Tantos...
Siete hombres maduros, una sola mujer nueva en el puesto. La reunión termina, pero la verdadera junta comienza en la habitación del hotel, donde las jerarquías laborales se invierten y el cuerpo de ella se convierte en el único contrato que importa.
Hola hermosos, perdón por estar ausente pero han cambiado cosas en mi trabajo que me tienen muy ocupada, pero quiero compensarlo con mi última experiencia, espero que les guste
Para los que no me conocen me presento, soy una mujer joven, de piel blanca, de senos grandes, nalgas medianas, no soy muy alta, tengo los ojos castaños claros y el cabello rojo, soy agradable al trato ya que me gusta ser sociable con los demás.
Trabajo en una tienda departamental en puebla, y recientemente fui promovida de vendedora a encargada de departamento, puesto que requiere de muchas juntas con otros jefes de departamento de esta tienda y foráneos, la historia que voy a contarles hoy sucedió recientemente.
Para planear la renovación de muchas tiendas nos reunieron en el salón de un hotel de la ciudad a varios jefes de departamento de otras tiendas de la ciudad y Estados aledaños, curiosamente yo era la única mujer encargada del departamento de caballeros así que estuve en juntas toda la semana con siete hombres maduros, ellos ya son personas que llevan años en el puesto y se conocen muy bien, yo al ser la nueva tuve que pasar por mi novatada.
Fue una semana intensa, por lo que el último día uno de mis compañeros dijo, oigan los invito a mi habitación, compramos una botella y pedimos algo de cenar para distraernos, a lo que todos accedieron, tu no te vas a hacer del rogar o si? Me dijeron mientras sonreían, claro que no, dije segura de mi misma sin saber que ellos ya planeaban algo
Llegamos a su cuarto y comenzamos a beber, pusieron música y mis siete compañeros por turnos me sacaron a bailar, uno a uno fui sintiendo sus aromas, sus manos en mi cintura, ya con algo de alcohol en mi, dejaron de parecerme tan mayores, e incluso se veían guapos, yo llevaba una falda gris ajustada, blusa blanca y zapatos de tacon, uniforme del trabajo, nada sexy, de pronto uno de ellos comenzó a mover sus manos de mi cintura a mis nalgas y a besar mi cuello, desde hace rato ya estaba algo húmeda y sin dudarlo le seguí el juego, sus manos apretaban mis nalgas con fuerza y cerré mis ojos para disfrutarlo, me olvide por un momento de donde estaba, y con cuantos hombres, sentí unas manos más sobre mi, estas buscaban mis senos, comenzaron a abrir mi blusa y lo lograron, me despojaron de ella dejándome en bra, un bra blanco de encaje, el cual rápidamente terminó en el piso, abrí los ojos y estaba rodeada de siete hombres mayores, maduros, excitados y dispuestos a cogerme, así que me arme de valor y comenzamos esta travesura.
Mi falda cayó al piso y mientras uno besaba mis nalgas apenas cubiertas con una tanga blanca que de inmediato cayó al piso, otro me besaba en los labios, comenzó a despojarse de la ropa mi jefe inmediato y a mostrarme su verga de mi erecta, la cual metí en mi boca con prisa, estaba excitada, mojadisima, comencé a mamar como loca mientras los demás acercaban sus vergas a mis manos para que los masturbara, de pronto un pene duro y largo comenzó a penetrarme con fuerza, solo podía gemir mientras cambiaba de pene en mi boca, tenía a siete machos dispuestos a hacerme suya y lo estaban haciendo poco a poco, sentí como mientras me bombeaban un dedo buscaba dilatar mi ano, y lo lograron casi después del cuarto que estuvo dentro de mi, me penetraban y salían, ordenadamente, para después pasar frente a mi a que se las chupara, estaban como locos, y de pronto todo se movió a la cama donde me pusieron encima de uno para que otro pudiera penetrarme por el culo, era una sensación indescriptible, tener dos vergas dentro bombeando al mismo tiempo mientras tres más delante mío esperaban ser chupados para cambiar de posición y otros dos viendo a lo lejos esperando poder clavarme con furia
Fue una experiencia extremadamente interesante, por un rato me abandone al placer y fue puro instinto, no supimos de puestos, ni deberes, solo de dar y recibir placer, poco a poco fueron descargando sus orgasmos, algunos dentro de mi, otros en mi cara, en mi pecho y espalda, estaba cubierta de semen como nunca lo había estado, mi vagina palpitaba y mi ano estaba abierto de par en par, cuando el último se vino dentro de mi vagina caímos rendidos en la cama, y con música de fondo dimos fin a una exitosa junta laboral.
Espero que les haya gustado, me encantaría leer sus comentarios, besos mis hermosos los amo
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