muy segura de que confiaba en vos, de que nunca me daría cuenta, claro, "el boludo no se da cuenta de nada", pero me di cuenta.

Por momentos la veía completamente incomoda con la situación, no sabía dónde meterse, como pararse, por momentos me miraba pero después bajaba la vista, con sus brazos intentó cubrirse, pero lógicamente era imposible. Supongo que en ese momento estaría deseando que la tierra se abriese y se la tragase.

-LUCA: Pero necesité comprobarlo por mí mismo, en un punto tengo que decirte que hice algo que sé que no tendría que haber hecho, y qué por supuesto no me enorgullece, pero que en su momento, creí necesario, sí! Revisé tu teléfono, que por cierto, no has sido muy imaginativa, si la contraseña era para que yo no pudiera ver nada de lo que había en él, tendrías que haber elegido otra, tu fecha de cumpleaños, fue la tercera opción, y al entrar, me encontré con una faceta de mi esposa, qué no conocía, ¿si me lo imaginaba? Sí claro, tengo que decirte, que no has sido lo suficientemente cauta en tus ocultamientos y en tus mentiras, de haberlo sido, quizás hubiera demorado más tiempo en darme cuenta, pero como dice la frase, la mentira tiene las patas muy cortas.

En tu teléfono me encontré cosas muy reveladoras de las parte de tu vida qué no conocía, que muy bien me has ocultado durante mucho tiempo, por supuesto que ver todo aquello me significó un gran dolor, darse cuenta que la mujer con quien compartís la vida es una puta que se coge a todo lo que se mueve, duele y envenena, pero lo que más me lastimó, fue la forma en que hablabas de mí con ese tal Darío, por ejemplo, que por cierto, ese tipo hablaba así de mí sin siquiera conocerme, pero cuando lo tuve frente a frente, casi se mea encima del cagazo, y supongo que al llegar a su casa le habrá tenido que dar muchas explicaciones a Cecilia, sobre todo por el video que le envié, y de unas capturas de unos chat, muy esclarecedores, supongo que han sido tan humillantes para ella, como lo han sido para mí, y claro está que mucho no le importabas, solo te tenía para cogerte cuando se le antojaba, si le hubieras importado aunque sea un poquito, te hubiera avisado que yo ya lo sabía y te habría dado tiempo para armar alguna otra mentira, pero no, estaba muy preocupado por salvar su culo, no el tuyo.

Sus gestos iban del nerviosismo a la incertidumbre de no conocer mi reacción, hasta diría que tenía miedo de lo que pudiera hacerle, pero a medida que iba hablando y diciendo todo lo que pensaba, me sentía más tranquilo.

-LUCA: Y de tus amiguitas que decir, con amigas así, no te hacen falta enemigas, por supuesto si hubiera querido, me hubiera cogido a Anita y a Mariela, incluso a las dos juntas! Ambas querían encontrarse este sábado conmigo para coger los tres toda la tarde! qué buenas amigas son! Y claro está, que también sé lo que hicieron con Julio, el boludo entró como un caballo con las tres, y eso le costó el matrimonio, seguramente se deben sentir orgullosas por eso, encontraron una bonita forma de demostrarle a Mercedes que su esposo le era infiel. Pero en mi forma de ver las cosas, no se le hace eso a una amiga, no importa si el marido es putaniero, eso no se hace! Era suficiente con mostrarle a ella el arreglo para encamarse, pero no les alcanzó, lo querían probar!

Se movía inquieta, los dedos de sus manos, denotaban lo nerviosa que estaba, por momentos se oían sus tacos contra el piso de madera, en cada movimiento nervios de sus piernas, pero no decía nada, seguramente nada podría decir en su defensa.

-LUCA: Pero tengo que reconocerte algo, si Fausto existiera realmente, estaría muy complacido con vos, le hiciste caso en todo sin siquiera haberle visto la cara, hasta consiguió que te depilaras, cosa que yo no pude, a pesar de habértelo pedido en tantas ocasiones, en verdad no paro de sorprenderme, hasta estabas dispuesta a estar con dos tipos desconocidos mañana en la noche! Incluso siendo el día de nuestro aniversario de casados! Veo que no tenés techo! Tengo que decirte qué yo me enamoré de vos, con vos decidí vivir mi vida, con vos tener un hijo, y hasta me imaginé envejecer juntos! ¿Qué boludo no? Claro, el cornudo no se entera de nada!

Y por primera vez dijo algo, en voz baja, apenas audible desde mi lugar, como si no estuviera segura de lo que estaba diciendo.

-LAURA: Yo te amo Luca!

-LUCA: ¿En verdad me amas Laura? En mi forma de ver la vida no cabe amar y traicionar a la misma persona, o quizás yo sea tan boludo que no lo entienda, ¿porque es así como me ves, verdad? Para vos soy el cornudo que no se da cuenta de nada!

