Xtories

Soy la mujer de desconocidos III

Mentirle a su esposo era solo el comienzo. En la barra de un bar, una mirada tímida y unos labios temblorosos despertaron en ella una curiosidad prohibida. Lo que empezó como un juego de confianza se transformó en una noche de placer crudo con un desconocido, dejando una semilla de incertidumbre que cambiaría su vida.

Idalid16K vistas8.5· 16 votos

Hola, quiero agradecer a todos los que han leído mis relatos anteriores, y más a los que me han escrito y dicho que les ha gustado, he tratado de responder a la mayoría. Si alguno quiere charlar sobre cualquiera de mis relatos y preguntar cosas de ellos puede hacerlo mandando un mail a [email protected], recuerden, solo charlar. Me he encontrado con que gran parte se pregunta de quien es mi bebé, si de mi esposo, o de el mecánico. Para responder esto les contare que fue lo que paso.

Esto sucedió varios meses después de mis encuentros con el taxista y con el mecánico. Meses en los cuales tuve experiencias con mi esposo mirando, y también algunas sin que él se enterará.

Era viernes, fin de semana y yo tenía ganas de salir, pero no con David, mi esposo. Entonces le mentí, le dije que saldría a un bar con mis amigas. Recuerdo que me vestí con una falda negra, una blusa de tirante y unos botines de tacón.

Decidí no llevarme el coche por si se me pasaban las copas. Me fui a un bar que queda un poco por las afueras de mi ciudad, uno que no es tan concurrido. El ambiente estaba bueno, la música era un estilo más pop-rock que banda.

Llegué y me senté en la barra del bar, me pedí un Jack Daniels, mi bebida favorita. Estuve bebiendo un rato, mirando mi celular, mirando a las personas del lugar. Después de un rato un hombre se sentó a mi lado, quizá unos 30 años, bastante promedio, no era feo, pero tampoco era guapo, olía bien.

Trato de hacerme platica, pero no se por qué, no me agrado, no dijo nada extraño, intentaba ligarme, pero realmente no me atrajo. Creo que el tipo se dio cuenta porque después de unos intentos más desistió y se fue.

Ya iba por mi cuarto trago cuando se acerco un muchacho, algo joven, de universidad. Se le veía bastante nervioso, desviaba mucho la mirada cuando lo veía a los ojos, estaba intentando habar conmigo, y entonces el tipo volteo a una mesa, en la que estaba un grupo de jóvenes que se estaban riendo. Ahí fue cuando me di cuenta. Al parecer este muchacho había sido retado por sus amigos para venir a hablarme. Cuando lo mire de regreso, el tipo agacho la cabeza un poco en plan sumiso.

Me estaba dando mucha pena verlo así, y creo que mi corazón de madre entro en acción, le invite a acompañarme a beber ese trago conmigo. Y yo traté de llevar la conversación.

- ¿Es difícil verdad? –

- ¿Qué? –

- Ligar –

- Si –

Todo el tiempo solo miraba a su trago, y solo levantaba la cara para responder.

- Tranquilo, mira, la confianza es muy importante, ¿Quién es tu mejor amigo? –

- Rubén –

- Y ¿de qué hablas cuando estas con Rubén? –

- De futbol, de videojuegos, de la escuela, de las chicas, el si tiene novia, y a veces me cuenta las cosas que hace con ella –

- ¿Ah sí? ¿Cosas como ir al cine, o a comer? –

- Bueno… si, pero también de otro tipo –

- Entiendo-

- Y los tipos de esa mesa ¿Son tus amigos? –

- Si, bueno, no tan amigos, somos compañeros de la universidad, me invitaron a venir con ellos, son buenos, pero a veces se pasan –

- ¿Por qué? –

- No, por nada –

- Está bien, a todo esto, me llamo Idalid y ¿tú?

- Lucas –

Estuvimos así charlando un rato, poco a poco ese trago se volvió en dos, y luego en tres, y con cada uno Lucas iba entrando en mas confianza, cada ves me contaba más y más cosas de su vida. Platicaba que era un chico que pasaba bastante desapercibido, nadie se metía con él, pero tampoco lo incluían en tantos planes, y si esos amigos lo habían invitado ese día era porque se habían enterado que Lucas no había tenido novia desde los 16 años (él tenía 24) y querían buscarle pareja.

