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Amor filialabr 2022

Historias del complejo turístico (17)

Javier lo hizo todo por ella: pagó la deuda, enfrentó a su padre y se fue de casa. Pero cuando Leila aparece en su puerta en el complejo turístico, el silencio se rompe. Ya no hay secretos, ni deudas, ni prohibiciones. Solo queda el deseo que ambos ocultaron durante años.

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Historia de Javier

Segunda Parte

El viaje a Bariloche, estuvo espectacular, en verdad la pasé muy bien, aunque hubo algunos acercamientos con un par de chicas, no pasó de algunos besos en un boliche, no pude dejar de pensar en ella en esos días.

Antes de volver, lo típico, compré chocolates para llevar a casa, y a Leila le compré una pulsera de plata, con el símbolo del infinito en dorado, incrustado en medio.

El día que regresamos, llegué a casa a eso de las dos de la tarde, deseando encontrarme con Leila, realmente la había extrañado.

Al entrar en casa, no la encontré, llevé mi maleta a mi habitación y volví a la cocina para comer algo.

Un rato después, escuché la puerta de entrada, y me quedé en la cocina, para sorprenderla.

Cuándo entró en la cocina y me vio, las dos bolsas de la verdulería que traía en las manos, terminaron en el piso, casi corriendo, llegó hasta mí y me dio un abrazo.

-LEILA: Hola javito lindo! Creí que llegarías más tarde! Te iba a esperar con algo rico para merendar!

El abrazo fue interminable, quería sentir su cuerpo entre mis brazos, Eras todo lo que necesitaba!

-LEILA: Si supieras lo que te extrañé estos días!

-JAVIER: Yo también Lei, yo también!

-LEILA: Contame cómo te fue! ¿Con cuántas chicas estuviste?

Intentando ver su reacción, le dije:

-JAVIER: Solo con dos!

Y en su cara, se dibujo una leve sonrisa, pero su mirada, me pareció que decía otra cosa. ¿Acaso ella sentiría por mí algo parecido a lo que yo sentía por ella, y no le había gustado nada que esté con otras mujeres?

No quería hacerme ninguna película, era la mujer de mi padre, quizás si en algún momento, su familia saldaba la deuda, ella sería libre de irse de casa, y quizás en ese momento podría decirle lo enamorado que estoy de ella.

Le pedí que me acompañara a mi habitación, quería darle su regalito.

Abrí la maleta, y del bolsillo interno, saqué el sobrecito con la pulsera.

-JAVIER: Esto es para vos Lei!

-LEILA: ¿Para mí?

-JAVIER: Así es!

Abrió con cuidado el sobre y sacó la pulsera.

-LEILA: Una pulsera! Es hermosa Javito!

-JAVIER: Cuando la vi, supuse que te iba a gustar!

-LEILA: Me encanta! Pero más me gusta porque me la regalaste vos!

-JAVIER: Además para mí tiene un significado.

-LEILA: ¿Cuál javito?

-JAVIER: Me gustaría, qué cuando tu familia pueda saldar su deuda, y ya no tengas la obligación de estar con mi padre, podamos seguir en contacto, me gustaría que sigas existiendo en mi vida, hasta el infinito.

Su mirada fue come de ternura, de comprensión… ¿de amor?

-LEILA: Eso dalo por hecho, vos siempre serás mi javito lindo!

Me volvió a abrazar y al oído me dijo:

-LEILA: Te quiero javito lindo!

-JAVIER: Yo también Lei!

Tenía sentimientos encontrados con la situación de Leila, por un lado quería que su familia ya no tuviera la deuda para poder dejar de estar con mi padre, y por el otro no quería dejar de vivir con ella. Todo un lío en mi cabeza.

Leila cumplía años el trece de noviembre, y para su cumpleaños, saldría a cenar con papá y sus amigos. Era un viernes y Leila almorzaría con su familia.

-JAVIER: Lei, ¿puedo ir con vos? Me gustaría conocer a tu familia.

-LEILA: Si Javi, claro que sí! Quizás notes cierta actitud de rechazo contra tu padre, pero no hagas caso.

-JAVIER: Tienen razón! Si hace tiempo que los aprieta con los pagos, es lógico que mi padre no les caiga bien!

Cuando llegamos a la casa, me presentó a Mario, su padre, a Estela, su madre y a Jazmín, su hermana mayor.

Nos sentamos a la mesa, y la situación era algo tensa, entonces Leila dijo:

-LEILA: Javier es muy amable tienes un buen corazón, es totalmente opuesto a su padre.

A partir de allí, la conversación fue mucho más distendida, por supuesto, me llenaron de preguntas y les conté mucho de mi vida.

Pude ver en ese almuerzo, la hermosa relación de familia que tienen.

Después del almuerzo, me levanté para ayudar a juntar las cosas de la mesa, mientras Estela y las chicas, lavaban los platos, me volví a sentar con Mario.

-JAVIER: Don Mario...

-MARIO: Tutéame hijo, ya me di cuenta que no sos como tu padre!

-JAVIER: Leila me ha contado de la deuda con mi padre, le juro que no sabía que mi padre era prestamista.

-MARIO: Fue en un momento de desesperación que tuve que pedirle ese dinero, estábamos por perder la casa.

-JAVIER: Me imagino!

-MARIO: Aún le debo más de lo que me prestó, pero desde que está Leila con él, por lo menos, no me aprieta, pero los intereses son muy altos, y lo que le doy por mes, no alcanza para achicar la deuda.

-JAVIER: Te puedo preguntar ¿de cuánto es la deuda?

-MARIO: Me prestó seiscientos mil pesos, pero le estoy debiendo setecientos veinte mil. En este momento es impagable para mí.

Las mujeres volvieron a la mesa con el café y unas masitas, me encantaba la relación de Leila con su mamá y con su hermana, me hizo recordar la que yo tenía con mi mamá.

A eso de las cuatro de la tarde, volvimos para casa.

Esa noche salió con mi padre, cuando la vi bajar ya cambiada, no podían dejar de admirar lo hermosa que estaba.

