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Mi mujer ya tiene quien la folle

Sara siempre supo que su marido la deseaba con otros, pero nunca imaginó que el deseo se materializaría en las manos de un joven camarero. Lo que empieza como una mirada furtiva en un bar se convierte en una noche de pasión prohibida donde las reglas del matrimonio se reescriben a sangre y fuego.

Ella con otros25K vistas8.9· 11 votos

Mi mujer ya tiene quien la folle.

Se acercó a la barra a pagar mientras su compañera de trabajo hablaba por teléfono.

Era uno de tantos mediodías de esos que bajaban a picar algo porque tenían pensado saltarse la comida. Es cierto que desde hacía semanas buscaba cualquier excusa, creíble, para bajar al bar. A verle. No la importaba reconocérselo, las miradas que le echaba la subían la moral. Y que narices, que era agradable que te conocieran en un bar y que te sirvieran sin casi pedir.

Ya se llamaban por vuestro nombre, y no hacía ni unos meses que se habían visto por primera vez, incluso él se había apoderado de todas sus comandas “A Sara la atiendo yo” le había oído decirle al otro camarero un día que se osó a preguntarle que quería. Estaba encantada.

Siempre se le habían dado bien los camareros, amables, sonrientes, todo unos ligones pero sabiendo mantener el sitio y sin pretender ir más allá. Eso de ser el centro de todos los piropos, y miraditas, de un joven camarero… uff, la encendía. Y sabía a la perfección cómo manejar la situación para que así fuera.

No es que abusara de los escotes, ni de las minifaldas, en la multinacional donde trabaja eran todos demasiado formales (hombres de traje azul y corbata, mujeres con faldas y americanas) pero a sus casi 50, sabía manejar perfectamente las aberturas en vestidos, camisas y faldas.

Sara era una morenaza, mujer, mujer. 175, aunque solían usar siempre tacones que la alzaban por encima de las cabezas de muchos hombres, y casi todas las mujeres que la rodeaban. De caderas generosas, según ella, de culo de infarto, según los hombres que la admiraban. No tenía demasiado pecho, pero lo que tenía, lo mantenía erguido y siempre alerta (o eso es lo que sugerían la marca de sus extraordinarios pezones sobre las blusas y vestidos que solía vestir, a pesar del sujetador).

Javi, era todo lo opuesto a Sara. 22, currados en el gimnasio del barrio cada día cuando salía de trabajar. Dejo el bachillerato para comenzar a currar en la misma fabrica que su padre, pero por suerte, aquello era demasiado duro y no tenía ganas de acabar como su padre. No habían emigrado desde Colombia para no ver el sol. Al poco se arrepintió e hizo un módulo de hostelería. Era buen chico, un tiarrón con modales y a pesar de la apariencia de canalla que quería transmitir, muy educado y correcto, pero aun así, con el covid y la crisis no encontró nada en casi dos años. Llevaba tres meses en el bar, y estaba encantado, se le veía en su salsa, moviéndose de un lado a otro, siempre con una sonrisa. No apuntaba nada, se acodaba de todas las comandas y las cantaba alegremente al llegar a la barra. Nunca se había sobrepasado con ella, siempre tan correcto, amable y divertido, alguna vez un chiste divertido que delataba que todavía era un crío.

Sara estaba apoyada en la barra, esperando que Javi la cobrasen. Eran casi las 16:30, ese día habían bajado más tarde de lo habitual y el bar ya estaba casi vacío, otra mesa más en la terraza y se acabó el turno.

Javi acabó de llenar una cámara con botellas y se dió cuenta de que Sara estaba esperándole.

“Hoy me toca pagar a mi. ¿Cuánto es?” Le dijo al acercarte a la barra.

“Es tarde ¿no?… hoy el jefe os va a echar la bronca” dijo él.

“Jajaja, al jefe le da igual, pero si es tarde” le respondió.

“Son 15,50 €. Si os tomáis otra os invito yo” La dijo.

Sara llevaba buscando algo así durante días. Seguro que con el turno de comidas finiquitado y el bar medio vacío podría conocerle un poco más. Miró a su compañera, seguía al teléfono, mientras le hacía gestos de que se diera prisa en pagar.

“No sabes lo que me gustaría, pero ya ves esta, con prisas” dijo señalando a su compañera.

“Pues tómatela tú, a mi ella me da un poco igual” apuntó descaradamente.

“Ya, y a mi” contestó Sara viniéndose arriba.

Sus miradas se cruzaron, se dijeron todo. Eran cristalinas y solo se veía sexo. Su cuerpo se electrizó y un suspiro demasiado intenso la delató.

El lo captó.

“No puedo, de verdad, pero me encantaría.” consiguió responderle sin demasiada credibilidad mientras el acercaba el TPV y ella pagaba. Sus manos se rozaron “Otro día” continuó ella.

Javi sonrió. No era tonto. Sabía lo que había significado aquel suspiro.

