La isla 8/24
En la cabaña contigua, el silencio solo se rompe con los gemidos de Viviana. Cristina, Fabiola y las demás no pueden evitar escuchar cada embestida, cada susurro sucio y cada clímax de José. La noche no termina con el orgasmo, sino que apenas comienza, cuando la arena de la playa y la soledad de un sendero ofrecen nuevas tentaciones.
José y Viviana entraron juntos a la habitación, una vez dentro Viviana se desnudó sin ningún pudor delante de José para ponerse el camisón, él se quedó mirándola embobado, fue ver sus pechos y sentir la necesidad de comérselos, además tenía puestas unas braguitas de triángulo que dejaban ver la parte superior de la hendidura de su trasero, eso le volvía loco. A Viviana le encantó ver esa mirada que rebosaba deseo clavada en su cuerpo y se dejó contemplar unos instantes hasta que vio que algo crecía dentro de los calzoncillos de José.
- ¿Pero tú no te sacias nunca? Yo creía que hoy me quedaba a dos velas después de tu aventura con Berta. Anda, vamos a la cama que tengo muchas ganas de oír lo que tienes que contarme. Si quieres no me pongo el camisón.
Después de lo que le había dicho Fabiola, a José no le sorprendió demasiado que Viviana ya estuviese al tanto de todo lo que había ocurrido. Así que sin preocuparse lo más mínimo se metió con ella en la cama mientras no podía apartar la vista de sus pechos.
- Me siento como una niña pequeña esperando a que le cuenten su cuento de buenas noches, lo bueno es que este es real. Hoy toca el de los que van a por barro y acaban embarrados, jajaja.
- Ummm ¿Quieres que te lo cuente desde el principio?
- Sí, los principios son lo que más me gusta.
- Pues nos hemos ido Berta y yo solos a por barro, yo ya estaba recalentado de antes y cuando he visto que Berta pisaba mal, se tiraba al suelo y se agarraba el tobillo dejando sus bragas al aire...
- Un momento ¿Por qué estabas recalentado? Esos detalles son importantes.
- Habíamos estado haciendo la base del horno con Cristina y ella llevaba un vestido bastante corto que dejaba ver sus bragas en cuanto se sentaba un poco descuidadamente.
- Ummmm, así que Cris te la había puesto dura, ehhhh.
José notó que Viviana le agarraba la polla y él la respondió llevando una mano hasta uno de sus pechos para comenzar a amasarlo suavemente.
- ¿Te gustaron mucho las braguitas de Cris?
- Bufff, sí, eran muy transparentes y se le podían ver sus pelitos rubios a través de la tela.
Viviana notó como la polla de José daba brincos dentro de sus calzoncillos al recordar las bragas de su amiga y se la sacó para empezar a masturbarle.
- Dime que te gustaría hacerle a su coñito rubio.
- Buff, en ese momento me hubiera encantado meter mi mano por debajo de su falda y pasarla por encima de sus bragas.
- ¿Has pensado que a lo mejor te las estaba enseñando aposta?
- No creo ¿Para qué iba a hacer eso?
- A lo mejor le gusta ponértela así de dura.
- ¿Para qué? Si ella no me tocaría ni con un palo, hasta le da cosa hablarme.
- La mente femenina sigue caminos extraños a veces. Pero dime ¿Te gustaría oír sus suspiros mientras tienes la mano metida entre sus piernas?
- Ummm, me encantaría ver su cara mientras le toco por encima de sus bragas.
- Tú sigue contándome que voy a hacer una cosa.
Viviana destapó a José, se puso a cuatro patas, perpendicular a él a la altura de su cintura y después de mirar unos instantes la polla de José de cerca mientras le seguía masturbando, se la metió en la boca.
Mientras José miraba como le colgaban los pechos y la forma de su culo en pompa Viviana sintió como le palpitaba la polla dentro de su boca, después notó que le agarraba las nalgas con ganas y finalmente sintió que otra mano se apoderaba de uno de sus pechos y comenzaba a masajeárselo.
- Sería estupendo poder ver en su cara una mezcla de placer y timidez mientras le froto su clítoris. Cuando viese que se iba excitando metería mi mano dentro de sus bragas y le acaricia esos pelitos que tanto me ponen. Buff, Viviana, lo haces muy bien.
Viviana se sacó por un momento la polla de la boca.
- Seguro que ella estaría esperando ansiosa a que volvieses a tocarla su botoncito.
José fue desplazando la mano que tenía sobre el trasero de Viviana hasta acariciar con ella sus labios y su clítoris por encima de la tela de sus bragas.
- No creo que pudiera hacerla esperar, empezaría frotándolo haciendo mucha presión para pillarla desprevenida e intentar arrancarle un gemido.
Viviana volvió a vaciar su boca para poder hablar.
- ¿Quieres hacerla gemir?
- Siii, me encantaría oír como se le escapan pequeños gemidos mientras paso mi mano por su sexo notando su humedad.
Viviana sintió que José metía la mano por debajo de la tela de sus bragas y comenzaba a acariciarle directamente su intimidad, casi como reacción instintiva aumento el ritmo de la suave mamada que le estaba haciendo a aquella polla que la volvía loca.
- Ummmm, le metería los dedos así, despacio pero haciendo mucha presión y cuando oyera sus jadeos, le apretaría esas tetitas tan bonitas que tiene.
Viviana notaba como los dedos de José la penetraban una y otra vez, despacio pero con fuerza, y sentía la necesidad de comerse aquella polla cada vez con más ansía.
- Luego le bajaría el vestido hasta descubrir sus pechos y se los chuparía mientras le voy metiendo los dedos cada vez más rápido. Ummm, Viviana, como sigas así voy a tener que follarte.
A Viviana esas palabras la motivaron todavía más para esforzarse en la mamada que le estaba haciendo.
- Después apartaría mi mano de su sexo y la tumbaría, le subiría la falda para ver sus pelitos atrapados por la tela de sus bragas y luego se las quitaría.
Viviana volvió a dejar a la intemperie la polla de José para hablarle.
- ¿Y no dejarías que te la comiese un poquito? Seguro que ella estaría deseando hacerlo aunque no te lo dijera.
- Ummm, siii, mientras contempló su coñito rubio me sacaría la polla y me masturbaría justo al lado de su boca, se la pasaría por los labios haciendo presión sobre ellos hasta que abriese la boca y me dejase metérsela. Me encantaría pajearme con un buen trozo de polla metido en su boquita y en cuanto empezase a chupármela volvería a meterle los dedos para sentir como gime contra mi glande. Bufff, Viviana no lo aguanto más, te la voy a meter hasta sacártela por la boca.
Viviana no se inmutó y siguió devorándole con pasión hasta que él se movió para ponerse de rodillas detrás de ella. La amasó las nalgas con las dos manos y le restregó la polla por todo su sexo sobre la tela de las bragas.
- ¡Dioooos! Que culo tienes.
- ¿Así es como se te ha puesto Berta para que te la follaras?
- Siii, así la tenía y cada vez que intentaba sacarla del barro mi polla se restregaba por todo su trasero.
- Ummm, cuéntame como te la has follado.
- Cuando ya no podía aguantar más de lo caliente que me tenía la he levantado el vestido para descubrir sus nalgas y seguir frotándome contra ellas.
José apartó las bragas de Viviana y comenzó a metérsela despacio.
- Ummm, si ¡Que gusto!
