Xtories

Cornudo consentidor Nº3 Preparando el viaje

Jesica le prohíbe tocarse y le ordena imaginarla follando con otro. Pero la prueba de fuego no es la fantasía, sino la realidad: abrir la puerta de su casa desnuda ante un desconocido, mientras él la observa desde la oscuridad. ¿Podrán soportar el riesgo sin perder el control?

Carlos30K vistas8.9· 30 votos

Vi cómo se iba moviendo el culo para provocarme y me miraba de reojo. Subió las escaleras hacia nuestra habitación, yo me quede un rato más ordenando el equipaje. Cuando subí arriba ella ya estaba durmiendo.

A la mañana siguiente me levante tarde y estaba solo en la cama. Oí que salía de la ducha y entro en la habitación, iba desnuda con una toalla en el pelo.

J: Ya estas despierto, dormilón.

C: buenas vista para despertarse.

J: Jeje tú las tienes muy vistas ya. Lo dijo mientras se sujetaba las tetas.

C: Si, pero siempre quiero verlas más.

J: Y que las vean otros por lo que se.

C: Si que las vean y disfruten otros. Me acerque a ella para con una mano cogerle un pecho y con la boca succionar el otro pezón.

J: Ya veo, pues ponte a disfrutar antes que lo haga otro. Levanto una pierna poniéndola en la cama y abriéndola para dejar expuesto su coño, con la mano me cogió del pelo y me guio hacia él. Empecé a lamer pero no era una posición cómoda, así que medí la vuelta poniéndome boca arriba y la cogí por la cintura para bajar su cuerpo hasta que sus labios se juntaron con los míos. Ella empezó a gemir y subió la otra pierna sentándose sobre mi cara. Le abrí el culo con las dos manos para tener acceso a todo. Ella me miraba desde arriba, dirigió sus manos a mis pezones y los empezó a estimular, yo gemí solté su culo para acudir a mi pene que pedía a gritos que le atendiera, pero antes de llegar ella me lo impidió con una palmada en mis manos.

J: No, no, no, no te vas a tocar hasta que me corra porque no me vas a dejar como anoche. Y volvió a dirigir sus manos a mis pezones para apretarlos más fuerte.

Yo gemí y seguí lamiendo ahora con las manos otra vez en su cintura para apretarla contra mi cara. Ella se tumbó encima de mí y acerco su boca a mi pene, lo acaricio y cogió un testículo para llevárselo a la boca y marcar los dientes en él.

C: Ahh duele.

J: Tú sigue o dolerá más. Y me soltó para volver a incorporarse sentándose otra vez en mi boca e hizo movimientos de adelante atrás y en círculos para restregar su clítoris, coño y ano con mi lengua, boca y nariz. Estuvo así hasta que se corrió sobre mi boca y trague todo lo que salió de ella.

J: Muy bien cornudin ahora a preparar el viaje. Se levantó y se fue.

C: ¿Pero me vas a dejar así?

J: Así me dejaste tú ayer, así que te recomiendo que hagas lo mismo que yo, masturbate con la imagen de mí follando con otro.

Me empecé a masturbar, y me venía una y otra vez las imágenes de Jesica siendo follada por él, oírla gemir, y besándole. Con todo eso me corrí a las pocas sacudidas.

Me levante y me dirigí al baño a limpiarme y ahí estaba Jesica terminando de secarse el pelo.

J: ¿Ya? Estabas muy caliente eh.

C: Si me has dejado muy caliente.

J: Y has pensado en lo que te he dicho.

C: Si, lo he hecho.

J: Umm curioso pero dímelo quiero oírlo de tu boca.

C: Joder estas disfrutando eh. Si me he corrido recordando cómo te follaba…. ¿por cierto, no me has dicho su nombre?

J: Jejeje así me gusta, si es cierto, te lo digo o ¿prefieres averiguarlo tú?

C: ¿Cómo lo voy a saber?

