Xtories

July y yo 16

Sonia solo quería una despedida diferente, pero no imaginaba que el encargado del local le enseñaría los límites de su propio cuerpo. Entre la vergüenza y el placer, descubrirá que su boda es solo el comienzo de una vida dedicada a ser usada.

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CAPITULO XVII

PREPARANDO DESPEDIDA DE SONIA

Después de su paso por el local, maca me dijo que cada vez tenía más claro que el sexo convencional, era muy aburrido para ella. Que necesitaba sentirse como con los mexicanos, o como con los negros, ser el último cero a la izquierda, y que todos pagarán con ella sus frustraciones y cabreros.

En pocas palabras, ser una basura.

Estaba claro que era una firme candidata para servir a Nikolai. Había sabido darle a Claudia lo que necesitaba, o algo más fuerte aún, pero no terminaba de gustarme el tal Nikolai. Con demasiado alcohol en el cuerpo, seguro que no controlaba nada.

Se me ocurrió hablar con el chulo, y preguntarle si él podía organizar algo duro, algo fuera de lo normal y que habitualmente sus chicas se negarán a hacer.

"Claro, hermano, yo te puedo conseguir lo que tú quieras, cuéntame que necesitas", me dijo.

Le conté por encima su historia, el paso por el fuckhole, su luna de miel, y el Blacknight, y le dije que el sexo convencional se le quedaba pequeño, que lo que necesitaba era humillación a tope, y sado.

"Uhmm, tengo clientes que gusta de pegar chicas. Alguna vez he tenido que pegarles yo por pasarse con mis putas. Seguro que estarían encantados de tratar a tu puta", me dijo.

"Vale, pues mira a ver si puedes hablar con ellos y organizar algo, sobre todo hazles ver que es una basura y que han de tratarla como tal", le dije.

"Traerías dos como la otra vez?, te lo digo por organizar a mis putas", me dijo.

"Sí, no hay problema”, le dije instintivamente pensando en Violeta.

"Vale, ¿querrías también perros?, me dijo.

" Sí, a tope. Lo que se te ocurra", le dije.

"Vale, pues hablo y te digo", me dijo el chulo.

Por un momento, pensé en llevar nuevamente a Isabel, pero ya la conocían y era mejor cambiar, aunque si la avisaría de que su hija iba a estar en la rotonda. Supuse que sería suficientemente humillante para Maca el que su madre, y porque no su padre la vieran de esas cuidas.

Bueno, quedaba esperar a que el chulo me dijera algo.

Esa misma tarde, me llamaron de la puerta, diciéndome que había una chica preguntando por el encargado.

Me acerqué a la entrada, y vi a una chica mona más colorada que un tomate.

"Hola, buenas tardes, ¿en que puedo ayudarla?", le pregunté.

"Hola, buenas tardes, soy Sonia y una compañera de trabajo me ha comentado que estuvo aquí en una despedida de soltera y que le gustó mucho. Yo voy a hacer mi despedida y quería enterarme", soltó Sonia casi sin parar fruto de haberlo ensayado mil veces antes de decidirse a entrar.

"Si, la despedida de Maca, la recuerdo perfectamente, pero pasé y lo hablamos más tranquilos", le dije.

Me siguió y pasamos a la zona del diván delante de los clientes en bolas y follando a las chicas.

"Buff, que vergüenza", me dijo Sonia.

"Sí, pero no hay otra forma de llegar aquí, y así de paso ve lo que hay", le dije.

"Ya, ya lo he visto", me dijo sentándose en el diván.

Sonia unía a su juventud un par de generosas tetas a no ser que fuera todo relleno, y el vestido negro de micra que llevaba, le marcaba una figura estilizada.

Empezó a contarme,

"Pues eso, tengo 27 años, me caso el mes que viene, y quiero hacer mi despedida en 15 días, más o menos. Por supuesto paso de disfrazarme de abeja y ponerme una diadema con dos penes, ni de ir a unos Boys que allí las mujeres parecemos subnormales. Por eso cuando Lucy me habló de esto, y sobre todo que haces sexo sin que te vean, me llamó la atención ", me dijo Sonia ya más calmada.

" Sí, entiendo lo que quieres. La de Maca, en la que estuvo la tal Lucy, que la recuerdo, contó además con el añadido de que los amigos y amigas se pusieron de acuerdo y celebraron la despedida del novio el mismo día y aquí también, con lo que todos los amigos del novio se follaron a la novia, pero sin saberlo ellos. Es la gran ventaja ni te ven la cara ni ves quien te folla", le dije.

"Y como sería", preguntó.

