Xtories

July y yo 17

El descampado se vacía, pero la noche apenas comienza. Tres mujeres, el chulo y una multitud hambrienta de tabúes se preparan para lo que nadie imaginó posible. ¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar cuando el miedo se mezcla con el placer?

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CAPITULO XVIII

CON VIOLETA, MACA Y JULY EN EL DESCAMPADO

Al día siguiente me llamó el chulo. Ya había contactado con los tíos que les gustaba zurrar, y estaban dispuestos a encargarse de la puta que yo decía. Me dijo que lo haríamos el sábado, que hay mas clientes, y podía también mantener a sus chicas.

Le dije que OK y que estaríamos allí a las 11 de la mañana para que pudieran tener una jornada completa.

No sabía quién más llevar, ni siquiera si Maca podría, así es que me puse manos a la obra. La llamé y me dijo que por supuesto. Quedé con ella a las 10:30 en el local. Y no sabía muy bien a quien decírselo, lo hablé con July y me dijo que intentara llevar a Violeta, que la veía como muy necesitada de emociones fuertes.

La llamé, se lo dije, y me dijo que sin problemas, que su marido tenía todo el fin de semana con su madre. Quedé con ella a las 10:30 en el local también. July me dijo que si su madre se encargaba del local, ella también venía a mirar, tenía curiosidad por ver ese mundillo.

Por supuesto que Amparo se ofreció encantada a quedarse como jefa del local, asi tenia mas descanso, y además más responsabilidad, cosa que la encantaba.

El sábado a las 10,30 estábamos los cuatro en el local. Tras los pertinentes saludos, las conté la primera experiencia en la rotonda, salvando detalle para no romper las sorpresas, en caso de que el chulo lo quisiera hacer igual, aunque Maca, ya le había yo ido contando algo por el móvil en su luna de miel.

July les había preparado un conjunto de ropa similar al que llevaron Isabel y Rocío, así como un neceser con clínex, condones, y agua. Un tanga adhesivo, un top minúsculo y una mini que apenas les tapaba el culo, con medias de redecilla con elástico al muslo.

July, nunca compraba las cantidades exactas, siempre compraba de más por si se rompían o cualquier otra eventualidad.

Se vistieron las dos, y salimos para la rotonda. Llegamos a las once en punto.

Aparque donde la otra vez, y al rato llegó el chulo seguido de una furgoneta de la que descendieron 4 chicas. Me saludó al verme, y me dijo,

“Hermano, siempre sorprendes has traído tres en vez de dos”.

“No, no, esta es July, mi mujer. Ha venido a ver de que va esto, y como ves no lleva ropa para la ocasión”, le dije.

“Hermano, mujer que haya aquí, puta es. Si no tiene ropa apropiada, que se ponga en pelotas”, me contestó el chulo.

Mire a July que asintió con la cabeza.

“Bueno, está bien. La mejor manera de ver de que va es participar. July, tienes más conjuntos?”, le pregunté.

Cuando me volvía a mirarla y esperar su respuesta, ya estaba desnuda poniéndose la misma ropa que Maca y Violeta.

“Genial “, dijo el chulo, “Ahora son tres putas, ves?”.

“A ver, las tres aquí, con las tetas al aire”, les dijo el chulo.

Las tres se pusieron donde les había ordenado el chulo, y se levantaron los tops, para enseñar las tetas.

El chulo empezó a tocarla las tetas a las tres.

"Buen género, hermano, gustarán a los clientes. A ver, putas, las tres de rodillas y a comer polla a vuestro Dios", les dijo sacándose la polla.

Las tres se arrodillaron y empezaron casi a pelearse por meterse la polla del chulo en la boca.

"Tranquilas, putas, veo que estáis hambrientas pero hay para todas", les dijo cogiendo la cabeza de Violeta y metiéndole la polla entera en la boca.

Violeta, estaba muy roja, no solo de la polla del chulo, sino también de estar allí en plena calle a cara descubierta, pero se trataba la polla del chulo sin problemas, mientras este la estiraba de los peso es levantando sus tetas todo lo que daban de sí. Estuvo un rato folla dila la boca y paso a July repitiendo la operación. Me hizo un gesto con la cabeza como preguntando cual era la del tratamiento especial. Le señalé a Maca.

Le sacó la polla a Juli de la boca y se dirigió a Maca que se tiró a por su polla como una posesa.

El chulo la soltó un bofetón parando en seco el ardor de Maca.

"Tu puta joven, lame el culo de tu DIOS", le dijo tirándose y dejando el culo a su alcance.

Maca le separó las nalgas con las manos y clavo su lengua en el ano del chulo.

"Mas adentro, puta, mete la lengua más", le decía.