“Javi, échame una mano con el agua, que acaban de llegar las de litro y medio” se oyó cómo le apremiaba el compañero.

Ambos miraron hacia el almacén donde estaba el compañero, que venia hacia ellos con varios pack.

“¿No querrás alguna?” preguntó Javi a Sara, en plan divertido, más por ahorrarse trabajo que por otra cosa.

“Anda… Hasta mañana” dijo Sara dejando de distraerle.

Al salir del bar su compañera seguía exactamente igual, ni se había enterado del cruce de miradas y deseo entre Sara y Javi. Se acercó a ella y echaron andar los escasos metros que separaban el bar de la entrada del edificio de oficinas. Sara se detuvo. La hizo un gesto a su compañera como diciéndole “Espérame un segundo que ahora vuelvo” y aceleró el paso hasta el bar, donde Javi apenas se había movido del sitio y continuaba cargando cámaras.

“Me das uno de esos packs de 6” le dijo Sara a Javi. Este sonrió.

“Veo que te lo has pensado mejor” la contestó.

“Si, se me acabó el agua y me gusta siempre tener en el despacho” dijo ella.

Javi entró en el almacén y salió con un pack de detrás de la barra. Se acercó a ella y lo dejó en el suelo.

“Por ser tu, dos euros y medio” le dijo.

“Pues a partir de ahora te lo voy a comprar siempre a ti, me sale más barato” dijo ella sacando su monedero y pagando.

Cuando fue a cogerlo, a pesar de que Sara era una mujer fuerte, hizo como si pesara demasiado.

“¿Dónde vas preciosa? El reparto a domicilio está incluido” dijo con un toque chulesco mientras levantaba el pack como si nada.

“Vale, genial, pues si me lo subes, mejor todavía” dijo Sara con una sonrisa de oreja a oreja y encantada de que sus planes salieran.

“Cuando acabe el turno te lo llevo, sobre las 19:30 ¿te vale?” dijo él.

A esas horas Sara sabía de sobra que la oficina estaría, salvo algún imprevisto, completamente vacía. Lo sabía por experiencia, ella solía ser la última en volver a casa casi siempre.

“Perfecto. Si quieres dame un toque antes de subirlo, por si he salido o algo asi. Toma apunta mi móvil.” le dijo Sara.

“Dime”

“Seis, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, cero.” Sara era plenamente consciente de que jamás había llegado tan lejos con un hombre que no fuera su marido, pero no sabía que le estaba pasando con aquel veinteañeros.

“Lo tengo, te mando un WhatsApp y subo” dijo él.

Sara no dijo más, salió corriendo y alcanzó a su compañera, que seguía al teléfono.

“Tu sabés eso de donde tengas la olla no metas la polla” le dijo el compañero que estaba al tanto de todo “Esa es mucha mujer para ti, chaval. Por si no lo sabes es la directora general y dicen que es muy buena y dura.”

“Dura me la pone de lo buena que esta, tío. Que tendrá que ver el refrán de los cojones con que ligue con una clienta.” le respondió.

“Tu mismo” le dijo el otro camarero.

A las 19:00 no quedaba ni un alma en la oficina, todos se habían marchado, como era habitual, dejando a Sara en una videoconferencia con la central de Estados Unidos.

A las 19:05 Sara terminaba la videoconferencia.

A las 19:30 llegó un mensaje “Hola guapa, en 15 estoy allí.”

Estuvo tentada de decirle que no estaba, que había salido, que no subiera. Que todo había sido una terrible equivocación… pero su vida, sus últimos años pasaron a modo de flash por su mente.

“Lanzate… eres una mujer empoderada, segura…” creyó escuchar a su marido animándola “Amor, mirate, cualquier hombre desearía estar contigo”…”Ten esa aventura"...

"Te espero, aquí no queda nadie ya y me marchaba" le contestó adelantándole lo que se iba a encontrar.

Sara se apresuró para recoger todo y estar lista cuando llegase. No sabía muy bien para que, nunca se había visto en una situación parecida, su cuerpo mandaba y en esta ocasión pedía sexo.

Fue al baño. Un retoque y llaman a la puerta. ¿Me quito el sujetador? Lo hizo.

Fue a su despacho, miro que todo estuviera en orden y se dirigió a abrirle. Se miró en el espejo de la entrada. Se vio guapa, se vio sexy (se desabrochó un botón). Sus pezones se clavaban sobre la blusa. Sin duda se daría cuenta nada más verla. Y eso es lo que quería, que fuera él quien llevase la iniciativa, porque ella no sabía que hacer.

Junto a la puerta, se dio media vuelta, ¿dudaba? No, como acordándose de su marido dijo al aire "Te quiero. Allá voy, como habíamos planeado"

Al abrir la puerta, allí estaba.

Era rudo, joven, algo macarra... ya no había marcha atrás. Y ella estaba más excitada que en toda su vida.