"Pues depende de cuantas seáis y cuantas quieran estar en los puestos, sólo hay tres puestos para follar y dos de calentamiento que llamó en que las chicas maman, ahí se les ve la cara, aunque se pueden poner una máscara", le dije.

"Yo ya he hablado con las que van a estar en la despedida y a todas si no se les ve la cara les ha parecido genial. Tengo el problema de mi madre y mi tía, que también se han apuntado y a ellas no sé cómo decírselo", me dijo Sonia.

"En la despedida de Maca, también estuvieron su madre y su hermana, las tres en un puesto, y ella en el centro. Les hice unos carteles poniendo NOVIA, MADRE NOVIA, HERMANA NOVIA, como había anunciado que había despedida de soltera, aquello era un morbo añadido", no recuerdo exactamente ellas estuvieron toda la tarde, primero abiertas al público en general, luego solo para los de la despedida del novio, y luego otra vez al público, calculo que las fallarían 70 tíos sin problemas, aunque eso a la novia y la madre, porque a Lucy y la otra amiga las follaron menos porque estuvieron menos tiempo. Eso si, se hincharon a mamar.", le dije.

"Bufff, que fuerte. Lucy me dijo que una semana después aun le dolían las mandíbulas, el coño y el culo de lo que se lo follaron. Por cierto, ¿el culo es imprescindible?, lo digo porque nunca he hecho nada por ahí", me dijo ya muy suelta.

"También es algo habitual. Yo por eso las cito una hora antes de abrir, para revisarlas. A la madre de la otra novia tuvo que rasurarla mi mujer, porque no se le veía el coño con tanto pelo. Luego yo les estrené el culo a las dos, y son problemas", le dije.

"Jo, pues yo lo tengo arreglado, pero con pelo, y mi madre una selva amazónica, mi tía no sé", me dijo.

"Está a tiempo de arreglar eso. Es mucho más higiénico toda depiladas. En cuanto al culo como te dije antes ya tengo experiencia en abrir anos, y ninguna se ha quejado", le dije.

"Jooo, y que lo haría el mismo día de la despedida? ", preguntó.

"Sí, aunque si también hubiera que abrirse lo a mama y a la tita, llevaría más tiempo", le dije.

"Ya, ¿y cuánto costaría?", preguntó.

"Nada, al no estar las chicas habituales, que también se merecen un descanso, todo lo que se recaude sería para el negocio", le dije.

"Ya, y todos con preservativos, ¿no?", preguntó.

"Sí, menos yo. Siempre pruebo a las chicas antes y no lo uso. Soy totalmente de fiar", me dije.

"Antes?, ¿cuándo?", me preguntó.

"Antes de ponerlas en la cabina. Para muchas es la primera vez que follan con otro que no sea su pareja habitual, y es una buena forma de romper el hielo", le dije.

"Unos días antes, supongo", me dijo.

"Y si estas decidida a hacerlo aquí, incluso puede ser ahora mismo", le dije.

"Cómo?, no, ahora mismo, no. No estoy preparada", me dijo.

"A ver, no es una colonoscopia, lo único que tienes que hacer es querer. Pruebas una cabina y así sabes lo que estás ofreciendo a tu madre, tía y amigas en la despedida", le dije.

"Ya, pero hay que estar metalizada, y yo ahora no lo estoy", me dijo.

"Cuantas pollas has probado en tu vida?", le pregunté.

"Ehhh, pues seis, creo, si, seis", me dijo dudando.

"Y la primera vez con cada uno, ¿estabas mentalizada?, pregunté.

" No, la verdad es que no. Surgió ", me contestó.

" Lo ves? ", le dije acercándome a ella y empezando a morrearla.

Dudó unos instantes, pero respondió al morreo. Aquello ya no tenía marcha atrás.

Empecé a sobarla sobre el vestido, aunque poco a poco mis manos se fueron abriendo camino buscando carne.

Ella respondía al morreo y al sobo empezando a respirar más agitadamente.

No tarde en buscar los bajos del vestido, y tirar de él hacia arriba.

En nada quedo al aire, el tanga de Sonia y poco después el suje, hasta que al final salió por su cabeza, sin que opusiera ninguna resistencia.

“No debería hacer esto, no debería….”, decía Sonia.

La cerré la boca con la mía a la vez, que le desabrochaba el suje.

Al momento sus tetas emergieron de entre las cazoletas del sujetador, como dos bolas duras, que empecé a masajearlas con fuerza.

“Me encantan tus pezones, areolas en su medida justa, y unos pezoncitos como dos garbanzos, casi embutidos en las areolas, que seguro en cuanto se estimulen un poco saldrán como dos misiles”, le dije.

“Ufff”, dijo Sonia.