Ya tenía más de la punta de la lengua metida en su ano, y Maca se esforzaba por meterla más sin dejar de girarla

"Vosotras, putas, darle azores en las tetas", les dijo a July y Violeta.

Miré a las cuatro chicas que había traído el chulo en la furgoneta, que indiferentes a lo que hacía el chulo con estas tres, ya estaban abordando coches y subiendo al descampado.

Cuando se dio por satisfecho con la comida de culo de Maca me dijo,

"Hermano, yo te compro puta joven para ser mi mascota, así nunca más tendré que limpiarme el culo, lo hará ella".

"No, hermano, la puta joven me pertenece", le dije

"Las tres a cuatro patas", les gritó el chulo.

Obedecieron.

El chulo por el mismo orden que habían mamado, las fue follando coño y culo con fuerza, como decía el para calentamiento de agujeros de putas.

A las doce más o menos, paro de follarlas.

"Las tres taparle tetas. Ahora vais a rotonda a trabajar para mí. Estaréis catorce horas, hasta las dos de la mañana. Quiero 1500 euros de cada una. Eso significa que tenéis que hacer tres completos cada hora. Las tarifas son.

20 euros mamada.

35 mamada más follada

Y 50 mamada más follada más culo.

Los clientes saben los precios, no intentéis cobrarles más porque me enteraré, y os marcarse esas bonitas caras. Los servicios especiales mearos, pegarlos, cosas así, son más caros, si os piden preguntar precio a hermano que esté por aquí", les dijo.

"Ale, ale, ale, a trabajar putas", les dijo dando palmadas.

Las tres salieron a la rotonda y permanecieron juntas hablando entre ellas. Luego. Me enteré de que hablaban de cómo abordar a los tíos en los coches, que sobre todo para Violeta, era un mundo.

"Te has pasado un poco con los 1500 euros, no?", me dije al chulo.

"Es por decirles una cantidad. Eso les hará esforzarse", me contestó.

"Sabes tratar a las putas", le dije.

"Vivo de ellas, tengo que saber tratarlas", me contestó.

"Y no vives mal", le dije señalando le las joyas que llevaba y el iPhone que gastaba.

"No, pero hay mucha tonta. Sabes?, después de la pandemia, muchas quedaron sin trabajo y con muchos pagos que hacer. Venían y se ofrecían. Yo las dejaba ponerse a todas siempre después de usarlas yo.

Algunas a la media hora se iban, otras solo estaban un día y algunas aún siguen hoy. Yo sé que no es fácil para ellas, algunas casadas, otras casi vírgenes, pero bueno las que les guste y les rente continúan, y bien formadas", me dijo el chulo muy cargado de razón.

Las tres ya enfilaban en respectivos coches el camino del descampado.

“Oye, vas a darlas también paseo por el barrio?”, le pregunté al chulo.

“Si tú quieres, yo paseo. Siempre es una buena publicidad”, me dijo.

“Pues sí, hay una, la tal Maca, que es hija de una que estuvo aquí la otra vez, y como creo que recordaras, vive en el barrio. Me gustaría avisar a la madre cuando vaya a dar el paseo para que baje a verla y si está el padre también”, le dije.

“Te gusta jugar fuerte, eh?”, me dijo el chulo.

“Intento satisfacer las necesidades de mis chicas”, ya veo ya.

“Espera que pido el camión de transporte. Para las doce, por ejemplo?, paseo y luego show perruno”, me dijo.

“Me parece bien, asi puedo avisar a esta”, le dije.

El llamó por teléfono al del camión de transporte de animales vivos, y yo le puse un wasap a Isabel.

“Hola guapa, tengo a Maca en la rotonda, haciendo lo que tú. A las doce, de la noche, darán un paseo por el barrio como hicisteis Rocío y tu. Te lo digo por si te apetece bajar con tu maridito a verlo”.

Tardó un rato en contestar.

“Me he tenido que venir al baño, porque estaba con mi marido. No jodas que tienes a Maca de puta”, me dijo.

“Total. Acaban de empezar. Están con el primer servicio”, le dije.

“Joder, que fuerte, tanto ir a las monjas para terminar de puta”, me dijo.

“Bueno ya sabes lo que dice el refrán, Quien a lo suyo se parece, honra merece”, le dije.

“Ya, ya, entonces a las doce pasan?”, me preguntó.

“A las doce vendrá el camión de transporte. Seguramente pasaran a y cuarto, o por ahí, y luego hay show perruno, por si queréis también venir”

“Si claro, hacemos una reunión familiar”, me dijo.

“Bueno, avisada estas. Si quieres ya sabes”, le dije.

“Vale”, me dijo.

Pues eso, no sabía si vale de que sí o vale de que no, pero ya se vería.

