Xtories

La clínica 1

La clínica está vacía y el silencio solo se rompe con el sonido de la respiración pesada. Chelo, la alumna que siempre ocultaba su cuerpo bajo ropa deportiva, se tumba en la camilla y le pide que 'rompa el hielo'. No es una contractura lo que busca, sino la liberación que solo él puede darle.

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Este relato queda fuera de tus preferencias actuales. Lo mostramos porque llegaste por un enlace directo.

Siempre me ha gustado el deporte. Desde muy pequeño, he ido probando de todo tipo, desde jugar al futbol, a correr maratones. De montar en bici, a la escalada. No despuntaba como un primera clase, pero me defendía notablemente en todos. Así que lo tuve claro, cuando acabe COU, me lance a estudiar educación física en el INEF.

Fueron años bonitos y un poco duros, sobre todo cuando terminé la carrera y me tuve que lanzar al mundo laboral.

Estuve varios años, que no encontraba mi sitio. Vivía de sustituciones en colegios, pero no acababa de terminar de meter la cabeza en ninguno. Probe en algún gimnasio, pero no era lo mío. Pasar horas enseñando a coger una correcta postura a musculitos, me aburria soberanamente. Disfrutaba un poco mas cuando daba alguna clase, pero al tiempo me aburria, y lo dejaba.

Algunos fines de semana, con unos amigos del rocódromo, hacíamos rutas por la montaña, e incluso algún curso de iniciación a la escalada. Gracias a estos fines de semana, ganaba lo suficiente, como para pagar mis gastos.

Viendo que no encontraba un puesto fijo, decidí hacer un curso de un año y medio, en fisioterapia, y osteopatía. Ya conocía bastante del cuerpo humano gracias a la carrera, y fue una forma perfecta de completar mi currículo.

Pero a parte de las rutas de los fines de semana, y algunas sustituciones, paso otro año y decidí dar un giro a todo ello.

Vivo en un barrio de la zona sur de Madrid, en una casita pequeña, pero suficiente para mí. La tengo en una zona nueva que nace cerca del núcleo urbano. Es una zona en plena ebullición, y vi mi oportunidad.

Decidí pedir un préstamo, y monté una clínica, dedicada al cuerpo y la mente. Mi plan de negocio consistía, en ofrecer desde clases de pilates y Yoga hasta fisioterapia. También ofrecía clases de nutrición, y dietética en general. Hasta servicios específicos como entrenador personal.

La clínica era pequeñita. Una amiga llamada Marga empezó conmigo para gestionar la agenda, hacer las veces de recepcionista y gestionar los materiales. Yolanda, una compañera de INEF, a veces venía a dar algún curso de Mindfulness, o incluso si yo no podía ir a a dar alguna clase, ella me sustituía. Teníamos 2 salas, que es donde se daban las clases. También había una habitación más pequeñita que usaba para dar los masajes, y otro como almacén.

Empezamos Marga y yo poniendo toda la ilusión en el proyecto. Para las mañanas, conseguimos formar un pequeño grupo de amas de casa y mamas que no trabajaban, para hacer un día Yoga y otro Pilates. Dejaba siempre de 12 a 14 libre, por algún masaje que cuadrara.

Por las tardes a había una clase de Pilates y otra de Yoga. Mas un par de horas libres por si, cuadraba algún entrenamiento especifico, o alguien quería un masaje.

Yo lo que más disfrutaba eran en las clases la verdad. Casi todo eran señoras en rangos de 45 a 59 años, que necesitaban conseguir flexibilidad, o endurecer el cuerpo.

Mis favoritas eran las 4 alumnas de la mañana... Carmen, Lola, Laura y Chelo. Carmen y Lola eran vecinas. Laura y Chelo eran 2 mamas, que dejaban a los nenes en el cole, y venían a estirar un poco el cuerpo.