- Sus bragas eran muy parecidas a las tuyas y me han puesto muchísimo.
- ¿Y ella que hacía? ¡Ahhhh! Siiii, métemela un poco más ¡Ahhhhh! Así, sigue ¡Ahhhhh!
- Ella movía su trasero haciendo que nos rozásemos aún más. Yo le aparté las bragas y se la metí.
Viviana notó un empujón y sintió como la polla de José se introducía un buen trecho en su interior.
- ¡Ahhhhh! ¿Y gemía? ¡Ahhhh!
- Siiii, gemía cada vez que se la metía, su vagina me apretaba la polla y los sonidos que hacía me estaban excitando mucho, así que cada vez se la metía más y más.
- ¡Ahhhh! Si ¡Ahhhhh! Métemela entera ¡Ahhhh!
En la cabaña de las mujeres todas estaban oyendo como Viviana empezaba a gemir. Berta y Lorena se miraron y se quedaron quietas para escuchar mejor. Fabiola y Cristina también se miraron y Cristina se frustró, le hubiera gustado que Fabiola estuviese dormida para poder tocarse tranquilamente. Llevaba horas sintiendo ciertas cosquillas en su sexo, durante la cena había conseguido calmarse un poco pero nunca había dejado de notar esa desazón en su interior. En cuanto había oído los primeros gemidos de su amiga había notado como se le encharcaban las bragas y su sexo le insistía para que le prestase atención urgentemente.
José hizo caso a Viviana y comenzó a bombear con más energía hasta que consiguió metérsela entera.
- ¡Ahhhhh! Sigue ¡Ahhhhh! Sigue contándome ¡Ahhhh! Dime como te follaste a Berta ¡Ahhhhhh!
José la estaba embistiendo con ganas mientras aprovechaba a amasarle las nalgas.
- Tenía la vagina un poco estrecha así que me costaba ir avanzando, pero me estaba dando mucho gusto y cada vez le iba dando con más fuerza hasta que conseguí enterrársela entera y me puse a darle con energía, no te imaginas como gemía, me estaba volviendo loco.
- ¡Ahhhhh! ¿La hiciste gozar con tu polla?!Ahhhhh!
- Siiii, yo se la clavaba una y otra vez, así, como te la estoy metiendo a ti, y ella no paraba de gemir.
- ¡Ahhhhh! Seguro que ¡Ahhhhh! Ha gozando como nunca ¡Ahhhhhh! Va a querer que ¡Ahhhhhh! Te la folles todos los días ¡Ahhhhhh!
Lorena se estaba imaginando como José se estaría follando a Viviana y cada vez le estaban entrando más ganas de ver esa polla de la que tanto se hablaba en el campamento. Sin mucho disimulo metió la mano dentro de sus bragas y comenzó a tocarse. Berta vio lo que estaba haciendo su prima y entendió que tenían que normalizar aquello, a pesar de la increíble tanda de orgasmos que había tenido esa tarde ella también notaba como su sexo se iba humedeciendo mientras oía como Viviana gemía cada vez más fuerte, estaba segura de que ya la tendría entera dentro y no faltaría demasiado para que la escuchasen correrse.
En la otra habitación Cristina estaba que se subía por las paredes, no se le ocurrió otra opción que girarse para darle la espalda a Fabiola y meter la mano entre sus piernas con disimulo. Por su parte Fabiola también estaba sintiendo como su sexo reclamaba atención pero le parecía muy fuerte masturbarse delante de su amiga, aún así, cuando vio que ella se giraba aprovechó para poner la mano sobre su entrepierna, subirse el camisón y empezar a acariciarse por encima de las bragas imaginando que José, en el acantilado, se había atrevido a tocarla mientras le frotaba la polla contra el trasero.
Viviana notaba que José se estaba animando cada vez más y la estaba penetrando con fuerza, sabía que no tardaría en correrse.
- Se la empecé a meter con mucha fuerza, me estaba fascinando como se movían sus nalgas con cada embestida y además gemía de una manera que me incitaba a darle cada vez más caña.
-!Ahhhhhh! Siiiii!Ahhhhhh! Dame fuerte!Ahhhhh! Como a ella!Ahhhhh!
- Le di tan fuerte que se cayó tumbada sobre el barro, pero yo no podía parar y seguí clavándosela con furia hasta que se corrió.
-!Ahhhhh! Cuéntame!Ahhhhh! Como chillaba ¡Ahhhhhh!
- Mientras se corría la seguí embistiendo a lo bestia, se la estaba clavando entera y cuanto más alto gemía ella, más fuerte le daba yo.
- ¡Ahhhh! Me corro ¡Ahhhhh!
José se puso a empotrarla como un salvaje y ella cayó sobre el colchón, José se dejó caer sobre ella y metió sus manos debajo de su cuerpo para estrujarle un pezón y masturbarla al mismo tiempo que seguía clavándosela, haciendo que su orgasmo se alargase.
- ¡Ahhhhhh! ¡Ahhhhhhh! No puede ser ¡Ahhhhhh! Me vas a matar ¡Ahhhhhh!
En la cabaña de las chicas tanto Berta como Lorena se estaban masturbando tan intensamente que el sonido de chapoteo que producían llegaba hasta los oídos de Cristina y Fabiola mezclado con los tremendos gemidos de Viviana. Cristina ni siquiera se dio cuenta por lo concentrada que estaba metiéndose los dedos suavemente mientras se imaginaba que José la cogía por detrás, le levantaba la falda y se la metía sin compasión haciéndola chillar de placer con su inmensa polla. Fabiola en cambio, aunque ella tuviese ganas de hacer lo mismo, no se podía creer que en la habitación de al lado estuvieran masturbándose con semejante descaro estando durmiendo en la misma cama. Aún así metió la mano dentro de sus bragas despacio, evitando que Cristina pudiese percatarse de nada, para sentir mejor sus propias caricias.
Cuando José notó que Viviana había terminado de correrse se la sacó, le dio la vuelta y le quitó las bragas, estaba dispuesto a follársela hasta eyacular sin darle ni un respiro.
- Bufff, José, ha sido increíble como siempre, dame un momentín que me recupere.
José la miró, estaba ansioso por volver a metérsela pero comprendió que debía darle un poco de margen, lo que sí hizo es abrirle las piernas y meter la cabeza entre ellas, estaba seguro de que así ella se recuperaría antes y además a él le encantaba degustar sus jugos.
- Ummm, José ¿Qué me vas a hacer?
José no la respondió pero Viviana entendió claramente sus intenciones cuando sintió como pasaba la lengua por sus labios y su clítoris.
Mientras José se deleitaba con el sabor de Viviana y ella iba sintiendo como de nuevo su cuerpo se iba calentando, el resto de mujeres se quedó sin su estímulo sonoro, eso hizo que bajasen un poco el ritmo de sus masturbaciones, aunque ninguna paró del todo.
LORENA-¿Tú crees que ya habrán terminado?
BERTA- No, espero que en un rato les volvamos a oír, José tarda mucho en eyacular.
LORENA- Buff, Viviana tiene que estar encantada, no me imagino lo que tiene que ser saber que después de semejante orgasmo todavía te queda por disfrutar.
BERTA- Y posiblemente más de lo que ya lleva, a mí también me hizo un orgasmo tremendo y luego volvió a metérmela, la segunda vez fue más increíble que la primera, me dejó como ida.
LORENA- No me digas eso que ya me das suficiente envidia.
