A escondidas en un bar de barrio
La mirada se cruza sin permiso y el deseo se dispara en medio del bullicio. No es solo voyeurismo; es una invitación directa a cruzar la línea que separa la fidelidad del placer prohibido, justo bajo la nariz de quien más debería sospechar.
Era una tarde de domingo de principios de junio, cómo muchas otras veces, mi novia y yo, aprovechando que el Sol estaba más bajo, habíamos quedado con unos amigos para gastar las últimas horas del fin de semana.
Estamos recién levantados de la siesta, me gustaría decir que habíamos echado el típico polvo de siesta, pero se quedó en un intento interrumpido por la llamada telefónica de mi cuñado que ni nos dejó dormir ni follar. He de decir sin entrar mucho en detalles de la descripción que somos una pareja que se cuida bastante, vamos diariamente al gym y nos gusta gustar.
Cuando bajamos las terrazas estaban llenas, menos mal que nuestros amigos habían llegado antes y habían cogido sitio. Nos sentamos en la mesa y yo me pedí un Aquarius, ya que después de los excesos del fin de semana no me apetecía nada alcohólico. Empezamos a comentar y conversar un poco de todo, el calor que estaba empezando a hacer, las ganas de hacer un buen plan de vacaciones, etc... Nada fuera de lo común.
Yo tenía la mirada perdida en el infinito, y como sin darme cuenta, ni tener mala intención acabé reparando en la mesa que tenía enfrente en la cual estaban sentados un chico, una chica muy normal y otra que aunque tenía una buena figura era muy voluptuosa y vestía muy provocativamente un minivestido rojo realmente ajustado y corto, no era la primera vez que la veía, la conocía de vista, de haber coincidido en el supermercado, en la cola de la pescadería etc... Era de esas mujeres que siempre vestía muy provocativa, rozando un gusto poco acertado, un poco "choni" por lo tanto era inevitable no haberse fijado si te habías cruzado con ella.
Yo seguía conversando en mi mesa, aunque con monosílabos y sin prestar mucha atención, ya que la perspectiva que tenía delante me ofrecía una tremenda panorámica de las piernas de la chica del minivestido rojo y de cualquier cosa que pasaba debajo de su mesa, prometo que no quería hacer de mirón, siempre me ha dado asco la figura de ese mirón baboso que va detrás de las mujeres... Así que cuándo me daba cuenta de que sin querer se me iba la mirada corregía y miraba a otro lado.
En un momento dado, cambió la situación de la mesa de enfrente y la chica que iba vestida de una manera normal se despidió dándose dos besos con el chico de la mesa y la chica que vestía provocativamente. Una vez se quedaron solos la actitud cambió drásticamente a muy "cariñosa" se empezaron a dar el lote como si de una peli porno se tratase, el chico metía la mano por debajo de la mesa abriendo las piernas y subiendo el ya de por sí corto vestido de la chica, dejándome una panorámica muy buena de su coño que estaba cubierto por un tanga con transparencias, en ese momento mi calentura subió de sobremanera, nunca había hecho de vouyer, pero estaba muy excitado, mi mente estaba en otro lado siguiendo con la mirada lo más discretamente posible los dedos del chico jugando entre las piernas de esa chica.
En mi mesa mientras, nadie se daba cuenta de lo que estaba pasando, pues creo que la escena era solo visible desde mi perspectiva. Yo seguía la conversación de mi mesa como podía, con monosílabos y cuando alguien hacía referencia a lo distraído que estaba solo respondía "debe ser la resaca" y seguía con lo mío.
La chico de la mesa de enfrente empezó a morder la oreja de la chica cambiando está su postura y repentinamente los ojos de ella se clavaron en los míos, yo rápidamente aparté la mirada y ella lejos de apabullarse me miraba fijamente, como si la situación le hiciese gracia, yo tenía a mi novia sentada al lado, me moría de ganas por comentarle lo que estaba pasando.