Con un vestido color salmón hasta las rodillas, una chaqueta blanca y sandalias de taco alto también blancas.

-JAVIER: Estás hermosa Lei!

-LEILA: Gracias javito lindo! Algún día me voy a poner linda para salir con vos!

-JAVIER: Ni falta que hace! Siempre estás linda!

-LEILA: Qué cosita que sos!

Minutos después bajó mi padre, como siempre con traje, pero esta vez sin corbata.

Me saludaron y salieron.

Después de la conversación con Mario, pensé en la gente que le debería dinero a mi padre, que aprovechándose de la necesidad, cobraba intereses usureros.

Sentado en el sillón, mirando la tv sin mirar, decidí subir al estudio de mi padre, nunca lo había hecho, pero quería ver que podía encontrar en su computadora.

Su usuario, tenía contraseña, no sabía si mi papá era ágil con la tecnología, probé la típica, uno dos tres cuatro cinco, sin resultado, probé con su nombre, con el mío, con su fecha de nacimiento, pero ninguna era, hasta que se me ocurrió escribir, “19demayo”, que es la fecha de su cumpleaños, y se abrió la sesión.

La primer sorpresa que me llevé, fue darme cuenta que en casa hay cámaras instaladas, al abrir el programa, vi que las cámaras eran seis, una la entrada del frente, otra en la que da al jardín, en la escalera que va a la planta alta, en el estar, el comedor y en su dormitorio.

¿Serían para vigilar a Leila? De no ser así, ¿qué sentido tenía una cámara en el dormitorio? ¿O estarían desde que vivía mamá, y era para vigilarla a ella?

Seguí husmeando en su computadora, en una carpeta, encontré una planilla, con un montón de pestañas, cada una tenía un nombre, y estaban las deudas de todas las personas, los pagos realizados y los intereses. Mire varias pestañas y en algunas, al costado decía '"apretar".

Supuse entonces, qué mi padre tendría a alguien, qué visitaría a esas personas para cobrarles, y seguramente también para “apretarlos”.

Abrí la pestaña de Mario y pude ver la deuda que tenía, los pagos que fue realizando, con la fecha correspondiente, pero al costado decía, " no apretar".

Me dio mucha bronca, saber qué siendo Leila su mujer, seguía engrosando la deuda de Mario, seguramente para retener a Leila.

También encontré una carpeta qué me llamó la atención, se llamaba, "mío", al entrar había otra carpeta, y dentro de esta otra más, y dentro otras carpetas más, ocho en total.

Al abrir la primera, encontré un par de videos, al reproducirlos, pude ver a mi padre, teniendo relaciones con una mujer qué no conocía, por la fisonomía de mi padre, pude darme cuenta que era de hacía algunos años, eso quería decir, qué le había sido infiel a mamá. Los videos no tenían audio, solo imágenes, pero las fechas de grabación, me confirmaba que mamá aún vivía.

Voy abriendo todas las carpetas, en todos estaba con una mujer distinta.

Por la luz que entraba por la ventana, pude deducir que esos encuentros, habían sido, durante el día, probablemente mientras mamá trabajaba y yo estaba en la escuela. Qué hijo de puta!

La última carpeta, tenía varios videos dentro, al reproducir el primero, me encontré a Leila, desnuda sobre la cama, masturbándose, no pude dejar de mirar su cuerpo, se la veía realmente hermosa, sus hermosas tetas no muy grandes, sus pezones se veían erguidos, su vientre plano, su mano derecha se ocupaba de su entrepierna, recorriéndola desde abajo hacia arriba, haciendo círculos con sus dedos sobre su clítoris, mientras que la izquierda, iba de una teta a la otra, era algo por demás excitante, pero me sentía mal, estaba invadiendo su privacidad, supongo que si tenía la necesidad de hacerlo, sería porque quizás las relaciones con mi padre, no la satisfacían.

Los demás videos no quise mirarlos, si todos eran de Leila, me sentiría mal, sobre todo si en algún video, estaba con mi padre.

Cerré todas las carpetas, borré el historial de documentos abiertos, y cerré la sesión.

Salí del estudio de mi padre, y recorrí la casa buscando las cámaras, ¿cómo nunca me había dado cuenta qué había cámaras?

Las encontré a todas, todas perfectamente disimuladas en los cielorrasos, en las lámparas y en los muebles.

Después me fui a mi habitación, con una sensación amarga, no sabía muy bien con quién estaba viviendo, ¿qué otras cosas escondería mi padre?

Detrás del escribano recto y exitoso, había un hombre con pocos escrúpulos.

¿Sabrá Leila que en la casa hay cámaras? ¿Estaría al tanto de qué mi padre la observaba cuando está sola?

Tendría que decírselo en algún momento, y también, tener cuidado en los momentos con ella.

Empecé a pensar cómo podría hacer para que Mario pudiera saldar su deuda con mi padre, Leila estaba atada a él, por salvar a su familia, sin poder seguir adelante con su vida.

Un par de días después, le dije a Leila que tomáramos unos mates en el jardín, el día estaba hermoso y era un buen lugar para hablar tranquilos.

Preparó el mate, unas macitas y nos sentamos en las reposeras del jardín.

-JAVIER: Lei, tengo que contarte algo que hice, sé que no está bien, pero de todas formas lo hice.

-LEILA: No me asustes, ¿qué hiciste Javi?

-JAVIER: La noche de tu cumpleaños, después de que salieron con papá, fui a su estudio, y estuve revisando su computadora. Y descubrí muchas cosas de mi padre que no tenía ni idea. Lo primero que descubrí, es que en casa hay cámaras.

-LEILA: ¿Cómo cámaras? ¿Y dónde están? Nunca he visto cámaras!

-JAVIER: Están bien disimuladas, en el estar, el comedor, las entradas, la escalera y en el dormitorio de ustedes.

-LEILA: ¿En el dormitorio? ¿Por qué en el dormitorio?

-JAVIER: Lo que me di cuenta es que están desde hace tiempo, desde que vivía mi madre, y hay grabaciones con un montón de mujeres con las que le fue infiel a mamá.