Pero el cornudo se dio cuenta, ¿ahora qué vas a hacer? En esta oportunidad, no te podés justificar con tus amigas, se perfectamente que ellas están al tanto de esto, y a pesar de eso querían coger conmigo el fin de semana, tampoco podrás inventar ninguna mentira.

Te voy a decir que cuando me enteré, me enojé mucho, cuando vi tu teléfono, me enojé más todavía, en verdad quería destrozarte, estaba tan enojado con vos, que no me importaba lo que te pudiera pasar, hasta pensé en que todas las personas que conocés, vieran esos videos, pero bajé, me tranquilicé, después de todo sos la madre de Mateo, y por eso es que he decidido no ser un hijo de puta con vos. Creo que muchos hombres en mi lugar, no pensarían como yo, harían lo imposible, por verte arruinada, incluso algunos te darían flor de paliza, pero tenés suerte de que yo no sea ese tipo de hombre.

Sé que has estado con muchos tipos, y supongo qué con muchos más que yo no me he enterado, pero me pregunto, ¿cuál de todos ellos podrá darte un lugar para vivir a partir de ahora?, porque como imaginarás, nuestro matrimonio se termina en este mismo momento, y desde ya te digo, qué al regresar a La Plata, no podrás volver a la que fuera nuestra casa.

-LAURA: ¿Y dónde voy a ir a vivir?

-LUCA: ¿Nunca pensaste que pasaría si yo me enteraba? ¿Tan tranquila cogías con el que se te cantaba? Quizás sea una de las cosas que tendrías que haber pensado antes! ¿O creías que yo te iba a comprender, a perdonar, a aceptar los cuernos y hacer como que nada ha pasado?

-LAURA: No tengo donde ir.

-LUCA: En un primer momento, pensé en que si quedabas en la calle, era lo que merecías, pero te dije que no iba a ser un hijo de puta con vos, no te voy a dejar en la calle, eso no me haría sentir mejor. Podrás quedarte en el departamento de calle cuarenta y dos, hasta que consigas un lugar para vivir, allí te dejaré todas tus cosas. La estadía aquí está paga hasta el domingo, yo te diría que la aproveches, así cuando llegás al departamento ya tenés allí todas tus cosas.

-LAURA: No me podés hacer esto!

-LUCA: Bueno en eso estamos iguales, cuando lo supe, pensé lo mismo, no me puede estar haciendo esto! Pero sí! Me lo estabas haciendo! Y ahora te toca afrontar las consecuencias! ¿O creíste que lo que hacías no tendría consecuencias?

Su cara iba del desconcierto a la bronca, y del asombro a la duda, supongo que tratando de asimilar todo lo que se le venía encima.

-LUCA: Algo más! Sobre la mesa del comedor, están los papeles del divorcio que me preparó el abogado, estoy seguro que te darás cuenta, qué es tu única opción, y además del divorcio, tendrás que firmar la tenencia de Mateo a mi favor.

-LAURA: ¿Cómo me decís eso?

-LUCA: No creas que no lo pensé, pero después de ver de lo que sos capaz, no estoy seguro que lo mejor para nuestro hijo, sea que viva con vos. Y también te aviso en este momento, que voy a hacer una prueba de paternidad, seguirá siempre siendo mi hijo, pero necesito saber si lleva mi sangre.

Por supuesto vas a poder tener un régimen de visitas, y yo me voy a encargar de decirle qué nos separamos, pero quedate tranquila que nunca le voy a decir nada sobre la puta y traicionera que tiene por madre.

-LAURA: Mateo es tu hijo.

-LUCA: Y siempre lo será! Aunque yo no sea el padre biológico! Pero dadas las circunstancias y los antecedentes, me permito dudar.

Sus lágrimas empezaron a caer, se sentó en la cama, apoyo los codos en las rodillas y llevó sus manos a la cara, tapándosela.

Sabía perfectamente que se le estaba viniendo el mundo abajo, pero ella se lo había buscado, no era ni más ni menos que la consecuencia de sus actos.

Me levanté y fui a buscar los papeles, se los entregué junto con la lapicera para que los firmara, me volvió a mirar a los ojos, tomó la lapicera, miró por un momento los papeles, pero creo que sin llegar a leerlos, y terminó firmándolos.

Ese mismo lunes, el abogado presentaría la demanda de divorcio y yo haría las pruebas de ADN para saber si realmente Mateo era mi hijo.

Ingenuamente, pensé que quizás en algún momento, me pediría perdón, que quizás intentaría disculparse conmigo por todo cuanto había hecho, pero luego de firmar los papeles, me miró con cara de ofendida y me dijo:

-LAURA: ¿Ya me puedo ir?

-LUCA: Sí claro! Te podés ir bien a la m..

La iba a mandar a la mierda, pero me contuve.

-LUCA: Ya no hay nada más que hablar!