"Hola guapa. ¿Dónde descargo?" dijo él.

"Dentro de mi..." contesto ella "... despacho" se dio cuenta del vulgar juego de palabras "Ven te indico".

Sara iba delante, exhibiéndose, destilando morbo y sensualidad. Javi detrás, sin perder ojo del contoneo espectacular que le estaba regalando la mujer que le volvía loco.

Entraron en el despacho, "Guau, tú eres la jefa! un despacho así no lo tiene cualquiera" dijo Javi alucinado con el lujoso despacho de Sara.

"Si, lo soy"

"¿Y mandas mucho?"

"Deja el agua por ahí" dijo Sara sin pensarlo.

"Mucho, por lo que veo" dijo dándose la vuelta y teniéndola a menos de un palmo.

"¿Nos vamos? Estaba cerrando y me marchaba". dijo Sara con cierto rubor.

"¿Es cómodo el sofá o prefieres sobre la mesa? Me llama la atención lo limpita que está" le dijo Javi a la altura de sus labios.

Sara no podía más, su cuerpo ardía, su mente ya estaba perdida desde meses antes cuando su marido, Ton, comenzó a fantasear con la posibilidad de que ella follase con otros hombres. Al principio se asustó, pensó que lo decía porque él quería acostarse con otras mujeres, pero poco a poco fue descubriendo que la fantasía de su marido era real, casi una obsesión. Visitaba páginas de cornudos. Leía relatos de infidelidades y cornudos en Todorelatos. Un día que le sorprendió enviando fotos suyas a un chico, gracias a dios no se le veía la cara, hablaron seriamente del tema. Y acabaron follando como nunca lo habían hecho. A raíz de ese instante ella decidió regalarle unos buenos cuernos y, así de paso, probar lo que era follar con otro hombre. "A ver si se había perdido tanto como decía su marido". Pactaron una serie de reglas.

Ella elegiría. El daría el ok, para evitar celos y demás.

Ella se lo curraría, pero él tendría que ocuparse de la logística con los niños.

Nada de hoteles. En casa. En su cama.

El tendría que estar presente. Ella impuso que desnudo y participando. Prohibidas humillaciones.

Cuando acabaron de pactar las normas, Sara soltó: "Javi, el camarero del bar del trabajo""¿Lo tenías pensado, pedazo zorra?""Sip""Me encanta, un cachitos chulito de bar, te va a empotrar, amor, acepto"

En el acto comenzaron con "él cómo?". Ella tenía claro que el truco del agua funcionaría para llevarle hasta el despacho, pero luego ¿Qué más?

Se lanzó.

Agarró a Javi por el cuello, llevo sus labios hacia ella... "Me muero de ganas" y le beso desatando la tormenta perfecta.

"Encima de la mesa" consiguió decir ella sin dar tregua a su lengua.

El la cogió en brazos, la llevo hacia la mesa y la apoyo.

Cuando parecía que Javi iba a arrancarla la camisa, se detuvo y retrocedió unos pasos.

"Que buena estás. Desnúdate para mi. Llevo semanas pensando en este momento." dijo Javi mientras se tocaba soezmente el paquete, nada desdeñable según pudo apreciar Sara.

Sara comenzó a desabrocharse uno a uno los botones. Lo hacía pausadamente, provocando, posando para él, retándole en cada movimiento.

Acabó con la camisa, no llevaba sostén, pero no se la quitó, siguió con la falda. Un único tanga minúsculo, demasiado bonito para ser usado a diario, era su único vestuario.

"¿Los zapatos?" le pregunto.

"No. Ven." le indicó con el dedo para que fuera hacia el.

Sara se puso en pie y divertidamente dio una vuelta para que él pudiera observarla mejor. Se gustaba. Estaba segura. Y lanzada. Fue hacia él. No se detuvo.

No se extraño al sentir por primera vez en su vida las manos de otro hombre acariciando su culo desnudo. Ni amasando sus tetas. Ni devorando sus regidos pezones.

No se extraño, al no sentir remordimientos, cuando sus lenguas se encontraron de nuevo y no podían detenerse.

Ni siquiera lo pensaba. Se arrodilló. Desabrochó el cinturón y el pantalón, le bajó el bóxer. Un trozo de carne inmenso, a primera impresión de Sara, salió disparado como una barra de acero, amartillando contra sus labios y yendo a parar directo a su boca.

"Cuando te comas una polla, amor, no dejes de mirarle a los ojos. Dile lo guarra que eres, que te está encantando hacérselo...Se muy puta, como en las películas, siendo tan joven tendrá metido el porno hasta la médula" le había dicho su marido una y otra vez cuando planeaban "el golpe".

Y así lo hizo.

Juan estremecía ante la manada que le estaba haciendo la hembra más hermosa y potente de todo el barrio.

"Con esta polla, no pierdas el tiempo comiéndome" se sorprendió Sara diciendo mientras se ponía de pie y le mostraba obscenamente su coño.