Carmen tenía 59 años. Era alta, rubia y caballona. La típica grandona. Tenía dos pechos medianos, y aun con mayas su cuerpo no marcaba curva alguna. Era como todo lineal. Su amiga Lola, por el contrario, era toda explosividad. Tenía 56 años, era mas bajita, mas gorda, y con curvas por todos los lados. Igual que Laura, solía ir con modelos más recatados y anchos, Lola era todo lo contrario. Solía llevar mayas muy muy ajustadas, y arriba normalmente un top que dejaba al aire la tripa, coronada con un piercing en el ombligo. Muy moderna la señora. Debo hacer especial mención a los 2 pechos que marcaba con esos top. Para su edad, se les veía grandes, y muy redondos. En el canalillo, con alguno de los top que usaba, se percibía un tatuaje en medio de las tetas que nunca podía ver completo, por que no me pillara mirándola. Yo aun siendo un guarro, también era un profesional.

Por otro lado, estaban Chelo y Laura. Las jovenzuelas de 47 y 45 años. Chelo era morena, y Laura rubia. Chelo tenia el pelo azabache y muy largo, que siempre solía llevar recogido en un moño. Por el contrario, Laura lo tenía corto por encima del cuello. Y el flequillo sujeto normalmente con una pinza cerca de la oreja... Eran las típicas pijitas, siempre muy pintadas, con pendientes de perlas en las orejas. Sus maridos las mantenían, y tenían que gastar el tiempo en algo por las mañanas.

Chelo, tenía 2 ojos enormes y sin lugar a dudas la mas tetona de la clase. Con el top ajustado de licra que usaba, y aun llevando sujetador deportivo, se percibía perfectamente que estaban caídas y eran enormes. Se notaba que tenía algún michelín, y un poco de tripita. Al igual que Lola, mostraba sus carnes con total desparpajo, Chelo hacia lo posible por ocultarlas.

Por otro lado, estaba Laura. Mas bien feúcha, pero tenía los típicos rasgos, que a base de verlos y de verlos, la acababas viendo de otro modo. Lo mejor que tenía era el culo. Igual que Chelo tenia un poco de barriguita, pero un culo redondito, levantado, y bastante duro. Laura, era como un flan. No se percibían muchas tetas, que se las veía como deshinchadas y caídas de haber sido madre. La cintura se le venia poco tonificada, pero sobre todo el enorme culo que tenía. Era grande y muy caído, casi el doble de su cuerpo. Las piernas, se las veía que seguían la tónica general, muy fofas y descuidadas.

La verdad que lo pasábamos bien. Yo suelo gestionar las clases, de forma muy distendida, y ellas eran muy divertidas. Lola, la vieja canallita, siempre sacaba algún chascarrillo, y acabábamos todos partidos de la risa.

Marga, siempre se reía, cuando las acompañaba a la puerta al acabar las clases.

-Que tal tus mamis hoy??

-Bien, alguna se va a acordar de mí, con las agujetas que van a tener.

-Sabes que las tienes locas verdad???

-No hombre, es que se lo pasan bien en las clases, y eso al final se nota.

-Jose, más de una estaría encantada, de enrollarse contigo.

-Tú crees?? Chelo y Laureta están perfectamente casadas. Carmen, creo que ya no tiene instintos tan primarios.

- ¿¿Y Lola, Jose??

-Lola?? Creo que Lola ya esta perfectamente cubierta en lo que a sexo se refiere.

-Jajaja…tu sabrás, pero a cualquiera de ellas, le gustaría a hacer algo más que yoga o pilates.

La verdad que me queda pensativo, y un poco descuadrado. ¿¿Podía ser que alguna de mis alumnas, quisiera tener algo más que una clase deportiva?? Estuve dándole vueltas, y sin darme cuenta tenia la polla morcillona. Nunca he tenido nada, con una mujer mayor que yo. Tengo 32 años, pero he de reconocer que siempre he tenido un cierto morbo hacia las mujeres maduras. Tengo amigos que me han contado maravillas, sobre ellas. Pero a mi no se me había dado la oportunidad.

