Mi padre, el paleto Parte 5
Fermín no podía creerlo: su padre, un hombre rudo y pueblerino, había sometido a Cristina con una potencia que él nunca podría igualar. Ahora, mientras intenta recuperar el control de su relación y de su propia masculinidad, la línea entre la humillación vivida y la fantasía prohibida se desdibuja, dejando solo la certeza de que nada volverá a ser igual.
MI PADRE, EL PALETO Parte 5
Observé como Tomás salía de la cocina, masticando algo seguramente y miraba con curiosidad a Cristina con la cara hundida en el sofá y el culo desnudo en pompa.
_ ¿No te la has follado?_ dijo el paleto
_No, que va….que se quede con las ganas, es la mujer de mi hijo…._ dijo mi padre
Salieron del piso sin decir más nada, los dos con ese andar pesado que tenían, pueblerino, fuera de ambiente allí, como si necesitaran más espacio para moverse.
Salí de mi escondite.
_Fermín….._ escuché la voz lastimera de cristina.
_ ¿Estás bien?...._ dije, me acerqué a ella, no se había movido desde que me padre se había corrido sobre ella, simplemente se apoyaba con sus manitas entumecidas sobre el borde del sofá y seguía tenido el culo en pompa y la cara hundida en los cojines.
_Fermín……..fóllame….fóllame por favor….._ dijo ella
No podía creerlo, apenas podía creer que me estuviera implorando de esa manera.
Todavía mantenía la erección, mis calzoncillos eran un estropicio de líquido pre seminal.
Me quité los zapatos y luego me bajé los pantalones y los calzones, me sujeté la polla, me pareció que era pequeña en comparación con la de mi padre, tuve esa sensación de polla pequeña como no tenía desde que era pequeño, desde aquel episodio del baloncesto, me acerqué por detrás a Cristina y entonces ella llevó sus manos atrás a la espalda como si las tuviera sujetas todavía.
Quise poner una mano en una de sus nalgas pero estaban completamente pringadas dela lefa todavía húmeda de mi padre, me dio asco poner la mano allí, pero en donde quisiera poner la mano para afirmarme era lo mismo, cogí los bordes de la camisa lefada y flexioné las piernas.
El coño estaba mojado como nunca, sentí los labios vaginales hinchados y salidos hacía afuera, me abrazaron la polla y resbalé dentro de ella, como si me hubiera caído dentro de un pozo.
Ella suspiró hondamente, un grito de alivio brotó de su garganta enronquecida.
_Si…..fóllame….fóllame duro….._ dijo ella
La cosa no estaba para contemplaciones, me cogí de sus caderas y e hice un movimiento pélvico y se la enterré hasta los cojones y comencé un mete y saca violento, mis huevos golpeaban contra el coño y el culo y otra vez pensé en lo buena que estaba y pensé que mi padre era un cabrón….un maldito paleto, cabrón….
_Que hijo de puta….joder…que hijo de puta…._ dije en voz alta, casi ni me di cuenta que Cristina comenzó a correrse, que su cuerpo temblaba como si tuviera un terremoto interior, un tsunami que le brotaba desde dentro.
De pronto caí sobre el cuerpo de ella, me había corrido en algún momento de mis embestidas, mi camisa se mojó con la lefa de la camisa de ella, cogí sus delicadas y fuertes manos, una sobre otra como si las tuviera atadas, paseé mi vista por la habitación, como si la viera por primera vez, como si nunca hubiese estado allí.
Y luego sentí mi polla morir dentro del coño de mi mujer.
_Salte, cariño…..estoy entumecida…._ dijo ella
Me quité, tambaleando y ella se giró, sus tetazas asomaban por entre la camisa destrozada.
Su cara, por dios, estaba estragada como si hubiera llorado durante horas, las líneas de su rostro, líneas nuevas y sensuales que le surcaban la carita, el maquillaje colapsado, la elegante melena carre, totalmente despeinada.
_Joder…..esto sí que ha sido….no sé cómo llamarlo…._ dije
Ella me miró con la cara estragada.
_Hijo de puta…._ dije
_ ¿Tu padre? Hijo de puta es poco….. y el otro……dios, no puedo creerme lo que he estado a punto de hacer…._ dijo ella y se puso en pie, yo era apenas un centímetro más alto que ella, pero con los tacones de sus botas quedaba más alta que yo, me pareció colosal, gigantesca, se inclinó levemente para besarme.