Bajaron las tres y se dirigieron al chulo para darle el dinero. Este le dijo, que no, que me lo dieran a mí, que él no estaba para eso. Y asa lo hicieron.

Volvieron a la rotonda, y no tardaron en volver a subir al descampado.

Así, hasta las tres, que hicimos un descanso para que comiera unas ensaladas y sándwich que había traído. Habían hecho 9 servicios completos cada una, siguiendo mas o menos lo dictado por el chulo.

Tampoco había ahora mucha gente, o sea que era el momento ideal para parar.

Las tres estaban sin tanga, alguno se los había quedado. Cuando terminaron se metieron las tres en el coche, y echaron una cabezada, para recuperar fuerzas.

A las 16 horas, ya estaban de nuevo en la rotonda.

Al ser sábado y principio de mes, las carteras estaban llenas, y los tíos sabían dónde gastarlas.

Por la tarde, no aparecieron las chicas que trajo el chulo con lo que todo lo que venía tenía que ser atendido por las mías.

Hasta las 21 horas, que ya era noche cerrada, habían hecho 20 completos más cada una, con lo que ya casi teníamos dinero suficiente para pagar al chulo, y aún quedaban unas horas.

A las 10.30, volvió el chulo con tres tios.

Les señalo a Maca,

Dos de los hombres, cogieron una bolsa del coche, y si dirigieron hacia ella. El otro, se metio con el coche en el descampado.

Los dos que fueron con Maca, la desnudaron del todo nada más llegar, incluso zapatos.

Sacaron de la bolsa algo que no acerté a ver que era, por lo que me acerque. Era una especie de tanga, hecho con erizos de castaña. Los erizos de castaña, son la capa que recubre a la castaña cuando aun están en su cascara, y tiene espinas en su exterior, supongo que como protección. Estos pinchos o espinas, muy afilados, se clavan y se rompen con facilidad, y si no se extrae lo que se haya clavado adecuadamente, pueden adentrarse en la carne llegando a formar infecciones considerables.

Los dos hombres la había metido un erizo de estos prácticamente entero en la vagina a Maca, y otro en el ano, separándole previamente las nalgas, para que los pinchos tuvieran toda su eficacia. Otros erizos más recorrían su vulva, hasta el ombligo, y por la espalda hasta la cintura, donde los ataron asegurándose de que quedaran muy tensos.

En las tetas, la pusieron un sujetador de silicona transparente sin tirantes, con varios erizos dentro de las copas, asegurándose que los pinchos incidieran bien sobre los pezones de Maca.

Luego la pusieron una cadena larga en el cuello, cerrándola en torno a él con un candado y tirando de ella, la llevaron descampado arriba. Era un poema verla caminar. Iba medio espatarrada, para evitar en lo posible los pinchos de los erizos.

Se perdieron en la zona más oscura del descampado.

Hice intención de seguirles, pero el chulo me dijo,

“Tranquilo hermano, saben lo que hacen. Han estado esta tarde preparando terreno. No problema”.

Entendí que tampoco podía hacer el numerito así es que no quedaba otra que esperar. Además, mi presencia solo hubiera servido para tranquilizar a Maca, cuando debía de tener la incertidumbre de estar en un descampado a oscuras con tres desconocidos que podían hacerla cualquier cosa.

A la hora y media vi salir el coche, con los tres tíos dentro, y ni rastro de Maca.

Ahora si que era inevitable subir a buscarla. La busque por todo el descampado, sin éxito. Solo me imaginaba que se la hubieran llevado metida en el maletero.

Me dispuse a bajar para pedir explicaciones al chulo, cuando escuche un tenue “RAFA” llamándome. Me volví a donde venia la voz, y no vi nada, iluminándome con la luz del móvil, me adentré un poco más en el descampado.

“Aquí, Aquí”, escuchaba.

Aquello me estaba dando mal yuyu, oía la voz pero no veía donde estaba.

Ya me adentré un poco mas allá del descampado, y entre unos arbustos, vi la cabeza de Maca saliendo del suelo.

Ostia!!, estaba enterrada hasta la cabeza. El agujero deberían haberlo hecho por la tarde,

Corrí hacia ella, y empecé a excavar a su alrededor.

“Tranquila, tranquila, te saco en un momento”, la decía.

Afortunadamente la tierra no estaba apretada, con lo que podía vaciar con cierta facilidad.

La liberé los hombros y en cuanto puede llegar a sus axilas, la metí por ellas mis manos y tiré de ella sacándola no sin esfuerzo del agujero.

“Bueno ya está, ya ha pasado, ya estas libre”, le decía yo intentando consolarla.