Al partir del día siguiente, comencé a prestar especial atención a todas ellas.

La clase comenzó como siempre, empezamos con unos calentamientos. Lola, como siempre en primera fila y muy entusiasta, a su lado Carmen y Chelo y Laura detrás.

Ese día, quise hacer algo distinto. En el calentamiento empezamos a hacer unos jumpings jacks.

Para el que no sepa, se realiza de poniendo los brazos en cruz, y volver a ponerlos pegados al cuerpo realizando un salto en cada uno de los gestos.

Comenzamos a hacerlos, y no podía dejar de observar a Lola y su diminuto top. Ese día llevaba uno color rosa, y unas mallas negras. Al comenzar con los saltos, sus tetas botaban tanto, que parecía que en algún momento, una se le salía. La maya por su lado cuando separaba las piernas, para saltar hacían que se le marcaran perfectamente los labios.

De repente observe que ella me estaba mirando fijamente. Me parecía que tenía una sonrisilla picara, y no pude hacer más que parar el ejercicio. Lolita, la vieja canalla me había pillado degustando ese par de tetas.

Decidí pasar a algo menos enérgico, y empezamos a hacer unos estiramientos. Empezamos a hacer la posición del perro. Es una posición en la que te pones de rodillas, con las manos en el suelo, y luego levantas el cuerpo para acabar haciendo una V invertida hacia el suelo.

Yo paseaba entre ellas, observando la postura y corrigiéndolas, para que no se hicieran daño, y fueran cogiendo fuerza y técnica.

Laureta la pijita culona-flácida, no conseguía mantener la postura cuando tenía que levantar el cuerpo, y ponerse en V. Me acerqué a ella, la pedí permiso para ayudarla, y suspirando me dijo “por favor”. Yo la pase la mano por el abdomen desde un lado, y la ayude a aguantar la postura. La barriga colgaba, y estaba muy muy flácida. Seguimos con la postura, pero ella perdió fuerza de una mano. Se fue vencido hacia adelante, y la tuve que agarrar con ambas manos, para evitar que se escorara. En ese gesto, la cogí de las 2 manos de la cintura, y al auparla para que volviera a hacer la V, me planto el culo contra el paquete. Yo instintivamente me separe. Ella no se si por el gesto, o por la lucha para evitar la caída, ni se inmuto.

El culo lo tenía como imaginaba, muy blando y rebosante.

La clase termino sin mas contratiempos. Como siempre, las acompañe a la puerta. Decidí salir a tomar un poco el aire, y en la puerta estaban Laura y Chelo (las pijitas) fumándose un cigarro.

Chelo empezó a reírse de Laureta, y su amago de caída. Ella se puso muy colorada, de vergüenza.

-Porque me has ayudado Jose, sino caigo de bruces.

-No te preocupes, para eso estamos, para corregiros y evitar que os lastiméis.

Observe más de cerca a Chelo. Tenía un pendiente en la nariz de esos pequeñitos, con un brillante que me volvía loco. Tenía la piel de la cara muy curtida, de haber tomado mucho el sol. Y como unas pequitas por los mofletes, que la daban un aire muy cachondo. Ambas llevaban sendos tatuajes por los brazos, y seguro que en algún punto más de su cuerpo.

Terminé de tomar el aire y comencé a charlar con Marga.

-Jose, tienes una sesión de fisio.

-Genial.

-Chelo, me ha comentado que tiene una contractura en el cuello, y a ver si le puedes echar una mano. (me decía mientras me sonreía de forma burlona).

- Que pesada estas…¿¿Tu crees que un mujeron como Chelo, puede fijarse en mí??

-Jose, estas mazado, eres 15 años más joven que ella. Pues claro que se fija en ti. Soy mujer, y entiendo de esas cosas. Cualquiera de esas perras viejas, entra a comprar a tu tienda.