"Siéntate encima de la mesa y abre bien las piernas, pedazo zorra, primero te voy a comer y cuando me parezca te follare" Juan tampoco se reconoció en lo que acaba de decir, pero fue tan efectivo que parecía que a Sara le gustaba la caña.

La imagen de Sara desnuda sobre la mesa del despacho era espectacular. Había cogido el gusto a eso de actuar como una actriz porno. Poco a poco sensualmente abrió las piernas. Su coño era perfecto. Deliciosamente depilado, húmedo, pidiendo a gritos ser penetrado.

Pobre Juan, no tenía ni idea de comerse un coño, pensó Sara, al ver que el chico, ni atinaba con el clitoris, ni nada....

"Fóllame, por favor, necesito esa pedazo polla dentro." le susurró Sara.

"Si me lo pides como es debido. ¿Qué quieres zorrita?"

"Que me folles"

"Con qué?"

"Con esa enorme polla que es el doble de la de mi marido."

"Uy, ya sabía yo que tenía que salir, si eres una zorrita casada que le va a poner los cuernos a su marido. Mira que bien... una putita buscando pollas ajenas". le decía mientras enfilaba su glande.

Sara no pudo más, el chico no acertaba. Joder con lo bueno y machote que parecía ¡Cómo podía ser tan torpe!. Echó mano de la enorme polla y se la puso en la entrada. De un golpe de cadera tenía media dentro, con un leve movimiento de él, la llenó por completo.

Sara fue marcando el ritmo y nivel de penetración con la excusa de que era enorme y le hacía daño.

¡Que narices! lo estaba disfrutando y el chico no tenía ni idea.

No hizo falta mucho para el primer orgasmo. Sara sabía que nadie podía escucharles y gritó y gemió, sin actuar, como nunca lo había hecho.

Javi se vino arriba y no se detuvo, ¡aguante tenía!... con el aumento de la velocidad y la potencia, porque la estaba dando a base de bien, Sara se corrió de nuevo.

"Estoy a punto" dijo él.

Sara lo entendió. Se la sacó y como pudo se puso de rodillas delante de él y comenzó a mamársela. El primer chorro se lo tragó, no la dio tiempo a sacársela. No estaba mal, a pesar de que siempre había tenido reticencias con el semen de su marido. Los siguientes impactaron en ojos, nariz, pelo, pechos.... ¡Béndita juventud! pensó Sara ante tal manantial.

Bendita mujer, que espectáculo le había dado al chaval.

Se quedaron un rato medio abrazados, medio besándose, desnudos en mitad del despacho.

"No me creerás, pero ha sido la primera vez en 20 años que engaño a mi marido", dijo ella.

"También la mía" dijo él en el mismo tono serio / confianza."

"¿Con una mujer casada?"

"Casada y soltera, la primera vez."

Sara por un momento se asustó, ¿no sería menor?, por otro le entristeció que hubiera sido así. Recordó su primera vez, nada idílico, pero con Ton su novio entonces y el que hoy es su marido. Una romántica.

"¿Te ha gustado?" Seguro que tú estabas esperando un machote de esos que va empotrando..." No le dejo continuar. Su boca lo dijo todo.

"Fijate si me ha encantado que quiero invitarte a cenar" dijo Sara separándose de él y comenzando a vestirse. "¿Te apetece?"

"Si, por qué no. Me encantaría, pero no te importa que me vean por ahí contigo, una mujer como tú..."

"Tú déjame a mi, además no te he dicho dónde"... "ni con quien" dijo Sara después de un silencio.

"No jodas, no me metas en líos." Iba diciendo Javi mientras Sara le

ayudaba a vestirse.

"En mi casa con mi marido y vas a echar el segundo polvo de tu vida, a la misma mujer... Y este será el que recordarás". Justo en ese momento le subió la

bragueta, notando que el chico volvía a vibrar.

"¿Me lo estás diciendo en serio? Pero yo no soy maricón ni nada de eso. No te vayas a equivocar."

"jajajajajaja, ni él tranquilo, para lo que estoy pensando necesito dos hombres y heteros. Mi marido uno, tú el otro. "

"A todo si. A todo si" repitió Javi alucinando, ya en el ascensor junto a ella.

Sara llamó a su marido. Con una mano sujetaba el teléfono, con la otra no dejaba de tocar el paquete de Javi "Estoy saliendo del despacho y llevo un invitado a cenar.""Ya lo sé. Te he visto follar, pedazo zorra y es increíble lo bien que se ven las cámaras que instalamos y se oye.

¿Y te ha gustado?" Pregunto Sara.

"Hay que enseñarle algunos truquillos

y amaestrarle un poco pero servirá. Me gusta." dijo Ton.