BERTA- Pues ya sabes lo que tienes que hacer, sería una pena que nos fuésemos de esta isla sin que pruebes esa polla.
En la habitación contigua las dos ocupantes seguían dejando volar su imaginación mientras continuaban tocándose. Cristina se había puesto a fantasear con que dejaba que José le viese las bragas hasta ponérsela dura como una piedra mientras comían, en algún momento él perdía la cabeza, se levantaba, se sacaba la polla y la obligaba a comérsela delante de todas sus amigas mientras le decía que si tanto le gustaba ponérsela dura tendría que aprender a bajársela con la boca. Fabiola en cambio seguía imaginándose lo que habría pasado en el acantilado si José hubiera sido más atrevido, le hubiera encantado que le hubiese levantado el vestido y hubiera puesto la polla dentro de sus bragas para frotar directamente sus sexos mientras la masturbaba, la estrujaba las tetas y la decía al oído cuanto la deseaba.
José estaba muy atento a las reacciones del cuerpo de Viviana, en cuanto la notó un poco recuperada comenzó a succionarle el clítoris y al ver que empezaba a contraerse le metió los dedos.
VIVIANA- Ummm, José, eres increíble.
Cuando vio que se dejaba arrastrar por el placer, se despegó de su sexo y se puso sobre ella para comerle también un poco las tetas mientras le frotaba el miembro intentando hacer la mayor presión posible sobre su clítoris. Ella apenas aguantó unos minutos así antes de agarrar la polla de José y apuntarla hacia su entrada.
VIVIANA- Todavía te queda por contarme la clase de pesca con Fabiola.
José movió su cadera para introducir su miembro dentro de Viviana y comenzó a bombear despacio.
JOSÉ- No pasó nada.
VIVIANA- ¿Seguro que no se te puso dura?
JOSÉ- Sí, eso sí.
VIVIANA- ¿Y se la restregaste por el culo?
JOSÉ- Pero es que no podía evitarlo, el pez tiraba mucho.
VIVIANA- ¿Y no te hubiera gustado levantarle el vestido y verle el trasero?
José se imaginó el culo de Fabiola cubierto solo por unas bragas y, por puro instinto, se la clavó a Viviana más profundamente.
VIVIANA-¡Ahhhh! ¿Y te gustaría tocárselo mientras le frotas la polla por su sexo?
JOSÉ- Siiii, lo tiene precioso.
VIVIANA-¡Ahhhhh! Sigue ¡Ahhhhh! ¿Te gustaría meter tu polla dentro de sus bragas? ¡Ahhhhh! Así sentirías ¡Ahhhhhh! Como se moja al notar tu rabo ¡Ahhhh!
José pensó en cuanto le gustaría restregar su polla contra el sexo húmedo de Fabiola y comenzó a embestir a Viviana con fuerza.
VIVIANA-¡Ahhhhh! ¡Ahhhhh! Imagínate que ¡Ahhhhh! Soy Fabiola ¡Ahhhhhh! Fóllame ¡Ahhhhhh! Como se lo harías ¡Ahhhhhh! A ella ¡Ahhhhhhh!
José comenzó a darle unas estocadas tan tremendas que en la cabaña de las mujeres pudieron escuchar el golpeteo de ambos cuerpos mezclado con los alaridos de placer que emitía Viviana.
LORENA- Joder, la va a destrozar.
BERTA- Bufff, tiene que estar gozando como nunca la muy perra.
Las dos mujeres volvieron a clavarse los dedos con saña y Lorena llevó la otra mano hasta su sexo para frotarse el clítoris simultáneamente. Berta, en cambio, se agarró los pechos y se estrujó sus sensibles pezones.
LORENA- ¿A ti te folló así?
BERTA- No lo sé, casi pierdo el sentido.
LORENA- Bufff, eso le tiene que estar pasando a ella.
En la habitación contigua Cristina también se llevó la otra mano hasta su sexo para frotárselo todo lo intensamente que la discreción le permitía mientras seguía metiéndose los dedos con cautela, le estaba volviendo loca oír el golpeteo, José le estaba dando más duro a Viviana de lo que jamás su marido la había follado a ella. Se imaginó que después de obligarla a comerle la polla, José la doblaba sobre la mesa, le levantaba el vestido, le bajaba las bragas con un brusco tirón y se la clavaba sin miramientos hasta el fondo para ponerse a embestirla como un animal delante de todas sus amigas mientras ella le pedía por favor que parase. Fantaseaba con que todas la vieran correrse una y otra vez mientras José la penetraba sin piedad a pesar de sus súplicas. Le encantaría que se la follase mientras le decía que eso es lo que le iba a pasar cada vez que se la pusiera dura y que no tuviese compasión por mucho que ella se quejase.
Totalmente ignorante de que José se estaba imaginando que era a ella a la que penetraba, Fabiola estaba escuchando la tremenda follada que estaba recibiendo Viviana y sintiendo cierta envidia sana, le encantaría que la embistiese con esas ganas. A pesar de estar ensimismada imaginando que era ella la que recibía semejantes pollazos, Fabiola pudo escuchar como sus amigas volvían a clavarse los dedos con furia pero esa vez le pareció escuchar algo más, no se lo podía creer, hasta Cristina que estaba justo a su lado estaba masturbándose, apenas podía oírlo pero no tenía dudas, escuchaba como estaba frotándose el clítoris y como se agitaba su respiración. Estaba claro que aquella isla les estaba afectando mucho a todas.
José continuaba embistiendo a Viviana como si estuviese poseído y ella bramaba de placer, estaba seguro de que con ese volumen podría despertar a cualquiera de sus amigas pero no le importó, de todas formas al día siguiente se lo iba a contar todo en cuanto él se diera la vuelta.
- ¡Ahhhhhhh! ¡Ahhhhhhh! Me corroooo ¡Ahhhhh!
José siguió descargando todas sus ansias contra el cuerpo de Viviana incluso después de que ella terminase de correrse.
- Bufff ¡Ahhhhhh! Eso es ¡Ahhhhh! Imagínate que ¡Ahhhhh! Es Fabiola a la ¡Ahhhhhh! Que haces gritar ¡Ahhhhhh!
Berta llegó al orgasmo recordando lo que era estar en el lugar de Viviana, tras recuperarse vio como su compañera de cama estaba castigando su sexo con ambas manos frenéticamente y se le ocurrió devolverle el favor que le había hecho la última noche. Con ambas manos le pellizcó los dos pezones simultáneamente, Lorena abrió lo ojos con cara de susto al tiempo que detenía el moviendo de las manos sobre su sexo.
- Shhhh, tranquila, Imagínate que es José el que te toca las tetas.
Lorena volvió a cerrar los ojos y reanudó el movimiento de sus manos con mayor intensidad aún mientras Berta le retorcía los pezones hasta que llegó a su tan ansiado orgasmo entre convulsiones.
Cristina trataba de contenerse, estaba al borde del orgasmo y era incapaz de refrenar a sus dedos, Fabiola ya podía escuchar perfectamente el chapoteo que hacía y se estaba planteando seriamente darles completa libertad a sus manos, al fin y al cabo nadie podría reprocharle nada y sino se iba a quedar con un calentón monumental. No tardó mucho en decidirse y comenzó a incrustarse los dedos con violencia mientras se estrujaba los pechos, Cristina la oyó y sintió que tenía vía libre para darse todo el placer que necesitaba, estaba tan cerca del orgasmo que en cuanto se permitió masturbase con toda libertad, Fabiola empezó a escuchar pequeños gemidos salir de su boca.