-LEILA: ¿Y hay grabaciones conmigo?

-JAVIER: En una carpeta hay varios videos, solo vi el primero, perdón Lei, no sabía que era un video tuyo hasta que le di play.

-LEILA: ¿Con tu padre?

-JAVIER: En ese video estabas sola, perdón Lei, si hubiera sabido que eras vos, no hubiera violado así tu intimidad.

-LEILA: En todo caso no fuiste vos quién la violó, sino tu padre, que nunca me dijo que había una cámara en el dormitorio, no te sientas mal javito, ¿qué estaba haciendo yo?

-JAVIER: Me siento muy mal por haberlo visto, aunque cuando me di cuenta que eras vos, lo paré. Estabas desnuda y tocándote. Perdón Leí! No era mi intención mirarte, me siento muy mal por eso, y necesitaba contártelo.

-LEILA: No te sientas mal javito! Vos no tenés la culpa!

-JAVIER: Por favor no le digas nada a mi padre, si no se va a dar cuenta que le revisé la computadora.

-LEILA: ¿En la cocina hay cámara?

-JAVIER: No, en la cocina no!

-LEILA: ¿Las podré ver?

-JAVIER: Si te parece las vemos mañana, no debe faltar mucho para que venga.

-LEILA: ¿Y en tu habitación hay cámaras?

-JAVIER: No, pero por las dudas ya revisé todo.

Por primera vez vi a Leila enojada, pero le pedí que se tranquilice, y que no le dijera nada a mi padre.

Entramos a la casa y le mostré disimuladamente dónde estaban las cámaras, estando los dos en la cocina.

La cena esa noche, fue algo tensa, conversamos muy poco, Leila dijo que no se sentía bien, que estaba con dolor de cabeza.

Al día siguiente, unas horas antes de que volviera mi padre, subimos con Leila al estudio, y le mostré las grabaciones, antes de que las viera, le dije que me iba para abajo, no quería estar allí cuando las viese.

Un rato después, bajo y nos pusimos a conversar en la cocina.

-LEILA: No tienen sonido las grabaciones.

-JAVIER: Supongo que deben ser cámaras de hace algunos años, las más nuevas graban audio también.

-LEILA: Perdón Javito que te lo diga, pero tu padre es un hijo de puta, grabarme sin que yo lo sepa! De todas las grabaciones mías, solo en dos estoy con tu padre, en las demás estoy sola, y por la confianza que tenemos, te voy a contar qué sexualmente, no me pasa nada con tu padre, es más, nunca tuve un orgasmo con él, siempre fingí tenerlos. Es por eso qué me masturbo, pero ya no lo haré más.

-JAVIER: No tomes a mal lo que te voy a decir, pero si en algún momento necesitás hacerlo, podés usar mi dormitorio, nadie se va a enterar, es más, ni siquiera tenés que decirme a mí. Yo también necesito mis momentos de intimidad.

-LEILA: Gracias javito! Sos un sol! Pero no creo que lo haga.

A partir de ahí, todas nuestras conversaciones eran en la cocina, y en el resto de la casa, nos comportábamos normalmente.

Al año siguiente, tanto de ella como yo, comenzamos la universidad, los dos cursábamos por la mañana, y en la tarde estudiábamos juntos en la mesa del comedor, yo con mi notebook, y ella con sus libros.

Al promediar el primer año, conseguí un trabajo grande, qué me quitó un poco de tiempo a los estudios, pero en un par de meses, pude terminarlo.

Con lo que gane en ese trabajo y en otros más chicos, los fondos en mi cuenta, llegaron a los seiscientos veinte mil pesos.

Volví a entrar en la computadora de mi padre, y la deuda de Mario, a pesar de los pagos mensuales que había hecho, estaba en setecientos cuarenta y cinco mil pesos.

Algo tenía que hacer, esa deuda no podía seguir creciendo, y se me ocurrió llamar a un compañero de la facultad, con el que me llevaba muy bien, en alguna ocasión me había comentado, de algunas inversiones que había hecho, quizás podría invertir mi dinero, conseguir alguna buena ganancia, y conseguir que Mario saldara su deuda.

Un mes después, con una inversión de todo mi capital, más otro trabajo que había hecho, llegué a los setecientos diez mil pesos, y decidí ir a ver a Mario a la zapatería para hablar con él.

Al verme entrada solo, se sorprendió.

-MARIO: Hola hijo! ¿Cómo te va?

-JAVIER: Hola Mario, muy bien, ¿Vos cómo andás?

-MARIO: Ahí Vamos querido! Tratando de que el negocio prospere! ¿Qué te trae por acá? ¿Algún par de zapatos?

-JAVIER: Por el momento no Mario, pero si tenés unos minutos, quisiera hablar con vos, y si es posible en privado.

-MARIO: Todavía no tomé café, ¿querés que vamos al bar de al lado?

-JAVIER: Sí claro!

Le avisó a su empleado y salimos, entramos al bar de al lado, Mario saludó al dueño, le pidió dos café y nos sentamos en una mesa.

-MARIO: Vos dirás...

-JAVIER: Lo que Necesito pedirte Mario, es que lo que hablemos quede entre vos y yo, al menos por el momento.

-MARIO: Dalo por hecho!

-JAVIER: Se de la deuda que tenés con mi padre, soy consciente de que es muy duro para vos poder pagarla, y quiero hacerte una propuesta.

Me miró con cara de no entender nada.

-JAVIER: Sé que los intereses son muy altos, y que en vez de achicarse la deuda se va agrandando, y quiero que sepas que no estoy de acuerdo con esa forma de manejarse que tiene mi padre, sobre todo siendo ustedes la familia de Leila, y supongo que por Leila, es que no te ha quitado hasta los calzones.

-MARIO: Estoy seguro de eso, sí Leila no se hubiera enamorado de él, ya estaríamos viviendo debajo de un puente.