_Necesito ducharme……eso es lo primero…._ dijo y se subió el tanga y se lo ajustó con movimientos desmañados
De pronto mientras la miré alejarse, reparé en que se había besado con mi padre, me había dado un beso con la misma boca con que se había besado con él.
Tuve una sensación de incesto, la inquietante sensación de que mi padre y yo habíamos compartido algo que no estaba bien, la boca de una mujer.
Necesitaba un trago, tanto como ella una ducha, me acerqué hasta la mesilla de las bebidas y me serví un buen trago de ginebra y tónica, fui hasta la cocina y cogí un poco de hielo y corté unas rodajas de limón, yo también sentía alivio.
Tomas se había preparado unos bocadillos y había dejado el salchichón y el queso fuera del frigorífico, la encimera estaba llena de restos de pan.
Como si los cerdos hubiesen pisoteado las flores, pensé.
Yo tampoco sabía lo que había pasado aquí, mi padre la había puesto cachonda hasta el punto limite y se la hubiese follado si hubiese querido, pero por alguna razón no lo había hecho.
¿Había sido un límite moral? Estaba bien besarse con la mujer de tu hijo, azotarle la cara con la polla, correrse en su culo pero follársela no.
Hasta allí llegaba.
¿O había algo de cariño hacía mí en ese gesto? ¿O simplemente había querido humillar aún más a Cristina?
No tenía respuesta porque nunca había sabido qué pasaba por la cabeza de mi padre y nunca lo sabría.
Pero si podría saber que había pasado por mi mente, si lo pensaba bien, ese ser oscuro y pequeño que se había agazapado como una alimaña mirando como sobaban a su novia, admirado fascinado, por la polla enorme de su padre, joder, ese no era yo, no podía ser yo ¿Quién coño era ese ser miserable y patético?
_Fermín…._ escuché otra vez la voz de Cristina, pero no era la misma voz de hacía media hora atrás cuando me suplicó que la follara, que completara la obra de mi padre.
Ella llevaba un pijama de algodón, de color blanco y zapatillas en los pies, zapatillas peludas, acolchadas, confortables, calentitas.
_ ¿Por qué no te das una duchita?_ dijo ella
_Vale….._ dije
_ ¿Has comido algo?_ dijo ella
_No…._ dije ella traía unos vasos sucios y los colocaba en el resumidero
_Te preparo un bocadillo, mientras te duchas_ dijo, con el pelo mojado, la expresión cansada, el cuellito al desnudo, ese cuellito que mi padre tantas veces había ahorcado, ese punto neurálgico de excitación sexual.
Me metí en la ducha, evidentemente ella necesitaba eso o tenía una inclinación a ser dominada ¿Una fantasía? ¿Desde cuándo? Tal vez haría un año que me pedía a veces que la ahorcara un poquillo, recordé que la primera vez me sorprendió y mucho más cuando me lo pidió por segunda vez y me pidió que le apretara más fuerte y recordé como su expresión facial cambiaba cuando se lo hacía, como uno de sus parpados se levantaba ¿De dónde venía todo eso? ¿Esa compulsión o cualquier compulsión humana?
Y ahora hablaríamos y trataríamos de explicarnos el uno al otro lo que no tenía explicación ninguna, porque eran impulsos, instintos liberados y aunque lográramos una explicación para que serviría al fin y al cabo.
Serviría para estar más tranquilos, no era poca cosa, para no perder el control, para no pensar que nos estábamos volviendo locos, para seguir teniendo un mínimo control sobre las cosas.
Pero al menos mi padre no se la había follado, eso no había pasado ¿Joder pero había alguna diferencia? Le había azotado el culo, le había abofeteado la carita con la verga y lo peor de todo, se habían besado en la boca. Si pero al menos no se la ha follado, su enorme polla no entró en el conejito de ella, su rabo no había estado dentro del coñito caliente.
Si era una gran diferencia y tenía que agradecérselo a mi puto padre, no haber traspasado esa barrera.
Imaginé lo que estaríamos sintiendo ahora si eso hubiera pasado.
No es tan grave lo de ahora, pensé.
Me sequé con la toalla, escuchaba los pasos de Cristina por el cuarto, leves, preparando todo para ir a dormir.
