Xtories

Cuernos por el vecino - Narrado por la esposa

La lavadora se rompió, pero la verdadera avería estaba en la tensión acumulada entre la casa vecina. Él vino a reparar el electrodoméstico, pero ella tenía otro plan: dejar que sus miradas ardientes se volvieran manos que no pueden esperar. Esta vez, el vecino no se irá hasta que ella lo suplique.

Alicia28K vistas8.3· 18 votos

esde la primera vez que noté cómo el vecino me miraba, también mi esposo tuvo una reacción: se le ponía muy dura. Así decidí vestir un poco más sexy, provocando a Don Isidro y con él, a mi macho en casa. Incluso alguna vez, cogiendo con mi esposo, fingí que era el vecino, cosa que lo calentó muchísimo mientras yo lo montaba y susurraba a su oído:

T: Vecino, quiero que me coja. Si mi esposo no me coge me cojes tú, por favor.

A: Estás bien buena, me enecanta cogerte. Cuando tu esposo no esté voy a venir y te haré mía una y otra vez.

T: Sí, cógeme todo lo que quieras.

Cosas así se repetían un par de veces desde que descubrí ese gusto de Alberto, aunque al principio yo lo veía como un juego entre parejas y nada más, pero como yo iba a platicar muy seguido con la esposa de Don Isidro, cuidando que se tomara sus medicamentos, al paso de los días veía a mi vecino con otros ojos. Quizá Alberto notó algo o talvez su calentura era más fuerte y no lo pudo resistir, no lo sé de cierto.

Un sábado mi esposo me dijo que se calentaba mucho con las miradas que me aventaban en la calle, le pregunté si le gustaría verme con otro a lo que, con franqueza, me respondió que no estaba seguro, dependiendo más bien de lo que quería yo. A mí no me molestaba la idea, sin embargo, mi intención era que él no estuviera cerca para deshinibirme.

Planeamos atraerlo, subí a un estado donde mostraba mis piernas y casi instantáneamente nuestra presa contestó que se me notaba el tiempo que pasaba haciendo ejercicio. Siguiendo ese tema le terminé diciendo que parecían más blandas de lo que estaban y deberían ser tocadas para comprobar su dureza. Así fue el primer acercamiento, sobra decir que esa noche Alberto me hizo el amor salvajemente.

A los pocos días se descompuso la lavadora, pensamos en comprar una, pero le dije que si le preguntaba a Don Isidro para que él la arreglara. Casi de inmediato contestó que lo haría con mucho gusto y acordamos que fuese en la mañana (mientras Alberto estaba en el trabajo). Durante la noche estuvimos ambos muy nerviosos platicando hasta dónde podríamos llegar con todo esto.

Alberto se iba a las 7am y regresaba casi al anochecer, así que acordamos sólo ponerme algo sexy y ver cómo reaccionaba nuestro vecino. Lo primero que se me ocurrió fue una bata gris para dormir que apenas me cubría las nalgas con una tanga negra y no traía brasier, mis pechos son pequeños pero si se marcan a través de la tela delgada y mis pezones se endurecieron con el tacto, andaba caliente. Cuando llegó Don Isidro lo primero que miró no fue mi cara sino mis pechos, hice como que me tapaba y le dije - ojalá puedas arreglarla, me hace falta - lo guié hasta la lavadora y sentía su mirada en mi culito. Empezó a revisar porqué no funcionaba, yo me quedé ahí por si ocupaba algo, me pidió pasarle unas pinzas en eso me agacho y la bata me quedó muy arriba, abrí las piernas para darle una buena vista, él sólo me estaba viendo, lo dejé así como un minuto y después solo dije - Ay! qué vergüenza - sonrió muy pícaramente

I: No pasa nada, no estaba viendo

T: ¿Seguro que no vió nada?

I: Bueno, si miré un poco. Lucen muy duras sus piernas.