“Esos tres bestias, son geniales. Me han dado por todos lados, me han metido en el coño y en el culo unas cosas verdes con pinchos que han tenido que herirme por dentro. Me han follado como si quisieran reventarme y luego me han enterrado meándome antes de echar la tierra. No se la veces que me he corrido”, me dijo.

Atónito, esta mujer me dejaba atónito. Disfrutaba con el dolor y la humillación de una forma desmesurada. Tenía que preguntar a Azucena si entre las VIPS, había alguna piscologa, porque esta chica tenía que parar de alguna forma.

Tenía el cuerpo lleno de tierra, pero eso no fue problema, porque abajo había un camión de Transporte de Animales Vivos, y tenía una manguera con un depósito de agua, supongo que para limpiar el camión después de descargar los animales que llevar, con el que los colegas del chulo, se afanaron en limpiarla profundamente por fuera y por dentro.

En la medida que les fueron quitando la tierra, empezaron a verse las marcas profundas de los latigazos, prácticamente en todo el cuerpo. Incluso un pezón lo tenía casi partido por la mitad, se ve que de algún latigazo o varazo que le había dado de lleno.

“Tenías razón, son unos bestias”, le dije.

“Que va he tenido en varias ocasiones que pedirles que me dieran más fuerte, que me estaban haciendo cosquillas con los latigazos”, me dijo tan genial ella.

Los colegas del chulo, las colocaron a las tres un collar en el cuello y tobilleras y muñequeras, y las hicieron meterse en tres jaulas que había en la parte trasera del camión, en las que de rodillas, cabían. Las otras eran más pequeñas, como de cerdos, o algo así, y estaban en los laterales. Además, justo encima llevaban el cartel de TRANSPORTE DE ANIMALES VIVOS.

Las sujetaron las muñecas a la parte superior de la jaula y las tobilleras en la parte trasera. El collar del cuello a los barrotes frontales, y las pusieron unas cinchas en el estómago sujeta a los laterales de la jaula, supongo que para inmovilizarlas lo mas posible. También unas cuerdas en las rodillas para que mantuvieran las piernas todo lo abiertas que daba el ancho de la jaula. Les pusieron también unas pinzas de cocodrilo en los pezones, y estas atadas a una cuerda, que ataron también a los barrotes frontales de la jaula. Cualquier movimiento del cuerpo, las estiraría de los pezones, y no tenía que ser agradable.

Las mandaron abrir la boca, y las metieron a cada una un hueso de algo no sé exactamente de que y las dijeron que cuidadito con que se les cayera.

Pues ya estaban listas para emprender el paseo. Yo fui detrás con mi coche, para no perder detalle.

Le mandé también un wasap a Isabel, diciéndola que salíamos.

Emprendimos el camino hacia el barrio, las tres iban iluminadas por los coches que se ponían detrás. El espectáculo era salvaje. Los coches que iban detrás, pitaban, decían de todo por la ventanilla y no se separaban del camión.

Cuando entramos en lo que era en sí el barrio, el camión aminoró la marcha. Empezaron a hablar por megafonía del camión. No le faltaba de nada.

“A las doce y media en el descampado de la ermita del santo, espectacular show, que no te puedes perder. Acceso 10 euros por persona”

Tenía cojones el nombre del descampado. Me fijé en un coche, que iba detrás del camión, que prácticamente estaba desde que iniciamos la marcha. Era una pareja de chica y chico jóvenes, que miraban y comentaban lo que veían.

Llegamos a la zona donde intuí que era la vivienda de Isabel, según me había dicho la vez que ella iba en el coche con Rocío. Y allí estaba en el borde de la carretera sin perderse detalle. Maca estaba justo en el lado opuesto o sea que hasta que no pasó el camión no se la podía ver.

Se empezó a formar una caravana de coches detrás del Transporte de Animales vivos.

Siguió el paseo hasta la rotonda de la otra vez, donde dio la vuelta para volver a la rotonda. Yo aceleré para llegar antes a la rotonda, y dejar el coche y ponerme en la entrada del descampado, para no perderme detalle.

El camión de transporte, estaba entrando en la rotonda. Detrás un séquito importante de coches que le seguían como las ratas seguían al flautista de hamelin.

Vi un resplandor detrás mío. Me giré y vi que en mitad del descampado se había encendido un potente foco, iluminando una zona en la que había tres fardos de paja, haciendo un semi circulo.

Las tres putitas ya tenían su lecho preparado para ser montadas por los perros.

Las quitaron todas las sujeciones y las bajaron del camión. Me fije en sus caras. La que más y la que menos tenía cara entre espectacion y miedo, sin saber lo que se avecinaba.

Los coches fueron entrando tras el camión y aparcando donde estaba yo, y en el comienzo del descampado, y todos iban a la rotonda a ver a las tres perras.