"Besa divinamente"

"Ya ósea que le tienes ahí y el polvo ha sido un desastre. Me ha llamado un poco la atención, si te soy sincero, pero como nunca te había visto follando con otro, jajaja" Ton era único para quitar hierro a la situación, "Tú tráetelo y yo le enseño encantado... Con esa polla y algunos de mis trucos vas a alucinar... Bueno voy preparándolo todo y ya me explicarás cuando lleguéis".

Una hora después estaban entrando en el garaje de su casa.

"Gracias por el regalo" le dijo Ton al tenerla delante.

"Ahora hay de desenvolverlo bien primero, jajaja" le respondió Sara antes de morrearse pasionalmente con él.

"Javi, este es Ton, mi marido. Ton, este es Javi mi amante de esta noche y está aquí para descubrir si de muchas más" hizo las presentaciones Sara mientras les dejaba solos y se dirigía a la zona de habitaciones "Voy a darme una ducha, sabréis estar sin mi unos minutos" dijo y tras de sí se oyó cerrar la puerta de baño.

Ton tenía labia para rato, supo distraer perfectamente al camarero, incluso preguntándole qué tal se la había chupado su mujer, mientras preparaban juntos la cena. Lo hacía con tanta naturalidad que cuando apareció Sara en el salón, ni si habían dado cuenta de que había pasado casi una hora, llevaban dos cervezas y Javi le había contado con todo lujo de detalles el polvo que acababa de echar a su mujer".

Sara iba espectacular, entró, se callaron y ambos se acercaron, el empalme de ambos era notorio, pero no por la aparición de Sara, producto de la charla anterior.

"Estas espectacular mi amor" dijo Ton adelantándose a Javi que le costaba reaccionar ante tal belleza.

Un vestido largo de tirante y eterno escote en V, de seda negro, demasiado transparente para lucir en público sin un forro, y un tanga de hilo era lo único que cubría su cuerpo.

"Nunca había visto una mujer tan guapa y elegante como tú." dijo Javi anonadado.

"¿No es un sol?" dijo Sara agradeciéndole el cumplido con un pico en la boca.

"Vamos a cenar, sentaos, por favor, que voy a por los platos" dijo Ton dejándoles solos.

A pesar de que Sara estaba tan guapa que no la reconocía, en cuanto comenzó a hablar volvió la misma mujer de antes.

"¿Qué tal Ton? ¿Te ha sacado todos los detalles?" le pregunto Sara.

"Si, si me los ha sacado, aunque parecía saberlos..." se quedó pensativo... "Es un tío muy majo y muy natural, y como no me va a caer bien si estoy en su casa con su mujer, la mujer más bella del mundo, y vamos a acabar "compartiéndote porque eres mucha mujer", esto último lo ha dicho él. Tengo mucha mujer y yo solo no me la acabo nunca... jajajaja" se echó a reír y Sara le siguió.

Tras unos segundos de risas, Sara se detuvo y afirmó: "Es verdad y para eso estamos aquí."

"Mañana es sábado y no trabajas, porque faltes al gimnasio por la mañana no te va a pasar nada y deporte vas a hacer" le dijo Sara asustándole. Lo notó y se puso de pie para acercarse a él. Le agarró por los hombros y le dijo "Quiero que me folleis toda la noche" antes de besarle " y después no vas a estar en condiciones de ir a ninguna parte" apuntó Ton entrando con los platos.

La charla de la cena parecía una máster class de sexo. Javi no se cortaba en preguntar, Ton lo estaba disfrutando y Sara lo sabía. Le contaron sus gustos en la cama con todo lujo de detalles, él al no haber estado nunca con otra sus fantasías. Por lo que contó siempre le atrajeron las mujeres mayores que él.

Llegaron los postres y Ton volvió a dejarles solos.

"Ton es genial, y tú, nunca habría dicho que erais así" dijo Javi.

"Y no lo podrás decir Javi, a nadie, esto es una locura de pareja, consensuada y pactada entre los tres. Todos sabemos que estando de acuerdo los tres, el resto del mundo daria igual, pero no es así, tenemos hijos, familia, trabajos."

Fue Javi el que la cortó poniendo su dedo índice en los labios "Seré novato en el sexo, pero no en la vida. Sara, puedes confiar plenamente en mi"... "y tú también Ton" dijo en alto para que le oyera desde la cocina.

Se estaban besando nuevamente cuando llegó Ton con el postre.

"Dejad algo para el postre que ya está aquí", dijo Ton poniéndolo en la mesa. Para sorpresa de Sara, Ton coló su mano por el vestido llegó hasta el tanga lo apartó y sin casi presión la introdujo un dedo lo suficiente como para saber que estaba calada "Delicioso mi amor, estás a puntito de caramelo"

Ton agarro a Sara por la mano, retiró unos cuantos platos de la mesa casi vacía para que se subiera encima. A Sara le pareció una locura.

"Porfa, súbete a la mesa" le pidió Ton poniendo una silla para que hiciera de escalera. Javi se puso de pie y fue a darle la mano para ayudarla.