Caminó hacia el estar, y yo caminé detrás de ella con los papeles en la mano, tomó el abrigo con el que había venido, se lo puso y caminó hasta la puerta, antes de salir, miró hacia atrás, y con lágrimas en los ojos, creí que lo diría, hubiera esperado aunque sea un mínimo de arrepentimiento, hubiera querido que me dijera una sola palabra, aunque hubiera sido en vano, hubiera querido escucharla, "Perdón". Esa palabra mu hubiera dado a entender que mínimamente le quedaba un poco de respeto por el padre de su hijo, pero no.

-LUCA: Aquí están las llaves del departamento! Podés quedarte allí el tiempo que haga falta, vas a encontrar ahí todo lo necesario para poder vivir sin problemas, incluso los servicios siguen estando a mi nombre y se pagan con mi tarjeta. No te lo merecés, pero yo no voy a ser tan hijo de puta con vos, cómo lo has sido vos conmigo!

No dijo una sola palabra, tomó las llaves que le entregué, y salió del departamento, cerrando la puerta tras de sí.

Me senté en el sillón, y me dio por pensar si esas lágrimas eran porque nuestro matrimonio se había ido a la mierda o porque se le había frustrado el fantástico y excitante plan de ese fin de semana con Fausto y su amigo.

Respiré hondo, se qué todo cuánto le dije, le habría caído muy mal, pero no era ni más ni menos que la verdad, y ella tenía que enfrentar las consecuencias de sus decisiones, ¿Qué hubiera pretendido? ¿Qué la perdonara? ¿Que volviéramos a casa como si nada hubiera pasado? ¿Qué hubiera aceptado tranquilamente los cuernos?

Salí del departamento y fui caminando esas cuadras a buscar el auto, quería darme un baño y necesitaba el bolso con la ropa.

Al pasar cerca de su unidad, pude ver la luz del dormitorio encendida.

Poco antes de las once de la noche, luego de un buen baño, cargué todo en el auto para emprender el regreso.

Antes de subir al auto, los vi a Gabriel y a su esposa, sentados en la galería junto al comedor, era una noche fresca pero agradable.

Caminé hacia la galería en dirección a ellos.

-LUCA: Buenas noches Mora, buenas noches Gabriel, les quería avisar qué dejo el complejo, me vuelvo ahora para La Plata.

-GABRIEL: Perdón Luca por la pregunta, ¿está todo bien?

-LUCA: En realidad nada está bien, pero pasó lo que tenía que pasar, fue tan solo una conversación, bueno en realidad, fue casi un monólogo, creo que no tenía nada para decirme, ya firmó los papeles del divorcio, no tiene sentido que me quede.

-GABRIEL: ¿Laura se quedará el fin de semana? No sería conveniente que se fuera manejando de noche.

-LUCA: Le dije que se podía quedar hasta el domingo, para darme tiempo a sacar sus cosas de mi casa, supongo que así será.

-GABRIEL: Lamento mucho como terminaron las cosas, espero que ambos puedan encauzar su vida cómo lo decidan, y espero que tu hijo, sufra lo menos posible en la separación.

-LUCA: De eso me voy a encargar, Mateo jamás se va a enterar por mí, lo que pasó con su madre, trataré de hacerle entender, que ya no nos queríamos como antes, él es lo más importante para mí, y no quiero que sufra.

-MORA: Eso está muy bien, aún es muy chiquito, los necesita a ambos.

-LUCA: Gracias por todo!

-GABRIEL: Luca, estos días que no utilizás, quedan a tu favor, si alguna vez volvés, los tendrás disponibles.

-LUCA: Gracias Mora, gracias Gabriel! Si Dios quiere algún día volveremos a vernos!

-GABRIEL: Te esperamos! Por favor manejá con cuidado en la ruta!

Saludé a ambos y salí del complejo, hice unos metros y en una de las entradas a la playa, paré el auto, me bajé, me encendí un cigarrillo y mirando el mar, comencé a pensar en lo que sería, a partir de ahora, mi nueva vida.

Tendría que acomodarme sobre todo con Mateo, a la hora que él sale del jardín, aún estoy en el trabajo, y no sabía a ciencia cierta si podría contar con Laura para esas horas.

Me quedé un buen rato mirando el mar y cerca de la una de la mañana, decidí emprender el camino de regreso a La Plata.

Paré a tomar un café en una de las estaciones de servicio de la ruta dos, y continué tranquilo mi camino, me sentía como liberado, como quien se sacó un peso de encima.

Entré en La Plata pasadas las seis de la mañana, no sabía qué hacer, si llamar a Mercedes, pasar por su casa o hacerlo más tarde.

Finalmente, cuando llegué al casco urbano, decidí llamarla. Como la vez anterior, al segundo tono de llamada, me respondió.

-MERCEDES: Hola Luca! ¿Ya regresaste?

-LUCA: Hola Mecha, estoy entrando a La Plata.

-MERCEDES: ¿Querés pasar por casa? Yo ya estoy levantada, estaba esperando tu llamada. Pasá y hablamos!