Una vez en el suelo las mandaron ponerse a cuatro patas y repitieron la escena de los cuencos con comida para perros aderezada con la orina del chulo y sus colegas. La gente miraba expectante. Serían capaces aquellas tres mujeres de comerse el menú que las habían preparado?

El chulo tomó la palabra,

"A comer perras, no quiero que en los cuencos quede nada, ni líquido ni sólido, y os recuerdo que las perras no emplean las patas para comer".

Soltaron los huesos que llevaban en la boca y las tres metieron el hocico en los cuencos y empezaron a comer, ante el blandir de una amenazante vara que movía el chulo. Aun así, cada bocado que se metía Violeta en la boca, iba acompañado de un sinfín de arcadas.

Me fije en la gente que se había acercado a ver el show, que era mucha. En primera línea estaba la pareja de jóvenes del coche que no querían perderse detalle, luego había de todo, hombres solos, mujeres solas o con otra, parejas,..

Entre las parejas, vi a Isabel con uno que sin duda era el marido y que con ojos desorbitados veía a su hija en cueros a cuatro patas comiendo comida de perros con meados. Sorteando gente, me fui acercando a la pareja. Ya casi estaba a su altura vi llegar a un tío que les saludó.

"Hola Isabel, hola Jaime, oye, no es aquella vuestra hija?", les dijo señalando a Maca.

"Hola vecino. No, no, no. Eso estaba comentando yo con mi mujer, que se da un aire", dijo el marido.

"Ah!, es que como vi otro día a Isabel en el maletero de un coche haciendo más o menos lo mismo, pensé que era un curro que tenían", le dijo.

"¿Como?", dijo el tal Jaime mirando a Isabel.

Aquel debía ser el vecino que comentó Isabel haber visto y que no sabía si el la habría visto y reconocido. Aquello disipaba las dudas.

Se me ocurrió una idea maléfica, pero que sin duda liberaría a Isabel de la presión del marido.

Busqué con la mirada al chulo y e fui a hablar con él.

Mientras los colegas se aseguraban de que los cuencos quedarán bien limpios de comida y meados. Cuando terminaron las tres les pusieron unas correas en los collares, y tirando de ellas las fueron llevando a cuatro patas hacia el descampado.

Los espectadores se abrían para dejar pasar la comitiva y como es lógico, las insultaban, escupían las daban azotea según pasaban a su lado. Vi la cara de deseo de la chica de la pareja joven. Yo creo que la gustaria formar parte de tan ilustre elenco.

El camino fue largo ya que las perras no podían correr mucho a cuatro patas por la arena y piedras del camino del descampado.

Según iban entrando y la gente las seguían, dos colegas del chulo se encargaban de cobrar la entrada a todos los que subían. 10 euros por cabeza. Yo seguía viendo a Isabel, el vecino y el marido, hablar sin parar, y no con muy buena cara Jaime, aunque eso sí, pagaron sus 10 euros y subieron los tres.

Me fui a hablar con el chulo,

"Te has fijado que hay una tía de las que traje la primera vez?", le dije.

"No hermano, cual?", preguntó.

Se la señalé con la mano,

"Ah!, si, la recuerdo", me dijo.

"Está con el marido y un vecino que dije que la vio en el maletero del coche. Me gustaría que te acercaras y la saludarlas, pero en plan muy fuerte, muy guarro", le dije.

"Quieres que el marido se divorcie, ja, ja, ja", dijo el chulo yéndose hacia Isabel.

"Hola puta", le dijo según llegó dándola un morreo y tocándola una teta.

"Eh!, usted, que hace?", le espetó Jaime.

"Tu cliente, te callas. Ahora está con su chulo", le dijo mirando con cara despreciativa al marido.

"Yo soy el marido, nada de cliente. ¿Que es eso de llamarla puta?", dijo el marido.

"Puta trabajó para mí en rotonda. Muy buena follando. Los clientes preguntan por ella", le dijo.

"Pero que está diciendo, tiene que estar confundido", dijo Jaime con cierta desesperación.

"Yo también follé puta, lo hace muy bien moviendo coño para dar placer a clientes, y se veía que estaba muy necesitada de polla", le dijo el chulo.

A la vez ya le estaba tocando el coño por encima del vaquero.

Isabel se dejaba y Jaime alucinaba mientras el vecino sonreía divertido.

“Vamos, puta, cómesela a tu chulo”, le dijo a Isabel.

Isabel no se lo hizo repetir, se arrodilló allí mismo, delante del marido, del vecino y de todos los que quisieran mirar, le desabrochó el vaquero al chulo, le sacó la polla y empezó a comérsela.

El marido no daba crédito a lo que veía, e hizo intención de irse.

Le sujete del brazo.