_Te he dejado el bocadillo en la cocina, con tomate como a ti te gusta_ dijo ella
Gracias, cariño_
_Voy a leer un poco_ dijo ella y cogió un libro y las gafas y se acomodó de su lado habitual de la cama, las sábanas limpias, la cama olía a limpio, ella olía a limpio, todo estaba ordenado y prolijo, la lámpara encendida de la mesilla de noche, ella bajo las sábanas, unos cojines y almohadas en la espalda, todo era paz, tranquilidad.
Fui hasta la cocina, saqué una cerveza del frigorífico, comí el bocata de salchichón y tomate, la cerveza estaba helada y raspaba un poco el paladar, todo era bueno, todo estaba bien, Cristina era maravillosa.
La imaginé corriéndose y temblando, mi padre masturbándole el coñito, el choque de los nudillos contra la pelvis.
¿Había sucedido todo eso o lo había soñado?
Acabé de comer y puse el plato con migas en el resumidero, abrí el grifo y dejé correr un poco el agua, fui al aseo y me lavé los dientes.
Creo que demoraba el momento de entrar en el cuarto y meterme en la cama con ella.
Finalmente lo hice.
_Fermín ¿me sigues amando después de esto?_ dijo ella
_Claro que si_ dije, ella inclinó su cabecita contra mi pecho.
_Siento mucha vergüenza, no puedo creer que….._
_Podemos olvidar todo, hacer de cuanta que no ha sucedido_ dije
_No….no sería bueno fingir demencia_
_Es que le doy vueltas en mi cabeza y no le encuentro explicación_ dije
_ ¿A cómo me he comportado?_
_Si y a como me he comportado yo, como no le he dado una hostia a mi padre y al otro idiota, como no he….._
_Es tu padre, no es tan fácil darle una hostia a tu propio padre_ dijo ella
_Un padre normal no se hubiese comportado así contigo_ dije
_Para eso están los mitos griegos_ dijo ella
_ ¿Qué quieres decir?_ dije, creo que Cristina era más culta que yo, había leído más libros y esas cosas.
_Que en los mitos griegos suceden estas cosas terribles, hijos que se acuestan con su madre y matan a su padre como Edipo ¿Conoces esa historia?_
_Algo, cuando estás enamorado de tu madre cuando eres pequeño_ dije
_Bueno, eso sería la interpretación psicológica del mito, en realidad la historia es que Edipo mata a su padre sin saber que era su padre y luego se casa con su madre sin saber quién era ella y luego cuando descubre la verdad, se ciega a sí mismo, pues no soporta ver lo que ha hecho_
_ ¿Y su madre?_
_Se suicida al saber la verdad_ dijo ella
_No me dejas más tranquilo_ dije y acaricie su cabello todavía un poco húmedo y sedoso, pero si me tranquilizaba el saber que unos griegos de hace miles de años estaban tan locos como nosotros y que Cristina me lo estuviera contando, que ella estuviera intentando sanar las heridas, que intentara comprender y poner orden.
_ ¿Estabas dispuesta a follar con él?_ dije
_Ya no podía soportar la tensión, creo que nunca había estado tan cachonda en toda mi vida, creo que hubiera podido follar con cualquiera_
_Te ponía que fuera mi padre_
_No…..creo que no tanto eso como el hecho de ser dominada….de ser sometida…..las manos atadas, que me ahorcara el cuello, los sopapos en la cara_
_Joder ¿De verdad te va ese rollo?_ dije
_Bueno…..creo que estoy descubriendo que si…..si, me va ese rollo, me pone eso_ dijo ella
Nos quedamos en silencio, los temores volvieron en cierto modo, como fantasmas que se movían alrededor de nosotros, que cercaban la cama.
_ ¿Y tú? ¿Qué puedes decir?_ dijo ella
_ ¿En algún momento estabas decepcionada de mí? ¿Esperabas otra actitud? ¿Más digna?_
Ella se quedó pensativa, un dedo recorrió mi pecho.