-JAVIER: Mario, desde hace un tiempo, estoy trabajando por mi cuenta, cuando empecé a cobrar por mi trabajo, como era menor de edad, la cuenta en el banco está a nombre de Leila, ni siquiera mi padre sabe de esa cuenta. En esa cuenta tengo poco más de setecientos mil pesos, no alcanza para el total de tu deuda, pero quiero que le des ese monto, para que deje de crecer la deuda, quedarían por pagar cuarenta y cinco mil, que seguramente en poco tiempo, se podrá saldar, y además los intereses sobre ese resto, no sería tanto dinero.

-MARIO: Agradezco tú buen corazón hijo, pero no puedo permitir eso, ese dinero es fruto de tu trabajo, y de todas formas, no tendría como devolvértelo.

-JAVIER: Ya imaginé que me dirías eso, pero esa deuda conmigo, no tendría intereses, ni plazo para pagarla, me hace sentir muy mal que tengas que trabajar todo el día, para juntar un dinero que nunca terminas de pagar.

En ese momento, se le llenaron los ojos de lágrimas. No merecían vivir de esa manera, en el fondo, creo que sentía un poco de envidia por la familia que tiene Leila, y con lo que siento por ella, no puedo hacer menos.

-MARIO: Hijo, qué me estés proponiendo esto, me muestra la clase de persona que sos!

-JAVIER: Mario, Tenés una familia hermosa, sos un tipo laburador, Estela también, no merecen estar atados a ese ancla, además quiero mucho a Leila, hemos hablado mucho, y tengo que decirte algo, qué a las claras habla, del tipo de persona que es ella, y el tipo de persona que es mi padre. Pero tengo que pedirte, que por favor no digas nada a Leila de lo que te voy a contar. Sí sabe que te lo dije, me va a matar.

Leila no está enamorada de mi padre, está con él, para salvar la zapatería y tu casa, de no haber sido así, ya te hubiera quitado todo, se sacrificó por su familia, y no puedo permitir que eso continúe así.

Mario no paraba de llorar.

-MARIO: No puedo permitir eso!

-JAVIER: Yo tampoco Mario y es por eso que estoy aquí, Leila tiene que poder seguir con su vida, y creo imaginar que no es ésta. Por lo pronto, conseguí que volviera a estudiar, pero su vida tiene que continuar, recibirse, trabajar, y compartir su vida con quien quiera, y no hacerlo por obligación con mi padre.

-MARIO: Leila tiene razón, tu padre y vos, son el día y la noche. Y sé por Leila, que también te quiere mucho, me ha dicho un montón de veces, qué sos un buen hombre, que a pesar de que sos muy joven, tenés las cosas muy claras.

-JAVIER: Por favor Mario, pasame los datos de tu cuenta del banco, y hoy mismo te transfiero ese dinero, si aceptás, ya mismo te firmo un documento, dónde dice que no hay plazo ni intereses por ese dinero.

-MARIO: Por mí no hace falta, sé que puedo confiar en vos, me lo estás demostrando.

Salimos del bar y volvimos a la zapatería, Mario me pasó los datos de su cuenta, y ese mismo día le transferí el dinero.

Yo tenía un trabajo por cobrar, le dije que hiciera un plazo fijo con ese dinero, y cuándo venciera, intentaría darle el resto.

Casi dos meses después, Mario saldo completamente la deuda con mi padre.

Cuando mi padre le preguntó de dónde había sacado tanto dinero, Mario le dijo, qué era de la venta de un terreno de un familiar que había fallecido.

Una tarde estaba estudiando en la mesa del comedor, cuándo Leila entró a casa, se sentó frente a mí con lágrimas en los ojos.

-JAVIER: Lei, ¿Por qué lloras? ¿Te pasó algo?

-LEILA: Vos me pasaste! Vengo de hablar con mi papá, y me lo contó todo!

-JAVIER: Vení vamos a hablar a la cocina!

-LEILA: Me da lo mismo, no me importa que mire las cámaras! Tendría que saber lo que hiciste, y aprender cómo es un hombre de verdad! No sé cómo voy a hacer para agradecerte lo que has hecho!

-JAVIER: No tenés nada que agradecerme, tenía que encontrar la forma de que siguieras con tu vida y que tu familia trabaje para ellos, no para mi padre, y sobre todo que pudieran vivir en paz.

-LEILA: Papá no paraba de llorar y de decir que Dios te había puesto en su camino.

-JAVIER: Ahora vas a poder dejar a mi padre y seguir con tu vida.

-LEILA: Y eso te lo debo a vos! Es un sol mi lindo Javito!

Esa noche, la cena fue muy diferente, a Leila la veía contenta, risueña, no así a mi padre, que ya se estaría imaginando, que su relación con Leila había llegado a su fin.

Yo por supuesto no hice ningún comentario, y mi padre no tenía que saber de dónde había salido ese dinero.

Pasaron unos días y una tarde al llegar de la facultad, me encontré a Leila con su maleta preparada.

-JAVIER: Por fin terminó tu sacrificio, ya podés volver a tu casa.

-LEILA: Gracias a vos! Mi lindo javito!

-JAVIER: Te tengo que decir la verdad, quería que todo esto terminara, pero te voy a extrañar.

-LEILA: Yo también Javi, y mucho! Sos por lejos, el mejor hombre que haya conocido! Y le doy gracias a Dios por eso! De todas formas, seguiremos en contacto.

-JAVIER: Claro que sí! ¿Ya sabe mi padre que te vas?

-LEILA: Se lo dije anoche, le dije que hoy cuando volviera, ya no me encontraría.

-JAVIER: ¿Y cómo se lo tomó?

-LEILA: Creo que no le cayó muy bien, hasta me pareció qué se puso triste, aunque con tu padre nunca se sabe! Chau javito, hasta pronto!

-JAVIER: Chau Lei! Lo mejor para vos en la vida!

-LEILA: Para vos también!

Acompañé a Leila hasta la calle, y no pude evitar las lágrimas cuando subió al taxi.

Esa misma noche, al llegar mi padre, me saludó como siempre, con un hola" y subió a su cuarto, cuándo bajó, yo ya había puesto la mesa para cenar, Leila antes de irse, había dejado preparada la comida.

-LAUREANO: Vos vas a lavar los platos también!