Tras otro orgasmo de Viviana José seguía sin aflojar pero ella ya estaba destrozada.
VIVIANA- No puedo más José, me vas a reventar, por favor para.
José paró y la miró con cara de súplica.
JOSÉ- Estoy a punto.
VIVIANA- Córrete en mi boca si quieres.
José sacó la polla de la vagina de Viviana y fue corriendo a metérsela en la boca. Justo antes de introducírsela Viviana le dijo unas palabras que actuaron como un auténtico afrodisíaco.
VIVIANA- Fóllame la boca, métemela hasta la garganta.
José se la metió entre los labios sin miramientos, la agarró por la cabeza y comenzó a embestir su boca con furia. Unos sonidos guturales llenaron por completo la cabaña e incluso llegaron hasta la cabaña de las mujeres que comprendieron perfectamente lo que estaba pasando. Cristina llegó al orgasmo inmediatamente en cuanto lo escucho, la excitó sobre manera oír como su amiga estaba clavándose esa enorme polla hasta la garganta. A Fabiola le costó un poco más, pero consiguió correrse imaginado que era a ella a la que José se la metía hasta lo más profundo de su sistema digestivo al mismo tiempo José eyaculaba en la boca de Viviana soñando con que era la cabeza de Fabiola la que tenía entre las manos.
Para sorpresa de nadie la polla de José amaneció dura como una piedra. Al abrir los ojos lo primero que vio José fue el cuerpo de Viviana completamente desnudo a su lado y su entrepierna trató de convencerle para que la despertarse haciéndole un traje de saliva. Pero José se decidió a salir de la cabaña antes de que su polla consiguiera persuadirle, era consciente de que no debía abusar de su suerte.
Según puso un pie en el exterior se sorprendió al ver que todas estaban levantadas y ya estaban sirviendo el desayuno en la mesa.
JOSÉ- Vaya sorpresa, si que tenéis ganas de ir a la playa ¿No?
Todas giraron sus cabezas para mirar a José e inmediatamente se fijaron en la tremenda erección que tenía.
BERTA- ¿Te alegras mucho de vernos o esa es tu forma de dar los buenos días?
José cayó en la cuenta de que todavía tenía una tienda de campaña bastante considerable montada en la entrepierna y se ruborizó.
JOSÉ- Es que, cuando me despierto...
FABIOLA- No nos des explicaciones, es solo que Berta se ha levantado chistosa hoy, todas sabemos lo que os pasa a los hombres por la mañana. Venga ve al baño rápido que vamos a desayunar ya.
Cuando José volvió del baño ya estaban todas sentadas dispuestas para empezar a desayunar.
FABIOLA- Yo creo que para ser más eficaces podemos hacer grupos, tres van al bosque, dos a pescar y alguien se queda aquí para preparar la comida y las cosas que nos vamos a llevar a la playa.
BERTA- Yo si queréis voy al bosque que creo que ya controlo las plantas de las que hay que recolectar los frutos.
FABIOLA- A mí me parece que lo mejor es que José y Cristina se vayan a pescar porque él es el único que se maneja con soltura con la caña y a ella le viene bien ir aprendiendo. Nosotras podemos ir al bosque y le dejamos una notita a Viviana para que cuando se levante vaya preparando todo lo necesario para la playa ¿Os parece bien?
LORENA- Perfecto, ya que no tenemos papel ni boli, yo le dejaría la notita escrita con plantas y bayas encima de la mesa del desayuno, le va a encantar.
JOSÉ- Joe, muy bien chicas, os habéis organizado en un momentito.
FABIOLA- ¿Te ha entrado miedo? Ya somos casi independientes, cualquier día te expulsamos del campamento, como las abejas a los zánganos, jajaja.
JOSÉ- Al final me echaríais de menos, os ibais a aburrir mucho sin alguien que os meta caña para trabajar.
BERTA- Yo no estaría tan seguro de eso, creo que podríamos adaptarnos a estar todo el día vagueando.
A Cristina le dio un poco de reparo ir a quedarse a solas con José, no sabía como reaccionaria su cuerpo, solo con haber visto su erección matutina ya había sentido esa desazón que la acompañaba de forma casi continua, pero no dijo nada. Pensó que afortunadamente, al despertar, no había hecho caso a esa vocecilla interior que le había recordado las palabras de Lorena diciéndole que no se pusiera bragas, aunque eso sí, el día anterior había escogido unas bastante pequeñas y sensuales por si en algún descuido José se las veía, ademas también había pasado de ponerse sujetador. Se estaba arrepintiendo de esa última decisión porque notaba que se le habían endurecido los pezones solo de imaginarse a solas con José y a él ya le había visto mirárselos un par de veces de reojo, eso le daba cierta vergüenza aunque le gustaba ser capaz de atraer su mirada a pesar del reducido tamaño de sus pechos.
Se dieron bastante prisa en desayunar y enseguida estaba cada grupo listo para cumplir su tarea. En cuanto llegaron al saliente del acantilado José se puso a enseñarle a Cristina a pescar igual que había hecho con sus alumnas anteriores, pero en este caso le pareció que a Cristina le estaba costando mucho pillarlo. A ella lo que le pasaba es que era incapaz de concentrarse sintiendo como José la abrazaba para guiarla en el uso de la caña.
Él tuvo que estar casi todo el tiempo con ella porque no acababa de apañarse con la caña, José se estaba desesperando un poco viendo lo poco productiva que estaba siendo la mañana hasta que por fin picó un pez, además parecía de los grandes. José apretó su cuerpo al de Cristina y le sostuvo con fuerza las manos para que no lo dejase escapar. En ese momento se dio cuenta de que, por encima del hombro de ella y a través de su escote, podía ver parte de sus pezones que seguían endurecidos, le pareció muy sensual poder ver la marca de su bikini, el blanco níveo de sus pechos y el fuerte contraste del color oscuro de sus pezones. Su polla no tardó en reaccionar y rápidamente Cristina notó como empezaba a presionar entre sus glúteos, en ese momento terminó de perder la poca concentración que tenía. Solo podía pensar en esa cosa dura que crecía entre sus nalgas, no daba pie con bola y parecía que nunca iba a conseguir sacar aquel pez del agua por mucho que la ayudase José.
Cristina pensó en lo que pensaría su marido si la viese en esa situación, con lo celoso que era seguro que estaría completamente rabioso. Le entraron ganas de castigarle por haber estado tirándole los trastos a sus amigas durante todo el tiempo que llevaban casados, así que, como si fuera una pequeña venganza, pegó su culo al bulto de José y se esforzó en restregarse contra él todo lo posible. A José le empezó a crecer sin freno, entre que cada vez que echaban sus cuerpos hacia delante podía atisbar sus pezones a través del escote, que tenía la polla completamente encajada entre sus glúteos frotándose contra ellos, y que recordó la imagen de sus pelitos rubios atrapados en sus bragas transparentes, se le puso tan dura que le dolía continuamente por la presión que estaba sufriendo.
Las bragas de Cristina eran incapaces de contener todo el flujo que estaba mandando de su vagina mientras ella no hacía más que fantasear con que José perdía los nervios y la forzaba allí mismo al borde del acantilado, si pasase eso no se podría decir que había sido infiel, habría sido en contra de su voluntad.