_Si, al principio si, cuando tu padre dijo algo así que como estaba segura de que a ti te gustaba eso_
_Y tú has dicho no vale la pena o algo así_
_Si, dije que no valía la pena avisarte porque tú estabas mirando todo y me daba cuenta que estabas dispuesto a no intervenir_ dijo ella
_No podía hacerlo, te juro que no podía moverme, solo…..podía ver lo que mi padre te estaba haciendo_
_Lo se….lo se….no te preocupes ¿tenías una erección?_
_Si, todo el tiempo_ dije
_Lo supuse, te fascina……..ver a tu padre manejándome, dominándome…..en ti sí que influye más el hecho de que es tu padre_
_Pudo haberte follado y no lo hizo_ dije
_Por algo no lo hizo, no sabemos por qué_ dijo ella
_Me alegro de que no te haya follado_ dije
_Igual lo hizo como una demostración de poder_
No entendía lo que Cristina quería decir con eso, pero no insistí.
_ ¿Habías visto a tu padre desnudo antes?_ dijo ella
_No, nunca_
_ ¿Sabías que tenía esa polla monstruosa que tiene?_ dijo ella y levantó el rostro hacía mí, el ceño fruncido, una arruga profunda le surcaba la frente.
_Siempre le he escuchado jactarse de su polla pero nunca se la había visto_
_Es la cosa más grande que he visto en un hombre_ dijo ella
_Que puto cabrón, además de ser tan salido tiene esa polla_
_Creo que tiene ese morro que se lo pisa por el pedazo de polla que tiene, una cosa va con la otra_ dijo Cristina y me llamó la atención esa forma tan guarra de expresarse.
A la mañana siguiente parecía que estábamos encajando todo bastante bien, seguramente quedaban muchas cosas por hablar todavía pero casi que pudimos llevar una cierta normalidad, pero a la mañana siguiente mi padre se apareció por el bufete.
Llevaba una de esas camisas toscas de siempre, a cuadros, parecía que todo su vestuario era ese, esta vez los cuadros blanco y negros.
Supuse que se habrá comprado unas seis camisas iguales en la feria del pueblo y no le importaba usarlas seguido.
_Hola hijo ¿Cómo estás? _
_Bien, no te esperaba por aquí…._dije
_Oye ¿por qué no me has dicho que Cristina es tu novia?_
_Estuve a punto de decírtelo varias veces_
_Joder, pero es que me pasado tres pueblos, si lo hubiera sabido antes, joder no te hubiera enviado esas fotos ni te hubiera dicho esas cosas de ella, debiste habérmelo dicho, hombre_ dijo, con sus ojillos pequeños y astutos debajo de sus cejas pobladas y espesas.
Me pareció que era totalmente falso en lo que decía, pero en parte se lo agradecí, que intentara arreglar las cosas de cara al futuro.
_Vale, ha sido un mal entendido_
_Voy a saludar a Cristina antes de irme_ dijo
_Creo que está ocupada_ dije
_La esperare si es necesario_
Le vi subir en el ascensor y luego tuve que atender unos asuntos, no podía concentrarme, de solo pensar que este cabrón estaba otra vez con ella, se me revolvían las tripas.
No pude más y subí a ver qué pasaba.
La puerta de la oficina estaba abierta, espié un poco y les vi, ella estaba sentada en el escritorio con unas carpetas a modo de escudo, él de pie frente a ella, le decía algo.
_Tranquila……estás segura conmigo…_ decía mi padre y ella le miraba y joder, me conmovió la expresión de su cara, había tal temor, tal respeto, sus ojos abiertos y asustados y la expresión tensa y alerta y tal grado de…..sumisión….si….sumisión, ella estaba a lo que él ordenara, la tenía en su poder y el hecho de no haberla follado casi que fortificaba esa sensación de dominio.
_No quiero que nadie…._ decía ella
Y en ese momento golpee la puerta con los nudillos y entré.
_Perdonad, si interrumpo_ dije
_Estaba felicitando a Cristina por la bonita parejilla que hacéis_ dijo mi padre.
_Si, ayer se lo he dicho, perdona, se le he dicho para….._ dijo ella, titubeando
_Para que no haya mal entendidos_ dije yo
_Eso, para que todo esté claro_ dijo mi padre
Ella con ese trajecito claro que llevaba de falda corta y blazer y zapatos de tacón parecía tan elegante y contrastante con el atuendo de paleto de mi padre que me pregunté si todo lo de anoche no había sido una pesadilla.
