Mis consuegros y yo (4)
La boda ha terminado, pero la noche apenas comienza. En la suite nupcial, el padre del novio y el padre de la novia descubren que la madre de la novia tiene una propuesta mucho más excitante que el descanso: un trío que promete cambiar las reglas de la familia para siempre.
Y el día de la boda llegó, a mi hijo se le veía feliz junto a su radiante esposa y los padres de ésta no cambian dentro de sí por la gran satisfacción y orgullo que les producía ver a su hija menor tan bien casada. La ceremonia había salido perfecta, la recepción y atención a los numerosos invitados se había desarrollado según lo previsto, la celebración en el restaurante perfecta, podíamos estar satisfechos y contentos del resultado del evento tal y como lo habíamos planeado.
En medio de la euforia del acontecimiento y tras comer y beber generosamente, el baile de rigor. Empezaron los novios, luego los padres de los novios, soy viudo por lo que no me faltaron candidatas de una familia y de la otra para ser mi pareja. Luego los consabidos intercambios, asi que también baile con Marcela, ya mi consuegra legalmente reconocida.
Hoy va vestida y maquillada para tan importante ocasión. Es una mujer que supera la cincuentena, a pesar de ello hoy se la ve estupenda, radiante diría yo, muy contenta y luciendo sus mejores atributos. Sus kilitos de mas no solo están disimulados, sino que los maneja con maestría para resaltar sus curvas, tanto de su generoso busto como sus nalgas prominentes.
Ha elegido la ropa perfectamente para potenciar sus virtudes y presentarse ante los invitados muy elegante. Lleva un vestido de tafetán azul, con falda en forma de huevo con un lazo blanco a la cintura, cruzado sobre el pecho para configurar un gran escote en uve por delante y media espalda desnuda.
Para los padres de los novios se suele reservar una suite doble para poder terminar la fiesta en familia. Los dos apartamentos se comunican entre sí por una puerta que permite el paso sin tener que salir al pasillo. Nicolás abre la puerta y se presenta en mi habitación.
―Rafael… ¿quieres venir con nosotros a despedir este día tan especial?... No te lo propondría si hubieses aceptado la compañía de mi prima Rosalía tal como te propuse durante el banquete…mira que eres cabezón… si hubieras querido ahora podrías estar pasándotelo rebien con ella… telo digo yo que la conozco bien.
―Gracias Nicolás…te lo agradezco, pero tu prima Rosalía me ha parecido que era demasiado para mi, una fiera… en cinco minutos de conversación ya me ha contado con cuántos hombres ha estado el ultimo mes.
―Jejeje…sí que es así… menuda pájara está hecha… oye… ¿y mi cuñada Nerea?... esa es mucho más discreta… ¿no ha venido a dejarse ver?
―Uy!… ¿la del vestido anaranjado y la flor en el pelo?... esa casi peor que Rosalia, en un momento disto que de confusión ha ido directa al grano…me ha cogido el paquete para palpar el género y cuando ha visto que respondía a sus expectativas le ha faltado tiempo para proponerme que fuéramos a un lugar tranquilo porque quería hacerme una buena mamada “para alejar los malos espíritus y mi soledad”.
―jejeje…si..si… esa también es así… tal como la describes…veo que has tenido un día movidito…Bueno ahora toca relax… Marcela me ha encargado que venga a buscarte… nos tomamos unos tragos juntos como buenos consuegros y luego ya te dejamos que vayas a descansar…¿te parece bien?
―Venga pues…vamos a despedir este gran día tal y como se merece, nuestros han empezado una nueva etapa y nosotros también... me siento liberado…voy a dar un giro a mi vida— le confieso pensando que ya no me tendré que ocupar de las cosas de casa con tanta dedicación como hasta ahora que mi hijo vivía conmigo.
—Vamos a darnos un baño relajante— me dice Nicolas mientras se va desnudando y se mete en la pileta de burbujas— vamos hombre no seas tímido— me apremia viendo que no me termino de decidir.
Le sigo la corriente y me meto en el jacuzzci conservando los calzones, lo que provoca una sonrisita maliciosa de mi compadre.
En cuanto estamos colocados dentro de la bañera, dejando un espacio prudencial para Marcela, aparece ella con un batín anudado a la cintura que a duras penas puede mantener sus generosos pechos a resguardo de nuestras miradas.
—Ven aquí cariño…ponte a mi lado… cuidado con Rafael que hoy ha tenido un día muy ajetreado y está algo nervioso.
—Ahhh, si?... ¿qué te ha pasado?... a mi me lo puedes contar con confianza…ahora ya somos legalmente de la misma familia— dicho esto deshace el nudo del cinturón, abre el batín y deja que le vea una franja de su cuerpo que va desde sus muslos hasta el pecho pasando por las braguitas, el ombligo y el estupendo canalito que se forma entre sus tetas.
—No seáis tan malos conmigo… lo tenéis que entender…en mi vida solo ha habido una mujer…mi difunta esposa…llevo unos meses solo… y no me acostumbro…
—Para eso estamos nosotros… tu confía y déjate aconsejar— dice Nicolas. Marcela deja resbalar el batín por encima de sus hombros y se presenta ante nosotros con la rotundidad de sus curvas.
