Mi jefe me masturbó delante de mi marido
Bajo la mesa del restaurante, mientras su esposo sonreía ajeno, sus dedos trazaron un camino prohibido hasta su clítoris. No fue solo una caricia, fue el inicio de una obsesión que nadie en esa mesa podía imaginar.
Hola soy Aria. Quiero contarles que soy una esposa que ama a su marido pero que adora las experiencias sexuales, bueno, reconozco que soy muy putita. Tengo mucho que contar de mi vida sexual que no hallo por donde empezar. Bueno, iniciaré con la siguiente. Entre las muchas experiencias calientes que he tenido es la siguiente: En una ocasión salí a cenar mi marido y mi jefe, Yo llevaba un vestido como acostumbro muy mini y revelador, la verdad es que a mis 35 años tengo un cuerpo fenomenal del que me enorgullezco. Estábamos ya en la copa final, cuando de pronto me di cuenta que mi jefe, me empezó a acariciar las piernas poco a poco hasta llegar a mi clítoris.
La verdad es que solo de acordarme me siento húmeda. Definitivamente no podía contener la calentura, ni mi respiración, que poco a poco iba en aumento. En realidad esa fue la primera vez que me acariciaba mi jefe y, mi marido, aunque sabe que soy muy puta, no se imaginaba que también con mi jefe. Aunque yo tenía las manos arriba de la mesa, como para disimular, aprovechaba cualquier descuido de mi amado marido para, en forma disimulada, acariciarle el vergón a mi jefe. Y más cuando aprovechando que mi esposo se retiró al sanitario, después me di cuenta que, como entendió la situación, quiso darme la oportunidad para gozar con libertad la tremenda masturbada que me estaba dando mi jefe.
En un momento sentí las explosiones de los múltiples orgasmos que me encanta sentir.
Después de esa experiencia no tuve más remedio, que planear salidas y viajes para desaparecerme y gozar de tremendas cogidas que me regalaba mi jefe. Al poco tiempo, era tal la situación de calentura que vivíamos que adquirimos fama de que él y yo éramos de lo más calientes y desvergonzados, ya que se daban cuenta de que aprovechábamos cualquier momento para coger como desenfrenados. Una cosa que aprendí y me volví experta es a mamar ricas vergas como la de mi jefe, hoy me encanta, sin embargo, a mi marido nunca se lo he hecho. Mi jefe la tiene riquisisisisma.
Mi esposo sabe lo caliente que soy y que soy una infiel consumada, pero me deja ser y hacer, con tal y que le cuente mis experiencias. La verdad es que a veces son tan fascinantes que no me atrevo a decirle que hasta mi jefe me ha pedido que le de las nalgas a sus amigos.
En fin todo este tiempo he cambiado, ahora se con más precisión lo que es ser una muy putita. Término que a mi marido le gusta. Por favor si quieres tener un contacto más personal conmigo y deseas compartir tus experiencias por favor escríbeme a [email protected]. Por favor solo deseo tener comunicación con hombres de preferencia maduros. Me despido con un beso en tus labios mmmmmmmmmm y uno en tu pene auhmmmmmmmmmm.
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