-LUCA: Bueno, dale! En diez minutos o quince estoy ahí, paso por una panadería y llevo unas medialunas.

-MERCEDES: Te espero! ¿Mate o café?

-LUCA: Lo que quieras!

Pasé por una panadería que sabía que estaba abierta a esa hora, compré unas medialunas y fui para la casa de Mercedes.

Al llegar, abrió la puerta antes de que tocara el timbre, se acercó y me dio un abrazo, un sentido abrazo. Y creo que en ese momento me aflojé y no pude contener las lágrimas.

-MERCEDES: Hola Luca! ¿Cómo estás?

-LUCA: Hola Mecha! Perdón por la hora!

-MERCEDES: No seas tonto! Estaba esperando que me llamaras o vinieras, estaba preocupada por vos. Pasá, sentate que traigo el mate! ¿O preferís un café?

-LUCA: Mate está bien! Ya me tomé un café hace un rato, necesitaba parar un momento y lo hice en la estación de servicio de la ruta.

-MERCEDES: Contame como fue todo!

-LUCA: Ante todo, nada raro pasó, la conversación fue tranquila, aunque en realidad no fue una conversación como tal, apenas dijo un par de cosas, la mayor parte la dije yo.

-MERCEDES: Me imagino lo tenso del momento!

-LUCA: Muy incómodo la verdad! No se esperaba encontrarme ahí y creo que no supo que decir, bueno, en realidad, no tenía mucho para decir supongo.

-MERCEDES: ¿Y firmó los papeles del divorcio?

-LUCA: Con gesto de fastidio, pero los firmó!

-MERCEDES: Creo que imagino la respuesta, pero… ¿Te pidió perdón?

-LUCA: No te voy a mentir, esperaba que en algún momento lo hiciera, pero no, seguramente creerá que no tenía por qué pedirme perdón!

-MERCEDES: Qué boluda es! Ya se dará cuenta al hombre que perdió! No puedo entender cómo se dejó llevar de esa manera, como no pudo darse cuenta que con ese comportamiento, tarde o temprano su vida se iba a ir a la mierda!

-LUCA: No sé si le importará eso! Es más en un momento se puso a llorar, pero te digo la verdad, en ese momento no sabía si era porque nuestro matrimonio se había ido a la mierda o por que se le pinchó el plan del fin de semana, aunque no lo creas, hoy sería nuestro aniversario de casados y cagándose en eso, había arreglado con la persona que me inventé, pasar el sábado con él y con un amigo, con dos tipos que ni siquiera les conocía la cara! La verdad es que no conocía a la mujer que tenía delante!

-MERCEDES: Creo que todavía no le ha caído la ficha, ya le caerá! ¿Y con el tema de la tenencia de Mateo?

-LUCA: No puso ninguna objeción cuando se lo dije, quizás luego me diga algo, pero también lo firmó sin ninguna objeción, y ya le dije que haría las pruebas de paternidad.

-MERCEDES: En verdad no entiendo cómo llegó a este punto, yo también la desconozco! Pero bueno, lo que más me importaba era cómo estabas vos.

-LUCA: En verdad bastante tranquilo, pude entender que no había otro camino, no podía seguir con Laura, después de saber todo lo que había hecho, seguramente de no haberme enterado, aún lo seguiría haciendo, y para peor, seguiría diciéndome que me ama!

-MERCEDES: No la puedo entender! ¿Cómo no pudo darse cuenta de que si vos te enterabas, sin dudas la ibas a dejar?

-LUCA: Creo que no le importó! O al menos no demostró ni dijo nada que me hiciera pensar lo contrario.

-MERCEDES: Perdón que te lo diga en este momento, pero sos un tipo bárbaro, con buenos sentimientos, estoy segura que muchos hombres en tu lugar, se hubieran vengado de ella de la peor manera.

-LUCA: Es que no soy así Mecha! Si hiciera algo así, si buscara vengarme de ella, no podría tener la consciencia tranquila!

-MERCEDES: Ya lo sé!

La forma en que me hablaba, en que me miraba y la atención que ponía en cada cosa que yo decía, me hacían sentir muy bien, me sentía comprendido y contenido.

-LUCA: Pero por favor Mecha, dejemos de hablar de todo esto, en verdad es que quiero dejar de hablar tanto de mí, contame como van las cosas con Julio, y cómo lleva Milagros el tema de la separación.

-MERCEDES: Ya iniciamos el trámite de divorcio, me dijo que cómo Mili vivirá conmigo, la casa pasará a nombre mío, él mientras tanto se alquilará algún departamento hasta que pueda comprarse algo.

-LUCA: ¿Y viene a ver a Milagros?

-MERCEDES: Sí, en eso no puedo decir nada de él, la va a buscar todos los días a la escuela y después de la merienda la trae para acá, y nos pusimos de acuerdo en que esté un fin de semana con cada uno, así no pierde el contacto.

-LUCA: ¿Y cómo está él?