J: Fácil, su tarjeta está en la nevera cogida con un imán.

La mire incrédulo, ¿Cómo se había guardado el contacto? Baje a la cocina y me plante delante de la nevera, y allí estaba sujeto por un imán de una foto nuestra, la tarjeta de una compañía de placas solares. La cogí y leí el nombre del que me abrió las puertas a este mundo en el que empezábamos a descubrir. Antonio, por fin le ponía nombre.

C: Así que piensas volver a verle

J: Hombre fue muy convincente con sus argumentos, hizo duras declaraciones y yo tengo una buena posición hacia él. Jejeje.

C: Ya veo que estas a tope con esto pero creo que tendríamos que hablar seriamente del tema, no podemos entrar así en este mundo y ponernos a tope. Me acerque a ella y le empecé a acariciar la cara. Tenemos que poner unas normal que cumplirlas porque aunque me emociona este camino que hemos empezado tengo miedo de perderte si no hacemos las cosas bien.

J: Carlos yo no te abandonare, nada podría hacer que te dejara, pero sí que veo necesario aclarar que es lo que queremos y hasta donde queremos llegar.

C: Creo que tú ya pusiste el listón muy alto. Hasta qué punto quieres llegar.

J: pues tengo varias preguntas, ¿Quieres que se repita?

C: Si.

J: ¿Con quién?

C: Preferiría que fuera desconocido, no quiero que lo sepa nadie cercano, al menos de momento.

J: ¿Quieres estar presente?

C: Si es posible, sí.

J: y ¿Qué harías?

C: Mirar y masturbarme. No quiero participar, prefiero mirar.

J: Pues ya tenemos un principio. Por algo podemos empezar y probar.

C: Si pero yo tengo una condición.

J: No te vas a acostar con otras mujeres, que tú quieras verme con otro no significa que yo acepte verte con otras.

C: No, no es eso, yo contigo tengo suficiente. Lo que quiero es que me harás caso cuando te diga algo y te tendrás que fiar y disfrutaremos los dos.

J: No seré tu sumisa.

C: Lo que quiero es una Jesica desinhibida y para ello te tengo que ir soltando y no lo conseguirás si no te obligo a hacer ciertas cosas. Por ello te diré que hacer pero no por ello serás mi sumisa, de hecho desde este momento mi placer está ligado al tuyo, y eres tú la que decide cuando disfrutamos y cuando no.

J: Buenos eso ya lo hacía antes, en el sexo mandamos nosotras no lo olvides.

C: No lo olvido. Le acaricie la cara con las dos manos y le plante un beso en los labios.

Abandone el baño dejándola parada y pensativa. Me vestí y continúe haciéndome la maleta. Jesica entro al cuarto, pasó por detrás de mí y pude oler su perfume. Se agacho para coger la ropa interior de su mesita, la mire y vi su culo en pompa y sus tetas balanceándose libres. Cuando se irguió la abrace por detrás cogiéndole los pechos.

C: Primera regla nada de ropa interior.

J: ¿Nunca?

C: Solo cuando yo te lo diga. Pero hoy te quiero sin ropa.

J: Lo que digas, pero tú no podrás tocarte.

C: Lo imaginaba, podre soportarlo, espero.

J: Ya lo veremos…

Terminamos de hacer la maleta y de preparar la casa para estar una temporada sin nosotros, serian diez días y no queríamos sorpresas, comimos pasta, pero para cenar le propuse que pidiéramos algo, estábamos cansados de limpiar y preparar y además no queríamos ensuciar más cocinando. Después de debatir que cenar decidimos llamar a un restaurante chino al que llamamos alguna vez, mientras esperábamos en el sofá, ella desnuda y yo en pijama.

J: Has aguantado bien todo el día, viendo desnuda todo el día.

C: Me ha costado pero sí.

Ella alargo su mano hasta mi pene y lo encontró duro.