T: Compruebe usted cómo están

Se agachó y comenzó a acariciarme tímidamente, le digo que continúe y, al explicarle que Alberto llegará hasta la noche se le marca una sonrisa de oreja a oreja - Don Isidro, ¿por qué siempre me mira el cuerpo? - Trató de pedir disculpas, pero yo continúo.

T: ¿Qué es lo que le gusta más?

I: El eres muy bonita y esa piernas y ese culo me gustan

T: Pero no tengo nalgas - dije dándome la vuelta y haciendo un puchero

I: Claro que sí y bien duras.

Yo ya no sabia lo que estaba haciéndo menos lo que estaba diciendo. Me agarra las nalgas fue bajando su mano hasta meterla en la bata, cerré los ojos sintiendo sus caricias. Empezó a besar mi cuello y decirme que estaba bien buena, al acercarse sentí su pene duro, me bajó los tirantes de la bata y con las dos manos me agarró los pechos y me dijo que que le gustaba mucho, pregunté desde cuándo y me respondió desde la primera vez que em vio.

Nos dirigimos a la sala, me tumbó en el sillon y me bajó la tanga para pasar su lengua por mi entrepierna. Me sentía en el cielo, era algo diferente, como una fantasía, sólo pensaba en sexo disfrutando lo que me estaba haciendo, era mucho mejor que mi esposo con la lengua, sabía cómo moverse. Le decía que no estaba bien eso, pero lo tenía del pelo y no dejaba de jadear, al poco tiempo le dije que así que no parara de mover la lengua.

T: Más mas más no pares que rico más hay si si si así vecino

El movía más la lengua y apretaba las nalgas en ocasiones bajaba hasta el culo, yo sentía muy rico, él se paró y se quitó la camisa y yo le desabroché el pantalón, me puse de rodillas para ver su verga, la tenía más larga que la de mi esposo y tal vez al doble de gruesa. Me encantó lo que estaba viendo - qué grande la tienes y gruesa - le dije, el sonrió y preguntó si me gustaba - me encanta - dije sacando la lengua pasándola por toda la verga para llegar a la punta y metermela en la boca él me decía cosas mientras yo se la chupaba, me decía que la mamaba muy bien que le gustaba que así.

Me dijo que tan inocente que me miraba y resulta quemte encanta la verga. Le respondí que sí me encantaba. En eso se sentó en el sillon y yo seguía mamandola hasta que me ordenó sentarme en su miemrbo, así que me quité la bata y subí, recuerdo que despacito y me empezó a doler, apenas llevaba la mitad y me dolía, comencé a moverme, a subir y bajar hasta que el me agarró de la cintura y me acercó para besarnos, se movió y me la metió toda de una estocada, me ardió y grité, me recargué en su pecho y empecé a moverme más rápido, me sentía en el cielo. Con Alberto cuando me subo no puedo moverme mucho por que se me sale y con esta no era así. Bajé y de espaldas me senté en su verga el me pegaba en las nalgas y me decía lo rica que me veía.

T: Qué verga tan grande y dura, papi. Dale más más

I: ¿Te gusta mami? ¿te estoy cogiendo mejor que tu esposo?

T: Papi mucho mejor, tu si sabes cogerme

I: Entonces vas a querer que te coja seguido

T: Sí papi, cuando tu quieras

I: Nomas que se vaya el vecino y vengo

T: si papi

Me puso de perrito y empezó a darme, que rico, sentía sus bolas en mis nalgas como entraba toda, me levantó las piernas la metía duro. Duramos como unos 20 o 25 minutos cogiendo hasta que los dos terminamos, me aventó su semen en la panza. Se limpió y terminó de componer la lavadora. Nos besamos, me preguntó cuando podíamos repetir lo de hoy, le dije que yo le avisaba.

En la noche cuando llegó mi esposo le platiqué con lujo de detalles, se puso bien caliente, me empezó a coger pero de lo caliente no duró nada.