-MERCEDES: Yo lo veo bien, por momentos me ha querido dar explicaciones o decirme algo sobre lo que pasó, pero le dije que no quiero saber nada de ese tema, él eligió serme infiel y eso no lo acepto, ni de él ni de nadie.

-LUCA: ¿Creés que con el tiempo lo puedas llegar a perdonar y volver a estar juntos? No sé, digo, si aún te das cuenta que lo seguís queriendo.

-MERCEDES: No, ya no podría volver a confiar en él, de hecho antes de lo que pasó con las tres, ya me había sido infiel otras veces, me lo confesó cuando todo explotó! Ya no hay posibilidad de que volvamos a estar juntos, él hizo sus elecciones. ¿Si yo no me hubiera enterado de sus infidelidades, se hubieran terminado? Supongo que no, de hecho, de las anteriores no me enteré y volvió a ocurrir.

-LUCA: Es verdad!

-MERCEDES: ¿Te puedo hacer una pregunta indiscreta? Aunque por supuesto no tenés obligación de contestármela

-LUCA: Si, claro! Preguntá lo que quieras! Con vos siento que puedo hablar abiertamente de lo que me pasa.

-MERCEDES: ¿Le fuiste alguna vez infiel a Laura?

-LUCA: No, claro que no, aunque oportunidades no me han faltado! Te imaginarás que trabajando en un ministerio, y teniendo contacto con tanta gente por mi trabajo, las posibilidades son enormes, de hecho se comentan muchas relaciones entre el personal. Además no me hace sentir más hombre el acostarme con otras mujeres, nunca he sido infiel, ni a Laura, ni a mi anterior novia Verónica.

-MERCEDES: Perdón por la pregunta!

-LUCA: No pasa nada! Me podés preguntar lo que quieras!

Estábamos charlando y tomando mate, cuando de repente apareció Milagros.

-MILAGROS: Hola mami! Hola Luca! ¿Y Mateo?

-LUCA: Mateo anoche se quedó a dormir en casa de sus abuelos, en un rato lo tengo que ir a buscar!

-MILAGROS: ¿Y va a ir a la calesita? Hoy es sábado!

Nos miramos con Mercedes y le dijo que yo venía de trabajar y que estaba un poco cansado, pero le dije que seguramente iríamos, Mateo no se quería perder la calesita de los sábados con Milagros por nada del mundo.

Nos despedimos con un abrazo en la puerta de su casa y me fui a casa de mis padres a buscar a Mateo.

Llegué a eso de las nueve y media y mis padres estaba mateando en la cocina, Mateo aún estaba durmiendo.

Les conté todo lo que había pasado, por supuesto sin los detalles más íntimos y escabrosos, no me interesaba tampoco que odien a Laura, que llegaran a no querer ni verla, pensaba por ejemplo en algún cumpleaños de Mateo, donde se reuniría la familia, y no quería que sea un momento incómodo para nadie.

Al despertarse Mateo y encontrarme en casa, vino corriendo hacia mí y me dio un abrazo que me hizo saltar las lágrimas, me las sequé rápidamente para que no se diera cuenta, y lo primero que me preguntó fue si íbamos a ir a la calesita con Milagros.

Mis padres insistieron en que me quedara a almorzar, y aunque estaba sin dormir, me quedé a comer con ellos y papá hizo un asado que estaba espectacular, como siempre.

Después de comer Mateo estaba apurado por ir a la calesita, así que nos fuimos para el Paseo del Bosque.

Les agradecí todo lo que hacían por mí, y mi mamá se ofreció para ir a buscar a Mateo al jardín y que se quedará en su casa, hasta que yo saliera del trabajo. Se lo agradecí y le dije que ya veríamos como me iba a organizar de aquí en adelante, pues en verdad no sabía que iba a pasar con Laura luego de la separación.

Por supuesto, en el Paseo de Bosque nos encontramos con las chicas y Mercedes me recibió con una sonrisa.

Ni bien llegamos Mateo y Milagros se fueron para los juegos y nosotros nos quedamos conversando sentados en uno de los bancos.

-MERCEDES: Debes estar reventado Luca, estás sin dormir, ¿querés ir a descansar un rato y que Mateo se quede conmigo?

-LUCA: Te agradezco Mecha! Pero la verdad es que necesito estar con él, verlo sonreír y pasarla bien, y de paso aprovecho tu compañía.

-MERCEDES: Gracias Luca, a mí también me gusta mucho que charlemos, supongo que en este momento no debe ser bueno estar solo.

Cerca de las cinco de la tarde, nos fuimos para casa, invitamos a Mercedes y a Milagros a merendar en casa y ambas aceptaron entusiasmadas.

Los chicos estaban tan entretenidos jugando, qué se nos hizo la hora de cenar y las chicas terminaron aceptando cenar con nosotros.

Después de cenar Mercedes dijo que se irían a su casa, no quería llegar tan tarde y tener que entrar el auto a esa hora.