-JAVIER: Por supuesto!

-LAUREANO: Estarás contento verdad!

-JAVIER: ¿Por?

-LAUREANO: Porque Leila se fue!

-JAVIER: Si te soy sincero, si, y no. Por un lado, por fin se terminó la farsa! pero por el otro, la voy a extrañar.

-LAUREANO: Ya lo creo, te pensás que no me di cuenta como la mirabas, ¿a vos te parece qué está bien mirar así a la mujer de tu padre? A mí no me engañás con esa carita de pendejo bueno! Eso no hace un buen hijo, eso es ser un pendejo de mierda, qué se caga en su padre!

Todo lo que me estaba diciendo, me hizo calentar, y ya no me quería callar más nada, ya había decidido irme de esa casa, no quería vivir un minuto más con él.

-JAVIER: Prefiero ser un pendejo de mierda y no un hijo de puta como vos!

Sin imaginarme su reacción, se levantó y me dio un cachetazo.

-LAUREANO: Quién mierda te crees que sos para hablarme así! Pendejo de mierda!

-JAVIER: Ni más ni menos que el hijo de un hijo de puta qué se aprovecha de la desesperación de la gente para sacarles dinero, qué la va de escribano respetable, y es flor de sorete! Y no te vengas a hacer el correcto conmigo, ¿te pensás que no sé las veces que le metiste los cuernos a mamá? ¿Qué me venís a dar lecciones de moral? ¿Justo vos?

-LAUREANO: Qué sabrás vos pelotudo de mierda! Qué te importa lo que hago yo con mi vida! A ver si todavía tengo que darte explicaciones!

-JAVIER: A mí no me tenés que explicar nada, las explicaciones se las tendrías que haber dado a mamá, pero creo que no fuiste lo suficientemente hombre, para mirarla a la cara y decirle que te habías cogido a no sé cuantas mujeres!

-LAUREANO: No voy a tolerar que me hables así! ¿Quién te crees que sos?

-JAVIER: Haces muy bien, porque no pienso seguir viviendo un minuto más en esta casa!

-LAUREANO: Me parece perfecto, rebuscate la vida vos solo! A ver cómo te va!

-JAVIER: Por supuesto! No pienso llevarme nada de esta casa! Métete todo en el culo! Y Ni se te ocurra volver a ponerme la mano encima! La próxima vez que me tocás, te cago a trompadas!

Me levanté de la mesa, puse en un bolso un poco de ropa, mi notebook, algunas cosas personales y me fui de mi casa.

Esa noche me fui a un hotel, recostado en la cama, sentía una inmensa sensación de paz, veía ese día, como el comienzo de una nueva vida, aunque no podía dejar de pensar en Leila, solo deseaba que fuera feliz.

Al día siguiente pedí un préstamo en el banco dónde tenía la cuenta, cuando me lo otorgaron, alquilé un pequeño departamento, me compré una cama, y una pequeña heladera, contraté un servicio de internet para poder trabajar, y me dediqué al trabajo. Con esos ingresos, más el dinero que Mario me depositaba todos los meses, me iba arreglando.

Con Leila nos comunicábamos por teléfono, dos o tres veces por semana, hablábamos largo rato, contándonos nuestras cosas.

Cuando le conté que había discutido con mi padre y que me había ido de casa, se sintió mal, creyendo que todo era por su culpa.

No me podía engañar, tenía muchas ganas de verla, de abrazarla, de besarla, de decirle a los ojos que estaba enamorado de ella. Pero no quería que nada irrumpiera en su vida, quería que la retomara dónde la había dejado.

Un par de meses después, Mario me llamo por teléfono, diciéndome que necesitaba hablar conmigo, aunque me dijo que no era urgente.

Pasé por la zapatería y fuimos a tomar un café.

-MARIO: Se que lo que te quiero preguntar, es un poco.... como decirlo... me siento un caradura, pero podes decirme que no, por supuesto!

-JAVIER: Decime Mario, sin problemas!

-MARIO: Hace mucho tiempo que no vamos en familia a ningún lado, y me gustaría llevarlos un fin de semana a pasear, por acá cerca, y te quería pedir si puedo no depositarte este mes. Pero por favor se sincero, si no podés no hay problema.

-JAVIER: Pensé que era algo más grave Mario! Por supuesto que sí! y si necesitás otro mes más tampoco hay problema!

-MARIO: Gracias Hijo! Te prometo que el mes que viene te sigo devolviendo!

-JAVIER: Tranquilo Mario! sin apuro! Ya que estamos hablando, ¿cómo anda Leila?

-MARIO: Bien! a full con la facultad! aunque desde que volvió a casa, la veo, un poco más apagada, como que no tiene la chispa de antes, creo que lo que pasó, le ha influido, por momentos la veo callada, pensativa...

-JAVIER: Seguramente con la facultad y con los amigos, o con algún novio, volverá a ser la de antes.

-MARIO: Eso espero! y todo eso te lo debemos a vos!

Nos despedimos, le dejé saludos para la familia, y volví al departamento.

Desde que Leila se fuera de la casa de mi padre, no nos hemos visto en persona, solo hablamos por teléfono y por mensajes, no quería decirle lo que siento por ella, quería que siguiera con su vida.

A principio de noviembre, con algunos pesos ahorrados, decidí tomarme unos días, necesitaba decidir qué hacer con mi vida y con mis sentimientos por Leila, si ella no sentía por mí, nada parecido a lo que yo sentía por ella, tenía que dejarla ir, tratar de olvidarme de ella y seguir con mi vida.

Encontré un complejo turístico en La Lucila del Mar a buen precio y decidí reservar allí para las dos primeras semanas de diciembre.

Sin mi madre y peleado con mi padre, no tenía más familia en Mar del Plata, hacía unos días, me habían ofrecido un trabajo en Buenos Aires y me lo estaba pensando.

Cuando terminaron las cursadas a finales de noviembre, tenía ganas de hablar con Leila, en verdad la extrañaba, sabía que con la facultad estaba muy ocupada, pero no quise llamarla, las últimas veces que habíamos hablado, había sido yo quien había llamado, quizás ella había vuelto realmente a su vida, y de a poco, yo iba dejando de ser parte de ella.