“Espera Jaime, eres Jaime,¿ no?, le dije.

“Sí, y tu quien coño eres?”, me espetó.

“Pues de alguna manera, el causante de todo esto”; le dije.

“¿Qué?, tu eres el hijo de puta que emputeces a mi mujer y mi hija?”, preguntó.

“Si, podemos decir que así es, pero ellas no hacen nada que no quieran hacer”, le dije.

“Pero que cabrón eres. Y porque no emputeces a tu mujer si es que tienes?”, me preguntó.

“Mírala, ahí está”, le dije señalando a July.

Ante su incredulidad, le conté muy brevemente como habíamos empezado en esto, así como de que manera conocía a Isabel y a Maca.

Jaime me miraba con ojos incrédulos,

“La verdad es que es todo demasiado inverosímil, como para que te lo estés inventando”, me dijo.

Mira tu mujer, comiéndole la polla al chulo, bueno ahora también al vecino, y eso no lo hace porque se lo diga yo, o el chulo, sino porque ella quiere. Por primera vez, Jaime empezaba a mirarme y a escucharme con cierto interés.

“Tío, no me jodas, con el vecino también, no”, me dijo.

“Tenemos un concepto erróneo de la mujer, como pareja. Parece que por el hecho de haberse casado con nosotros, o haberse arrejuntado, ya nos pertenece. Y no es así, ellas deben explorar su sexualidad, en la mejor manera posible, y si tiene fantasías, intentar realizarlas. No lo ves así?”, le dije.

“A ver, a ver, que te veo venir. La teoría es muy bonita. El problema es cuando se lleva a la práctica”, me dijo.

“Mira tu mujer, está a nada de ponerse a cuatro patas, para que la folle el chulo, el vecino, y todos los que quieran apuntarse, y tú que te vas a ir a tu casa?”, le dije.

“No lo dudes, aun no voy por la vida de cornudo consentidor”, me dijo muy digno.

“Pero no te das cuenta de que todo eso son tabúes sociales, normas absurdas impuestas por una sociedad machista?, mira ya se coloca Isabel”, le dije.

“No me jodas, no me jodas”, decía Jaime.

Isabel se había quitado los pantalones y el tanga, y se tumbaba boca abajo en un fardo de paja, mientras que el chulo, sin contemplaciones se colocó detrás y se la metió de un golpe., ella seguía chupándosela al vecino.

Jaime no daba crédito a lo que veía, de hecho se acercó para comprobarlo, y vio como el chulo follaba a Isabel sin goma ni nada.

“Alucinante tío. Ya he visto bastante, encima sin goma la pedazo puta”, me dijo.

“En serio?, no te gustaría a ti follarte a jovencitas chavalas de 19-20 años, incluso de la edad de tu hija, y porque no a tu propia hija?”, le dije.

“Pero que dices, pervertido, que jovencita va a querer algo con un viejo como yo”?, me dijo.

“Me das una oportunidad?”, le pregunté.

“Pierdes el tiempo”, me dijo.

“Vale pero tu quédate aquí, y mira como disfruta Isabel”, le dije.

Me la iba a jugar todo a una carta, a la chica jovencita del coche, que pensaba que andaba mas salida que el pico de una mesa. Los busque con la mirada, y estaban pegados a las tres perras, aunque la chica no perdía de vista a Isabel y lo que hacía. Me acerqué a ellos, y me dirigí al chico,

“Hola, espectáculo interesante, eh?”, le dije.

“Si, la verdad es que aquí le hace falta poco a la gente para meterse en faena”, me dijo.

“Y tú no te animas con tu chica?”, le pregunté.

“No es mi chica, es mi hermana. No quedaría bien”, me dijo el.

“Ah! Hola, yo soy Rafa, tu?”, le pregunté a la chica.

“Aitana”, dijo ella.

“Que edad tienes?”, le pregunte.

“18, puedo ver estos espectáculos”, me dijo ella muy segura.

“Sí, por supuesto, y participar también”, le dije.

“Participar?, cómo?”, peguntó.

“Te gustan los maduritos?”, le pregunté.

“Que quieres, que folle contigo?”, me preguntó sin cortarse un pelo.

“Mentiría si te dijera que no, pero ahora quiero que me eches una mano con un amigo, seguro que encontramos la forma de compensarte”, le dije.

“Que amigo?”, me pregunto Aitana.

“Ves aquel canoso que está allí viendo como se follan a su mujer, le dije.

“No me jodas que aquel es el marido”, me dijo.

“Lo es, digamos que estoy en fase de convencimiento, para que le deje hacer a su mujer lo que le plazca, que es precisamente lo que está haciendo, y si me echaras una mano te estaría muy agradecido”, le dije.

“Y que es lo que tendría que hacer?”, me preguntó.

