Universitarias (2)
La confesión era solo el preámbulo; lo que realmente buscaba era ver cómo él reaccionaba ante la idea de prohibido. Cuando él asumió el rol del profesor, el límite entre la fantasía y la realidad se desdibujó en la cama.
Universitarias II
Después de aquél día en el que fui testigo de una escena bastante subida de tono entre mi mejor amiga y nuestro maestro de metodología & estadísticas, nada parecía diferente; salvo la calificación de Lola (un 9.8 bastante bueno en comparación al 5.6 anterior) y sus "clases extraescolares" con el profesor. Yo obviamente sabía lo que pasaba en esas "clases", pero no quería preguntarle nada a mi amiga ya que ella no lo había mencionado, además de que Lola tenía novio en ese entonces y no quería que la consideraran como una puta ya que no lo era (aunque su comportamiento dijera lo contrario), pero simplemente sentía que debía decírselo a alguien.
- ¿Pero a quién? -me pregunté a mi misma-¿A quién le puedo contar que sea de confianza y que sepa que no le va a decir esto a nadie?-.
Después de pensar un rato, escuché el timbre del departamento (en donde vivía con mi amiga), abrí y frente a mí estaba la respuesta a mis preguntas: mi novio, Leo.
-Hola amor- dijo con una enorme sonrisa-¿cómo estás?, vine a saludarte ya que hace rato que no te vengo a visitar jaja y además recuerdo que me habías contado que los miércoles por las tardes no está Lola…así que podemos aprovechar ¿no crees?-
-Ay niño…se nota que no te has masturbado en un rato jeje, pero no te preocupes… calmaré tus ansias- le contesté con un tono más sexy de lo común, después de todo, yo también estaba ansiosa y más al recordar ESE día…
En ése momento él comenzó a besarme, pasaba sus suaves labios por mi cuello, por mi lóbulo mientras me decías frases lindas en el oído, en un momento lo detuve.
-¿Qué sucede, amor? ¿No tienes ganas?- preguntó Leo algo decepcionado.
-No…no es eso-
-¿Entonces?-
-Lo que pasa es que hay algo que tengo en mi mente y que simplemente no me lo puedo sacar- le dije a punto de confesar.
-¿Qué cosa?- preguntó algo nervioso.
Al notar el tono lo tranquilicé con un beso y comencé a relatarle lo que había visto, después de hacerlo noté como sus pantalones se apretaban aún más al área de su entrepierna.
-Te has puesto cachondo ¿verdad? -
-Pues sí- me contestó en un tono burlón.-Después de lo que me dijiste… ¿quién no estaría así?-
-entonces…déjame bajarte la calentura- le dije mientras me quitaba la blusa, después deslicé la falda corta que tenía puesta por mis largas y tersas piernas, hasta quedarme simplemente en un tanga y el sostén. Leo intentó desnudarme pero yo no se lo permití.
-Un momento cariño…- dije mientras me hincaba para bajarle los jeans y las trusas, dejando al aire su lindo miembro.
Al momento de verlo erguido ante mí no pude más, lo metí en mi boca y comencé a lamerlo suavemente tal como lo hacía Lola con el profesor, Umm cada vez me mojaba más y más, después mi cuerpo reaccionaba sólo ante mis deseos y los gemidos de mi novio. Mi mente divagaba, sentía que aquél hombre no era Leo sino Christian, el profesor Christian.
Mi novio pareció notarlo, pues entonces empezó a decirme que era su alumna preferida y que le encantaba que llevara faldas cortas a clases porque así podía ver mis piernas y rosarlas con las yemas de sus dedos. Umm mis gemidos eran cada vez más fuertes, entonces paré, me levanté y comenzamos a besarnos apasionadamente al tiempo que él me desvestía. Primero se deshizo de mi sostén, dejando al aire mis redondos senos y mis pezones duros y sonrosados, que en un momento comenzó a mamar como si fuera un bebe.
-Ummmmmmmmmmm - cada vez sentía más cerca el orgasmo, sentía como sus dientes mordisqueaban tiernamente mis pezones, al tiempo que son sus manos masajeaba mi clítoris.
-Aaaaaaaaaaaaaaaaahhh...-no pude más, fui presa de un impresionante orgasmo, pero él aún no estaba satisfecho.
Me volteo y comenzó a besar mi trasero, al tiempo que masajeaba mis senos. De repente sentí como su pene duro y grueso se introducía en mi vagina sin que ésta opusiera el menor esfuerzo dado el grado de humedad. Y empezó a bombear.
-Ummmmm- ambos gemíamos al unísono.
Después cambiamos de posición: yo arriba de él con sus manos en mis tetas.
-Profesor…- le dije sensualmente- ¿no podría arme algún trabajo extra? Porfavoooooooooor- supliqué con una cara tierna.
-Pues no sé…- contestó Leo siguiéndome el juego.
-Ande profe…-continué- haré LO QUE SEA.- aclaré ahora con una cara de zorra que debió encantarle a mi novio porque en ese momento sacó su verga de mi vagina para ponerla en mi boca y venirse en ella.
-Yo creo que si le hicieras esto a tu maestro te exenta durante toda la carrera- me dijo Leo antes de desplomarse en mi cama. Hum… eso no sonaba tan mal, tal vez debería probar, pensé.
CONTINUARÁ…
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