Y a eso fui los cogí con los labios y empecé a aspirarlos a la vez que con la lengua los masajeaba. No tardé en notar como efectivamente iban saliendo y engordando.

Cuando entendí que los dos estaban a tope, los cogí con los dedos y empecé a estirárselos retorciéndoselos un poco.

Un leve quejido acompañados de suspiros fue la respuesta de Sonia.

Ante mi sorpresa, noté su mano palpando mi pantalón buscando mi polla.

Decidí facilitarla el trabajo, soltándome el botón y bajándome la cremallera. Su mano se perdió dentro de mi pantalón y pronto sentí sus dedos sobre mi polla.

Mis manos para no ser menos bajaron hacia su coño, empezando a sobárselo por encima del tanga.

Note claramente su humedad, mientras ella ya había sacada mi polla del pantalón y la masturbaba sin duda buscando su máximo tamaño. Se medio escurrió entre mis brazos y empezó a mamármela. La deja hacer. Se veía que le gustaba mamar. Le dejé un rato, que se calmara mamando y cuando la vi muy lanzada, la levanté, la bajé el tanga y se lo quité.

Apareció ante un pubis relativamente poblado de pelos, que daban paso a una raja muy marcada, intuyo que por la hinchazón de los labios por la excitación. Empecé a sobárselo, y Sonia empezó a jadear como una descosida.

La tumbé en el diván, y se la metí.

“No te corras dentro, por favor, no tomo nada”, me dijo.

“Si”, la dije, “me correré dentro, pero de tu culo”, la contesté mientras la follaba a tope. Estuve un buen rato follándola, hasta que vi que se corría, momento que aproveché para sacarle la polla, ponérsela en el ano y la dije,

“La tendré ahí, hasta que tu ano se haga amigo de mi polla y la deje entrar”.

“Bufff”, decía Sonia sin parar.

El flujo que llevaba mi polla, más el que había resbalado del coño de Sonia, facilitó que el ano se fuera abriendo, y note como mi polla empezaba a entrar en él.

Sonia, puso cara de pánico cuando lo notó, que poco a poco fue cambiando a cara de asombro, cuando sintió que mi polla entraba en su culo.

Se la metí del todo, y empecé a follárselo, en principio lentamente, para luego ir incrementando la intensidad, cuando comprobé que su ano no ofrecía ya ninguna resistencia.

“Dios Mio, Dios Mio”, decía Sonia. La estuve enculando un rato el culo, alternando con el coño, para que el ano se cerrar, y luego volver a abrirlo.

Decidí encularla fuerte para correrme en su culo como la había dicho antes, y así lo hice.

“Ves como no era tan complicado?”, la dije.

“Lo veo, lo veo, joder que follada”, me dijo ella.

“Si, pero aún no te has corrido, y eso no está bien”, le dije.

Empecé a pajearla con la mano. No creo que tardara ni 3 minutos en empezar a arquear el cuerpo, a aullar, y a correrse como una autentica fuente.

Super agitada, se movía en el diván.

“Bueno, toca relajarse Sonia, aunque si quieres te pongo en un puesto, y así pruebas a ver que tal”, le dije.

“Joder, no, ya he tenido suficiente”, dijo ella.

“En la despedida lo mismo te follan 70 tíos, deberías saber lo que es que te follen uno detrás de otro”, le dije.

“Pero no esto depilada”, me dijo.

“Tampoco se va a terminar el mundo por eso”, le dije.

“Bueno, está bien. Espero no arrepentirme, pero todos con condón, por favor”, me dijo.

Quite a Amparo de su puesto y puse a Sonia. A amparo no la venía mal descansar de vez en cuando, era mucho trajín para ella.

En cuanto los clientes vieron el coño joven de Sonia, hicieron una fila delante de ella para follarla. Yo tenía miedo a cómo reaccionaría con el culo, estos no se andaban con contemplaciones, pero lo asimiló bien y todos pudieron hacer uso de sus dos agujeros.

Cuando terminó la jornada, la saque y la pregunté,

“Bueno Sonia, ¿que tal?”, ya estaba July conmigo que también le daba ánimos.

“Has estado como una campeona, muy bien”,

“Cuantos me han follado?”, preguntó Sonia.

“20”, le dije, “ha sido un buen entrenamiento para la despedida”.

“Joder, en 27 años 6 y en unas horas, que no se ni cuantas han sido 21 con la tuya, me dijo”.

“Es lo grande de esto”, le dijo July

Sonia se marchó con el número del teléfono para avisar exactamente del día y la hora en que irían, y ya de paso me confirmarían quienes iban para los puestos.

CONTINUARA

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