“Pues, sexo, algo elemental, para que se calme”, le dije.

“Y a cambio?”, preguntó.

“Que te gustaría?”, le pregunte yo.

“Va a haber luego perros?”; me pregunto.

“Si, están previstos”, le dije.

“Quiero que me folle uno”, me dijo Aitana.

“En serio?”, le pregunté.

“Sí”, llevo detrás de ello hace mucho tiempo. Este tiene un amigo que tiene un Gran Danés u esta que lo va a traer que lo va a traer, pero no lo trae nunca”, me dijo Aitana.

“Bueno, aunque esté fuera de cartel, seguro que no le importa alaugno de los perros, pegarte una buena follada”, le dije.

“Pues si eso es así, vamos a ver a tu amigo”, me dijo ella.

Fuimos junto a Jaime.

“Jaime, mira, te presento a Aitana, es un yogurin, 18 añítos, y le gustan mucho los maduritos canosos”, le dije.

“Hola Aitana”, dijo Jaime muy cortado.

“Me ha dicho Rafa, que te has quedado muy solo mientras tu mujer se divierte, y eso no puede ser, no te parece?”, le dijo Aitana.

“Y que te parece si mientras esperas, tu y yo hacemos más corta la espera?”, le dijo Aitana.

“Yo, ehhh, bueno no sé, si tú quieres….”, le dijo Jaime sin terminar de creerse que se le estaba ofreciendo ese bomboncito.

“Te parece que empecemos por aquí?, por poner esto grande y duro?”, le preguntó Aitana, mientras que con una mano le tocaba el paquete por encima del pantalón.

Jaime no tuvo ni que contestar, porque Aitana, ya le había metido la mano por la cremallera del pantalón, y le estaba tocando la polla.

No tardó mucho este en empezar a excitarse, y empezar a tocar a Aitana. Empezó por las tetas metiéndola las manos por debajo del jersey que llevaba.

A todo esto las tres perras, ya estaban en su ubicación, las habían tumbado boca abajo en un fardo de paja a cada una y sujetado los pies a unas estacas que pusieron en el suelo para que mantuvieran las piernas separadas.

“Señores vamos a comenzar el show. Un fuerte aplauso para Zeus, un rottweiler de cinco años, que va a hacer su entrada con el dueño”, dijo el chulo que había terminado de follar a Isabel, y estaba otra vez a su negocio.

El dueño entró con el perro, y todo el mundo aplaudió. Calculaba que habría más de 100 personas que evidentemente sabían que allí se practicaba la zoofilia, y les gustaba. Zeus fue olisqueando los tres coños y se centró en el de Violeta, que empezó a lamer con ganas.

Luego presentó a Coco, un Doberman de seis años, que se centró en el coño de July. Y por último a Bruno, Mastín de 5 años, que se fue a por Maca, que era el coño que quedaba libre.

La gente se había acercado para presenciar lo mas cerca posible, el apareamiento de los tres canes.

Isabel por su parte, tenía la polla del vecino en su coño, y la de un espontaneo en su culo,, y Jaime ya se estaba follando a Aitana a buen ritmo. Goyo por su parte, no sabía a quién mirar, y porque decidirse. Me acerque a él y le pregunté,

“Goyo, que te gusta más?”.

“A mí me gustaría follarme a esta”, me dijo señalando a Violeta, “siempre he fantaseado con follarme a una que pudiera ser mi madre, aunque a aquella también me la follaba”, me dijo señalando a Aitana.

Me acerque al chulo a preguntarle cuantos perros había. Me dijo que nueve. Le dije lo de Aitana, y me dijo que sin problemas, que hablaría con el dueño de uno de estos primeros para que cuando acabaran los nueve repitiera.

Mientras los dueños ya habían guiado a los perros para penetrar a las tres perras, y ahora les daban sus pollas a mamar.

Cuando estos tres soltaron a las perras, entraron otros tres y luego los otros tres.

Había visto a Isabel follando con 5 tíos más y a Aitana con otros también aunque no sé cuántos.

Cuando terminaron los tres últimos, el chulo me dijo que trajera a la chica, y me fui a buscar a Aitana.

El chulo la presentó,

“Y ahora, señores y señoras, y aunque fuera de cartel, hay una voluntaria que quiere probar a uno de los tres primeros perros. Denla un fuerte aplauso. La gente aplaudió a rabiar viendo que aún no se había terminado.

Apareció Aitana, que estaba totalmente desnuda, y la colocaron en el fardo de paja del centro y trajeron al Doberman, que aparentemente era el más promiscuo.

Yo hable con Violeta, y le conté lo de Goyo, y se la presenté.

Violeta le dio un beso y le dijo,

“Pareces mi hijo. Quieres follarte a mami?”.