Tardaron un buen rato en sacar aquel pez del agua, tanto que Cristina llegó a pensar que podría correrse sin tocarse siquiera, solo con el roce de sus bragas ya le estaba pareciendo suficiente. Para cuando metieron el pez en la cesta José lucía una erección monumental y Cristina no podía apartar la mirada de su entrepierna, incluso estuvo tentada de ofrecerse a chupársela con la excusa de no dejar que llegase así al campamento.
CRISTINA- José...
JOSÉ- ¿Qué?
Pero se arrepintió en el último momento, ella no quería ser infiel a su marido, además estaba segura de que José se daría cuenta de que necesitaba urgentemente que se la metiese si le hacía semejante oferta.
CRISTINA- Nada, que no sé qué vamos a hacer con este pez si hoy vamos a comer en la playa.
JOSÉ- Pues tienes razón, venga sacamos las nasas y nos volvemos, así nos da tiempo a salarlo.
De nuevo todas las nasas contenían un premio y decidieron cocerlos antes de ir a la playa para así poder llevárselos ya cocinados. Cuando llegaron al campamento Viviana estaba atareada preparándolo todo, José se puso a salar el pescado y Cristina a cocer los cangrejos que habían capturado. Al poco rato llegaron el resto de mujeres y un poco más tarde ya estaban de camino. Se notaba en el ambiente que todas estaban ilusionadas por ir a pasar un día en la playa a pesar de que poco tiempo antes estuviesen viviendo ahí.
Durante el trayecto, Fabiola se acercó a José para comentarle lo que estaba pensando.
- Oye, creo que esto de hacer equipos para las tareas puede ser muy buena idea para organizarnos habitualmente. Por un lado nos obliga a hacernos más independientes y por otro te va descargando de responsabilidad. Se me ha ocurrido que podríamos hacerlos medio permanentes, a ver, me explico, tú podrías ser el encargado de la pesca, que se te da muy bien y ninguna de nosotras está preparada para pescar por sí misma. Creo que Viviana sería estupenda para encargarse de ir al bosque y Berta, Lorena o yo podríamos ser las encargadas de la construcción, me parece que ya nos apañamos bastante bien con eso. Las demás irían rotando de equipo hasta que vayan controlando las distintas cosas y luego podríamos cambiar de encargados según vayamos viendo que la gente está preparada ¿Qué te parece?
- Es muy buena idea, además así cuando vengan a vivir con nosotros vuestras otras dos amigas podríamos ir enseñándolas sin ninguna dificultad.
- Pues si quieres luego se lo planteamos a las demás y vemos que opinan.
- Perfecto, muchas gracias, siento que puedo contar contigo para lo que sea y eso es muy importante para mí.
- Gracias a ti, si no llegas a estar tú a saber que habría sido de nosotras.
José se quedó muy pensativo después de esa conversación, le había impactado mucho ver que Fabiola había comprendido exactamente como se sentía. Que hubiera pensado como organizarse le decía muchas cosas a José, por un lado que había entendido la carga sicológica que soportaba, por otro que le importaba que él estuviese bien, que hubiera estado pensando como hacer que se le fuera pasando el agobio decía mucho de ella, lo más fácil hubiera sido dejar que él siguiese encargándose de todo y ellas siguieran viviendo despreocupadamente, también le decía que podía contar con ella para que alguien más se responsabilizase del grupo y finalmente que esa mujer era capaz de gestionar las cosas sin imponer nada, llegando a acuerdos. Según iba conociéndola le iba pareciendo una persona más excepcional, le hubiera gustado cruzarse con ella en otras circunstancias y haber podido ir acercándose a ella poco a poco, estaba seguro de que si se hubieran conocido de una manera más normal hubiera tenido alguna posibilidad con ella.
Después de dar un rodeo bastante majo para ir explorando un poco la isla antes de llegar a la playa dieron con el campamento de Elena e Isabel. A José le dio la sensación de que parecía que había sido asaltado por una horda de jabalís, era un desorden absoluto, le recordó a las casas de los realities de jóvenes borrachos después de una fiesta.
FABIOLA- Déjanos hablar a nosotras primero con ellas y luego te presentamos, no sabemos de que humor estarán.
José se quedó al final del grupito en un segundo plano.
BERTA- Holaaaa ¿Cómo estáis chicas?
ISABEL- Holaaaa ¿Qué hacéis todas por aquí? ¿Qué tal estáis?
LORENA- Holaaa, muy bien ¿Y vosotras?
ISABEL- Pues ya nos ves, sobreviviendo. Pero contadme ¿Por qué habéis venido todas?
FABIOLA- Holaaa, pues para veros, hemos organizado un día de playa y así charlamos un rato con vosotras.
ELENA- Hola ¿Así que al final habéis acabado echando de menos esto?
VIVIANA- Hola, no te equivoques, hemos venido a veros y a recoger unas cosas, pero estamos estupendamente arriba, yo por lo menos no echo de menos esta playa para nada.
ELENA- Nosotras también estamos fenomenal aquí.
CRISTINA- Pero a vosotras si que os echamos de menos.
ISABEL- Míralas, que majas, por cierto, estáis estupendas, parecéis unas auténticas exploradoras con vuestras mochilas de paja.
FABIOLA- Mirar, os presento a José.
JOSÉ- Encantado de conoceros.
Se dio dos besos con Isabel y luego con Elena, pero a esta última la notó muy seca, ni siquiera le tocó la cara cuando hizo el gesto de besarle, además la reconoció del primer día y pensó que esa mujer le odiaba por algo que no podía comprender.
FABIOLA- ¿Os venís a la arena y así charlamos un rato?
ELENA- Yo paso, prefiero quedarme aquí en la sombra, luego, si eso, me paso un rato a hablar con vosotras.
ISABEL- Yo si voy, seguro que tenéis muchas cosas que contarnos.
LORENA- Venga, pues vamos a poner las toallas que tengo muchas ganas de pasarme un día tostándome al sol sin hacer nada.
Elena se quedó en su campamento con aspecto de estar un poco contrariada y las demás recorrieron los poco más de cien metros que les separaban de la arena de la playa. Se buscaron un sitio en el que pudieran elegir quedarse a la sombra de alguna palmera o ponerse al sol y plantaron las toallas.
BERTA- Venga ¡Vamos a darnos un chapuzón!
José vio como las mujeres se despojaban de sus ropas para quedarse únicamente con los bikinis y se dirigían corriendo al agua. Le pareció un espectáculo precioso, a la mayoría de ellas nunca las había visto con tan poca ropa y se quedó pensando que eran un grupo que estaba muy bien físicamente, cada una con su estilo pero no había ninguna que no le resultase atractiva, y encima eran todas más o menos de su misma edad, tenía una suerte increíble de haber coincidido con ellas en esa isla. Repasó con la vista los cuerpos que no había visto nunca, Cristina estaba muy bien, le gustaba que fuese tan menuda aunque para su gusto le faltaban caderas, Lorena estaba impresionante con el cuerpo tan estilizado que tenía, le dio la impresión de que tenía los pechos más pequeños de lo que le había parecido anteriormente pero le quedaban genial en esa figura fina y alargada que tenía y finalmente Fabiola, estaba increíble, tenía un culo rotundo con la forma perfecta, unos pechos medianos y una cara preciosa, además el bikini blanco que llevaba le quedaba espectacular con el tono cobrizo de su piel. Aunque solo fuese por esa imagen, se alegraba de haber venido hasta la playa y su entrepierna también.