J: Ya lo veo pero creo que si sigo no duraras mucho. Y me empezó a acariciar por encima del pijama. Yo me recline en el sofá, y cerré los ojos.

C: Si pero aún me falta la prueba final.

J: ¿De que estas hablando?

Y llamaron al timbre.

C: A eso, ves y ábrele.

J: ¿Que dices? ¿Estás loco? ¿Cómo voy a abrir así?

C: Para eso es la prueba para ver si eres capaz y como reaccionas a la exhibición, tranquila yo estaré detrás de la puerta.

J: No sé, me parece demasiado.

C: Venga vamos a disfrutar los dos.

Volvió a sonar el timbre. Ella se levantó despacio y yo la seguí. Me puse detrás de la puerta principal. Vi que dejaba el móvil en los escalones bajos de la escalera. Se dio la vuelta y se dirigió al telefonillo para abrir la puerta exterior.

J: ¿Si?

Repartidor: Hola, pedido para Jesica.

J: Si, adelante.

Me miro con cara entre excitación y rabia. Cuando oímos que se cerraba la puerta de fuera y que alguien subía las escaleras ella abrió la puerta lo máximo apretándome con ella. No vi la cara que puso el hombre pero Jesica me conto que casi se tropieza con los escalones. Llego hasta la puerta y le dio la bolsa, ella se dio la vuelta y la dejo en el mueble de la entrada.

R: serán 16 euros señora Jesica.

J: Señorita. Pagare con tarjeta.

R: Perdón Señorita. Saco el datafono y empezó a marcar el precio. Yo solo le veía las manos y le temblaban no atinaba a los números.

J: Espera voy a por el móvil para pagarte.

R: Si Señora. Ella se frenó en seco y le miro. Señorita perdón. El hombre no sabía dónde meterse.

Ella se acercó a la escalera y se agacho sin doblar las rodillas. Tanto el como yo tuvimos la misma visión de un pulo que se abría a nuestros ojos y un coñito depilado que brillaba de excitación. Duro solo dos segundos pero pareció una eternidad. Cuando se dio la vuelta las tetas aún se movían y los pezones estaban erguidos apuntándonos uno a cada uno. Los dos separados por una puerta pero con la misma sensación de ser unos afortunados. Aun estábamos embobados mirándola cuando se acercó y poniendo el móvil pago la comida. El Bip del datafono le hizo reaccionar.

J: Muchas gracias.

R: De nada, Señorita.

J: Ha sido un placer. Hasta otra. Y cerró la puerta tras el repartidor.

Me miro y en ese momento sentí su mirada de excitación y se abalanzo sobre mí. La cogí con los brazos y nos empezamos a besar. La lleve hasta el sofá y la deje caer allí con las piernas abiertas. Me acerque a ella quitándome el pantalón del pijama y fui a besarla. La penetre de un solo golpe notando lo caliente que estaba. No duramos ni 5 minutos y nos corrimos a la vez mientras yo la penetraba y ella se acariciaba el clítoris. Me tumbe a su lado y me miro.

J: Gracias, por esto. Se le veía en la mirada que estaba aún caliente pero también complacida.

C: De nada, vamos a disfrutar mucho los dos. Le devolví la mirada cargada de amor.

J: Si pero creo que yo más mi cornudin.

Me acaricio la cara y fue a por la cena, yo puse la mesa y cenamos tranquilamente. Esa noche dormimos abrazados.

Me despertó una sensación de placer y unos labios en mi pene. Quite la sabana y ahí la vi haciéndome una mamada para despertarme. La vi mirarme a los ojos y no aguante más. Me corrí dentro de su boca. Ella trepo por encima de mí y me beso aun con él.

C: ¿Y esto?

J: un adelanto del viaje y de momento va a ser lo único que vas a disfrutar hoy.

Nos vestimos, cargamos las maletas y partimos rumbo a Cádiz.

Continuara….