—A partir de ahora vamos a ser un matrimonio de tres— añade con cierta euforia pensando en los buenos ratos que vendrán.
Marcela con un gesto lleno de coquetería se quita las bragas lentamente. Primero dándonos la espalda, luego de costado y finalmente mostrándonos un pubis coronado por un manojo de pelitos bien recortado que dibuja un exquisito triangulo oscuro justo encima donde se juntan sus muslos.
—Aquí nuestro querido Rafael se ha metido en la pileta con calzones…si no fuera por eso creo que ya tendría el periscopio fuera del agua—
—¡No me digas!... que pudoroso se nos ha vuelto… eso lo tenemos que solucionar— se pone a mi lado dejando que sus tetas floten justo delante, mete la mano bajo el agua y va al encuentro de mi polla.
Lleva dura un buen rato, al sentir que me la coge con tanta determinación no me resisto…estaba deseando que lo hiciera y quiero que note que lo que tengo entre las piernas esta vivito y con ganas de desquitarse de los tiempos de penuria.
—Nico…este chico… es muy…muy malo…mientras nosotros hablamos pensando en buscarle un remedio… él… esta duro como una piedra. Le vamos a tener que castigar….¿no crees?
—Lo de hoy se lo vamos a perdonar…ya se sabe… la emoción de casar a su único hijo…que el pobre no tiene el apoyo de una mujer como tengo yo… en fin…se lo dejamos pasar… pero con una condición…
—A partir de hoy… si te “aconsejamos” una amiga nuestra… tú tienes que cumplir como un caballero… no valen excusas, y si alguien se te ofrece para hacerte una mamada como me has dicho que ha hecho mi hermana Nerea, pues entonces le tienes que llenar la boca para que no pueda ni respirar…¿entendido?— Marcela se muestra contundente.
—Me temo que me vais a llevar a la perdición… aunque… a estas alturas lo estoy deseando…jejeje.
—jajaja… así me gusta — dice Marcela sacando las tetas del agua para que su marido y yo las podemos ver flotando y sumergiéndose mientras ella se deja llevar por su alegría.
—Tengo una petición que hacer…
—A ver…di que es lo que quieres— Nicolás ha respondido rápido, parece que a estas alturas estaba prevista una petición.
—Si…allá va: antes de lanzarme yo solo…quiero que me deis unas cuantas indicaciones…hace mucho tiempo que estoy fuera del mercado y no quiero quedar mal.
—Ahhhh… era eso….jajaja….jajaja… no te preocupes, has caído en buenas manos….jajaja— rien los dos sin poder contenerse.
—jajaja…jajaja…— reímos ahora los tres juntos.
Si no fuera porque ya ha pasado varias horas del convite y que el alcohol ingerido ya está más que destilado podríamos pensar que andamos un poco colocados y eso nos hace hablar más de la cuenta. Si quedaba algún resto de alcohol o en nuestros cuerpos, tras el baño ya ha desaparecido por lo que estamos planeando es completamente real y somos conscientes de ello.
—Rafa, ¿sabes una cosa? Hace tiempo que andábamos buscando algo nuevo, un aliciente para darle vidilla al sexo… contigo y con las combinaciones que se abren para atraer a otras mujeres y parejas lo vamos a pasar genial— Marcela está muy animada por las perspectivas que se abren ante nosotros.
No deja de apretujarse las tetas, de darse tironcitos de los pezones. Se le ve muy excitada, sus fantasías salen a relucir, pronto tendremos oportunidad de vivirlas.
—Venid a mi lado…los dos…al mismo tiempo…deseo tener dos hombres para mi— nos ordena y nosotros dos obedecemos diligentemente.
—Nico y Rafa…Rafa y Nico…aquí tenéis a vuestra mujer…¿la aceptáis y prometéis hacerla feliz todos los días de vuestra vida? pregunta haciendo un recordatorio de lo que esta mañana preguntó el cura durante el oficio.
—Si, lo prometo— Nicolas
—Si, prometo— yo
—Pues ya podemos ir a la habitación a cumplir con vuestra obligación.
—No, no… falta alto— digo interrumpiendo su euforia.
—Tú…Marcela… mujer…esplendida y amorosa…¿aceptas a estos dos “santos varones” y prometes que procuraras hacerlos felices siempre…juntos o por separado… todos los días de tu vida?
—Siiiii….lo prometo…siiiiii
—Pues así sea… ya somos un verdadero “Trionio”, o lo que es lo mismo, un matrimonio de tres—
—Jeje….jaja… jejeje — los tres reímos complacidos, ya estamos comprometidos y hay que celebrarlo por todo lo alto…¿no os parece?
—Vamos a la habitación…los tres juntos como pareja de tres— dice Marcela mostrando su alegría por el reto que se avecina.