-LUCA: Vamos que te acompaño, es tarde para que entres el auto vos sola, después nosotros nos volvemos.

-MERCEDES: No quiero que te molestes, debes estar muy cansado!

-LUCA: No es molestia Mecha, si no te acompaño no me quedaría tranquilo, prefiero acompañarte y saber que llegaron bien.

-MERCEDES: Está bien! ¿Luca puedo pedirte un favor?

-LUCA: Sí por supuesto!

-MERCEDES: Cuando me decís Mecha, me haces acordar a mis ex amigas, ellas siempre me dijeron así!

-LUCA: Perdón Mercedes, me acostumbré a que te dijeran Mecha, entonces te diré Merce, ¿qué te parece?

-MERCEDES: Me gusta más, nadie me dice Merce!

-LUCA: Desde ahora, para mí serás Merce!

-MERCEDES: Para mí serás Lu!

-LUCA: Perfecto! Mañana durante el día, tengo que llevar todas las cosas de Laura a mi departamento de soltero, en la conversación, le dije que podría vivir ahí hasta que consiga un lugar, porque a casa no le permitiría volver.

-MERCEDES: ¿Y con Mateo cómo haces?

-LUCA: Voy a empezar a embalar todo cuando se duerma y antes de que se despierte, y después veré en qué momento llevo todo.

-MERCEDES: ¿Querés que Mateo se quede a dormir en casa? Digo yo, para que no vea toda esa movida y para que puedas aprovechar y descansar un poco!

-LUCA: No quiero complicarte la vida Merce!

-MERCEDES: No seas tonto! No me complicas nada!

Y sin darme tiempo a decir más nada, dijo en voz alta:

-MERCEDES: Mateo, ¿te gustaría quedarte esta noche a dormir en casa?

Mateo exaltado y con una gran sonrisa dijo:

-MATEO: Siiii! ¿Puedo papi? Dale!

-LUCA: Está bien hijo, pero me tenés que prometer qué te vas a portar bien, qué no vas a pelear con Milagros y qué le vas a hacer caso a Mercedes!

-MATEO: Sí papi! Me porto bien y le voy a hacer caso a Mercedes! Pero nunca nos peleamos con Milagros!

La miré a Mercedes, y tenía una sonrisa en su cara.

Preparamos una mochila con la ropa y el cepillo de dientes y los acompañé hasta su casa.

Me despedí de Mateos y de Milagros, que entraron corriendo a la casa a seguir jugando.

Nosotros nos despedimos en la puerta.

-LUCA: Gracias Merce! Sos un sol!

-MERCEDES: Gracias a vos, hoy realmente la pasé muy bien!

Nos dimos un abrazo, un beso y me volví para casa, en verdad estaba muy cansado, pero compartir el día con ellas, me había hecho estar un poco más tranquilo, y por unas horas, dejar de pensar en cómo había resultado la situación con Laura y como arrancaba una nueva etapa de mi vida y la de Mateo.

Llegué a casa y me fui directamente a la cama, estaba realmente muerto de sueño y de cansancio.

El domingo me levanté bien temprano, guardé en cajas y bolsas toda la ropa de Laura, todas sus cosas personales y algunas cosas que eran mías, pero que en el departamento no había, sábanas, almohadas, vajilla de la cocina, toallas y toallones, lo necesario como para que pudiera vivir allí, sin que nada le falte.

No voy a mentir, todo aquello me resultaba un gran dolor, muchos recuerdos se fueron en esas cajas, muchos buenos momentos, muchas ilusiones, muchos proyectos que quedaron truncos, ahora tocaba volver a empezar.

Antes del mediodía, lo llamé a Fernando, ya habíamos arreglado que vendría con la camioneta de su papá, y me ayudaría a llevar todo al departamento.

Luego fui a buscar a Mateo a casa de Mercedes, estaban por almorzar, y me insistió para que lo hiciera con ellos.

Poco más de seis semanas, demoró la audiencia del divorcio, en todo ese tiempo, Laura no vio a su hijo, tuve que decirle a Mateo, que su mamá estaba de viaje por trabajo, no había podido decirle, que su mamá ya no viviría con nosotros.

Los estudios de ADN, dieron que efectivamente, Mateo era mi hijo, y aunque no hubiera sido así, igualmente sería hijo mío toda la vida.

Esa mañana, a la audiencia fui con mi abogado y Laura se presentó con una abogada, al encontrarnos en esa sala, quise ser amable y saludarla con un beso, pero ella tan solo me saludó con un gesto de su cabeza.

¿Era ella la ofendida? ¿La traicionada? ¿Tenía yo que sentirme mal por cómo había terminado nuestro matrimonio?

El juez leyó el dictamen, lo único que estaba en discusión era la tenencia de Mateo, ya que no teníamos bienes en común, su auto estaba a nombre de ella, el mío a mi nombre y las dos propiedades estaban a nombre mío desde antes de casarme con ella.