Faltaban un par de días, para que me fuera a la Lucila del Mar, cuando me llamo Leila.

-LEILA: Hola Javito! ¿Cómo estás?

-JAVIER: Hola Lei, muy bien ¿y vos?

-LEILA: Hacia rato que no me llamabas!

-JAVIER: Es que pensé que con los parciales y finales estarías muy ocupada.

-LEILA: Por suerte ya se terminaron las cursadas, solo me queda rendir un final pasado mañana. Javito me gustaría verte un día de estos!

-JAVIER: Si, a mí también me gustaría verte, pasado mañana me voy unos días a La Lucila quiero descansar un poco y decidir si acepto una oferta de trabajo en Buenos Aires.

-LEILA: ¿Te vas a Buenos Aires? ¿A vivir allá?

-JAVIER: Eso necesito pensar, si acepto el trabajo, me voy a vivir allá, de todas formas, aquí ya no me queda familia.

Le conté detalles del complejo donde iría y de la propuesta de Buenos Aires. Hablamos un rato más y quedamos en vernos, si fuera posible, al volver de La Lucila, y antes de irme a Buenos Aires, si es que eso era lo que decidía.

Me fui en micro hasta San Bernardo y de allí en un taxi hasta el complejo.

Me recibieron sus dueños, Gabriel y Mora, me asignaron una de las unidades y me explicaron todo el funcionamiento del complejo, los servicios, el horario del desayuno y todo lo demás.

Aprovecharía esos días para terminar una página web que me habían pedido y que casi tenía lista, y decidir si me iba de Mar del Plata, quizás para siempre.

Los primeros días, me la pasé trabajando, luego del desayuno, me sentaba en las reposeras del deck de madera externo del departamento, y allí trabajaba hasta que ya daba el sol. Como los días estaban lindos, casi todos los turistas, se iban a la playa, solo algunas personas mayores se quedaban en el parque o la pileta.

Cuando terminé la página web, me dediqué a descansar, me sentaba a la sombra del departamento, pero a tomar unos mates y para pensar.

Una tarde estaba sentado a la sombra en uno de los bancos del parque, cuándo Gabriel se acercó y se sentó a mi lado a conversar.

En la conversación me dijo, qué era raro que un chico tan joven, viniera solo, sin amigos o sin una chica, entonces le conté mi historia.

-JAVIER: ¿Sabés que pasa Gabriel?, estoy completamente enamorado de la que era la mujer de mi padre.

-GABRIEL: ¿Y no has podido decírselo?

-JAVIER: Ella es seis años mayor que yo, y desde qué se fue de casa de mi padre, no nos hemos vuelto a ver en persona, solo hemos hablado por teléfono.

-GABRIEL: ¿Y sabes si a ella le pasa algo con vos?

-JAVIER: Siempre Tuvimos una excelente relación, nos llevamos muy bien, pero su forma de ser me confunde, me ha dicho cosas que me han dado a pensar, que puede pasar algo más allá, pero en este tiempo, las mayoría de las veces, he sido yo quien la llamaba. Pero cuando le conté de la posibilidad de trabajo en Buenos Aires, pude sentir como que no le cayó bien, como que se entristeció.

-GABRIEL: Quizás a ella le pase algo parecido, pero nunca te lo haya dicho.

-JAVIER: ¿Y cómo saberlo?

-GABRIEL: Quizás encontrándose, viéndose a los ojos, si ya no tiene relación con tu padre, quizás tengas la posibilidad de decírselo, y ver qué pasa.

-JAVIER: Ya lo he pensado varias veces, pero me da miedo, qué al saber lo que siento por ella, se aleje de mí.

-GABRIEL: Sí lo que sentís por ella, es realmente amor, no lo dejes pasar, intentalo, no te quedes con esa espina clavada, puede salir bien o no, pero si no te jugás por lo que sentís por ella, nunca lo sabrás. Si ella no siente lo mismo por vos, seguramente encontrará la manera de decírtelo sin lastimarte.

Me dio una ´palmada en la pierna, y se fue a continuar con su trabajo, yo me quedé pensando, ¿la habrá tomado por sorpresa el saber que me podría ir a Buenos Aires?

Sí decidía ir a Buenos Aires, le diría de encontrarnos antes de irme, pero estaba completamente seguro, de que si ella me pidiera que no me fuera, me quedaría en Mar del Plata sin dudarlo un instante.

Llegó el último fin de semana, faltaban dos días para volver, después de desayunar, me fui al departamento.

Estaba sentado en el sillón, por supuesto pensando en Leila, y en decirle de encontrarnos al volver a Mar del Plata, cuando escuché que golpeaban la puerta.

-GABRIEL: Perdón Javier, una persona quiere verte, y te está esperando en el comedor.

-JAVIER: Me cambio y voy! ¿Quién es Gabriel?

-GABRIEL: Tengo que volver, no tardes!

-JAVIER: Ahí voy! Gracias Gabriel! La primera persona que se me cruzó por la cabeza, fue mi padre, ¿estaría arrepentido? ¿Querría que vuelva a casa?

¿Y si era Leila? No creo, en este tiempo, si hubiera querido verme, nos podríamos haber encontrado en Mar del Plata.

Me cambié y fui para el comedor, al entrar, se me aceleró el corazón, sentada en una de las mesas, estaba Leila, qué al verme entrar, se levantó, vino hasta mí casi corriendo y me abrazó con lágrimas en los ojos.

-LEILA: Hola javito lindo!

-JAVIER: Hola Lei! ¿Qué haces por acá?

-LEILA: Necesitaba verte!

-JAVIER: Yo también! Y no sabes cuánto!

Salimos al parque y nos sentamos en un banco.

-LEILA: Cuando me dijiste que quizás te ibas a Buenos Aires, tuve la necesidad de verte, quería que hablemos antes de que te vayas.

-JAVIER: Yo también Lei, ya había pensado en decirte qué nos encontremos cuando volviera a Mar del Plata, necesitaba decirte algo.