ISABEL- ¿Y tú no te bañas?
JOSÉ- Ehhh, no, yo no soy mucho de meterme en el agua así porque sí. Para lavarme sí, claro, o si hace mucho calor, pero así por las buenas... ¿Tú tampoco te bañas?
ISABEL- Yo estoy de playa hasta el moño, entre la sal y la arena casi no se me ve ni la piel, pero lo peor es el pelo.
José escuchó que le gritaban desde el agua.
- Venga José, métete, está buenísima.
- ¿Hemos venido a la playa y no te vas a bañar?
- O vienes tú, o vamos nosotras a por ti.
JOSÉ- Me parece que voy a tener que darme un chapuzón para que me dejen tranquilo, ahora vuelvo.
José fue a meterse en el agua y después de un rato de estar salpicándose y enredando como si fueran unos críos salieron, fueron a las toallas y se pusieron a secarse.
BERTA- Isa cuéntanos que tal estáis ¿Qué hacéis aquí todo el día? ¿Os queda mucha comida?
ISABEL- Pues no hacemos gran cosa, esperar a que nos rescaten supongo, pero es cierto que yo me estoy empezando a poner nerviosa, nos queda comida para dos o tres días, cuatro como muchísimo.
Cuando terminaron de secarse Viviana se quitó la parte de arriba del bikini dejando sus pechos expuestos, Berta la vio e hizo lo mismo. José se quedó un momento paralizado mirándolas, eso no lo había previsto, sintió mucha atracción por esos pechos, estaban super sensuales mojadas, con sus bikinis, en aquella playa paradisíaca. Ya había notado algo en su entrepierna cuando pudo observar como le quedaba el bikini a cada una, pero al ver aparecer las tetas de Viviana y Berta había sentido que empezaba a crecer, se dio prisa por sentarse, con el bañador mojado no sería nada fácil disimular si la cosa se complicaba.
CRISTINA- ¿Os vais a quedar así?
BERTA- Si ¿Qué pasa? José ya nos las ha visto, no creo que se escandalice mucho y veo difícil que venga nadie que conozcamos, jajaja.
LORENA- A mí me dais envidia, es mucho mejor tomar el sol en topless.
Isabel estaba alucinando, sus amigas no solo se quedaban en tetas con total naturalidad delante de José, sino que por lo que estaban diciendo ya lo habían hecho antes.
BERTA- Pues no seas tonta y quítate el sujetador, ya somos mayorcitos y José no se va a asustar por ver otro par de tetas.
LORENA- Venga, me uno al club de los pechos al aire.
Lorena se quitó la parte de arriba y José intentó disimular sus miradas, tenía unos preciosos pechos, algo pequeños pero perfectamente formados, le quedaban espectaculares en su cuerpo. Sintió que su polla pasaba de morcillona a algo más serio y empezó a pensar que ese día podía ser más complicado de lo que esperaba.
FABIOLA- Oye ¿Por qué no os subís? Tenemos sitio para vosotras y arriba tenemos de todo.
ISABEL- Ya, he intentado convencer a Elena pero dice que...
Isabel miró a José y prefirió callarse la opinión de Elena.
ISABEL- Que estamos mejor aquí.
BERTA- No tiene ni idea ¿Qué vais a hacer cuando se os acabe la comida?
ISABEL- Eso mismo le digo yo, pero es de un cabezón... Ayer me llegué a enfadar con ella, no puede ser que nuestro plan sea esperar a que nos rescaten antes de que nos terminemos la comida.
FABIOLA- ¿Sabes que te puedes subir cuando quieras, no? Ya buscaremos la manera de hacerte un colchón.
ISABEL- Si lo sé, pero no quiero dejarla sola, supongo que cuando se nos acabe la comida tendrá que ceder. Oye, pero contadme que hacéis allí arriba, se os ve super felices a todas, cualquiera diría que estáis de vacaciones en vez de ser unas náufragas en una isla desierta.
BERTA- José nos hace trabajar un montón, no te creas que estamos de vacaciones totales, pero la verdad es que no cambiaría esto por punta cana, nos lo estamos pasando super bien.
Cuando Berta le mencionó, Cristina miró a José por un instante y se dio cuenta de lo que se estaba formando bajo su bañador. Notó las cosquillitas y le dieron ganas de quedarse ella también en topless, le encantaría que a ella también le lanzase las miraditas furtivas que estaba dedicándole a los pechos de Lorena, incluso se conformaría con que la mirase como a Berta y Viviana, a ellas las miraba menos disimuladamente pero se veía el deseo en sus ojos igualmente.
Lorena también se estaba dando cuenta de como la miraba José y hacía rato que se había percatado de que algo abultaba su bañador. Sentía una mezcla de vergüenza y excitación, esa forma de mirarla la encendía pero por otra parte se sentía expuesta, en el fondo tenía la esperanza de que se le llegase a poner completamente dura y poder ver como se marcaba contra la tela mojada de su bañador.
VIVIANA- Y te sorprenderías de lo que hemos aprendido, ya somos casi unas supervivientes profesionales.
LORENA- Yo creo que ya podría hacerme una cabaña.
CRISTINA- Y un horno.
VIVIANA- Yo ya casi sé pescar y hacer trampas para animales.
ISABEL- Joe, me estáis dando mucha envidia, a ver si convenzo a Elena para subirnos.
Las chicas seguían hablando de sus cosas y José se sentía un poco desplazado, además notaba que poco a poco su polla iba creciendo a causa de la visión de los pechos desnudos de sus amigas, así que decidió desaparecer un ratito a ver si se calmaba un poco.
JOSÉ- Chicas, voy a aprovechar que ahora está la marea baja para ir a por las ostras.
LORENA- Te acompaño, me encantan y así aprendo a cogerlas.
JOSÉ- No tiene ningún misterio, sabrías hacerlo aunque nadie te enseñe y no lo hayas hecho nunca.
LORENA- Bueno, da igual, lo importante es que si vamos dos podremos traer más.
José comprendió que iba a ser imposible ir solo, cogió un cuchillo que tenía preparado para la ocasión y se puso la mochila al tiempo que Lorena hacía lo mismo, en un momentito estaban listos para ir a por ese delicioso manjar.
ISABEL- ¿En serio que en esta playa hay ostras?
JOSÉ- Sí, están en las rocas del fondo.
ISABEL- Joe, con la de días que llevamos aquí y ni nos habíamos planteado ir a ver si por ahí había algo.
José estaba de pie listo para partir, en esa postura era imposible disimular su incipiente erección e Isabel se dio cuenta, pero prefirió hacer como que no había visto nada aunque por dentro notó algo, pensó que después de su reciente divorcio tenía que buscarse algún hombre o por lo menos meterse en alguna aplicación de citas, no era normal que le afectase así ver una polla empalmada aunque esa tuviera muy buena pinta.
CRISTINA- ¿Vas a ir así a por las ostras?
LORENA- ¿Pero qué problema tienes con las tetas?
CRISTINA- Yo ninguno, pero...
LORENA- José ya me las ha mirado todo lo que ha querido y aquí no me va a ver nadie más, además así aprovecho y cojo un poco más de color.
En cuanto se alejaron lo suficiente para que no les oyeran, Isabel les lanzó la pregunta que le estaba rondando la cabeza desde hacía rato.
ISABEL- ¿No os da vergüenza quedaros en tetas delante de José?
VIVIANA- Ninguna.