Entonces, ahí entro mi mente morbosa, ¿Cómo se comportaría un chico que por lo menos en 8 años no ha tenido sexo? Lucas no parecía del tipo que tuviera encuentros ocasionales, ni tampoco del tipo que contrata servicios.

Le dije que necesitaba salir a fumar un poco, fumo muy de vez en cuando, pero siempre vienen bien tener un cigarro a la mano. Salimos y afuera no había tanta gente, solo fumadores. Seguimos hablando, yo ya coqueteándole un poquito, pegándome a su cuerpo según por que tenia frio, hasta que nos quedamos solos. Y ahí fue cuando sin avisar me pegué a su boca, le di un tremendo beso, que al principio fue muy torpe por parte de los dos, pero luego se volvió una muestra de talentos, estábamos besándonos y no sé de dónde me salió, comencé a morderle los labios.

Después de separarnos lo miré a los ojos y se le veían llorosos, vi sus labios y tenían un poco de sangre. Y eso me puso más cachonda, lo tome de la mano y nos fuimos caminando para el monte a algún lugar que estuviera oscuro. Cuando estábamos a suficiente distancia para que ningún pasante nos viera tome a Lucas y lo avente a la tierra.

Le bajé sus pantalones y se la empecé a mamar, le daba unas chupadas que seguro el disfrutaba porque con sus ojos miraba el cielo, iba lento, luego rápido, lamia su glande, luego me ponía su verga en mi entrecejo y comenzaba a lamer sus huevos, regresaba a su verga, la succionaba tan fuerte que creía que yo misma le succionaría su leche.

Lo miraba a los ojos y en ellos veía a un chico suplicante, rogando porque metiera su verga en mi vagina, y yo con tanto dedeo estaba más que lista, me quité mi tanga, me subí encima de él, puse la cabeza de su verga entre mis labios, me sobaba con su verga mi clítoris, y cuando no pude más, ¡PLAZ! Me la encaje entera, si mi vagina hubiera estado mas dilatada hasta los huevos me meto.

Estaba cabalgando como una jinete a mi potrillo, y Lucas en un ratito de esos me dice, “gracias”, dentro de mi esa palabra me encendió todavía más, me puso mas cachonda, lo hice tan rápido como físicamente podía.

Yo ya estaba acostumbrada a los hombres que normalmente duran en el acto, o que controlan sus venidas. Pero Lucas no, sin decir nada comenzó a venirse, yo sentí muchísimo semen llenando mi interior, por un momento se me olvido que podía quedar embarazada. Era riquísimo sentir su leche dentro, tanto, que me termine corriendo yo también. Quede ciega por unos segundos, solo sentía el pecho de lucas subiendo mi cabeza con su respiración.

Me había encantado, pero el disfrute ya estaba hecho, así que ya no necesitaba a Lucas, me levanté, le di unas cuantas chupadas a su verga para limpiarla, le di otro beso en la boca y me fui.

Estaba en la calle frente al bar, esperando a Juan, el Taxista, no tardó mucho en llegar, de camino a casa me vino toqueteando, dedeando mientras le platicaba lo que acababa de pasar. Y entonces, cuando llegamos a casa, me dice, “No aguanto más, dale ¡por favor!” y si, nos pasamos al asiento de atrás, y se la mamé un rato y luego me subí encima de él, creo que le fascino la experiencia, porque no tardo mucho en venirse. Y esta vez, yo no me quite, deje que se viniera dentro de mí. Terminamos, me bajé del taxi y me metí en mi casa.

Llegando lo que hice fue bañarme para no oler a hombre. Me lave mi vagina, ya con más lucides, intente limpiarme bien los restos de semen de Lucas y Juan.

Y ya estaba en mi camita, con mi esposo a lado, cuando sentí sus manos, tocándome las tetas, apretándome hacia él. Y no se si culpabilidad o no, le empecé a tocar su verga, intentando que se le parara, y cuando lo estuvo, me baje los pantalones del pijama, mis panties, y guie su verga a mi vagina, David a medio despertar, me empezó a coger, hasta que también se vino dentro, y bueno, ni si quiera me limpie, me acomode y a dormir.

Semanas después me enteré que estaba embarazada, la versión oficial, es que David es el padre, pero no lo sé exactamente, por suerte se parece.