-LEILA: Decime javito lindo!

El corazón me iba a mil, tomé aire, junte coraje y se lo dije.

-JAVIER: Lei, Hace mucho tiempo que estoy enamorado de vos, no he podido dejar de pensar en vos todo el tiempo, sé que soy muy chico para vos, pero no pude evitar enamorarme de vos cuando te conocí, me sentía muy mal, vos eras la mujer de mi padre, y eso no estaba bien, pero no lo pude evitar, sos una mujer maravillosa, por eso fue que no me acerqué a ninguna otra chica, ni siquiera para pasar el rato, desde que te conocí, estás en mi cabeza todo el tiempo.

-LEILA: Ay mi Javito lindo! qué lindo hombre sos! ¿Por qué crees que estoy acá? No podía dejar que te fueras a Buenos Aires sin saber que desde hace tiempo estoy profundamente enamorada de vos, desde que estaba con tu padre. También me sentía mal por sentir eso por vos, y todo este tiempo necesité para darme cuenta que no me importa que seas más chico, que seas el hijo de Laureano, sos por lejos, el mejor hombre que he conocido, ayer hablaba con papá y mamá, ellos ya lo sabían, ya se habían dado cuenta y es por ellos que estoy aquí. Es más están esperándome en el auto en la entrada del complejo.

Todo lo que me estaba diciendo, no hacía más que enloquecerme el corazón, que se me quería salir del pecho, no pude evitar las lágrimas y la volví a abrazar.

-JAVIER: No lo puedo creer Lei!

-LEILA: Creelo mi Javito lindo! Te amo con el alma, y si decidís ir a Buenos Aires, ya les dije a papá y a mamá, que me voy con vos!

La volví a abrazar, y le di un suave beso en los labios, luego otro, y otro, y ella rodeó mi cuello con sus brazos, quería demostrarle en cada beso, todo el amor que le tengo.

Nos paramos y nos volvimos a abrazar, nada me hacía más feliz que sentir su cuerpo entre mis brazos.

-JAVIER: Cuánto ansiaba este momento!

-LEILA: Y yo mi Javito lindo!

-JAVIER: Me quedan un par de días, ¿Te gustaría quedarte conmigo?

-LEILA: Nada me haría más feliz!

-JAVIER: Vamos a preguntarle a Gabriel si podés quedarte, y le pago la diferencia.

Caminamos abrazados hasta la casa de Gabriel, toqué el timbre y esperamos a que nos atendiera.

Cuando apareció Gabriel, en su cara se dibujaba una sonrisa.

-JAVIER: Perdón Gabriel, quería hacerte una consulta.

-GABRIEL: Sí Javier, por supuesto que puede quedarse, y desde ya sin tener que pagar ningún cargo extra!

-JAVIER: ¿Cómo sabías lo que venía a preguntarte?

-GABRIEL: Los años de trabajar aquí, me han hecho conocer a las personas!

-JAVIER: Muchas gracias Gabriel!

-LEILA: Vamos hasta la puerta que están mis papás en el auto, y les aviso.

Caminamos hasta la puerta de entrada, por supuesto abrazados, cuándo Mario y Estela nos vieron, bajaron del auto, y vinieron a abrazarnos.

-ESTELA: Cuánto me alegro chicos! Me pone muy contenta! No lo podían ocultar! Se les notaba demasiado!

-MARIO: Bienvenido a la familia hijo!

-JAVIER: Gracias Estela, Gracias Mario, ustedes no saben del amor que tengo por Leila.

-ESTELA: Claro que lo sabemos, y también sabemos el amor que ella tiene por vos!

Estela le pidió la llave del auto a Mario, abrió el baúl, y sacó un bolso que le dio a Leila.

-ESTELA: Te traje más ropa hija, no ibas a estar todos los días con la misma ropa, y también algunas cosas de aseo personal.

Leila abrazó a su madre, luego a su padre y nos despedimos, también con abrazos para mí.

-MARIO: Cuidamela mucho Javier!

-JAVIER: Quedate tranquilo Mario, voy a hacer todo lo que esté a mi alcance para hacerla la mujer más feliz del mundo!

-ESTELA: De eso estoy seguro!

Volvimos al departamento, caminando abrazados por el parque.

-LEILA: Creo que mi vieja la tenía más clara que yo!

-JAVIER: ¿Tanto se nos notaba?

Se había hecho la hora de almorzar, y no había nada para comer, le dije que fuéramos a comprar algo, y con cara de pícara me dijo:

-LEILA: ¿Vos tenés mucha hambre?

-JAVIER: Si! De tus besos!

-LEILA: Yo también, pero tengo que decirte algo, estoy en desventaja!

Hizo una pausa con una hermosa sonrisa, yo no sabía por dónde iba ese comentario.

-JAVIER: ¿Qué tipo de desventaja?

-LEILA: Vos a mí ya me conoces desnuda, pero yo a vos no, por eso es que estoy en desventaja!

-JAVIER: Pero eso se puede solucionar rápidamente.

Y en ese momento, me saqué las zapatillas, la remera y el pantalón que llevaba puesto, quedé solo con el bóxer, y mi erección ya se hacía notar.

Le saqué a Leila la remera y el pantalón que llevaba, por primera vez tenía frente a mí a su hermoso cuerpo.

Ella misma se desprendió y se sacó el corpiño, luego la bombachita y yo no tarde nada en quitarme el bóxer.

-LEILA: Uy Por Dios! Ya no te voy a poder decir más mi Javito lindo, ahora te voy a tener que decir Javitote!

En alusión al tamaño de mi pene, que aunque no es demasiado grande, tiene lo suyo, en largo y en ancho.

-JAVIER: Lei, no tengo mucha experiencia con chicas, solo estuve con una y no muchas veces!

-LEILA: Eso no importa mi Javito lindo! Yo estuve solo con un hombre mi anterior novio, con tu padre no cuenta, nunca disfrute con él. Aprendamos juntos mi amor!

-JAVIER: Quiero hacerte la mujer más feliz del mundo!