Estallamos en risas, y me fui pensativo a hacer tareas.

A las cinco, tenía la cita con Chelo. Estaba nervioso la verdad, después de todos los fantasmas que me había metido Marga en la cabeza.

Teníamos la puerta entreabierta de la clínica y vi que Chelo estaba haciendo tiempo fuera fumando.

-Ey Chelo, como estas ¿?

-Bien Jose. Uff un poco jodida con la contractura la verdad. Seguro que me vas a arreglar

-Bueno vamos a verte, y algo podremos hacer.

Casi se me cae la polla al suelo. Chelo venia con unos vaqueros muy ceñidos, que la marcaban mas el culo que las mayas. Era muy alto, y redondo. También llevaba con una camiseta de tirantes, que la marcaba las 2 pedazo de ubres que tenía. Al tener camiseta de tirantes se le veían perfectamente los tatus que llevaba en el brazo izquierdo, desde el hombro hasta el codo. Llevaba el pelo suelto a diferencia, de cómo la veía normalmente en clase, y los ojos y labios perfectamente pintados. Igual un poco exagerado para ir al fisio, pero a mí me puso más nervioso de lo que ya estaba.

Entramos a la sala, la dije que se pusiera cómoda, y salí para dejarla cambiarse tranquilamente.

Cuando entre en la sala, ya estaba en ropa interior. Efectivamente, era un mujeron. A pesar de tener 47 años, tenia un cuerpazo que muchas chicas con 20 años querrían. La hice un escaner rápido. Tenia, una 120 como poco. Estaba muy bronceada, y en las zonas bajas, llevaba un tanga, que dejaba 2 cachetes, muy muy grandes y duros al aire. A parte del brazo izquierdo tatutado, tenia ambos muslos también, y en uno de los cachetes, un labio. Nunca he entendido muy bien ese tatu, pero oyes, que ni tan mal. Tuve que pensar en otra cosa, porque sino, me hubiera empalmado seguro.

-Bueno Jose, que hacemos “rompiendo el hielo me dijo”.

-Date la vuelta, que vea como tienes esas cervicales.

La fui palpando poco a poco el cuello. Efectivamente, tenia una contractura de caballo. La fui siguiente la columna hasta el tanga, y la verdad que para su edad la tenia bastante recta y centrada.

-Tienes que estar bastante jodida. Tienes una contractura enorme.

-Tiene solución doctor??? Igual es que he sido mala “Me decía con voz picarona”

Aquello, me dejo desconcertado. Podía ser, que esa pedazo de hembra, estuviera tonteando conmigo como me decía Marga…Pronto lo comprobaríamos. Le pedí que se tumbara. En la camilla.

Empecé a untarle aceite despacio, por toda la zona cervical, y fui calentado a base de pulgar. Fui bajando, crujiedole poco a poco todo el camino de la columna, pero me chocaba con el sujetador.

-Jose, si te molesta desabróchalo, que sino igual no me dejas bien, y además me lo manchas.

Esto ya no iba bien. Normalmente nunca quito el sujetador. A caso que la contractura o lesión, ese mas por la escapulas y me sea difícil llegar, siempre se queda. Pero en este caso, me deje llevar, y se lo abrí. Empecé a masajearle, toda espalda, intentando liberar la tensión. De vez en cuando notaba que se revolvía sobre la camilla, cuando apretaba un poco por la zona del cuello, se le erizaba la piel.

Iba bajando, y normalente para poder llegar bien al coxis, bajo un poco la braga. En ese caso fue de la tiranta del tanga. Se me escapo, y la hice el tirachinas…ella dio un salto, y nos empezamos a reír. Me puse colorado..

-Perdona Chelo, se me ha escapado con el aceite.

-Si me querias, azotar, no tenías más que decírmelo hombre.