"No me digas Javi que no merece la pena el espectáculo" le dijo Ton mientras ambos comenzaba a dar vueltas alrededor de la mesa observándola.

"Pídeselo tú, pídele que se desnude para nosotros" le volvió a decir Ton a Javi. No le costó. De un salto se subió en la mesa, junto a Sara, la rodeó admirándola. "Quítate la ropa, zorra, quiero ver lo que me voy a follar" Javi aunque tampoco se reconoció, comenzaba a sentirse muy cómodo con ese tipo de lenguaje.

Sara dejó caer los tirantes y el vestido cayó sobre la mesa quedándose únicamente con el tanga. Javi saltó de la mesa para verla mejor.

"Que buena estás Sara, estoy como en un sueño" dijo Javi.

"Pues yo si estuviera en un sueño, la tumbaría y huntaría con nata y crema, la pondría unas fresitas y me la comería de arriba a abajo" propuso Ton.

"Hecho" dijo únicamente ayudando a Sara a tumbarse en la mesa, ya completamente desnuda.

Poco a poco fueron huntando su cuerpo con nata y crema, todo de manera muy suave y sensual., pusieron frutas repartidas estratégicamente y cada uno comenzó a comer por un lado. Ton los pies. Javi las manos. Con su lengua iban recogiendo la crema repartida por su cuerpo. Ton llegó a su vagina. Javi a los pechos.

"Despacio" le dijo Sara al ver que se embalaba con los pezones "Mis pezones son una de las partes más sensibles y erógenas, podría correrme solo jugando con ellos. Pero eso no siempre ocurre.

Javi seguía bajando instintivamente hacia su coño, a pesar de que ya estaba Ton provocándola el primer orgasmo, con solo dos ¡lengüetazos!

"Estaba muy caliente, y es solo cuestión de técnica, mira ven"

Javi se acercó y miró detenidamente el coño de Sara. " Es importante conocer lo que te vas a follar" le dijo Ton abriendo los labios superiores con dos dedos. Ves este garbanzo, es el clitoris, no siempre está así de gordo, cuando lo está cualquier roce hay que hacerlo con mucha suavidad" mientras Ton iba diciendo Javi seguía sus indicaciones. Sara estaba como loca.

"Tú sigue así. Voy a enseñarte dónde tiene el punto G" dijo introduciendo dos dedos en el encharcado agujero.

"Aquí estás! Es un superficie rugosa, que hay justo en la pared superior nada más entrar" saco los dedos e hizo el gesto de "ven" con uno de ellos. Javi se coloco y metió los suyos "cuando lo encuentres mueve los dedos así"

"Aquí está, preciosa, el botón del placer" dijo moviendo los dedos y notando como Sara comenzaba a revolverse.

Notarás como una bolsita que se hincha al lado, presiónala muy poquito, pero sigue. Mientras Ton se comía los pezones y no dejaba de estimular su clitoris. No tardo mucho en comenzar a chorrear.

Javi estaba completamente alucinado. No podía parar, ni paraba de salir líquido. Chorreaba literalmente.

"Muy buen chaval, tu primer squirt" le dijo Ton. Sara se incorporó, están pringada de crema por todas partes y le besó: “Gracias ha sido genial"

"Voy a ducharme y quitarme esto, 2 minutos de verdad" dijo dirigiéndoselo al baño.

"Vale te esperamos en la terraza" dijo Ton.

Los chicos todavía permanecían vestidos, cogieron sus copas y salieron a la terraza.

Javi estaba sorprendido con el squirt que había provocado a Sara, Ton le explica el funcionamiento del cuerpo de la mujer. Cuando volvió Sara completamente desnuda, salvo por los tacones, cogió una copa y se sentó junto a Javi.

“¿Te ha gustado? le preguntó Javi poniendo su manos sobre el muslo. “Ton es un crack”

Estuvieron comentando con la mayor naturalidad lo que había pasado, parecía mas que una cita sexual una clase teórico practica de sexo.

“Yo todo lo que se, me lo ha enseñado Ton” dijo Sara.

“¿Y qué te ha enseñado, si se puede saber?” preguntó Javi.

Sara dio un sorbo a su copa, giro su cuerpo para llegar mejor a Javi y comenzó a morrearle, poco a poco fue bajando y le quito la camiseta. Le desabrocho los pantalones y le ayudo a quitárselos. Después el bóxer.

“Me encanta tu polla. Mira Ton, siéntate con nosotros” dijo Sara mientras Ton se sentaba junto a ellos.

“Dios mio, qué pollón, es el doble de la mia” dijo sorprendido Ton… “Eso no te entra entero en la boca”

Sara se agacho y se llevo la erecta y joven polla de Javi a la boca, se la trago entera, aunque dio unas arcadas. Al sacársela un hilito de babas pendía entre su boca y el glande.

“Ves como si entraba, antes ya se la he comido… y parecía gustarle” dijo Sara sin dejar de jugar con su polla.