-LEILA: Desde hace tiempo que lo haces! Aunque ni siquiera nos hayamos tocado.

Me tomó de la mano, y fuimos al dormitorio, no podía dejar de admirar su cuerpo, nada voluptuoso, sus hermosas tetas, medianas, con pequeños pezones, su culito, hermoso, ni grande ni chico, y su pubis con el vello perfectamente recortado.

Nos acostamos y nos volvimos a abrazar, sentir su cuerpo desnudo junto al mío, fue sublime, fue tocar el cielo con las manos!

Nos besamos apasionadamente, nuestras lenguas se encontraron y recorrieron nuestras bocas, besé suavemente su cuello, su pecho, sus hermosas tetas, lamí y chupe sus pezones, y sus primeros jadeos se dejaron oír.

-LEILA: Me volvés loca amor mío!

-JAVIER: Y vos a mí, corazón!

-LEILA: Tengo que confesarte algo, todas esas veces que me masturbé en tu casa, fueron pensando en vos, en que eras vos quién tocaba mi cuerpo, menos mal que las grabaciones no tenían audio, sino tu padre me hubiera escuchado decir tu nombre.

-JAVIER: Yo también tengo que confesarte qué has estado en mi cabeza durante mis masturbaciones!

-LEILA: Qué lindo sos javito mío! Ahora soy tuya, toda tuya, solo tuya! Hasta que la vida me lo permita!

Tomando entre mis dedos la pulsera que le regale, y mirándola a los ojos, le dije:

-JAVIER: Hasta el infinito! Te amo hasta el infinito! Y más allá también!

-LEILA: Siempre vas a ser mi Javito lindo!

Y esa tarde nos amamos, con la mirada, con el cuerpo, con el corazón.

Recorrí cada milímetro de su cuerpo, con mis manos, con mis labios, con mi lengua, no hubo rincón de su cuerpo que no haya visitado. Y fue mutuo, Leila también me recorrió, y vaya si me recorrió!

-LEILA: Te necesito dentro mío, mi Javito lindo! Llevo tiempo esperando este momento! Quiero ser tuya! Toda tuya!

-JAVIER: Claro que sí vida mía, de aquí en adelante, nada nos va a separar!

Nos sorprendió el atardecer exhaustos, dormíamos un rato, y ni sé a qué hora, volvimos al ruedo.

Perdí la cuenta de los orgasmos de Leila, y en esa maratónica tarde noche de diciembre, acabé cuatro veces, algo novedoso para mí.

Al día siguiente, estábamos famélicos pero felices, en el desayuno no dejamos ni las migas, y Gabriel y Mora nos miraban y se sonreían.

Hablando con Leila, le dije que no me iría a Buenos Aires, lo único que deseaba, era estar con ella, y habiendo visto la relación con su familia, lo que menos quería era que estuviera lejos de ellos. Además, estaba seguro, que me sentiría muy bien formando parte de ella.

Caminamos un rato por la playa tomados de la mano, imaginando el tiempo que vendría, queriendo que ella terminara sus estudios, y yo los míos, aunque a pesar de no tenerlos completos, ya tenía propuestas de trabajo.

Salimos a caminar un rato por la playa, almorzamos algo antes de volver al complejo, y al llegar nos volvimos a meter en la cama, cómo negarnos, el comienzo de nuestra vida en común.

Esta vez fuimos previsores, y compramos algo para la cena.

Nos pasamos toda la tarde en la cama, haciéndonos el amor de todas las formas, y no solamente en la cama, también en el sillón, en la cocina y en el baño luego de ducharnos.

Lo que hasta hace unos días, era impensado para mí, se había convertido en realidad, nuestra feliz realidad.

Fin

Epílogo

Aquella mañana cuando sonó el timbre de la entrada del complejo, me asomé y vi un auto en la puerta.

Al acercarme, pude distinguir dentro del auto a un matrimonio y a una chica.

Cuando llegue al portón, la chica bajo del asiento trasero del coche, se acercó hasta el portón y se presentó.

-LEILA: Buenos días señor, mi nombre es Leila, y necesitaría hablar un momento con Javier Villalba, solo un momento por favor.

-GABRIEL: Encantado Leila, mi nombre es Gabriel y soy el dueño del complejo. Tengo que decirte que no están permitidas las visitas, pero Javier me ha hablado de vos, si te parece, te puedo acompañar al comedor para que lo puedas esperar ahí, y yo le aviso a Javier que vaya para allí.

Sus padres quedaron esperándola en el auto, y caminamos con Leila hasta la casa, la acompañé hasta el comedor, y fui en busca de Javier.

Por supuesto ya iba pensando, que esta historia tendía que tener el final como a mí me gusta, con dos personas que se aman, juntas. Y decidí ofrecerle a Javier, que Leila, si así lo deseaba, se pudiera quedar con él los días que le quedaban.

-LEILA: Si fuera posible, por favor no le digas quién soy, me gustaría sorprenderlo!

-GABRIEL: Me parece muy bien! Javier me contó la historia de ustedes, y estoy seguro que se va a sorprender, y sin temor a equivocarme, creo que se va a sorprender gratamente!

Caminé hasta la unidad de Javier y le golpeé la puerta, le diría que lo buscaban, pero buscaría la forma de no decirle quien, quería que se sorprendiera al verla.

Cuando me abrió, creo que se sorprendió, no esperaba a nadie, pero me dijo que se cambiaba, e iba para el comedor.

Por supuesto, sin ser vistos, con Mora presenciamos el encuentro, y los grabé con mi teléfono, fue muy lindo, con el amor que se tenían, esos chicos tenían que estar juntos.

Volvimos a verlos casi un año después, estuvieron diez días en el complejo a finales de noviembre, y por supuesto, les di el pequeño video de aquel encuentro.

Leila nos contó que estaban muy felices juntos, que Javier ya era parte de su familia, y Javier, que Leila había terminado su carrera y que en los primeros días de enero, se iban a vivir a Buenos Aires.

Un nuevo lugar, pero el mismo amor!

Las historias, como a mí me gustan, con el amor al frente!

jejen

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