Esto que te estoy contando apenas tiene 3 semanas que está pasando y en ese tiempo van como unas 9 veces que he tenido sexo con el vecino. Se llego el sábado y Don Isidro me manda un mensaje que iba a salir a tomar una cervezas con unos amigos y yo le dijo que si me invitaba el me dijo que si, pero no creía que Alberto me dejase salir.

Quedamos de vernos en una tienda, yo iba a dejar mi carro ahí. Me puse una falda de piel negra y una pantiblusa, no me puse brazier, llegué donde nos íbamos a ver y él ya estaba ahí, me subí a su carro y nos fuimos al bar, era como cantina con billar, pero también había música. Nos sentamos y me pidió una cerveza, nos empezamos a besar como pareja, el comenzó meterme mano yo, cruzaba las piernas y él me levantaba, casi me quería sobre su regazo, pero yo le decía que en ese lugar no, que se esperara a más al rato en otro lugar, él me decía que nadie miraba por lo oscuro de donde estábamos. Tocaba mi conchita y me metía los dedos. Por un lado a mi no me importaba la gente, estaba disfrutando, me besaba el cuello y repetía lo bonita y buena que estaba, me decía que me movía muy bien y cogia bien rico, que era una puta en la cama, le dije que él me estaba haciendo así.

No paraba de besarme y tocarme cuando en eso escuché alguien que nos habló, era su amigo, rapido me acomode la falda y sonreí, el señor no me quitaba la mirada, al poco tiempo se fueron a jugar dejándome sola, se me acercaron algunos hombres a invitarme a bailar, pero yo los rechazaba. Cuando volvieron Don Isidro me besó y tocó a su antojo, su amigo le preguntó que si era puta y cuánto cobraba, cosa que él respondió que sí y era cara. El amigo acercó a tomar a su cerveza y me preguntó cuanto cobraba y que si le daba mi número, le dije - pideselo a Isidro -, pero cada vez que mi vecino me besaba, el otro aproechaba para tocarme y levantarme la falda.

Estuvimos como dos hora ahí y después nos fuimos a un hotel, sólo Don Isidro y yo. Al entrar el me cargó hasta la cama y me quito las zapatillas besándome los pies y espués todo todo el cuerpo, desnudándome. Me gustó la forma de empezar, muy romántico, me ponía la piel chinita, yo quedé desnuda así que le quité su camisa y besé su cuerpo auitándole el pantalón. Me puse de rodilla quedando su verga en mi cara, saque la lengua para ponerla en la punta de su miemrbo y así llevármela a la boca, me agarró del pelo para metérmela, pero no me cabía, sentía que me ahogaba. Nos fuimos a la cama y me puse en posición 69, así estuvimos un rato disfrutando hasta que me voltea y me levanta las piernas hasta sus hombros, cogiéndome duro, luego me pone de perrito y disfrutaba dándome nalgadas deciéndome lo rica que estaba, que le encantaba cogerme. Yo gritaba tan fuerte que quien pasara por fuera podría escuchar.

Me subí arriba de él y mientras lo cabalgaba tuve un orgarmo tan rico que me acosté en su pecho. Así nos quedamos besándonos y estuvimos platicando, me estaba besando la oreja y me preguntó que si lo dejaba metérmela por el culo - Claro papi, si quiero que me la metas toda - poniéndome de ladito me levantó una pierna y me la empezó a meter despacito, sentía como me abría y él en la oreja estaba diciéndome cosas mientras se moviía cada vez más rápido. Me acomodé de perrito empezó a bombearme muy duro, me provocaba ardor y placer, lo que sentía era genial, me llevaba al cielo. Me masturbaba la vagina mientras él me abría el culo a placer y todo lo que sentía me hizo llegar a otro orgasmo, también él acabó en mi culo, fue algo increíble

Estuvimos platicando y después nos fuimos a bañar y mientras nos bañabamos estuvimos cogienodo esa vez me dijo que ya iba acabar y le dije espérame y me puse de rodillas y le dije que me los quería en la boca.

Mi esposo sabe todo, pero Don Isidro no puede sospechar que es un acuerdo de pareja, eso lo hace más emocionante.