_Espero verte pronto por aquí_ dijo ella
_Si, ya sabes estaremos en contacto por lo de la jubilación y para lo que necesitéis, si queréis pasar unos días en el pueblo, podéis quedaros en mi casa_ dijo él
Y miraba a Cristina y ella temblaba, me daba cuenta, era horrible de ver y yo también comencé a tener una sensación extraña, como que volvía a sentir esa parálisis de la noche pasada.
Mi padre se imponía mentalmente a nosotros, no sé cómo lo hacía pero era así.
Ella caminó hasta donde tenía una archivero de metal, sus largas piernas enfundadas en medias oscuras, mi padre la miró con cierta avidez, el deseo animal que sentía por ella estaba allí presente.
¿Qué planes tenía con ella? ¿Pensaba follársela más adelante? Quedaba por mi parte decirle que había visto todo anoche, que sabía todo lo que había hecho, como había vejado a mi novia y futura esposa, como le había azotado la cara con la polla…..como….. joder, me sudaban las manos de solo pensarlo.
_Yo debo irme, no te preocupes tanto por el trabajo, Fermín, que la vida son tres días_ dijo él
_Trataré papá_
_Bueno, Cristina cuida a mi chico, es un buen chico_ dijo mi padre y se acercó a darle los besos en las mejillas de rigor y vi como todo ese cuerpazo escultural de mujer se ponía a la defensiva y se contraía cuando él puso una mano en su brazo y luego ella se le quedó mirando con temor.
_Bueno, papá, gracias por haber venido_ dije
_De nada hijo, tu tranquilo, las cosas solas se van ordenando como los melones en el carro_ dijo él y se marchó.
Nos miramos con Cristina y respiramos al unísono, con alivio.
_Bien, esto se ha terminado_ dije en voz alta. Pero estaba muy equivocado, esos primeros momentos fueron de alivio, sí, pero era una sensación engañosa, ya esa misma noche Cristina y yo sentíamos como si algo nos hubiera sido arrebatado, no sé si la tranquilidad o la paz o como sea eso que se llame que permite llevar las cosas de la vida con normalidad.
Eso era, no habían arrebatado la normalidad, mi padre lo había hecho, con la ayuda de ese otro paleto de Tomas, pero este era una figura sin relieve, como una rémora de mi padre, como una extensión de la personalidad de mi padre.
Pensé que serían los primeros días y que pronto lo olvidaríamos, pero tampoco fue así, porque se agregó otro detalle.
Fue cuando quisimos hacer el amor, unos días después, cuando quisimos follar.
Cometí el error d querer imitar a mi padre, le apretaba el cuellito a Cristina y le di un bofetón en la carita.
_No….joder….no me pegues, hostias, me dolió eso…._.dijo ella, cogiéndose la carita.
_Si es lo que te gusta, zorra…._ dije, sin sentirlo realmente, de un modo antinatural.
Ella me miro horrorizada.
_Joder, no Fermín….no cariño….no….._ dijo ella ya a punto de llorar.
Mi erección se diluyó al instante, me salí de ella y la abracé.
_Joder….no quiero que…..te conviertas en tu padre…._
_Pero, pensé que te gustaba eso…._
_No….no lo quiero así contigo….._ dijo ella y temblaba un poco, tiritaba como si tuviera frío.
Nos tapamos con las sábanas.
_Quiero que seas tú mismo….como siempre…._ dijo ella
_Pero es que….pensé…._
_No….no es tan fácil….- dijo ella
Comprendí, también ella era distinta cuando estaba con mi padre, por eso le gustaba que la trataran duro.
Uno se refleja en la mirada de los otros, somos diferentes con cada persona con la que estamos, lo que funciona con uno no lo hace con otros.
La besé con ternura, el cuello y los enormes pechos y luego la penetré en un misionero con mucho amor y sentí sus pernas largas que me envolvían y me dejé hundir en ella.
Y luego cuando ella estaba sobre mí, botando sobre mi polla, reventándome los huevos con su culo, entonces si la ahorqué un poquillo y se corrió.
_Joder….fue perfecto….me ha encantado…._ dijo ella
Preferí creerle, que otra cosa podía hacer.
Ya no hablábamos de mi padre y este no llamó durante todos esos días, pasó un mes completo.
Había un congreso de derecho administrativo y de la seguridad social en Zaragoza y Cristina ya hacía tiempo que había decidido ir.