Ton se quito la camisa y se bajo los pantalones quedándoselos igual que Javi, desnudo y empalmado a la altura de Sara.

Sara les cogio la polla, la comparación era obvia.

“Cariño, el doble no, pero casi” dijo y se echaron todos a reír.

La imagen de una Sara bellísima, completamente desnuda, arrodillada delante del sofá y con una polla en cada mano hubiera vuelto loco a cualquier voyeur.

Iba alternando su boca y manos, sin dejar de mirar a uno y a otro, sin decir lo bien que sabían, lo mucho que la estaban haciendo disfrutar.

Javi decía que no podía más. Sara se detuvo.

“No quiero que te corras todavía. Quiero que lo hagas dentro de mi” Se incorporo, se dio la vuelta, dandole el culo a Javi y se sentó sobre su polla. Lo hizo muy despacio y sin dejar de mirar a los ojos a su marido que estaba completamente abstraído con la imagen de la enorme polla de Javi entrando en el coño de su mujer.

Sara respiro, cogio aire y comenzó a cabalgar a Javi. Ton se puso de pie para que pudiera continuar con la mamada.

Javi aguantaba, no sin disfrutarlo plenamente, Sara se corrió estrepitosamente a los pocos movimientos.

Se puso de pie, la polla de Javi vibro de lado a lado al verse liberada del coño de Sara.

“Venid, vamos a la cama, será más cómodo y queda mucha noche” dijo Sara agarrándoles de sus pollas y tirando de ellos hacia el dormitorio.

El dormitorio era muy amplio y lujoso, con un gran espejo frente a los pies de la cama desde donde podía verse reflejados con total claridad.

Sara les hizo ponerse de rodillas y ella a cuatro patas mostrando todo su culo y agujeros a través del espejo, comenzó a mamarsela a uno y a otro.

Javi alargo su mano para llegar al coño de Sara. Ton al culo. Estuvieron un buen rato jugando asi, hasta que Ton se coloco detrás de ella y la embistió. Sara se la comía a Javi al ritmo de la cabalgada de Ton.

Nuevamente Sara se corrió, pero en esta ocasión no se detuvieron, Ton cedió el sitio a Javi que volvío en penetrarla con ímpetú. Sara gozaba de uno y otro como nunca lo había hecho.

Ton llevo su mano, un par de dedos a la boca de Sara, la pidió que los chupara, cuando creyo que estaban lo suficientemente mojados, comenzó a jugar con ellos en su ano. Javi escupió para facilitarle su cometido. Y al poco el ano de Sara se había tragado dos dedos de Ton, mientras Javi seguía empalándola con fuerza. Los orgasmos de Sara se sucedían. Con razón su marido decía que era multiorgasmica, pero a cada orgasmo parecía como si se le cargasen las pilas y pedia más y más.

Habían perdido la cuenta de los orgasmos que llevaba Sara, los chicos todavía aguantaban sus envites. Ton salió a por bebidas, mientras Sara se quedó deleitando a Javi con su lengua. Sin esperarlo, tal y como estaban tirados en la cama, Sara comenzó a jugar con los huevos de Javi en su boca y fue bajando hasta llegar a su ano. “A mi me encanta que juguéis con mi culito, y a ti?” le dijo poco antes de comenzar a recorrerlo con su lengua. Aquello era algo completamente nuevo para él, con ciertas reservas y el tabú que supone para un heterosexual, se dejo hacer, y le gustó. Sin contestar nada a Sara esta vio su reacción y como al poco se abría el culo de Javi y le entraba un dedo sin mucha dificultad. Rápido llevo su polla a la boca y se la mamo mientras con el dedo comenzaba a hacer movimientos que a Javi le estaban volviendo loco.

“Quiero correrme asi Sara?” le dijo sudoroso y desencajado por el placer que le estaba dando.

Sara aceleró la mamada.

“Trágatelo todo mi amor, como la buena puta que estas echa, ni gota.” dijo Ton.

Sara les miró con un aire de superioridad, como diciéndoles que tenia controlado todo perfectamente. Y cuando volvió a poner su boca sobre el glande de Javi, este comenzó a echar chorros de esperma que Sara trago sin dejar gota, era tanto que la rebosaba por la comisura de los labios. Ton no pudo esperar y la beso, y ya de paso lamió el semen que la caía por la boca.

Javi cayó agotado después de los espasmos y el placer que le había provocado Sara. “¿Te ha gustado mi amor?” dijo la versión más cariñosa de Sara, poco antes de comenzar a besarse de nuevo.

Estuvieron un buen rato abrazados, con Ton, todavía empalmado, poniéndoles una copa para refrescarse. El segundo round, o tercero o cuarto de la noche, estaba a punto de comenzar.

Minutos después Javi yacía sobre la cama y Sara se sentaba en su cara para que la comiera de nuevo. Ton merodeaba, Sara se arqueo sobre Javi para que Ton pudiera comerla el culo.