Dicho y hecho, se tumbaron en la hierba y a follar. July y Maca, fueron requeridas por gente del público, y también estuvieron follando.

Aitana, ya tenía la polla del Doberman dentro y se agarraba al fardo de paja para no moverse ante las embestidas del animal, jadeaba, y volvía la cabeza hacia atrás buscando el morro del perro para morrear con él.

Me las apañe para rescatar a maca de los que la follaban, y llevármela con Jaime.

“Papa”, dijo ella.

“Hija”, dijo él.

“Tienes la polla muy flácida. Te ha ordeñado alguna de estas?”, le preguntó con todo el descaro.

“Si, una chica, no sé dónde está ahora”, dijo el padre contadísimo.

“A ver déjame ver que podemos hacer”, dijo Maca cogiendo la polla de su padre, y empezando a mamarla.

Jaime, volvió a ponerse en forma casi con las primera lamidas de Maca.

"Hija, esto no está bien. No deberías seguir", le dijo.

"Aquí no hay padres ni hijas, hay un macho y una hembra, satisfaciendo sus instintos sexuales más bajos.

Aquello parece que terminó de despertar a Jaime, que viéndose ya con la polla bien dura, agarró por la cabeza a Maca y empezó a follarle la boca a tope.

"No sabes zorra las veces que he deseado hacer esto.

Maca le miraba a los ojos, sin duda recordando la cantidad de veces que había entrado en su cuarto o en el baño sin avisar y la había pillado en cueros, disculpándose con un" Lo siento Maca", pero recorriéndole el cuerpo con la mirada de arriba a abajo.

Jaime que ya estaba lanzado, la sonaba las tetas apretándoselas y estirándole de los pezones como si no hubiera un mañana.

Se dio cuenta de las marcas que tenía en el cuerpo y le preguntó,

"Estos arañazos te los han hecho los perros?"

Maca con la polla de Jaime en su garganta no podía contestar, aunque negó con su cabeza.

Jaime ya con su bravura de macho hispano, se tumbó en el suelo y le dijo a Maca que le cabalgara.

Maca lo hizo poniéndose sobre él y metiéndose la polla en el coño sin dejar de mirarle a los ojos.

Empezó a moverse con la polla dentro frotando su clítoris con el peludo pubis de Jaime.

"Las marcas me las han hecho unos señores con un látigo para enseñarme a ser una buena puta. Y me han metido erizos de castaña en este chochete y casi en el culete, y me han filmado coño y culo muy duro, y luego me han enterrado en un agujero dejándome solo al aire la cabeza, y avisándome de que si no era una buena puta, la próxima vez no dejarían la cabeza al aire, me enterraron entera", le dijo Maca con voz ñoña, y Jaime que la escucha a embelesado, si no explotó dentro de su coño, fue porque al oír lo del culo, supo que el también tenía que encularla.

Siguieron así un rato con Maca ñoñeando aún más contándole su experiencia con Marco, la luna de miel y los mexicanos, y su blacknight, sus visitas al fuckhole, en definitiva la cantidad de tíos que la habían filmado.

Jaime no aguantaba más la dijo que se levantará y se pusiera a cuatro patas y empezó a encularla mientras le daba azotea en el culo que se oían en todo el descampado.

Cuando Jaime vio que se corría, se la sacó del culo a Maca y se la metió de nuevo en el coño dándole un par de embestidas y descargando sin duda todo el semen que le quedaba dentro de Maca, acompañándolo de gruñidos, bufidos. Isabel lo había estado presenciando todo con cara de satisfacción. No por el hecho en sí, sino porque su marido no podría decirla nada, después de follarse a su hija.

Me sorprendió que ninguna hiciera ningún comentario sobre la follada canina, aunque supuse que en algún momento July las pondría al tanto, ya que yo le había contado con pelos y señales, lo que pasó en la rotonda con Isabel y Rocío.

A las cuatro de la madrugada ya casi no quedaba gente en el descampado, por lo que decidimos dar por finalizado el show. El chulo me agradeció las chicas. Fui y a darle dinero, y me dijo que no que le comprara unas chuches, sobre todo a Maca, que seguro que se las había ganado.

Me despedí de Aitana, que aún seguía en éxtasis después de la follada del perro, y de Goyo que igualmente, aun digería el polvo con Violeta. Les di unas tarjetas del local para que se pasaran por allí. Quedaron en hacerlo.

Volvimos al local, casi con las tres en pelotas, y nada más montar en el coche, se durmieron. Debían de estar agotadas. Me daba cosa, que se fueran así en coche a sus casas, así es que tire para la mía, después de recoger las pertenencias de cada una, sin que se despertaran.-

CONTINUARA

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