Pensé que nos vendrían bien unos días de estar alejados, de descanso uno del otro.
Porque entre nosotros había como una tensión no resuelta, un acorde musical que quedaba en función dominante y no resolvía en la tonalidad de la canción, esperaba una resolución, podía escucharlo en mi cabeza.
Supuse que extrañarnos un poquillo nos haría bien.
La acompañé a coger el tren esa mañana de viernes, ella iba con un pantalón elegante y formal, de color negro que se ajustaba a sus caderas portentosas y a su culo firme y redondo, iba con ella otra abogada joven del bufete, Begoña. La vi alejare con su maleta carry on, las rueditas la seguían por el andén del tren como un perrito faldero a su dueña.
Regresé al bufete y almorcé un buen bocadillo de tortilla francesa con beicon y una cerveza, en un bareto de allí cerca, no era el clásico almuerzo de abogado que solía hacer con Cristina, que consistía en pescado y una ensalada.
Era feo confesármelo a mí mismo, pero me sentía aliviado de estar solo, no lidiar con lo que había pasado, decidí cogerme la tarde y acabé jugando un futbolín en un bar al que solía ir cuando era estudiante.
Me sentía feliz y ligero como no lo había estado en el último mes.
Y luego me sentí culpable de tener esa sensación, estaba evitando enfrentar los hechos.
No sabía cómo seguiría lo mío con Cristina, esa era la realidad, había sucedido algo grave y con una conversación y el deseo de comprender no bastaba.
Joder, ella se había besado con mi propio padre, él le había azotado el rostro con esa enorme polla.
Ella le había pedido que se la follara, por dios y no había sucedido solo porque mi padre no había querido.
Ese era el cuadro de situación y luego cuando follábamos ella y yo, una vez por semana durante este último mes, estaba bien, si pero no era como antes y lo peor es no se corría como se había corrido con las caricias de esos dos paletos, recordé como Tomas se había corrido sobre su culo y espalda y como ella temblaba todita con cada latigazo de semen.
Era algo que yo nunca lograría con ella.
Joder, no era una competencia, yo no tenía que igualar una marca, cuanto temblaba el cuerpazo escultural de Cristina cuando se corría.
No estábamos juntos solo por el sexo ¿O sí?
Pero era una parte importante de una pareja, la más importante de todas esas partes, según decían los manuales modernos ¿O no era así?
Ese viernes por la tarde noche recibí un mensaje de ella.
_Hoy mejor no hablamos, estoy muy cansada, le llamo mañana_ escribió.
Otra vez tuve esa sensación culpable de alivio, me quedé jugando juegos en línea en el ordenador, era como volver a la adolescencia, otra vez cené afuera en un bareto de mala muerte, comiendo unos bocadillos de panceta con pimiento y con unas buenas birras, mirando un partido de futbol que no me interesaba.
Me sentía libre, no estaba mal, sin preocupaciones, sin tener que enfrentar nada.
Y entonces tuve un pensamiento fugaz que luego se hizo más nítido.
¿Cristina era demasiado para mí? ¿Estaba demasiado buena, era un mujeron demasiado voluptuoso para mí? ¿Jugábamos ella y yo en la misma liga?
Nunca había tenido semejantes pensamientos.
Y me di cuenta de que había perdido confianza en mí mismo. Había creído que con ser un tío razonablemente guapo y haberme convertido en un abogado exitoso bastaba para ahuyentar todas las inseguridades, pero no era así.
Esa noche, estaba inquieto, no lograba dormir, y cuando lo hice me desperté en medio de una pesadilla. Tenía una gran erección, esas erecciones poderosas que lo asaltan a uno en mitad de la noche, me sacudí la polla, la sentía poderosa, de hierro forjado.
Y entonces pensé en la polla de mi padre, no había heredado semejante herramienta.
Y luego pensé en Cristina, en esos melonazos y entonces….
Imaginé la polla de mi padre metida en sus tetazas, eso fue el principio y luego imaginé como la follaba de todas la maneras posibles, como le daba por el culo, como ella se descomponía de placer y pedía más y se corría una y otra vez por fin eyaculé, manchando las sábanas.
No me sentía tan mal de haber fantaseado con eso, no era mi problema ahora, era cosa de Cristina y de mi padre, que ellos se arreglaran pensé y me reí solo de mi estúpido chiste y luego me dormí con toda la paz del mundo en mi corazón.