ISABEL- ¿Pero habéis visto como os las mira?
BERTA- Pues claro, eso lo hace más divertido.
ISABEL- Pero es que hasta se le ha puesto dura.
BERTA- Tú no sabes cómo es esa polla dura de verdad, estaba solo un poco alegre, si se hubiese empalmado del todo te hubiera sacado un ojo al levantarse, jajaja.
ISABEL- Así que le habéis visto empalmado del todo.
BERTA- Si, jajaja, es todo un espectáculo.
ISABEL- Y por lo que habéis dicho ya se las habíais enseñado antes ¿Hacéis nudismo ahí arriba o qué?
CRISTINA- No nos metas a todas en el mismo saco, que yo no le he enseñado las tetas.
BERTA- No, tú le has enseñado otras cosas, jajaja.
Cristina recordó como se había puesto José mirándole las bragas y se sonrojó.
ISABEL- Me queréis explicar lo que pasa ahí arriba y dejar de haceros las interesantes.
FABIOLA- No pasa nada, simplemente que Viviana y Berta se han tirado a José, así que es normal que hayan perdido la vergüenza. De todas formas creo que podíais haberos mantenido tapaditas, a mí me parece que José se ha ido porque estaba un poco incómodo, le sigue dando mucha vergüenza empalmarse delante nuestra.
BERTA- Pues con Lorena de acompañante no creo que mejore mucho la cosa, a ella si que no se las había visto antes y les estaba echando unas miraditas...
ISABEL- ¿Así que os lo habéis tirado las dos? Estoy flipando con vosotras ¿No os da cosa compartirlo?
BERTA- No lo parece, pero es demasiado hombre para una sola, jajaja.
VIVIANA- Ya te digo.
CRISTINA- Oye, por cierto, ayer por la noche montasteis un escándalo tremendo.
BERTA- Si, está un poco feo comer pan delante del que no tiene dientes.
VIVIANA- Oye que vosotras podéis hacer con él lo que queráis, así que dientes tenemos todas.
BERTA- Ya, pero tú eres la única que duerme con él, así es muy fácil, yo me voy a tener que buscar la vida si quiero repetir.
ISABEL- ¿Pero que mosca os ha picado? ¿No debería ser él el que vaya detrás de vosotras y no al revés?
BERTA- Yo no sé que me pasa en esta isla pero tengo la líbido por las nubes. Si no llegáis a estar vosotras en la playa igual ahora mismo nos estábamos revolcando.
ISABEL- Vamos que es vuestro hombre objeto.
VIVIANA- Yo lo veo más bien como que él nos cuida y nosotras le cuidamos.
BERTA- Y nos lo pasamos muy bien cuidándole, sobre todo Viviana, jajaja.
Isabel seguía sin comprender muy bien a sus amigas, si ella estuviera en el campamento con José no se le habría ocurrido hacer nada con él si supiera que otra ya se lo había tirado, por mucho que ella tuviera sus necesidades también tenía dignidad.
Viendo los derroteros que estaba tomando la conversación Fabiola decidió cortarla, a saber lo que pensaría Elena cuando Isabel le fuera con el chisme.
FABIOLA- ¿Nos damos otro chapuzón antes de que vuelvan con las ostras?
Las chicas se metieron en el agua y después se quedaron tostándose al sol. Mientras tanto José y Lorena iban llenando las mochilas del jugoso manjar, a él le estaba resultando muy complicado disimular su erección, le encantaba ver como se movían esas tetitas, además el culo de Lorena tampoco tenía ningún desperdicio, era una auténtica tentación cada vez que se agachaba. Ella era consciente del efecto que estaba causando su cuerpo en José, cada vez le estaba gustando más que la mirase y además se estaba calentando sabiendo que esa erección que iba creciendo poco a poco en sus pantalones era culpa suya. No tardó mucho en desear que esa polla alcanzase su máximo esplendor y para ello empezó a agacharse más de lo necesario para llegar hasta algunas ostras dándole a José una buena panorámica de su trasero. Otras veces se situaba muy cerca de él y trataba de coger alguna ostra próxima a su cabeza, con eso conseguía poner sus tetas muy cerca de la cara de José haciendo como que estaba abstraída recogiendo los moluscos. A José le estaba volviendo loco, cada vez que veía su culo en pompa y como se le marcaban los labios en la braga del bikini le entraban unas ganas terribles de empotrarla desde atrás y cuando veía esas tetitas colgar al alcance de su lengua tenía que hacer verdaderos esfuerzos de autocontrol para no lanzarse a devorarlas.
LORENA- Anda, pero si hay otra playa a ese lado de las rocas.
JOSÉ- Si, pero solo se puede llegar con la marea baja, sino hay que darse un rodeo por dentro de la isla, ya me pasó una vez.
LORENA- Pues tiene una pinta estupenda ¿Podemos ir a verla?
JOSÉ- Terminamos de llenar las mochilas y vamos ¿Te parece bien?
LORENA- Venga, vale.
Al poco rato estaban terminando de bordear las rocas para llegar hasta la otra playa, en cuanto la pisaron Lorena se quedó maravillada, era la viva imagen del paraíso, no entendía que en aquella isla no hubiesen puesto un hotel o algo así, iban a tenerlo lleno siempre.
Se quedó un rato admirando la playa y cuando se giró para comentarle a José que tenían que montar un negocio allí, descubrió que él estaba aprovechando que ella estaba distraída para recrearse la vista con sus tetas. Comprobó que desde donde estaban no se veía la otra playa, echó una miradita a la polla de José que seguía dura como un palo y sintió su sexo arder. Después de lo que habían contado sus amigas estaba deseando probar esa polla así que decidió jugar sus cartas.
LORENA- No hace falta que disimules, ya sé que llevas todo el rato en echándole discretos vistazos a mis tetas, si quieres mirármelas, míramelas, no tienes que esperar a que me descuide para hacerlo.
JOSÉ- Lo siento, se me van los ojos sin que pueda evitarlo.
LORENA- Que no pasa nada, venga, míramelas todo lo que quieras.
Puso sus manos en la cintura y sacó pecho para que José se diera cuenta de que podía mirárselas libremente.
José no pudo hacer otra cosa que quedarse embobado con esa maravillosa visión, el deseo se le reflejaba en los ojos y en la forma en que le palpitaba la polla.
LORENA- Joe, si que parece que te gustan. Como sigas así vas a romper el bañador, jajaja.
José se ruborizó aún más.
LORENA- Venga, te dejo que me las toques, que se te ven las ganas a kilómetros.
José la miró incrédulo, ese pedazo de mujer le estaba permitiendo tocarle las tetas.
LORENA- ¿Qué pasa? ¿Ya no te gustan? Venga, tócamelas, así te quitas el capricho.
José alargó tímidamente sus brazos y se apoderó de las tetitas de Lorena, al principio las sobó suavemente pero viendo que ella le dejaba seguir se las fue apretando con más fuerza hasta permitirse incluso estrujar sus pezones. Lorena sintió un escalofrío recorrerle la espalda en cuanto José puso sus manos sobre ellas, y la cosa fue a peor según se las iba sobando con más intensidad, en el momento en que le estrujó los pezones ya fue otro nivel, sintió como su sexo se encharcaba completamente y le pedía a gritos reunirse con esa polla que no hacía más que palpitar delante suya.
LORENA- Umm, las tocas muy bien, no esperaba yo que me gustase tanto.