No hubo objeciones respecto de la tenencia, y se fijó un régimen de visitas abierto, es decir que Laura podría ver a Mateo cuándo quisiera.

Imaginé que en algún momento me preguntaría por nuestro hijo, ya que hacía casi un mes que no lo veía ni sabía nada de él, pero no fue así, y me sentí mal conmigo y mal por Mateo, ¿qué clase de madre había elegido yo para mi hijo?

Cuando terminó la audiencia, con todo ya finalizado y firmado, salimos de la sala, Laura caminaba unos pasos delante de mí y aproveché para decirle a su abogada que le dijera, qué podía ver a Mateo cuando quisiera, qué tan solo me tenía que avisar para que estuviera preparado, y también le dije que seguía teniendo el mismo número de teléfono.

Ese día, Laura no cruzó ni siquiera una palabra conmigo, no me esperaba que viniera a decirme nada, tan solo hubiera querido que me preguntara por su hijo.

Al llegar a casa de mis padres, para buscar a Mateo, les conté como había sido la audiencia, y les comenté que ya era momento de decírselo a mi hijo, pero mi madre me dijo, qué días atrás, había escuchado a Mateo decirle a mi papá, qué “me parece que mi mamá ya no lo quiere más a mi papá, es como los papás de mi amiga Milagros, que dejaron de quererse y ya no viven juntos”.

Me sorprendió escuchar eso, a veces los adultos creemos que los chicos no se dan cuenta de las cosas, pero qué equivocados estamos.

Ese día al llegar a casa, le confirmé a Mateo lo que estaba pensando, le dije que papá y mamá ya no se querían como antes y qué ya no vivirían juntos, pero que a él lo seguiríamos amando siempre, que íbamos a ser su papá y su mamá para toda la vida, y su respuesta, me volvió a sorprender.

-MATEO: Yo ya sabía, papi! Cómo los papás de Milagros! Yo un poco la extraño a mamá, ¿ella me extraña?

-LUCA: Claro hijo, lo que pasa que mamá hace un tiempo está con mucho trabajo y tiene que viajar mucho.

¿Qué le iba a decir, que su madre en todo este tiempo no se interesó por él?

Había decidido no hablar nunca en contra de su madre con mi hijo, no ser como esos padres o madres que le llenan la cabeza a sus hijos en contra de sus ex.

Con Mercedes nos seguimos encontrando cada miércoles para tomar un café y conversar, se me hizo una hermosa costumbre.

Luego de un tiempo, cuando a Milagros le tocaba estar el fin de semana con Julio, empezamos a encontrarnos los sábados para cenar.

Me gustaba tanto compartir tiempo con ella, que durante toda la semana, esperaba el sábado para encontrarnos, en el bosque con los chicos, o en la noche para cenar.

Luego de casi tres meses, recibí un mensaje de Laura:

-LAURA: Hola Luca, si no tenés problema, me gustaría ver a Mateo.

-LUCA: Hola Laura, por supuesto no tengo problema, es tu hijo y podés verlo cuando quieras, avisame y arreglamos.

-LAURA: Si te parece bien, el jueves lo voy a buscar al jardín, y te lo llevo a tu casa a la hora de cenar.

-LUCA: Por supuesto, si querés cenar con él, pueden cenar juntos, no hay ningún problema, y a Mateo seguro le va a encantar, a veces me pregunta por vos.

-LAURA: En ese caso te lo llevo después de cenar.

-LUCA: Perfecto!

Por fin había recordado que tenía un hijo, no sabía nada de su situación, ni de cómo iba su vida después del divorcio, tan solo que seguía viviendo en el departamento, o eso creía, nunca me había avisado que lo dejaría.

Tampoco sabía si seguía con sus salidas de los viernes, Pero eso..., esto ya no me importaba, tenía la libertad de hacerlo cuando quisiera y con quien quisiera.

Ese jueves por la mañana, le dije a Mateo, qué al salir del jardín, lo iría a buscar su mamá, qué pasaría la tarde con ella y volvería a casa después de cenar, explotó de alegría al decírselo, lo entusiasmó la idea de ver a su madre y pasar un rato con ella.

Al llegar al jardín, le avisé a su maestra que ese día lo iría a buscar su madre, y le dejé todos sus datos para que le permitan retirarlo.

También hablé con mi madre para avisarle que ese día no tendría que ir a buscar a Mateo al jardín, porque lo iría a buscar Laura. Por la voz de mi madre, me di cuenta que mucho no le había gustado, pero es su madre, tiene el derecho, y Mateo tiene ganas de verla.

Varias veces en ese día, pensé que esa noche al volver, la vería después de tanto tiempo, después de todo lo que pasó.

Pasadas las diez y media de la noche, sonó el timbre, abrí la puerta, y Mateo entró corriendo a abrazarme.

-MATEO: Hola papi!

-LUCA: Hola hijito! Hola Laura, ¿querés pasar?