No puedo dar crédito a lo que está pasando. Como si fuera lo más normal del mundo han decidido que esta noche la vamos a pasar juntos, nosotros dos a la disposición de mi consuegra, para satisfacer su fantasía de tener dos hombres al mismo tiempo para ella sola. Yo muestro un poco de pudor pues no me hago a la idea de follar con ella en presencia de su marido. A él no parece importarle demasiado, y aunque confiesa que será la primera vez que lo hacen, no le incomoda lo más mínimo.
—Echaos sobre la cama, bocarriba y separados lo suficiente para que yo me pueda poner en medio— ordena decida.
Obedecemos con diligencia, cada cual cogiendo la polla por la parte baja, para mantenerla bien tiesa y vertical, como queriéndole indicar que la nuestra es la mejor por la que empezar.
Se pone de rodillas entre nosotros, se deja caer sobre los talones hasta aplastar su generoso culo sobre ellos. Coge una polla y después la otra, aprieta el puño y tira hacia abajo provocando que nuestros capullos salgan repentinamente del abrazo de sus manos.
—No se cual me gusta más… la de Nico es larga y bastante gordita… pero es la que ya conozco— dice mientras empiezas un lento sube y baja simultaneo con ambas manos.
—Por otra parta la de nuestro consuegro tampoco está nada mal… tienes una polla muy “cabezona” que me apetece probar— este comentario lo acompaña con un movimiento envolvente de su mano sobre mi glande que me hace ver las estrellas.
—yo, yo… —gritamos los dos como dos niños a los que se les ofrece un solo caramelo que no se puede compartir.
—Tranquilos…tranquilos… tenéis mucha Marcela por delante y no os la vais a terminar— asegura para luego dejar caer un poco de baba sobre Nicolas y otro poco sobre mi para que el movimiento de sus manos sea suave y cálido.
Con sus meneos y tocamientos nos ha puesto a cien… apenas me atrevo a mirar hacia mi costado…no quiero ver como le acaricia la polla a mi consuegro. Solo se que la tiene dura, tan dura como la mia…y que Marcela hace con nosotros lo que le da la gana.
—Habéis visto como me tenéis… estoy completamente mojada… no creí que me iba a poner tan cachonda al tener dos hombres para mi sola. Voy a probar como se siente una cuando puede cabalgar con uno y con otro a mi antojo.
Marcela se siente perversa y gusta de provocarnos, tanto a su esposo como a mi que soy el recién llegado. Tira de sus pezones, los retuerce y nos los ofrece para que experimentemos el deseo mas lujurioso.
Me mira, me llama con el dedo, me ofrece sus pechos y me llama para que los lama y mordisquee hasta hacerle gemir y curvar su cuerpo hacia atrás. Nicolas observa y disfruta, esperando su turno. Pone su mano entre las piernas y se aventura a meter los dedos en su coño haciendo que grite como una perra. Gime, suspira…pero no se queja quiere que el juego siga. Debe luchar conta la vergüenza de sentirse follada por los dedos de su marido en mi presencia y el morbo que se ha desatado con nuestra relación a tres.
Enardecido, Nicolas se incorpora coge a su esposa la echa de espaldas sobre la cama, y se las apaña para que las piernas de esta reposen sobre sus hombros para que quede bien dispuesta para que le le pueda comer su coño jugoso
—Si, si…así cariño…cariño mio… comételo todo — le grita mientras sus dedos la pentran y la lengua caracolea alrededor del clítoris.
—¡Quiero más! ¡Quiero más! —Grita mientras piza los pezones y tira de ellos.
Estoy un poco sobrepasado por la escena, algo tímido… no me atrevo a interrumpir lo que hacen ellos
—No seas tímido, Rafa, ven te la voy a mamar como nadie ha hecho en tu vida.
Me espanto de ver lo que ha sido capaz de decir. Un tanto cohibido me acerco hasta su rostro hasta que le pongo mi polla al alcance de su boca. En cuanto la engulló y se la metió en la boca, empecé a gruñir como un cerdo, sudaba, el calor de su boca me volvía loco. No me podía escapar de su abrazo, me tenia sujeto por el culo y no dejaba de mover la boca adelante y atrás hasta hacerla desaparecer por completo.
—Auhhhhh— aullé como un lobo cuando un buen chorro de leche salió para llenarle la boca.
No había aguantado casi nada, supongo que eran las ganas contenidas durante meses. También me sorprendió que fueron varias las andanadas de leche que salieron despedidas, me sentí rejuvenecer… es igual que cuando tenía veinte años, pensé
A continuación vino su orgasmo, Nicolas había hecho una gran labor, con dedos y lengua, con lengua y con dedos hizo que su esposaba se viniera por completo. Gritó corriéndome como una cerda en la boca de Nicolas.
—Guauuu Marcela… me has llenado la boca…no podrás decir que no te lo pasas bien, verdad?
—Cariño….es…es mejor que lo que nos imaginábamos— responde con entusiasmo.
—Si, si… qué rico… deja que descargue yo también… estoy para explotar
—Ah, ¿si? y ¿dónde me la quieres dar? — le replica con un tono picaron— ¿quieres echármela sobre las tetas para que Rafael lo vea?
Deverano.
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- Relato #188354— title-regex: contiguous parts (3 -> 4)
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