Todo ese día estuve pensando en que estaría haciendo ella y sobre todo en qué pensaría, que clase de pensamientos tendría estando lejos de mí.
¿Pensaría en mi padre?
Decidí que la llamaría antes de cenar.
No le envíe mensajes, nada de ¿Puedo llamarte ahora, cariño?
La llamé, una, dos, tres veces siempre acababa en el buzón de mensajes.
Recién me cogió la llamada al quinto intento.
_Hola cariño…. ¿Cómo estás?_ dije
_Hola, Fermín….bien…..estoy bien….ahora no puedo hablar…..-
_ ¿No? ¿Seguís liados con el puto congreso?_
Hubo un silencio del otro lado de la línea.
_ ¿Cristina ¿estás ahí?_ dije
_Si……cari……ño….estoy aquí….como te digo….estoy liada ahora….creo que mejor te llamo mañana ¿sabes?_
_Vale, pero ¿estás bien? Te escucho rara_ dije
_Estoy….bien……si….. Muy cansada……..mañana te llamo…_ dijo ella
_Vale, te amo….._ Dije, no tuve respuesta, ella había cortado la llamada abruptamente.
Me quedé tan confundido, que estuve a punto de volver a llamar, pero me contuve.
El domingo no llamó en todo el día.
Demás está decir que esa noche me masturbé furiosamente, siempre pensando en que mi padre se la follaba y luego la imaginé follando con Tomas y luego con los dos al mismo tiempo.
El único mensaje que recibí esa tarde de domingo fue uno en que decía que no la fuera a buscar a la estación de tren que ella se cogería un taxi.
Me dormí sobre el sofá, me desperté cuando escuché la llave en la puerta.
Ella estaba allí, con unos pantalones vaqueros y llevaba…botas, negras con un fino tacón, las mismas botas aquellas que había usado con mi padre, pero esta vez dentro de los vaqueros.
Arrastraba esa maleta carry on, las rueditas corrieron por el suelo de la sala.
Se la veía fresca y sonriente, más hermosa que nunca.
_ ¿Qué tal el congreso?_ dije
_Un coñazo, ya sabes cómo son….puro aburrimiento_ dijo ella y por primera vez su rostro se ensombreció.
_ ¿Cómo has estado tú?_ dijo
_Bien, me dedique a comer comida grasosa y poco saludable_
Ella sonrió con dulzura.
_Eres como un niño, como si no pudieras hacerlo cuando estamos juntos_ dijo
_Debo cuidarme, con semejante mujer como tú_ dije
_Que bobo eres_ dijo ella y me acarició la cara
Arrastró la maleta detrás de sí, en dirección a nuestro cuarto.
_ ¿A Begoña le gustó el congreso?_ dije
_ ¿A quién?_ dijo ella
_A Begoña, la chica que iba contigo_
_Si….es una abogada joven, todo es novedad aún para ella_ dije
_ ¿Qué tal Martínez Subiría?_ dije
Este era un doctor en derecho muy importante, una eminencia en derecho de la seguridad social, había escrito varios libros con los que se estudiaba en la universidad.
_Bien, ya lo conoces, sabe mucho pero se pone un poco pesado a veces, con esas cuestiones de derecho comparado, no acaba más de dar ejemplos de otros países_ dijo ella
_Claro_ dije
_Voy a ducharme, esto muertita…._
_Preparé una ensalada de bonito y tomate_ dije
_Vale, tengo hambre_ dijo ella
Luego de comer, bebiendo una copa de vino tinto, quise acercarme a ella con intención de follar.
_No, perdona cariño….estoy muy cansada, lo dejamos para mañana ¿vale?_ dijo ella
_Vale…_ dije yo, con la cantidad de pajas que me había hecho, mi propuesta había sido de compromiso.
Por la mañana siguiente, dio la casualidad que me encontrara con Begoña, la abogada joven que había acompañado a Cristina al congreso.
_Oye ¿Qué tal Martínez Subiría? ¿Qué impresión te ha causado?_ le comenté por decirle algo.
_Joder, fue una putada_ dijo ella
_ ¿Si?_
_Me habían hablado mucho de él, pero no pudo asistir al congreso, estaba enfermo, eso es lo que decían_ dijo ella
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