Ella tomo la iniciativa, y se dio la vuelta en la camilla. Aquello que vi, me puso como un palo. Al quitarla antes el sujetador, no se lo había vuelto a poner, así que allí la tenía, en mi camilla, y como única ropa su mini tanga.

Me quede observando aquellas tetas. Eran como imaginaba enormes caídas hacia los lados.. Ella estaba muy morena, pero la de las tetas las tenía muy blancas. Me encantan esos cortes del sol en las mujeres.

-Querido doctor cree que puede hacer algo con esto???

Me decía mientras metía los brazos, bajo sus tetas caídas y las aupaba un poco. Cogi el aceite, y comencé a embadurnárselas, con el. Iba cogiendo una teta, y la masajeaba hasta que toque con aquel Pezón, que al tacto de mi dedo reacciono y se puso tieso como piedra. En esas estábamos, yo masajeando aquellas ubres, cuando note que con la mano, me tocaba el paquete.

-Jose, creo que esto me descontractura, toda todita.

Yo la sonreí, y seguí masajeándola los pechos. Para apretarle uno, necesitaba las 2 manos, sino era imposible. Decidí centrarme en los pezones, que aprete, y empecé a pellizcar delicamente a lo que Chelo, soltó unos pequeños gemidos.

Ella seguia masajeándome la polla por encima del pantalón, y consiguió sacármela.

-Vaya cipote que me gastas chiquillo. Por lo que veo te estan gustando estas tetas viejas eh??

La cogí despacito aparte un poco el tanga, y sin pensarlo le meti un dedo en aquel coño. Estaba muy húmedo, pero era un coño prieto y cerradito. Si no llevo el dedo untando en aceite, no hubiera sido capaz de meterlo. Yo la miraba y ella tenia cerrado los ojos, dejandose se llevar, por la situación. De un momento a otro, se giro hacia un lado, le llevo hacia ella, y empezó a meterse mi polla en la boca.

Empezó a comerla, lenta y suavemente. Me pasaba la punta de lengua por el frenillo, y en un momento dado, se trago todo lo que le daba la garganta.

Ya mi dedo volaba dentro del coño, y empecé a hacerle “el quitar la espinilla”, que es mientras tienes un dedo metido, apretar el clítoris con otro. Como si sacaras el relleno de un grano. A ella le debió de encantar, porque se estremecio y empezó a chupármela con mas ansia.

Yo estaba en la gloria, la miraba a su cara madura, con el pendientito en la nariz, metiéndose el cipote y cada vez estaba mas cachondo. A ella se le estaba corriendo el maquillaje de haberse tocado en la campanilla con mi rabo, pero no había dado arcada…Era una autentica maquina Chelo.

Así seguimos hasta que no aguante mas, y me corri dentro de su boca. Ella solo hacia ruidos guturales, y al poco note pequeñas contracciones y se corrió con mi mano dentro.

No dejo ni gota. Cuando saque la polla de la su boca, no había semen alguno. Yo saque su dedo, la mire y lo chupe con gula mientras Chelo me miraba con ojos de gata.

-Bueno, querido creo que ya me encuentro mucho mejor. Voy a pedir cita para la semana que viene ahora a Marga. Así que no me cases mucho en Yoga.

La ayude a levantarse, y empecé con una toalla a quitarla todo el aceite que tenia por el cuerpo. Primero lo pechazos, luego la espalda y los cachetes.

Sali para que se vistiera.

-Que tal la espalda Chelo (le pregunto Marga)

-Ay chica, que manos tiene Jose. Me ha dejado como nueva. Muy relajadita. Cogeme cita para la semana que viene.

Salió la acompañe, a la puerta nos dimos dos besos.

-Jose, que te decía yo???

-Que?? Que pasa??

-He escuchado a la zorra de Chelo, gemir. Esto es pequeño y se escucha todo

-Hombre porque estaba colocándole las cervicales, soy bueno en lo mio.

-Ya ya, esa cara de felicidad solo se consigue con una buena corrida..