JOSÉ- Me encantan, y tienes unos pezones super apetecibles.
Lorena llevó la mano hasta uno de sus pechos, mientras con la otra apartaba la de José con suavidad. Él se tomó eso como que se había acabado la diversión, pero lo que hizo a continuación le dejó ojiplático, Lorena se agarró el pecho y lo estrujó ofreciéndole su pezón, él la miró sin acabar de creerse lo que veía.
LORENA- Venga, te dejo que hagas lo que estás pensando, así te quitas las ganas del todo y te quedas tranquilo.
José pensó que tranquilo no se iba a quedar, pero no podía desperdiciar semejante oportunidad. Con algo de timidez llevo la boca hasta el pezón que se le ofrecía, primero jugó con él con la punta de la lengua y después lo succionó con suavidad mientras apretaba con su mano el otro pecho. Lorena comprobó con orgullo como la polla de José luchaba por romper la tela a base de pequeños espasmos y su excitación no hizo más que crecer.
LORENA- Ummm, ahora sí que vas a reventar el bañador.
José siguió enganchado a su pezón, a Lorena cada vez le estaba costando más resistir la tentación de agarrar esa polla, quería sentir como palpitaba en su mano, bueno, o donde fuese.
LORENA- Cómemelas todo lo que te apetezca, te dejo que te sacies con ellas.
José cambió su boca de pezón y lo succionó con fuerza. Lorena no se aguantó por más tiempo y le agarró la polla sobre el bañador, era piedra pura, su sexo parecía desbordarse, comprendía perfectamente que a su prima le hubiese afectado notar aquella cosa presionar su trasero.
LORENA- Ummm, parece que te va a explotar, como regreses así va a ser un escándalo.
Sin más preámbulos Lorena metió la mano por dentro del bañador de José y se puso a masturbarle lentamente.
LORENA- Pufff, no me extraña que Vivi chille de esa manera por las noches.
José tardó un rato en reaccionar pero luego despegó su cabeza del pecho de Lorena y la miró.
JOSÉ- Ummm, como sigas así no voy a poder quedarme quieto sin hacer nada.
LORENA- ¿Y si lo hago un poco diferente?
Ella aumento un poco la fuerza con la que agarraba su miembro y la velocidad de su mano.
JOSÉ- Ummm, así es peor.
José pasó una mano por detrás del cuerpo de Lorena y le agarró el culo atrayéndola hacia él mientras seguía estrujándole un pecho.
LORENA- Te estás poniendo muy tonto.
JOSÉ- Bufff, estás tremenda, te comería entera
Ella sacó la polla de José del bañador y le siguió pajeando mientras se la miraba, era la primera vez que se la veía y le resultó de lo más apetecible, solo podía pensar en que era imposible que eso le cupiese en ningún sitio.
JOSÉ- Buff, tienes unas manos que...
José la atrajo otro poco más hacia él hasta que sus sexos entraron en contacto, ella siguió pajeándole mientras se la restregaba por su clítoris y él se puso a mover ligeramente la cadera para pasarle la polla también por los labios.
LORENA- Y tú tienes un rabo que me está poniendo...
José le pellizcó un pezón mientras seguía amasándole el trasero.
LORENA- Umm, José, ahora soy yo la que va a tener que hacer algo como sigas así.
José la miró y aumento la presión con la que se restregaba contra su sexo. Lorena llevó su otra mano hasta la braga del bikini y se la apartó a un lado. En cuanto José vio aparecer su vello púbico sintió que la polla le iba a reventar por como se le puso a palpitar.
LORENA- Umm, José, tienes una polla increíble.
JOSÉ- Buff, y tú un cuerpo de escándalo, no te imaginas lo que me está costando contenerme.
Ella le miró fijamente a los ojos y dirigió el miembro de José hacía su entrada para introducirse el glande, él continuó con su movimiento de cadera para ir metiéndosela más.
LORENA-¡Ahhhh! Joder, me abre entera ¡Ahhhhh!
José llevó ambas manos hasta el culo de Lorena, se lo agarró con fuerza y empezó a bombear.
LORENA-¡Ahhhhh! José, por dios, me vas a partir.
José notaba como Lorena perdía el poco autocontrol que le quedaba mientras la miraba y veía como ella no despegaba la vista de su sexo, la estaba excitando muchísimo ver como ese pollón se perdía dentro de su vagina. José también dirigió la mirada hacia sus sexos y le fascinó ver como se abría para él ese conejito tan apetecible.
LORENA-¡Ahhhh! José, cómeme las tetas por favor.
José arqueó la espalda y volvió a engancharse a su pezón, una corriente eléctrica atravesó todo el cuerpo de Lorena y sintió la necesidad de notar como esa cosa llegaba a lo más profundo de su ser, separó una pierna del suelo para rodear al cuerpo de José con ella y así abrir más las piernas para permitir que le entrase otro trozo más. Él siguió bombeando hasta que consiguió que sus pelvis chocasen y que los gemidos de Lorena subieran de intensidad.
LORENA-¡Ahhhh! Que rabo tienes cabrón ¡Ahhhhh!
José cada vez bombeaba con más intensidad y ella sintió que le fallaban las piernas, se abrazo a José con fuerza para evitar caerse al suelo haciendo que él tuviera que soltar su pezón y que sus gemidos fueran a parar directamente a su oído.
LORENA-¡Ahhhhh! Siiiii ¡Ahhhhhh! Sigue ¡Ahhhhhh!
Lorena se sentía llena como nunca antes en la vida, esa polla estaba llegando donde nada había llegado, solo sentía placer.
LORENA- ¡Ahhhhh! Me vas a partir!Ahhhhh!
Los gemidos al lado de su oído y los comentarios de Lorena no hacían más que enardecer a José que cada vez la penetraba con más ímpetu.
LORENA- ¡Ahhhhh! Me voy a correr ¡Ahhhhh¡ Sigue ¡Ahhhh! Reviéntame ¡Ahhhhh!
José empezó a penetrarla con todas sus fuerzas y ella estalló en un orgasmo monumental mientras le gemía salvajemente al oído.
LORENA- ¡Ahhhh! Siiiiii, siiiiii ¡Ahhhhh!
Cuando terminó de correrse Lorena se sintió desfallecer, puso sus dos piernas en el suelo haciendo que la polla de José saliese de su interior y se dejó caer de rodillas sobre la arena.
José la miraba con el miembro justo a la altura de su cara y no podía esperarse a volver a metérsela. Ella levantó la vista y se encontró de frente con la polla de José completamente erecta apuntando a su boca pero por detrás vio que las olas comenzaban a impactar contra las rocas que habían bordeado para llegar hasta allí.
LORENA- ¡José mira!
JOSÉ- Mierda, nos tenemos que ir, sino tendremos que ir por dentro de la isla y vamos descalzos.
Lorena le dio un besito en la punta del capullo y se levantó con cierta dificultad.
LORENA- Prometo compensarte.
José se guardo la polla dentro de su bañador y, un poco frustrado, emprendió el camino de regreso.
José trató por todos los medios de que se le bajase la erección antes de que llegasen al lugar donde estaban el resto de mujeres con las toallas, se quedó un poco rezagado para evitar verle las tetas a Lorena durante todo el camino, se metió en el mar con la esperanza de que el agua fresca redujese algo su hinchazón e intentó no mirar como se movía ese culo que le precedía, pero aún así todavía notaba su polla algo dura cuando llegaron hasta las toallas.
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