Yo no podía más con la calentura, necesitaba ir al baño y al menos refrescarme, así que me levanté como pude para que no se me notase la erección y fui al baño. Los baños de este local tienen diferencia entre baño de hombres, baño de mujeres y baño de minusválidos, pero solo en cuanto al WC, los lavabos son comunes la cosa es que estaba secándome cuando entro por la puerta la chica del minivestido rojo, que me miró sonrió y me dijo "hola", se notaba que llevaba unas cervezas y estaba en el punto desinhibido de la borrachera. Yo que ya había acabado le devolví el "hola", salí y volví a mi mesa.
Ya más relajado estuve un rato conversando con los amigos, cuando la chica de rojo volvió a sentarse. La pareja volvió a la normalidad, siguieron charlando y bebiendo cerveza, en un momento dado la chica le dijo algo al oído al chico y automáticamente este bajo su mano a la entrepierna de la chica, que abrió bien sus piernas mostrándome que no llevaba tanga. El dedo de su chico empezó a recorrer su rajita y ella se dejaba hacer y ponía cara de placer, yo no perdía detalle. Tuve que volverme a ir al baño, necesitaba hacerme una paja, por poco propicio que me pareciese el lugar.
Cuando entré en el baño me eché agua en la nuca y justo cuando me empecé a secar el cuello volvió a entrar ella, que mirándome a los ojos y de una manera muy desihinibida me dijo:
- Qué, ¿hace calor ehh? - Con un acento algo macarrilla, yo respondí
- Ya ves, llevo una calentura... - En ese momento ella sonrió, miró mi paquete y dijo
- No... Si se te nota -
Y justo al acabar la frase, posó su mano sobre mi paquete a la vez que me empujaba suavemente para meterme al baño de minusválidos. Una vez allí atrancó la puerta con el cerrojo y comenzó a comerme la boca, mientras sus manos desabrochaban mi pantalón tratando de liberarme la polla. Una vez sacó mi polla se puso en cuclillas y la engulló de golpe comenzando a hacerme una mamada brutal, metía mi polla dentro de su boca, la sacaba, lamía el tronco y se la volvía a meter una y otra vez. Yo estaba muy cachondo y no faltaba mucho para que me corriese, así que le dije que parase, le quité su vestido y apoyando su espalda contra la pared me agaché quedando frente a su coño para comenzar a lamerlo, primero sus labios notando su humedad, para luego penetrar ligeramente con mi lengua acabando en su clítoris deleitándome haciendo círculos con mi lengua en él, no tardaron mucho en comenzar a temblarle las piernas, dejando escapar un gemido ahogado, en ese momento mi boca subió desde su coño haciendo paradas besando todo su cuerpo hasta llegar otra vez a su boca comenzando a besarla de una manera sucia y pervertida, hasta que me dio un mordisquito en el oído y me dijo... "Métemela, no te preocupes, llevo DIU"
Yo, que soy muy bien mandado, la cogí en volandas y apoyando su espalda contra la pared y levantándola del suelo penetré su húmedo coño empezando a bombear con furia hasta que noté las contracciones de su vagina en mi polla y ella ahogaba otro gemido, no pude más y acabé llenando su coño con mi leche.
Rápidamente me recompuse y salí del baño mientras ella hacía lo mismo y se limpiaba el coño.
Yo salí como si nada, mi novia me sonrió y me dijo "Oye, si que has tardado" a lo que yo me excusé "es que había mucha cola, seguro que alguien estaba follando en el baño"
Cuando me senté la chica del vestido rojo salió y se dirigió hacía la su mesa, se sentó un rato con su pareja, pidieron la cuenta, pagaron y se marcharon abrazándose y de la mano.
Yo me quedé ido el resto de la velada. De cuando en cuando alguien de mis amigos soltaba una frase diciendo "joder, si que estás de resaca, estás empanao". Yo sonreía y decía, "Ya ves".
No tardamos mucho más en subir a casa, no sabía si contarle a mi novia lo sucedido, me daba mucho morbo contárselo pero dado que siempre hemos acordado experimentar en pareja seguro que se iba a enfadar, por otro lado sabía que viviendo la chica del minivestido en el barrio me la volvería a encontrar.
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