-LAURA: No está bien! Ya me voy! Gracias!

-LUCA: Podés verlo cuando quieras!

-LAURA: Yo te aviso y lo voy a buscar al jardín! ¿Te parece?

-LUCA: Por supuesto! Y si querés pasar algún fin de semana con él, también podés hacerlo!

-LAURA: Gracias! Chau Luca!

-LUCA: Chau Laura! Que sigas bien!

Su mirada y su postura, parecían la de alguien avergonzado y su tono de voz, era como del que sabe que ha hecho algo mal y busca el perdón.

Estaba decidido a darle la oportunidad de hablar de lo ocurrido, si en algún momento esa era su intención.

A partir de ese día, empezó a ver a Mateo más seguido, al menos una vez por semana lo iba a buscar al jardín de infantes, y lo traía a casa después de cenar, incluso algunas semanas, lo iba a buscar un par de veces.

Mateo siempre me decía que lo pasaba muy bien con su mamá, y yo me alegré por él, no quería que nuestra separación, tuviera un impacto negativo en su vida.

Habían pasado casi diez meses de la separación con Laura y los encuentros con Mercedes eran cada vez más esperados y deseados por mi parte, y creo que también por parte de Mercedes.

Habíamos llegado a tener una complicidad, un conocimiento del uno por el otro, tantas coincidencias en nuestra forma de ver la vida, que indefectiblemente me fui sintiendo cosas de ella.

De a poco fui descubriendo en ella a una mujer inteligente, con la que se puede hablar de cualquier tema, una forma de ser tan cariñosa y amable, comprensiva y siempre preocupada por las personas que le interesan. Extremadamente alegre y con buen humor, optimista y de buen corazón, y por sobre todas las cosas, una madre ejemplar.

En definitiva, una hermosa mujer que me fue conquistando con su mirada y su sonrisa, con su preocupación por mí y por Mateo, aunque no fuera su hijo.

Un fin de semana que Milagros estaba con Julio, le pedí a mis padres si podía Mateo quedarse con ellos el sábado en la noche, por supuesto no tuvieron problema, quería ir a cenar a Buenos Aires con Mercedes.

Cuando se lo propuse, le encantó la idea, y quedamos en que la pasaba a buscar por su casa a la ocho de la noche.

Eran los primeros días de diciembre, un día de sol y de bastante calor, y sería una noche hermosa para pasear por Buenos Aires.

Me di un baño y me afeité, me puse un pantalón azul oscuro, una camisa blanca de verano y unos zapatos, me perfumé y la fui a buscar.

Toqué timbre en su casa, y cuando abrió la puerta, me sorprendí gratamente, Mercedes tenía un hermoso vestido color hueso, unos centímetros por sobre las rodillas, sin mangas, ceñido a la cintura, con un breve escote. Tenía el pelo recogido, aros plateados en forma de argollas bien grandes, un collar y pulsera haciendo juego, hermosamente maquillada, y con unas sandalias blancas de taco alto, que la hacían ver muy elegante. Completaba su atuendo, una cartera blanca que colgaba de uno de sus hombros.

-LUCA: Guau!! Estás hermosa Merce! Bueno, en realidad sos hermosa siempre!

-MERCEDES: Gracias Luca! Vos también estás muy lindo esta noche! La verdad, no sabía que ponerme!

-LUCA: Elegiste muy bien! Estás preciosa!

Fuimos conversando animadamente durante todo el viaje, decidiendo donde iríamos a cenar.

Le dije que alguna vez había ido a cenar a un lindo restaurante en el barrio de Belgrano, y para allí fuimos.

Había bastante gente, pero como éramos solo dos, no tuvimos que esperar mucho, nos quedamos en la vereda y aproveché para fumarme un cigarrillo.

-MERCEDES: Lu, tendrías que tratar de dejar el cigarrillo, te vas a arruinar los pulmones.

-LUCA: Me gusta que me digas Lu, y tenés razón, tengo que dejarlo, últimamente estoy fumando menos, sobre todo cuando estoy con Mateo, no quiero que me vea fumar, pero sí, tengo que dejarlo.

-MERCEDES: Si querés que te ayude, me lo decís!

-LUCA: Lo qué tengo que decirte, es que estás muy linda esta noche!

-MERCEDES: Cállate tonto, me vas a hacer poner colorada!

Y como siempre, su sonrisa me atrapa, me hipnotiza, sus ojos me llenan.

Nos dieron la mesa y nos sentamos, miramos la carta y pedimos los platos, Mercedes un plato de pollo con salsa de hongos, y yo un lomo a la pimienta.

Cenamos con un rico vino, y de postre un brownie con helado que compartimos.

La cena estuvo estupenda, el lugar era hermoso, y nos atendieron muy bien.

Al salir de allí, nos fuimos para Palermo, entramos en un bar y nos pedimos una copa, no sé si por el alcohol o por lo bien que me sentía con ella, pero ya no me lo pude callar…

Continuará…

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