“¿Puedo hacerlo yo? dijo Javi.

“El que, comerme el culo” preguntó Sará.

“Si, eso es el beso negro, ¿no?, me encantaría y ya que esta noche es de primeras veces…” dijo Javi muy seguro mientras Ton le cedía encantado el sitio.

Ton se coloco delante, con su polla en la boca de Sara que a cuatro patas ofrecía su culo y coño a la boca y manos de Javi.

El primer lengüetazo le supo a gloria, también a Sara que notó como había mejorado Javi en cuestión de horas. Estuvo un buen rato jugando con su lengua, humedeciendo y penetrando su ano. Lo hacia suavemente, pero al igual que su polla, su lengua era larga y entraba casi hasta donde los dedos de Ton.

“Que gusto, joder! exclamo Sara.

Ton dijo “¿Quieres que te follemos los dos? Javi ya parece recuperado”

“Si, pero primero tu por detrás, abrele el camino, la de Javi seria demasiado de golpe” dijo Sara con una cara de viciosa que Ton no había visto hasta esa noche.

Javi se tumbo. Su polla estaba al 100%, dura como un palo. Sara lo agradeció al sentarse sobre el. Se inclinó para besarle y Ton la penetró por el culo. Primero poco a poco para que se fuera dilatando. Sara no sintió el leve dolor de otras veces, fue todo placer. Ton fue entrando cada vez más hasta tenerla completamente dentro. A través de la fina membrana que separa ambos orificios, el uno podía notar la polla del otro. Ninguno se movía, Sara disfrutaba de estar llena de polla. Comenzó a moverse poco a poco. Ambas pollas entraba y salían a la vez. Sara gemía en cada movimiento. Los chicos aceleraron el movimiento. Sara lo gozaba más. Los chicos también. El movimiento de sus cuerpos cada vez era más frenético, más salvaje, Sara se corrió estrepitosamente, aquella estaba siendo el tercer o cuarto orgasmo “como jamas había experimentado” en lo que iba de tarde. No se detuvo. Ton la enculaba con fuerza. Javi se dejaba llevar mientras con sus manos retorcía sus pezones. Era salvaje, casi agónico, Sara no paraba de correrse, enganchando orgasmo tras orgasmo. Calló rendida, saliéndose de Ton y de Javi. Les pidió que colocaran sus pollas juntas y comenzó a comérselas como si fuera una. Ton advirtió que se corría y comenzó a eyacular a lo bestia salpicando a Sara por toda la cara, la polla de Javi, todo.

“Límpialo bien zorrita” le decían mientras le restregaban sus pollas por la cara esparciendo todo el semen.

Cayeron rendidos en la cama. Aun con Javi completamente empalmado. Se besaron a tres lenguas, mezclándolas sin importar de quien era.

A los pocos minutos, tras comentar lo alucinante que estaba siendo la noche para los tres, Ton les dijo que les dejaba solos un rato. Iba a darse un baño en la piscina.

Sara sabía perfectamente lo que quería Ton. Un último polvo de los dos a solas que la ayudase a decidirse, todavía más de lo que estaba, por añadir a Javi definitivamente a su intimidad.

Follaron. Lo hicieron como si ninguno de los dos llevase horas haciéndolo. Con las mismas ganas, ímpetu y pasión de la primera vez, no hacia unas horas, en el despacho. Pero en esta ocasión aquel “Pobre Javi no tiene ni idea” ya se había transformado en “me estas matando”.

Durmieron los tres en la misma cama. A Ton le despertó Sara con sus gemidos, no quiso desaprovechar la grandiosa erección matutina de Javi y se sentó sobre él, con él todavía dormido.

“Buenos días amor”, le dijo a Javi al abrir los ojos, con su polla ya dentro de ella.

“No se me ocurre mejor forma de despertar… O sigo todavía en un sueño” dijo Javi “Buenos días chicos”.

“Buenos días amor” repito Sara a Ton, sin dejar de cabalgar a Javi, cuando este se puso de pie y tuvo sus labios a la altura de los labios de Sara, se besaron apasionadamente “Buenos días”

Ton les dejo solos y fue a preparar algo de desayuno, cuando volvió con una bandeja con cafés y algo de bollería, todavía seguían follando en la misma postura. Sara ya se había corrido y jugaba con los músculos de su vagina apretando y tensando la polla de Javi.

“¡Es delicioso, había leído que algunas mujeres hacían maravillas con sus músculos, pero Sara, Sara, Sara… lo tienes todo, joder!” dijo comenzando a descargar dentro de ella. Se besaron y sin moverse de la postura, ni sacarse la polla de Javi, cogieron una taza de café y comenzaron a desayunar.

“Y entonces…” le preguntó Ton a Sara.

“Si él quiere, nos le quedamos” dijo Sara sonriendo a Javi, que sabía perfectamente que eso cambiaria su vida por completo.